Page 1
Page 2
Page 3
El eBook de Project Gutenberg: Traducciones de poesía alemana en revistas estadounidenses 1741-1810
Este eBook está destinado a ser utilizado por cualquier persona en cualquier lugar de los Estados Unidos y en la mayoría de las demás partes del mundo, sin costo alguno y casi sin ninguna restricción. Puede copiarlo, regalarlo o reutilizarlo según los términos de la Licencia de Project Gutenberg que se incluye con este eBook o en línea en www.gutenberg.org. Si no se encuentra en los Estados Unidos, deberá consultar las leyes del país donde se encuentra antes de utilizar este eBook.
Título: Traducciones de poesía alemana en revistas estadounidenses 1741-1810
Autor: Edward Ziegler Davis
Fecha de publicación: 12 de marzo de 2008 [eBook #24815]
Última actualización: 3 de enero de 2021
Idioma: Inglés
Otra información y formatos: www.gutenberg.org/ebooks/24815
Agradecimientos: Producido por David Starner, Irma Spehar y el Equipo de Revisión Distribuida en Línea en https://www.pgdp.net
*** INICIO DEL EBOOK DE PROJECT GUTENBERG
TRADUCCIONES DE POESÍA ALEMANA EN REVISTAS ESTADOUNIDENSES 1741-1810 ***
AMERICANA GERMANICA
Este eBook está destinado a ser utilizado por cualquier persona en cualquier lugar de los Estados Unidos y en la mayoría de las demás partes del mundo, sin costo alguno y casi sin ninguna restricción. Puede copiarlo, regalarlo o reutilizarlo según los términos de la Licencia de Project Gutenberg que se incluye con este eBook o en línea en www.gutenberg.org. Si no se encuentra en los Estados Unidos, deberá consultar las leyes del país donde se encuentra antes de utilizar este eBook.
Título: Traducciones de poesía alemana en revistas estadounidenses 1741-1810
Autor: Edward Ziegler Davis
Fecha de publicación: 12 de marzo de 2008 [eBook #24815]
Última actualización: 3 de enero de 2021
Idioma: Inglés
Otra información y formatos: www.gutenberg.org/ebooks/24815
Agradecimientos: Producido por David Starner, Irma Spehar y el Equipo de Revisión Distribuida en Línea en https://www.pgdp.net
*** INICIO DEL EBOOK DE PROJECT GUTENBERG
TRADUCCIONES DE POESÍA ALEMANA EN REVISTAS ESTADOUNIDENSES 1741-1810 ***
AMERICANA GERMANICA
Page 4
NUEVA SERIE
MONOGRAFÍAS DEDICADAS AL ESTUDIO COMPARATIVO DE LAS RELACIONES LITERARIAS, LINGÜÍSTICAS Y OTRAS RELACIONES CULTURALES ENTRE ALEMANIA Y AMÉRICA
EDITORA
MARION DEXTER LEARNED
Universidad de Pensilvania
Traducciones de poesía alemana en revistas estadounidenses
1741-1810
JUNTO CON TRADUCCIONES DE OTRA POESÍA TÉUTONA Y POEMAS ORIGINALES RELATIVOS A LOS PAÍSES ALEMANES
EDWARD ZIEGLER DAVIS, Ph.D.
Instructor de alemán y, en ocasiones, investigador Harrison en estudios germánicos,
Universidad de Pensilvania
MONOGRAFÍAS DEDICADAS AL ESTUDIO COMPARATIVO DE LAS RELACIONES LITERARIAS, LINGÜÍSTICAS Y OTRAS RELACIONES CULTURALES ENTRE ALEMANIA Y AMÉRICA
EDITORA
MARION DEXTER LEARNED
Universidad de Pensilvania
Traducciones de poesía alemana en revistas estadounidenses
1741-1810
JUNTO CON TRADUCCIONES DE OTRA POESÍA TÉUTONA Y POEMAS ORIGINALES RELATIVOS A LOS PAÍSES ALEMANES
EDWARD ZIEGLER DAVIS, Ph.D.
Instructor de alemán y, en ocasiones, investigador Harrison en estudios germánicos,
Universidad de Pensilvania
Page 5
FILADELFIA
AMERICANA GERMANICA PRESS
1905
REPUBLICADO POR GALE RESEARCH COMPANY, BOOK TOWER, DETROIT, 1966
Derechos de autor, 1905
Por Edward Ziegler Davis
El papel utilizado en esta edición es
un papel permanente/resistente libre de ácidos,
comúnmente conocido como papel “de 300 años”.
A mis padres,
en agradecimiento por su interés y apoyo
en esta obra.
AMERICANA GERMANICA PRESS
1905
REPUBLICADO POR GALE RESEARCH COMPANY, BOOK TOWER, DETROIT, 1966
Derechos de autor, 1905
Por Edward Ziegler Davis
El papel utilizado en esta edición es
un papel permanente/resistente libre de ácidos,
comúnmente conocido como papel “de 300 años”.
A mis padres,
en agradecimiento por su interés y apoyo
en esta obra.
Page 6
PRÓLOGO.
El presente estudio es una extensión de una tesis presentada a la Facultad del Departamento de Filosofía de la Universidad de Pensilvania como cumplimiento parcial de los requisitos para obtener el grado de Doctor en Filosofía. El objetivo ha sido tratar el material contenido en las revistas estadounidenses de principios del siglo XIX que proporcionaban a los lectores información sobre Alemania y otros países teutónicos. Si bien el objetivo principal ha sido analizar las traducciones de poesía y los poemas originales relacionados con el tema, también se han enumerado todos los artículos en prosa relevantes. Dado que muchas de las revistas utilizadas son extremadamente raras e incluso únicas, los textos extraídos de ellas se reproducen aquí con el fin de hacer accesible dicha información. Sin embargo, como algunas de las traducciones y poemas se atribuyen a Thomas Campbell, Sir Walter Scott, William Wordsworth, Thomas Gray y otros, cuyas obras se pueden encontrar en casi cualquier biblioteca, no fue necesario reproducirlos en esos casos. “Tales of Terror and Wonder” de M. G. Lewis, además de tener muchas ediciones antiguas, cuenta con una edición reciente de Henry Morley en 1887; los poemas de esta obra que aparecieron en las revistas estadounidenses se mencionan aquí únicamente por su título, con la excepción de “The Erl-King”, que se incluye debido a sus diversas variantes. Los poemas largos como “The Wanderer of Switzerland” (que por sí solo constituiría un pequeño libro) no se reproducen.
Las partes II a V están organizadas cronológicamente, a fin de mostrar el crecimiento gradual de la influencia alemana. Por lo tanto, las traducciones y poemas se reproducen con la fecha de su primera aparición; las publicaciones posteriores en las revistas se registran aquí simplemente por su título, acompañadas de una nota que indica la fecha más temprana. Los textos se reproducen tal como aparecieron en las publicaciones estadounidenses de aquel entonces, presentando así la información sobre Alemania en la misma forma en que la recibían los lectores de hace un siglo. Los errores suelen ser interesantes, ya que ilustran la ignorancia respecto a los nombres y palabras alemanes. Solo se han corregido los errores tipográficos más evidentes, como “spweep” en lugar de “sweep”, “bilssful” en lugar de “blissful” y “fustain” en lugar de “sustain”. Se han mantenido las diferencias derivadas de la ortografía del siglo XVIII.
El presente estudio es una extensión de una tesis presentada a la Facultad del Departamento de Filosofía de la Universidad de Pensilvania como cumplimiento parcial de los requisitos para obtener el grado de Doctor en Filosofía. El objetivo ha sido tratar el material contenido en las revistas estadounidenses de principios del siglo XIX que proporcionaban a los lectores información sobre Alemania y otros países teutónicos. Si bien el objetivo principal ha sido analizar las traducciones de poesía y los poemas originales relacionados con el tema, también se han enumerado todos los artículos en prosa relevantes. Dado que muchas de las revistas utilizadas son extremadamente raras e incluso únicas, los textos extraídos de ellas se reproducen aquí con el fin de hacer accesible dicha información. Sin embargo, como algunas de las traducciones y poemas se atribuyen a Thomas Campbell, Sir Walter Scott, William Wordsworth, Thomas Gray y otros, cuyas obras se pueden encontrar en casi cualquier biblioteca, no fue necesario reproducirlos en esos casos. “Tales of Terror and Wonder” de M. G. Lewis, además de tener muchas ediciones antiguas, cuenta con una edición reciente de Henry Morley en 1887; los poemas de esta obra que aparecieron en las revistas estadounidenses se mencionan aquí únicamente por su título, con la excepción de “The Erl-King”, que se incluye debido a sus diversas variantes. Los poemas largos como “The Wanderer of Switzerland” (que por sí solo constituiría un pequeño libro) no se reproducen.
Las partes II a V están organizadas cronológicamente, a fin de mostrar el crecimiento gradual de la influencia alemana. Por lo tanto, las traducciones y poemas se reproducen con la fecha de su primera aparición; las publicaciones posteriores en las revistas se registran aquí simplemente por su título, acompañadas de una nota que indica la fecha más temprana. Los textos se reproducen tal como aparecieron en las publicaciones estadounidenses de aquel entonces, presentando así la información sobre Alemania en la misma forma en que la recibían los lectores de hace un siglo. Los errores suelen ser interesantes, ya que ilustran la ignorancia respecto a los nombres y palabras alemanes. Solo se han corregido los errores tipográficos más evidentes, como “spweep” en lugar de “sweep”, “bilssful” en lugar de “blissful” y “fustain” en lugar de “sustain”. Se han mantenido las diferencias derivadas de la ortografía del siglo XVIII.
Page 7
El tema ha sido investigado hasta finales del año 1840, pero este volumen trata únicamente del período que termina en 1810. Sin embargo, con frecuencia, en aras de listas completas, se mencionan poemas de fechas posteriores. A lo largo de las partes II a V, las notas del autor actual, salvo la mención de las fuentes de las cuales se toman las reproducciones, se incluyen entre corchetes.
La amabilidad y la ayuda brindadas para obtener las revistas me hacen estar en deuda con los empleados de las diversas bibliotecas visitadas, en particular con el Sr. Allan B. Slauson, de la Biblioteca del Congreso. Deseo agradecer al profesor Daniel B. Shumway, de la Universidad de Pensilvania, por sus valiosas críticas, y al profesor John L. Haney, de la Philadelphia Central High School, por la información importante sobre la influencia literaria alemana en Inglaterra durante el período analizado y por las sugerencias para mejorar la introducción.
Estoy especialmente en deuda con la profesora Marion D. Learned, de la Universidad de Pensilvania, cuya sugerencia e inspiración fueron clave para llevar a cabo esta investigación.
EDWARD Z. DAVIS.
Filadelfia, enero de 1905.
La amabilidad y la ayuda brindadas para obtener las revistas me hacen estar en deuda con los empleados de las diversas bibliotecas visitadas, en particular con el Sr. Allan B. Slauson, de la Biblioteca del Congreso. Deseo agradecer al profesor Daniel B. Shumway, de la Universidad de Pensilvania, por sus valiosas críticas, y al profesor John L. Haney, de la Philadelphia Central High School, por la información importante sobre la influencia literaria alemana en Inglaterra durante el período analizado y por las sugerencias para mejorar la introducción.
Estoy especialmente en deuda con la profesora Marion D. Learned, de la Universidad de Pensilvania, cuya sugerencia e inspiración fueron clave para llevar a cabo esta investigación.
EDWARD Z. DAVIS.
Filadelfia, enero de 1905.
Page 8
ÍNDICE.
I—Introducción 1
I—Introducción 1
Page 9
II—Traducciones de poesía alemana 21
Page 10
III—Traducciones de poesía neerlandesa, danesa, noruega e islandesa, y
95 poemas originales referentes a los países alemanes
95 poemas originales referentes a los países alemanes
Page 11
IV—Lista de traducciones de prosa alemana y lista de artículos originales sobre los 191 países alemanes
Page 12
V—Lista de revistas examinadas 215
Page 13
Índice 225
Page 14
INTRODUCCIÓN.
La importante influencia que la literatura alemana ha ejercido sobre la cultura y la literatura estadounidense se remonta a principios del siglo XIX. Esta influencia fue, en cierta medida, una continuación del interés y la actividad que ya existían en Inglaterra durante el último cuarto del siglo XVIII. Antes de 1790, aparecieron de vez en cuando numerosas traducciones de Gellert, Wieland, Klopstock, Lessing, Goethe y Schiller, pero no fue sino hasta que William Taylor de Norwich comenzó a escribir cuando el movimiento, que culminó en las obras de Coleridge, Carlyle y otros, adquirió una forma definida.[1]
La literatura estadounidense en ese momento seguía estando subordinada a la de Inglaterra, por lo que no es sorprendente que el nuevo impulso literario proveniente de Alemania encontrara eco al otro lado del Atlántico. Esta influencia extranjera se vio además reforzada por el contacto directo con Europa. En la segunda o tercera década del siglo pasado, los estudios de los académicos estadounidenses en el extranjero se convirtieron en un factor importante en nuestro desarrollo intelectual. En 1819, Edward Everett regresó de Europa para convertirse en profesor de griego en la Universidad de Harvard. Había estudiado en la Universidad de Gotinga, donde se entusiasmó con los métodos de la erudición alemana. Mientras estaba en Europa, consiguió para Harvard College un gran número de libros en alemán, los cuales pronto resultaron ser un estímulo para los estudiantes de la institución. En 1823, W. E. Channing, en sus “Remarks on National Literature”, abogó por el estudio de autores franceses y alemanes, para que nuestra literatura pudiera alcanzar una posición de independencia con respecto a la de Inglaterra.[2] Dos años después, en 1825, Karl Follen comenzó a desempeñar sus funciones en Harvard College como instructor de alemán.[3]
Sin embargo, antes de que Edward Everett fuera al extranjero a estudiar, los académicos estadounidenses ya habían comenzado a buscar mayores ventajas culturales en los centros de aprendizaje de Europa.[4] En su mayoría eran estudiantes de teología o hombres más o menos vinculados al servicio diplomático. El más destacado de este último grupo era John Quincy Adams, quien pasó varios años en Europa. Su interés por la literatura alemana se evidencia en el hecho de que él…
La importante influencia que la literatura alemana ha ejercido sobre la cultura y la literatura estadounidense se remonta a principios del siglo XIX. Esta influencia fue, en cierta medida, una continuación del interés y la actividad que ya existían en Inglaterra durante el último cuarto del siglo XVIII. Antes de 1790, aparecieron de vez en cuando numerosas traducciones de Gellert, Wieland, Klopstock, Lessing, Goethe y Schiller, pero no fue sino hasta que William Taylor de Norwich comenzó a escribir cuando el movimiento, que culminó en las obras de Coleridge, Carlyle y otros, adquirió una forma definida.[1]
La literatura estadounidense en ese momento seguía estando subordinada a la de Inglaterra, por lo que no es sorprendente que el nuevo impulso literario proveniente de Alemania encontrara eco al otro lado del Atlántico. Esta influencia extranjera se vio además reforzada por el contacto directo con Europa. En la segunda o tercera década del siglo pasado, los estudios de los académicos estadounidenses en el extranjero se convirtieron en un factor importante en nuestro desarrollo intelectual. En 1819, Edward Everett regresó de Europa para convertirse en profesor de griego en la Universidad de Harvard. Había estudiado en la Universidad de Gotinga, donde se entusiasmó con los métodos de la erudición alemana. Mientras estaba en Europa, consiguió para Harvard College un gran número de libros en alemán, los cuales pronto resultaron ser un estímulo para los estudiantes de la institución. En 1823, W. E. Channing, en sus “Remarks on National Literature”, abogó por el estudio de autores franceses y alemanes, para que nuestra literatura pudiera alcanzar una posición de independencia con respecto a la de Inglaterra.[2] Dos años después, en 1825, Karl Follen comenzó a desempeñar sus funciones en Harvard College como instructor de alemán.[3]
Sin embargo, antes de que Edward Everett fuera al extranjero a estudiar, los académicos estadounidenses ya habían comenzado a buscar mayores ventajas culturales en los centros de aprendizaje de Europa.[4] En su mayoría eran estudiantes de teología o hombres más o menos vinculados al servicio diplomático. El más destacado de este último grupo era John Quincy Adams, quien pasó varios años en Europa. Su interés por la literatura alemana se evidencia en el hecho de que él…
Page 15
Tradujo Oberón de Wieland, pero esta traducción no se publicó, ya que la traducción de Sotheby acababa de aparecer en Londres.[5] Poco después, en 1809, Alexander Hill Everett fue a Rusia como secretario de la legación y pasó varios años en diferentes ciudades del continente.[6] George Ticknor visitó Alemania en 1815 para prepararse para sus funciones como profesor de lenguas modernas en Harvard; y George Bancroft, tras graduarse de la universidad en 1817, estudió durante cinco años en Gotinga, Heidelberg y Berlín. Henry E. Dwight estuvo en Gotinga de 1824 a 1828 y al año siguiente publicó en Nueva York Travels in the North of Germany, 1825-6. Fue más o menos en esa época cuando James Fenimore Cooper comenzó sus viajes por Europa, que duraron de 1826 a 1833.[7] Así, los eruditos estadounidenses habían ido adquiriendo el pensamiento y la cultura alemanes de primera mano, antes de que Longfellow o Emerson viajaran al extranjero por primera vez. Con estos dos, la influencia alemana en América alcanzó su punto más alto: Longfellow en la literatura y Emerson en su filosofía trascendental. Este fue el segundo canal a través del cual la literatura alemana llegó a conocerse en este país. El primero, como ya se ha indicado, fue de forma indirecta a través de Inglaterra. Allí, existía una actividad considerable en esta área desde 1790. Se publicaban libros de traducciones y las revistas contenían muchos fragmentos extraídos de la literatura alemana. Es principalmente como reflejo de este interés que encontramos en las publicaciones periódicas estadounidenses hasta finales de 1810. En América, asimismo, la literatura alemana se dio a conocer a los lectores ingleses mediante traducciones, ya sea en forma de libro o en las revistas. El tema de las traducciones en formato de libro ha sido tratado en el reciente artículo de Wilkens ya mencionado. Él analiza el teatro alemán, la ficción, la poesía, la filosofía, la teología y la pedagogía, y en un apéndice incluye “Una lista de las traducciones de la literatura alemana impresas en los Estados Unidos antes de 1826”. Sin embargo, estos libros no fueron el primer medio para presentar a los autores alemanes a los lectores estadounidenses. La primera mención de esta literatura extranjera la encontramos, por lo general, en las revistas. Allí hay numerosos relatos sobre la vida de los escritores alemanes, críticas de sus libros, anuncios de ediciones (inglesas o estadounidenses) y, además de esto, muchas traducciones de poemas y obras en prosa más breves. Estos artículos o traducciones, por supuesto, no son anteriores a la primera aparición de las mismas obras en Inglaterra, pero es seguro decir que toda la información sobre la literatura alemana que se ofrecía
Page 16
En las revistas estadounidenses, los textos llegaban al público estadounidense antes que las copias de los libros en inglés enviados aquí para ser vendidos. Muchos lectores conocieron la literatura extranjera a través de estas publicaciones periódicas, ya que no pensaban en adquirir todos los libros sobre los cuales habían leído reseñas o extractos. Esto era especialmente cierto en el caso de la poesía. Las obras en prosa solían ser demasiado largas como para ser publicadas nuevamente en las revistas, y solo podían ser anunciadas a través de críticas o resúmenes. Sin embargo, incluso en este caso, algunas de las piezas más extensas sí aparecían, como “The Apparitionist” (Geisterseher de Schiller) en la N. Y. Weekly Mag., I-16, etc., 1795, N. Y., y en la misma revista II-4, etc., “La víctima de la ilusión mágica” de Tschink; mientras que “The Mirror of Taste and Dramatic Censor”, I, 1810, contenía “Emilia Galotti”, traducida por la señorita Fanny Holcroft. Estas piezas en prosa, al ser largas, se publicaban continuamente de un número a otro, pero en el caso de la poesía esto no era necesario. Los poemas del tamaño de “El Mesías” de Klopstock o “La muerte de Abel” de Gessner aparecían en las revistas únicamente en forma de extractos o fragmentos, mientras que, por otro lado, la mayoría de los poemas líricos, al ser cortos, podían ser reproducidos íntegramente en su versión traducida. Casi sin excepción, los poemas cortos de autores alemanes aparecían en las revistas estadounidenses con algo de antelación a su publicación en formato libro; por ejemplo, la primera publicación de las “Idilias” de Gessner mencionada por Wilkens fue en 1802,[8] aunque ya en 1774, 1775, 1792, 1795, 1798, 1799 se habían traducido algunas idilias para las revistas; dos en 1793, tres en 1796 y cinco en 1801. De manera similar, la primera edición estadounidense de “Tales of Wonder” de M. G. Lewis se publicó en Nueva York en 1801, mientras que cinco extractos de ella ya habían aparecido en la Weekly Mag., 1798-9, Filadelfia.[9] Además de estos, antes de 1811 se encontraron en las revistas estadounidenses diez traducciones de Bürger, ocho de Gellert, cinco de Lessing, cuatro de Haller, tres de Goethe, dos cada una de Jacobi, Klopstock, Matthisson y Schickaneder, y una cada una de “Adelio”, Bürde, Kotzebue, Patzke, “Sheller” y “Van Vander Horderclogeth”; además, había varias traducciones cuyo nombre del autor original no se indicaba. Ninguna de estas obras se publicó en formato libro antes de 1826.[10] Por lo tanto, las primeras traducciones de poesía alemana impresas en América deben buscarse en las revistas, y fue también allí donde el público recibió por primera vez información sobre la vida de los literatos alemanes. El objetivo de este estudio es analizar la influencia alemana en las primeras publicaciones periódicas estadounidenses, prestando especial atención a las traducciones de poesía alemana.
Page 17
publicadas en ellas.[11] Junto con estas se encuentran en la Parte III traducciones de otras literaturas teutónicas más o menos estrechamente relacionadas con la alemana, a saber, traducciones de poesía holandesa, danesa, noruega e islandesa, así como poemas originales sobre literatura alemana, historia, biografía, etc.; por ejemplo, «Oda a la reciente victoria obtenida por el rey de Prusia», «Soliloquio de Carlota» dirigido a los Manes de Werter, y «Burlesca sobre el estilo en que están escritas la mayoría de las baladas románticas alemanas». A esto se ha añadido una lista de traducciones de prosa alemana y una lista de artículos originales sobre Alemania, etc., de modo que se pueda obtener una estimación completa de la influencia alemana en estas revistas. El alcance del presente trabajo abarca las revistas estadounidenses publicadas antes de 1811. Por el término «revistas estadounidenses» se entienden todas las revistas publicadas en inglés, ya sea en los Estados Unidos o en Canadá. Se han excluido las publicaciones en alemán, español, francés u otros idiomas extranjeros. Dado que el estudio se ocupa principalmente de la literatura, ha sido necesario, debido al gran alcance del tema, omitir publicaciones de tipo no literario, como periódicos, gacetas, publicaciones dedicadas exclusivamente a la historia, revistas religiosas, almanaque, etc. Este método de exclusión no es sencillo, ya que durante el período analizado la revista y el periódico se acercaban entre sí: la primera publicaba noticias y el segundo ofrecía ejemplos de literatura, generalmente poemas cortos. A veces ocurría que una traducción que aparecía en una revista había sido publicada primero en un periódico. Por ejemplo, «El nombre desconocido», «Imitado de la oda de Klopstock a su futura amante. De Thomas Campbell», se encuentra en el Newport Mercury, 1803, Newport, apenas tres años antes de ser publicado en The Evening Fireside, II-165, Filadelfia. Esto ilustra la importancia del periódico en este contexto, especialmente porque estos también contenían numerosos artículos sobre temas alemanes; sin embargo, se trata de un campo que requiere investigación separada y, en este sentido, debe quedar en segundo plano frente a las publicaciones literarias. De manera similar, las revistas religiosas suelen contener poemas relacionados con nuestro tema, por lo que ha sido necesario incluir algunas de estas publicaciones. Así, el Boston Observer and Religious Intelligencer, I-152, 1835, Boston, contiene el poema «Confianza en Dios», «Traducido del alemán», mientras que otras indican en su página de título su doble carácter, como por ejemplo The Literary and Theological Review, 1834-39, Nueva York, The Monthly Miscellany.
Page 18
The Monthly Mag. of Religion and Letters, 1839, etc., Boston, y The Monthly Mag. of Religion and Literature, 1840, Gettysburg. Sin embargo, la mayoría de las revistas religiosas pertenecen al período posterior a 1810. Por último, incluso algunos de los almanaques entran casi dentro del ámbito de la presente discusión, ya que los más antiguos contienen poemas[12] e información interesante, y eran leídos con atención por el público en general. La mayoría de estos tuvieron su auge antes de que las revistas literarias se hicieran prominentes y, por lo tanto, representan un período anterior a que la influencia literaria alemana se hiciera sentir. De aquellos que fueron examinados, ninguno contenía material que justificara su inclusión en la lista presentada en la Parte V. Cada vez que se descubría que una publicación periódica pertenecía a los tipos mencionados, se la omitía de futuras consideraciones. Sin embargo, hay otros dos tipos de publicaciones que han sido incluidas en esta investigación. El primero es la revista inglesa reimpresa en este país. Dado que es imposible excluir todas las traducciones realizadas en revistas estadounidenses por ingleses —como se demostrará más adelante—, se consideró práctico tomar como base para la selección todas las publicaciones periódicas publicadas realmente al otro lado del Atlántico. Los únicos ejemplos de esta categoría que corresponden a nuestro período son The Mirror, I-II, 1803, Filadelfia: una reimpresión de una revista del mismo nombre que apareció en Edimburgo, 1779-1780; The Connoisseur, I-IV, 1803, Filadelfia (Londres, 1755); y The Quarterly Review, I-IV, impreso en Londres y reimpreso en Nueva York, 1810. En algunos casos, el material de la edición estadounidense difiere del de la inglesa, por lo que es absolutamente necesario incluir esta categoría de publicaciones periódicas. El otro tipo de publicaciones al que nos referimos es la miscelánea. Contenía poemas, selecciones en prosa y artículos sobre una amplia gama de temas. Se diferenciaba de la revista simplemente en un aspecto: se publicaba con menos regularidad. No obstante, aporta adiciones valiosas a la colección actual[13]. Así, incluso omitiendo todas las publicaciones irrelevantes, el campo sigue siendo amplio y rico en material importante. En cualquier investigación sobre las primeras revistas estadounidenses, es evidente la dificultad para localizar ejemplares. Las ediciones de muchas de estas publicaciones periódicas eran de pequeño formato, especialmente si se publicaban en centros literarios menos importantes; por lo que ahora, tras haber transcurrido cien años, sus volúmenes son extremadamente difíciles de encontrar.
Page 19
Otro factor que contribuyó a la desaparición de estas publicaciones fue su corta existencia. Si una revista, como el American Museum o el Port Folio, se publicaba durante varios años, se volvía muy conocida y sus volúmenes se conservaban cuidadosamente. Las bibliotecas intentaban adquirir conjuntos completos, de modo que la revista quedara al alcance de las generaciones futuras. Sin embargo, un gran número de estas revistas tuvo una existencia precaria de un año o más y luego dejaron de publicarse por falta de apoyo. De hecho, los numerosos fracasos entre estos proyectos literarios hacen preguntarse por qué se emprendían otros, y aun así, año tras año, nuevas revistas salían al mercado con plena expectativa de éxito. Esto indica sin duda una demanda generalizada de este tipo de literatura; y si lo que se ofrecía no coincidía con los gustos del público, este inconstante abandonaba constantemente lo antiguo por lo nuevo.
El investigador se ve además obstaculizado en su trabajo por la falta de información precisa y fiable sobre estas publicaciones. No existe una lista completa de las revistas estadounidenses de los años en cuestión, aunque se ha trabajado en el período hasta finales del siglo XVIII. Paul Leicester Ford publicó una lista de revistas estadounidenses impresas en el siglo XVIII (1889, Brooklyn, N.Y.). Se trataba de un intento por enumerar todas las publicaciones mencionadas por algún escritor, ya fueran accesibles o no. Sin embargo, la presente investigación ha sacado a la luz treinta y cinco o cuarenta volúmenes de revistas (incluidos veinte títulos nuevos), evidentemente desconocidos para Ford, por no hablar de varios periódicos de valor más o menos literario; pero estos últimos parecen haber sido omitidos intencionadamente de la lista.
Incluso las revistas de Filadelfia, centro literario del país durante el siglo XVIII, no han sido incluidas en la lista. “Es imposible tener una lista completa de las revistas de Filadelfia. Muchas de ellas han desaparecido sin dejar rastro. El estudioso especializado en la historia de Pensilvania detectará algunas omisiones en estas páginas, ya que todo lo aquí presentado se ha obtenido de primera mano; y cuando una revista me resultaba inaccesible, no he intentado consultarla a través de los ojos de un investigador más afortunado”[14]. Lo que se dice aquí sobre Filadelfia es igualmente cierto para Boston, Nueva York, Baltimore y los demás centros de actividad literaria de hace un siglo.
El investigador se ve además obstaculizado en su trabajo por la falta de información precisa y fiable sobre estas publicaciones. No existe una lista completa de las revistas estadounidenses de los años en cuestión, aunque se ha trabajado en el período hasta finales del siglo XVIII. Paul Leicester Ford publicó una lista de revistas estadounidenses impresas en el siglo XVIII (1889, Brooklyn, N.Y.). Se trataba de un intento por enumerar todas las publicaciones mencionadas por algún escritor, ya fueran accesibles o no. Sin embargo, la presente investigación ha sacado a la luz treinta y cinco o cuarenta volúmenes de revistas (incluidos veinte títulos nuevos), evidentemente desconocidos para Ford, por no hablar de varios periódicos de valor más o menos literario; pero estos últimos parecen haber sido omitidos intencionadamente de la lista.
Incluso las revistas de Filadelfia, centro literario del país durante el siglo XVIII, no han sido incluidas en la lista. “Es imposible tener una lista completa de las revistas de Filadelfia. Muchas de ellas han desaparecido sin dejar rastro. El estudioso especializado en la historia de Pensilvania detectará algunas omisiones en estas páginas, ya que todo lo aquí presentado se ha obtenido de primera mano; y cuando una revista me resultaba inaccesible, no he intentado consultarla a través de los ojos de un investigador más afortunado”[14]. Lo que se dice aquí sobre Filadelfia es igualmente cierto para Boston, Nueva York, Baltimore y los demás centros de actividad literaria de hace un siglo.
Page 20
A pesar de las dificultades mencionadas, ha sido posible, tras una búsqueda extensa, encontrar suficientes volúmenes de las revistas como para formar una lista casi completa del período en cuestión. Las posibles omisiones son, en su mayoría, publicaciones poco conocidas e insignificantes, que no lograron atraer suficiente atención como para ser incluidas en las grandes colecciones de este tipo de literatura. Una condición favoreció la conservación de las revistas estadounidenses: existían algunas instituciones, como la Philadelphia Library Company, la American Philosophical Society y otras, que estaban en funcionamiento durante el período en que se publicaron la mayoría de estas publicaciones. Estas pudieron reunir una colección bastante representativa de la literatura contemporánea. Por otro lado, instituciones más recientes, como la Boston Public Library o la Library of Congress, han demostrado tanto esfuerzo en su recolección que ahora cuentan con listas excelentes de estas publicaciones de aquellos primeros tiempos.
Por lo tanto, el plan de esta investigación ha sido visitar aquellas bibliotecas donde se encuentran grandes cantidades de los libros necesarios y, así, al combinar el material obtenido en los diferentes lugares, acercarse lo más posible a la completitud. Una biblioteca completa las lagunas de otra y a menudo ocurre que, para ver el conjunto completo de una revista, es necesario visitar tres o cuatro bibliotecas. Se ha mantenido un registro de dónde se encuentran los volúmenes individuales, pero por más útil que sea esta información para quienes trabajan en el mismo campo o en uno similar, se ha considerado demasiado compleja como para incluirla en la lista de revistas presentada en la Parte V.[15] El material aquí incluido se basa en un examen personal de unos trescientos volúmenes que representan ciento veintiocho revistas diferentes.
Al tratar la influencia alemana en las revistas estadounidenses, es importante considerar la posición que ocupaba la revista durante este período inicial. Las diferencias en las condiciones permitieron que la publicación periódica desempeñara un papel muy distinto al que desempeña hoy en día. En el siglo XVIII, en comparación con la actualidad, las bibliotecas públicas eran escasas y los lectores tenían que depender en gran medida de los libros que podían comprar o pedir prestados. Entonces también los libros eran caros, ya que muchos tenían que importarse del extranjero, y aquellos impresos aquí no podían venderse tan baratos como ahora. Estas condiciones favorecieron a las revistas, que eran económicas y ofrecían a sus lectores, además de contenidos originales, reediciones de la mejor literatura europea. Elas
Por lo tanto, el plan de esta investigación ha sido visitar aquellas bibliotecas donde se encuentran grandes cantidades de los libros necesarios y, así, al combinar el material obtenido en los diferentes lugares, acercarse lo más posible a la completitud. Una biblioteca completa las lagunas de otra y a menudo ocurre que, para ver el conjunto completo de una revista, es necesario visitar tres o cuatro bibliotecas. Se ha mantenido un registro de dónde se encuentran los volúmenes individuales, pero por más útil que sea esta información para quienes trabajan en el mismo campo o en uno similar, se ha considerado demasiado compleja como para incluirla en la lista de revistas presentada en la Parte V.[15] El material aquí incluido se basa en un examen personal de unos trescientos volúmenes que representan ciento veintiocho revistas diferentes.
Al tratar la influencia alemana en las revistas estadounidenses, es importante considerar la posición que ocupaba la revista durante este período inicial. Las diferencias en las condiciones permitieron que la publicación periódica desempeñara un papel muy distinto al que desempeña hoy en día. En el siglo XVIII, en comparación con la actualidad, las bibliotecas públicas eran escasas y los lectores tenían que depender en gran medida de los libros que podían comprar o pedir prestados. Entonces también los libros eran caros, ya que muchos tenían que importarse del extranjero, y aquellos impresos aquí no podían venderse tan baratos como ahora. Estas condiciones favorecieron a las revistas, que eran económicas y ofrecían a sus lectores, además de contenidos originales, reediciones de la mejor literatura europea. Elas
Page 21
Mantuvo al público al tanto de los acontecimientos de la época y suministró el lugar que hoy ocupa una multitud de bibliotecas y libros que se pueden adquirir a un precio razonable. Otro elemento con el que la revista de hace un siglo no tuvo que luchar tan intensamente fue el periódico. El periódico moderno se vuelve cada vez más grande y exige día a día más tiempo e interés por parte del público. En el siglo XVIII y en la primera década del XIX no era así. Ciertamente, había muchos periódicos, gacetas y anunciantes, pero eran relativamente pequeños, consistiendo usualmente en solo cuatro o seis páginas. “Durante el período de la Revolución Americana, el periodismo aún no había alcanzado un nivel avanzado de eficacia. En Estados Unidos, en particular, los periódicos eran insignificantes, de calidad deficiente y poco interesantes; además, la sección dedicada a la redacción editorial, que hoy existe en todos los periódicos, entonces apenas existía.”[16] Muchos editores consideraban que las noticias disponibles eran suficientes para una publicación semanal en lugar de diaria. Esto no es sorprendente. Con la ausencia del telégrafo moderno, el teléfono, los cables submarinos y los ferrocarriles de vapor, las posibilidades de obtener noticias desde la distancia eran muy limitadas. Además, como la población del país era mucho menor que ahora, las noticias nacionales más importantes podían resumirse en unas pocas columnas. Todo esto contribuía a mantener a los periódicos dentro de proporciones moderadas; y aunque eran numerosos, se puede decir con seguridad que no exigían tanto tiempo al lector como para desviar su atención de una literatura más seria. Por lo tanto, la gente tenía tiempo de sobra para leer detenidamente las revistas, y estas, al proporcionar en muchos casos un resumen de las noticias, reducían la necesidad de los periódicos. Para anuncios y comunicaciones comerciales, las gacetas y los anunciantes eran la principal fuente, pero para información general y literatura actual, la gente no necesitaba dedicar tanta atención a los periódicos. Por lo que se sabe, en este período inicial la revista se consideraba con mayor seriedad que hoy en día. No era un medio para pasar el rato de forma casual, algo que se hojeaba rápidamente y luego se dejaba a un lado. Por el contrario, los editores intentaban ofrecer la mejor literatura de la que disponían, ya fuera original o reimpresa, y se esforzaban por mejorar el gusto del público seleccionando contenidos que fueran aceptables para un público culto. “Una diferencia notable entre las revistas antiguas y las actuales es…”
Page 22
Ausencia conspicua en la revista de hace un siglo de lo que comúnmente se denomina “literatura ligera”.[17]
Tyler menciona las mismas condiciones: “Nuestro periodismo colonial pronto se convirtió, en sí mismo, en una fuerza literaria realmente importante. No podía seguir siendo para siempre un mero difusor de chismes públicos o un medio para exhibir anuncios. El instinto del debate crítico y valiente era fuerte incluso entre esos editores poco competentes, y este instinto seguía luchando por encontrar expresión. Además, cada editor estaba rodeado de un grupo de amigos con mentes activas y propensos a expresarse; estos constituían una especie de personal no remunerado de colaboradores editoriales, quienes, a través de cartas, ensayos, anécdotas, epigramas, poemas y sátiras, ayudaban a dar vivacidad e incluso valor literario al periódico”.[18]
Teniendo en cuenta estos hechos, se puede ver que las revistas de ese período desempeñaron un papel más importante en el desarrollo cultural de la población que lo hacen hoy en día. No eran tan numerosas, ni se publicaban tantas copias de cada número como ahora, pero la población también era mucho menor; por lo tanto, bastaba con un número menor de publicaciones periódicas, aunque en términos relativos podrían haber sido igualmente numerosas. Una cosa parece segura: ante la falta de tanta otra materia de lectura, la revista llegaba a los hogares y era leída con atención por los diferentes miembros de la familia. Basta con recordar la atención que se prestaba a los almanaques en un período ligeramente anterior; estos no intentaban ofrecer tanta literatura de entretenimiento como las revistas. La importancia de estas publicaciones literarias en el desarrollo del pensamiento y la cultura estadounidenses suele pasarse por alto, pero sin duda debe reconocerse en la historia de la literatura en Estados Unidos.
Todo esto es muy relevante para el tema. La importancia de las traducciones y poemas aquí reproducidos, a la hora de acercar lo alemán al público estadounidense, depende naturalmente de la importancia del canal a través del cual fueron introducidos. De lo que acabamos de decir, resulta evidente que la revista no solo tenía en aquel entonces un alcance más amplio y libre que ahora, sino que también intentaba mantener el más alto estándar literario y académico posible para aquella época. Por lo tanto, lo que se publicaba en sus páginas tenía un gran peso e influencia, y se difundía rápidamente en toda la zona donde circulaba la revista. Es por esta razón que aparecieron tantas…
Tyler menciona las mismas condiciones: “Nuestro periodismo colonial pronto se convirtió, en sí mismo, en una fuerza literaria realmente importante. No podía seguir siendo para siempre un mero difusor de chismes públicos o un medio para exhibir anuncios. El instinto del debate crítico y valiente era fuerte incluso entre esos editores poco competentes, y este instinto seguía luchando por encontrar expresión. Además, cada editor estaba rodeado de un grupo de amigos con mentes activas y propensos a expresarse; estos constituían una especie de personal no remunerado de colaboradores editoriales, quienes, a través de cartas, ensayos, anécdotas, epigramas, poemas y sátiras, ayudaban a dar vivacidad e incluso valor literario al periódico”.[18]
Teniendo en cuenta estos hechos, se puede ver que las revistas de ese período desempeñaron un papel más importante en el desarrollo cultural de la población que lo hacen hoy en día. No eran tan numerosas, ni se publicaban tantas copias de cada número como ahora, pero la población también era mucho menor; por lo tanto, bastaba con un número menor de publicaciones periódicas, aunque en términos relativos podrían haber sido igualmente numerosas. Una cosa parece segura: ante la falta de tanta otra materia de lectura, la revista llegaba a los hogares y era leída con atención por los diferentes miembros de la familia. Basta con recordar la atención que se prestaba a los almanaques en un período ligeramente anterior; estos no intentaban ofrecer tanta literatura de entretenimiento como las revistas. La importancia de estas publicaciones literarias en el desarrollo del pensamiento y la cultura estadounidenses suele pasarse por alto, pero sin duda debe reconocerse en la historia de la literatura en Estados Unidos.
Todo esto es muy relevante para el tema. La importancia de las traducciones y poemas aquí reproducidos, a la hora de acercar lo alemán al público estadounidense, depende naturalmente de la importancia del canal a través del cual fueron introducidos. De lo que acabamos de decir, resulta evidente que la revista no solo tenía en aquel entonces un alcance más amplio y libre que ahora, sino que también intentaba mantener el más alto estándar literario y académico posible para aquella época. Por lo tanto, lo que se publicaba en sus páginas tenía un gran peso e influencia, y se difundía rápidamente en toda la zona donde circulaba la revista. Es por esta razón que aparecieron tantas…
Page 23
Los poemas y artículos en prosa relacionados con los países alemanes se vuelven así muy importantes, y el interés que despertaron aumentó enormemente en las décadas siguientes. La publicación de traducciones de poesía alemana en las revistas estadounidenses indica una doble actividad: por un lado, muestra un interés y entusiasmo activos por parte de unas pocas personas que leían y apreciaban la literatura alemana y que tenían la capacidad no solo de comprender la poesía extranjera, sino también de traducirla para sus conciudadanos. Es imposible saber cuántos eran aquellos que podían leer el original, pero estos traductores seguramente constituían solo una pequeña parte de los estadounidenses que entendían el alemán. Por otro lado, la aparición de poemas alemanes en las revistas indica un conocimiento cada vez mayor de la literatura alemana por parte del público en general. Del hecho de que la cantidad de traducciones aumentara año tras año podemos deducir que gozaban de favor entre los lectores. Incluso si la circulación de cada revista era escasa, el efecto combinado de tantas debió ser considerable.
A primera vista podría parecer que se han recopilado relativamente pocos poemas en proporción al volumen abordado.[19] Sin embargo, existe una limitación que no debe pasarse por alto: solo una pequeña parte de cada revista se dedicaba a la poesía, y, después de las obras originales y las reseñas de versos en inglés (que naturalmente recibían prioridad), el alemán solo podía esperar su cuota junto con otras literaturas extranjeras. Es sorprendente cuántas literaturas extranjeras están representadas en las secciones de estas revistas dedicadas a la poesía. Hay traducciones del latín, francés, alemán, neerlandés, danés, noruego, nórdico (islandés), italiano, español, portugués, irlandés, galés, griego, lapón, persa y turco. En toda esta masa de traducciones, el alemán ocupa quizás el tercer lugar en cuanto a cantidad; solo lo superan el latín y el francés.[20] Esto es cierto, sin embargo, solo hasta finales de 1810. La situación en las tres décadas siguientes es muy diferente, pero será abordada más adelante.
Hay otra razón por la cual estas revistas no contenían más traducciones del alemán. El período que se analiza coincide estrechamente con la época clásica de la literatura alemana, y muchas de las
A primera vista podría parecer que se han recopilado relativamente pocos poemas en proporción al volumen abordado.[19] Sin embargo, existe una limitación que no debe pasarse por alto: solo una pequeña parte de cada revista se dedicaba a la poesía, y, después de las obras originales y las reseñas de versos en inglés (que naturalmente recibían prioridad), el alemán solo podía esperar su cuota junto con otras literaturas extranjeras. Es sorprendente cuántas literaturas extranjeras están representadas en las secciones de estas revistas dedicadas a la poesía. Hay traducciones del latín, francés, alemán, neerlandés, danés, noruego, nórdico (islandés), italiano, español, portugués, irlandés, galés, griego, lapón, persa y turco. En toda esta masa de traducciones, el alemán ocupa quizás el tercer lugar en cuanto a cantidad; solo lo superan el latín y el francés.[20] Esto es cierto, sin embargo, solo hasta finales de 1810. La situación en las tres décadas siguientes es muy diferente, pero será abordada más adelante.
Hay otra razón por la cual estas revistas no contenían más traducciones del alemán. El período que se analiza coincide estrechamente con la época clásica de la literatura alemana, y muchas de las
Page 24
Las obras maestras no se publicaron hasta casi el final del período. Hermann und Dorothea apareció en 1797 y Wallenstein tres años después, mientras que Wilhelm Tell no se terminó hasta 1804 y el Fausto completo (primera y segunda partes) se publicó veintitrés años después de que finalizara dicho período. Las fechas de gran parte de la literatura clásica alemana impedían su traducción hasta que habían transcurrido dos tercios del período. Por valiosas que sean estas obras, no es sorprendente que no llegaran a conocerse de inmediato al otro lado del Atlántico. Para los alemanes de allí, los originales eran todo lo que se necesitaba, y naturalmente tomó algo de tiempo para que la población inglesa comprendiera el valor de esos libros y exigiera traducciones. Estas causas, entonces, impidieron que la influencia alemana en las revistas adquiriera mayores proporciones.
El período tratado en el presente estudio abarca desde 1741 hasta 1810, incluidos ambos años. El año 1741 se elige como punto de inicio de las publicaciones periódicas de tipo literario en América. Las publicaciones de fecha anterior que se examinaron estaban dedicadas casi en su totalidad a noticias, o eran almanacs que no contenían material literario; por ejemplo, el New England Kalendar, I, 1706, Boston, o el New Weekly Journal, 1728, Boston. Estas han sido omitidas de la lista. Por lo tanto, no es sino hasta 1741 cuando realmente comienza nuestro período. Las dos revistas que iban a ser pioneras de esta amplia categoría de literatura estadounidense ya habían sido anunciadas el año anterior. El Phila. Weekly Mercury (30 de octubre de 1740) presentaba el prospecto de una revista que sería editada por John Webbe e impresa por Andrew Bradford; mientras que en el Pennsylvania Gazette (13 de noviembre de 1740), Franklin anunció The General Magazine and Historical Chronicle para todas las plantaciones británicas en América. Pronto surgió una acerba controversia: Franklin afirmaba que Webbe le había robado sus planes, y Webbe acusaba a Franklin de utilizar su cargo de jefe de correos para excluir al Mercury del servicio postal. Ambas revistas se publicaron en enero de 1741; la revista de Webbe, The American Magazine; or a Monthly View of the Political State of the British Colonies, duró tres meses, y la de Franklin, seis meses.[21] Con estas, pues, comienza la investigación sobre el tema actual. Como ya se ha indicado, el estudio se ha extendido hasta finales del año 1840. Después de eso, la literatura alemana se consolidó como un factor bien conocido en nuestro desarrollo intelectual, como demuestran los numerosos libros de traducciones e imitaciones, y las revistas pasaron a ser menos importantes en este aspecto. El período
El período tratado en el presente estudio abarca desde 1741 hasta 1810, incluidos ambos años. El año 1741 se elige como punto de inicio de las publicaciones periódicas de tipo literario en América. Las publicaciones de fecha anterior que se examinaron estaban dedicadas casi en su totalidad a noticias, o eran almanacs que no contenían material literario; por ejemplo, el New England Kalendar, I, 1706, Boston, o el New Weekly Journal, 1728, Boston. Estas han sido omitidas de la lista. Por lo tanto, no es sino hasta 1741 cuando realmente comienza nuestro período. Las dos revistas que iban a ser pioneras de esta amplia categoría de literatura estadounidense ya habían sido anunciadas el año anterior. El Phila. Weekly Mercury (30 de octubre de 1740) presentaba el prospecto de una revista que sería editada por John Webbe e impresa por Andrew Bradford; mientras que en el Pennsylvania Gazette (13 de noviembre de 1740), Franklin anunció The General Magazine and Historical Chronicle para todas las plantaciones británicas en América. Pronto surgió una acerba controversia: Franklin afirmaba que Webbe le había robado sus planes, y Webbe acusaba a Franklin de utilizar su cargo de jefe de correos para excluir al Mercury del servicio postal. Ambas revistas se publicaron en enero de 1741; la revista de Webbe, The American Magazine; or a Monthly View of the Political State of the British Colonies, duró tres meses, y la de Franklin, seis meses.[21] Con estas, pues, comienza la investigación sobre el tema actual. Como ya se ha indicado, el estudio se ha extendido hasta finales del año 1840. Después de eso, la literatura alemana se consolidó como un factor bien conocido en nuestro desarrollo intelectual, como demuestran los numerosos libros de traducciones e imitaciones, y las revistas pasaron a ser menos importantes en este aspecto. El período
Page 25
El período aquí abordado se extiende únicamente hasta finales de 1810. Estos años fueron testigos del inicio del movimiento y del primer período de actividad considerable en este campo. Durante los años inmediatamente siguientes a 1810 hubo una disminución en la influencia literaria alemana en las revistas estadounidenses.[22] Para estimar de manera definitiva el volumen de actividad literaria en América en relación con lo alemán, tal como lo ilustran estas traducciones y poemas, sería necesario contar con información considerable sobre los traductores. Si el traductor vivía en Inglaterra y su obra era simplemente reimpresa en una revista estadounidense, la actividad literaria pertenece más a Inglaterra que a este país; pero el hecho de que el poema fuera reimpreso demuestra un deseo de familiarizar a los lectores aquí con la poesía extranjera, siendo la única diferencia que la influencia llegó a través de Inglaterra y no directamente desde Alemania. Cuando las obras publicadas son del propio autor estadounidense, representan no solo la capacidad del escritor para apreciar lo alemán, sino también un interés activo por reproducirlo para el público estadounidense; la traducción es entonces un producto exclusivamente estadounidense. En cuanto a los ingleses que realizaban este tipo de trabajo, sería útil saber si eran simplemente viajeros o residentes temporales, o si habían estado aquí el tiempo suficiente como para considerarse parte integral de nuestra civilización. Por útil que sea esta información, en la mayoría de los casos es imposible de obtener. La mayoría de las traducciones aparecieron sin ninguna indicación acerca de la autoría. Una de las causas que podría explicar esto parcialmente fue la tendencia de las primeras revistas a copiar y plagiar. Se encontraron numerosos poemas que ya habían sido publicados anteriormente en otras publicaciones (estadounidenses o inglesas), pero sin que se diera crédito a su fuente. Incluso el nombre del autor era omitido. En un caso, un editor incluyó un poema que había aparecido en la misma revista uno o dos años antes, y sin embargo los lectores debían recibirlo como algo nuevo.[23] El único medio posible de identificación en estos casos es mediante la comparación con colecciones publicadas de traducciones. Así, varias traducciones han sido atribuidas a Sir Walter Scott, M. G. Lewis, William Taylor de Norwich y otros. Muchas son reimpresiones de revistas inglesas, sobre las cuales actualmente es imposible proporcionar información más precisa. Este tema no ha sido investigado en relación con las publicaciones inglesas, y dado que su número es mucho mayor que el de las estadounidenses, sería necesario un estudio aparte para elaborar una lista de las traducciones del alemán publicadas en ellas. Por lo tanto, es impracticable excluir de la presente discusión las traducciones
Page 26
y poemas de ingleses, pues solo cuando se menciona el nombre del autor, o se incluye una nota indicando que la traducción fue hecha para tal o cual revista, podemos estar seguros de si se trata de un producto estadounidense o no. El hecho importante es que la traducción apareció en América y ayudó a dar a conocer a los lectores estadounidenses ciertos ejemplos de la literatura alemana.
En la selección del material fueron necesarias ciertas limitaciones. En la lista de traducciones en prosa y artículos sobre los países alemanes, se ha incluido todo lo que se refiere directa o indirectamente a Alemania. Esto es importante para tener una estimación completa del interés mostrado, ya que había un deseo de conocer algo sobre las obras en prosa alemanas, la biografía e historia alemanas, así como la poesía alemana. Sin embargo, de la lista de traducciones aquí reproducidas se han excluido todas las traducciones de dramas, salvo algunas selecciones, como canciones o escenas cortas de tono lírico. En la mayoría de las partes de los dramas reproducidos, los pasajes son demasiado largos para ser publicados nuevamente, o bien su carácter es exclusivamente dramático y no lírico. El tema de este estudio es, entonces, específicamente: la poesía lírica alemana que apareció en inglés en las revistas de América.
El término “poesía” se emplea aquí en un sentido amplio e incluye más que solo las traducciones de versos alemanes. Se encontraron algunas traducciones cuyos originales, aunque de forma prosística, son poéticos en contenido. Esto fue reconocido fácilmente por los traductores, quienes procedieron a ofrecer versiones métricas. Por ejemplo, tenemos la Carta LXI de Las penas de Werter en verso; cuatro de las idilias en prosa de Gessner han sido traducidas al verso, y en un período posterior, la fábula en prosa de Krummacher, La rosa musgosa, aparece cinco veces en verso (1819, 1822, 1823, 1829, 1831) y dos veces en prosa (1827, 1833). De igual manera, se han incluido traducciones en prosa de versos alemanes, por ejemplo, dos fábulas de Gellert (1796), “Mañana”, de Haller (1793), y la canción suiza “Ranz des Vaches” (1805).[24] Por otro lado, las traducciones en prosa de las idilias en prosa de Gessner solo se registran por título. Hay que mencionar también un poema de otra categoría. En los volúmenes examinados solo se encontró un poema alemán escrito en América. Era “Hoffnung” de “Adelio”, y una nota indicaba que había sido escrito “Para el Philadelphia Repository” (18 de febrero de 1804, Filadelfia). Al final figuraban las palabras: “Un poema lírico”.
En la selección del material fueron necesarias ciertas limitaciones. En la lista de traducciones en prosa y artículos sobre los países alemanes, se ha incluido todo lo que se refiere directa o indirectamente a Alemania. Esto es importante para tener una estimación completa del interés mostrado, ya que había un deseo de conocer algo sobre las obras en prosa alemanas, la biografía e historia alemanas, así como la poesía alemana. Sin embargo, de la lista de traducciones aquí reproducidas se han excluido todas las traducciones de dramas, salvo algunas selecciones, como canciones o escenas cortas de tono lírico. En la mayoría de las partes de los dramas reproducidos, los pasajes son demasiado largos para ser publicados nuevamente, o bien su carácter es exclusivamente dramático y no lírico. El tema de este estudio es, entonces, específicamente: la poesía lírica alemana que apareció en inglés en las revistas de América.
El término “poesía” se emplea aquí en un sentido amplio e incluye más que solo las traducciones de versos alemanes. Se encontraron algunas traducciones cuyos originales, aunque de forma prosística, son poéticos en contenido. Esto fue reconocido fácilmente por los traductores, quienes procedieron a ofrecer versiones métricas. Por ejemplo, tenemos la Carta LXI de Las penas de Werter en verso; cuatro de las idilias en prosa de Gessner han sido traducidas al verso, y en un período posterior, la fábula en prosa de Krummacher, La rosa musgosa, aparece cinco veces en verso (1819, 1822, 1823, 1829, 1831) y dos veces en prosa (1827, 1833). De igual manera, se han incluido traducciones en prosa de versos alemanes, por ejemplo, dos fábulas de Gellert (1796), “Mañana”, de Haller (1793), y la canción suiza “Ranz des Vaches” (1805).[24] Por otro lado, las traducciones en prosa de las idilias en prosa de Gessner solo se registran por título. Hay que mencionar también un poema de otra categoría. En los volúmenes examinados solo se encontró un poema alemán escrito en América. Era “Hoffnung” de “Adelio”, y una nota indicaba que había sido escrito “Para el Philadelphia Repository” (18 de febrero de 1804, Filadelfia). Al final figuraban las palabras: “Un poema lírico”.
Page 27
Se solicita la traducción. El número siguiente (25 de febrero) contenía una traducción. Otro grupo de poemas que merecen cierta atención son aquellos traducidos del francés. Estos se dividen en dos categorías. En primer lugar, hay poemas escritos en francés por alemanes o suizos, como los poemas de Federico el Grande y también el Ranz des Vaches. En cuanto a este último, los versos en francés se presentan en dos ocasiones junto con la traducción[25], de modo que se sabe con certeza cuál era el texto original. En otras ocasiones no se menciona la fuente. Dado que parte de la población de Suiza siempre ha sido alemana, es muy probable que existiera una versión en alemán de esta canción. Por lo tanto, es difícil determinar si el traductor utilizó esta versión o la francesa. El título es en francés, pero esto podría haberse mantenido para las estrofas en alemán. La segunda categoría de traducciones del francés comprende aquellas de autores que solían escribir en alemán; por ejemplo, Navigation, “De la versión francesa de Gessner” (1803), y El usurero, “De la versión francesa de Gellert” (Port Folio, XVI-245, 1823). Puede que estas obras provengan de traducciones al francés del texto en alemán[26], o bien la palabra “francés” podría ser un error[27]. Este segundo grupo ha sido clasificado junto con las traducciones de poesía alemana (Parte II); mientras que el primer grupo, procedente del francés, pertenece a la Parte III. No se intenta aquí analizar la valoración crítica que los estadounidenses de esa época tenían de la literatura alemana. Esto requeriría examinar todos los artículos en prosa, cuando el presente estudio está dedicado exclusivamente a la poesía. Se espera que, a partir de la lista presentada en la Parte IV, se pueda obtener tal información. Además de los varios párrafos sobre los literatos alemanes, los poemas individuales suelen ir precedidos por una nota introductoria que elogia el texto original de la traducción. Ya en el siglo XVIII, la gente consideraba la utilidad de las lenguas modernas frente a las clásicas. Por ejemplo, el American Museum publicó un Discurso sobre las lenguas eruditas, del honorable Francis Hopkinson, que concluye con la afirmación de que “las lenguas más utilizadas son, en verdad, las más útiles de conocer”[28].
Page 28
Por otro lado, hubo escritores antipáticos que se burlaron de los alemanes y de su literatura. La Monthly Magazine publicó una carta titulada “La industria literaria de los alemanes”, en la cual se criticaba su erudición pedante orientada hacia direcciones poco útiles.[29] Este ataque también se expresó en forma de parodias; entre ellas se encuentran: El Rey Lobo, una sátira de El Rey del Agua, El Rey del Fuego, etc. (1802); El Rey Pintor, una burlesca de El Rey de las Nubes, El Rey del Fuego y otros (1809, 1833); Contra Fausto (1804); El Fantasma que chirría, “una historia imitada de lo alemán, según los verdaderos y auténticos principios del género de lo macabro” (1808, 1809, 1810); Parodia de El conde Walter de Bürger (1807); Oda al drama alemán, “parodia de la Oda a la adversidad de Gray” (1806); y Burlesca sobre el estilo en el que están escritas la mayoría de las baladas románticas alemanas (1799, 1801). En algunos de estos casos, las parodias pueden no indicar una hostilidad real, sino simplemente un intento del poeta por ser ingenioso. Cabe señalar que varios de los poemas publicados en estas revistas pueden agruparse, lo que indica un interés especial por ciertos temas. Cada grupo constituye, por así decirlo, un ciclo, aunque los poemas individuales solían ser escritos por personas diferentes. Uno de estos grupos demuestra la popularidad de Federico el Grande, incluso antes de la Revolución Americana. Las traducciones de sus poemas son: Relajación de la guerra (1758, 1795, 1798); La oda del rey de Prusia imitada en verso (1758); Una traducción literal de la oda del rey de Prusia (1758); Traducción de una epístola del rey de Prusia dirigida a monsieur Voltaire (1759); Oda a la muerte (1786, 1806); Oración de Federico II en favor de los poetas (1805); y Una canción (1811). Los poemas originales sobre Federico son: Invierno, un poema que hace referencia a “los nobles hechos de gran Federico” (1758); Sobre la victoria completa... (1758); Oda a la reciente victoria obtenida por el rey de Prusia (1758); Sobre la gloriosa victoria... (1758); El tercer salmo parafraseado, “aludiendo a Su Majestad prusiana” (1758); Sobre la lectura en los periódicos públicos... (1758); El cometa real, en referencia a “el gran Federico de Prusia” (1758); y La carta de monsieur Voltaire a Su Majestad prusiana, traducida (1758). Otro grupo trata a los reyes de los elementos naturales, tan comunes en la literatura alemana: El Rey del Árbol (1798, julio de 1833, septiembre de 1833, 1835, 1836, 1838, 1839); La hija del Rey del Árbol (1798); El Rey del Agua, una balada danesa (1798); El Rey Lobo, parodia de El Rey del Agua, El Rey del Fuego, etc. (1802); Hrim Thor, o el Rey del Invierno (1802); Grim, rey de los fantasmas.
Page 29
(1802) y El rey pintor, una burlesca de El rey de las nubes, El rey del fuego, etc. (1809, 1810, 1833). Este interés por lo extraño explica la popularidad de Lenore de Bürger, que aparece traducida en 1798, 1801, 1804, 1823, 1836, 1839, 1840.
Suiza es descrita en diversos poemas que abordan todas las facetas de su vida y paisajes. La más destacada entre ellas es la canción suiza, que se traduce de distintas maneras como El canto de las vacas, El canto del vaquero y La canción de los suizos en tierra extraña (1805, 15 de octubre, 29 de octubre, 1 de noviembre, 8 de noviembre, 17 de diciembre de 1808; junio, 3 de junio de 1809; dos veces en 1833 y una vez en 1835).
Además de las traducciones, existen cuatro imitaciones del mismo poema: El canto de los exiliados suizos (1835), El regreso del suizo [de América] (1836), El canto del suizo por su hogar (1837, 1838) y El sueño del emigrante suizo por su hogar (1840).[30]
El último grupo de poemas que cabe mencionar se refiere a la novela de Goethe, Las penas del joven Werther. Esta obra fue evidentemente popular en América, aunque sin llegar a provocar ese delirio y sentimentalismo generalizados que habían prevalecido en Alemania. Durante nuestro período, el libro se publicó aquí en seis ocasiones en versión traducida, y una imitación en inglés, Las cartas de Charlotte durante su relación con Werther, tuvo tres reediciones en Estados Unidos.[31] Estas, junto con las traducciones importadas desde Inglaterra, debieron hacer que Werther fuera bien conocido en este país. Por lo tanto, no sorprende encontrar en las revistas ocho poemas sobre el tema: Narcisa, que contiene una referencia a Werter en el tercer estrofa (1787); El soliloquio de Charlotte, dirigido a las almas de Werter (1787); La muerte de Werter (1787); El epitafio de Werter (1787, 1791, 1805); Sobre la lectura de Las penas de Werter (1790); La carta LXI de Las penas de Werter, en verso (1791); La despedida de Werter a Charlotte (1798) y Charlotte ante la tumba de Werter (1809).
Las primeras revistas estadounidenses, pues, fueron fundamentales para dar a conocer la literatura alemana y, en especial, la poesía alemana en Estados Unidos. Era posible para ellas publicar traducciones de poemas individuales de un autor mucho antes de que hubiera demanda de ellos en formato libro. Ya se han mencionado en este contexto Gessner, Bürger, Gellert, Lessing y otros. Es interesante observar qué poetas fueron presentados al público estadounidense a través de las revistas. Gessner y Bürger fueron los más populares: el primero apareció veinticinco veces y el segundo diez veces antes de 1811.
Suiza es descrita en diversos poemas que abordan todas las facetas de su vida y paisajes. La más destacada entre ellas es la canción suiza, que se traduce de distintas maneras como El canto de las vacas, El canto del vaquero y La canción de los suizos en tierra extraña (1805, 15 de octubre, 29 de octubre, 1 de noviembre, 8 de noviembre, 17 de diciembre de 1808; junio, 3 de junio de 1809; dos veces en 1833 y una vez en 1835).
Además de las traducciones, existen cuatro imitaciones del mismo poema: El canto de los exiliados suizos (1835), El regreso del suizo [de América] (1836), El canto del suizo por su hogar (1837, 1838) y El sueño del emigrante suizo por su hogar (1840).[30]
El último grupo de poemas que cabe mencionar se refiere a la novela de Goethe, Las penas del joven Werther. Esta obra fue evidentemente popular en América, aunque sin llegar a provocar ese delirio y sentimentalismo generalizados que habían prevalecido en Alemania. Durante nuestro período, el libro se publicó aquí en seis ocasiones en versión traducida, y una imitación en inglés, Las cartas de Charlotte durante su relación con Werther, tuvo tres reediciones en Estados Unidos.[31] Estas, junto con las traducciones importadas desde Inglaterra, debieron hacer que Werther fuera bien conocido en este país. Por lo tanto, no sorprende encontrar en las revistas ocho poemas sobre el tema: Narcisa, que contiene una referencia a Werter en el tercer estrofa (1787); El soliloquio de Charlotte, dirigido a las almas de Werter (1787); La muerte de Werter (1787); El epitafio de Werter (1787, 1791, 1805); Sobre la lectura de Las penas de Werter (1790); La carta LXI de Las penas de Werter, en verso (1791); La despedida de Werter a Charlotte (1798) y Charlotte ante la tumba de Werter (1809).
Las primeras revistas estadounidenses, pues, fueron fundamentales para dar a conocer la literatura alemana y, en especial, la poesía alemana en Estados Unidos. Era posible para ellas publicar traducciones de poemas individuales de un autor mucho antes de que hubiera demanda de ellos en formato libro. Ya se han mencionado en este contexto Gessner, Bürger, Gellert, Lessing y otros. Es interesante observar qué poetas fueron presentados al público estadounidense a través de las revistas. Gessner y Bürger fueron los más populares: el primero apareció veinticinco veces y el segundo diez veces antes de 1811.
Page 30
Gessner fue quizás el poeta alemán más conocido en América. Durante este período, su obra *La muerte de Abel* tuvo nada menos que dieciséis ediciones estadounidenses y cuatro imitaciones, mientras que traducciones de sus *Idilios* aparecieron en forma de libro dos veces en 1802 y una vez en 1807.[32] Bürger, por su parte, solo era conocido a través de estos poemas publicados en revistas, o quizás a través de libros importados. Ningún volumen con traducciones de sus poemas pertenece a este período de la impresión estadounidense. Después de ellos, Gellert, Lessing y Haller obtuvieron cierto reconocimiento tanto mediante traducciones como mediante críticas. Goethe, como ya se ha señalado, era conocido como el autor de *Werter*. En cuanto a sus obras líricas, solo aparecieron dos: *El rey de los corzos* (1798) y *Federico y Alicia*, “imitadas más que traducidas a partir de un fragmento incluido en *Claudine von Villa Bella* de Goethe” (1807). Otros poetas, como Jacobi, Klopstock, Matthisson, Kotzebue, Patzke o Bürde, encontraron algún admirador ocasional, pero no se hizo lo suficiente para presentar claramente sus características al público. Además de estos, hubo numerosas parodias y poemas originales, que ayudaron a resaltar la importancia de lo alemán. Esta influencia, además, contó con el apoyo de las traducciones de obras en prosa y de artículos sobre literatura, historia y biografía alemanas, dispersos en las páginas de estas publicaciones periódicas. Las revistas estadounidenses lograron mucho en favor del alemán en este país. El movimiento que aquí surgió creció hasta adquirir una importancia generalizada unas décadas después, pero el período hasta finales de 1810 es interesante por marcar su inicio. Fue la primera época de este tipo de actividad literaria en América.
NOTAS AL PIE:
[1] John L. Haney, *German Literature in England before 1790*, en *Americana Germanica*, IV, N.º 2. Véase también la monografía del Dr. Haney, *The German Influence on Samuel Taylor Coleridge*, Filadelfia, 1902. Georg Herzfeld, *William Taylor von Norwich*, Halle a. S., 1897.
[2] *The Works of William E. Channing*, Boston, 1849. Geo. D. Channing. Vol. I-277. Véase también la observación de Francis Hopkinson, p. 194.
NOTAS AL PIE:
[1] John L. Haney, *German Literature in England before 1790*, en *Americana Germanica*, IV, N.º 2. Véase también la monografía del Dr. Haney, *The German Influence on Samuel Taylor Coleridge*, Filadelfia, 1902. Georg Herzfeld, *William Taylor von Norwich*, Halle a. S., 1897.
[2] *The Works of William E. Channing*, Boston, 1849. Geo. D. Channing. Vol. I-277. Véase también la observación de Francis Hopkinson, p. 194.
Page 31
[3] Ya en 1754, William Creamer (o Cramer) fue nombrado profesor de las lenguas francesa y alemana en la Universidad de Pensilvania, cargo que ocupó durante veintiún años. En 1780 se creó en la misma institución una cátedra alemana de filología. J. C. Kunze, el primer titular, impartió clases en alemán sobre latín y griego. Después de 1784, su sucesor, J. H. C. Helmuth, continuó con la misma política.
Cf. M. D. Learned, Discurso en la inauguración de la Biblioteca Bechstein, Universidad de Pensilvania, 21 de marzo de 1896.
[4] La visita de Benjamin Franklin a la Universidad de Gotinga está descrita en el Göttingische Anzeigen del 13 de septiembre de 1766, donde se afirma que la sesión de la Real Sociedad de Ciencias celebrada el 19 de julio del año anterior fue más impresionante de lo habitual. “Los dos famosos eruditos ingleses, el médico real, el señor Pringle, y el señor Benjamin Franklin, de Pensilvania, que por casualidad se encontraba en ese momento en Gotinga de viaje por Alemania, ocuparon sus asientos como miembros de la sociedad”.
Cf. el relato del Dr. E. J. James (The Nation, 18 de abril de 1895, p. 296), reproducido en el artículo de B. A. Hinsdale “Influencia extranjera en la educación en los Estados Unidos”, publicado en el Informe del Comisionado de Educación, 1897-98. Vol. I, pp. 604-607.
Cf. también, L. Viereck, Instrucción en alemán en las escuelas estadounidenses, ibíd., 1900-1901. Vol. I, p. 543.
[5] Adams también escribió un relato de su viaje a Silesia en julio de 1800. Estaba en forma de veintinueve cartas dirigidas a su hermano, escritas durante el viaje, y trece más añadidas después de su regreso a Berlín. Aunque se trataba de comunicaciones privadas, el editor de Port Folio las adquirió para su revista e impidiólas de forma anónima, sin suprimir las referencias personales, como seguramente habría hecho el autor si hubiera sabido de la publicación.
“No es seguro si estos pasajes llegaron alguna vez a conocimiento de las personas afectadas. Mientras permanecieron confinados a las columnas de una publicación estadounidense de aquel entonces, las probabilidades favorecían la respuesta negativa. Pero no estuvieron así confinados. Además, sin el conocimiento ni el consentimiento del autor, una persona desconocida para él, pero plenamente consciente de los hechos, llevó la colección desde Port Folio a Londres y allí la hizo imprimir en un volumen en octavo en el año 1804. A partir de esta copia se tradujeron al alemán y se publicaron en Breslavia al año siguiente, con notas, por Frederick Albert Zimmerman; y en 1807 se publicó en París, por Dentu, una traducción al francés realizada por J. Dupuy.
“Así ocurrió que estas cartas, originalmente destinadas a ser una correspondencia puramente familiar, circularon libremente por gran parte de Europa sin la menor intervención del autor, ni ninguna oportunidad de corregirlas o modificarlas, como seguramente habría hecho si hubiera tenido la posibilidad”.
Memorias de John Quincy Adams, editadas por Charles Francis Adams. 12 volúmenes, Filadelfia, 1874. Vol. I, 240-241.
Cf. M. D. Learned, Discurso en la inauguración de la Biblioteca Bechstein, Universidad de Pensilvania, 21 de marzo de 1896.
[4] La visita de Benjamin Franklin a la Universidad de Gotinga está descrita en el Göttingische Anzeigen del 13 de septiembre de 1766, donde se afirma que la sesión de la Real Sociedad de Ciencias celebrada el 19 de julio del año anterior fue más impresionante de lo habitual. “Los dos famosos eruditos ingleses, el médico real, el señor Pringle, y el señor Benjamin Franklin, de Pensilvania, que por casualidad se encontraba en ese momento en Gotinga de viaje por Alemania, ocuparon sus asientos como miembros de la sociedad”.
Cf. el relato del Dr. E. J. James (The Nation, 18 de abril de 1895, p. 296), reproducido en el artículo de B. A. Hinsdale “Influencia extranjera en la educación en los Estados Unidos”, publicado en el Informe del Comisionado de Educación, 1897-98. Vol. I, pp. 604-607.
Cf. también, L. Viereck, Instrucción en alemán en las escuelas estadounidenses, ibíd., 1900-1901. Vol. I, p. 543.
[5] Adams también escribió un relato de su viaje a Silesia en julio de 1800. Estaba en forma de veintinueve cartas dirigidas a su hermano, escritas durante el viaje, y trece más añadidas después de su regreso a Berlín. Aunque se trataba de comunicaciones privadas, el editor de Port Folio las adquirió para su revista e impidiólas de forma anónima, sin suprimir las referencias personales, como seguramente habría hecho el autor si hubiera sabido de la publicación.
“No es seguro si estos pasajes llegaron alguna vez a conocimiento de las personas afectadas. Mientras permanecieron confinados a las columnas de una publicación estadounidense de aquel entonces, las probabilidades favorecían la respuesta negativa. Pero no estuvieron así confinados. Además, sin el conocimiento ni el consentimiento del autor, una persona desconocida para él, pero plenamente consciente de los hechos, llevó la colección desde Port Folio a Londres y allí la hizo imprimir en un volumen en octavo en el año 1804. A partir de esta copia se tradujeron al alemán y se publicaron en Breslavia al año siguiente, con notas, por Frederick Albert Zimmerman; y en 1807 se publicó en París, por Dentu, una traducción al francés realizada por J. Dupuy.
“Así ocurrió que estas cartas, originalmente destinadas a ser una correspondencia puramente familiar, circularon libremente por gran parte de Europa sin la menor intervención del autor, ni ninguna oportunidad de corregirlas o modificarlas, como seguramente habría hecho si hubiera tenido la posibilidad”.
Memorias de John Quincy Adams, editadas por Charles Francis Adams. 12 volúmenes, Filadelfia, 1874. Vol. I, 240-241.
Page 32
La publicación estadounidense comenzó en Port Folio, I-1, el 3 de enero de 1801, Filadelfia. Para una reseña de la edición en inglés, véase The Monthly Review or Literary Journal, XLV-350, diciembre de 1804, Londres.
[6] “Él [A. H. Everett] probablemente estudió alemán mientras estaba con John Quincy Adams en San Petersburgo, donde la influencia alemana era fuerte y se podía estudiar el idioma y la literatura en las condiciones más favorables. The United States Magazine and Democratic Review, Nueva York, vol. X (N. S.), 1842, p. 461, afirma que estudió en San Petersburgo, entre otras cosas, las lenguas modernas”. Frederick H. Wilkens, Early Influence of German Literature in America, en Americana Germanica, III, n.º 2, p. 155.
[7] M. D. Learned, German as a Culture Element in American Education, Milwaukee, 1898.
[8] New Idyls, de S. Gessner. Filadelfia, 1802.
[9] Bürger, Leonora [Wm. Taylor; algunas variantes], vol. I-221. Bürger, The Chase [Sir Walter Scott], vol. II-413. ——, The Water King [M. G. Lewis], vol. III-92. Goethe, The Erl-King [M. G. Lewis], vol. III-93. ——, The Erl-King’s Daughter [M. G. Lewis], vol. III-94. Sin embargo, los tres últimos también aparecieron en Ambrosio or the Monk de Lewis, Filadelfia, 1798.
[10] En la lista de Wilkens aparecen dos selecciones de Bürger y dos de Goethe en las colecciones de Lewis, pero no se publicaron ediciones exclusivas de sus poemas. El Mesías de Klopstock se publicó tres veces antes de 1811, pero no sus poemas más cortos.
[11] Wilkens menciona casualmente unas doce revistas, pero no se ha hecho ningún intento por investigar este campo.
[12] Universal American Almanack, o Yearly Mag., 1764, Filadelfia, contiene un poema titulado Golden Verse of Pythagoras.
[13] Curiosities of Literature, 1793, Filadelfia. Miscellanies, 1796, Burlington. A Book, obra periódica, 1807, Nueva York. The Thistle, 1807, Boston. Charms of Literature, 1808, Trenton. The Hive, 1810, Hartford.
[14] Albert H. Smyth, The Philadelphia Magazines and their Contributors, 1741-1850. Filadelfia, Robert M. Lindsay, 1892. Prólogo, p. 5.
[15] Se proporciona una lista de las bibliotecas consultadas al principio de la Parte V.
[6] “Él [A. H. Everett] probablemente estudió alemán mientras estaba con John Quincy Adams en San Petersburgo, donde la influencia alemana era fuerte y se podía estudiar el idioma y la literatura en las condiciones más favorables. The United States Magazine and Democratic Review, Nueva York, vol. X (N. S.), 1842, p. 461, afirma que estudió en San Petersburgo, entre otras cosas, las lenguas modernas”. Frederick H. Wilkens, Early Influence of German Literature in America, en Americana Germanica, III, n.º 2, p. 155.
[7] M. D. Learned, German as a Culture Element in American Education, Milwaukee, 1898.
[8] New Idyls, de S. Gessner. Filadelfia, 1802.
[9] Bürger, Leonora [Wm. Taylor; algunas variantes], vol. I-221. Bürger, The Chase [Sir Walter Scott], vol. II-413. ——, The Water King [M. G. Lewis], vol. III-92. Goethe, The Erl-King [M. G. Lewis], vol. III-93. ——, The Erl-King’s Daughter [M. G. Lewis], vol. III-94. Sin embargo, los tres últimos también aparecieron en Ambrosio or the Monk de Lewis, Filadelfia, 1798.
[10] En la lista de Wilkens aparecen dos selecciones de Bürger y dos de Goethe en las colecciones de Lewis, pero no se publicaron ediciones exclusivas de sus poemas. El Mesías de Klopstock se publicó tres veces antes de 1811, pero no sus poemas más cortos.
[11] Wilkens menciona casualmente unas doce revistas, pero no se ha hecho ningún intento por investigar este campo.
[12] Universal American Almanack, o Yearly Mag., 1764, Filadelfia, contiene un poema titulado Golden Verse of Pythagoras.
[13] Curiosities of Literature, 1793, Filadelfia. Miscellanies, 1796, Burlington. A Book, obra periódica, 1807, Nueva York. The Thistle, 1807, Boston. Charms of Literature, 1808, Trenton. The Hive, 1810, Hartford.
[14] Albert H. Smyth, The Philadelphia Magazines and their Contributors, 1741-1850. Filadelfia, Robert M. Lindsay, 1892. Prólogo, p. 5.
[15] Se proporciona una lista de las bibliotecas consultadas al principio de la Parte V.
Page 33
[16] M. C. Tyler, The Literary History of the American Revolution, I, 1763-1776, Nueva York, 1897, p. 18.
[17] Smyth, op. cit., p. 20.
[18] M. C. Tyler, A History of American Literature, II, 1676-1765, Nueva York, 1878, pp. 304, 305.
[19] En las revistas de la época hay 71 traducciones de poesía alemana y 10 duplicados; 68 poemas originales y traducciones de otra poesía teutónica, y 24 duplicados.
[20] No se ha elaborado una lista de las traducciones del latín y el francés en estas revistas, por lo que en la actualidad es imposible hacer una comparación numérica con las de origen alemán.
[21] John Bach McMaster, Benjamin Franklin as a Man of Letters, Boston, 1887, p. 129 y ss.
[22] También se observó un declive similar en la influencia literaria alemana en Inglaterra después de 1810.
[23] The Moss Rose, de origen alemán [de Krummacher]. The Minerva, I-40, 4 de mayo de 1822 y II-296, 20 de diciembre de 1823, N. Y.
[24] The Ranz des Vaches también tiene cuatro versiones métricas: 1833—The Lady’s Book, VI-164; 1833—The Juvenile Rambler, II-84; 1835—Amer. Mo. Mag., V-424; 1809—The Visitor, I-72 (con el título de Cow Boy’s Chant).
[25] Boston Weekly Mag., III-60, 2 de febrero de 1805, Boston. The Visitor, I-72, 3 de junio de 1809, Richmond.
[26] El catálogo del British Museum menciona “Fables et Contes [traducidas principalmente del alemán de C. F. Gellert, etc.], 1754”.
[27] Cf. The Earth’s Division, “Traducción de Goethe [sic], por L. E. L.” Waldie’s Port Folio, Parte I-123, 11 de abril de 1835, Filadelfia. También, Benevolence, “Una fábula del alemán de Galleret” [sic], 1802.
[28] Amer. Mus., III, enero-junio de 1788, p. 539. Cf. Parte IV, p. 194; también la observación de W. E. Channing, Parte I, p. 1.
[29] “Un escritor alemán, L. W. Bruggeman, ha publicado en Stettin, en Pomerania, una provincia prusiana, una obra en inglés en la que ha trabajado veinticinco años. Contiene un análisis de todas las ediciones, traducciones e ilustraciones en inglés de los autores griegos y latinos antiguos. Para llevar a cabo esta obra incurrió en grandes gastos, ya que tuvo que adquirir e importar una gran cantidad de libros en inglés. Se trata de un ejemplo muy curioso de perseverancia y esfuerzo intelectual. ¡Que un hombre dedique su vida a recopilar las traducciones de autores antiguos a un idioma ajeno al suyo! Es una de las ramas más difíciles, tediosas, impopulares e infructuosas de este oficio.”
[17] Smyth, op. cit., p. 20.
[18] M. C. Tyler, A History of American Literature, II, 1676-1765, Nueva York, 1878, pp. 304, 305.
[19] En las revistas de la época hay 71 traducciones de poesía alemana y 10 duplicados; 68 poemas originales y traducciones de otra poesía teutónica, y 24 duplicados.
[20] No se ha elaborado una lista de las traducciones del latín y el francés en estas revistas, por lo que en la actualidad es imposible hacer una comparación numérica con las de origen alemán.
[21] John Bach McMaster, Benjamin Franklin as a Man of Letters, Boston, 1887, p. 129 y ss.
[22] También se observó un declive similar en la influencia literaria alemana en Inglaterra después de 1810.
[23] The Moss Rose, de origen alemán [de Krummacher]. The Minerva, I-40, 4 de mayo de 1822 y II-296, 20 de diciembre de 1823, N. Y.
[24] The Ranz des Vaches también tiene cuatro versiones métricas: 1833—The Lady’s Book, VI-164; 1833—The Juvenile Rambler, II-84; 1835—Amer. Mo. Mag., V-424; 1809—The Visitor, I-72 (con el título de Cow Boy’s Chant).
[25] Boston Weekly Mag., III-60, 2 de febrero de 1805, Boston. The Visitor, I-72, 3 de junio de 1809, Richmond.
[26] El catálogo del British Museum menciona “Fables et Contes [traducidas principalmente del alemán de C. F. Gellert, etc.], 1754”.
[27] Cf. The Earth’s Division, “Traducción de Goethe [sic], por L. E. L.” Waldie’s Port Folio, Parte I-123, 11 de abril de 1835, Filadelfia. También, Benevolence, “Una fábula del alemán de Galleret” [sic], 1802.
[28] Amer. Mus., III, enero-junio de 1788, p. 539. Cf. Parte IV, p. 194; también la observación de W. E. Channing, Parte I, p. 1.
[29] “Un escritor alemán, L. W. Bruggeman, ha publicado en Stettin, en Pomerania, una provincia prusiana, una obra en inglés en la que ha trabajado veinticinco años. Contiene un análisis de todas las ediciones, traducciones e ilustraciones en inglés de los autores griegos y latinos antiguos. Para llevar a cabo esta obra incurrió en grandes gastos, ya que tuvo que adquirir e importar una gran cantidad de libros en inglés. Se trata de un ejemplo muy curioso de perseverancia y esfuerzo intelectual. ¡Que un hombre dedique su vida a recopilar las traducciones de autores antiguos a un idioma ajeno al suyo! Es una de las ramas más difíciles, tediosas, impopulares e infructuosas de este oficio.”
Page 34
Alemania, sin embargo, ofrece innumerables ejemplos de este tipo de diligencia literaria. Hay una imprenta en Leipzig abundantemente provista de ediciones e interpretaciones de obras chinas, abisinias, coptas y siríacas.
Mo. Mag. and Amer. Rev., II-8, 1800, N. Y.
[30] Una traducción de “Ranz des Vaches” de Schiller en “William Tell” se encuentra en The Constellation, III-266, 7 de julio de 1832, N. Y.
[31] Wilkens, op. cit., p. 164 y ss.
[32] Wilkens, op. cit., p. 108 y ss. y 164 y ss.
En Inglaterra, asimismo, las Idilias estaban constantemente en el mercado editorial y “La muerte de Abel” tuvo 20 ediciones antes de 1800. Cf. Herzfeld, op. cit., p. 6.
Mo. Mag. and Amer. Rev., II-8, 1800, N. Y.
[30] Una traducción de “Ranz des Vaches” de Schiller en “William Tell” se encuentra en The Constellation, III-266, 7 de julio de 1832, N. Y.
[31] Wilkens, op. cit., p. 164 y ss.
[32] Wilkens, op. cit., p. 108 y ss. y 164 y ss.
En Inglaterra, asimismo, las Idilias estaban constantemente en el mercado editorial y “La muerte de Abel” tuvo 20 ediciones antes de 1800. Cf. Herzfeld, op. cit., p. 6.
Page 35
II.
TRADUCCIONES DE POESÍA ALEMÁN.
EL VIEJO.
De Gesner.
Del London Magazine, octubre de 1773.
[Traducción en prosa.]
Royal Amer. Mag., p. 14, enero de 1774, Boston.
[Reimpresión del London Mag., p. 437, septiembre de 1773, Londres. Antes del título: “Para el London Magazine.”]
Salomon Gessner, Palemon, Idyllen, Primera serie. Respecto a las traducciones en prosa de Gessner, véase p. 16.]
Para el Pennsylvania Magazine.
MIRTLAND THYRSIS.
Una pastoral.
Del alemán.
[Traducción en prosa.]
Penna. Mag., I-359, agosto de 1775, Filadelfia.
[S. Gessner, Myrtil. Thyrsis. Idyllen, Primera serie.]
Descripción (con un grabado elegante) de la célebre tumba de Madame Langhans, realizada por el Sr. John Augustus Nahl, antiguo escultor del rey de Prusia, y que se puede ver en el coro de la iglesia parroquial de Hindlebanck, a dos leguas de Berna.
Dado que la inscripción y los versos de la lápida, escritos por el célebre M. de Haller, no podían incluirse adecuadamente en el grabado, los insertamos aquí, en una traducción libre del alemán original.
¡Escuchad! El sonido majestuoso; ¡escuchad la trompeta!
TRADUCCIONES DE POESÍA ALEMÁN.
EL VIEJO.
De Gesner.
Del London Magazine, octubre de 1773.
[Traducción en prosa.]
Royal Amer. Mag., p. 14, enero de 1774, Boston.
[Reimpresión del London Mag., p. 437, septiembre de 1773, Londres. Antes del título: “Para el London Magazine.”]
Salomon Gessner, Palemon, Idyllen, Primera serie. Respecto a las traducciones en prosa de Gessner, véase p. 16.]
Para el Pennsylvania Magazine.
MIRTLAND THYRSIS.
Una pastoral.
Del alemán.
[Traducción en prosa.]
Penna. Mag., I-359, agosto de 1775, Filadelfia.
[S. Gessner, Myrtil. Thyrsis. Idyllen, Primera serie.]
Descripción (con un grabado elegante) de la célebre tumba de Madame Langhans, realizada por el Sr. John Augustus Nahl, antiguo escultor del rey de Prusia, y que se puede ver en el coro de la iglesia parroquial de Hindlebanck, a dos leguas de Berna.
Dado que la inscripción y los versos de la lápida, escritos por el célebre M. de Haller, no podían incluirse adecuadamente en el grabado, los insertamos aquí, en una traducción libre del alemán original.
¡Escuchad! El sonido majestuoso; ¡escuchad la trompeta!
Page 36
¡Vean cómo las tumbas asombradas renuncian a su presa!
¡Oh Dios, mi Salvador! Es tu voz la que escucho.
Y con mi hijo, vengo al día eterno;
Despierta a mi infante; abre ahora tus ojos,
Abandona la corrupción de tu nacimiento mortal,
Levántate, mi hijo, levántate ante tu Redentor,
Y prueba por fin la alegría negada en la tierra;
Ante su rostro, la muerte debe ceder ante la vida;
Esperanza de una verdadera alegría... allí, purgada de pecados,
La serenidad sucede al dolor y a la lucha; el tiempo vuela...
Comienza la eternidad.
En esta bendita esperanza,
Segura de que su Salvador cumplirá su promesa,
Descansa en esta tumba,
Protegida por un esposo tierno y afligido,
María Magdalena Waber,
Nacida el 8 de agosto de 1723;
Y quien dejó esta vida en la víspera de Pascua de 1751,
Esposa de
George Langhans,
Predicador del evangelio en Hindelbank.
Boston Mag., I-56, dic. 1783, Boston.
EL BACANALISTA.
(Traducido del alemán.)
El trueno retumba terriblemente en el cielo oscuro;
Rápidamente me retiro al sótano;
No piensen que deseo huir del trueno;
No: es para buscar el mejor vino.
Universal Asylum and Columbian Mag., IV-253, abr. 1790, Filadelfia.
CARTA LXI. DE LAS TRISTEZAS DE
WERTER, EN VERSOS.
Aunque Homero encendió mi pecho juvenil,
¡Oh Dios, mi Salvador! Es tu voz la que escucho.
Y con mi hijo, vengo al día eterno;
Despierta a mi infante; abre ahora tus ojos,
Abandona la corrupción de tu nacimiento mortal,
Levántate, mi hijo, levántate ante tu Redentor,
Y prueba por fin la alegría negada en la tierra;
Ante su rostro, la muerte debe ceder ante la vida;
Esperanza de una verdadera alegría... allí, purgada de pecados,
La serenidad sucede al dolor y a la lucha; el tiempo vuela...
Comienza la eternidad.
En esta bendita esperanza,
Segura de que su Salvador cumplirá su promesa,
Descansa en esta tumba,
Protegida por un esposo tierno y afligido,
María Magdalena Waber,
Nacida el 8 de agosto de 1723;
Y quien dejó esta vida en la víspera de Pascua de 1751,
Esposa de
George Langhans,
Predicador del evangelio en Hindelbank.
Boston Mag., I-56, dic. 1783, Boston.
EL BACANALISTA.
(Traducido del alemán.)
El trueno retumba terriblemente en el cielo oscuro;
Rápidamente me retiro al sótano;
No piensen que deseo huir del trueno;
No: es para buscar el mejor vino.
Universal Asylum and Columbian Mag., IV-253, abr. 1790, Filadelfia.
CARTA LXI. DE LAS TRISTEZAS DE
WERTER, EN VERSOS.
Aunque Homero encendió mi pecho juvenil,
Page 37
Mi tierna imaginación está profundamente conmovida,
antes de que la tristeza me abatiera:
Sin embargo, Ossian ya ha ocupado su lugar;
Sus canciones llenas de dolor, con gracia solemne,
ahora ocupan mi corazón.
A qué mundo tan terrible lleva mi mente este bardo ilustre,
por entre brezales y lugares salvajes;
donde los vientos feroces azotan las llanuras;
donde la luna apenas puede mantener su reinado;
y donde los fantasmas escapan al día.
Escuchar desde lo alto de las montañas escarpadas
los sonidos lastimeros que provienen de las cuevas profundas,
el rugido lúgubre del agua;
escuchar los gritos dolorosos de la doncella,
que muere sobre la lápida de su guerrero,
quien tanto la amaba.
Me encuentro con este bardo de cabello plateado;
él vaga por el valle sombrío,
mientras la tristeza devora su mente:
Intenta seguir los pasos de su padre,
en vano, pues el tiempo los ha borrado;
solo encuentra sus tumbas.
La pálida luna se hunde entre las olas;
él la contempla mientras ella lava
sus cabellos en el mar:
Reflexiona sobre el tiempo que ya pasó,
cuando el peligro lo impulsaba a seguir adelante,
hasta que todos sus enemigos huyeron.
Cuando regresó al atardecer gris,
la luna iluminaba su barco de presas,
con sus trofeos expuestos:
Por su rostro, yo puedo comprender…
antes de que la tristeza me abatiera:
Sin embargo, Ossian ya ha ocupado su lugar;
Sus canciones llenas de dolor, con gracia solemne,
ahora ocupan mi corazón.
A qué mundo tan terrible lleva mi mente este bardo ilustre,
por entre brezales y lugares salvajes;
donde los vientos feroces azotan las llanuras;
donde la luna apenas puede mantener su reinado;
y donde los fantasmas escapan al día.
Escuchar desde lo alto de las montañas escarpadas
los sonidos lastimeros que provienen de las cuevas profundas,
el rugido lúgubre del agua;
escuchar los gritos dolorosos de la doncella,
que muere sobre la lápida de su guerrero,
quien tanto la amaba.
Me encuentro con este bardo de cabello plateado;
él vaga por el valle sombrío,
mientras la tristeza devora su mente:
Intenta seguir los pasos de su padre,
en vano, pues el tiempo los ha borrado;
solo encuentra sus tumbas.
La pálida luna se hunde entre las olas;
él la contempla mientras ella lava
sus cabellos en el mar:
Reflexiona sobre el tiempo que ya pasó,
cuando el peligro lo impulsaba a seguir adelante,
hasta que todos sus enemigos huyeron.
Cuando regresó al atardecer gris,
la luna iluminaba su barco de presas,
con sus trofeos expuestos:
Por su rostro, yo puedo comprender…
Page 38
Una tristeza arraigada llena su mente,
Porque la juventud se marchitó tan pronto.
Cuando veo que esa gloria brillante
Se desvanece tan pronto, se hunde en la noche,
Y se dirige tambaleándose hacia la tumba:
Y cuando mira a su alrededor
La tierra fría donde debe morir,
El destino incluso de los valientes.—
Llegará el viajero, grita,
Llegará aquel que vio surgir mi belleza,
Y preguntará ansiosamente;
¿Dónde se ha ido el bardo y guerrero,
¿Dónde está el ilustre hijo de Fingal,
A dónde se retira?
Entonces, buscando por los campos y prados,
Pisará ligeramente mi tumba,
Pero nunca me encontrará:
Entonces yo, amigo mío, como un verdadero caballero,
Sacaré mi espada para defender a mi príncipe,
Y calmar su mente perturbada.
Y al lograr esto, abrumado por la tristeza,
Podría hundirla profundamente en mi propio pecho,
Y sangrar anheloso por él:
Para seguir ahora a ese semidivino,
Héroe de la línea de Fingal,
Que fue liberado por mi mano.
Universal Asylum and Columbian Mag., VI-50, ene. 1791, Filadelfia.
[Goethe, Die Leiden des jungen Werthers. Carta fechada el 12 de octubre de 1772.]
A M Y N TA S . [ α ] .
Un fragmento pastoral.
[Traducción en prosa.]
Porque la juventud se marchitó tan pronto.
Cuando veo que esa gloria brillante
Se desvanece tan pronto, se hunde en la noche,
Y se dirige tambaleándose hacia la tumba:
Y cuando mira a su alrededor
La tierra fría donde debe morir,
El destino incluso de los valientes.—
Llegará el viajero, grita,
Llegará aquel que vio surgir mi belleza,
Y preguntará ansiosamente;
¿Dónde se ha ido el bardo y guerrero,
¿Dónde está el ilustre hijo de Fingal,
A dónde se retira?
Entonces, buscando por los campos y prados,
Pisará ligeramente mi tumba,
Pero nunca me encontrará:
Entonces yo, amigo mío, como un verdadero caballero,
Sacaré mi espada para defender a mi príncipe,
Y calmar su mente perturbada.
Y al lograr esto, abrumado por la tristeza,
Podría hundirla profundamente en mi propio pecho,
Y sangrar anheloso por él:
Para seguir ahora a ese semidivino,
Héroe de la línea de Fingal,
Que fue liberado por mi mano.
Universal Asylum and Columbian Mag., VI-50, ene. 1791, Filadelfia.
[Goethe, Die Leiden des jungen Werthers. Carta fechada el 12 de octubre de 1772.]
A M Y N TA S . [ α ] .
Un fragmento pastoral.
[Traducción en prosa.]
Page 39
Mass. Mag., IV-351, junio de 1792, Boston.
[S. Gessner, Amyntas. “Al amanecer llegó el pobre Amyntas...”. Idilios, primera parte.]
Ecloga pastoral.
TIRSIS Y CLIO.
[Traducción en prosa.]
Mass. Mag., V-195, abril de 1793, Boston.
[S. Gessner, Tirsis. Nuevos idilios de Gessner. Traducido por W. Hooper, M.D., 1776, Londres. P. 25, Tirsis.]
AMYNTAS.
Un fragmento pastoral de Gessner.
N. Y. Mag. o Lit. Repos., IV-584, octubre de 1793, N. Y.
[También en Mass. Mag., IV-351, junio de 1792, Boston.]
LA MAÑANA.
De Haller.
La luna se retira: el velo oscuro de la naturaleza ya no oscurece el aire y la tierra; las estrellas parpadeantes desaparecen y el calor renovado del sol despierta a todas las criaturas. Ya los cielos están adornados con sus tonos púrpuras y sus zafiros brillantes. La aurora, hermosa precursora del día, distribuye sonrisas con gracia; y el brillo de las rosas que adornan su frente disipa las nieblas de la noche. El resplandor del mundo avanza desde la puerta oriental, pisando triunfalmente los esplendores brillantes de la Vía Láctea; las nubes cubiertas de rubíes celestiales se oponen a él con sus relámpagos, y una llama dorada se extiende por todo el horizonte. Las rosas se abren para saludar al sol con rocíos benéficos; y los lirios exhalan aromas deliciosos desde sus hojas satinadas. El ciervo vigilante vuela hacia el campo donde hay que trabajar; guía con cuidado y placer el arado que penetra en la tierra; mientras tanto, sus orejas se deleitan…
[S. Gessner, Amyntas. “Al amanecer llegó el pobre Amyntas...”. Idilios, primera parte.]
Ecloga pastoral.
TIRSIS Y CLIO.
[Traducción en prosa.]
Mass. Mag., V-195, abril de 1793, Boston.
[S. Gessner, Tirsis. Nuevos idilios de Gessner. Traducido por W. Hooper, M.D., 1776, Londres. P. 25, Tirsis.]
AMYNTAS.
Un fragmento pastoral de Gessner.
N. Y. Mag. o Lit. Repos., IV-584, octubre de 1793, N. Y.
[También en Mass. Mag., IV-351, junio de 1792, Boston.]
LA MAÑANA.
De Haller.
La luna se retira: el velo oscuro de la naturaleza ya no oscurece el aire y la tierra; las estrellas parpadeantes desaparecen y el calor renovado del sol despierta a todas las criaturas. Ya los cielos están adornados con sus tonos púrpuras y sus zafiros brillantes. La aurora, hermosa precursora del día, distribuye sonrisas con gracia; y el brillo de las rosas que adornan su frente disipa las nieblas de la noche. El resplandor del mundo avanza desde la puerta oriental, pisando triunfalmente los esplendores brillantes de la Vía Láctea; las nubes cubiertas de rubíes celestiales se oponen a él con sus relámpagos, y una llama dorada se extiende por todo el horizonte. Las rosas se abren para saludar al sol con rocíos benéficos; y los lirios exhalan aromas deliciosos desde sus hojas satinadas. El ciervo vigilante vuela hacia el campo donde hay que trabajar; guía con cuidado y placer el arado que penetra en la tierra; mientras tanto, sus orejas se deleitan…
Page 40
por la alegre banda de menestrales, que endulzan el aire y los bosques con sus notas melodiosas. Así el benigno Cielo aligera la pesada carga del trabajo arduo. ¡Oh Creador! Todo lo que veo son efectos de tu poder. Tú eres el alma de la naturaleza y haces funcionar cada parte de ella. Los períodos regulares y el brillo de esas esferas, así como los fuegos inextinguibles del sol en movimiento, provienen de tus manos y reflejan tu huella. Iluminas a la solemne luna para guiarnos en la oscuridad; das alas al viento invisible, y por la noche enriqueces la tierra con rocíos fructíferos. Del polvo has formado esas montañas imponentes; de la arena has producido metales; has extendido ese firmamento y lo has cubierto de nubes, para que permanezca impoluto ante la mirada curiosa del hombre. Has dado forma maravillosa a las venas de ese pez que hace desbordar los ríos, que crea remolinos y propaga la destrucción con el batir de su cola. Has creado al elefante y le has dado vida a su enorme cuerpo, de modo que parezca una montaña en movimiento. Sostienes esos espléndidos arcos del cielo sobre el vasto vacío; y con tu palabra has creado este asombroso universo a partir del caos, llenándolo de orden y sin otro límite que su grandeza. Gran Dios: los espíritus creados son demasiado insignificantes como para elevar la gloria de tus obras. Nos perdemos en su inmensidad. Para hablar de ellas, uno debe ser como tú, infinito. Humildemente satisfecho, me quedo en mi propio círculo. Ser incomprensible: tus glorias resplandecientes ciegan la mirada presuntuosa del hombre. ¡Y Aquel de quien la tierra recibe su existencia no necesita los elogios de un gusano!
N. Y. Mag. o Lit. Repos., IV-720, diciembre de 1793, N. Y.
[Albrecht von Haller, Morgen-Gedanken, día 25 de marzo de 1725.]
MAÑANA.
De Haller.
Phila. Minerva, I, 30 de mayo de 1795, Filadelfia.
[También en N. Y. Mag. o Lit. Repos., IV-720, diciembre de 1793, N. Y.]
N. Y. Mag. o Lit. Repos., IV-720, diciembre de 1793, N. Y.
[Albrecht von Haller, Morgen-Gedanken, día 25 de marzo de 1725.]
MAÑANA.
De Haller.
Phila. Minerva, I, 30 de mayo de 1795, Filadelfia.
[También en N. Y. Mag. o Lit. Repos., IV-720, diciembre de 1793, N. Y.]
Page 41
Poesía traducida.
Para la Revista de Nueva York.
LOS ZEFIROS, UNA IDILIA. [α].
(Traducido del alemán de Gesner, por W. Dunlap.)
[Traducción en prosa.]
N. Y. Mag. o Lit. Repos., VI-760, diciembre de 1795, N. Y.
[S. Gessner, Die Zephyre.]
Poesía traducida.
Para la Revista de Nueva York.
PRIMERA IDILIA DE GESNER.
(Traducido del alemán por Wm. Dunlap.)
Dafne—Cloe.
[Traducción en prosa.]
N. Y. Mag. o Lit. Repos., n. s., p. 49, enero de 1796, N. Y.
[S. Gessner, Daphne. Chloe. “Mira, ya asciende la luna detrás de la montaña negra...”. Primera idilia—Segunda parte, 1772.]
EL VIEJO HOMBRE.
Traducido del alemán de Gessner.
Phila. Minerva, I, 16 de enero de 1796, Filadelfia.
[También en The Royal Amer. Mag., p. 14, enero de 1774, Boston.]
CUENTO
Imitado del alemán de Gellert.
Mientras un ruiseñor cantaba en medio de un bosque, las colinas y valles cercanos se deleitaban con su exquisita melodía. Cada ave silvestre olvidó cantar, escuchando con admiración. Aurora se demoró detrás de la colina, atenta a sus cadencias musicales; y Filomelo, en honor a la diosa, canturreó con una dulzura inusual. Entonces ella hizo una pausa, y el alondra tomó el lugar...
Para la Revista de Nueva York.
LOS ZEFIROS, UNA IDILIA. [α].
(Traducido del alemán de Gesner, por W. Dunlap.)
[Traducción en prosa.]
N. Y. Mag. o Lit. Repos., VI-760, diciembre de 1795, N. Y.
[S. Gessner, Die Zephyre.]
Poesía traducida.
Para la Revista de Nueva York.
PRIMERA IDILIA DE GESNER.
(Traducido del alemán por Wm. Dunlap.)
Dafne—Cloe.
[Traducción en prosa.]
N. Y. Mag. o Lit. Repos., n. s., p. 49, enero de 1796, N. Y.
[S. Gessner, Daphne. Chloe. “Mira, ya asciende la luna detrás de la montaña negra...”. Primera idilia—Segunda parte, 1772.]
EL VIEJO HOMBRE.
Traducido del alemán de Gessner.
Phila. Minerva, I, 16 de enero de 1796, Filadelfia.
[También en The Royal Amer. Mag., p. 14, enero de 1774, Boston.]
CUENTO
Imitado del alemán de Gellert.
Mientras un ruiseñor cantaba en medio de un bosque, las colinas y valles cercanos se deleitaban con su exquisita melodía. Cada ave silvestre olvidó cantar, escuchando con admiración. Aurora se demoró detrás de la colina, atenta a sus cadencias musicales; y Filomelo, en honor a la diosa, canturreó con una dulzura inusual. Entonces ella hizo una pausa, y el alondra tomó el lugar...
Page 42
oportunidad de dirigirme a ella de este modo: ‘Tu música recibe una merecida aprobación; la variedad, la claridad y la ternura de las notas son inimitables; sin embargo, en un aspecto tengo derecho a una preferencia. Mi melodía es ininterrumpida; y cada mañana comienza con mis felicitaciones. Tu canción, por el contrario, se escucha muy rara vez; y, salvo durante unas pocas semanas en verano, no tienes derecho a una atención especial.’
‘Has mencionado’, respondió el ruiseñor, ‘la misma causa de mi superior excelencia. Yo atiendo y obedezco los dictados de la Naturaleza. Nunca canto sino por sus instigaciones; ni siquiera cedo a inclinaciones insistentes, pero no inspiradas.’
Fila. Minerva, II, 23 de abril de 1796, Filadelfia.
[C. F. Gellert, Die Nachtigall und die Lerche.
Traducción libre de la primera estrofa; se omite la segunda, que contiene la aplicación de la fábula.]
UNA FÁBULA
Imitada del alemán de Gellert.
Clarine amaba a su esposo con sincero afecto, pues él era el esposo ideal para ella. Sus deseos y aversiones eran los mismos. Era tarea de Clarine ser agradable y, con atención incansable, anticipar los deseos de su esposo. “Una esposa así”, dice mi lector masculino que tiene pensamientos matrimoniales, “una esposa así sería la que yo desearía”. —Y puedes obtener tal esposa. —El esposo de Clarine se enfermó, de una enfermedad grave. “No hay esperanza”, dijo el médico, sacudiendo su terrible barba. Clarine lloró amargamente. “¡Oh, muerte!”, gritó, “¡Oh, muerte! ¿Podría presentar una petición? Perdona a mi esposo; déjame ser yo la víctima en su lugar”. La muerte, al oírlo, apareció y preguntó: “¿Cuál es tu petición?”. “Allí está”, dijo Clarine, desesperada, “allí yace; abrumado por el dolor, suplica tu pronta ayuda”.
El ruiseñor, I-199, 16 de junio de 1796, Boston.
[C. F. Gellert, Die zärtliche Frau. La estrofa introductoria no se traduce.]
LA JÓVEN DE FAIR WONE.
Del alemán de Bürger.
Fila. Minerva, II, 17 de diciembre de 1796, Filadelfia.
[G. A. Bürger, Des Pfarrers Tochter von Taubenhain.
W. Taylor de Norwich, The Lass of Fair Wone en The Monthly Magazine, I-223, abril de 1796, Londres.]
‘Has mencionado’, respondió el ruiseñor, ‘la misma causa de mi superior excelencia. Yo atiendo y obedezco los dictados de la Naturaleza. Nunca canto sino por sus instigaciones; ni siquiera cedo a inclinaciones insistentes, pero no inspiradas.’
Fila. Minerva, II, 23 de abril de 1796, Filadelfia.
[C. F. Gellert, Die Nachtigall und die Lerche.
Traducción libre de la primera estrofa; se omite la segunda, que contiene la aplicación de la fábula.]
UNA FÁBULA
Imitada del alemán de Gellert.
Clarine amaba a su esposo con sincero afecto, pues él era el esposo ideal para ella. Sus deseos y aversiones eran los mismos. Era tarea de Clarine ser agradable y, con atención incansable, anticipar los deseos de su esposo. “Una esposa así”, dice mi lector masculino que tiene pensamientos matrimoniales, “una esposa así sería la que yo desearía”. —Y puedes obtener tal esposa. —El esposo de Clarine se enfermó, de una enfermedad grave. “No hay esperanza”, dijo el médico, sacudiendo su terrible barba. Clarine lloró amargamente. “¡Oh, muerte!”, gritó, “¡Oh, muerte! ¿Podría presentar una petición? Perdona a mi esposo; déjame ser yo la víctima en su lugar”. La muerte, al oírlo, apareció y preguntó: “¿Cuál es tu petición?”. “Allí está”, dijo Clarine, desesperada, “allí yace; abrumado por el dolor, suplica tu pronta ayuda”.
El ruiseñor, I-199, 16 de junio de 1796, Boston.
[C. F. Gellert, Die zärtliche Frau. La estrofa introductoria no se traduce.]
LA JÓVEN DE FAIR WONE.
Del alemán de Bürger.
Fila. Minerva, II, 17 de diciembre de 1796, Filadelfia.
[G. A. Bürger, Des Pfarrers Tochter von Taubenhain.
W. Taylor de Norwich, The Lass of Fair Wone en The Monthly Magazine, I-223, abril de 1796, Londres.]
Page 43
También en la *Historic Survey of German Poetry* de Taylor, 3 volúmenes, 1830, Londres. II-32, bajo el título *The Parson’s Daughter*.
**VIRTUD RECOMPENSADA:
Un cuento pastoral.
(De la versión en alemán de Gesner).**
[Traducción en prosa.]
*Phila. Minerva*, II, 17 de diciembre de 1796, Filadelfia.
[S. Gessner, *Daphne*.
W. Hooper, *New Idylles by Gessner*, p. 33, *Glicera*.]
**Misceláneo.
De Ferdinand Wallhime.**
**EL DESEO
(Imitando a Matthison).**
Otra vez podría desear, antes de que mi alma bendita
se sumiera en el Élipso, morada pacífica de las sombras,
regresar a aquel lugar donde, en sueños etéreos,
la infancia jugaba alrededor de mis cejas.
El arbusto de mi tierra, cuyas ramas
cubrían
el fresco nido del pájaro, acaricia más suavemente a mi amigo
que todos los bosques de laureles
sobre el polvo de las grandiosas conquistas del mundo.
El arroyuelo de aquel prado, donde en mi infancia
recogía violetas temprano, murmura con más melodía
entre los alisos plantados antaño por mi padre
que la fuente plateada de Blandus.
La colina sobre la cual, jóvenes y alegres,
los muchachos…
**VIRTUD RECOMPENSADA:
Un cuento pastoral.
(De la versión en alemán de Gesner).**
[Traducción en prosa.]
*Phila. Minerva*, II, 17 de diciembre de 1796, Filadelfia.
[S. Gessner, *Daphne*.
W. Hooper, *New Idylles by Gessner*, p. 33, *Glicera*.]
**Misceláneo.
De Ferdinand Wallhime.**
**EL DESEO
(Imitando a Matthison).**
Otra vez podría desear, antes de que mi alma bendita
se sumiera en el Élipso, morada pacífica de las sombras,
regresar a aquel lugar donde, en sueños etéreos,
la infancia jugaba alrededor de mis cejas.
El arbusto de mi tierra, cuyas ramas
cubrían
el fresco nido del pájaro, acaricia más suavemente a mi amigo
que todos los bosques de laureles
sobre el polvo de las grandiosas conquistas del mundo.
El arroyuelo de aquel prado, donde en mi infancia
recogía violetas temprano, murmura con más melodía
entre los alisos plantados antaño por mi padre
que la fuente plateada de Blandus.
La colina sobre la cual, jóvenes y alegres,
los muchachos…
Page 44
Bailé alrededor del tronco del álamo de dulces flores,
con un éxtasis aún mayor que el que inspiran
las alturas deslumbrantes de los Alpes, brillantes como rosas.
Por eso podría desear, antes de que mi espíritu bendito
se sumiera en el Élysium, esa morada tranquila de las sombras,
para volver a aquel lugar donde, en sueños aéreos,
la infancia jugaba alrededor de mis cejas.
Entonces, que el genio burlón de la muerte, de repente,
extinga la vela de la vida; yo me apresuraré
hacia la sombra meditativa de Jenofonte y Platón,
y hacia el arboleda de mirto de Anacreonte.
Lit. Museum, o Mo. Mag., p. 47, enero de 1797, West-Chester.
[F. Matthisson, Wunsch an Salis. “Noch einmal möcht’ ich, eh in die Schattenwelt....”]
**BENEVOLENCIA.**
Un cuento.
Imitado del texto alemán de Gellert.
Sobre la tumba de Howard, la piedad derrama lágrimas suaves,
llorando sin cesar el destino de su ser querido;
y desde allí, la musa pide su ayuda
para contar historias de mérito similar.
Que ella, como él, sienta compasión por el dolor,
que ella, como él, cure las almas heridas;
y que levante la cabeza caída de la aflicción…
Así lo desea el alma generosa de Belinda.
Pero, con demasiada frecuencia, la falta de fortuna
impide que sus buenas intenciones se hagan realidad;
pues, ¡ay!, ¿de qué sirve la voluntad,
si no se cuenta con el poder para hacer el bien?
Su tío muere y deja a su sobrina…
con un éxtasis aún mayor que el que inspiran
las alturas deslumbrantes de los Alpes, brillantes como rosas.
Por eso podría desear, antes de que mi espíritu bendito
se sumiera en el Élysium, esa morada tranquila de las sombras,
para volver a aquel lugar donde, en sueños aéreos,
la infancia jugaba alrededor de mis cejas.
Entonces, que el genio burlón de la muerte, de repente,
extinga la vela de la vida; yo me apresuraré
hacia la sombra meditativa de Jenofonte y Platón,
y hacia el arboleda de mirto de Anacreonte.
Lit. Museum, o Mo. Mag., p. 47, enero de 1797, West-Chester.
[F. Matthisson, Wunsch an Salis. “Noch einmal möcht’ ich, eh in die Schattenwelt....”]
**BENEVOLENCIA.**
Un cuento.
Imitado del texto alemán de Gellert.
Sobre la tumba de Howard, la piedad derrama lágrimas suaves,
llorando sin cesar el destino de su ser querido;
y desde allí, la musa pide su ayuda
para contar historias de mérito similar.
Que ella, como él, sienta compasión por el dolor,
que ella, como él, cure las almas heridas;
y que levante la cabeza caída de la aflicción…
Así lo desea el alma generosa de Belinda.
Pero, con demasiada frecuencia, la falta de fortuna
impide que sus buenas intenciones se hagan realidad;
pues, ¡ay!, ¿de qué sirve la voluntad,
si no se cuenta con el poder para hacer el bien?
Su tío muere y deja a su sobrina…
Page 45
Dos mil libras al año, sin duda alguna.
“¡Ah! Ahora”, exclama ella, “realmente soy dichosa;
Ayudaré a los pobres dondequiera que pueda”.
Apenas había hablado cuando, en su puerta, apareció un anciano decrépito;
Apoyándose en su muleta, pedía limosna y con sus lágrimas despertaba su compasión.
Belinda sintió su angustia; suspiró y sacudió la cabeza; luego, a ese anciano desdichado, le extendió un trozo de pan mohoso.
Amer. Universal Mag., I-28, 2 de enero de 1797, Filadelfia.
[C. F. Gellert, Die Gutthat.]
**PRO PATRIAM MORI**
De la versión en alemán de Bürger.
Por la virtud, la libertad y los derechos humanos, es propio de los valientes morir; es como la muerte de un salvador. Solo los héroes más puros, con la sangre de su corazón, tiñen el campo de batalla.
Y esta muerte orgullosa es la más digna en aquel que derrama su sangre por su pueblo o su país: trescientos espartanos, entre aquellos cuya fama los lleva a este gran triunfo.
Grande es la muerte que enfrenta un buen príncipe, quien maneja el cetro con mano benevolente; bien puede entonces el noble desenvainar su espada, ya que al morir gana las bendiciones de su país.
La muerte por un amigo, padre, hijo o por aquel a quien amamos, aunque no sea tan grande, es hermosa de ver.
“¡Ah! Ahora”, exclama ella, “realmente soy dichosa;
Ayudaré a los pobres dondequiera que pueda”.
Apenas había hablado cuando, en su puerta, apareció un anciano decrépito;
Apoyándose en su muleta, pedía limosna y con sus lágrimas despertaba su compasión.
Belinda sintió su angustia; suspiró y sacudió la cabeza; luego, a ese anciano desdichado, le extendió un trozo de pan mohoso.
Amer. Universal Mag., I-28, 2 de enero de 1797, Filadelfia.
[C. F. Gellert, Die Gutthat.]
**PRO PATRIAM MORI**
De la versión en alemán de Bürger.
Por la virtud, la libertad y los derechos humanos, es propio de los valientes morir; es como la muerte de un salvador. Solo los héroes más puros, con la sangre de su corazón, tiñen el campo de batalla.
Y esta muerte orgullosa es la más digna en aquel que derrama su sangre por su pueblo o su país: trescientos espartanos, entre aquellos cuya fama los lleva a este gran triunfo.
Grande es la muerte que enfrenta un buen príncipe, quien maneja el cetro con mano benevolente; bien puede entonces el noble desenvainar su espada, ya que al morir gana las bendiciones de su país.
La muerte por un amigo, padre, hijo o por aquel a quien amamos, aunque no sea tan grande, es hermosa de ver.
Page 46
Estos son los turbulentos impulsos del corazón que se aprueban;
Es el camino hacia la muerte, sin necesidad de oro.
Pero pretender que la simple majestad pueda superar una herida…
Quien considere eso algo grande o glorioso, se equivoca:
Esa es la furia del perro mimado,
Que despiertan la envidia, la ira o el látigo.
Y buscar, por amor a un tirano, un paseo al infierno…
Es una muerte que solo el infierno disfruta;
Allí donde cae tal héroe, crece la horca,
Trofeo del asesino y botín del saqueador.
Amer. Universal Mag., I-141, 23 de enero de 1797, Filadelfia.
[G. A. Bürger, Die Tode.]
LA VICTORIA DE LA FILOSOFÍA.
De la versión en alemán de Bürger.
Amer. Universal Mag., I-211, 6 de febrero de 1797, Filadelfia.
[También en Phila. Minerva, II, 17 de diciembre de 1796, Filadelfia.]
EL JARRÓN ROTO.
De la versión en alemán de Gesner.
[Traducción en prosa.]
The Key, I-69, 10 de marzo de 1798, Frederick Town.
[S. Gessner, Der zerbrochene Krug.]
LEONORA. [α].
Una balada de Bürger.
La siguiente traducción (hecha hace algunos años) de una obra célebre, de la cual ya han aparecido otras versiones y están a punto de aparecer más, posee tanto encanto especial como mérito intrínseco, que nos complace poder presentarla a nuestros lectores.
[La traducción sigue.]
Weekly Mag., I-221, 17 de marzo de 1798, Filadelfia.
Es el camino hacia la muerte, sin necesidad de oro.
Pero pretender que la simple majestad pueda superar una herida…
Quien considere eso algo grande o glorioso, se equivoca:
Esa es la furia del perro mimado,
Que despiertan la envidia, la ira o el látigo.
Y buscar, por amor a un tirano, un paseo al infierno…
Es una muerte que solo el infierno disfruta;
Allí donde cae tal héroe, crece la horca,
Trofeo del asesino y botín del saqueador.
Amer. Universal Mag., I-141, 23 de enero de 1797, Filadelfia.
[G. A. Bürger, Die Tode.]
LA VICTORIA DE LA FILOSOFÍA.
De la versión en alemán de Bürger.
Amer. Universal Mag., I-211, 6 de febrero de 1797, Filadelfia.
[También en Phila. Minerva, II, 17 de diciembre de 1796, Filadelfia.]
EL JARRÓN ROTO.
De la versión en alemán de Gesner.
[Traducción en prosa.]
The Key, I-69, 10 de marzo de 1798, Frederick Town.
[S. Gessner, Der zerbrochene Krug.]
LEONORA. [α].
Una balada de Bürger.
La siguiente traducción (hecha hace algunos años) de una obra célebre, de la cual ya han aparecido otras versiones y están a punto de aparecer más, posee tanto encanto especial como mérito intrínseco, que nos complace poder presentarla a nuestros lectores.
[La traducción sigue.]
Weekly Mag., I-221, 17 de marzo de 1798, Filadelfia.
Page 47
[G. A. Bürger, Lenore.
Wm. Taylor de Norwich, Lenora.
Mo. Mag. y British Register, I-135, marzo de 1769, Londres.
M. G. Lewis, Tales of Wonder, 1801, Londres.
La traducción apareció de forma anónima en las fuentes mencionadas, pero posteriormente se imprimió con varios cambios bajo el título de Ellenore en Taylor’s Historic Survey of German Poetry, II-40. También en Tales of Terror and Wonder, recopilado por M. G. Lewis. Con un prólogo de Henry Morley, 1887, Londres. Véase el Prólogo.]
A LA PEQUEÑA ENCANTADORA.
De la versión en alemán de Lessing.
Ven, bésame, pequeña encantadora,
y no pienses que un beso pueda hacerte daño;
los besos dados, los besos recibidos,
ya no pueden despertar tus miedos;
dame entonces cien besos,
numera bien esas dulces bendiciones,
y, por mi vida, te digo la verdad:
te devolveré diez veces más lo que me debes,
cuando sea más atrevido para arrebatar un beso
y mi querida sea diez años mayor.
Weekly Mag., II-30, 5 de mayo de 1798, Filadelfia.
[G. E. Lessing, An eine kleine Schöne.]
Para la Weekly Magazine.
EL CUENTO DE LOS PÁJAROS.
(De la versión en alemán de Lessing.)
Créeme, amigo mío: el gran mundo no está hecho para filósofos ni poetas. Somos insensibles a su verdadero valor; y ellos, ¡ay!, a menudo son lo suficientemente débiles como para cambiarlo por una simple nada.
En tiempos antiguos, la golondrina era un pájaro tan melodioso como el ruiseñor; pero pronto se cansó de vivir en arboledas solitarias, donde solo despertaba la admiración del campesino trabajador y de la inocente pastora. Dejó a sus humildes amigos y se trasladó a la ciudad. ¿Qué fue…?
Wm. Taylor de Norwich, Lenora.
Mo. Mag. y British Register, I-135, marzo de 1769, Londres.
M. G. Lewis, Tales of Wonder, 1801, Londres.
La traducción apareció de forma anónima en las fuentes mencionadas, pero posteriormente se imprimió con varios cambios bajo el título de Ellenore en Taylor’s Historic Survey of German Poetry, II-40. También en Tales of Terror and Wonder, recopilado por M. G. Lewis. Con un prólogo de Henry Morley, 1887, Londres. Véase el Prólogo.]
A LA PEQUEÑA ENCANTADORA.
De la versión en alemán de Lessing.
Ven, bésame, pequeña encantadora,
y no pienses que un beso pueda hacerte daño;
los besos dados, los besos recibidos,
ya no pueden despertar tus miedos;
dame entonces cien besos,
numera bien esas dulces bendiciones,
y, por mi vida, te digo la verdad:
te devolveré diez veces más lo que me debes,
cuando sea más atrevido para arrebatar un beso
y mi querida sea diez años mayor.
Weekly Mag., II-30, 5 de mayo de 1798, Filadelfia.
[G. E. Lessing, An eine kleine Schöne.]
Para la Weekly Magazine.
EL CUENTO DE LOS PÁJAROS.
(De la versión en alemán de Lessing.)
Créeme, amigo mío: el gran mundo no está hecho para filósofos ni poetas. Somos insensibles a su verdadero valor; y ellos, ¡ay!, a menudo son lo suficientemente débiles como para cambiarlo por una simple nada.
En tiempos antiguos, la golondrina era un pájaro tan melodioso como el ruiseñor; pero pronto se cansó de vivir en arboledas solitarias, donde solo despertaba la admiración del campesino trabajador y de la inocente pastora. Dejó a sus humildes amigos y se trasladó a la ciudad. ¿Qué fue…?
Page 48
¿La consecuencia? Como los habitantes de la ciudad no tenían tiempo para prestar atención a su canto divino, ella lo olvidó gradualmente y, en su lugar, aprendió a… construir.
Weekly Mag., II-82, 12 de mayo de 1798, Filadelfia.
[G. E. Lessing, Die Schwalbe.]
LA CAZA.
De Gottfried Augustus Bürger.
Weekly Mag., II-413, 28 de julio de 1798, Filadelfia.
[G. A. Bürger, Der wilde Jäger.
Sir Walter Scott, The Wild Huntsman. Publicado con William and Helen en 1796 y titulado The Chase.
M. G. Lewis, Tales of Wonder. Titulado The Wild Huntsmen. De Walter Scott.
Cf. nota a Leonora, en Weekly Mag., I-221, 17 de marzo de 1798.]
EL REY DE LOS ÁRBOLES.
(El original es de Goethe, autor de Werter.)
¿Quién es aquel que cabalga por el bosque tan rápido,
mientras la noche lo rodea sombría, mientras el viento frío
aúlla?
Es el padre, que sostiene a su hijo pequeño en sus brazos
y lo envuelve bien calentito en su manto.
—“¿Por qué tiembla mi querido? ¿Por qué se estremece de miedo?”
“¡Oh, padre! ¡El rey de los árboles está cerca!
¡El rey de los árboles, con su corona y su barba larga y blanca!”
—“¡Oh! Tus ojos son engañados por los vapores de la noche.”
—“Si quieres, querido, ven conmigo; te daré ropa bonita; jugaremos un juego maravilloso.
Hay flores hermosas creciendo: blancas, escarlatas y azules.”
Weekly Mag., II-82, 12 de mayo de 1798, Filadelfia.
[G. E. Lessing, Die Schwalbe.]
LA CAZA.
De Gottfried Augustus Bürger.
Weekly Mag., II-413, 28 de julio de 1798, Filadelfia.
[G. A. Bürger, Der wilde Jäger.
Sir Walter Scott, The Wild Huntsman. Publicado con William and Helen en 1796 y titulado The Chase.
M. G. Lewis, Tales of Wonder. Titulado The Wild Huntsmen. De Walter Scott.
Cf. nota a Leonora, en Weekly Mag., I-221, 17 de marzo de 1798.]
EL REY DE LOS ÁRBOLES.
(El original es de Goethe, autor de Werter.)
¿Quién es aquel que cabalga por el bosque tan rápido,
mientras la noche lo rodea sombría, mientras el viento frío
aúlla?
Es el padre, que sostiene a su hijo pequeño en sus brazos
y lo envuelve bien calentito en su manto.
—“¿Por qué tiembla mi querido? ¿Por qué se estremece de miedo?”
“¡Oh, padre! ¡El rey de los árboles está cerca!
¡El rey de los árboles, con su corona y su barba larga y blanca!”
—“¡Oh! Tus ojos son engañados por los vapores de la noche.”
—“Si quieres, querido, ven conmigo; te daré ropa bonita; jugaremos un juego maravilloso.
Hay flores hermosas creciendo: blancas, escarlatas y azules.”
Page 49
En las orillas de ese río, todo es para ti.”
—“¡Oh, padre! ¡Mi padre! ¿Acaso no oyes
las palabras que el Rey del Bosque susurra en mi
oído?”—
—“Ahora cállate, querida mía; calma tus temores:
Oyes entre las ramas el murmullo
de la brisa.”
—“Si quieres, querido bebé, vete conmigo;
mi hija te cuidará de forma tan hermosa y alegre;
mi hija, vestida de púrpura y oro,
te amamantará, te besará y te cantará
para que duermas.”
—“¡Oh, padre! ¡Mi padre! ¿Acaso no ves?
El Rey del Bosque y su hija me están esperando.”
—
—“¡Qué vergüenza, querida mía! Es el miedo el que te
hace ciega:
Ves los sauces oscuros que se mecen con el
viento.”—
—“¡Te amo! Adoro ese rostro tan divino!
Debo y quiero tenerte; la fuerza te hará
mía.”
—“¡Padre! ¡Padre! ¡Oh, átame fuerte ahora!
Él me tira; me hace daño, y al final me
querrá para sí.”
El padre temblaba; aceleró aún más el paso:
A través de colinas y bosques espoleó a su negro
caballo.
Pero cuando llegó a la puerta de su propio castillo,
la vida ya no latía en el pecho de la dulce
bebé.
Weekly Mag., III-93, 18 de agosto de 1798, Filadelfia.
[Goethe, Erlkönig.
M. G. Lewis, Tales of Wonder, 1801, Londres.]
—“¡Oh, padre! ¡Mi padre! ¿Acaso no oyes
las palabras que el Rey del Bosque susurra en mi
oído?”—
—“Ahora cállate, querida mía; calma tus temores:
Oyes entre las ramas el murmullo
de la brisa.”
—“Si quieres, querido bebé, vete conmigo;
mi hija te cuidará de forma tan hermosa y alegre;
mi hija, vestida de púrpura y oro,
te amamantará, te besará y te cantará
para que duermas.”
—“¡Oh, padre! ¡Mi padre! ¿Acaso no ves?
El Rey del Bosque y su hija me están esperando.”
—
—“¡Qué vergüenza, querida mía! Es el miedo el que te
hace ciega:
Ves los sauces oscuros que se mecen con el
viento.”—
—“¡Te amo! Adoro ese rostro tan divino!
Debo y quiero tenerte; la fuerza te hará
mía.”
—“¡Padre! ¡Padre! ¡Oh, átame fuerte ahora!
Él me tira; me hace daño, y al final me
querrá para sí.”
El padre temblaba; aceleró aún más el paso:
A través de colinas y bosques espoleó a su negro
caballo.
Pero cuando llegó a la puerta de su propio castillo,
la vida ya no latía en el pecho de la dulce
bebé.
Weekly Mag., III-93, 18 de agosto de 1798, Filadelfia.
[Goethe, Erlkönig.
M. G. Lewis, Tales of Wonder, 1801, Londres.]
Page 50
El texto anterior, sin embargo, proviene de *Ambrosio, o el monje* de Lewis (1795), obra que cuenta con varias variantes. La primera reimpresión estadounidense de *El monje* se basó en la cuarta edición británica, de 1798, Filadelfia. Véase el prefacio.]
LA HIJA DEL REY DE LOS CUERDOS.
(El original es danés; pero yo lo leí en una traducción al alemán.)
*Weekly Mag.*, III-94, 18 de agosto de 1798, Filadelfia.
[J. G. Herder, “Erlkönigs Tochter” en el Cuarto Libro (*Nordische Lieder*) de *Stimmen der Völker in Liedern*. Traducido del danés.
M. G. Lewis, *Cuentos de maravillas y El monje*.
Véase la nota sobre *El rey de los cuerdos*.
El original se encuentra en *Kiampe Viiser*.]
AMYNTAS, UN CUENTO PASTORIL. [β]
(De la versión en alemán del célebre Gessner.)
[Traducción en prosa.]
*Weekly Mag.*, III, 347, 358, 23 y 30 de marzo de 1799, Filadelfia.
[S. Gessner, *Mycon*. En la versión francesa, titulada *Amyntas*.
W. Hooper, *New Idylles*, p. 18.]
AMISTAD
Traducido del alemán.
Puesto música por Russ.
Ciertamente, no estará confinada al breve transcurso de la vida;
la sagrada amistad seguirá brillando;
más allá de la tumba, la mente apasionada
conocerá sus mayores placeres.
¡Escenas benditas! Donde ya no hay males que molesten,
donde el cielo aprueba esa llama;
donde el corazón late solo de alegría,
y vive y ama eternamente.
Allí brillará el amor incomparable de la amistad,
!(Tan querido para corazones como los nuestros!)
LA HIJA DEL REY DE LOS CUERDOS.
(El original es danés; pero yo lo leí en una traducción al alemán.)
*Weekly Mag.*, III-94, 18 de agosto de 1798, Filadelfia.
[J. G. Herder, “Erlkönigs Tochter” en el Cuarto Libro (*Nordische Lieder*) de *Stimmen der Völker in Liedern*. Traducido del danés.
M. G. Lewis, *Cuentos de maravillas y El monje*.
Véase la nota sobre *El rey de los cuerdos*.
El original se encuentra en *Kiampe Viiser*.]
AMYNTAS, UN CUENTO PASTORIL. [β]
(De la versión en alemán del célebre Gessner.)
[Traducción en prosa.]
*Weekly Mag.*, III, 347, 358, 23 y 30 de marzo de 1799, Filadelfia.
[S. Gessner, *Mycon*. En la versión francesa, titulada *Amyntas*.
W. Hooper, *New Idylles*, p. 18.]
AMISTAD
Traducido del alemán.
Puesto música por Russ.
Ciertamente, no estará confinada al breve transcurso de la vida;
la sagrada amistad seguirá brillando;
más allá de la tumba, la mente apasionada
conocerá sus mayores placeres.
¡Escenas benditas! Donde ya no hay males que molesten,
donde el cielo aprueba esa llama;
donde el corazón late solo de alegría,
y vive y ama eternamente.
Allí brillará el amor incomparable de la amistad,
!(Tan querido para corazones como los nuestros!)
Page 51
Allí los ángeles poseen su poder divino;
¡Allí está su hogar natural!
Pues aquí abajo, aunque el encanto de la amistad
muestre sus dulces placeres,
las almas como las nuestras, tan conmovidas, tan cálidas,
siguen anhelando un día más brillante.
Phila. Repos., I, Apéndice (15 de noviembre de 1800–7 de noviembre de 1801), Filadelfia.
[Lo anterior apareció en el Apéndice Musical.]
Poesía original.
LICAS; OTROS INVENTOS DEL JARDÍN.
Intento basado en las idilias de Gessner.
El invierno tormentoso nos aleja de lo verde,
y no deja ni una flor para adornar el paisaje;
los vientos soplan con fuerza,
y hacen girar los copos de nieve;
sin embargo, la imaginación se eleva con ternura
y recoge hermosas imágenes mientras vuela:
las imágenes que representa la primavera floreciente,
los placeres que disfrutan bajo los rayos sofocantes del verano,
los frutos ricos y variados del reinado del otoño…
todos abrirán sus tesoros en abundancia;
de entre ellos, los mejores, cuidadosamente seleccionados,
formarán una guirnalda para ti, mi encantadora doncella.
Así, el pastor cariñoso, por su amada,
reúne hermosas flores para adornar su cabello.
La belleza del jardín embellecerá mis humildes versos;
si Dafne sonríe, ¡eso recompensará bien mis esfuerzos!
Fue en la juventud cuando un pastor descubrió
este arte maravilloso para decorar la tierra;
este es el lugar, exclama el enamorado Licas,
Licas, el joven, gentil y sabio;
bajo este olmo, la hermosa Adelaida le dio por primera vez
el beso del amor a su devoto siervo.
¡Allí está su hogar natural!
Pues aquí abajo, aunque el encanto de la amistad
muestre sus dulces placeres,
las almas como las nuestras, tan conmovidas, tan cálidas,
siguen anhelando un día más brillante.
Phila. Repos., I, Apéndice (15 de noviembre de 1800–7 de noviembre de 1801), Filadelfia.
[Lo anterior apareció en el Apéndice Musical.]
Poesía original.
LICAS; OTROS INVENTOS DEL JARDÍN.
Intento basado en las idilias de Gessner.
El invierno tormentoso nos aleja de lo verde,
y no deja ni una flor para adornar el paisaje;
los vientos soplan con fuerza,
y hacen girar los copos de nieve;
sin embargo, la imaginación se eleva con ternura
y recoge hermosas imágenes mientras vuela:
las imágenes que representa la primavera floreciente,
los placeres que disfrutan bajo los rayos sofocantes del verano,
los frutos ricos y variados del reinado del otoño…
todos abrirán sus tesoros en abundancia;
de entre ellos, los mejores, cuidadosamente seleccionados,
formarán una guirnalda para ti, mi encantadora doncella.
Así, el pastor cariñoso, por su amada,
reúne hermosas flores para adornar su cabello.
La belleza del jardín embellecerá mis humildes versos;
si Dafne sonríe, ¡eso recompensará bien mis esfuerzos!
Fue en la juventud cuando un pastor descubrió
este arte maravilloso para decorar la tierra;
este es el lugar, exclama el enamorado Licas,
Licas, el joven, gentil y sabio;
bajo este olmo, la hermosa Adelaida le dio por primera vez
el beso del amor a su devoto siervo.
Page 52
Mientras él, con acentos amorosos, le hablaba a su amada,
con el corazón latiendo fuerte y el cuerpo agitado…
Aquí, débil y exhausta, mi encantador se dejó caer para descansar,
sobre la cálida almohada de mi pecho jadeante.
“Lycas”, dijo ella entre sollozos, “toma en secreto este amor mío:
De todos los jóvenes que intentan conmover este corazón,
¡solo Lycas es a quien Adelaide puede amar!
Oh, arboledas tranquilas, fuentes solitarias…
A vosotras confesé muchas veces mis secretos dolores.
Y vosotras, dulces flores, sed testigos de la verdad
de esa llama tierna que devoró mi juventud;
A menudo, vuestras hojas, que crecían alrededor mío,
bebieron mis lágrimas calientes como gotas de rocío matutino”.
Mi corazón está lleno… ¡Qué emoción tan grande siento!
Pues, en mi pecho, el amor ha establecido su trono.
Este lugar será siempre sagrado para el amor,
decorado con hermosuras exuberantes por mis manos.
Bajo este olmo, el más sombreado de los árboles,
la rosa derramará sus aromas en la brisa;
alrededor de su tronco también crecerá la glicina,
con sus flores blancas y moradas elevándose hacia el cielo.
Los tesoros de la primavera fluirán hacia aquí;
el piñón y el lirio florecerán aquí también.
Vagaré por las colinas y los prados,
y llevaré a casa los tesoros florales con alegría:
la violeta morada, el rosa… todas las flores aromáticas se unirán,
y así surgirá una arboleda fragante,
que con sus flores perfumará los cielos.
Luego, alrededor de esta pequeña isla tan querida, traeré,
con caminos serpenteantes, esa fuente plateada;
mientras que la madreselva y las espinas formarán una barrera
contra enemigos invasores…
Para que las ovejas y las cabras no perturben este lugar,
y arruinen la promesa de nuestra futura felicidad.
Oh, entonces acercaos, vosotros, favorecidos del amor.
con el corazón latiendo fuerte y el cuerpo agitado…
Aquí, débil y exhausta, mi encantador se dejó caer para descansar,
sobre la cálida almohada de mi pecho jadeante.
“Lycas”, dijo ella entre sollozos, “toma en secreto este amor mío:
De todos los jóvenes que intentan conmover este corazón,
¡solo Lycas es a quien Adelaide puede amar!
Oh, arboledas tranquilas, fuentes solitarias…
A vosotras confesé muchas veces mis secretos dolores.
Y vosotras, dulces flores, sed testigos de la verdad
de esa llama tierna que devoró mi juventud;
A menudo, vuestras hojas, que crecían alrededor mío,
bebieron mis lágrimas calientes como gotas de rocío matutino”.
Mi corazón está lleno… ¡Qué emoción tan grande siento!
Pues, en mi pecho, el amor ha establecido su trono.
Este lugar será siempre sagrado para el amor,
decorado con hermosuras exuberantes por mis manos.
Bajo este olmo, el más sombreado de los árboles,
la rosa derramará sus aromas en la brisa;
alrededor de su tronco también crecerá la glicina,
con sus flores blancas y moradas elevándose hacia el cielo.
Los tesoros de la primavera fluirán hacia aquí;
el piñón y el lirio florecerán aquí también.
Vagaré por las colinas y los prados,
y llevaré a casa los tesoros florales con alegría:
la violeta morada, el rosa… todas las flores aromáticas se unirán,
y así surgirá una arboleda fragante,
que con sus flores perfumará los cielos.
Luego, alrededor de esta pequeña isla tan querida, traeré,
con caminos serpenteantes, esa fuente plateada;
mientras que la madreselva y las espinas formarán una barrera
contra enemigos invasores…
Para que las ovejas y las cabras no perturben este lugar,
y arruinen la promesa de nuestra futura felicidad.
Oh, entonces acercaos, vosotros, favorecidos del amor.
Page 53
¡Vengan y habítan aquí, ustedes, tiernas palomas tortolitas!
Sobre aquellos ramajes extendidos, posadas en lo alto,
Con sus cantos repetidos saluden el suspiro del amante.
Luego, gorriones juguetones revolotean alrededor de las rosas
Y cantan, encantados, desde entre las hojas inclinadas.
Ustedes, mariposas, vestidas con túnicas doradas,
Sobre los lechos de rosas celebran fiestas aleteantes.
Descansen aquí, sobre el tallo ondulante del lirio,
Y añadan nueva belleza al paseo vespertino.
Entonces el pastor que pase por allí, libre de preocupaciones,
Cuando la brisa difunde los perfumes por el aire,
Inhalará esa fragancia y, lleno de emoción, exclamará:
“¿Qué lugar tan sagrado es este? ¿Qué diosa está cerca?”
¿Acaso Venus posee este lugar alegre y encantado?
¿O bien Diana, cansada de cazar,
Ha elegido un sitio donde abundan los dulces más exquisitos,
Para dormir sobre esta tierra consagrada?
P. D.
Port Folio, I-54, 14 de febrero de 1801, Filadelfia.
[S. Gessner, Lycas, o la invención de los jardines.]
Para el Port Folio.
MIRTLLO.
Una idilio, adaptado del texto en alemán de Gessner.
En una tarde tranquila, Mirtillo fue al lago,
Mientras los rayos de la luna iluminaban su superficie;
Ese lugar silencioso, iluminado por sus rayos,
Y la melodía encantadora y tierna del ruiseñor,
Lo mantuvieron sumido en un éxtasis placentero.
Finalmente, al despertar, emprendió el camino de regreso a casa,
Y en el frondoso cenador, donde enredaderas entrelazadas
Formaban un porche frente a su morada solitaria,
De estructura sencilla, encontró a su venerable padre, con su cabeza gris.
Sobre aquellos ramajes extendidos, posadas en lo alto,
Con sus cantos repetidos saluden el suspiro del amante.
Luego, gorriones juguetones revolotean alrededor de las rosas
Y cantan, encantados, desde entre las hojas inclinadas.
Ustedes, mariposas, vestidas con túnicas doradas,
Sobre los lechos de rosas celebran fiestas aleteantes.
Descansen aquí, sobre el tallo ondulante del lirio,
Y añadan nueva belleza al paseo vespertino.
Entonces el pastor que pase por allí, libre de preocupaciones,
Cuando la brisa difunde los perfumes por el aire,
Inhalará esa fragancia y, lleno de emoción, exclamará:
“¿Qué lugar tan sagrado es este? ¿Qué diosa está cerca?”
¿Acaso Venus posee este lugar alegre y encantado?
¿O bien Diana, cansada de cazar,
Ha elegido un sitio donde abundan los dulces más exquisitos,
Para dormir sobre esta tierra consagrada?
P. D.
Port Folio, I-54, 14 de febrero de 1801, Filadelfia.
[S. Gessner, Lycas, o la invención de los jardines.]
Para el Port Folio.
MIRTLLO.
Una idilio, adaptado del texto en alemán de Gessner.
En una tarde tranquila, Mirtillo fue al lago,
Mientras los rayos de la luna iluminaban su superficie;
Ese lugar silencioso, iluminado por sus rayos,
Y la melodía encantadora y tierna del ruiseñor,
Lo mantuvieron sumido en un éxtasis placentero.
Finalmente, al despertar, emprendió el camino de regreso a casa,
Y en el frondoso cenador, donde enredaderas entrelazadas
Formaban un porche frente a su morada solitaria,
De estructura sencilla, encontró a su venerable padre, con su cabeza gris.
Page 54
Sostenido por su brazo, mientras a través de las hojas
Los rayos de la luna derramaban su brillo sobre su rostro.
Con los brazos entrelazados y el corazón henchido,
Se detuvo ante su padre; permaneció allí mucho tiempo,
Con sus ojos piadosos fijos con cariño en el sabio,
Luego alzó la vista, bañada en lágrimas filiales,
Y a través de las hojas iluminadas miró hacia el cielo,
Mientras gotas de gratitud rodaban por sus mejillas húmedas.
¡Oh tú!, exclamó finalmente, a quien, después de los dioses,
yo reverencio, mi padre… ¡Ah, cuán suave
es tu sueño tranquilo! ¡Qué plácido es el descanso
de los justos y buenos! Sin duda, tus pasos vacilantes
te llevaron aquí, en silenciosa oración,
para pasar la hora del anochecer; pero, en tu deber,
el sueño te venció, mientras que, por mí,
tu oración de amor voló hacia los cielos.
¡Cuán feliz es mi destino! Los dioses benevolentes
deben escuchar tu tierna súplica; de lo contrario, ¿por qué
nuestra cabaña permanece segura, entre las ramas
cargadas de frutos maduros? ¿Por qué, además,
tantas bendiciones caen sobre nuestro rebaño sano
y en constante crecimiento? Sobre los frutos dorados
de nuestros campos… Cuando a menudo la lágrima de alegría
humedecía tus mejillas, al verme, ansioso, cuidando
y sosteniendo tu débil vejez; cuando, hacia el firmamento,
dirigías tus ojos llenos de emoción y bendecías a tu hijo…
¡Ah! Entonces, ¿qué palabras podrían expresar sus bendiciones?
Mi pecho se hinchó de emoción, y las lágrimas
desbordaron mis mejillas brillantes…
Ayer por la mañana, recostado en mi brazo,
dejaste nuestra cabaña para sentir los rayos cálidos
del sol, y viste a tu alrededor al rebaño juguetón,
los árboles cargados de frutos,
y toda la tierra fértil en flor a tu alrededor.
“Mis cabellos se vuelven grises en paz”, fueron entonces tus palabras.
Los rayos de la luna derramaban su brillo sobre su rostro.
Con los brazos entrelazados y el corazón henchido,
Se detuvo ante su padre; permaneció allí mucho tiempo,
Con sus ojos piadosos fijos con cariño en el sabio,
Luego alzó la vista, bañada en lágrimas filiales,
Y a través de las hojas iluminadas miró hacia el cielo,
Mientras gotas de gratitud rodaban por sus mejillas húmedas.
¡Oh tú!, exclamó finalmente, a quien, después de los dioses,
yo reverencio, mi padre… ¡Ah, cuán suave
es tu sueño tranquilo! ¡Qué plácido es el descanso
de los justos y buenos! Sin duda, tus pasos vacilantes
te llevaron aquí, en silenciosa oración,
para pasar la hora del anochecer; pero, en tu deber,
el sueño te venció, mientras que, por mí,
tu oración de amor voló hacia los cielos.
¡Cuán feliz es mi destino! Los dioses benevolentes
deben escuchar tu tierna súplica; de lo contrario, ¿por qué
nuestra cabaña permanece segura, entre las ramas
cargadas de frutos maduros? ¿Por qué, además,
tantas bendiciones caen sobre nuestro rebaño sano
y en constante crecimiento? Sobre los frutos dorados
de nuestros campos… Cuando a menudo la lágrima de alegría
humedecía tus mejillas, al verme, ansioso, cuidando
y sosteniendo tu débil vejez; cuando, hacia el firmamento,
dirigías tus ojos llenos de emoción y bendecías a tu hijo…
¡Ah! Entonces, ¿qué palabras podrían expresar sus bendiciones?
Mi pecho se hinchó de emoción, y las lágrimas
desbordaron mis mejillas brillantes…
Ayer por la mañana, recostado en mi brazo,
dejaste nuestra cabaña para sentir los rayos cálidos
del sol, y viste a tu alrededor al rebaño juguetón,
los árboles cargados de frutos,
y toda la tierra fértil en flor a tu alrededor.
“Mis cabellos se vuelven grises en paz”, fueron entonces tus palabras.
Page 55
“Campos de mi juventud, sed siempre, siempre benditos.
Mis ojos, ya débiles, no podrán ver por mucho tiempo
esas escenas que deleitan el corazón; por llanuras más felices
debo renunciar a ustedes… llanuras más allá de los cielos.”
¡Ah, padre, ser querido sobre todas las cosas! ¿Debo perderme de ti tan pronto?
¡Mi amigo más cercano! ¡Qué pensamiento tan doloroso!
Cerca de tu tumba, con amor filial, levantaré
un altar sencillo, y con fervor buscaré
cada oportunidad para aliviar las penas
de los oprimidos y desdichados. Cada día que ofrezca la oportunidad de hacer el bien,
verteré leche dulce sobre la tumba de un padre,
y cubriré ese lugar sagrado con flores…
Se detuvo, pero mantuvo sus ojos, llenos de lágrimas, fijos en el buen anciano. Luego, suspirando, dijo:
“¡Qué tranquilo yace él, sonriendo en su sueño!”
Algunas de sus buenas acciones deben rondarle en sueños pacíficos, llenando su alma de alegría.
Mientras la luna derrama sus rayos sobre sus sienes desnudas y brillantes, y sobre su barba plateada…
Oh, que la brisa y la humedad de la noche no te causen daño. Entonces, con delicadeza, besó su frente envejecida, lo despertó suavemente y lo llevó a su cama, para que pudiera dormir plácidamente sobre pieles suaves toda la noche.
—P. D.
Port Folio, I-70, 28 de febrero de 1801, Filadelfia.
Para Port Folio.
MIRTLANDA APHNE
Una idilio.
Inspirado en Gessner.
Mirtil.
¿A dónde vas tan temprano, hermana mía, antes de que el sol,
desde detrás de esa colina, comience su camino?
Mis ojos, ya débiles, no podrán ver por mucho tiempo
esas escenas que deleitan el corazón; por llanuras más felices
debo renunciar a ustedes… llanuras más allá de los cielos.”
¡Ah, padre, ser querido sobre todas las cosas! ¿Debo perderme de ti tan pronto?
¡Mi amigo más cercano! ¡Qué pensamiento tan doloroso!
Cerca de tu tumba, con amor filial, levantaré
un altar sencillo, y con fervor buscaré
cada oportunidad para aliviar las penas
de los oprimidos y desdichados. Cada día que ofrezca la oportunidad de hacer el bien,
verteré leche dulce sobre la tumba de un padre,
y cubriré ese lugar sagrado con flores…
Se detuvo, pero mantuvo sus ojos, llenos de lágrimas, fijos en el buen anciano. Luego, suspirando, dijo:
“¡Qué tranquilo yace él, sonriendo en su sueño!”
Algunas de sus buenas acciones deben rondarle en sueños pacíficos, llenando su alma de alegría.
Mientras la luna derrama sus rayos sobre sus sienes desnudas y brillantes, y sobre su barba plateada…
Oh, que la brisa y la humedad de la noche no te causen daño. Entonces, con delicadeza, besó su frente envejecida, lo despertó suavemente y lo llevó a su cama, para que pudiera dormir plácidamente sobre pieles suaves toda la noche.
—P. D.
Port Folio, I-70, 28 de febrero de 1801, Filadelfia.
Para Port Folio.
MIRTLANDA APHNE
Una idilio.
Inspirado en Gessner.
Mirtil.
¿A dónde vas tan temprano, hermana mía, antes de que el sol,
desde detrás de esa colina, comience su camino?
Page 56
Escaso es el ruiseñor ante los rayos de la mañana,
incapaz de modular su canto.
El gallo matutino, adornado con las plumas más hermosas,
aún apenas ha saludado al amanecer dorado;
mientras tú, movida por alguna atracción desconocida,
con pasos apresurados rozas la bruma plateada del bosque.
¿Qué festividad preparas hoy, para que tu canasta, llena de flores, impregne el aire?
Dafne:
Bienvenido, querido hermano. ¿Hacia dónde te diriges, en medio de la humedad fría de la madrugada? ¿Con qué propósito has salido de ese refugio recién creado, en la hora silenciosa del crepúsculo? Por mí… He recogido violetas y rosas, y he buscado todas las flores que crecen alrededor de nuestra cabaña. Mientras nuestros padres duermen plácidamente, yo las esparciré sobre su lecho tranquilo. Entonces, cuando los rayos del sol embellezcan el cielo entre fragantes aromas, abrirán sus ojos ancianos; sus corazones se llenarán de alegría al ver las flores que los rodean.
Mirtil:
Mi querida, ni siquiera la vida misma puede ser tan dulce para mí sin el amor de una hermana. Por mí, querida niña, cuando nos encontramos ayer por la noche, justo cuando el sol se ponía en tonos dorados, nuestros padres descansaban en nuestra colina favorita, mientras nosotros vigilábamos atentamente sus deseos. “¡Qué maravilloso sería!”, dijo él, “tener allí un refugio sombreado donde descansar, libre de preocupaciones”. Escuché su deseo, pero mantuve mis pensamientos fijos en ese lugar. Y antes de que Aurora enviara sus primeros rayos, me dirigí rápidamente hacia esa colina.
incapaz de modular su canto.
El gallo matutino, adornado con las plumas más hermosas,
aún apenas ha saludado al amanecer dorado;
mientras tú, movida por alguna atracción desconocida,
con pasos apresurados rozas la bruma plateada del bosque.
¿Qué festividad preparas hoy, para que tu canasta, llena de flores, impregne el aire?
Dafne:
Bienvenido, querido hermano. ¿Hacia dónde te diriges, en medio de la humedad fría de la madrugada? ¿Con qué propósito has salido de ese refugio recién creado, en la hora silenciosa del crepúsculo? Por mí… He recogido violetas y rosas, y he buscado todas las flores que crecen alrededor de nuestra cabaña. Mientras nuestros padres duermen plácidamente, yo las esparciré sobre su lecho tranquilo. Entonces, cuando los rayos del sol embellezcan el cielo entre fragantes aromas, abrirán sus ojos ancianos; sus corazones se llenarán de alegría al ver las flores que los rodean.
Mirtil:
Mi querida, ni siquiera la vida misma puede ser tan dulce para mí sin el amor de una hermana. Por mí, querida niña, cuando nos encontramos ayer por la noche, justo cuando el sol se ponía en tonos dorados, nuestros padres descansaban en nuestra colina favorita, mientras nosotros vigilábamos atentamente sus deseos. “¡Qué maravilloso sería!”, dijo él, “tener allí un refugio sombreado donde descansar, libre de preocupaciones”. Escuché su deseo, pero mantuve mis pensamientos fijos en ese lugar. Y antes de que Aurora enviara sus primeros rayos, me dirigí rápidamente hacia esa colina.
Page 57
Y se erigió el cenador, en su lado verde,
con sus ramas ondeantes y parduzcas, firmemente atadas;
Mira, hermana, mira: al fin está terminado el trabajo;
No me traiciones hasta que haya ganado su bendición,
hasta que él mismo venga por allí;
Ah, entonces, con alegría celebraremos ese día.
Dafne:
¡Cuán grande será su sorpresa, hermano,
cuando por primera vez vea el cenador desde lejos!
Pero déjame apresurarme y extender suavemente
sobre su lecho mi ofrenda matutina de fragancia.
Mirtilo:
Cuando se despierten entre esa montaña de fragancias,
se saludarán con una sonrisa tierna;
y dirán: “Esto es obra de nuestra Dafne, dulce niña;
así nuestro amor ha embellecido las horas de la mañana”.
Para nuestro deleite, qué tierno es mantener
esa atención cuidadosa mientras dormimos.
Dafne:
Sí, hermano, cuando llegue la hora acostumbrada,
y abra su ventana para ver tu cenador,
“Seguro” exclamará “no veo bien;
en esa colina hay un cenador a la vista;
sí, eso es obra de Mirtilo… Por eso, privado de su dulce sueño, dejó su lecho nocturno”.
Así son sus planes, así se ocupan sus pensamientos filiales,
y así consuela nuestra edad que ya declina.
Y cuando con alegría recibamos los rayos de la mañana,
con alegría celebraremos ese día feliz;
todo trabajo comenzado hoy prosperará,
y la paz y la alegría habitarán en cada arboleda.
P. D.
Port Folio, I-80, 7 de marzo de 1801, Filadelfia.
con sus ramas ondeantes y parduzcas, firmemente atadas;
Mira, hermana, mira: al fin está terminado el trabajo;
No me traiciones hasta que haya ganado su bendición,
hasta que él mismo venga por allí;
Ah, entonces, con alegría celebraremos ese día.
Dafne:
¡Cuán grande será su sorpresa, hermano,
cuando por primera vez vea el cenador desde lejos!
Pero déjame apresurarme y extender suavemente
sobre su lecho mi ofrenda matutina de fragancia.
Mirtilo:
Cuando se despierten entre esa montaña de fragancias,
se saludarán con una sonrisa tierna;
y dirán: “Esto es obra de nuestra Dafne, dulce niña;
así nuestro amor ha embellecido las horas de la mañana”.
Para nuestro deleite, qué tierno es mantener
esa atención cuidadosa mientras dormimos.
Dafne:
Sí, hermano, cuando llegue la hora acostumbrada,
y abra su ventana para ver tu cenador,
“Seguro” exclamará “no veo bien;
en esa colina hay un cenador a la vista;
sí, eso es obra de Mirtilo… Por eso, privado de su dulce sueño, dejó su lecho nocturno”.
Así son sus planes, así se ocupan sus pensamientos filiales,
y así consuela nuestra edad que ya declina.
Y cuando con alegría recibamos los rayos de la mañana,
con alegría celebraremos ese día feliz;
todo trabajo comenzado hoy prosperará,
y la paz y la alegría habitarán en cada arboleda.
P. D.
Port Folio, I-80, 7 de marzo de 1801, Filadelfia.
Page 58
[S. Gessner, Mirtil und Daphne.]
TRADUCCIÓN DE LOS IDILIOS DE GESSNER.
¡Delia! Cuando en los ojos de tu amante,
Al acercarte, surge un suave brillo,
Cuando con oído encantado, de tu dulce lengua,
Escucha la canción emocionante,
Tú haces que las escenas más tristes se conviertan en placeres,
Y el invierno viste la sonrisa de la primavera.
Cuando paseo contigo por los prados,
La hierba recién segada huele aún más fragante,
Cuando recojo flores a tu lado,
Los brotes se hinchan con orgullo aún más vivos,
Y se inclinan para recibir tu mano nevada,
O forman guirnaldas amorosas bajo tus pies.
Pero cuando me abrazas entre tus brazos,
Cuando me bendices con un beso largo y profundo,
¡Ah! Entonces en vano las flores más hermosas
Exercen su poder de aliento embriagador;
En vano la Naturaleza trae sus dulzuras,
En vano viste la sonrisa de la primavera.
Entonces, ¡Delia!, nada en la tierra sino tú,
Mis sentidos arrebatados pueden sentir o ver,
Poseídos entonces por la locura del Amor,
Mi corazón tembloroso late contra tu pecho,
Entonces me sumerjo en el éxtasis, abrumado por la felicidad,
Vivo únicamente para el beso de Delia.
Q. V.
Port Folio, I-87, 14 de marzo de 1801, Filadelfia.
LEONORA. [β].
Una historia, traducida del alemán.
TRADUCCIÓN DE LOS IDILIOS DE GESSNER.
¡Delia! Cuando en los ojos de tu amante,
Al acercarte, surge un suave brillo,
Cuando con oído encantado, de tu dulce lengua,
Escucha la canción emocionante,
Tú haces que las escenas más tristes se conviertan en placeres,
Y el invierno viste la sonrisa de la primavera.
Cuando paseo contigo por los prados,
La hierba recién segada huele aún más fragante,
Cuando recojo flores a tu lado,
Los brotes se hinchan con orgullo aún más vivos,
Y se inclinan para recibir tu mano nevada,
O forman guirnaldas amorosas bajo tus pies.
Pero cuando me abrazas entre tus brazos,
Cuando me bendices con un beso largo y profundo,
¡Ah! Entonces en vano las flores más hermosas
Exercen su poder de aliento embriagador;
En vano la Naturaleza trae sus dulzuras,
En vano viste la sonrisa de la primavera.
Entonces, ¡Delia!, nada en la tierra sino tú,
Mis sentidos arrebatados pueden sentir o ver,
Poseídos entonces por la locura del Amor,
Mi corazón tembloroso late contra tu pecho,
Entonces me sumerjo en el éxtasis, abrumado por la felicidad,
Vivo únicamente para el beso de Delia.
Q. V.
Port Folio, I-87, 14 de marzo de 1801, Filadelfia.
LEONORA. [β].
Una historia, traducida del alemán.
Page 59
“¡Ah, William! ¿Eres un traidor o estás muerto?”
Gritó Leonora desde su cama.
“Soñé que nunca volverías.”
William había luchado en el ejército de Federico en Praga… Y cuál sería su destino, si había sido derrotado o era un traidor, ella no podía saberlo.
La reina de Hungría y el rey de Prusia, cansados ya de las peleas, decidieron poner fin a la disputa. Entonces, los ejércitos se dirigieron cada uno a su hogar, acompañados por canciones y gritos, además de címbalos, tambores y flautas.
Mientras marchaban, adornados con ramas, desde todas las puertas, tanto los ancianos como los jóvenes salían a recibir a los soldados. “¡Gracias a Dios!”, gritaban todos los niños y padres. “¡Bienvenidos!”, decían muchas novias, como amigos que se reencontraban después de mucho tiempo.
Ellos se regocijaban; pobre Leonora, en cambio, estaba afligida: no dio ni recibió ningún beso. Nadie sabía nada de William. Se golpeaba las manos y se arrancaba el cabello, hasta que, sumida en una profunda desesperación, perdió el sentido y cayó al suelo.
Rápidamente, su madre acudió en su ayuda. “¡Ah! Dime, por piedad, ¿qué significa esta angustia desesperada?”, gritó. “Madre, ya todo ha terminado; todas las esperanzas se han esfumado. Dios no tiene piedad; William está muerto. Mi dolor ya no tiene consuelo.”
“Perdón, oh Señor, perdón. Hija mía, ruega por su amor. ¿Acaso el Todopoderoso nunca se equivoca?”
Gritó Leonora desde su cama.
“Soñé que nunca volverías.”
William había luchado en el ejército de Federico en Praga… Y cuál sería su destino, si había sido derrotado o era un traidor, ella no podía saberlo.
La reina de Hungría y el rey de Prusia, cansados ya de las peleas, decidieron poner fin a la disputa. Entonces, los ejércitos se dirigieron cada uno a su hogar, acompañados por canciones y gritos, además de címbalos, tambores y flautas.
Mientras marchaban, adornados con ramas, desde todas las puertas, tanto los ancianos como los jóvenes salían a recibir a los soldados. “¡Gracias a Dios!”, gritaban todos los niños y padres. “¡Bienvenidos!”, decían muchas novias, como amigos que se reencontraban después de mucho tiempo.
Ellos se regocijaban; pobre Leonora, en cambio, estaba afligida: no dio ni recibió ningún beso. Nadie sabía nada de William. Se golpeaba las manos y se arrancaba el cabello, hasta que, sumida en una profunda desesperación, perdió el sentido y cayó al suelo.
Rápidamente, su madre acudió en su ayuda. “¡Ah! Dime, por piedad, ¿qué significa esta angustia desesperada?”, gritó. “Madre, ya todo ha terminado; todas las esperanzas se han esfumado. Dios no tiene piedad; William está muerto. Mi dolor ya no tiene consuelo.”
“Perdón, oh Señor, perdón. Hija mía, ruega por su amor. ¿Acaso el Todopoderoso nunca se equivoca?”
Page 60
“¡Oh, madre! ¡Madre! ¡Palabras vanas!
“¿Podrá preocuparse por mi destino
“quien nunca ha escuchado mis oraciones?”
“Sé paciente, hija; confía en Dios.
“Él hará todo lo que pueda y querrá aliviar tu dolor.
“Procura confiar en su poder.”
“¡Oh, madre! ¡Madre! Todo es en vano.
“¿Qué esperanza puede devolver la vida?
“El pasado ya pasó para siempre.”
“¿Quién sabe? Quizás él aún viva;
“Tal vez esté lejos de aquí y ya no piense en ti.
“Olvídate, olvídate de ese joven infiel;
“Alivia tu tristeza, ya que William resultó ser falso.”
“Madre, toda esperanza se ha ido de mi mente.
“El pasado ya pasó; nuestro Dios es cruel.
“¿Por qué me dio la vida?
“¡Oh, que esta luz odiada y detestable desaparezca para siempre de mi vista!
“Ven, muerte, ven… ¡Bienvenida, muerte!”
“Padre misericordioso, perdona a mi hija.
“Su agonía la ha vuelto loca; ella no sabe lo que hace.
“Hija mía, olvida tu amor terrenal;
“Mira hacia aquel que reina arriba, donde las alegrías siguen a los dolores.”
“Madre, ¿qué significan las alegrías para mí ahora?
“Con William, incluso el infierno podría ser un cielo;
“Sin él, el cielo es un infierno.
“Desaparece, desaparece, luz odiada…
“Que la muerte me lleve a la noche eterna,
“Y diga adiós a toda esperanza con amor.”
“¿Podrá preocuparse por mi destino
“quien nunca ha escuchado mis oraciones?”
“Sé paciente, hija; confía en Dios.
“Él hará todo lo que pueda y querrá aliviar tu dolor.
“Procura confiar en su poder.”
“¡Oh, madre! ¡Madre! Todo es en vano.
“¿Qué esperanza puede devolver la vida?
“El pasado ya pasó para siempre.”
“¿Quién sabe? Quizás él aún viva;
“Tal vez esté lejos de aquí y ya no piense en ti.
“Olvídate, olvídate de ese joven infiel;
“Alivia tu tristeza, ya que William resultó ser falso.”
“Madre, toda esperanza se ha ido de mi mente.
“El pasado ya pasó; nuestro Dios es cruel.
“¿Por qué me dio la vida?
“¡Oh, que esta luz odiada y detestable desaparezca para siempre de mi vista!
“Ven, muerte, ven… ¡Bienvenida, muerte!”
“Padre misericordioso, perdona a mi hija.
“Su agonía la ha vuelto loca; ella no sabe lo que hace.
“Hija mía, olvida tu amor terrenal;
“Mira hacia aquel que reina arriba, donde las alegrías siguen a los dolores.”
“Madre, ¿qué significan las alegrías para mí ahora?
“Con William, incluso el infierno podría ser un cielo;
“Sin él, el cielo es un infierno.
“Desaparece, desaparece, luz odiada…
“Que la muerte me lleve a la noche eterna,
“Y diga adiós a toda esperanza con amor.”
Page 61
Así, con imprudencia, Leonora intentó dudar de la verdad del amor celestial. Lloró y se golpeó el pecho; rezó por la muerte, hasta que la luna, junto con todas las estrellas, brilló en silencio, calmando al mundo para que descansara.
¡Pero escucha! ¿Qué ruido repentino hay afuera? Oye pasos sobre el suelo; debe haber algún jinete cerca. Él se detiene, toca una campana… ¡Escucha! A medida que el ruido se desvanece, una voz conocida saluda sus oídos atentos:
“Despierta, Leonora; ¿estás durmiendo, riendo sin pensar o llorando sin cesar? ¿Es bienvenido William en casa?”
“Querido William, tú… has vuelto, y bien. Me he despertado y he llorado… pero, ay, dime, ¿por qué vienes tan tarde, en medio de la noche?”
“Solo nos atrevemos a viajar a medianoche. He venido desde Praga, aunque sea tarde, por ti. Por mí… quédate aquí y descansa. Los vientos salvajes silban sobre el desierto. Ah, querido William, ¿por qué tanta prisa? Primero, déjame calentarte en mis brazos.”
“Dejen que los vientos silben sobre el desierto. Mi deber me exige apresurarme. Rápido, sube a mi caballo. Dejen que los vientos silben lejos y por todas partes. Antes del amanecer, habremos recorrido doscientas leguas, para llegar a nuestra cama nupcial.”
“¿Qué, William? ¿Para ir a la habitación nupcial, viajas tan lejos de casa en plena noche?”
“Leonora, así está decidido.”
¡Pero escucha! ¿Qué ruido repentino hay afuera? Oye pasos sobre el suelo; debe haber algún jinete cerca. Él se detiene, toca una campana… ¡Escucha! A medida que el ruido se desvanece, una voz conocida saluda sus oídos atentos:
“Despierta, Leonora; ¿estás durmiendo, riendo sin pensar o llorando sin cesar? ¿Es bienvenido William en casa?”
“Querido William, tú… has vuelto, y bien. Me he despertado y he llorado… pero, ay, dime, ¿por qué vienes tan tarde, en medio de la noche?”
“Solo nos atrevemos a viajar a medianoche. He venido desde Praga, aunque sea tarde, por ti. Por mí… quédate aquí y descansa. Los vientos salvajes silban sobre el desierto. Ah, querido William, ¿por qué tanta prisa? Primero, déjame calentarte en mis brazos.”
“Dejen que los vientos silben sobre el desierto. Mi deber me exige apresurarme. Rápido, sube a mi caballo. Dejen que los vientos silben lejos y por todas partes. Antes del amanecer, habremos recorrido doscientas leguas, para llegar a nuestra cama nupcial.”
“¿Qué, William? ¿Para ir a la habitación nupcial, viajas tan lejos de casa en plena noche?”
“Leonora, así está decidido.”
Page 62
“Mira a tu alrededor, amor: la luna brilla con claridad.
Los muertos viajan rápidamente; no temas.
Llegaremos a nuestra cama nupcial.”
“Ah, William… ¿hacia dónde quieres apresurarte?
¿Esa cama nupcial tan lejana?”
“Leonora, no hay tiempo que perder.
Está muy lejos de aquí; además, es fría y pequeña:
Solo seis tablas componen todo su interior.
Nuestros invitados nos esperan; ¡vámonos!”
Ella se subió ligera al caballo y rodeó a William con sus brazos blancos, como si fueran una guirnalda de lirios.
Se fueron al trote más veloz, dejando piedras y chispas a su paso, jadeando en busca de aire.
Los objetos volaban por todas partes; los puentes retumbaban mientras pasaban por ellos.
“¿Acaso tienes miedo, amor mío?
La muerte avanza rápidamente; la luna brilla con claridad.
¿Acaso Leonora teme a los muertos?”
“Ah, no… ¿por qué mencionar a los muertos?”
¡Escucha! Mientras avanzaban a toda prisa, se escuchó una campana y un canto fúnebre solemne; cuervos roncos se unieron a ese sonido.
Vieron un ataúd sobre una camilla; también aparecieron un sacerdote y personas en duelo, avanzando lentamente por la llanura.
Se escuchó el triste canto fúnebre:
“Lo que el Señor da, lo quita también.
La vida no es más que una sombra efímera.
Es como una historia contada, como una flor que cae.
La muerte, cuando menos se espera, llega y nos lleva a su lecho.”
Los muertos viajan rápidamente; no temas.
Llegaremos a nuestra cama nupcial.”
“Ah, William… ¿hacia dónde quieres apresurarte?
¿Esa cama nupcial tan lejana?”
“Leonora, no hay tiempo que perder.
Está muy lejos de aquí; además, es fría y pequeña:
Solo seis tablas componen todo su interior.
Nuestros invitados nos esperan; ¡vámonos!”
Ella se subió ligera al caballo y rodeó a William con sus brazos blancos, como si fueran una guirnalda de lirios.
Se fueron al trote más veloz, dejando piedras y chispas a su paso, jadeando en busca de aire.
Los objetos volaban por todas partes; los puentes retumbaban mientras pasaban por ellos.
“¿Acaso tienes miedo, amor mío?
La muerte avanza rápidamente; la luna brilla con claridad.
¿Acaso Leonora teme a los muertos?”
“Ah, no… ¿por qué mencionar a los muertos?”
¡Escucha! Mientras avanzaban a toda prisa, se escuchó una campana y un canto fúnebre solemne; cuervos roncos se unieron a ese sonido.
Vieron un ataúd sobre una camilla; también aparecieron un sacerdote y personas en duelo, avanzando lentamente por la llanura.
Se escuchó el triste canto fúnebre:
“Lo que el Señor da, lo quita también.
La vida no es más que una sombra efímera.
Es como una historia contada, como una flor que cae.
La muerte, cuando menos se espera, llega y nos lleva a su lecho.”
Page 63
“¡Deteneos!”, gritó el imperioso Guillermo.
“Llevo a casa a una hermosa novia; venid a nuestra fiesta de boda.
“¡Llorones, alejaos! No queremos vuestros cantos.
“Y mientras avanzamos rápidamente, dadnos vuestra bendición, sacerdote.
“Cantad, pues la vida es como una sombra; es una historia contada, o flores que se marchitan.
“Tales canciones nos traerán alegría.
“Y cuando lleguemos a nuestra habitación, enterrad a vuestros muertos entre lamentos y tristezas; este ritual conviene a la noche.”
Mientras Guillermo hablaba, ellos permanecían en silencio; luego obedecieron la orden y corrieron. Pero el corcel espumoso siguió avanzando a toda velocidad, con fuego y piedras persiguiéndolo por detrás, como torbellinos que lo rodeaban.
A derecha e izquierda, árboles, colinas y ciudades pasaban ante sus ojos, mientras ellos seguían corriendo sin aliento. “Con la luz de la luna, corremos como la muerte… ¿Acaso Leonora teme a los muertos? ¡Ah! Dejad en paz a los muertos.”
He aquí, bajo el pálido resplandor de la luna, donde las ruedas y las horcas brillan débilmente, un grupo de duendes y fantasmas revolotea cerca, o vuelan alrededor de algún desdichado. Entonces Guillermo grita: “¡Venid aquí, multitud de almas errantes! Seguidme hasta que llegue a mi casa; necesitamos un baile de boda.”
“Llevo a casa a una hermosa novia; venid a nuestra fiesta de boda.
“¡Llorones, alejaos! No queremos vuestros cantos.
“Y mientras avanzamos rápidamente, dadnos vuestra bendición, sacerdote.
“Cantad, pues la vida es como una sombra; es una historia contada, o flores que se marchitan.
“Tales canciones nos traerán alegría.
“Y cuando lleguemos a nuestra habitación, enterrad a vuestros muertos entre lamentos y tristezas; este ritual conviene a la noche.”
Mientras Guillermo hablaba, ellos permanecían en silencio; luego obedecieron la orden y corrieron. Pero el corcel espumoso siguió avanzando a toda velocidad, con fuego y piedras persiguiéndolo por detrás, como torbellinos que lo rodeaban.
A derecha e izquierda, árboles, colinas y ciudades pasaban ante sus ojos, mientras ellos seguían corriendo sin aliento. “Con la luz de la luna, corremos como la muerte… ¿Acaso Leonora teme a los muertos? ¡Ah! Dejad en paz a los muertos.”
He aquí, bajo el pálido resplandor de la luna, donde las ruedas y las horcas brillan débilmente, un grupo de duendes y fantasmas revolotea cerca, o vuelan alrededor de algún desdichado. Entonces Guillermo grita: “¡Venid aquí, multitud de almas errantes! Seguidme hasta que llegue a mi casa; necesitamos un baile de boda.”
Page 64
Como cuando las hojas de los árboles marchitos
son agitadas por una brisa suave,
los duendes susurrantes avanzan.
Pero pronto, con pasos apresurados, la comitiva
se apresuró a seguir adelante, pues William volaba,
abrazado a la doncella asustada:
más rápido que las flechas o que el viento,
mientras desde la tierra brotaban chispas,
como relámpagos en el aire.
No solo el paisaje pasaba velozmente,
sino que también las nubes y las estrellas parecían volar.
“Así, sobre colinas y brezales,
cabalgamos como la muerte; dime, hermosa doncella,
¿temes a los muertos a la luz de la luna?”
“¡Ah! No hables más de la muerte.”
“El gallo ha cantado… ¡Vámonos! ¡Vámonos!
La marea se retira: percibo que amanece.
¡Adelante! ¡Lejos de aquí!
Pronto habrá que seguir nuestro destino,
los muertos cabalgan rápidamente… ¡Hurra! Ya está hecho,
la cama nupcial está cerca.”
Altas puertas de hierro enrejado, en vano
bloqueaban su camino. Con las riendas sueltas,
mientras William espoleaba al caballo,
rompió los cerrojos; estas se abrieron de golpe,
y apareció ante ellos un cementerio sombrío;
su camino pasaba entre los muertos.
Así como ahora, medio oculta por las nubes, la luna
con sus débiles rayos ilumina los objetos,
donde apenas se distinguen las lápidas,
una tumba recién excavada detiene a la pareja,
gritó William y abrazó a la doncella:
“Nuestra cama nupcial está aquí.”
son agitadas por una brisa suave,
los duendes susurrantes avanzan.
Pero pronto, con pasos apresurados, la comitiva
se apresuró a seguir adelante, pues William volaba,
abrazado a la doncella asustada:
más rápido que las flechas o que el viento,
mientras desde la tierra brotaban chispas,
como relámpagos en el aire.
No solo el paisaje pasaba velozmente,
sino que también las nubes y las estrellas parecían volar.
“Así, sobre colinas y brezales,
cabalgamos como la muerte; dime, hermosa doncella,
¿temes a los muertos a la luz de la luna?”
“¡Ah! No hables más de la muerte.”
“El gallo ha cantado… ¡Vámonos! ¡Vámonos!
La marea se retira: percibo que amanece.
¡Adelante! ¡Lejos de aquí!
Pronto habrá que seguir nuestro destino,
los muertos cabalgan rápidamente… ¡Hurra! Ya está hecho,
la cama nupcial está cerca.”
Altas puertas de hierro enrejado, en vano
bloqueaban su camino. Con las riendas sueltas,
mientras William espoleaba al caballo,
rompió los cerrojos; estas se abrieron de golpe,
y apareció ante ellos un cementerio sombrío;
su camino pasaba entre los muertos.
Así como ahora, medio oculta por las nubes, la luna
con sus débiles rayos ilumina los objetos,
donde apenas se distinguen las lápidas,
una tumba recién excavada detiene a la pareja,
gritó William y abrazó a la doncella:
“Nuestra cama nupcial está aquí.”
Page 65
Apenas había hablado, cuando, cosa terrible de contar, su carne se desprendió de él como si fuera paja seca; sus ojos abandonaron su cabeza. Solo un cráneo y huesos desnudos ocupaban el lugar donde antes estaba William. Fue la Muerte quien se apoderó de la doncella.
El corcel, lanzando llamas salvajes, se irguió; envuelto en humo, desapareció. La pobre Leonora cayó al suelo. Espectros horribles revoloteaban a su alrededor; ella escuchaba gemidos profundos provenientes del subsuelo, y demonios ascendían del infierno.
Bailaban y gritaban con aullidos terribles: “Ella no pide misericordia para su alma; su camino terrenal ha terminado”. “Cuando los mortales, imprudentes e impíos, se atreven a enfrentarse a Dios y buscar la desesperación, los reclamamos como nuestros”.
“Pero”, se oyó entonces, con tonos más suaves, “llamen al Señor mientras aún tengan vida; unan sus corazones al suyo. Cuando el hombre se arrepiente y se somete, Dios ama consolar su mente sufriente y concederle felicidad eterna”.
“Reclamamos como nuestros a aquellos que, impíos, se atreven a enfrentarse a Dios y buscar la desesperación”, volvieron a gritar los espectros. “Las amenazas del destino son en vano cuando el hombre se somete; Dios ama consolar la mente sufriente”, respondió la voz más suave.
Leonora, incluso antes de perder el conocimiento, exclamó débilmente: “Se hará tu voluntad, Señor; detén tu ira”.
El corcel, lanzando llamas salvajes, se irguió; envuelto en humo, desapareció. La pobre Leonora cayó al suelo. Espectros horribles revoloteaban a su alrededor; ella escuchaba gemidos profundos provenientes del subsuelo, y demonios ascendían del infierno.
Bailaban y gritaban con aullidos terribles: “Ella no pide misericordia para su alma; su camino terrenal ha terminado”. “Cuando los mortales, imprudentes e impíos, se atreven a enfrentarse a Dios y buscar la desesperación, los reclamamos como nuestros”.
“Pero”, se oyó entonces, con tonos más suaves, “llamen al Señor mientras aún tengan vida; unan sus corazones al suyo. Cuando el hombre se arrepiente y se somete, Dios ama consolar su mente sufriente y concederle felicidad eterna”.
“Reclamamos como nuestros a aquellos que, impíos, se atreven a enfrentarse a Dios y buscar la desesperación”, volvieron a gritar los espectros. “Las amenazas del destino son en vano cuando el hombre se somete; Dios ama consolar la mente sufriente”, respondió la voz más suave.
Leonora, incluso antes de perder el conocimiento, exclamó débilmente: “Se hará tu voluntad, Señor; detén tu ira”.
Page 66
Suave, llevada por el viento, fue la oración;
Los espectros desaparecieron en el aire,
Y todo quedó en silencio y paz.
Ahora los tonos rojizos adornan los cielos,
Y rayos de oro anuncian la mañana;
La noche ha sido ahuyentada.
El sol asciende, brindando nuevo calor,
Nueva esperanza, nueva alegría; toda la naturaleza revive
Y saluda al día glorioso.
Ya no hay fantasmas terribles cerca;
El amor y su séquito sonrientes aparecen;
Eligen las flores más dulces,
Para esparcirlas por el camino de la juventud,
Para adornar la cama nupcial, cuando la Verdad
Y la Belleza ejercen su poder.
¡Ah!, ¿podría vuestro poder evitar la tormenta
Que amenaza la Felicidad? ¿Podría durar la pasión?
Vosotros, queridos encantadores, decidme:
¿Qué alegría más pura podría otorgar el Cielo,
Que aquella que surge del brillo de un afecto intenso
Que hace hincharse nuestros pechos ansiosos?
Dulces espíritus, agitáis vuestra varita mágica;
Dos corazones fieles necesitan vuestro cuidado;
¡Miren! Por las llanuras, guiado por vuestro hechizo, regresa un joven;
Con esperanza, su pecho arde impacientemente;
La esperanza no siempre es en vano.
“Despierta, Leonora… ¡despierta para el Amor!
Por ti, él te tejió la corona más preciosa”;
La muerte intentó en vano lanzar su dardo.
El pasado fue solo un sueño; ella despertó…
Él vive; fue William quien habló,
Y la abrazó contra su corazón.
Los espectros desaparecieron en el aire,
Y todo quedó en silencio y paz.
Ahora los tonos rojizos adornan los cielos,
Y rayos de oro anuncian la mañana;
La noche ha sido ahuyentada.
El sol asciende, brindando nuevo calor,
Nueva esperanza, nueva alegría; toda la naturaleza revive
Y saluda al día glorioso.
Ya no hay fantasmas terribles cerca;
El amor y su séquito sonrientes aparecen;
Eligen las flores más dulces,
Para esparcirlas por el camino de la juventud,
Para adornar la cama nupcial, cuando la Verdad
Y la Belleza ejercen su poder.
¡Ah!, ¿podría vuestro poder evitar la tormenta
Que amenaza la Felicidad? ¿Podría durar la pasión?
Vosotros, queridos encantadores, decidme:
¿Qué alegría más pura podría otorgar el Cielo,
Que aquella que surge del brillo de un afecto intenso
Que hace hincharse nuestros pechos ansiosos?
Dulces espíritus, agitáis vuestra varita mágica;
Dos corazones fieles necesitan vuestro cuidado;
¡Miren! Por las llanuras, guiado por vuestro hechizo, regresa un joven;
Con esperanza, su pecho arde impacientemente;
La esperanza no siempre es en vano.
“Despierta, Leonora… ¡despierta para el Amor!
Por ti, él te tejió la corona más preciosa”;
La muerte intentó en vano lanzar su dardo.
El pasado fue solo un sueño; ella despertó…
Él vive; fue William quien habló,
Y la abrazó contra su corazón.
Page 67
Balto. Weekly Mag., I-280, 29 de abril de 1801, Balto.
[G. A. Bürger, Lenore. Las últimas ocho estrofas son una invención del traductor.]
Para el Portfolio:
Señor de la Vieja Escuela,
Si permite que un desertor eche un vistazo a su seminario literario, se atreverá a presentarle estos versos escritos apresuradamente como ofrenda de paz; pero no se molestará en exceso si decide convertirlos en una ofrenda quemada, como castigo justo por el tiempo desperdiciado.
En cualquier caso, la sentencia que dicte no podrá ser apelada.
Su sincero deseoso de bien,
El Autor.
DAMÓN Y DAFNE, UN IDILIO,
(Matrimonial,)
Basado en Gessner.
[G. A. Bürger, Lenore. Las últimas ocho estrofas son una invención del traductor.]
Para el Portfolio:
Señor de la Vieja Escuela,
Si permite que un desertor eche un vistazo a su seminario literario, se atreverá a presentarle estos versos escritos apresuradamente como ofrenda de paz; pero no se molestará en exceso si decide convertirlos en una ofrenda quemada, como castigo justo por el tiempo desperdiciado.
En cualquier caso, la sentencia que dicte no podrá ser apelada.
Su sincero deseoso de bien,
El Autor.
DAMÓN Y DAFNE, UN IDILIO,
(Matrimonial,)
Basado en Gessner.
Page 68
Damon.
La sombría tormenta, Dafne, ya ha pasado;
la terrible voz del trueno ya no se escucha.
No tiembles, entonces, mi niña: el resplandor del relámpago,
a través de las nubes oscuras, ya no lanza sus rayos.
Dejemos este refugio y saludemos al cielo azul;
mira, las ovejas que buscaron este lugar seguro,
ahora sacuden las gotas de lluvia de su lana
y las esparcen de nuevo sobre los prados luminosos.
Dejemos, pues, este encantador refugio,
para disfrutar de las bellezas de esta hora serena;
para ver cómo los rayos del sol doran el suelo húmedo
y difunden su esplendor rico y radiante por todas partes.
Mientras salían de la gruta, de la mano,
la dulce Dafne dirigió sus ojos hacia su compañero,
presionando su mano sincera.
Dafne.
¡Qué hermoso se ve este paisaje alegre y sonriente!,
dijo ella; mientras, a través de las nubes dispersas,
aparece el cielo azul, disipando todos nuestros miedos.
Las nubes, al pasar rápidamente por el aire,
dejan sus sombras sobre la hierba brillante.
Mira, Damon: ahora, sobre esa colina, dejan su sombra
sobre los rebaños y las casitas… ¡Y ya se han ido!
Mientras corren sobre los prados floridos,
la colina vuelve a iluminarse con el sol.
Damon.
El arcoíris se extiende de colina en colina,
con sus arcos radiantes sobre este paisaje feliz.
Entre las nubes grises, se ve un presagio de felicidad;
con paz y seguridad, cada color brilla.
El valle tranquilo sonríe bajo sus rayos,
y muestra su belleza en sus arroyos serpenteantes.
La sombría tormenta, Dafne, ya ha pasado;
la terrible voz del trueno ya no se escucha.
No tiembles, entonces, mi niña: el resplandor del relámpago,
a través de las nubes oscuras, ya no lanza sus rayos.
Dejemos este refugio y saludemos al cielo azul;
mira, las ovejas que buscaron este lugar seguro,
ahora sacuden las gotas de lluvia de su lana
y las esparcen de nuevo sobre los prados luminosos.
Dejemos, pues, este encantador refugio,
para disfrutar de las bellezas de esta hora serena;
para ver cómo los rayos del sol doran el suelo húmedo
y difunden su esplendor rico y radiante por todas partes.
Mientras salían de la gruta, de la mano,
la dulce Dafne dirigió sus ojos hacia su compañero,
presionando su mano sincera.
Dafne.
¡Qué hermoso se ve este paisaje alegre y sonriente!,
dijo ella; mientras, a través de las nubes dispersas,
aparece el cielo azul, disipando todos nuestros miedos.
Las nubes, al pasar rápidamente por el aire,
dejan sus sombras sobre la hierba brillante.
Mira, Damon: ahora, sobre esa colina, dejan su sombra
sobre los rebaños y las casitas… ¡Y ya se han ido!
Mientras corren sobre los prados floridos,
la colina vuelve a iluminarse con el sol.
Damon.
El arcoíris se extiende de colina en colina,
con sus arcos radiantes sobre este paisaje feliz.
Entre las nubes grises, se ve un presagio de felicidad;
con paz y seguridad, cada color brilla.
El valle tranquilo sonríe bajo sus rayos,
y muestra su belleza en sus arroyos serpenteantes.
Page 69
Dafne, con sus brazos delicados, abrazó a su amado;
y exclamó:
**Dafne:**
Mira cómo vuelven a soplar los suaves vientos;
más alegres, juegan entre las flores,
vestidas por las gotas de lluvia y la luz del día.
Las mariposas, adornadas con sus más hermosos colores,
y los insectos que revolotean, disfrutan al salir de la sombra;
sus alas de terciopelo se agitan rápidamente.
Mientras tanto, en la superficie del lago cercano,
los arbustos y los sauces, limpios de toda mancha,
dejan ver de nuevo sus ramas temblorosas.
De nuevo, el campesino ve en su seno
el cielo azul y los árboles extendidos.
**Dámón:**
Dafne, abrázame con tus brazos delicados.
¡Qué gozo sagrado calienta mi pecho!
Dondequiera que miremos, qué glorias se presentan ante nuestros ojos,
qué fuentes inagotables de alegría surgen.
Desde la planta más humilde hasta la estrella brillante del día,
que ilumina la naturaleza con su rayo vivificante,
todo, absolutamente todo, merece nuestra admiración,
y debe hacer que nuestras voces canten himnos de alabanza.
¡Cómo se llena mi corazón cuando, desde la cima de esa montaña,
veo la tierra extendida abajo!
O cuando, entre la hierba, en la tranquilidad del campo,
con mis miembros extendidos bajo los árboles,
contemplo las diversas flores y plantas,
y a sus habitantes diminutos.
O cuando, en las horas solemnes de la noche,
veo cómo las estrellas adornan el cielo con su luz;
cómo las estaciones marcan sus cambios,
y cómo avanza la vida vegetal.
Cuando todas estas maravillas pasan por mis sentidos…
y exclamó:
**Dafne:**
Mira cómo vuelven a soplar los suaves vientos;
más alegres, juegan entre las flores,
vestidas por las gotas de lluvia y la luz del día.
Las mariposas, adornadas con sus más hermosos colores,
y los insectos que revolotean, disfrutan al salir de la sombra;
sus alas de terciopelo se agitan rápidamente.
Mientras tanto, en la superficie del lago cercano,
los arbustos y los sauces, limpios de toda mancha,
dejan ver de nuevo sus ramas temblorosas.
De nuevo, el campesino ve en su seno
el cielo azul y los árboles extendidos.
**Dámón:**
Dafne, abrázame con tus brazos delicados.
¡Qué gozo sagrado calienta mi pecho!
Dondequiera que miremos, qué glorias se presentan ante nuestros ojos,
qué fuentes inagotables de alegría surgen.
Desde la planta más humilde hasta la estrella brillante del día,
que ilumina la naturaleza con su rayo vivificante,
todo, absolutamente todo, merece nuestra admiración,
y debe hacer que nuestras voces canten himnos de alabanza.
¡Cómo se llena mi corazón cuando, desde la cima de esa montaña,
veo la tierra extendida abajo!
O cuando, entre la hierba, en la tranquilidad del campo,
con mis miembros extendidos bajo los árboles,
contemplo las diversas flores y plantas,
y a sus habitantes diminutos.
O cuando, en las horas solemnes de la noche,
veo cómo las estrellas adornan el cielo con su luz;
cómo las estaciones marcan sus cambios,
y cómo avanza la vida vegetal.
Cuando todas estas maravillas pasan por mis sentidos…
Page 70
Llenan de más puro asombro mi alma inflamada;
Los pensamientos surgen unos tras otros, en rápida sucesión.
Llorando, me arrodillo ante aquel que creó la tierra;
A él confieso mi admiración,
Padre de la luz, de la vida, de toda felicidad.
Nada puede conmover entonces a mi alma con igual alegría,
Salvo el gozo de conocer el amor de mi Dafne.
Dafne:
Dámón, también a mi alrededor surgen maravillas,
Y llenan mi pecho de dulce asombro.
Oh, dejemos que, abrazados con ternura,
Cuando la mañana acerca su rostro sonrosado,
Cuando la gentil Eva muestra sus bellezas más suaves,
O cuando la luz de la luna derrama su resplandor,
Nuestros pensamientos descansen en tales cosas.
Mientras nuestros corazones laten juntos,
Con palabras entrecortadas expresamos nuestro asombro,
Y dirigimos nuestra mente hacia el trono eterno del cielo.
¡Qué inefable es esa alegría,
Cuando tales emociones se unen con el amor más tierno!
P. D.:
Port Folio, I-171, 30 de mayo de 1801, Filadelfia.
[S. Gessner, Dámón. Dafne.]
Para el Port Folio.
EL MOSCA, UN CUENTO.
De la versión en alemán de Gellert.
Que los insectos piensan, así como hablan,
Hoy en día no necesita mucha elocuencia para demostrarse;
Esopo, a quien incluso los niños admiran en griego,
Lo afirmó hace unos mil años.
Fontaine, en francés, dijo lo mismo;
¿Quién, entonces, se atreverá a negar los derechos de los reptiles?
Los pensamientos surgen unos tras otros, en rápida sucesión.
Llorando, me arrodillo ante aquel que creó la tierra;
A él confieso mi admiración,
Padre de la luz, de la vida, de toda felicidad.
Nada puede conmover entonces a mi alma con igual alegría,
Salvo el gozo de conocer el amor de mi Dafne.
Dafne:
Dámón, también a mi alrededor surgen maravillas,
Y llenan mi pecho de dulce asombro.
Oh, dejemos que, abrazados con ternura,
Cuando la mañana acerca su rostro sonrosado,
Cuando la gentil Eva muestra sus bellezas más suaves,
O cuando la luz de la luna derrama su resplandor,
Nuestros pensamientos descansen en tales cosas.
Mientras nuestros corazones laten juntos,
Con palabras entrecortadas expresamos nuestro asombro,
Y dirigimos nuestra mente hacia el trono eterno del cielo.
¡Qué inefable es esa alegría,
Cuando tales emociones se unen con el amor más tierno!
P. D.:
Port Folio, I-171, 30 de mayo de 1801, Filadelfia.
[S. Gessner, Dámón. Dafne.]
Para el Port Folio.
EL MOSCA, UN CUENTO.
De la versión en alemán de Gellert.
Que los insectos piensan, así como hablan,
Hoy en día no necesita mucha elocuencia para demostrarse;
Esopo, a quien incluso los niños admiran en griego,
Lo afirmó hace unos mil años.
Fontaine, en francés, dijo lo mismo;
¿Quién, entonces, se atreverá a negar los derechos de los reptiles?
Page 71
Para las facultades, el mundo las estima tan poco,
Que apenas se las nota, ¿acaso lo piensas o no?
Dentro de un templo, donde el arte del constructor
había unido grandeza y elegancia al mismo tiempo;
mientras la proporción adecuada reinaba en cada parte,
y una gracia sencilla se combinaba con una solidez firme.
En la pared de tal templo, posada en lo alto,
había una mosca solemne, pensativa y filosófica.
Pues las moscas tienen un aire tan serio, lleno de sabiduría,
y a menudo sostienen la cabeza sobre una sola pata,
y fruncen frecuentemente la frente, solo porque se sumergen en profundas reflexiones;
y bucean hasta el fondo para conocer
la fuente de todas las cosas aquí abajo.
Así, sumida en una profunda contemplación,
con media docena de arrugas en su frente,
esta mosca comenzó a mirar a su alrededor,
preguntándose de dónde surgía el edificio y cómo.
“No puedo percibir a ningún creador de esta obra”, dijo ella; “y apenas creo que exista alguno;
¿quién podría ser ese creador?”
“El arte”, dijo una araña sabia. “El arte construyó la obra que ves;
pues, dondequiera que dirijas la vista,
descubres leyes y orden establecidos;
y de ahí se deduce claramente
que el edificio surgió de la mano del arte”.
Al oír esto, la mosca, orgullosa de sus propias ideas,
se rió en voz alta
y, con una sonrisa burlona, respondió:
“Señor muy erudito, he intentado muchas veces
ver a ese mismo arte, pero nunca he podido dar con él;
y cuanto más pienso, más descubro
que su arte no es más que una ficción de la mente”.
Que apenas se las nota, ¿acaso lo piensas o no?
Dentro de un templo, donde el arte del constructor
había unido grandeza y elegancia al mismo tiempo;
mientras la proporción adecuada reinaba en cada parte,
y una gracia sencilla se combinaba con una solidez firme.
En la pared de tal templo, posada en lo alto,
había una mosca solemne, pensativa y filosófica.
Pues las moscas tienen un aire tan serio, lleno de sabiduría,
y a menudo sostienen la cabeza sobre una sola pata,
y fruncen frecuentemente la frente, solo porque se sumergen en profundas reflexiones;
y bucean hasta el fondo para conocer
la fuente de todas las cosas aquí abajo.
Así, sumida en una profunda contemplación,
con media docena de arrugas en su frente,
esta mosca comenzó a mirar a su alrededor,
preguntándose de dónde surgía el edificio y cómo.
“No puedo percibir a ningún creador de esta obra”, dijo ella; “y apenas creo que exista alguno;
¿quién podría ser ese creador?”
“El arte”, dijo una araña sabia. “El arte construyó la obra que ves;
pues, dondequiera que dirijas la vista,
descubres leyes y orden establecidos;
y de ahí se deduce claramente
que el edificio surgió de la mano del arte”.
Al oír esto, la mosca, orgullosa de sus propias ideas,
se rió en voz alta
y, con una sonrisa burlona, respondió:
“Señor muy erudito, he intentado muchas veces
ver a ese mismo arte, pero nunca he podido dar con él;
y cuanto más pienso, más descubro
que su arte no es más que una ficción de la mente”.
Page 72
Ahora aprende de mí cómo creció este mismo templo:
Érase una vez que, por pura casualidad,
innumerables guijarros volaron juntos;
al posarse, formaron esta concha hueca,
donde tú y yo, amigo arácnido, habitamos.
Dime, ¿qué puede ser más evidente y cierto?
Perdonamos a una mosca por tal sistema;
pero si vivieran grandes genios
que consideraran el ordenado diseño de este mundo
como fruto únicamente del azar,
y proclamaran al azar como autor de sus vidas,
en lugar de inclinarse ante el trono eterno de Dios,
la única excusa que admite una creencia así
es que sus seguidores han perdido la razón.
L.
Port Folio, I-192, 13 de junio de 1801, Filadelfia.
[C. F. Gellert, Die Fliege.]
Para el Port Folio.
EL SUICIDIO.
De la versión en alemán de Gellert.
Oh, juventud, por lo que ahora relato,
mientras lágrimas suaves humedecen tus ojos,
lamenta el desdichado destino del amante
y aprende qué penas surgen del amor.
Un joven de valor ejemplar,
consuelo de su padre anciano,
cuyas virtudes, al manifestarse desde temprano,
podrían inspirar las esperanzas más hermosas.
Sometido por los poderosos encantos de la belleza,
sentía Chloe un dolor tierno;
él le declaró su amor con pasión,
pero descubrió que sus fervientes súplicas eran en vano.
Érase una vez que, por pura casualidad,
innumerables guijarros volaron juntos;
al posarse, formaron esta concha hueca,
donde tú y yo, amigo arácnido, habitamos.
Dime, ¿qué puede ser más evidente y cierto?
Perdonamos a una mosca por tal sistema;
pero si vivieran grandes genios
que consideraran el ordenado diseño de este mundo
como fruto únicamente del azar,
y proclamaran al azar como autor de sus vidas,
en lugar de inclinarse ante el trono eterno de Dios,
la única excusa que admite una creencia así
es que sus seguidores han perdido la razón.
L.
Port Folio, I-192, 13 de junio de 1801, Filadelfia.
[C. F. Gellert, Die Fliege.]
Para el Port Folio.
EL SUICIDIO.
De la versión en alemán de Gellert.
Oh, juventud, por lo que ahora relato,
mientras lágrimas suaves humedecen tus ojos,
lamenta el desdichado destino del amante
y aprende qué penas surgen del amor.
Un joven de valor ejemplar,
consuelo de su padre anciano,
cuyas virtudes, al manifestarse desde temprano,
podrían inspirar las esperanzas más hermosas.
Sometido por los poderosos encantos de la belleza,
sentía Chloe un dolor tierno;
él le declaró su amor con pasión,
pero descubrió que sus fervientes súplicas eran en vano.
Page 73
Mientras está a sus pies suplicando por su amor,
la cruel Chloe le ordena que se vaya;
“¡Sí!”, gritó él, “¡sí!, cruel dama,
¡Nunca más me oirás suspirar!”
Luego, pone su mano sobre la espada;
su gesto refleja una desesperación profunda;
la saca, examina su filo mortal,
y la vuelve a guardar en su vaina.
U.
Port Folio, I-192, 13 de junio de 1801, Filadelfia.
[C. F. Gellert, Der Selbstmord.]
DE LA VERSION EN ALEMÁN:
Mientras ese espléndido orbe del día
ofrece su luz a William,
él no se desviará hacia otra muchacha,
ni traicionará a la fiel Anna.
Así lo dijo Will a Nance, con pasión;
y creo que cumplió su palabra,
pues hasta que el sol se fue a dormir,
no se encontró con Sophy en el prado.
Port Folio, I-280, 29 de agosto de 1801, Filadelfia.
PARA EL PORT FOLIO.
DE LA VERSION EN ALEMÁN DE GELLERT.
EL OSO BAILADOR
Una fábula.
Un oso, que durante mucho tiempo había bailado a cambio de pan,
una mañana huyó de su cuidador;
regresó a los bosques de su tierra natal.
la cruel Chloe le ordena que se vaya;
“¡Sí!”, gritó él, “¡sí!, cruel dama,
¡Nunca más me oirás suspirar!”
Luego, pone su mano sobre la espada;
su gesto refleja una desesperación profunda;
la saca, examina su filo mortal,
y la vuelve a guardar en su vaina.
U.
Port Folio, I-192, 13 de junio de 1801, Filadelfia.
[C. F. Gellert, Der Selbstmord.]
DE LA VERSION EN ALEMÁN:
Mientras ese espléndido orbe del día
ofrece su luz a William,
él no se desviará hacia otra muchacha,
ni traicionará a la fiel Anna.
Así lo dijo Will a Nance, con pasión;
y creo que cumplió su palabra,
pues hasta que el sol se fue a dormir,
no se encontró con Sophy en el prado.
Port Folio, I-280, 29 de agosto de 1801, Filadelfia.
PARA EL PORT FOLIO.
DE LA VERSION EN ALEMÁN DE GELLERT.
EL OSO BAILADOR
Una fábula.
Un oso, que durante mucho tiempo había bailado a cambio de pan,
una mañana huyó de su cuidador;
regresó a los bosques de su tierra natal.
Page 74
Y fue recibido amablemente por sus hermanos osos:
Su alegría al verlo hizo rugir el bosque;
Le lamiaban las piernas y lo acariciaban con sus patas;
Y cuando cada oso veía a su vecino,
decían: “¡Ah! ¡Nuestro Oso Pardo está aquí de nuevo!”
De inmediato, el joven viajero comenzó a contar
todas sus aventuras, todo lo que había visto, hecho o oído en tierras lejanas.
Y cuando llegó el turno de contar
sus hazañas de baile, se puso a saltar y moverse,
como si las cadenas de su antiguo amo
volvieran a estar atadas alrededor de su cuello.
Los osos del bosque rara vez son entrenados para bailar;
sin embargo, al ver al Oso Pardo mover sus extremidades,
a todos ellos se les ocurrió imitarlo,
intentando, con torpeza, reproducir sus movimientos.
Casi todos tropezaban rápidamente,
y, tambaleándose, caían de bruces;
cuanto más fracasaban, más ágil era el Oso Pardo,
para mostrar cuán mal lo hacían ellos y cuán bien lo hacía él.
Pero ahora, su furia aumentaba por su juego;
“¡Vete! ¡Lárgate, tonto torpe!”, gritaban;
“¿Acaso tienes que ser más listo que nosotros todos?”
Y de inmediato, todos juntos, lo ahuyentaron.
¿Quieres evitar el odio de tu vecino?
¡Cuidado con superar sus talentos!
Y cuanto más altos sean tus logros,
más cuidado debes tener en ocultarlos.
Porque, aunque al principio, la fama…
Su alegría al verlo hizo rugir el bosque;
Le lamiaban las piernas y lo acariciaban con sus patas;
Y cuando cada oso veía a su vecino,
decían: “¡Ah! ¡Nuestro Oso Pardo está aquí de nuevo!”
De inmediato, el joven viajero comenzó a contar
todas sus aventuras, todo lo que había visto, hecho o oído en tierras lejanas.
Y cuando llegó el turno de contar
sus hazañas de baile, se puso a saltar y moverse,
como si las cadenas de su antiguo amo
volvieran a estar atadas alrededor de su cuello.
Los osos del bosque rara vez son entrenados para bailar;
sin embargo, al ver al Oso Pardo mover sus extremidades,
a todos ellos se les ocurrió imitarlo,
intentando, con torpeza, reproducir sus movimientos.
Casi todos tropezaban rápidamente,
y, tambaleándose, caían de bruces;
cuanto más fracasaban, más ágil era el Oso Pardo,
para mostrar cuán mal lo hacían ellos y cuán bien lo hacía él.
Pero ahora, su furia aumentaba por su juego;
“¡Vete! ¡Lárgate, tonto torpe!”, gritaban;
“¿Acaso tienes que ser más listo que nosotros todos?”
Y de inmediato, todos juntos, lo ahuyentaron.
¿Quieres evitar el odio de tu vecino?
¡Cuidado con superar sus talentos!
Y cuanto más altos sean tus logros,
más cuidado debes tener en ocultarlos.
Porque, aunque al principio, la fama…
Page 75
Proclamaré tus alabanzas hasta el cielo:
Alguien envidiará tu nombre,
Y convertirá tus artes más hermosas en crímenes de la peor índole.
L.
27 de noviembre de 1801.
Port Folio, I-400, 12 de diciembre de 1801, Filadelfia.
[C. F. Gellert, Der Tanzbär.]
**BENEVOLENCIA. UN CUENTO.**
Imitado del texto en alemán de Gelleret.
Balance and Columbian Repos., I-132, 27 de abril de 1802, Hudson (Nueva York).
[Gellert, Die Gutthat. También en Amer. Universal Mag., I-28, 2 de enero de 1797, Filadelfia.]
**AMINTA.**
Una idilio, de Gessner.
[Traducción en prosa.]
Weekly Visitor or Ladies’ Misc., I-20, 23 de octubre de 1802, Nueva York.
[S. Gessner, Daphne; Mary Collyer, Gessner’s Idyls, 1802, Liverpool. II-121, Aminta.]
**INVITACIÓN A LA ALEGRÍA.**
Del texto en alemán.
¿Quién podría permanecer sumido en tristeza,
mientras la juventud y la primavera embellecen el paisaje,
y despreciar las alegrías que se ofrecen,
con un corazón ingrato y una expresión ceñuda?
Miren cómo la alegría aparece con sonrisas y gestos amables,
mientras las rosas adornan el camino;
ella nos invita a compartir la fiesta de la vida,
dondequiera que nuestros pasos nos lleven.
Y aún así, el bosque sigue siendo fresco y verde,
y la fuente sigue fluyendo con claridad.
Alguien envidiará tu nombre,
Y convertirá tus artes más hermosas en crímenes de la peor índole.
L.
27 de noviembre de 1801.
Port Folio, I-400, 12 de diciembre de 1801, Filadelfia.
[C. F. Gellert, Der Tanzbär.]
**BENEVOLENCIA. UN CUENTO.**
Imitado del texto en alemán de Gelleret.
Balance and Columbian Repos., I-132, 27 de abril de 1802, Hudson (Nueva York).
[Gellert, Die Gutthat. También en Amer. Universal Mag., I-28, 2 de enero de 1797, Filadelfia.]
**AMINTA.**
Una idilio, de Gessner.
[Traducción en prosa.]
Weekly Visitor or Ladies’ Misc., I-20, 23 de octubre de 1802, Nueva York.
[S. Gessner, Daphne; Mary Collyer, Gessner’s Idyls, 1802, Liverpool. II-121, Aminta.]
**INVITACIÓN A LA ALEGRÍA.**
Del texto en alemán.
¿Quién podría permanecer sumido en tristeza,
mientras la juventud y la primavera embellecen el paisaje,
y despreciar las alegrías que se ofrecen,
con un corazón ingrato y una expresión ceñuda?
Miren cómo la alegría aparece con sonrisas y gestos amables,
mientras las rosas adornan el camino;
ella nos invita a compartir la fiesta de la vida,
dondequiera que nuestros pasos nos lleven.
Y aún así, el bosque sigue siendo fresco y verde,
y la fuente sigue fluyendo con claridad.
Page 76
Todavía brilla la resplandeciente reina de la noche,
como cuando surgió en el Paraíso:
Las uvas derraman su néctar púrpura,
para aliviar el corazón oprimido por la tristeza;
Y aún el solitario atardecer invita
y protege el beso robado.
Todavía la melodía conmovedora de Filomela,
respondiendo al viento que cesa,
alivia el dolor palpitante del pecho
y encanta dulcemente el valle atento;
Se extiende ante nosotros el escenario de la creación:
¡Escenario bendito! ¡Qué maravillosamente brillante y hermoso!
Hasta que la fría mano de la Muerte cierre mis ojos,
¡dejadme compartir estas generosas dádivas!
Weekly Visitor o Ladies’ Misc., I-64, 27 de noviembre de 1802, N. Y.
Documentos originales.
Para el Port Folio.
THE AMERICAN LOUNGER.
Por Samuel Saunter, Esq.
N.º XLIII.
Y vosotras, oh laureles y arrayanes, y tú, mirto,
así dispuestos, porque mezcláis aromas suaves.
—Virgilio.
A Samuel Saunter, Esq.
Señor,
Al ver que su plan, al igual que el de Coleman y Thornton en “Connoisseur”, y el de su pariente Solomon Saunter en “Literary Leisure”, admite tanto la poesía como la prosa, que se pueden consumir alternativamente, como comemos pan y queso, le envío una traducción del alemán de Lessing, así como algunos textos originales.
Suyo,
Harley.
como cuando surgió en el Paraíso:
Las uvas derraman su néctar púrpura,
para aliviar el corazón oprimido por la tristeza;
Y aún el solitario atardecer invita
y protege el beso robado.
Todavía la melodía conmovedora de Filomela,
respondiendo al viento que cesa,
alivia el dolor palpitante del pecho
y encanta dulcemente el valle atento;
Se extiende ante nosotros el escenario de la creación:
¡Escenario bendito! ¡Qué maravillosamente brillante y hermoso!
Hasta que la fría mano de la Muerte cierre mis ojos,
¡dejadme compartir estas generosas dádivas!
Weekly Visitor o Ladies’ Misc., I-64, 27 de noviembre de 1802, N. Y.
Documentos originales.
Para el Port Folio.
THE AMERICAN LOUNGER.
Por Samuel Saunter, Esq.
N.º XLIII.
Y vosotras, oh laureles y arrayanes, y tú, mirto,
así dispuestos, porque mezcláis aromas suaves.
—Virgilio.
A Samuel Saunter, Esq.
Señor,
Al ver que su plan, al igual que el de Coleman y Thornton en “Connoisseur”, y el de su pariente Solomon Saunter en “Literary Leisure”, admite tanto la poesía como la prosa, que se pueden consumir alternativamente, como comemos pan y queso, le envío una traducción del alemán de Lessing, así como algunos textos originales.
Suyo,
Harley.
Page 77
Le pregunté a mi dulce amada, en un día feliz:
“¿Cómo debo llamarla en mi poesía?
¿Con qué nombre dulce, proveniente de Roma o Grecia?
Ifigenia, Clelia, Cloris,
Laura, Lesbia, Delia, Doris,
Dorimene o Lucrecia?”
Ah, respondió mi gentil amada:
“Amado mío, ¿qué son los nombres sino palabras vacías?
Elige cualquiera que te parezca adecuado:
Clelia, Ifigenia, Cloris,
Laura, Lesbia, Delia, Doris…
Pero no olvides llamarme ‘tuya’.”
Port Folio, III-25, enero de 1803, Filadelfia.
[Lessing, Die Namen.]
**LA NAVEGACIÓN**
Traducido del francés de Gessner.
¡Vuela! La nave vuela, llevándose
hasta costas lejanas a mi Dafne, hermosa como mayo.
Protegedla, amados míos; dejad que cada ráfaga de viento la acune.
Que solo los zefiros llenen las velas hinchadas.
Las olas fluyen suavemente junto al barco,
mientras ella, pensativa, observa cómo se deslizan.
¡Ah! Deslizaos con suavidad, prolongad su ensoñación…
Porque entonces, dioses, es cuando piensa en mí.
Cuando estén cerca los arboles que sombrean la orilla,
vosotros, pájaros, cantadle vuestras canciones más dulces.
Que no se escuchen otros sonidos que aquellos que consuelen suavemente…
Y tú, mar, mantén tu superficie azul y serena.
Nunca, desde que tus hijas buscaron sus cuevas líquidas,
se confió a tus olas una misión tan encantadora.
Su belleza clara e impecable muestra
el blanco de los lirios y la frescura de las rosas.
Ni Venus tenía más encantos, ni una flor más hermosa.
“¿Cómo debo llamarla en mi poesía?
¿Con qué nombre dulce, proveniente de Roma o Grecia?
Ifigenia, Clelia, Cloris,
Laura, Lesbia, Delia, Doris,
Dorimene o Lucrecia?”
Ah, respondió mi gentil amada:
“Amado mío, ¿qué son los nombres sino palabras vacías?
Elige cualquiera que te parezca adecuado:
Clelia, Ifigenia, Cloris,
Laura, Lesbia, Delia, Doris…
Pero no olvides llamarme ‘tuya’.”
Port Folio, III-25, enero de 1803, Filadelfia.
[Lessing, Die Namen.]
**LA NAVEGACIÓN**
Traducido del francés de Gessner.
¡Vuela! La nave vuela, llevándose
hasta costas lejanas a mi Dafne, hermosa como mayo.
Protegedla, amados míos; dejad que cada ráfaga de viento la acune.
Que solo los zefiros llenen las velas hinchadas.
Las olas fluyen suavemente junto al barco,
mientras ella, pensativa, observa cómo se deslizan.
¡Ah! Deslizaos con suavidad, prolongad su ensoñación…
Porque entonces, dioses, es cuando piensa en mí.
Cuando estén cerca los arboles que sombrean la orilla,
vosotros, pájaros, cantadle vuestras canciones más dulces.
Que no se escuchen otros sonidos que aquellos que consuelen suavemente…
Y tú, mar, mantén tu superficie azul y serena.
Nunca, desde que tus hijas buscaron sus cuevas líquidas,
se confió a tus olas una misión tan encantadora.
Su belleza clara e impecable muestra
el blanco de los lirios y la frescura de las rosas.
Ni Venus tenía más encantos, ni una flor más hermosa.
Page 78
Cuando, elevándose de la espléndida espuma del mar,
ella, sonriente, montó primero su carro plateado,
y brilló resplandeciente como la estrella matutina.
Los encantados tritones dejaron sus ruidosos juegos,
y las ninfas celestes en su palacio de cristal;
sin importarles sus ceños fruncidos o sus sonrisas celosas,
mientras la reina de la belleza engaña con su mirada a todos los que la contemplan.
Ellos la observan, sumidos en un éxtasis delicioso,
siguiendo sus movimientos sobre la superficie lisa del mar.
H *** T.
Boston Weekly Mag., 1-72, 19 de febrero de 1803, Boston.
[S. Gessner, La Navegación.
Traducción al francés de Die Schiffahrt.]
Señor Hogan:
Las piezas adjuntas, firmadas por Oscar, son obra de un caballero que reside en una zona remota del estado. Fueron escritas únicamente con el fin de entretenerlo en sus horas de ocio. Si considera que merecen ser publicadas, puede incluirlas en el Repository.
—Un suscriptor.
CANTO MAÑANERO DE ALABANZA.
De la versión en alemán de Patzke.
“Alabad al Señor; el sol de la mañana.”
¡Oh, alabad al Señor! El sol matutino despierta al joven alegre del sueño;
y todas las alegrías de la creación vuelven a fluir hacia nosotros, renovadas.
¡Oh, alabad al Señor! Vosotras, dulces corrientes, le ofrecéis vuestro aroma más precioso;
vosotros, pájaros, mostrad vuestra capacidad para cantar; alabadlo en los prados y en los campos.
¡Oh, alabad al Señor! Incluso desde su guarida,
el salvaje del desierto proclama su alabanza;
¡y, oh, mi alma!, cuánto más deberías tú elevar tu voz en himnos de alabanza.
ella, sonriente, montó primero su carro plateado,
y brilló resplandeciente como la estrella matutina.
Los encantados tritones dejaron sus ruidosos juegos,
y las ninfas celestes en su palacio de cristal;
sin importarles sus ceños fruncidos o sus sonrisas celosas,
mientras la reina de la belleza engaña con su mirada a todos los que la contemplan.
Ellos la observan, sumidos en un éxtasis delicioso,
siguiendo sus movimientos sobre la superficie lisa del mar.
H *** T.
Boston Weekly Mag., 1-72, 19 de febrero de 1803, Boston.
[S. Gessner, La Navegación.
Traducción al francés de Die Schiffahrt.]
Señor Hogan:
Las piezas adjuntas, firmadas por Oscar, son obra de un caballero que reside en una zona remota del estado. Fueron escritas únicamente con el fin de entretenerlo en sus horas de ocio. Si considera que merecen ser publicadas, puede incluirlas en el Repository.
—Un suscriptor.
CANTO MAÑANERO DE ALABANZA.
De la versión en alemán de Patzke.
“Alabad al Señor; el sol de la mañana.”
¡Oh, alabad al Señor! El sol matutino despierta al joven alegre del sueño;
y todas las alegrías de la creación vuelven a fluir hacia nosotros, renovadas.
¡Oh, alabad al Señor! Vosotras, dulces corrientes, le ofrecéis vuestro aroma más precioso;
vosotros, pájaros, mostrad vuestra capacidad para cantar; alabadlo en los prados y en los campos.
¡Oh, alabad al Señor! Incluso desde su guarida,
el salvaje del desierto proclama su alabanza;
¡y, oh, mi alma!, cuánto más deberías tú elevar tu voz en himnos de alabanza.
Page 79
—Oscar.
Phila. Repos., III-152, 7 de mayo de 1803, Filadelfia.
**Dedicatoria a la primavera**
De la lengua alemana:
“La alegría vuela en el aire.”
La felicidad llega riendo con la brisa;
La alegría se extiende por todas partes;
Los cantores gorjean entre los árboles;
La naturaleza decora el suelo con esplendor.
El cielo muestra su vestidura más hermosa,
Estrellas brillantes, de color azul etéreo;
Las hadas bailan con gestos gráciles;
O beben, encantadas, el rocío matutino.
Los zefiros, gentiles y sonrientes, vagan
por los arboledas de verde esmeralda;
Juegan con las lilas allá lejos…
Y aquí, con las rosas en plena floración.
Las abejas, con sus alas delicadas,
recorren con cuidado las flores;
buscando en todos sus dominios florales
el néctar que llevarán a casa.
En el valle adornado de violetas,
el amor, acompañado por las Gracias,
cuenta su historia suave y encantadora,
mientras las doncellas sonrojadas esconden sus rostros.
¡Qué hermosa es la creación,
en esta época de alegría y júbilo!
Todo es vida, toda energía;
Nada puede perturbar nuestros placeres.
—Oscar.
Phila. Repos., III-152, 7 de mayo de 1803, Filadelfia.
**Dedicatoria a la primavera**
De la lengua alemana:
“La alegría vuela en el aire.”
La felicidad llega riendo con la brisa;
La alegría se extiende por todas partes;
Los cantores gorjean entre los árboles;
La naturaleza decora el suelo con esplendor.
El cielo muestra su vestidura más hermosa,
Estrellas brillantes, de color azul etéreo;
Las hadas bailan con gestos gráciles;
O beben, encantadas, el rocío matutino.
Los zefiros, gentiles y sonrientes, vagan
por los arboledas de verde esmeralda;
Juegan con las lilas allá lejos…
Y aquí, con las rosas en plena floración.
Las abejas, con sus alas delicadas,
recorren con cuidado las flores;
buscando en todos sus dominios florales
el néctar que llevarán a casa.
En el valle adornado de violetas,
el amor, acompañado por las Gracias,
cuenta su historia suave y encantadora,
mientras las doncellas sonrojadas esconden sus rostros.
¡Qué hermosa es la creación,
en esta época de alegría y júbilo!
Todo es vida, toda energía;
Nada puede perturbar nuestros placeres.
—Oscar.
Page 80
Phila. Repos., III-152, 7 de mayo de 1803, Filadelfia.
[Para la nota introductoria, véase el texto anterior.]
CANTO UNIVERSAL DE ALABANZA.
Una oda sáfica.
Del alemán de Bürde.
“¡Todo lo que tiene aliento, alabe al Señor!”
Todos vosotros que vivís y respiráis, ¡alabad al Señor!
Con corrientes sagradas de gozo y júbilo,
Nuestras almas son penetradas.
¡Oh, probad y ved cuán grande y cuán bueno es Él!
Solo su amor y misericordia, su verdad y gracia,
Nos conducen a alegrías eternas.
¡Oh, almas envueltas que servís al Señor!
Querubines, serafines, ángeles y espíritus:
El amor es vuestra felicidad.
¡Ansiad, nuestras almas, por las corrientes vivas;
Benditas y sagradas, amadle para siempre!
Aquel que, en amor, nos creó.
Sí, le amaremos y adoraremos. Sí, el polvo
ama a su Redentor; y todas nuestras lágrimas de angustia
Él mismo las secará.
—Oscar.
Phila. Repos., III-152, 7 de mayo de 1803, Filadelfia.
[Para la nota introductoria, véase el Canto Matutino de Alabanza, anterior.]
LOS DOLORES EN LOS ZAPATOS.
Un canto del zapatero William.
De Kotzebue.
Aunque los ociosos se entreguen a la diversión, coman y beban,
Y se recuesten sobre almohadas suaves y mullidas,
[Para la nota introductoria, véase el texto anterior.]
CANTO UNIVERSAL DE ALABANZA.
Una oda sáfica.
Del alemán de Bürde.
“¡Todo lo que tiene aliento, alabe al Señor!”
Todos vosotros que vivís y respiráis, ¡alabad al Señor!
Con corrientes sagradas de gozo y júbilo,
Nuestras almas son penetradas.
¡Oh, probad y ved cuán grande y cuán bueno es Él!
Solo su amor y misericordia, su verdad y gracia,
Nos conducen a alegrías eternas.
¡Oh, almas envueltas que servís al Señor!
Querubines, serafines, ángeles y espíritus:
El amor es vuestra felicidad.
¡Ansiad, nuestras almas, por las corrientes vivas;
Benditas y sagradas, amadle para siempre!
Aquel que, en amor, nos creó.
Sí, le amaremos y adoraremos. Sí, el polvo
ama a su Redentor; y todas nuestras lágrimas de angustia
Él mismo las secará.
—Oscar.
Phila. Repos., III-152, 7 de mayo de 1803, Filadelfia.
[Para la nota introductoria, véase el Canto Matutino de Alabanza, anterior.]
LOS DOLORES EN LOS ZAPATOS.
Un canto del zapatero William.
De Kotzebue.
Aunque los ociosos se entreguen a la diversión, coman y beban,
Y se recuesten sobre almohadas suaves y mullidas,
Page 81
No están exentos de aflicciones:
Pues todo hombre debe tener su parte
De problemas, y debe saber bien dónde
Le aprieta el zapato el dedo del pie.
Cuando llueve, los hombres sabios usan botas;
pero se ponen zapatos cuando hace buen tiempo,
y actúan según las circunstancias.
Ningún hombre que haya usado jamás un zapato
dirá que, si es bueno y verdadero,
nunca le ha apretado el dedo del pie.
Balance and Columbian Repos., II-288, 6 de septiembre de 1803, Hudson, (N. Y.).
**BENEVOLENCIA. — UN CUENTO.**
Imitado del texto en alemán de Gellert.
Port Folio, III-352, 29 de octubre de 1803, Filadelfia.
[También en Amer. Universal Mag., I-28, 2 de enero de 1797, Filadelfia.]
**LA AYUDA DE LOS DEMÁS.**
[Traducción en prosa.]
Phila. Repos., IV-4, 7 de enero de 1804, Filadelfia.
[S. Gessner, Der Blumenstrauss; W. Hooper, New Idylles, p. 37.]
Para el Philadelphia Repository.
**ESPERANZA.**
Así como la luz brillante de la mañana
penetra la oscuridad de la noche,
y alegra al mundo entero
con la belleza del día…
Así también, cuando hay gran tristeza,
no deja al hombre ninguna alegría;
cuando hay desesperación, angustia y dolor.
Pues todo hombre debe tener su parte
De problemas, y debe saber bien dónde
Le aprieta el zapato el dedo del pie.
Cuando llueve, los hombres sabios usan botas;
pero se ponen zapatos cuando hace buen tiempo,
y actúan según las circunstancias.
Ningún hombre que haya usado jamás un zapato
dirá que, si es bueno y verdadero,
nunca le ha apretado el dedo del pie.
Balance and Columbian Repos., II-288, 6 de septiembre de 1803, Hudson, (N. Y.).
**BENEVOLENCIA. — UN CUENTO.**
Imitado del texto en alemán de Gellert.
Port Folio, III-352, 29 de octubre de 1803, Filadelfia.
[También en Amer. Universal Mag., I-28, 2 de enero de 1797, Filadelfia.]
**LA AYUDA DE LOS DEMÁS.**
[Traducción en prosa.]
Phila. Repos., IV-4, 7 de enero de 1804, Filadelfia.
[S. Gessner, Der Blumenstrauss; W. Hooper, New Idylles, p. 37.]
Para el Philadelphia Repository.
**ESPERANZA.**
Así como la luz brillante de la mañana
penetra la oscuridad de la noche,
y alegra al mundo entero
con la belleza del día…
Así también, cuando hay gran tristeza,
no deja al hombre ninguna alegría;
cuando hay desesperación, angustia y dolor.
Page 82
Se calma el corazón asustado y angustiado.
Cuando sale el sol de la esperanza,
Y en el pecho triste comienza su curso,
Entonces desaparece la tristeza,
Y el pecho se llena de alegría.
Del desespero, la angustia y el dolor
se libera el corazón temeroso;
¡Oh! Trae el sol de la esperanza,
felicidad y gran gozo.
—Adelio.
⁂ Se solicita una traducción poética.
Phila. Repos., IV-56, 18 de febrero de 1804, Filadelfia.
Para el Philadelphia Repository.
Traducción
de los versos en alemán de Adelio publicados en el último número del Repository.
ESPERANZA.
Así como la luz resplandeciente de la mañana
disipa las sombras oscuras de la noche,
y todo el universo se regocija
con la vista espléndida del día—
Así, cuando los destinos adversos decretan
que al hombre solo le queda la miseria,
cuando el desespero y el dolor
inundan el corazón agobiado—
Entonces, el sol de la Esperanza toma su curso
a través del pecho agitado;
entonces desaparecen las adversidades,
y queda la felicidad.
Cuando sale el sol de la esperanza,
Y en el pecho triste comienza su curso,
Entonces desaparece la tristeza,
Y el pecho se llena de alegría.
Del desespero, la angustia y el dolor
se libera el corazón temeroso;
¡Oh! Trae el sol de la esperanza,
felicidad y gran gozo.
—Adelio.
⁂ Se solicita una traducción poética.
Phila. Repos., IV-56, 18 de febrero de 1804, Filadelfia.
Para el Philadelphia Repository.
Traducción
de los versos en alemán de Adelio publicados en el último número del Repository.
ESPERANZA.
Así como la luz resplandeciente de la mañana
disipa las sombras oscuras de la noche,
y todo el universo se regocija
con la vista espléndida del día—
Así, cuando los destinos adversos decretan
que al hombre solo le queda la miseria,
cuando el desespero y el dolor
inundan el corazón agobiado—
Entonces, el sol de la Esperanza toma su curso
a través del pecho agitado;
entonces desaparecen las adversidades,
y queda la felicidad.
Page 83
Exenta del horror está la mama;
La desesperación y el dolor se sumergen en el descanso;
El sol de la Esperanza brinda alegría,
Y una felicidad sumamente brillante.
Traductor.
Phila. Repos., IV-64, 25 de febrero de 1804, Filadelfia.
PASSAGE FROM KLOPSTOCK’S MESSEIAH.
Así, a la hora de la medianoche se acerca a la ciudad dormida
la peste. Recostada sobre sus anchas alas, acecha
debajo de las murallas
la Muerte, que respira veneno. Todavía tranquilos están los
habitantes pacíficos;
Cerca de su lámpara nocturna, el sabio sigue vigilando; y
amigos íntimos,
Bajo el amparo de arboledas fragantes, junto al vino no profanado,
hablan del alma y de la amistad, y ponderan su
duración inmortal.
Pero demasiado pronto la terrible Muerte, en un día de
aflicción,
se abatirá sobre ellos, se extenderá sobre ellos; en un día de
lamentos y angustia....
Cuando, retorciendo las manos, la novia llora a gritos por su
esposo;
Cuando, ahora despojada de todos sus hijos, la madre desesperada
maldice con furia el día en que dio a luz y nació... cuando,
Cansados, con ojos vacíos, entre los cadáveres, incluso los
enterradores titubean... hasta que el ángel de la Muerte,
descendiendo,
pensativo entre las nubes de trueno, ve todo solitario y silencioso.
La desesperación y el dolor se sumergen en el descanso;
El sol de la Esperanza brinda alegría,
Y una felicidad sumamente brillante.
Traductor.
Phila. Repos., IV-64, 25 de febrero de 1804, Filadelfia.
PASSAGE FROM KLOPSTOCK’S MESSEIAH.
Así, a la hora de la medianoche se acerca a la ciudad dormida
la peste. Recostada sobre sus anchas alas, acecha
debajo de las murallas
la Muerte, que respira veneno. Todavía tranquilos están los
habitantes pacíficos;
Cerca de su lámpara nocturna, el sabio sigue vigilando; y
amigos íntimos,
Bajo el amparo de arboledas fragantes, junto al vino no profanado,
hablan del alma y de la amistad, y ponderan su
duración inmortal.
Pero demasiado pronto la terrible Muerte, en un día de
aflicción,
se abatirá sobre ellos, se extenderá sobre ellos; en un día de
lamentos y angustia....
Cuando, retorciendo las manos, la novia llora a gritos por su
esposo;
Cuando, ahora despojada de todos sus hijos, la madre desesperada
maldice con furia el día en que dio a luz y nació... cuando,
Cansados, con ojos vacíos, entre los cadáveres, incluso los
enterradores titubean... hasta que el ángel de la Muerte,
descendiendo,
pensativo entre las nubes de trueno, ve todo solitario y silencioso.
Page 84
Contempla la vasta desolación y se queda largo rato pensativo junto a las tumbas, inmóvil.
“Tal vez algún otro escritor logre plasmar esta hermosa imagen en versos libres de tal manera que convenza al público de que las bellezas de Klopstock pueden integrarse sin resultar extrañas, y que sus particularidades puedan conservarse sin afectación; que esa singularidad, compañera inevitable de los neologismos, es tan innecesaria para el genio como hostil a la gracia; que el hexámetro, hasta que no se vuelve familiar, debe resultar repulsivo, y, una vez familiar, puede resultar molesto; que carece de un orden musical en los sonidos; y que su movimiento caprichoso e irregular se opone al paso solemne y majestuoso, y se adapta mejor a los paisajes cotidianos de Teócrito que a las visiones celestiales de Klopstock.”
De “Crítica al Mesías de Klopstock”.
Lit. Mag. and Amer. Reg., I-468, marzo de 1804, Filadelfia.
[F. G. Klopstock, Mesías.]
EL ESPÍRITU GUARDIÁN.
De la versión en alemán de Matthison.
Cuando el último resplandor del día
saluda con una sonrisa a mi amada,
y se demora cerca del arroyo murmurante,
y se desliza bajo los árboles frondosos:
¡Ah! Entonces el espíritu de mi Henry ve
que trae consigo alegría y paz para ti.
Y cuando, bajo la luz serena de la luna,
tal vez sueñes con el amor y conmigo,
mientras la brisa juega entre los pinos
y susurra melodías suaves…
Cuando sentimientos tiernos provocan suspiros,
el espíritu de tu Henry está cerca de ti.
Cuando pensamientos suaves invaden la mente,
mientras recuerdas el pasado placentero…
Si sientes una presión delicada,
como el beso de la brisa en tus labios y manos…
Y si la vela parpadeante se apaga…
Entonces, cerca de ti, está la sombra de tu amante.
Y cuando, en la hora solemne de la medianoche,
los planetas brillan con suave luz…
“Tal vez algún otro escritor logre plasmar esta hermosa imagen en versos libres de tal manera que convenza al público de que las bellezas de Klopstock pueden integrarse sin resultar extrañas, y que sus particularidades puedan conservarse sin afectación; que esa singularidad, compañera inevitable de los neologismos, es tan innecesaria para el genio como hostil a la gracia; que el hexámetro, hasta que no se vuelve familiar, debe resultar repulsivo, y, una vez familiar, puede resultar molesto; que carece de un orden musical en los sonidos; y que su movimiento caprichoso e irregular se opone al paso solemne y majestuoso, y se adapta mejor a los paisajes cotidianos de Teócrito que a las visiones celestiales de Klopstock.”
De “Crítica al Mesías de Klopstock”.
Lit. Mag. and Amer. Reg., I-468, marzo de 1804, Filadelfia.
[F. G. Klopstock, Mesías.]
EL ESPÍRITU GUARDIÁN.
De la versión en alemán de Matthison.
Cuando el último resplandor del día
saluda con una sonrisa a mi amada,
y se demora cerca del arroyo murmurante,
y se desliza bajo los árboles frondosos:
¡Ah! Entonces el espíritu de mi Henry ve
que trae consigo alegría y paz para ti.
Y cuando, bajo la luz serena de la luna,
tal vez sueñes con el amor y conmigo,
mientras la brisa juega entre los pinos
y susurra melodías suaves…
Cuando sentimientos tiernos provocan suspiros,
el espíritu de tu Henry está cerca de ti.
Cuando pensamientos suaves invaden la mente,
mientras recuerdas el pasado placentero…
Si sientes una presión delicada,
como el beso de la brisa en tus labios y manos…
Y si la vela parpadeante se apaga…
Entonces, cerca de ti, está la sombra de tu amante.
Y cuando, en la hora solemne de la medianoche,
los planetas brillan con suave luz…
Page 85
Como la arpa de Eolo, junto a tu lecho,
oyes esas palabras: “¡Para siempre tuyas!”
Entonces duerme dulcemente; mi espíritu está allí,
y trae paz y alegría a mi amada.
Phila. Repos., IV-160, 19 de mayo de 1804, Filadelfia.
[Friedrich Matthisson, Lied aus der Ferne.]
LEONORA DE BÜRGER. [γ].
[En un artículo sobre Leonora de Bürger se incluyen tres estrofas de ocho líneas de la traducción de Spencer, y dos estrofas de seis líneas de la traducción de Stanley.
W. R. Spencer, Leonora. Traducido del alemán por G. A. Bürgher. Londres, 1796.
J. T. Stanley, Leonora. Traducción libre del alemán; 2ª ed., Londres, 1796.]
Port Folio, IV-167, 26 de mayo de 1804, Filadelfia.
UN SONETO
Traducido de Jacobi.
Dime, ¿dónde huyó el violeta
que tanto florecía antaño?
Brotando bajo los pasos de la hermosa Flora,
ofreciendo los dulces más exquisitos…
Para los jóvenes, la escena primaveral ya pasó,
y el violeta ya no florece.
Dime, ¿dónde se esconde la rosa sonrosada,
orgullo de las mañanas fragantes?
Guirnalda adecuada para las cejas de la belleza,
que adorna colinas y valles…
La doncella gentil, el verano ya se fue,
y la desesperada rosa está muerta.
Llévame entonces hasta ese arroyo,
que fluye tan libremente ahora;
que baña a tantos narcisos,
brillando en sus orillas…
El sol y el viento agotan sus aguas.
oyes esas palabras: “¡Para siempre tuyas!”
Entonces duerme dulcemente; mi espíritu está allí,
y trae paz y alegría a mi amada.
Phila. Repos., IV-160, 19 de mayo de 1804, Filadelfia.
[Friedrich Matthisson, Lied aus der Ferne.]
LEONORA DE BÜRGER. [γ].
[En un artículo sobre Leonora de Bürger se incluyen tres estrofas de ocho líneas de la traducción de Spencer, y dos estrofas de seis líneas de la traducción de Stanley.
W. R. Spencer, Leonora. Traducido del alemán por G. A. Bürgher. Londres, 1796.
J. T. Stanley, Leonora. Traducción libre del alemán; 2ª ed., Londres, 1796.]
Port Folio, IV-167, 26 de mayo de 1804, Filadelfia.
UN SONETO
Traducido de Jacobi.
Dime, ¿dónde huyó el violeta
que tanto florecía antaño?
Brotando bajo los pasos de la hermosa Flora,
ofreciendo los dulces más exquisitos…
Para los jóvenes, la escena primaveral ya pasó,
y el violeta ya no florece.
Dime, ¿dónde se esconde la rosa sonrosada,
orgullo de las mañanas fragantes?
Guirnalda adecuada para las cejas de la belleza,
que adorna colinas y valles…
La doncella gentil, el verano ya se fue,
y la desesperada rosa está muerta.
Llévame entonces hasta ese arroyo,
que fluye tan libremente ahora;
que baña a tantos narcisos,
brillando en sus orillas…
El sol y el viento agotan sus aguas.
Page 86
¡Ese arroyuelo ya no fluye!
Llévame a la sombra del puente,
Donde las rosas despliegan su esplendor;
Lugar querido de la juventud y de las doncellas,
Donde se cantan canciones amorosas—
Tormentas y tempestades furiosas se manifiestan,
Y los árboles sin hojas gimen con sus ramas rotas.
Dime, ¿dónde se esconde la doncella del pueblo,
Que adornaba aquella cabaña?
A menudo la he encontrado en el claro del bosque,
Bella y fresca como la mañana.
Joven, ¡cuán breve es la flor de la belleza!
Buscala en la tumba cubierta de hierba.
¿Hacia dónde se dirige ese joven cantor,
Que habla de los placeres del campo,
De las rosas y los violetas, de los arroyos y las llanuras,
Cantando con ritmos encantadores?
Doncella, la visión rápida de la vida se va,
La muerte ha cerrado los ojos del poeta.
Companion and Weekly Misc., I-104, 26 de enero de 1805, Balto.
[J. G. Jacobi, Vergänglichkeit. W. Taylor of Norwich, op. cit. II-106, Elegy. (Variantes en el estrofa V).]
A continuación se presenta una canción alemana para beber, popular en el Rin, y probablemente la inspiración del antiguo Hock, que celebra.
Coronado con hojas, el precioso vaso lleno,
¡Bébelo alegremente hasta vaciarlo!
En toda Europa, señores distinguidos,
Ya no existe vino así.
El país natal lo proporciona desde sus reservas,
¿Cómo era antes tan bueno?
¿Cómo era antes tan noble y sereno?
Llévame a la sombra del puente,
Donde las rosas despliegan su esplendor;
Lugar querido de la juventud y de las doncellas,
Donde se cantan canciones amorosas—
Tormentas y tempestades furiosas se manifiestan,
Y los árboles sin hojas gimen con sus ramas rotas.
Dime, ¿dónde se esconde la doncella del pueblo,
Que adornaba aquella cabaña?
A menudo la he encontrado en el claro del bosque,
Bella y fresca como la mañana.
Joven, ¡cuán breve es la flor de la belleza!
Buscala en la tumba cubierta de hierba.
¿Hacia dónde se dirige ese joven cantor,
Que habla de los placeres del campo,
De las rosas y los violetas, de los arroyos y las llanuras,
Cantando con ritmos encantadores?
Doncella, la visión rápida de la vida se va,
La muerte ha cerrado los ojos del poeta.
Companion and Weekly Misc., I-104, 26 de enero de 1805, Balto.
[J. G. Jacobi, Vergänglichkeit. W. Taylor of Norwich, op. cit. II-106, Elegy. (Variantes en el estrofa V).]
A continuación se presenta una canción alemana para beber, popular en el Rin, y probablemente la inspiración del antiguo Hock, que celebra.
Coronado con hojas, el precioso vaso lleno,
¡Bébelo alegremente hasta vaciarlo!
En toda Europa, señores distinguidos,
Ya no existe vino así.
El país natal lo proporciona desde sus reservas,
¿Cómo era antes tan bueno?
¿Cómo era antes tan noble y sereno?
Page 87
¿Y sin embargo, lleno de fuerza y valentía?
En el Rin, en el Rin, allí crecen nuestras vides;
¡Bendito sea el Rin!
Allí crecen a lo largo de la orilla y nos dan
este precioso vino.
Así que bebid, y dejad que todos estemos
felices y alegres;
Y, si supiéramos que alguien está triste,
le daríamos el vino.
En el Rin, en el Rin, allí crecen nuestras vides;
¡Bendito sea el Rin!
Allí crecen a lo largo de la orilla y nos dan
este precioso vino.
Así que bebid, y dejad que todos estemos
felices y alegres;
Y, si supiéramos que alguien está triste,
le daríamos el vino.
Page 88
Adán, durante algún tiempo en el Paraíso, disfrutó de su nueva vida:
Fue sorprendido durmiendo; y en tres ocasiones,
una de sus costillas se convirtió en esposa.
Pobre padre Adán, ¡qué huésped tan terrible!
Esa mala suerte hizo que el primer momento de tu descanso
fuese también el último de tu paz.
Pero una mujer mala a la vez surge en la tierra.
Que todos crean que la tienen… bueno, eso sí que es sorprendente.
A lo lejos, Lucinda seduce a los hombres.
Cuando se acerca, y uno puede verla claramente,
a lo lejos… uno vuelve a desearla.
Phila. Repos., V-128, 20 de abril de 1805, Filadelfia.
En los entretenidos “Viajes por el Rin” del Dr. Cogan, este ha conservado una oda alemana al atardecer. Aquellos que deseen contemplar a la musa teutona en el papel de un trovador pensativo, podrán satisfacer su curiosidad aquí.
Ven, tranquilo atardecer, envidioso,
a nuestro pequeño prado;
nuestros cantos resuenan para ti,
¡qué hermosa eres, naturaleza!
Ya asciende el rojo del atardecer
hacia el valle fresco;
pronto brilla, con un rojo suave,
el último rayo del sol.
Fue sorprendido durmiendo; y en tres ocasiones,
una de sus costillas se convirtió en esposa.
Pobre padre Adán, ¡qué huésped tan terrible!
Esa mala suerte hizo que el primer momento de tu descanso
fuese también el último de tu paz.
Pero una mujer mala a la vez surge en la tierra.
Que todos crean que la tienen… bueno, eso sí que es sorprendente.
A lo lejos, Lucinda seduce a los hombres.
Cuando se acerca, y uno puede verla claramente,
a lo lejos… uno vuelve a desearla.
Phila. Repos., V-128, 20 de abril de 1805, Filadelfia.
En los entretenidos “Viajes por el Rin” del Dr. Cogan, este ha conservado una oda alemana al atardecer. Aquellos que deseen contemplar a la musa teutona en el papel de un trovador pensativo, podrán satisfacer su curiosidad aquí.
Ven, tranquilo atardecer, envidioso,
a nuestro pequeño prado;
nuestros cantos resuenan para ti,
¡qué hermosa eres, naturaleza!
Ya asciende el rojo del atardecer
hacia el valle fresco;
pronto brilla, con un rojo suave,
el último rayo del sol.
Page 89
En todo el lugar reina el silencio,
Solo canta el coro de aves
Desde las ramas oscuras,
Elevando su canto hacia la noche.
Ven, dulce atardecer, envidia,
A nuestro pequeño hogar;
Te llegan nuestras canciones,
¡Qué hermosa eres, naturaleza!
El sol se retira tras aquellas colinas,
Y se hunde en el mar,
Dirigiendo sus rayos suaves y amables,
Oh, doncella sonrojada, hacia ti.
A ti deja ese movimiento reconfortante,
Invitando a todos a descansar;
Las aves cierran el día feliz
Cantando sobre tu pecho.
Ven, dulce atardecer, vuelve de nuevo,
A nuestra humilde casa,
Y escucha cómo cantamos con alegría,
Para ti y para la naturaleza.
Port Folio, V-149, 18 de mayo de 1805, Filadelfia.
DE LA VERSION EN ALEMÁN DE LESSING.
¡Ah! ¿Por qué soy tan efímero?, preguntó a Júpiter, Belleza.
¡Solo lo efímero es hermoso!, respondió sonriendo el dios.
Solo canta el coro de aves
Desde las ramas oscuras,
Elevando su canto hacia la noche.
Ven, dulce atardecer, envidia,
A nuestro pequeño hogar;
Te llegan nuestras canciones,
¡Qué hermosa eres, naturaleza!
El sol se retira tras aquellas colinas,
Y se hunde en el mar,
Dirigiendo sus rayos suaves y amables,
Oh, doncella sonrojada, hacia ti.
A ti deja ese movimiento reconfortante,
Invitando a todos a descansar;
Las aves cierran el día feliz
Cantando sobre tu pecho.
Ven, dulce atardecer, vuelve de nuevo,
A nuestra humilde casa,
Y escucha cómo cantamos con alegría,
Para ti y para la naturaleza.
Port Folio, V-149, 18 de mayo de 1805, Filadelfia.
DE LA VERSION EN ALEMÁN DE LESSING.
¡Ah! ¿Por qué soy tan efímero?, preguntó a Júpiter, Belleza.
¡Solo lo efímero es hermoso!, respondió sonriendo el dios.
Page 90
El amor, la juventud, la primavera y los arroyos,
y el rocío, todos lo oyeron;
Lentamente se alejaron, llorando desde el trono de Júpiter.
Port Folio, I-40, 25 de enero de 1806, Filadelfia.
LA PIERNA DE MADERA. [α].
Un cuento helvético.
De la versión en alemán de Solomon Gessner.
[Traducción en prosa.]
Polyanthos, I-192, febrero de 1806, Boston.
[S. Gessner, Das hölzerne Bein. W. Hooper, New Idylles, p. 78.]
Rara vez las musas del Norte cantan con mayor dulzura que en la siguiente canción:
CANCIÓN—DE LA VERSIÓN EN ALEMÁN.
Apenas había visto dieciséis veranos,
y vagaba por mis montañas natales;
Mis pensamientos no se alejaban del verde
bajo la sombra de arbustos y arroyos.
Cuando apareció un joven forastero,
ni lo deseé ni lo busqué;
Vino, pero de dónde nunca supe,
y habló lo que el amor le había enseñado.
Su cabello formaba gráciles rizos;
Todos los ojos quedan hechizados al verlos,
Y caía sobre sus hermosos hombros,
donde los caprichosos vientos los agitaban.
Su mirada azulada parecía suplicar siempre con suavidad;
Y tal mirada, tan clara y azul…
y el rocío, todos lo oyeron;
Lentamente se alejaron, llorando desde el trono de Júpiter.
Port Folio, I-40, 25 de enero de 1806, Filadelfia.
LA PIERNA DE MADERA. [α].
Un cuento helvético.
De la versión en alemán de Solomon Gessner.
[Traducción en prosa.]
Polyanthos, I-192, febrero de 1806, Boston.
[S. Gessner, Das hölzerne Bein. W. Hooper, New Idylles, p. 78.]
Rara vez las musas del Norte cantan con mayor dulzura que en la siguiente canción:
CANCIÓN—DE LA VERSIÓN EN ALEMÁN.
Apenas había visto dieciséis veranos,
y vagaba por mis montañas natales;
Mis pensamientos no se alejaban del verde
bajo la sombra de arbustos y arroyos.
Cuando apareció un joven forastero,
ni lo deseé ni lo busqué;
Vino, pero de dónde nunca supe,
y habló lo que el amor le había enseñado.
Su cabello formaba gráciles rizos;
Todos los ojos quedan hechizados al verlos,
Y caía sobre sus hermosos hombros,
donde los caprichosos vientos los agitaban.
Su mirada azulada parecía suplicar siempre con suavidad;
Y tal mirada, tan clara y azul…
Page 91
Nunca brilló para la perdición de una doncella.
Su rostro era pálido, sus mejillas rojas,
Con rubores que ardían siempre;
Y todo lo que decía lo pronunciaba con destreza,
Aunque estaba muy por encima de mis conocimientos.
Dondequiera que me alejara, el joven estaba cerca,
Su mirada expresaba tristezas suaves;
“¡Dulce doncella!”, decía, luego me miraba y suspiraba,
Como si su corazón se estuviera rompiendo.
Y una vez, cuando bajaba tanto la cabeza,
Quise preguntarle el significado;
Entonces rodeó mi cuello con sus brazos,
Y lágrimas suaves explicaban su dolor.
Tal libertad nunca se había tenido hasta ahora,
Y ahora no resultaba ofensiva;
La vergüenza tiñó mis mejillas de un color rojizo,
Mis ojos permanecían bajos.
No dije nada; él leyó en mi mirada,
Como si estuviera lleno de ira;
No… ni una palabra… se alejó rápidamente,
¡Ah! Ojalá regresara.
Port Folio, I-189, 29 de marzo de 1806, Filadelfia.
Poesía pastoral.
De “Nuevas idilias” de Gessner.
LOS ZEFIRS. [β].
[Traducción en prosa.]
Weekly Visitant, I-158, 17 de mayo de 1806, Salem.
[S. Gessner, Die Zephyre.
W. Hooper, New Idylles, p. 16.]
Su rostro era pálido, sus mejillas rojas,
Con rubores que ardían siempre;
Y todo lo que decía lo pronunciaba con destreza,
Aunque estaba muy por encima de mis conocimientos.
Dondequiera que me alejara, el joven estaba cerca,
Su mirada expresaba tristezas suaves;
“¡Dulce doncella!”, decía, luego me miraba y suspiraba,
Como si su corazón se estuviera rompiendo.
Y una vez, cuando bajaba tanto la cabeza,
Quise preguntarle el significado;
Entonces rodeó mi cuello con sus brazos,
Y lágrimas suaves explicaban su dolor.
Tal libertad nunca se había tenido hasta ahora,
Y ahora no resultaba ofensiva;
La vergüenza tiñó mis mejillas de un color rojizo,
Mis ojos permanecían bajos.
No dije nada; él leyó en mi mirada,
Como si estuviera lleno de ira;
No… ni una palabra… se alejó rápidamente,
¡Ah! Ojalá regresara.
Port Folio, I-189, 29 de marzo de 1806, Filadelfia.
Poesía pastoral.
De “Nuevas idilias” de Gessner.
LOS ZEFIRS. [β].
[Traducción en prosa.]
Weekly Visitant, I-158, 17 de mayo de 1806, Salem.
[S. Gessner, Die Zephyre.
W. Hooper, New Idylles, p. 16.]
Page 92
De las “Nuevas idilias” de Gessner.
LA CARNICERÍA.
[Traducción en prosa.]
Weekly Visitant, I-159, 17 de mayo de 1806, Salem.
[S. Gessner, Die Nelke. W. Hooper, New Idylles, p. 7.]
EL NOMBRE DESCONOCIDO.
Imitación de la oda de Klopstock a su futura amante. De Thomas Campbell, autor de Pleasures of Hope.
Evening Fire-Side o Lit. Misc., II-165, 24 de mayo de 1806, Filadelfia.
[F. G. Klopstock, Die künftige Geliebte. La citada imitación apareció por primera vez en un periódico, Newport Mercury, n.º 2160, 30 de agosto de 1803, Newport.]
EL CAZADOR DE PÁJAROS: UN CANTO.
Modificado a partir de una melodía alemana de la ópera “Die Zauberlôte”.
Soy un muchacho que silba sin pensar;
mis momentos vuelan sobre alas de ruiseñor.
No hay cazador de pájaros más famoso
en todo el mundo, ¡ni siquiera en un radio de diez millas!
¡Ah! ¿Quién, como yo, puede tender la red?
¿O tocar esa alegre flautilla?
Entonces, ¿por qué debería lamentarme,
si todos los pájaros errantes son míos?
El tordo y el gorrión en el valle,
el dulce ruiseñor solitario,
el herrerillo, la urraca y el ruiseñor silvestre…
todos obedecen mi llamado cuando los invoco.
¡Oh! Si pudiera crear alguna trampa astuta
para atrapar a esas hermosas muchachas coquetas,
en la delicada red de Cupido…
¡Todas serían mías!
LA CARNICERÍA.
[Traducción en prosa.]
Weekly Visitant, I-159, 17 de mayo de 1806, Salem.
[S. Gessner, Die Nelke. W. Hooper, New Idylles, p. 7.]
EL NOMBRE DESCONOCIDO.
Imitación de la oda de Klopstock a su futura amante. De Thomas Campbell, autor de Pleasures of Hope.
Evening Fire-Side o Lit. Misc., II-165, 24 de mayo de 1806, Filadelfia.
[F. G. Klopstock, Die künftige Geliebte. La citada imitación apareció por primera vez en un periódico, Newport Mercury, n.º 2160, 30 de agosto de 1803, Newport.]
EL CAZADOR DE PÁJAROS: UN CANTO.
Modificado a partir de una melodía alemana de la ópera “Die Zauberlôte”.
Soy un muchacho que silba sin pensar;
mis momentos vuelan sobre alas de ruiseñor.
No hay cazador de pájaros más famoso
en todo el mundo, ¡ni siquiera en un radio de diez millas!
¡Ah! ¿Quién, como yo, puede tender la red?
¿O tocar esa alegre flautilla?
Entonces, ¿por qué debería lamentarme,
si todos los pájaros errantes son míos?
El tordo y el gorrión en el valle,
el dulce ruiseñor solitario,
el herrerillo, la urraca y el ruiseñor silvestre…
todos obedecen mi llamado cuando los invoco.
¡Oh! Si pudiera crear alguna trampa astuta
para atrapar a esas hermosas muchachas coquetas,
en la delicada red de Cupido…
¡Todas serían mías!
Page 93
Cuando todas fueran mías —entre las demás—,
elegiría a la doncella que más me gustara;
Y si mi encantadora compañera fuera amable,
y sonriera y me besara hasta el fondo del alma,
con ella ataría el lazo nupcial,
haría de mi pobre lecho la jaula de Himeneo,
y amaría hasta olvidar esta vida efímera,
¡como Robin Redbreast y su esposa!
Mo. Anthology and Boston Rev., III-591, nov. 1806, Boston.
[E. Schickaneder, Die Zauberflöte. Ópera en dos actos de Mozart. Texto de Ludwig Giesecke, de E. Schickaneder.
James Montgomery, The Wanderer of Switzerland and Other Poems, Londres, 1806. Primera edición estadounidense a partir de la segunda edición londinense, N. Y., 1807. P. 93.]
LA CAZA.
En el tercer número[33] de Port Folio incluimos una parodia muy humorística de la siguiente balada de Bürger. Según los críticos de lengua alemana, el original es sumamente hermoso. Su mérito fue tan altamente apreciado en Inglaterra que numerosos traductores se lanzaron de inmediato a ganarse el favor del público. La versión que sigue, que creemos es obra de Sir Walter Scott, merece sin duda un lugar en esta revista.
[Se presenta a continuación la traducción de Scott.]
Port Folio, III-100, 14 de febrero de 1807, Filadelfia.
[También en Weekly Mag., II-413, 28 de julio de 1798, Filadelfia.]
La siguiente canción encantadora
ha sido traducida del alemán por el Sr. Herbert.
“¡Salve, sol oriental, luz auspiciosa!
¡Salve, nuevo orbe del día!
He aquí que, desde lo alto coronado de árboles,
brilla tu rayo resplandeciente.
Mira cómo destella en el arroyo
y brilla sobre la gota de rocío.
Oh, ojalá el rayo vivificante de la dulce alegría
mezcle sus puras luces con las tuyas.”
elegiría a la doncella que más me gustara;
Y si mi encantadora compañera fuera amable,
y sonriera y me besara hasta el fondo del alma,
con ella ataría el lazo nupcial,
haría de mi pobre lecho la jaula de Himeneo,
y amaría hasta olvidar esta vida efímera,
¡como Robin Redbreast y su esposa!
Mo. Anthology and Boston Rev., III-591, nov. 1806, Boston.
[E. Schickaneder, Die Zauberflöte. Ópera en dos actos de Mozart. Texto de Ludwig Giesecke, de E. Schickaneder.
James Montgomery, The Wanderer of Switzerland and Other Poems, Londres, 1806. Primera edición estadounidense a partir de la segunda edición londinense, N. Y., 1807. P. 93.]
LA CAZA.
En el tercer número[33] de Port Folio incluimos una parodia muy humorística de la siguiente balada de Bürger. Según los críticos de lengua alemana, el original es sumamente hermoso. Su mérito fue tan altamente apreciado en Inglaterra que numerosos traductores se lanzaron de inmediato a ganarse el favor del público. La versión que sigue, que creemos es obra de Sir Walter Scott, merece sin duda un lugar en esta revista.
[Se presenta a continuación la traducción de Scott.]
Port Folio, III-100, 14 de febrero de 1807, Filadelfia.
[También en Weekly Mag., II-413, 28 de julio de 1798, Filadelfia.]
La siguiente canción encantadora
ha sido traducida del alemán por el Sr. Herbert.
“¡Salve, sol oriental, luz auspiciosa!
¡Salve, nuevo orbe del día!
He aquí que, desde lo alto coronado de árboles,
brilla tu rayo resplandeciente.
Mira cómo destella en el arroyo
y brilla sobre la gota de rocío.
Oh, ojalá el rayo vivificante de la dulce alegría
mezcle sus puras luces con las tuyas.”
Page 94
Los Zefiros, ahora, con alas juguetonas,
abandonan sus lechos rosados;
y, esparciendo alrededor los encantos de la primavera,
despiertan a sus compañeros somnolientos.
El dulce sueño y todas sus formas etéreas
huyen con el amanecer:
¡Oh, que sus bandadas, como pequeños amores,
jueguen sobre el pecho de Clío!
¡Vamos, Zefiros, apresuraos! Tomad de cada flor
los perfumes más dulces;
llevadlos hasta el pabellón de Clío,
pues pronto la doncella debe despertar.
Y, revoloteando alrededor de su cama fragante,
con brisas llamad a mi bella;
id, juguetead alrededor de su grácil cabeza
y perfumad su cabello dorado.
Luego, susurradle suavemente al oído
que, antes de que salga el sol,
junto a esta fuente que murmura suavemente,
suspiré su nombre.
Observador, I-352, 30 de mayo de 1807, Balto.
Poesía seleccionada.
EL POEMA DE HALLER EN VERSO.
De Henry James Pye, Esq., P.L.
¡Ah! Bosques siempre queridos, cuyas ramas extienden
su arco verde sobre la cabeza ventosa de Hasel…
¿Cuándo podré volver a recostarme,
y escuchar cómo Filomela encanta tu sombra?
¿Cuándo podré estirar de nuevo mis miembros despreocupados,
allí donde, elevándose suavemente desde la llanura terrosa,
sobre las colinas verdes, en curvas suaves,
las manos de la Naturaleza extienden su manto de musgo?
Allí todo está en silencio, salvo los vientos que mueven
la sombra frondosa del bosque susurrante;
o los suaves murmullos de las olas del arroyo.
abandonan sus lechos rosados;
y, esparciendo alrededor los encantos de la primavera,
despiertan a sus compañeros somnolientos.
El dulce sueño y todas sus formas etéreas
huyen con el amanecer:
¡Oh, que sus bandadas, como pequeños amores,
jueguen sobre el pecho de Clío!
¡Vamos, Zefiros, apresuraos! Tomad de cada flor
los perfumes más dulces;
llevadlos hasta el pabellón de Clío,
pues pronto la doncella debe despertar.
Y, revoloteando alrededor de su cama fragante,
con brisas llamad a mi bella;
id, juguetead alrededor de su grácil cabeza
y perfumad su cabello dorado.
Luego, susurradle suavemente al oído
que, antes de que salga el sol,
junto a esta fuente que murmura suavemente,
suspiré su nombre.
Observador, I-352, 30 de mayo de 1807, Balto.
Poesía seleccionada.
EL POEMA DE HALLER EN VERSO.
De Henry James Pye, Esq., P.L.
¡Ah! Bosques siempre queridos, cuyas ramas extienden
su arco verde sobre la cabeza ventosa de Hasel…
¿Cuándo podré volver a recostarme,
y escuchar cómo Filomela encanta tu sombra?
¿Cuándo podré estirar de nuevo mis miembros despreocupados,
allí donde, elevándose suavemente desde la llanura terrosa,
sobre las colinas verdes, en curvas suaves,
las manos de la Naturaleza extienden su manto de musgo?
Allí todo está en silencio, salvo los vientos que mueven
la sombra frondosa del bosque susurrante;
o los suaves murmullos de las olas del arroyo.
Page 95
¿De quién son los cantos que bañan los solitarios prados?
¡Oh Cielo! ¿Cuándo podrán estos ojos volver
a contemplar
los lugares donde transcurrió toda mi juventud;
donde, a menudo, en respuesta al murmullo del arroyo,
Sylvia y el amor llenaban mis canciones inocentes?
Mientras la fragante brisa de Zéfiro, con su suave aliento,
trasladaba una dulce tristeza a mi alma pensativa:
Las preocupaciones y todo lo relacionado con ellas estaban lejos;
mientras yo yacía en calma, bajo la protección de los bosques,
entre las sombras, inmune a los rayos del día.
Aquí —¡triste destino!—, lejos de esos lugares de placer,
libro una guerra sin fin contra la tristeza:
Oprimido por el dolor, mis momentos pasan sin cesar,
sin conocer ni alegría ni tranquilidad alguna.
Lejos de los lugares que dieron origen a mi existencia,
lejos de mis padres, un proscrito de la tierra.
En las cálidas horas de la juventud, libre de toda restricción,
dejado a mí mismo en una libertad peligrosa.
¡Ah! Lugares de alegría terrenal, ¡ah!, queridas sombras!
Pronto podrán mis pasos recorrer vuestros prados primaverales.
¡Ah! Si el bondadoso Cielo me permitiera explorar
una vez más vuestros lugares de serena tranquilidad.
Ya ahora, para el ojo visionario de la imaginación,
la esperanza muestra la hora cercana de felicidad;
el éter brilla azul cuando la tormenta ha pasado;
y la calma reemplaza a la tormenta de la tristeza.
¡Floreced, lugares de todo nuevo deleite!
Extienden ampliamente vuestros brazos hacia mi vista extasiada;
mientras mis pies cansados ya no vaguen más,
buscando el amable refugio de vuestro tranquilo retiro.
Ahora, una enfermedad pálida se extiende por mi cuerpo débil,
y detiene mi entusiasmo por la sabiduría y la fama.
Ahora, la esperanza se desvanece, abatida por la decepción.
¡Oh Cielo! ¿Cuándo podrán estos ojos volver
a contemplar
los lugares donde transcurrió toda mi juventud;
donde, a menudo, en respuesta al murmullo del arroyo,
Sylvia y el amor llenaban mis canciones inocentes?
Mientras la fragante brisa de Zéfiro, con su suave aliento,
trasladaba una dulce tristeza a mi alma pensativa:
Las preocupaciones y todo lo relacionado con ellas estaban lejos;
mientras yo yacía en calma, bajo la protección de los bosques,
entre las sombras, inmune a los rayos del día.
Aquí —¡triste destino!—, lejos de esos lugares de placer,
libro una guerra sin fin contra la tristeza:
Oprimido por el dolor, mis momentos pasan sin cesar,
sin conocer ni alegría ni tranquilidad alguna.
Lejos de los lugares que dieron origen a mi existencia,
lejos de mis padres, un proscrito de la tierra.
En las cálidas horas de la juventud, libre de toda restricción,
dejado a mí mismo en una libertad peligrosa.
¡Ah! Lugares de alegría terrenal, ¡ah!, queridas sombras!
Pronto podrán mis pasos recorrer vuestros prados primaverales.
¡Ah! Si el bondadoso Cielo me permitiera explorar
una vez más vuestros lugares de serena tranquilidad.
Ya ahora, para el ojo visionario de la imaginación,
la esperanza muestra la hora cercana de felicidad;
el éter brilla azul cuando la tormenta ha pasado;
y la calma reemplaza a la tormenta de la tristeza.
¡Floreced, lugares de todo nuevo deleite!
Extienden ampliamente vuestros brazos hacia mi vista extasiada;
mientras mis pies cansados ya no vaguen más,
buscando el amable refugio de vuestro tranquilo retiro.
Ahora, una enfermedad pálida se extiende por mi cuerpo débil,
y detiene mi entusiasmo por la sabiduría y la fama.
Ahora, la esperanza se desvanece, abatida por la decepción.
Page 96
Enfríado por el abandono, cada deseo optimista se pierde.
Sobre la débil colina surcan las olas del severo océano,
y traen destrucción con cada marea;
mientras Marte, descendiendo de su carro carmesí,
con sus manos feroces aviva las llamas ardientes de la guerra.
Su dulce ayuda brinda consuelo;
todos los males humanos se apresuran a llegar a su fin.
La tormenta cesa con cada ráfaga que sopla;
las penas pasadas realzan las comodidades del descanso.
Aquel que nunca sintió la presión de la aflicción,
nunca experimentó el intenso exceso del placer.
El tiempo, que lleva la aflicción en alas veloces,
puede llevar mi corazón agitado hacia la felicidad;
yo, en mis colinas natales, aún puedo respirar
la influencia más pura de la brisa circundante.
Observer, II-95, 8 de agosto de 1807, Balto.
[Albrecht von Haller, Sehnsucht nach dem Vaterlande.]
Walter Scott, cuyo honorable nombre es ahora perfectamente conocido por todo amante de la descripción poética, ha publicado recientemente una balada que deseamos conservar en este periódico. La alegría del comienzo, en contraste con la solemnidad del final de esta terrible balada, no dejará de impresionar a todos aquellos que disfrutan de *El castillo de Otranto* o *La novela del bosque*.
FREDERICK Y ALICE.
Esta historia está imitada, más que traducida, de un fragmento incluido en *Claudina von Villa Bella* de Goethe, donde es cantada por un miembro de una banda de bandidos para atraer la atención de la familia, mientras sus compañeros irrumpen en el castillo. Todo mérito que pueda tener se lo debemos a mi amigo el señor Lewis, a quien fue enviada en un estado extremadamente rudimentario; y quien, tras algunas mejoras significativas, la publicó en sus *Cuentos maravillosos*.
[El poema sigue.]
Port Folio, IV-134, 29 de agosto de 1807, Filadelfia.
[Goethe, *Claudine von Villa Bella*, Acto II. Canción de “Rugantino” (Karlos von Castellvecchio). M. G. Lewis, *Cuentos maravillosos*.]
LA MEZCLA JUSTA.
De la versión en alemán de Buerger.
Sobre la débil colina surcan las olas del severo océano,
y traen destrucción con cada marea;
mientras Marte, descendiendo de su carro carmesí,
con sus manos feroces aviva las llamas ardientes de la guerra.
Su dulce ayuda brinda consuelo;
todos los males humanos se apresuran a llegar a su fin.
La tormenta cesa con cada ráfaga que sopla;
las penas pasadas realzan las comodidades del descanso.
Aquel que nunca sintió la presión de la aflicción,
nunca experimentó el intenso exceso del placer.
El tiempo, que lleva la aflicción en alas veloces,
puede llevar mi corazón agitado hacia la felicidad;
yo, en mis colinas natales, aún puedo respirar
la influencia más pura de la brisa circundante.
Observer, II-95, 8 de agosto de 1807, Balto.
[Albrecht von Haller, Sehnsucht nach dem Vaterlande.]
Walter Scott, cuyo honorable nombre es ahora perfectamente conocido por todo amante de la descripción poética, ha publicado recientemente una balada que deseamos conservar en este periódico. La alegría del comienzo, en contraste con la solemnidad del final de esta terrible balada, no dejará de impresionar a todos aquellos que disfrutan de *El castillo de Otranto* o *La novela del bosque*.
FREDERICK Y ALICE.
Esta historia está imitada, más que traducida, de un fragmento incluido en *Claudina von Villa Bella* de Goethe, donde es cantada por un miembro de una banda de bandidos para atraer la atención de la familia, mientras sus compañeros irrumpen en el castillo. Todo mérito que pueda tener se lo debemos a mi amigo el señor Lewis, a quien fue enviada en un estado extremadamente rudimentario; y quien, tras algunas mejoras significativas, la publicó en sus *Cuentos maravillosos*.
[El poema sigue.]
Port Folio, IV-134, 29 de agosto de 1807, Filadelfia.
[Goethe, *Claudine von Villa Bella*, Acto II. Canción de “Rugantino” (Karlos von Castellvecchio). M. G. Lewis, *Cuentos maravillosos*.]
LA MEZCLA JUSTA.
De la versión en alemán de Buerger.
Page 97
Charms of Lit., p. 103, 1808, Trenton.
[También en Phila. Minerva, II, 17 de diciembre de 1796, Filadelfia.]
LA PIERNA DE MADERA. [β].
Un idilio suizo.
De Gessner.
[Traducción en prosa.]
Charms of Lit., p. 401, 1808, Trenton.
[S. Gessner, Das hölzerne Bein.]
DE LA VERSION EN ALEMÁN DE GESSNER.
Saludo, mañana, a tu rayo naciente
Que doras con luz la cima de la montaña,
Y brilla y reluce en el arroyo
Que serpentea por el valle de abajo.
Alegría, salud y gozo
Te esperan en tu camino; el Zéfiro, que durmió toda la noche
Entre flores que lloran bajo el rocío,
Prueba ahora sus plumas con vigor renovado
Y lo eleva de su lecho fragante;
Los sueños que rondaban los ojos cansados
De los mortales ya se han ido.
Apresuraos, vientos, y llevad por el aire
Los aromas de cada flor; agitad vuestras alas alrededor de mi bella,
Que duerme en ese cenador rosado.
Pintad sus labios y las brillantes tonalidades de sus mejillas,
Y agitad su pecho que sube y baja;
Y cuando hayáis ahuyentado los dulces rocíos del sueño,
Romped suavemente los lazos del descanso.
[También en Phila. Minerva, II, 17 de diciembre de 1796, Filadelfia.]
LA PIERNA DE MADERA. [β].
Un idilio suizo.
De Gessner.
[Traducción en prosa.]
Charms of Lit., p. 401, 1808, Trenton.
[S. Gessner, Das hölzerne Bein.]
DE LA VERSION EN ALEMÁN DE GESSNER.
Saludo, mañana, a tu rayo naciente
Que doras con luz la cima de la montaña,
Y brilla y reluce en el arroyo
Que serpentea por el valle de abajo.
Alegría, salud y gozo
Te esperan en tu camino; el Zéfiro, que durmió toda la noche
Entre flores que lloran bajo el rocío,
Prueba ahora sus plumas con vigor renovado
Y lo eleva de su lecho fragante;
Los sueños que rondaban los ojos cansados
De los mortales ya se han ido.
Apresuraos, vientos, y llevad por el aire
Los aromas de cada flor; agitad vuestras alas alrededor de mi bella,
Que duerme en ese cenador rosado.
Pintad sus labios y las brillantes tonalidades de sus mejillas,
Y agitad su pecho que sube y baja;
Y cuando hayáis ahuyentado los dulces rocíos del sueño,
Romped suavemente los lazos del descanso.
Page 98
Oh, susurra en su oído atento,
Que alguna mañana brillante adornó el cielo,
Estos arroyos me vieron derramar lágrimas,
Y oyeron cómo sollozaba por ella.
Lady’s Weekly Misc., VII-112, 11 de junio de 1808, N. Y.
[S. Gessner, Morgenlied.]
CANTO MAÑANERO.
(Morgenlied), del alemán de Gesner.
¡Bienvenido, esfera temprana de la mañana!
¡Bienvenido, día naciente!
Sobre las montañas cubiertas de árboles,
Observa su rayo que llega;
Ahora brilla sobre los arroyos murmurantes;
Bebe el rocío de cada flor;
Ahora, con destellos gloriosos y alegres,
Despierta al mundo de nuevo.
Primero, los zefiros, sobre las flores que dormían,
Dejan sus lechos y juegan;
Respiran sobre las flores con suspiros innumerables,
Y difunden el aroma del día.
Imagina ahora que su reinado ha terminado,
Toda visión desaparece;
La mejilla de Clío ya no está pálida,
Los cupidos rodean su rostro.
Apresúrate, Zefiro, lleva desde las rosas
Todo su más hermoso esplendor;
Apresúrate hasta donde ahora descansa Clío,
¡Despiértala de su tumba!
Ve al lecho de la más hermosa,
Juega traviesamente alrededor de su almohada;
Sobre sus labios y su hermoso pecho,
Baña tus olas más suaves.
Ella despierta los susurros con el viento,
Se despierta de su sueño matutino;
Mientras tanto, el arroyo, y a través del valle…
Que alguna mañana brillante adornó el cielo,
Estos arroyos me vieron derramar lágrimas,
Y oyeron cómo sollozaba por ella.
Lady’s Weekly Misc., VII-112, 11 de junio de 1808, N. Y.
[S. Gessner, Morgenlied.]
CANTO MAÑANERO.
(Morgenlied), del alemán de Gesner.
¡Bienvenido, esfera temprana de la mañana!
¡Bienvenido, día naciente!
Sobre las montañas cubiertas de árboles,
Observa su rayo que llega;
Ahora brilla sobre los arroyos murmurantes;
Bebe el rocío de cada flor;
Ahora, con destellos gloriosos y alegres,
Despierta al mundo de nuevo.
Primero, los zefiros, sobre las flores que dormían,
Dejan sus lechos y juegan;
Respiran sobre las flores con suspiros innumerables,
Y difunden el aroma del día.
Imagina ahora que su reinado ha terminado,
Toda visión desaparece;
La mejilla de Clío ya no está pálida,
Los cupidos rodean su rostro.
Apresúrate, Zefiro, lleva desde las rosas
Todo su más hermoso esplendor;
Apresúrate hasta donde ahora descansa Clío,
¡Despiértala de su tumba!
Ve al lecho de la más hermosa,
Juega traviesamente alrededor de su almohada;
Sobre sus labios y su hermoso pecho,
Baña tus olas más suaves.
Ella despierta los susurros con el viento,
Se despierta de su sueño matutino;
Mientras tanto, el arroyo, y a través del valle…
Page 99
Por primera vez he pronunciado su nombre.
Esmeralda, n. s., I-562, 10 de septiembre de 1808, Boston.
[S. Gessner, Morgenlied.]
**Traducción de “Olvidarme no” de Scheller**
(De la versión en alemán.)
Amada de mi pecho, ay, mi tierno corazón
llora por el destino de mi triste suerte;
para recorrer el vasto mundo, ahora te alejas de mí,
pero recuérdame siempre: “No me olvides”.
Si, en círculos de belleza y amor,
tu destino es adorar a alguna doncella dulce,
¡oh!, entonces que mi espíritu reproche tus vacilaciones
y te susurre suavemente: “No me olvides”.
Si, por casualidad, un cruel destino te separara de mí,
cuán tristemente lúgubre sería mi desdichada suerte;
vagaría para siempre por el oscuro camino del dolor,
y ya no sonreiría de alegría… Entonces, “no me olvides”.
Si, en la fresca floración de los primeros años de mi vida,
mi destino fuera dejarte a ti, querida, y este mundo,
que tu sea el último suspiro que escape de mi pecho;
entonces piensa cuánto te amo: “¡Oh! No me olvides”.
Aunque ahora nos separemos, en los reinos benditos de arriba,
pronto nos volveremos a encontrar, libres del triste destino de la vida;
nos encontraremos en gozo querido, nos encontraremos en dulce amor;
entonces ya no necesitaré decir: “¡Oh! No me olvides”.
Z.
Gleaner, I-325, marzo de 1809, Lancaster (Pensilvania).
Esmeralda, n. s., I-562, 10 de septiembre de 1808, Boston.
[S. Gessner, Morgenlied.]
**Traducción de “Olvidarme no” de Scheller**
(De la versión en alemán.)
Amada de mi pecho, ay, mi tierno corazón
llora por el destino de mi triste suerte;
para recorrer el vasto mundo, ahora te alejas de mí,
pero recuérdame siempre: “No me olvides”.
Si, en círculos de belleza y amor,
tu destino es adorar a alguna doncella dulce,
¡oh!, entonces que mi espíritu reproche tus vacilaciones
y te susurre suavemente: “No me olvides”.
Si, por casualidad, un cruel destino te separara de mí,
cuán tristemente lúgubre sería mi desdichada suerte;
vagaría para siempre por el oscuro camino del dolor,
y ya no sonreiría de alegría… Entonces, “no me olvides”.
Si, en la fresca floración de los primeros años de mi vida,
mi destino fuera dejarte a ti, querida, y este mundo,
que tu sea el último suspiro que escape de mi pecho;
entonces piensa cuánto te amo: “¡Oh! No me olvides”.
Aunque ahora nos separemos, en los reinos benditos de arriba,
pronto nos volveremos a encontrar, libres del triste destino de la vida;
nos encontraremos en gozo querido, nos encontraremos en dulce amor;
entonces ya no necesitaré decir: “¡Oh! No me olvides”.
Z.
Gleaner, I-325, marzo de 1809, Lancaster (Pensilvania).
Page 100
TRADUCCIÓN DEL ALEMÁN.
Quien haya leído las composiciones métricas proféticas de Van Vander Horderclogeth seguramente recordará el poema del folio 3697, del cual la siguiente es una traducción; comienza así:
—
Vrom Grouter gruder grout gropstock, Zordur zoop, etc.
Beelzebub, sombrío y triste, estaba sentado, rodeado de sus demonios e impíos, cuando el estruendoso golpeador de la reja exterior del Infierno resonó con un sonido tan aterrador y fuerte en la puerta, que todo Erebo ecoó ese sonido.
Rápidamente, los jóvenes demonios volaron hacia el portal, y el largo y sombrío pasadizo se abrió; entonces apareció ante ellos un monstruo de mandíbula de antorcha, su figura tan delgada, su color tan pálido, que todos los demonios temblaron y se quedaron atónitos.
Sus ojos estaban verdes y podridos en sus cuencas; su nariz sobresalía y era ancha; su cuerpo estaba cubierto por un abrigo polvoriento; en su cabeza llevaba un raspador de tres puntas, y a su lado portaba dos volúmenes[34].
Su aliento y las palabras que decía eran tan repugnantes, que sus dientes ya se habían podrido hacía tiempo. Luego hizo una señal a los demonios para que le mostraran a su amo; los demonios obedecieron y lo llevaron donde yacía Beelzebub.
El viejo Beelzebub se levantó cuando el monstruo entró, y permaneció un momento lleno de terror, pues se parecían tanto que podrían ser parientes, salvo que uno tenía pies completos y piel de color claro, mientras que el otro tenía cuernos en la cabeza.
Quien haya leído las composiciones métricas proféticas de Van Vander Horderclogeth seguramente recordará el poema del folio 3697, del cual la siguiente es una traducción; comienza así:
—
Vrom Grouter gruder grout gropstock, Zordur zoop, etc.
Beelzebub, sombrío y triste, estaba sentado, rodeado de sus demonios e impíos, cuando el estruendoso golpeador de la reja exterior del Infierno resonó con un sonido tan aterrador y fuerte en la puerta, que todo Erebo ecoó ese sonido.
Rápidamente, los jóvenes demonios volaron hacia el portal, y el largo y sombrío pasadizo se abrió; entonces apareció ante ellos un monstruo de mandíbula de antorcha, su figura tan delgada, su color tan pálido, que todos los demonios temblaron y se quedaron atónitos.
Sus ojos estaban verdes y podridos en sus cuencas; su nariz sobresalía y era ancha; su cuerpo estaba cubierto por un abrigo polvoriento; en su cabeza llevaba un raspador de tres puntas, y a su lado portaba dos volúmenes[34].
Su aliento y las palabras que decía eran tan repugnantes, que sus dientes ya se habían podrido hacía tiempo. Luego hizo una señal a los demonios para que le mostraran a su amo; los demonios obedecieron y lo llevaron donde yacía Beelzebub.
El viejo Beelzebub se levantó cuando el monstruo entró, y permaneció un momento lleno de terror, pues se parecían tanto que podrían ser parientes, salvo que uno tenía pies completos y piel de color claro, mientras que el otro tenía cuernos en la cabeza.
Page 101
“¿De dónde vienes?”, dijo Belcebú; “extranjero, declara tu origen. Pues si Satanás puede adivinar con precisión, seguramente eres algún héroe famoso por cortar gargantas; jamás llegó a estas regiones un espíritu con una apariencia tan infernal como la tuya”.
“No he cortado ninguna garganta”, respondió el enano alto, con una voz hueca y aguda; “he engañado, intimidado, estafado y mentido; he sembrado sedición y falsedades por todas partes, y nunca he dejado de causar problemas”.
“Mi nombre es…”, apenas lo dijo, cuando Belcebú se levantó sonriendo; abrazó al monstruo repugnante, quien también mostró su alegría por ese encuentro; y ambos hicieron que todo el infierno resonara con sus gritos. Ordeal, I-157, 11 de marzo de 1809, Boston.
**EL CAZADOR DE PÁJAROS**
Una canción. Adaptada de una melodía alemana, de la ópera “Dizauberlote”. Gleaner, I-374, abril de 1809, Lancaster (Pensilvania).
[También en Mo. Anthology y Boston Rev., III-591, noviembre de 1806, Boston.]
**A CLOÉ**
Del alemán de Gesner.
[Traducción en prosa.] Visitor, I-154, 4 de noviembre de 1809, Richmond.
[S. Gessner, An Chloen.]
**CANCIÓN**
Del alemán de Jacobi. Boston Mirror, II-88, 30 de diciembre de 1809, Boston.
[Igual que “Un soneto”, de Jacobi, en Companion and Weekly Misc., I-104, 26 de enero de 1805, Baltimora.]
“No he cortado ninguna garganta”, respondió el enano alto, con una voz hueca y aguda; “he engañado, intimidado, estafado y mentido; he sembrado sedición y falsedades por todas partes, y nunca he dejado de causar problemas”.
“Mi nombre es…”, apenas lo dijo, cuando Belcebú se levantó sonriendo; abrazó al monstruo repugnante, quien también mostró su alegría por ese encuentro; y ambos hicieron que todo el infierno resonara con sus gritos. Ordeal, I-157, 11 de marzo de 1809, Boston.
**EL CAZADOR DE PÁJAROS**
Una canción. Adaptada de una melodía alemana, de la ópera “Dizauberlote”. Gleaner, I-374, abril de 1809, Lancaster (Pensilvania).
[También en Mo. Anthology y Boston Rev., III-591, noviembre de 1806, Boston.]
**A CLOÉ**
Del alemán de Gesner.
[Traducción en prosa.] Visitor, I-154, 4 de noviembre de 1809, Richmond.
[S. Gessner, An Chloen.]
**CANCIÓN**
Del alemán de Jacobi. Boston Mirror, II-88, 30 de diciembre de 1809, Boston.
[Igual que “Un soneto”, de Jacobi, en Companion and Weekly Misc., I-104, 26 de enero de 1805, Baltimora.]
Page 102
Publico la siguiente nueva traducción de “El cazador salvaje”, primero por su superioridad sobre todas las demás, y segundo porque tengo la intención de destacar especialmente esta obra maestra del poeta alemán en un número futuro.
EL CAZADOR SALVAJE.
Fuerte, muy fuerte, el barón hace sonar su cuerno;
Y, mirad, una comitiva imponente
a caballo, a pie, con un estruendo ensordecedor,
avanza por la llanura.
Por los brezales, por los campos, la jauría ladradora
corre veloz, liberada de sus ataduras;
por los brezales, por los campos, siguiendo sus huellas,
el corcel ardiente relincha fuertemente.
Y ahora, el sagrado amanecer del sábado
brilla intensamente con rayos púrpuras,
y la cúpula de cada templo sagrado
refleja la luz del día.
Ahora, las campanas resuenan profundas y claras
en los oídos atentos,
y desde muchas voces se eleva hacia el cielo
el himno de alabanza y oración.
Rápidos, muy rápidos, por el cruce, siguen avanzando
con gritos ansiosos:
¡Mirad! a derecha e izquierda, dos jinetes extraños
montan a sus veloces caballos.
¿Quiénes eran esos jinetes a derecha e izquierda?
Eso puedo adivinar perfectamente:
¿Quiénes eran esos jinetes a derecha e izquierda?
Eso nunca podré decir.
El de la derecha, de aspecto hermoso y encantador,
EL CAZADOR SALVAJE.
Fuerte, muy fuerte, el barón hace sonar su cuerno;
Y, mirad, una comitiva imponente
a caballo, a pie, con un estruendo ensordecedor,
avanza por la llanura.
Por los brezales, por los campos, la jauría ladradora
corre veloz, liberada de sus ataduras;
por los brezales, por los campos, siguiendo sus huellas,
el corcel ardiente relincha fuertemente.
Y ahora, el sagrado amanecer del sábado
brilla intensamente con rayos púrpuras,
y la cúpula de cada templo sagrado
refleja la luz del día.
Ahora, las campanas resuenan profundas y claras
en los oídos atentos,
y desde muchas voces se eleva hacia el cielo
el himno de alabanza y oración.
Rápidos, muy rápidos, por el cruce, siguen avanzando
con gritos ansiosos:
¡Mirad! a derecha e izquierda, dos jinetes extraños
montan a sus veloces caballos.
¿Quiénes eran esos jinetes a derecha e izquierda?
Eso puedo adivinar perfectamente:
¿Quiénes eran esos jinetes a derecha e izquierda?
Eso nunca podré decir.
El de la derecha, de aspecto hermoso y encantador,
Page 103
Montaba un corcel de color leche;
Su rostro, tan suave como los cielos primaverales,
Brillaba con un resplandor celestial.
El espuelón izquierdo impulsaba rápidamente su punta ardiente,
Roja como la llama del horno;
Con expresión sombría, de sus ojos
Salían relámpagos mortíferos.
“Bienvenidos a nuestro noble deporte”, les dijo el barón;
“Pues sé bien que consideráis bueno
Olvidar las preocupaciones.”
“Ningún placer se compara con la caza;
Ni la tierra ni el cielo pueden ofrecer algo igual”, dijo él; agitó su sombrero en el aire y se lanzó el primero hacia adelante.
“¡Detente!”, gritó el jinete más moderado;
“¡Aléjate de cuernos y perros!
¿No oyes las campanas, no oyes el coro,
que mezclan sus sonidos sagrados?”
“Esos sonidos ahogan el alboroto de la caza;
¡Oh! No caces hoy,
ni dejes que el consejo de un demonio destruya
el dominio de tu ángel bueno.”
“¡Caza, caza!”, gritó su compañero;
“No hagas caso a los encantamientos de ese viejo tonto;
¿Qué nos importan esos gritos del coro?
¿O esas campanas que suenan?”
“Que la caza te deleite aún más;
Y que puedas aprender de mí
cuán valiente y noble es nuestro deporte,
libre de terrores absurdos.”
Su rostro, tan suave como los cielos primaverales,
Brillaba con un resplandor celestial.
El espuelón izquierdo impulsaba rápidamente su punta ardiente,
Roja como la llama del horno;
Con expresión sombría, de sus ojos
Salían relámpagos mortíferos.
“Bienvenidos a nuestro noble deporte”, les dijo el barón;
“Pues sé bien que consideráis bueno
Olvidar las preocupaciones.”
“Ningún placer se compara con la caza;
Ni la tierra ni el cielo pueden ofrecer algo igual”, dijo él; agitó su sombrero en el aire y se lanzó el primero hacia adelante.
“¡Detente!”, gritó el jinete más moderado;
“¡Aléjate de cuernos y perros!
¿No oyes las campanas, no oyes el coro,
que mezclan sus sonidos sagrados?”
“Esos sonidos ahogan el alboroto de la caza;
¡Oh! No caces hoy,
ni dejes que el consejo de un demonio destruya
el dominio de tu ángel bueno.”
“¡Caza, caza!”, gritó su compañero;
“No hagas caso a los encantamientos de ese viejo tonto;
¿Qué nos importan esos gritos del coro?
¿O esas campanas que suenan?”
“Que la caza te deleite aún más;
Y que puedas aprender de mí
cuán valiente y noble es nuestro deporte,
libre de terrores absurdos.”
Page 104
¡Bien dicho! ¡Bien dicho! En ti reconozco
el fuego encendido de un héroe;
estas tonterías piadosas no nos conmueven,
no respetamos ni al sacerdote ni al coro.
“Y tú, créeme, necio santo,
tu rabia fanática es en vano;
de las oraciones y las cuentas de rosario, ¿qué placer
pueden esperar los deportistas?”
Aún así, apresúrense, apresúrense, siguen velozmente
por el valle, la colina y la llanura;
y siempre al lado del barón
están los dos jinetes.
Miren, jadeante, miren, un ciervo blanco como la leche
surge de aquel matorral:
“¡Ahora, apresúrense tanto a caballo como a pie;
¡Ahora, suenen más fuerte las trompetas!”
Miren, cae un cazador; miren, sus miembros
se distorsionan por los dolores de la muerte.
“Quédate ahí y pudrete: ninguna muerte de traidor
arruinará nuestro noble deporte.”
El ciervo corre con agilidad por toda la región;
ahora busca rápidamente un refugio
donde crecen los granos maduros.
Miren, el pobre dueño del campo
se acerca con ojos llenos de lágrimas;
“¡Oh, piedad, piedad, buenos señores!”
¡Ay! En vano grita.
“¡Por favor, perdonen lo poco que los pobres
pueden ganar con su duro trabajo!”
Ahora, el jinete más compasivo advierte suavemente.
el fuego encendido de un héroe;
estas tonterías piadosas no nos conmueven,
no respetamos ni al sacerdote ni al coro.
“Y tú, créeme, necio santo,
tu rabia fanática es en vano;
de las oraciones y las cuentas de rosario, ¿qué placer
pueden esperar los deportistas?”
Aún así, apresúrense, apresúrense, siguen velozmente
por el valle, la colina y la llanura;
y siempre al lado del barón
están los dos jinetes.
Miren, jadeante, miren, un ciervo blanco como la leche
surge de aquel matorral:
“¡Ahora, apresúrense tanto a caballo como a pie;
¡Ahora, suenen más fuerte las trompetas!”
Miren, cae un cazador; miren, sus miembros
se distorsionan por los dolores de la muerte.
“Quédate ahí y pudrete: ninguna muerte de traidor
arruinará nuestro noble deporte.”
El ciervo corre con agilidad por toda la región;
ahora busca rápidamente un refugio
donde crecen los granos maduros.
Miren, el pobre dueño del campo
se acerca con ojos llenos de lágrimas;
“¡Oh, piedad, piedad, buenos señores!”
¡Ay! En vano grita.
“¡Por favor, perdonen lo poco que los pobres
pueden ganar con su duro trabajo!”
Ahora, el jinete más compasivo advierte suavemente.
Page 105
Que el barón regrese.
Pero no logra convencer a su severo compañero,
que se complace más en las acciones más crueles;
le corresponde a él influir en el corazón del barón,
sin importarle los ruegos de piedad.
“¡Váyanse!”, grita el noble autoritario;
“¡Váyanse y déjennos en paz!
¡Váyanse! O, por todos los poderes del infierno,
¡tú también serás perseguido!”
“¡Aquí, muchachos! Dejen que este villano demuestre
que mis amenazas no fueron en vano:
¡Azoten con fuerza su rostro desdichado
con las látigos de toda mi gente!”
Se dice, y se hace: rápidamente, el barón salta por encima de la valla;
lo siguen de cerca el perro, el caballo y el hombre,
y resuena fuertemente el cielo con sus gritos.
El cielo resuena con sus gritos,
mientras hombres, caballos y perros
pisan sin piedad cada planta madura,
por toda la tierra humeante.
Por brezales y campos, por colinas y valles,
asustado por los gritos que se acercan,
siempre perseguido, pero aún inalcanzable,
su víctima destinada huye.
Ahora, entre los rebaños que pastan
en esa llanura verde,
espera, oculto a todas las miradas,
encontrar un refugio seguro.
En vano, porque ahora aquel grupo salvaje…
Pero no logra convencer a su severo compañero,
que se complace más en las acciones más crueles;
le corresponde a él influir en el corazón del barón,
sin importarle los ruegos de piedad.
“¡Váyanse!”, grita el noble autoritario;
“¡Váyanse y déjennos en paz!
¡Váyanse! O, por todos los poderes del infierno,
¡tú también serás perseguido!”
“¡Aquí, muchachos! Dejen que este villano demuestre
que mis amenazas no fueron en vano:
¡Azoten con fuerza su rostro desdichado
con las látigos de toda mi gente!”
Se dice, y se hace: rápidamente, el barón salta por encima de la valla;
lo siguen de cerca el perro, el caballo y el hombre,
y resuena fuertemente el cielo con sus gritos.
El cielo resuena con sus gritos,
mientras hombres, caballos y perros
pisan sin piedad cada planta madura,
por toda la tierra humeante.
Por brezales y campos, por colinas y valles,
asustado por los gritos que se acercan,
siempre perseguido, pero aún inalcanzable,
su víctima destinada huye.
Ahora, entre los rebaños que pastan
en esa llanura verde,
espera, oculto a todas las miradas,
encontrar un refugio seguro.
En vano, porque ahora aquel grupo salvaje…
Page 106
Presionándolo sin cesar:
Miren, postrado a los pies del barón,
el pastor aterrorizado se arrodilla.
El miedo por la seguridad de sus animales
hace que su lengua vacile;
“¡Por favor!”, grita, “¡perdona a estas criaturas inofensivas,
y no causes daño a un huérfano!”
“Piensa: tu furia destruiría todo
lo que posee una viuda sin amigos”.
Habló así; el extraño bondadoso intentó
inspirarle piedad.
Pero su fratello sombrío no se deja convencer,
sino que prefiere las acciones más crueles;
le corresponde a él influir en el corazón del barón,
sin importarle los ruegos de misericordia.
“¡Vete, perro audaz!”, grita;
“Me haría bien ver cómo te conviertes en bestias,
tú y toda tu prole de mendigos”.
“Entonces, hasta las mismas puertas del cielo,
¿quién se atreverá a decirme que no?
Con alegría cazaría a esa chusma desdichada;
¡Vamos, compañeros, sin demora!”
Miren, por todas partes, la multitud asesina
causa numerosas heridas mortales;
entre los caídos, miren al ciervo,
que yace sangrando en el suelo.
Aun así, reúne toda su fuerza
para un último esfuerzo;
cojeando, vuela hacia adelante; sus costados plateados
están cubiertos de sudor y sangre.
Miren, postrado a los pies del barón,
el pastor aterrorizado se arrodilla.
El miedo por la seguridad de sus animales
hace que su lengua vacile;
“¡Por favor!”, grita, “¡perdona a estas criaturas inofensivas,
y no causes daño a un huérfano!”
“Piensa: tu furia destruiría todo
lo que posee una viuda sin amigos”.
Habló así; el extraño bondadoso intentó
inspirarle piedad.
Pero su fratello sombrío no se deja convencer,
sino que prefiere las acciones más crueles;
le corresponde a él influir en el corazón del barón,
sin importarle los ruegos de misericordia.
“¡Vete, perro audaz!”, grita;
“Me haría bien ver cómo te conviertes en bestias,
tú y toda tu prole de mendigos”.
“Entonces, hasta las mismas puertas del cielo,
¿quién se atreverá a decirme que no?
Con alegría cazaría a esa chusma desdichada;
¡Vamos, compañeros, sin demora!”
Miren, por todas partes, la multitud asesina
causa numerosas heridas mortales;
entre los caídos, miren al ciervo,
que yace sangrando en el suelo.
Aun así, reúne toda su fuerza
para un último esfuerzo;
cojeando, vuela hacia adelante; sus costados plateados
están cubiertos de sudor y sangre.
Page 107
Y ahora busca un último refugio
En lo profundo del valle oscuro,
Donde se alza, entre robles imponentes,
La sagrada celda de un ermitaño.
Incluso aquí, la turba locamente ansiosa
Avanza veloz con rabia impía;
Pero he aquí que, con palabras persuasivas,
Sale al paso el sabio venerable.
“¡Cesa tu persecución! No invadas así
El hogar libre de la religión;
Pues sabe que los gemidos de esa criatura atormentada
Ya han llegado hasta su dios.”
“Claman ante el trono de misericordia celestial
Por venganza sobre ti;
¡Oh, vuelve, arrepiéntete, antes de que
Se dispare la flecha vengadora!”
Una vez más, en vano, el gentil forastero
Aboga por la causa de la religión;
Una vez más, ay, su fraternal compañero
Conduce como víctima dispuesta.
“¡Adelante!”, grita el pecador endurecido;
“¿Vas a perturbar nuestro juego?
¡No! Con valentía continuaré la persecución
Hasta en los mismos recintos celestiales.”
“¿Qué me importan entonces tus furias piadosas?
No temo a ningún mortal:
Ni siquiera un dios, armado hasta los dientes,
Podrá detener mi camino decidido.”
Estira su látigo, toca su cuerno,
Llama a sus seguidores;
He aquí: caballos y perros, sabios y celdas…
En lo profundo del valle oscuro,
Donde se alza, entre robles imponentes,
La sagrada celda de un ermitaño.
Incluso aquí, la turba locamente ansiosa
Avanza veloz con rabia impía;
Pero he aquí que, con palabras persuasivas,
Sale al paso el sabio venerable.
“¡Cesa tu persecución! No invadas así
El hogar libre de la religión;
Pues sabe que los gemidos de esa criatura atormentada
Ya han llegado hasta su dios.”
“Claman ante el trono de misericordia celestial
Por venganza sobre ti;
¡Oh, vuelve, arrepiéntete, antes de que
Se dispare la flecha vengadora!”
Una vez más, en vano, el gentil forastero
Aboga por la causa de la religión;
Una vez más, ay, su fraternal compañero
Conduce como víctima dispuesta.
“¡Adelante!”, grita el pecador endurecido;
“¿Vas a perturbar nuestro juego?
¡No! Con valentía continuaré la persecución
Hasta en los mismos recintos celestiales.”
“¿Qué me importan entonces tus furias piadosas?
No temo a ningún mortal:
Ni siquiera un dios, armado hasta los dientes,
Podrá detener mi camino decidido.”
Estira su látigo, toca su cuerno,
Llama a sus seguidores;
He aquí: caballos y perros, sabios y celdas…
Page 108
Todo desaparece de su vista.
¡Todo, todo se ha ido! —ningún rastro
puede seguir con su ojo ávido;
y el silencio, tan profundo como la muerte, ha acallado
los gritos de la caza.
En vano espolea los costados de su corcel,
ni hacia atrás ni hacia adelante avanza;
toca su cuerno, llama en voz alta,
pero no escucha ningún sonido en respuesta.
Y ahora, envuelto en la noche más densa,
oscura como la tumba silenciosa,
escucha el rugido de la tormenta furiosa,
como rugen las olas lejanas.
Más y más fuerte brama la tormenta
a través del aire perturbado;
diez mil truenos desde lo alto
transmiten la voz del juicio.
Maldito ante Dios y los hombres,
impasible ante amenazas o oraciones;
Creador, ni creado, nada
escaparía a tu furia desenfrenada.
“No pienses en vano que el señor de la creación
ha escuchado los lamentos de su criatura;
ya ahora la antorcha de la venganza arde
alto junto a su trono terrible.
“Ahora, escucha tu destino: para siempre
se te dará un ejemplo terrible,
para que sigas emprendiendo tu carrera salvaje,
empujado por perros infernales.”
La voz cesó; el destello sulfuroso
¡Todo, todo se ha ido! —ningún rastro
puede seguir con su ojo ávido;
y el silencio, tan profundo como la muerte, ha acallado
los gritos de la caza.
En vano espolea los costados de su corcel,
ni hacia atrás ni hacia adelante avanza;
toca su cuerno, llama en voz alta,
pero no escucha ningún sonido en respuesta.
Y ahora, envuelto en la noche más densa,
oscura como la tumba silenciosa,
escucha el rugido de la tormenta furiosa,
como rugen las olas lejanas.
Más y más fuerte brama la tormenta
a través del aire perturbado;
diez mil truenos desde lo alto
transmiten la voz del juicio.
Maldito ante Dios y los hombres,
impasible ante amenazas o oraciones;
Creador, ni creado, nada
escaparía a tu furia desenfrenada.
“No pienses en vano que el señor de la creación
ha escuchado los lamentos de su criatura;
ya ahora la antorcha de la venganza arde
alto junto a su trono terrible.
“Ahora, escucha tu destino: para siempre
se te dará un ejemplo terrible,
para que sigas emprendiendo tu carrera salvaje,
empujado por perros infernales.”
La voz cesó; el destello sulfuroso
Page 109
Disparo veloz desde cualquiera de los polos;
El dolor sacudió el bosquecillo; un frío horror se apoderó
de la alma del tembloroso malhechor.
De nuevo ruge la tormenta en aumento,
de nuevo relampaguea;
y cada miembro, cada nervio
está paralizado por el pánico.
Ve un brazo moreno y gigantesco
emergir del suelo abierto;
siente que un demonio le agarra la cabeza
y la gira bruscamente.
Ahora, en torrentes por todos lados,
fluye rápidamente una corriente ardiente;
en cada ola abrumadora,
aúlla fuertemente esa prole infernal.
La luz brilla de forma sombría y tétrica,
a veces roja, a veces verde, a veces azul;
mientras que, sobre el abismo, aquel grupo diabólico
persigue a su presa destinada.
En vano grita de desesperación salvaje,
en vano intenta volar;
siempre, a sus espaldas, esa tripulación nacida del infierno
prosigue con su tarea maldita.
De día, a gran profundidad,
bajo la superficie sonriente de la tierra;
de noche, alto en el aire perturbado,
continúan su persecución interminable.
En vano intenta desviar la mirada,
lucha con terror desenfrenado;
así, jamás podrán esas escenas enloquecedoras
escapar de su vista atormentada.
El dolor sacudió el bosquecillo; un frío horror se apoderó
de la alma del tembloroso malhechor.
De nuevo ruge la tormenta en aumento,
de nuevo relampaguea;
y cada miembro, cada nervio
está paralizado por el pánico.
Ve un brazo moreno y gigantesco
emergir del suelo abierto;
siente que un demonio le agarra la cabeza
y la gira bruscamente.
Ahora, en torrentes por todos lados,
fluye rápidamente una corriente ardiente;
en cada ola abrumadora,
aúlla fuertemente esa prole infernal.
La luz brilla de forma sombría y tétrica,
a veces roja, a veces verde, a veces azul;
mientras que, sobre el abismo, aquel grupo diabólico
persigue a su presa destinada.
En vano grita de desesperación salvaje,
en vano intenta volar;
siempre, a sus espaldas, esa tripulación nacida del infierno
prosigue con su tarea maldita.
De día, a gran profundidad,
bajo la superficie sonriente de la tierra;
de noche, alto en el aire perturbado,
continúan su persecución interminable.
En vano intenta desviar la mirada,
lucha con terror desenfrenado;
así, jamás podrán esas escenas enloquecedoras
escapar de su vista atormentada.
Page 110
Todavía debe ver a esos perros del infierno,
Zumbando cerca de su rastro;
Todavía debe ver al azote vengador,
Listo para atacarlo por detrás.
Ahora esta es la caza del bárbaro señor;
Y muchos jóvenes del pueblo,
Y muchos deportistas (¿se atreverán a hablar?),
Podrían dar fe de esa terrible verdad.
Pues con frecuencia, en medio de las tinieblas del desierto,
Escuchan a esa horda demoníaca,
A veces gritando agudamente, otras maldiciendo en voz alta,
Venían rugiendo por el aire.
Ninguna mano podrá detener a esos perros del infierno
Ni apagar ese mar de fuego,
Hasta que el propio día terrible del juicio divino
Ordene que el mundo perezca.
Rambler’s Mag., I-137, [1809], N. Y.
[G. A. Bürger, Der wilde Jäger.]
NOTAS AL PIE:
[33] Parodia de “Earl Walter” de Bürger, en Port Folio, III-44, 17 de enero de 1807. Véase p. 165.
[34] No he podido averiguar cuáles eran esos volúmenes. Hay una breve nota en alemán que indica que se titulaban Dulder Soudth.
Zumbando cerca de su rastro;
Todavía debe ver al azote vengador,
Listo para atacarlo por detrás.
Ahora esta es la caza del bárbaro señor;
Y muchos jóvenes del pueblo,
Y muchos deportistas (¿se atreverán a hablar?),
Podrían dar fe de esa terrible verdad.
Pues con frecuencia, en medio de las tinieblas del desierto,
Escuchan a esa horda demoníaca,
A veces gritando agudamente, otras maldiciendo en voz alta,
Venían rugiendo por el aire.
Ninguna mano podrá detener a esos perros del infierno
Ni apagar ese mar de fuego,
Hasta que el propio día terrible del juicio divino
Ordene que el mundo perezca.
Rambler’s Mag., I-137, [1809], N. Y.
[G. A. Bürger, Der wilde Jäger.]
NOTAS AL PIE:
[33] Parodia de “Earl Walter” de Bürger, en Port Folio, III-44, 17 de enero de 1807. Véase p. 165.
[34] No he podido averiguar cuáles eran esos volúmenes. Hay una breve nota en alemán que indica que se titulaban Dulder Soudth.
Page 111
III.
Traducciones de poesía neerlandesa, danesa,
noruega e islandesa,
y poemas originales
relativos a los países germanos.
Recibimos noticias desde Annopolis-Royal de que el pasado invierno se representó una obra teatral para entretener a los oficiales y damas de ese lugar, y de que las siguientes líneas formaron parte del prólogo compuesto y recitado en esa ocasión.
Mientras se alivia la angustia de una generosa reina,
oprimida por poderosos soberanos orgullosos y ambiciosos:
nuestro rey busca los medios más eficaces;
a algunos los conduce a la paz, donde se calma la tormenta;
y contra otros, que son más reacios a rendirse,
conduce a sus britanos al campo germánico:
allí, a su propio costo, el enemigo insultante ha descubierto
qué significa para los britanos disputar la tierra:
nosotros, mientras tanto, disfrutamos de la paz en este clima frío,
y pasamos nuestro tiempo en entretenimientos inocentes, etc.
Amer. Mag. and Hist. Chron., I-348, abr. 1744, Boston.
INVIERNO, un poema.
Del mismo autor [es decir, Annandius].
La duodécima estrofa:
¡Tres veces felices ellos! Pero, ¿por qué mi musa,
tan inclinada a los entretenimientos rurales?
¿Acaso la ciudad concurrida ofrece
más alegría que los campos helados y nevados?
Traducciones de poesía neerlandesa, danesa,
noruega e islandesa,
y poemas originales
relativos a los países germanos.
Recibimos noticias desde Annopolis-Royal de que el pasado invierno se representó una obra teatral para entretener a los oficiales y damas de ese lugar, y de que las siguientes líneas formaron parte del prólogo compuesto y recitado en esa ocasión.
Mientras se alivia la angustia de una generosa reina,
oprimida por poderosos soberanos orgullosos y ambiciosos:
nuestro rey busca los medios más eficaces;
a algunos los conduce a la paz, donde se calma la tormenta;
y contra otros, que son más reacios a rendirse,
conduce a sus britanos al campo germánico:
allí, a su propio costo, el enemigo insultante ha descubierto
qué significa para los britanos disputar la tierra:
nosotros, mientras tanto, disfrutamos de la paz en este clima frío,
y pasamos nuestro tiempo en entretenimientos inocentes, etc.
Amer. Mag. and Hist. Chron., I-348, abr. 1744, Boston.
INVIERNO, un poema.
Del mismo autor [es decir, Annandius].
La duodécima estrofa:
¡Tres veces felices ellos! Pero, ¿por qué mi musa,
tan inclinada a los entretenimientos rurales?
¿Acaso la ciudad concurrida ofrece
más alegría que los campos helados y nevados?
Page 112
Aquí la gente es ingeniosa y bien vestida,
y la belleza en todo su esplendor es acariciada
en toda forma que el arte pueda concebir—
con halagos reconfortantes y mentiras solemnes,
y todo aquello que las ninfas consideran precioso.
Aquí reinan las modas y prevalecen las tendencias,
y en doce meses vuelven a quedar obsoletas;
así, siempre varían, siempre cambian,
sin embargo, siempre complacen… ¡Qué cosa tan extraña!
Y aquí se cuenta todo lo nuevo:
lo que hacen Loundoun o Richlieu,
incluso cada expedición secreta—
y también las nobles hazañas del gran Federico,
cuando derrota a las fuerzas imperiales.
Estos temas entretienen las horas ociosas;
no hay nada más que valga nuestra atención.
Amer. Mag. and Mo. Chron., I-238, febrero de 1758, Filadelfia.
A los propietarios, etc.
Señores:
El honor de convertirme en padre me ha hecho desear dar a conocer al mundo la siguiente oda, que representa mi propio nacimiento, verdadero, honesto y legítimo. Por lo tanto, no conozco mejor método que confiarla al cuidado de señores de sus capacidades y carácter público; pues si permanece conmigo, solo podrá vivir y morir en la oscuridad.
Filadelfia, 25 de febrero. Philandreia.
**Sobre la victoria completa obtenida por Su Majestad Prusiano sobre el ejército francés e imperial, el 5 de noviembre de 1757. Una oda píndara.**
¡Es él! ¡Es él! Lo escucho desde lejos,
tronando como el Dios de la Guerra;
hacia las llanuras de Rosbach, con su imponente ejército,
el héroe divino dirige sus pasos.
¡Escuchen! El estruendo retumbante de los tambores…
¡Viene, viene!
y la belleza en todo su esplendor es acariciada
en toda forma que el arte pueda concebir—
con halagos reconfortantes y mentiras solemnes,
y todo aquello que las ninfas consideran precioso.
Aquí reinan las modas y prevalecen las tendencias,
y en doce meses vuelven a quedar obsoletas;
así, siempre varían, siempre cambian,
sin embargo, siempre complacen… ¡Qué cosa tan extraña!
Y aquí se cuenta todo lo nuevo:
lo que hacen Loundoun o Richlieu,
incluso cada expedición secreta—
y también las nobles hazañas del gran Federico,
cuando derrota a las fuerzas imperiales.
Estos temas entretienen las horas ociosas;
no hay nada más que valga nuestra atención.
Amer. Mag. and Mo. Chron., I-238, febrero de 1758, Filadelfia.
A los propietarios, etc.
Señores:
El honor de convertirme en padre me ha hecho desear dar a conocer al mundo la siguiente oda, que representa mi propio nacimiento, verdadero, honesto y legítimo. Por lo tanto, no conozco mejor método que confiarla al cuidado de señores de sus capacidades y carácter público; pues si permanece conmigo, solo podrá vivir y morir en la oscuridad.
Filadelfia, 25 de febrero. Philandreia.
**Sobre la victoria completa obtenida por Su Majestad Prusiano sobre el ejército francés e imperial, el 5 de noviembre de 1757. Una oda píndara.**
¡Es él! ¡Es él! Lo escucho desde lejos,
tronando como el Dios de la Guerra;
hacia las llanuras de Rosbach, con su imponente ejército,
el héroe divino dirige sus pasos.
¡Escuchen! El estruendo retumbante de los tambores…
¡Viene, viene!
Page 113
Miren, el terrible rey de Prusia está aquí.
Habla, habla… ¡Atención!
Su voz bien conocida la escuchan los valientes guerreros,
y doblan sus alas extendidas, tanto por delante como por detrás,
las cuales lo rodean por completo.
Serio como el rostro de la guerra, y sin embargo sereno,
con gracia atrayente y majestuosidad, así se veía al poderoso monarca.
Cada pecho ardía de furor guerrero,
mientras de sus labios brotaban esas palabras conmovedoras:
“Mis valientes tropas, mis queridos y fieles amigos,
al fin ha llegado la hora en que depende
todo aquello que es o debería ser querido para nosotros,
de la espada desenvainada y de la lanza brillante.
Lucháis por los protestantes aún no nacidos; vuestra causa es justa,
y la habéis defendido hasta ahora, a través de mares de sangre.
Y sed testigos de que vuestro príncipe, hasta ahora,
ha compartido cada peligro en esta gloriosa guerra;
nunca una lengua envidiosa dirá que vuestro líder huyó ante el hambre, el frío,
y dejó la carga a sus valientes veteranos.
¡Oh, no! Mis fieles soldados…
Con vosotros está vuestro Federico,
listo para daros la libertad,
derramando esas gotas rojas que giran alrededor de su corazón…”
Habló así, y grandes aclamaciones, como truenos que estallaban desde las nubes,
sobrecogieron al enemigo que se acercaba;
y ese sonido ensordecedor llenó las vastas llanuras de alrededor,
con gritos salvajes de júbilo.
Cada guerrero, lleno de furor,
esperaba ansioso para entrar en combate;
y ahora la voz de la alegría desbordante…
Habla, habla… ¡Atención!
Su voz bien conocida la escuchan los valientes guerreros,
y doblan sus alas extendidas, tanto por delante como por detrás,
las cuales lo rodean por completo.
Serio como el rostro de la guerra, y sin embargo sereno,
con gracia atrayente y majestuosidad, así se veía al poderoso monarca.
Cada pecho ardía de furor guerrero,
mientras de sus labios brotaban esas palabras conmovedoras:
“Mis valientes tropas, mis queridos y fieles amigos,
al fin ha llegado la hora en que depende
todo aquello que es o debería ser querido para nosotros,
de la espada desenvainada y de la lanza brillante.
Lucháis por los protestantes aún no nacidos; vuestra causa es justa,
y la habéis defendido hasta ahora, a través de mares de sangre.
Y sed testigos de que vuestro príncipe, hasta ahora,
ha compartido cada peligro en esta gloriosa guerra;
nunca una lengua envidiosa dirá que vuestro líder huyó ante el hambre, el frío,
y dejó la carga a sus valientes veteranos.
¡Oh, no! Mis fieles soldados…
Con vosotros está vuestro Federico,
listo para daros la libertad,
derramando esas gotas rojas que giran alrededor de su corazón…”
Habló así, y grandes aclamaciones, como truenos que estallaban desde las nubes,
sobrecogieron al enemigo que se acercaba;
y ese sonido ensordecedor llenó las vastas llanuras de alrededor,
con gritos salvajes de júbilo.
Cada guerrero, lleno de furor,
esperaba ansioso para entrar en combate;
y ahora la voz de la alegría desbordante…
Page 114
De nuevo irrumpe en el cielo abovedado;
Y las rocas ásperas devuelven
El sonso solemne de la trompeta guerrera—
“¡Destruir! ¡Destruir! ¡Destruir!”
Como el agua que rugiendo desde la ladera de una montaña
Derriba rocas enteras con su impetuoso oleaje;
Y rodando por las llanuras con furioso ímpetu,
Se lleva la cabaña del pastor y sus ovejas,
Hacia las olas del abismo asombrado;
Así cada grupo,
Con la espada en mano,
Se lanzó contra el enemigo;
Tronando, relampagueando,
Chocando ferozmente
Arma contra arma—
Los encantos de la gloria,
Iluminaban cada pecho con un resplandor marcial,
Ah, ¡miren qué escenas patéticas se presentan!
Cuando los guerreros dejan escapar su aliento;
Ahora los gemidos de agonía invaden los oídos,
Se hunden en una muerte gloriosa.
La furia prusiana confunde al enemigo;
Algunos vacilan, caen, son asesinados;
Otros, cubiertos de sangre y heridas,
Yacen retorciéndose en la llanura,
Sorprendidos y confundidos,
Rodeados de horror,
Y con un miedo pálido, casi muertos,
Son vencidos y huyen.
¡Escuchen! ¡Escuchen! El sonido de la trompeta
Un grito de victoria se extiende por todas partes;
¡Y la Victoria llena los valles,
Y la Victoria llena los barrancos,
Y la Victoria resuena en las colinas cubiertas de vegetación!
Mientras los truenos murmuran y recorren el cielo.
Puede que hayan visto los relámpagos alados volar;
Rápidos como el pensamiento, los destellos brillan.
Y las rocas ásperas devuelven
El sonso solemne de la trompeta guerrera—
“¡Destruir! ¡Destruir! ¡Destruir!”
Como el agua que rugiendo desde la ladera de una montaña
Derriba rocas enteras con su impetuoso oleaje;
Y rodando por las llanuras con furioso ímpetu,
Se lleva la cabaña del pastor y sus ovejas,
Hacia las olas del abismo asombrado;
Así cada grupo,
Con la espada en mano,
Se lanzó contra el enemigo;
Tronando, relampagueando,
Chocando ferozmente
Arma contra arma—
Los encantos de la gloria,
Iluminaban cada pecho con un resplandor marcial,
Ah, ¡miren qué escenas patéticas se presentan!
Cuando los guerreros dejan escapar su aliento;
Ahora los gemidos de agonía invaden los oídos,
Se hunden en una muerte gloriosa.
La furia prusiana confunde al enemigo;
Algunos vacilan, caen, son asesinados;
Otros, cubiertos de sangre y heridas,
Yacen retorciéndose en la llanura,
Sorprendidos y confundidos,
Rodeados de horror,
Y con un miedo pálido, casi muertos,
Son vencidos y huyen.
¡Escuchen! ¡Escuchen! El sonido de la trompeta
Un grito de victoria se extiende por todas partes;
¡Y la Victoria llena los valles,
Y la Victoria llena los barrancos,
Y la Victoria resuena en las colinas cubiertas de vegetación!
Mientras los truenos murmuran y recorren el cielo.
Puede que hayan visto los relámpagos alados volar;
Rápidos como el pensamiento, los destellos brillan.
Page 115
A través de la inmensa extensión—
Así volaban los guerreros ágiles,
Cuando hacían huir a sus enemigos,
Con este grito universal:
“¡Perseguir! ¡Perseguir! ¡Perseguir!”
Sobre los cadáveres de los héroes caídos,
Cabalgaban los poderosos vencedores;
Allí, la armadura temblorosa cubría la llanura,
Teñida de sangre.
Ahora, tronando sobre sus filas derrotadas,
Él extiende destrucción, muerte y miedo,
Hasta que el día lo abandona, y la sombría noche,
En la más densa oscuridad de las sombras, desciende
En ayuda de sus horribles compañeros,
Y protege a los vencidos de la vista del vencedor.
Amer. Mag. and Mo. Chron., I-240, feb. 1758, Filadelfia.
ODE A LA VICTORIA OBTENIDA POR EL REY DE PRUSIA,
por el mismo autor [es decir, Annandius].
I.
Viva el monarca incomparable, príncipe ilustre.
Que tu cabeza permanezca siempre coronada de laureles,
gracias a las victorias que has obtenido.
Durante mucho tiempo has luchado por la libertad,
en campos teñidos de rojo por la guerra y la sangre,
para que se pueda recuperar la paz.
II.
Cuando Austria y la ambiciosa Galia
decidieron someter los reinos,
he aquí al poderoso príncipe de Prusia:
con ojo atento y mano guerrera,
los hace temblar de miedo,
levantado por la Providencia.
Así volaban los guerreros ágiles,
Cuando hacían huir a sus enemigos,
Con este grito universal:
“¡Perseguir! ¡Perseguir! ¡Perseguir!”
Sobre los cadáveres de los héroes caídos,
Cabalgaban los poderosos vencedores;
Allí, la armadura temblorosa cubría la llanura,
Teñida de sangre.
Ahora, tronando sobre sus filas derrotadas,
Él extiende destrucción, muerte y miedo,
Hasta que el día lo abandona, y la sombría noche,
En la más densa oscuridad de las sombras, desciende
En ayuda de sus horribles compañeros,
Y protege a los vencidos de la vista del vencedor.
Amer. Mag. and Mo. Chron., I-240, feb. 1758, Filadelfia.
ODE A LA VICTORIA OBTENIDA POR EL REY DE PRUSIA,
por el mismo autor [es decir, Annandius].
I.
Viva el monarca incomparable, príncipe ilustre.
Que tu cabeza permanezca siempre coronada de laureles,
gracias a las victorias que has obtenido.
Durante mucho tiempo has luchado por la libertad,
en campos teñidos de rojo por la guerra y la sangre,
para que se pueda recuperar la paz.
II.
Cuando Austria y la ambiciosa Galia
decidieron someter los reinos,
he aquí al poderoso príncipe de Prusia:
con ojo atento y mano guerrera,
los hace temblar de miedo,
levantado por la Providencia.
Page 116
III.
Como cuando un león levanta la cabeza,
el bosque entero se llena de temor;
cada criatura busca su escondite.
O cuando el gran Leviatán se muestra en toda su magnitud,
aterroriza a todos los que lo ven.
IV.
Para siempre quedará registrado ese día,
cuando en las llanuras de Turingia
Soubise huyó ante él;
cuando las numerosas tropas de Hilbourghausen
no pudieron resistir al valor prusiano,
y casi murieron de terror.
V.
Huyeron rápidamente, bendiciendo la noche,
que los ocultaba de la vista del vencedor
y facilitaba su retirada.
Cerca de las murallas de Freybourg cruzaron el río Unstrut.
En las colinas de Eckersberg, atormentados,
lamentaron su funesto destino.
VI.
¡Oh príncipe glorioso! ¡Oh ejército valiente!
Que soportáis hambre, frío y fatiga
con espíritu valeroso e inquebrantable.
A vosotros se someterá la orgullosa Austria,
y Luis recibirá con cariño
al prusiano como a su amigo.
VII.
Con caracteres de oro puro
merece ser registrado tu discurso,
antes de la batalla.
Cada soldado es un gran amigo de Federico,
quien sabe defender los derechos de su país.
Como cuando un león levanta la cabeza,
el bosque entero se llena de temor;
cada criatura busca su escondite.
O cuando el gran Leviatán se muestra en toda su magnitud,
aterroriza a todos los que lo ven.
IV.
Para siempre quedará registrado ese día,
cuando en las llanuras de Turingia
Soubise huyó ante él;
cuando las numerosas tropas de Hilbourghausen
no pudieron resistir al valor prusiano,
y casi murieron de terror.
V.
Huyeron rápidamente, bendiciendo la noche,
que los ocultaba de la vista del vencedor
y facilitaba su retirada.
Cerca de las murallas de Freybourg cruzaron el río Unstrut.
En las colinas de Eckersberg, atormentados,
lamentaron su funesto destino.
VI.
¡Oh príncipe glorioso! ¡Oh ejército valiente!
Que soportáis hambre, frío y fatiga
con espíritu valeroso e inquebrantable.
A vosotros se someterá la orgullosa Austria,
y Luis recibirá con cariño
al prusiano como a su amigo.
VII.
Con caracteres de oro puro
merece ser registrado tu discurso,
antes de la batalla.
Cada soldado es un gran amigo de Federico,
quien sabe defender los derechos de su país.
Page 117
Cuando sus feroces enemigos invaden.
VIII.
¿Quién querría quedarse atrás en la batalla,
si sirve a un príncipe tan grande, tan bondadoso,
en cada peligro cercano?
Cuando las vidas de los monarcas están en juego,
¿qué súbdito abandonaría a su rey?
¿Qué lugar queda para el miedo?
IX.
Europa ha fijado en ti su mirada,
¡Gran monarca! Todos confían en ti
para mantener su equilibrio.
Que este gran fin corone tus esfuerzos,
que tu fama sea eterna,
cuando duermas en el polvo.
Filadelfia, 10 de febrero de 1758.
Amer. Mag. and Mo. Chron., I-240, feb. 1758, Filadelfia.
Los mismos motivos nobles que indujeron al autor a enviarnos el siguiente poema, nos llevarán a publicarlo este mes, aunque ya estemos abarrotados de material. Consideramos nuestro deber, como británicos y protestantes, aprovechar toda oportunidad para celebrar a un héroe tan ilustre como el Rey de Prusia; y, por más desiguales que parezcan los versos, si contribuyen aunque sea un poco a elevar una imitación de sus nobles y casi divinos logros en favor de la Religión y la Libertad, nuestro objetivo se habrá cumplido plenamente.
SOBRE LA GLORIOSA VICTORIA OBTENIDA POR
EL HÉROICO REY DE PRUSIA SOBRE EL EJÉRCITO IMPERIAL CERCA DE NEUMARK EN
SILECIA EL 5 DE DICIEMBRE DE 1757.
I.
¡Oh, musa mía! Intenta de nuevo tocar la lira;
¡Despierta! ¡Despierta! Todo tu fuego poético!
Las hazañas del gran Federico siguen necesitando
un elogio más amplio.
Dejen que sus grandes hechos inspiren los versos.
VIII.
¿Quién querría quedarse atrás en la batalla,
si sirve a un príncipe tan grande, tan bondadoso,
en cada peligro cercano?
Cuando las vidas de los monarcas están en juego,
¿qué súbdito abandonaría a su rey?
¿Qué lugar queda para el miedo?
IX.
Europa ha fijado en ti su mirada,
¡Gran monarca! Todos confían en ti
para mantener su equilibrio.
Que este gran fin corone tus esfuerzos,
que tu fama sea eterna,
cuando duermas en el polvo.
Filadelfia, 10 de febrero de 1758.
Amer. Mag. and Mo. Chron., I-240, feb. 1758, Filadelfia.
Los mismos motivos nobles que indujeron al autor a enviarnos el siguiente poema, nos llevarán a publicarlo este mes, aunque ya estemos abarrotados de material. Consideramos nuestro deber, como británicos y protestantes, aprovechar toda oportunidad para celebrar a un héroe tan ilustre como el Rey de Prusia; y, por más desiguales que parezcan los versos, si contribuyen aunque sea un poco a elevar una imitación de sus nobles y casi divinos logros en favor de la Religión y la Libertad, nuestro objetivo se habrá cumplido plenamente.
SOBRE LA GLORIOSA VICTORIA OBTENIDA POR
EL HÉROICO REY DE PRUSIA SOBRE EL EJÉRCITO IMPERIAL CERCA DE NEUMARK EN
SILECIA EL 5 DE DICIEMBRE DE 1757.
I.
¡Oh, musa mía! Intenta de nuevo tocar la lira;
¡Despierta! ¡Despierta! Todo tu fuego poético!
Las hazañas del gran Federico siguen necesitando
un elogio más amplio.
Dejen que sus grandes hechos inspiren los versos.
Page 118
¡Y que tus versos tengan melodía!
II.
El ilustre Aníbal de antaño,
César, valiente, y Escipión, audaz,
Por las batallas ganadas quedan inscritos
En las páginas de la historia.
Que el nombre de Federico se mencione junto al de ellos,
¡El héroe de su época!
III.
¡Rosbach! Tu llanura pertenece al vencedor.
Estaba llena de gritos y gemidos de agonía,
de miembros destrozados y huesos rotos…
Yacían amontonados.
Los galos derrotados aún lamentan
ese día funesto.
IV.
Sí, Federico, empeñado en nuevas conquistas,
persigue como Alejandro,
como si quisiera someter al mundo entero…
Príncipe intrépido.
Que seas un héroe grande y verdadero
lo demuestra cada una de tus acciones.
V.
Primero, Silesia exige ayuda;
allí sus pérdidas aumentan su dolor.
Hacia allí marchan apresuradamente los prusianos y su líder,
en ayuda de Bevern;
y en poco tiempo
desempeñaron noblemente su papel.
VI.
¡Miren! ¡Miren! Ese hombre divino avanza,
y conduce a las tropas experimentadas al combate,
acostumbradas al esfuerzo y a las hazañas guerreras.
II.
El ilustre Aníbal de antaño,
César, valiente, y Escipión, audaz,
Por las batallas ganadas quedan inscritos
En las páginas de la historia.
Que el nombre de Federico se mencione junto al de ellos,
¡El héroe de su época!
III.
¡Rosbach! Tu llanura pertenece al vencedor.
Estaba llena de gritos y gemidos de agonía,
de miembros destrozados y huesos rotos…
Yacían amontonados.
Los galos derrotados aún lamentan
ese día funesto.
IV.
Sí, Federico, empeñado en nuevas conquistas,
persigue como Alejandro,
como si quisiera someter al mundo entero…
Príncipe intrépido.
Que seas un héroe grande y verdadero
lo demuestra cada una de tus acciones.
V.
Primero, Silesia exige ayuda;
allí sus pérdidas aumentan su dolor.
Hacia allí marchan apresuradamente los prusianos y su líder,
en ayuda de Bevern;
y en poco tiempo
desempeñaron noblemente su papel.
VI.
¡Miren! ¡Miren! Ese hombre divino avanza,
y conduce a las tropas experimentadas al combate,
acostumbradas al esfuerzo y a las hazañas guerreras.
Page 119
¡Una raza resistente!
Tales tropas son, en verdad, amigos de los príncipes,
Y honran a su líder.
VII.
El sonido de la trompeta y el ruido más fuerte
de los tambores de guerra aumentan su alegría;
No son llevados por la fuerza, sino por elección,
y valientes para luchar,
tienen en mente la causa de su país;
¡Guerra! ¡Guerra! es su deleite.
VIII.
Ahora se lanzan al combate con gritos furiosos;
y participan en una batalla feroz y encarnizada,
hasta que finalmente derrotan al enemigo invencible;
y gritan a voz en cuello—
¡Oh! Prusianos incomparables, ¡nunca retrocedan!
¡Perseguir! ¡Aislar! ¡Destruir!
IX.
Los valientes vencedores, de cerca y de lejos,
sembran destrucción feroz en la retaguardia;
sus enemigos, llenos de temor,
dejan caer sus armas;
aquellos que antes eran orgullosos y severos,
que creían que el campo de batalla les pertenecía.
X.
Míralos triunfantes, llevando consigo
las banderas imperiales ondeando alegremente;
mil trofeos adornan el camino;
al regresar, bajo sus pies, una presa desdichada,
los vencidos lloran.
XI.
He aquí la llanura teñida de sangre.
Tales tropas son, en verdad, amigos de los príncipes,
Y honran a su líder.
VII.
El sonido de la trompeta y el ruido más fuerte
de los tambores de guerra aumentan su alegría;
No son llevados por la fuerza, sino por elección,
y valientes para luchar,
tienen en mente la causa de su país;
¡Guerra! ¡Guerra! es su deleite.
VIII.
Ahora se lanzan al combate con gritos furiosos;
y participan en una batalla feroz y encarnizada,
hasta que finalmente derrotan al enemigo invencible;
y gritan a voz en cuello—
¡Oh! Prusianos incomparables, ¡nunca retrocedan!
¡Perseguir! ¡Aislar! ¡Destruir!
IX.
Los valientes vencedores, de cerca y de lejos,
sembran destrucción feroz en la retaguardia;
sus enemigos, llenos de temor,
dejan caer sus armas;
aquellos que antes eran orgullosos y severos,
que creían que el campo de batalla les pertenecía.
X.
Míralos triunfantes, llevando consigo
las banderas imperiales ondeando alegremente;
mil trofeos adornan el camino;
al regresar, bajo sus pies, una presa desdichada,
los vencidos lloran.
XI.
He aquí la llanura teñida de sangre.
Page 120
¡Y la armadura temblorosa de los caídos!
Sus sueños de honor, ¡ah!, ¡cuán vanos!
Gimiendo yacen allí;
A veces se quejan de sus heridas,
Otras veces se desploman, pierden el conocimiento y mueren.
XII.
Así es el final de las cosas humanas,
el destino de emperadores y reyes;
la muerte trae desastre tras de sí,
¡qué terrible de ver!
Cosas como las que canta el gran Papa o Homero…
son demasiado elevadas para mí.
XIII.
Pero Carlos y el valiente Daun se retiran;
él, que recientemente lideró un gran ejército…
Ahora, en Breslau, en estado deplorable,
se reúnen allí:
y allí lamentan su funesto destino
y su derrota lamentable.
XIV.
El líder prusiano los persigue con rapidez;
a su aproximación, se llenan de terror.
Asustados por su poderoso brazo,
huyeron tan tarde…
¡Oh, Federico! Príncipe incomparable, continúa tu glorioso camino.
XV.
Esos héroes le entregan la ciudad;
lo consideran un héroe aún mayor.
Él logró derribar pronto sus murallas
y someterlos.
Que pueda llevar la corona prusiana por mucho tiempo,
y someter a todo enemigo arrogante.
Sus sueños de honor, ¡ah!, ¡cuán vanos!
Gimiendo yacen allí;
A veces se quejan de sus heridas,
Otras veces se desploman, pierden el conocimiento y mueren.
XII.
Así es el final de las cosas humanas,
el destino de emperadores y reyes;
la muerte trae desastre tras de sí,
¡qué terrible de ver!
Cosas como las que canta el gran Papa o Homero…
son demasiado elevadas para mí.
XIII.
Pero Carlos y el valiente Daun se retiran;
él, que recientemente lideró un gran ejército…
Ahora, en Breslau, en estado deplorable,
se reúnen allí:
y allí lamentan su funesto destino
y su derrota lamentable.
XIV.
El líder prusiano los persigue con rapidez;
a su aproximación, se llenan de terror.
Asustados por su poderoso brazo,
huyeron tan tarde…
¡Oh, Federico! Príncipe incomparable, continúa tu glorioso camino.
XV.
Esos héroes le entregan la ciudad;
lo consideran un héroe aún mayor.
Él logró derribar pronto sus murallas
y someterlos.
Que pueda llevar la corona prusiana por mucho tiempo,
y someter a todo enemigo arrogante.
Page 121
—Annandius.
11 de marzo de 1758.
Amer. Mag. and Mo. Chron., I-279, marzo de 1757, Filadelfia.
TRADUCCIÓN LITERAL DE LA ODA DEL REY DE PRUSIA.
I.
¡Oh Dios! Dios todopoderoso,
invencible, desconocido;
Creador, padre de todos;
a Quien toda nación implora;
a Quien el bárbaro adora en el viento.
¿Con qué nombre te complacerá
que te dirija la palabra? ¡Oh espíritu infinito,
sabio y eterno!
A los pies de tu trono sagrado inclino
con la mayor humildad mi cabeza.
II.
Abandonado por mis únicos amigos,
en una tierra extraña,
donde el invierno estaba a punto de matarnos;
el enemigo enfurecido por todas partes,
con sus instrumentos salvajes,
la espada y el fuego, devorándolo todo;
como si fueran sacrificadores,
vinieron con su furia mortal,
y se apresuraron a destruirnos entre gritos de triunfo.
III.
Pero en tu visión penetrante,
¡cuán vanas son las tropas poderosas!
Yo, aún intrépido, me atrevo al combate;
mi escudo y mi lanza son mi defensa:
Y he aquí que los ejércitos se enfrentan;
ellos dan la espalda, y nosotros los perseguimos para castigarlos.
11 de marzo de 1758.
Amer. Mag. and Mo. Chron., I-279, marzo de 1757, Filadelfia.
TRADUCCIÓN LITERAL DE LA ODA DEL REY DE PRUSIA.
I.
¡Oh Dios! Dios todopoderoso,
invencible, desconocido;
Creador, padre de todos;
a Quien toda nación implora;
a Quien el bárbaro adora en el viento.
¿Con qué nombre te complacerá
que te dirija la palabra? ¡Oh espíritu infinito,
sabio y eterno!
A los pies de tu trono sagrado inclino
con la mayor humildad mi cabeza.
II.
Abandonado por mis únicos amigos,
en una tierra extraña,
donde el invierno estaba a punto de matarnos;
el enemigo enfurecido por todas partes,
con sus instrumentos salvajes,
la espada y el fuego, devorándolo todo;
como si fueran sacrificadores,
vinieron con su furia mortal,
y se apresuraron a destruirnos entre gritos de triunfo.
III.
Pero en tu visión penetrante,
¡cuán vanas son las tropas poderosas!
Yo, aún intrépido, me atrevo al combate;
mi escudo y mi lanza son mi defensa:
Y he aquí que los ejércitos se enfrentan;
ellos dan la espalda, y nosotros los perseguimos para castigarlos.
Page 122
Vencedores todos mis soldados
Parecen llevar consigo el estruendo más terrible de la guerra;
Y cada brazo es como mil en la furia del combate.
IV.
Entonces te debo el éxito
A la fortuna… ¿Por qué?
La justicia me ayudó;
Desde lo alto dirigió su mirada hacia mí;
Y cuando vio a las partes en conflicto,
Alzó su mano para juzgar
El derecho de cada bando.
Y al ver que la balanza se inclinaba,
Empleó su espada.
El Rey de Prusia se ocupa en tiempos de paz de la siguiente manera: Se levanta a las cinco;
Trabaja hasta las siete; se viste y recibe cartas y peticiones hasta las nueve;
De nueve a once está con sus ministros; luego va a inspeccionar a las guardias;
Cena media hora después de las doce con algunos de sus oficiales;
Media hora después de la una se retira hasta las cinco;
Luego alguien le lee hasta las siete; después hay concierto;
A las nueve llegan los hombres de talento; cenan media hora después y conversan hasta las once;
Luego el rey se retira y a las doce se acuesta.
Es estadista, soldado, escritor y músico;
Inagotable en sus tareas; supervisa y dirige todo con método; muy frugal; sin ceremonias innecesarias en la corte;
Los oficiales ociosos tienen los títulos habituales, pero no reciben salario, aunque en su mayoría son oficiales.
PARÁFRASE DEL TERCER SALMO, EN ALABANZA
A LA MAJESTAD PRUSIANA.
Mira, oh Dios, ¡escucha mi clamor!
En ti reposan mis esperanzas:
Estoy rodeado, sin aliados;
Sé mi escudo y amigo.
Los reyes y príncipes se han unido en confederación
Para atacar por todos lados
Con el fin de llevar a cabo intrigas malvadas;
Pero tú puedes repelerlos.
Hace tiempo que temía sus señales y gestos.
Parecen llevar consigo el estruendo más terrible de la guerra;
Y cada brazo es como mil en la furia del combate.
IV.
Entonces te debo el éxito
A la fortuna… ¿Por qué?
La justicia me ayudó;
Desde lo alto dirigió su mirada hacia mí;
Y cuando vio a las partes en conflicto,
Alzó su mano para juzgar
El derecho de cada bando.
Y al ver que la balanza se inclinaba,
Empleó su espada.
El Rey de Prusia se ocupa en tiempos de paz de la siguiente manera: Se levanta a las cinco;
Trabaja hasta las siete; se viste y recibe cartas y peticiones hasta las nueve;
De nueve a once está con sus ministros; luego va a inspeccionar a las guardias;
Cena media hora después de las doce con algunos de sus oficiales;
Media hora después de la una se retira hasta las cinco;
Luego alguien le lee hasta las siete; después hay concierto;
A las nueve llegan los hombres de talento; cenan media hora después y conversan hasta las once;
Luego el rey se retira y a las doce se acuesta.
Es estadista, soldado, escritor y músico;
Inagotable en sus tareas; supervisa y dirige todo con método; muy frugal; sin ceremonias innecesarias en la corte;
Los oficiales ociosos tienen los títulos habituales, pero no reciben salario, aunque en su mayoría son oficiales.
PARÁFRASE DEL TERCER SALMO, EN ALABANZA
A LA MAJESTAD PRUSIANA.
Mira, oh Dios, ¡escucha mi clamor!
En ti reposan mis esperanzas:
Estoy rodeado, sin aliados;
Sé mi escudo y amigo.
Los reyes y príncipes se han unido en confederación
Para atacar por todos lados
Con el fin de llevar a cabo intrigas malvadas;
Pero tú puedes repelerlos.
Hace tiempo que temía sus señales y gestos.
Page 123
En estrechas conspiraciones gritaban:
“No hay ayuda para él en Dios;
Dividiremos su reino”.
Entre el terrible resplandor de su ejército,
Tú me diste fuerza interior,
Enseñando a mi brazo el arte de la guerra,
A mis dedos cómo luchar.
Aunque tropas experimentadas rodeen mi campamento,
Expertas en los peligros de la guerra,
Con calma me acuesto a descansar
En tus brazos protectores.
Ni temeré sus vanas amenazas,
Aunque se unan miles y miles;
Pues tú eres el Dios de los ejércitos,
Y la victoria es tuya.
Levántate, oh Dios, y defiende mi causa;
¡Oh! Sálvame con tu poder;
Si alguna vez respeté tus leyes,
Guía esta hora crucial.
¡Está hecho! —Ellos tiemblan de espanto;
Mis tropas mantienen sus posiciones:
Miren cómo sus líneas de combate ceden,
¡Y somos nosotros los vencedores!
El éxito, oh reyes, no es vuestro regalo;
Pertenece al cielo:
La victoria no siempre va a los rápidos,
Ni la batalla a los fuertes.
New Amer. Mag., Nº IV-78, abril de 1758, Woodbridge, Nueva Jersey.
DISCURSO DEL PRÍNCIPE DE BRUNSWICK
A LAS TROPAS DE HANÓVER Y HESIA.
Así habló Brunswick, tan valiente, a las tropas heridas:
“¿Acaso debemos soportar con sumisión el yugo galo?
¿Vosotros, oh veteranos, acostumbrados a dolores
y penurias de la guerra, llevaréis cadenas vergonzosas?”
“No hay ayuda para él en Dios;
Dividiremos su reino”.
Entre el terrible resplandor de su ejército,
Tú me diste fuerza interior,
Enseñando a mi brazo el arte de la guerra,
A mis dedos cómo luchar.
Aunque tropas experimentadas rodeen mi campamento,
Expertas en los peligros de la guerra,
Con calma me acuesto a descansar
En tus brazos protectores.
Ni temeré sus vanas amenazas,
Aunque se unan miles y miles;
Pues tú eres el Dios de los ejércitos,
Y la victoria es tuya.
Levántate, oh Dios, y defiende mi causa;
¡Oh! Sálvame con tu poder;
Si alguna vez respeté tus leyes,
Guía esta hora crucial.
¡Está hecho! —Ellos tiemblan de espanto;
Mis tropas mantienen sus posiciones:
Miren cómo sus líneas de combate ceden,
¡Y somos nosotros los vencedores!
El éxito, oh reyes, no es vuestro regalo;
Pertenece al cielo:
La victoria no siempre va a los rápidos,
Ni la batalla a los fuertes.
New Amer. Mag., Nº IV-78, abril de 1758, Woodbridge, Nueva Jersey.
DISCURSO DEL PRÍNCIPE DE BRUNSWICK
A LAS TROPAS DE HANÓVER Y HESIA.
Así habló Brunswick, tan valiente, a las tropas heridas:
“¿Acaso debemos soportar con sumisión el yugo galo?
¿Vosotros, oh veteranos, acostumbrados a dolores
y penurias de la guerra, llevaréis cadenas vergonzosas?”
Page 124
“¡Volved y ved! Ved cómo las hordas hostiles
se apoderan de vuestros bienes, destruyen vuestras tierras;
vuestras hijas y esposas son arrebatadas por la fuerza,
convirtiéndose en esclavas de los orgullosos hijos de Galia, para ser presa!
¡Escuchad! Cómo la delicada doncella,
sometida por la fuerza, suplica la ayuda de su padre;
en agonía repite el nombre de su hermano,
para que castigue a esos bandidos y proteja su honor!
¡Levantaos, germanos! ¡Levantaos! ¡Tomad una venganza gloriosa;
la religión, el honor, la libertad… todo está en juego!”
… “Basta”, gritaron, “dejad que Fernando siga adelante;
nos atrevemos a seguirlo allí donde él se atreva a llevarnos”.
Impulsados por las injusticias de su país, toman las armas,
decididos a salvarla o a morir.
New Amer. Mag., Nº IV-80, abril de 1758, Woodbridge, Nueva Jersey.
SOBRE UNA CARGA DE GUANTES FRANCÉS APRENDIDOS POR LOS PRUSIANOS.
Lewis, ante el frío intenso del invierno y el clima severo,
envía un guante a cada uno de sus capitanes, sabiendo que sus tropas son demasiado delicadas para resistir al enemigo sin algo que les proteja las muñecas; pues, ¿quién podría cargar su arma o sostener su pistola si sus dedos están entumecidos por el frío?
Prusia, en cambio, adopta un método diferente en la guerra: sus veteranos valientes atacan sin guantes. Desafían el rigor del aire helado y luchan, conquistando con los nudillos desnudos.
Borbón, si tus objetivos son las coronas y los triunfos, piensa en alguna forma más inteligente de ganar fama: otras artes serán necesarias para someter a tus rivales; los guantes suaves, sin espadas afiladas, nunca servirán de nada. Tus tropas temblorosas podrían rendir un mejor servicio si les enviaras algo que pudiera calentar sus corazones; se les admiraría menos por su valentía que por su capacidad de soportar el frío.
se apoderan de vuestros bienes, destruyen vuestras tierras;
vuestras hijas y esposas son arrebatadas por la fuerza,
convirtiéndose en esclavas de los orgullosos hijos de Galia, para ser presa!
¡Escuchad! Cómo la delicada doncella,
sometida por la fuerza, suplica la ayuda de su padre;
en agonía repite el nombre de su hermano,
para que castigue a esos bandidos y proteja su honor!
¡Levantaos, germanos! ¡Levantaos! ¡Tomad una venganza gloriosa;
la religión, el honor, la libertad… todo está en juego!”
… “Basta”, gritaron, “dejad que Fernando siga adelante;
nos atrevemos a seguirlo allí donde él se atreva a llevarnos”.
Impulsados por las injusticias de su país, toman las armas,
decididos a salvarla o a morir.
New Amer. Mag., Nº IV-80, abril de 1758, Woodbridge, Nueva Jersey.
SOBRE UNA CARGA DE GUANTES FRANCÉS APRENDIDOS POR LOS PRUSIANOS.
Lewis, ante el frío intenso del invierno y el clima severo,
envía un guante a cada uno de sus capitanes, sabiendo que sus tropas son demasiado delicadas para resistir al enemigo sin algo que les proteja las muñecas; pues, ¿quién podría cargar su arma o sostener su pistola si sus dedos están entumecidos por el frío?
Prusia, en cambio, adopta un método diferente en la guerra: sus veteranos valientes atacan sin guantes. Desafían el rigor del aire helado y luchan, conquistando con los nudillos desnudos.
Borbón, si tus objetivos son las coronas y los triunfos, piensa en alguna forma más inteligente de ganar fama: otras artes serán necesarias para someter a tus rivales; los guantes suaves, sin espadas afiladas, nunca servirán de nada. Tus tropas temblorosas podrían rendir un mejor servicio si les enviaras algo que pudiera calentar sus corazones; se les admiraría menos por su valentía que por su capacidad de soportar el frío.
Page 125
Con combates constantes... con vuelos escasamente fatigantes,
Tus brazos nunca dejarían de triunfar,
Si las batallas se ganaran con pies ágiles.
New Amer. Mag., N.º IV-80, abril de 1758, Woodbridge, N. J.
**La oda del rey de Prusia**
Te imito en tu grandeza.
1.
¡Padre de todos! ¡Señor poderoso!
Infinitamente desconocido…
Adorado por los paganos y por los santos;
Aunque de distintas maneras, eres uno solo.
¿Con qué gran nombre debo dirigirme
a ti, rey eterno?
¡Oh! ¿Cómo expresar mi gratitud?
¡Oh! ¿Cómo alabar tus virtudes?
Pero, oh gran Dios, siempre omnisciente y justo,
permite que una partícula de polvo se incline ante tu trono.
2.
Abandonado por todos sus amigos,
solo, debe soportar todo:
el frío cruel del invierno,
y vivir en tierra extranjera.
El enemigo, enfurecido por todas partes,
utiliza terribles armas de guerra
de diversas formas, destinándolas para nosotros.
Cielos… ¡con qué furia atacan!
Se apoderan de la victoria, pero olvidan que el hombre fue creado para morir.
3.
Sin embargo, aquel que a menudo ha dicho
que las cifras no sirven de nada,
nos inspiró a no desanimarnos.
Tus brazos nunca dejarían de triunfar,
Si las batallas se ganaran con pies ágiles.
New Amer. Mag., N.º IV-80, abril de 1758, Woodbridge, N. J.
**La oda del rey de Prusia**
Te imito en tu grandeza.
1.
¡Padre de todos! ¡Señor poderoso!
Infinitamente desconocido…
Adorado por los paganos y por los santos;
Aunque de distintas maneras, eres uno solo.
¿Con qué gran nombre debo dirigirme
a ti, rey eterno?
¡Oh! ¿Cómo expresar mi gratitud?
¡Oh! ¿Cómo alabar tus virtudes?
Pero, oh gran Dios, siempre omnisciente y justo,
permite que una partícula de polvo se incline ante tu trono.
2.
Abandonado por todos sus amigos,
solo, debe soportar todo:
el frío cruel del invierno,
y vivir en tierra extranjera.
El enemigo, enfurecido por todas partes,
utiliza terribles armas de guerra
de diversas formas, destinándolas para nosotros.
Cielos… ¡con qué furia atacan!
Se apoderan de la victoria, pero olvidan que el hombre fue creado para morir.
3.
Sin embargo, aquel que a menudo ha dicho
que las cifras no sirven de nada,
nos inspiró a no desanimarnos.
Page 126
Pero levántense, luchen y triunfen:
En la batalla, el enemigo cedió;
Con valentía superior,
Nos dejaron un día glorioso,
Coronado de botines y honores.
Cada prusiano actuó como héroe:
Causó cien muertes, logró cien conquistas.
4.
¿Es entonces a la fortuna a quien debo
Este éxito inesperado?
La fortuna es ciega; no puede ser así.
Debo buscar otra explicación:
La justicia, esa hermosa doncella celestial,
Vio cómo surgía la terrible contienda;
Vio todo eso y mantuvo su rayo sagrado
Suspendido en los cielos.
La balanza austriaca se inclinó bajo el peso de la nuestra;
La justicia lo aprobó y ordenó que el campo fuera
Nuestro.
New Amer. Mag., N.º V-119, mayo de 1758, Woodbridge, Nueva Jersey.
LA RELAJACIÓN DE LA GUERRA:
O LA FILOSOFÍA DEL HÉROE, etc. Escrito por el Rey de Prusia, durante su residencia en Breslau.
El amor se mantiene gracias a la esperanza;
El entusiasmo, gracias a la recompensa que se obtiene.
En el poder, comienza la autoridad;
La debilidad gana fuerza gracias a la prudencia.
La honestidad es la riqueza del crédito;
La templanza, el pilar de la salud.
La astucia surge de la tranquilidad y la satisfacción;
La satisfacción viene de la competencia;
Y la competencia, como todos pueden ver,
Proviene de una buena gestión.
En la batalla, el enemigo cedió;
Con valentía superior,
Nos dejaron un día glorioso,
Coronado de botines y honores.
Cada prusiano actuó como héroe:
Causó cien muertes, logró cien conquistas.
4.
¿Es entonces a la fortuna a quien debo
Este éxito inesperado?
La fortuna es ciega; no puede ser así.
Debo buscar otra explicación:
La justicia, esa hermosa doncella celestial,
Vio cómo surgía la terrible contienda;
Vio todo eso y mantuvo su rayo sagrado
Suspendido en los cielos.
La balanza austriaca se inclinó bajo el peso de la nuestra;
La justicia lo aprobó y ordenó que el campo fuera
Nuestro.
New Amer. Mag., N.º V-119, mayo de 1758, Woodbridge, Nueva Jersey.
LA RELAJACIÓN DE LA GUERRA:
O LA FILOSOFÍA DEL HÉROE, etc. Escrito por el Rey de Prusia, durante su residencia en Breslau.
El amor se mantiene gracias a la esperanza;
El entusiasmo, gracias a la recompensa que se obtiene.
En el poder, comienza la autoridad;
La debilidad gana fuerza gracias a la prudencia.
La honestidad es la riqueza del crédito;
La templanza, el pilar de la salud.
La astucia surge de la tranquilidad y la satisfacción;
La satisfacción viene de la competencia;
Y la competencia, como todos pueden ver,
Proviene de una buena gestión.
Page 127
Criadas, para avivar el fuego de un amante,
se necesita más dulzura que encantos;
los autores pueden ganar más con la Verdad
que con recursos que solo complacen en vano;
las artes contribuyen menos que las virtudes
a combinar la felicidad y la vida;
quien quiera alcanzar la felicidad
debe valorar más la prudencia que el ingenio,
más que las riquezas, una salud robusta,
y más que la fortuna, una tranquilidad irreprochable.
No deber nada, ni acumular nada,
poca tierra y poca comida,
un ser querido, fiel y bondadoso,
estas son bendiciones para mi espíritu.
Yo, cuando llega el invierno, deseo
un cuarto pequeño pero con un fuego abundante,
vasos moderados, vino generoso,
pocos platos cuando como.
Sí, mis pensamientos sobrios son así:
el hombre nunca debe tener demasiado;
no demasiado... ¡Qué sentido tan sólido!
¡Tres palabras tan simples bastan!
Demasiado descanso entumece la mente;
demasiada lucha distrae a la humanidad;
demasiada negligencia es pereza;
demasiado celo es fruto de la locura;
demasiado amor perturba nuestra paz,
demasiada vida física destruye;
demasiada astucia es un arte fraudulento,
demasiada firmeza es falta de corazón;
ser demasiado tacaño hace al hombre un sinvergüenza;
son imprudentes aquellos que son demasiado valientes;
demasiadas riquezas oprimen como un peso;
demasiada fama causa angustia;
demasiado placer trae la muerte;
demasiado ingenio es algo peligroso;
demasiada confianza es guía de la locura.
se necesita más dulzura que encantos;
los autores pueden ganar más con la Verdad
que con recursos que solo complacen en vano;
las artes contribuyen menos que las virtudes
a combinar la felicidad y la vida;
quien quiera alcanzar la felicidad
debe valorar más la prudencia que el ingenio,
más que las riquezas, una salud robusta,
y más que la fortuna, una tranquilidad irreprochable.
No deber nada, ni acumular nada,
poca tierra y poca comida,
un ser querido, fiel y bondadoso,
estas son bendiciones para mi espíritu.
Yo, cuando llega el invierno, deseo
un cuarto pequeño pero con un fuego abundante,
vasos moderados, vino generoso,
pocos platos cuando como.
Sí, mis pensamientos sobrios son así:
el hombre nunca debe tener demasiado;
no demasiado... ¡Qué sentido tan sólido!
¡Tres palabras tan simples bastan!
Demasiado descanso entumece la mente;
demasiada lucha distrae a la humanidad;
demasiada negligencia es pereza;
demasiado celo es fruto de la locura;
demasiado amor perturba nuestra paz,
demasiada vida física destruye;
demasiada astucia es un arte fraudulento,
demasiada firmeza es falta de corazón;
ser demasiado tacaño hace al hombre un sinvergüenza;
son imprudentes aquellos que son demasiado valientes;
demasiadas riquezas oprimen como un peso;
demasiada fama causa angustia;
demasiado placer trae la muerte;
demasiado ingenio es algo peligroso;
demasiada confianza es guía de la locura.
Page 128
Demasiado espíritu no es más que orgullo;
Es un ingenuo que es demasiado libre.
Demasiada generosidad debilita;
Demasiada condescendencia hace al hombre un sinvergüenza;
Demasiado celo sirve solo para complacer a un esclavo.
Este “demasiado”, aunque parezca malo,
puede transformarse fácilmente en algo bueno, según crees.
Pero te equivocas, amigo mío: de las cosas insignificantes depende todo.
Las cosas insignificantes producen grandes efectos, tanto de placer como de utilidad.
A menudo, son ellas las que deciden el resultado, cuando fallamos en el amor o en la ley.
Las cosas insignificantes pueden elevar a los grandes hombres, y también hacer que la belleza orgullosa se doblegue.
Las cosas insignificantes inspiran al poeta, pero también distraen la mente.
Las cosas insignificantes, más o menos, nos dan o nos niegan el éxito.
Cuando esperamos, pueden alegrarnos; cuando tememos, nos golpean.
Todas las llamas que conocen los amantes son apagadas o avivadas por las cosas insignificantes.
N. B. Este pequeño poema se vende por 6 peniques esterlinos en Londres, y por 3 peniques aquí.
Amer. Mag. and Mo. Chron., I-440, junio de 1758, Filadelfia.
**Consejos en los periódicos públicos, sobre Aladino, quien ordenó al rey de Prusia que le diera un regalo de mil libras.**
Que ya no griten los arrogantes austriacos: “Federico, nuestro enemigo, no tiene aliados”.
Las hermosas británicas están de su lado, y preparan todo para la próxima campaña.
Transferirán sus riquezas a sus arcas… El dinero es la fuerza que impulsa la guerra.
Por él suplican, y mucho pueden decir.
Es un ingenuo que es demasiado libre.
Demasiada generosidad debilita;
Demasiada condescendencia hace al hombre un sinvergüenza;
Demasiado celo sirve solo para complacer a un esclavo.
Este “demasiado”, aunque parezca malo,
puede transformarse fácilmente en algo bueno, según crees.
Pero te equivocas, amigo mío: de las cosas insignificantes depende todo.
Las cosas insignificantes producen grandes efectos, tanto de placer como de utilidad.
A menudo, son ellas las que deciden el resultado, cuando fallamos en el amor o en la ley.
Las cosas insignificantes pueden elevar a los grandes hombres, y también hacer que la belleza orgullosa se doblegue.
Las cosas insignificantes inspiran al poeta, pero también distraen la mente.
Las cosas insignificantes, más o menos, nos dan o nos niegan el éxito.
Cuando esperamos, pueden alegrarnos; cuando tememos, nos golpean.
Todas las llamas que conocen los amantes son apagadas o avivadas por las cosas insignificantes.
N. B. Este pequeño poema se vende por 6 peniques esterlinos en Londres, y por 3 peniques aquí.
Amer. Mag. and Mo. Chron., I-440, junio de 1758, Filadelfia.
**Consejos en los periódicos públicos, sobre Aladino, quien ordenó al rey de Prusia que le diera un regalo de mil libras.**
Que ya no griten los arrogantes austriacos: “Federico, nuestro enemigo, no tiene aliados”.
Las hermosas británicas están de su lado, y preparan todo para la próxima campaña.
Transferirán sus riquezas a sus arcas… El dinero es la fuerza que impulsa la guerra.
Por él suplican, y mucho pueden decir.
Page 129
¡Por él se vuelven devotos y oran!
¡Por él crece su ardor guerrero,
y vuelven a armar sus ojos asesinos!
Esos guerreros brillantes nunca fueron vencidos,
pero logran una conquista mediante la retirada.
New Amer. Mag., N.º VII-172, julio de 1758, Woodbridge, Nueva Jersey.
Señores:
La siguiente pequeña composición poética fue escrita apresuradamente a petición, y para el entretenimiento, de un grupo selecto de amigos entusiastas del arte, quienes me informaron con poca antelación de su intención de cenar conmigo y brindar por la salud del “campeón protestante”, como llamaban al rey de Prusia. Fueron lo suficientemente amables como para expresar su aprobación unánime a esta pieza, e insistieron en que la enviara a ustedes, con el fin (si estuvieran de acuerdo con ellos) de que ocupara una página en su revista. Espero que ningún lector considere que la dignidad del tema disminuya solo por el estilo coloquial en que está escrita; si piensan que ese estilo es el más adecuado para la ocasión, deben recordar que los versos, compuestos por once sílabas cada uno, deben leerse, al igual que los yámbicos griegos (que antiguamente se utilizaban mucho en festividades), con menos solemnidad y mayor rapidez, de lo que permite la medida heroica habitual de diez sílabas en nuestro idioma.
Kent, Maryland, 14 de julio de 1758.
EL COMETA REAL.
¡Por él crece su ardor guerrero,
y vuelven a armar sus ojos asesinos!
Esos guerreros brillantes nunca fueron vencidos,
pero logran una conquista mediante la retirada.
New Amer. Mag., N.º VII-172, julio de 1758, Woodbridge, Nueva Jersey.
Señores:
La siguiente pequeña composición poética fue escrita apresuradamente a petición, y para el entretenimiento, de un grupo selecto de amigos entusiastas del arte, quienes me informaron con poca antelación de su intención de cenar conmigo y brindar por la salud del “campeón protestante”, como llamaban al rey de Prusia. Fueron lo suficientemente amables como para expresar su aprobación unánime a esta pieza, e insistieron en que la enviara a ustedes, con el fin (si estuvieran de acuerdo con ellos) de que ocupara una página en su revista. Espero que ningún lector considere que la dignidad del tema disminuya solo por el estilo coloquial en que está escrita; si piensan que ese estilo es el más adecuado para la ocasión, deben recordar que los versos, compuestos por once sílabas cada uno, deben leerse, al igual que los yámbicos griegos (que antiguamente se utilizaban mucho en festividades), con menos solemnidad y mayor rapidez, de lo que permite la medida heroica habitual de diez sílabas en nuestro idioma.
Kent, Maryland, 14 de julio de 1758.
EL COMETA REAL.
Page 130
Astrónomos erróneos, no miren tan alto:
La cometa anunciada aún no está en el cielo.
Brilla aquí en la tierra, aunque provenga del Cielo;
Y el año pasado brilló con gran intensidad: cincuenta y siete.
Hace tres mil años, bajo la figura audaz de Wodon,
proyectó su resplandor sobre la antigua Germania.
Luego, revistiendo la forma de Arminio, regresó;
y, fatal para las devastadas legiones de Roma, quemó todo a su paso.
Ahora, acompañado por todos los estruendos de la guerra,
nuestro gran Federico de Prusia es esa estrella ardiente.
Es el representante del Cielo contra las naciones oprimidas;
pero para los tiranos es señal de venganza divina.
El Norte lo vio desplazarse de forma excéntrica y rápida:
(pues los héroes y las estrellas parecen más brillantes cerca del polo).
Para Gran Bretaña irradia sus rayos beneficiosos;
mientras que la ramera lasciva de Babilonia se asusta ante sus terrores.
Al feroz Oso ruso asusta su esplendor;
y el orgulloso Águila de Austria ahora huye de su luz.
Mientras inspira calor a los hijos felices de la libertad,
las Lilas de Francia se queman en sus llamas.
La falsa Estocolmo descubrirá que el Báltico no es barrera alguna.
Ahora está en Viena; pronto estará en París.
Desde Europa, su influencia se extenderá a través del océano
para animar, oh Jorge, tu nuevo mundo.
Amiga de nuestras leyes, nuestra religión y nuestros derechos,
anuncia la conquista de los invasores salvajes;
y de aquellos cristianos que deshonran su naturaleza,
que traicionan la forma humana y desfiguran la imagen de Dios.
¡Viva, resplandor viviente, cuyo nombre tan honrado
será, el primero entre los mortales, incluido en los anales de la fama!
Cuya gloria se extenderá, a través de cada época y cada lugar,
hasta los límites últimos del espacio y del tiempo.
La cometa anunciada aún no está en el cielo.
Brilla aquí en la tierra, aunque provenga del Cielo;
Y el año pasado brilló con gran intensidad: cincuenta y siete.
Hace tres mil años, bajo la figura audaz de Wodon,
proyectó su resplandor sobre la antigua Germania.
Luego, revistiendo la forma de Arminio, regresó;
y, fatal para las devastadas legiones de Roma, quemó todo a su paso.
Ahora, acompañado por todos los estruendos de la guerra,
nuestro gran Federico de Prusia es esa estrella ardiente.
Es el representante del Cielo contra las naciones oprimidas;
pero para los tiranos es señal de venganza divina.
El Norte lo vio desplazarse de forma excéntrica y rápida:
(pues los héroes y las estrellas parecen más brillantes cerca del polo).
Para Gran Bretaña irradia sus rayos beneficiosos;
mientras que la ramera lasciva de Babilonia se asusta ante sus terrores.
Al feroz Oso ruso asusta su esplendor;
y el orgulloso Águila de Austria ahora huye de su luz.
Mientras inspira calor a los hijos felices de la libertad,
las Lilas de Francia se queman en sus llamas.
La falsa Estocolmo descubrirá que el Báltico no es barrera alguna.
Ahora está en Viena; pronto estará en París.
Desde Europa, su influencia se extenderá a través del océano
para animar, oh Jorge, tu nuevo mundo.
Amiga de nuestras leyes, nuestra religión y nuestros derechos,
anuncia la conquista de los invasores salvajes;
y de aquellos cristianos que deshonran su naturaleza,
que traicionan la forma humana y desfiguran la imagen de Dios.
¡Viva, resplandor viviente, cuyo nombre tan honrado
será, el primero entre los mortales, incluido en los anales de la fama!
Cuya gloria se extenderá, a través de cada época y cada lugar,
hasta los límites últimos del espacio y del tiempo.
Page 131
¡Quién une a las virtudes de Trajano y Tito;
el vencedor de imperios, y el deleite de la humanidad!
¡Salve, resplandor auspicioso, nacido de la fuente de la luz,
que hace brillar y adornar cada hemisferio oscuro!
Comparado con él, todos los demás reyes parecen
como pequeñas chispas tenues alrededor de la brillante esfera de Cintia.
La maravilla de los monarcas, un patriota imperial,
dotado de un espíritu de vigor etéreo.
Por su valía, inferior a la suya, a pesar de la envidia,
los antiguos jefes reclamaban el derecho a honores celestiales.
Desde sus montones funerarios en llamas, volaban águilas;
los héroes de la tierra se convertían en dioses, y los reyes muertos eran adorados.
Él lucha por tu causa, justicia noble y defensiva;
con reticencia saca su espada, puntiaguda como un rayo;
su coraje crece ante los peligros acumulados;
y sus triunfos aumentan con cada enemigo derrotado.
Vosotros, césares, vosotros, Borbones, plagas de Dios,
visteis cómo cabalgaba sobre las alas del viento:
¡Respetad entonces al campeón de los cielos, quien, cargado con vuestro destino,
sofocará a las hordas aliadas de Galia, Satán y Roma!
Cuando la multitud gigantesca de la tierra, cada una con múltiples manos,
atacó el trono de Júpiter en bandas confederadas;
así Evio afirmó el trono de su padre,
y amontonó sobre los agresores una montaña de fuego.
Vosotros, soles innumerables, sus parientes en lo alto,
durante seis mil años, ¿a quién podríais discernir?
¿A quién, como él, haya nacido de origen mortal?
Aunque Alfredo y Eduardo honraron alguna vez la tierra…
¡Enrojeced, piratas con cetro, que lleváis vuestra débil llama!
Vosotros, meteoros que desaparecéis tras un breve brillo.
el vencedor de imperios, y el deleite de la humanidad!
¡Salve, resplandor auspicioso, nacido de la fuente de la luz,
que hace brillar y adornar cada hemisferio oscuro!
Comparado con él, todos los demás reyes parecen
como pequeñas chispas tenues alrededor de la brillante esfera de Cintia.
La maravilla de los monarcas, un patriota imperial,
dotado de un espíritu de vigor etéreo.
Por su valía, inferior a la suya, a pesar de la envidia,
los antiguos jefes reclamaban el derecho a honores celestiales.
Desde sus montones funerarios en llamas, volaban águilas;
los héroes de la tierra se convertían en dioses, y los reyes muertos eran adorados.
Él lucha por tu causa, justicia noble y defensiva;
con reticencia saca su espada, puntiaguda como un rayo;
su coraje crece ante los peligros acumulados;
y sus triunfos aumentan con cada enemigo derrotado.
Vosotros, césares, vosotros, Borbones, plagas de Dios,
visteis cómo cabalgaba sobre las alas del viento:
¡Respetad entonces al campeón de los cielos, quien, cargado con vuestro destino,
sofocará a las hordas aliadas de Galia, Satán y Roma!
Cuando la multitud gigantesca de la tierra, cada una con múltiples manos,
atacó el trono de Júpiter en bandas confederadas;
así Evio afirmó el trono de su padre,
y amontonó sobre los agresores una montaña de fuego.
Vosotros, soles innumerables, sus parientes en lo alto,
durante seis mil años, ¿a quién podríais discernir?
¿A quién, como él, haya nacido de origen mortal?
Aunque Alfredo y Eduardo honraron alguna vez la tierra…
¡Enrojeced, piratas con cetro, que lleváis vuestra débil llama!
Vosotros, meteoros que desaparecéis tras un breve brillo.
Page 132
¿De quién es la lujuria por el poder vano que mancha la página de tu historia?
¿Qué luciérnagas sois vosotros, y cómo estáis perdidos en su gloria?
Enrojeced, carniceros, cuyas banderas rojas causan masacres vergonzosas; ¡que el Honesto y el Grande tengan nombres diferentes!
Id a desperdiciar la creación por imperios y riquezas: podéis ganar el mundo, pero él se conquista a sí mismo.
Para perdonar, somete; como intentó defender… La guerra cruel es su medio forzado; pero la paz justa es su fin amado.
Aunque pueda levantar trofeos en las batallas sobre los vuestros, considera esos trofeos como un elogio de segunda categoría.
Quien ha obtenido victorias nunca piensa que sea una desgracia lamentar que estas hayan sido ganadas con la sangre de su propia raza.
El primer servidor del público, humilde en su condición; encontró su verdadera gloria en una legislación sabia.
El gran padre de su país, bendecido con abundantes bendiciones; quien pierde lo propio por la paz y el descanso del mundo.
Siempre ambicioso de una fama ganada honestamente, y deseoso de coronarse con olivas y laureles.
Dime, poeta, filósofo, crítico, divino: ¿qué eres tú? Pues todo, excepto la omnisciencia, te pertenece.
Autodidacta, aunque seas rey… Y ahora destinado a demostrar que Minerva, al igual que tú, surgió perfecta de Júpiter.
Como tú, famoso por tu sabiduría; como tú, por tus advertencias: la diosa de la ciencia, y la diosa de las armas.
En sus palabras, en sus acciones, leemos su gran corazón: demasiado generoso para la traición, y demasiado sabio para los artificios mezquinos.
Siempre reflexionando sobre dónde surge toda grandeza… Y dependiendo únicamente de ti, Rey de Reyes.
El compañero de sus veteranos en cada hazaña noble; el primero en la carga, y el último en la retirada. Un estadista y monarca, pero fiel a su palabra. Un soldado honorable, más brillante que su espada.
A quien el poder nunca corrompió; a quien el conocimiento embellece.
¿Qué luciérnagas sois vosotros, y cómo estáis perdidos en su gloria?
Enrojeced, carniceros, cuyas banderas rojas causan masacres vergonzosas; ¡que el Honesto y el Grande tengan nombres diferentes!
Id a desperdiciar la creación por imperios y riquezas: podéis ganar el mundo, pero él se conquista a sí mismo.
Para perdonar, somete; como intentó defender… La guerra cruel es su medio forzado; pero la paz justa es su fin amado.
Aunque pueda levantar trofeos en las batallas sobre los vuestros, considera esos trofeos como un elogio de segunda categoría.
Quien ha obtenido victorias nunca piensa que sea una desgracia lamentar que estas hayan sido ganadas con la sangre de su propia raza.
El primer servidor del público, humilde en su condición; encontró su verdadera gloria en una legislación sabia.
El gran padre de su país, bendecido con abundantes bendiciones; quien pierde lo propio por la paz y el descanso del mundo.
Siempre ambicioso de una fama ganada honestamente, y deseoso de coronarse con olivas y laureles.
Dime, poeta, filósofo, crítico, divino: ¿qué eres tú? Pues todo, excepto la omnisciencia, te pertenece.
Autodidacta, aunque seas rey… Y ahora destinado a demostrar que Minerva, al igual que tú, surgió perfecta de Júpiter.
Como tú, famoso por tu sabiduría; como tú, por tus advertencias: la diosa de la ciencia, y la diosa de las armas.
En sus palabras, en sus acciones, leemos su gran corazón: demasiado generoso para la traición, y demasiado sabio para los artificios mezquinos.
Siempre reflexionando sobre dónde surge toda grandeza… Y dependiendo únicamente de ti, Rey de Reyes.
El compañero de sus veteranos en cada hazaña noble; el primero en la carga, y el último en la retirada. Un estadista y monarca, pero fiel a su palabra. Un soldado honorable, más brillante que su espada.
A quien el poder nunca corrompió; a quien el conocimiento embellece.
Page 133
Quien, incluso en la imaginación, desprecia la corrupción cortesana:
—¿Por qué, entonces, sorprendernos de que él la desprecie,
cuando la sangre del buen Jorge fluye en abundancia en sus venas?
Amer. Mag. and Mo. Chron., I-551, agosto de 1758, Filadelfia.
Carta de Voltaire a su majestad prusiana.
Traducida.
¡Amable príncipe! A quien el mundo entero debe reconocer
como creado por la verdad y la naturaleza para adornar un trono:
Cuya aurora imperial, como el rayo solar,
alegra a medio Norte con esperanzas de un día eterno;
recibe el homenaje que te envían las Musas,
¡tú, su favorito, su protector y su amigo!
¿Estás ya en el trono?... ¿Y tu bondad se digna
reconocer a tu poeta y valorar sus versos?
¡Oh, momento dichoso! ¡Gracia tan auspiciosa!
¿Acaso la sonrisa de Federico abraza mis pasos errantes?
¿Acaso su gran alma, dotada del bálsamo de la sabiduría,
(siempre benevolente y siempre serena),
deja atrás toda la dignidad real
para encontrarse con el humilde amante de la humanidad?
¿Y puede tu mano otorgarme el regalo real
de llamarme amigo de tu distinguido corazón?
La fama cuenta que Febo, brillante en los cielos,
que difunde su luz por todo el mundo,
así lo dispuso Júpiter... abandonó su espléndido carro
para vivir entre los hombres y humanizarlos:
Ya no mostraba sus cejas con sus habituales rayos;
el dios desterrado adoptó forma de pastor;
en las tierras salvajes de Frigia, ante un pueblo inculto,
cantó con una gracia divinamente encantadora,
y la nación salvaje, con sus corazones ablandados,
aceptó el amor por la virtud y las artes.
Hasta los pechos más rudos sintieron esa poderosa persuasión.
—¿Por qué, entonces, sorprendernos de que él la desprecie,
cuando la sangre del buen Jorge fluye en abundancia en sus venas?
Amer. Mag. and Mo. Chron., I-551, agosto de 1758, Filadelfia.
Carta de Voltaire a su majestad prusiana.
Traducida.
¡Amable príncipe! A quien el mundo entero debe reconocer
como creado por la verdad y la naturaleza para adornar un trono:
Cuya aurora imperial, como el rayo solar,
alegra a medio Norte con esperanzas de un día eterno;
recibe el homenaje que te envían las Musas,
¡tú, su favorito, su protector y su amigo!
¿Estás ya en el trono?... ¿Y tu bondad se digna
reconocer a tu poeta y valorar sus versos?
¡Oh, momento dichoso! ¡Gracia tan auspiciosa!
¿Acaso la sonrisa de Federico abraza mis pasos errantes?
¿Acaso su gran alma, dotada del bálsamo de la sabiduría,
(siempre benevolente y siempre serena),
deja atrás toda la dignidad real
para encontrarse con el humilde amante de la humanidad?
¿Y puede tu mano otorgarme el regalo real
de llamarme amigo de tu distinguido corazón?
La fama cuenta que Febo, brillante en los cielos,
que difunde su luz por todo el mundo,
así lo dispuso Júpiter... abandonó su espléndido carro
para vivir entre los hombres y humanizarlos:
Ya no mostraba sus cejas con sus habituales rayos;
el dios desterrado adoptó forma de pastor;
en las tierras salvajes de Frigia, ante un pueblo inculto,
cantó con una gracia divinamente encantadora,
y la nación salvaje, con sus corazones ablandados,
aceptó el amor por la virtud y las artes.
Hasta los pechos más rudos sintieron esa poderosa persuasión.
Page 134
Se nos enseñó a pensar, a razonar y a sentir!
A conocernos a nosotros mismos, a comprender los lazos sociales,
Y a aprender que no estábamos hechos para vivir solos.
Entonces nació toda ciencia útil,
Y el trabajo pacífico bendijo la tierra sonriente.
Los hombres, ahora unidos, perdieron su antigua ira;
La naturaleza se regocijó y bendijo su edad dorada.
Una edad diseñada por los cielos para el hombre… ¡hasta que algún Federico la restablezca!
Sucedió como cuando Apolo vagaba por el bosque,
Antes de que la multitud poblara la mitad de las sombras;
Cerca del arroyo fresco pasó aquel día
Y despertó la lira dorada para cantar la sabiduría.
Un joven extraño, atento al sonido,
Ajustó su flauta para imitar esa melodía.
El dios, complacido, observó al talentoso campesino,
Aprobó sus esfuerzos y se dignó ser su guía.
Ayudó a sus manos temblorosas a tocar las cuerdas,
Susurró las palabras y le mostró cómo cantar.
El joven, mejorando con el tiempo, bendijo esa ayuda,
Pero aún no reconocía en su maestro al dios.
Tampoco sabía de la llama inmortal que ardía en su pecho;
Solo lo amaba y lo admiraba como a un pastor.
En mí, gran príncipe, esa imagen se renueva;
Siento cómo una calidez similar me invade.
Al tocar la lira en honor a tu gloria,
Me pregunto: ¿de dónde proviene ese fuego noble en mi pecho?
Díganme, ¿qué es lo que me inspira?
¿Quiénes viven bajo el dominio oriental de mi Federico?
Desde el rápido Rin hasta el río plateado Meine,
¿los súbditos pacíficos de su reinado sereno?
¿O ustedes, en las costas de ámbar de Prusia,
que bendicen su nombre y celebran su poder protector?
Sí… que las tierras dispuestas exalten sus virtudes,
¡y que la fama, con todas sus voces, repita su alabanza!
¿Quién restaurará el gobierno de Astrea,
y hará que MERIT[38], abatido, ya no susurre más?
A conocernos a nosotros mismos, a comprender los lazos sociales,
Y a aprender que no estábamos hechos para vivir solos.
Entonces nació toda ciencia útil,
Y el trabajo pacífico bendijo la tierra sonriente.
Los hombres, ahora unidos, perdieron su antigua ira;
La naturaleza se regocijó y bendijo su edad dorada.
Una edad diseñada por los cielos para el hombre… ¡hasta que algún Federico la restablezca!
Sucedió como cuando Apolo vagaba por el bosque,
Antes de que la multitud poblara la mitad de las sombras;
Cerca del arroyo fresco pasó aquel día
Y despertó la lira dorada para cantar la sabiduría.
Un joven extraño, atento al sonido,
Ajustó su flauta para imitar esa melodía.
El dios, complacido, observó al talentoso campesino,
Aprobó sus esfuerzos y se dignó ser su guía.
Ayudó a sus manos temblorosas a tocar las cuerdas,
Susurró las palabras y le mostró cómo cantar.
El joven, mejorando con el tiempo, bendijo esa ayuda,
Pero aún no reconocía en su maestro al dios.
Tampoco sabía de la llama inmortal que ardía en su pecho;
Solo lo amaba y lo admiraba como a un pastor.
En mí, gran príncipe, esa imagen se renueva;
Siento cómo una calidez similar me invade.
Al tocar la lira en honor a tu gloria,
Me pregunto: ¿de dónde proviene ese fuego noble en mi pecho?
Díganme, ¿qué es lo que me inspira?
¿Quiénes viven bajo el dominio oriental de mi Federico?
Desde el rápido Rin hasta el río plateado Meine,
¿los súbditos pacíficos de su reinado sereno?
¿O ustedes, en las costas de ámbar de Prusia,
que bendicen su nombre y celebran su poder protector?
Sí… que las tierras dispuestas exalten sus virtudes,
¡y que la fama, con todas sus voces, repita su alabanza!
¿Quién restaurará el gobierno de Astrea,
y hará que MERIT[38], abatido, ya no susurre más?
Page 135
Como una vez guiada por la voz de la fama,
la princesa del sur llegó ante el Rey de la Sabiduría;
a llamado de Federico... vemos cómo se ve obligada a obedecer;
los hijos del saber siguen su camino alegre;
para escuchar ese sentido que siempre atrae la atención;
y bendecir esa bondad que dirige sus leyes;
cerca de su trono, la Filosofía sonreirá,
para ver a su príncipe aprobar el esfuerzo de sus hijos.
Mientras la Ciencia se regocija al ver que sus amables miradas
inspiran a la musa, su generosidad sigue recompensando;
no muy lejos, la serena Caridad permanecerá,
extendiendo hacia la Piedad su mano solidaria:
la Justicia expulsará el poder arbitrario,
y el Comercio invitará a la abundancia alegre:
pero la Bondad, principal... vestida con forma angelical,
(tal como vive en el pecho real de Federico),
bajo sus alas hará que los dignos encuentren
un refugio contra las tormentas que atormentan a la humanidad;
el amigo de la verdad, arrojado por el engaño o la maldad
a través de todos los laberintos de un mundo infiel.
Aquel a quien la envidia persigue y los intolerantes odian,
aquí disfrutará de un retiro tranquilo;
con ÉL, que desprecia el orgullo vacío o la sangre,
pero comparte su grandeza con los sabios y buenos.
Aunque su prudencia proteja de las posibles guerras,
su bondad vigila desde lejos cualquier daño;
aunque sus brazos pudieran ganar las coronas de César,
la oliva pacífica conviene más a su gran mente:
sin embargo, en cualquier situación, él ve la tormenta con calma,
en paz o en guerra... el querido de la Musa.
En cualquiera de los casos, tiene éxito asegurado,
ya que todo su objetivo es defender y bendecir.
Pero mientras las nubes amenazantes extienden su oscuridad,
él se prepara para la guerra... pero sin temor alguno.
Ningunas figuras gigantescas componen un desfile vano,
ningunas imágenes brillantes del oficio de guerrero:
él busca el valor sin la pompa del arte.
la princesa del sur llegó ante el Rey de la Sabiduría;
a llamado de Federico... vemos cómo se ve obligada a obedecer;
los hijos del saber siguen su camino alegre;
para escuchar ese sentido que siempre atrae la atención;
y bendecir esa bondad que dirige sus leyes;
cerca de su trono, la Filosofía sonreirá,
para ver a su príncipe aprobar el esfuerzo de sus hijos.
Mientras la Ciencia se regocija al ver que sus amables miradas
inspiran a la musa, su generosidad sigue recompensando;
no muy lejos, la serena Caridad permanecerá,
extendiendo hacia la Piedad su mano solidaria:
la Justicia expulsará el poder arbitrario,
y el Comercio invitará a la abundancia alegre:
pero la Bondad, principal... vestida con forma angelical,
(tal como vive en el pecho real de Federico),
bajo sus alas hará que los dignos encuentren
un refugio contra las tormentas que atormentan a la humanidad;
el amigo de la verdad, arrojado por el engaño o la maldad
a través de todos los laberintos de un mundo infiel.
Aquel a quien la envidia persigue y los intolerantes odian,
aquí disfrutará de un retiro tranquilo;
con ÉL, que desprecia el orgullo vacío o la sangre,
pero comparte su grandeza con los sabios y buenos.
Aunque su prudencia proteja de las posibles guerras,
su bondad vigila desde lejos cualquier daño;
aunque sus brazos pudieran ganar las coronas de César,
la oliva pacífica conviene más a su gran mente:
sin embargo, en cualquier situación, él ve la tormenta con calma,
en paz o en guerra... el querido de la Musa.
En cualquiera de los casos, tiene éxito asegurado,
ya que todo su objetivo es defender y bendecir.
Pero mientras las nubes amenazantes extienden su oscuridad,
él se prepara para la guerra... pero sin temor alguno.
Ningunas figuras gigantescas componen un desfile vano,
ningunas imágenes brillantes del oficio de guerrero:
él busca el valor sin la pompa del arte.
Page 136
Y se eleva al servicio del corazón:
Se jacta de toda su gloria por ser justo,
(Un orgullo más allá del título de Augusto!)
Que asegura el tiempo, el amigo más imparcial,
Y protege su nombre hasta que la naturaleza llegue a su fin.
Así, cuando bajo la maldita raza cesárea
Roma sintió los horrores de su primera desgracia;
El gran Trajano surgió, bendecido con todas las virtudes,
Para dar al mundo cansado los dulces del descanso:
Ni sangre ni conquistas mancharon su reinado impecable;
Fue la bondad la cadena inviolable;
Hasta los reyes de la India aceptaron el yugo voluntariamente,
Pues la bondad es un vínculo que ningún salvaje puede romper.
Ni las murallas de Salem se mancharon con sangre voluntaria;
Un crimen que la clemencia de su vencedor resistió:
Ni todos sus honores fueron reducidos a polvo;
Esto hizo que Tito fuera considerado bueno, misericordioso o justo.
El amor fue el encanto gracias al cual su grandeza se elevó;
¡Un encanto al que ni todos los mundos unidos pueden oponerse!
¡Miren el modelo glorioso que marca su ascenso!
¡No abandonen los pasos por los cuales él alcanzó las alturas!
Inténtenlo… ¡pero el cielo se niega a permitirlo!
Él lloró un día… ¡y ustedes nunca perderán ese día!
New Amer. Mag., Nº XI-283, noviembre de 1758, Woodbridge, Nueva Jersey.
**Traducción de un epístola del Rey de Prusia a Monseñor Voltaire.**
Voltaire, créanme, si ahora estuviera
en la tranquila vida privada,
y el cielo lo permitiera debido a las necesidades de la naturaleza,
con fría indiferencia observaría
la prisa alada de la fortuna que se aleja,
y reiría como usted ante esa diosa.
La farsa insípida del tedioso estado,
el verdadero peso del deber imperial,
la flexible reverencia del cortesano infiel…
Se jacta de toda su gloria por ser justo,
(Un orgullo más allá del título de Augusto!)
Que asegura el tiempo, el amigo más imparcial,
Y protege su nombre hasta que la naturaleza llegue a su fin.
Así, cuando bajo la maldita raza cesárea
Roma sintió los horrores de su primera desgracia;
El gran Trajano surgió, bendecido con todas las virtudes,
Para dar al mundo cansado los dulces del descanso:
Ni sangre ni conquistas mancharon su reinado impecable;
Fue la bondad la cadena inviolable;
Hasta los reyes de la India aceptaron el yugo voluntariamente,
Pues la bondad es un vínculo que ningún salvaje puede romper.
Ni las murallas de Salem se mancharon con sangre voluntaria;
Un crimen que la clemencia de su vencedor resistió:
Ni todos sus honores fueron reducidos a polvo;
Esto hizo que Tito fuera considerado bueno, misericordioso o justo.
El amor fue el encanto gracias al cual su grandeza se elevó;
¡Un encanto al que ni todos los mundos unidos pueden oponerse!
¡Miren el modelo glorioso que marca su ascenso!
¡No abandonen los pasos por los cuales él alcanzó las alturas!
Inténtenlo… ¡pero el cielo se niega a permitirlo!
Él lloró un día… ¡y ustedes nunca perderán ese día!
New Amer. Mag., Nº XI-283, noviembre de 1758, Woodbridge, Nueva Jersey.
**Traducción de un epístola del Rey de Prusia a Monseñor Voltaire.**
Voltaire, créanme, si ahora estuviera
en la tranquila vida privada,
y el cielo lo permitiera debido a las necesidades de la naturaleza,
con fría indiferencia observaría
la prisa alada de la fortuna que se aleja,
y reiría como usted ante esa diosa.
La farsa insípida del tedioso estado,
el verdadero peso del deber imperial,
la flexible reverencia del cortesano infiel…
Page 137
La caricia de la multitud inconstante,
y la vacuidad de las palabras vacías,
las conozco bien por larga experiencia;
y, aunque nací príncipe y poeta,
desprecio los vanos halagos de la gloria.
Pues cuando los crueles hilos del destino
corten el hilo precario de mi vida,
y me incluyan entre los muertos inconscientes,
¿de qué servirá que yo haya sido grande,
o que la incierta voz de la fama
cante mi nombre en el templo de la memoria?
Un momento de felicidad mientras vivimos
vale más que siglos de renombre;
¿qué reciben entonces los poderosos
de lo bueno que es exclusivamente suyo?
Una dulce tranquilidad y una alegría sincera,
la paz doméstica y los placeres lúdicos,
el trono real y los palacios…
Y, habiendo nacido para la libertad, prefieren
escenas serenas y tranquilas de encantador ocio
a lo que nosotros, los monarcas, compramos a tan alto precio:
la pompa espinosa de los cargos reales.
Mi dolor o mi felicidad nunca dependerán
de los caprichos de la fortuna inconstante;
pues, ya sea mi enemiga o mi amiga,
pasaré la noche en calma y reposo;
y nunca, mediante reverencias serviles,
buscaré su sonrisa ni temeré su ceño fruncido.
Pero de nuestra condición derivan
preceptos infalibles sobre cómo vivir,
y cada estatus exige ciertas acciones
con las cuales se mide el valor humano.
Voltaire, en su celda privada,
en reinos donde la honestidad antigua
es propiedad hereditaria,
y donde la libertad sagrada ama habitar,
puede abandonar toda su mente tranquila.
y la vacuidad de las palabras vacías,
las conozco bien por larga experiencia;
y, aunque nací príncipe y poeta,
desprecio los vanos halagos de la gloria.
Pues cuando los crueles hilos del destino
corten el hilo precario de mi vida,
y me incluyan entre los muertos inconscientes,
¿de qué servirá que yo haya sido grande,
o que la incierta voz de la fama
cante mi nombre en el templo de la memoria?
Un momento de felicidad mientras vivimos
vale más que siglos de renombre;
¿qué reciben entonces los poderosos
de lo bueno que es exclusivamente suyo?
Una dulce tranquilidad y una alegría sincera,
la paz doméstica y los placeres lúdicos,
el trono real y los palacios…
Y, habiendo nacido para la libertad, prefieren
escenas serenas y tranquilas de encantador ocio
a lo que nosotros, los monarcas, compramos a tan alto precio:
la pompa espinosa de los cargos reales.
Mi dolor o mi felicidad nunca dependerán
de los caprichos de la fortuna inconstante;
pues, ya sea mi enemiga o mi amiga,
pasaré la noche en calma y reposo;
y nunca, mediante reverencias serviles,
buscaré su sonrisa ni temeré su ceño fruncido.
Pero de nuestra condición derivan
preceptos infalibles sobre cómo vivir,
y cada estatus exige ciertas acciones
con las cuales se mide el valor humano.
Voltaire, en su celda privada,
en reinos donde la honestidad antigua
es propiedad hereditaria,
y donde la libertad sagrada ama habitar,
puede abandonar toda su mente tranquila.
Page 138
Guiado por la página inmortal de Platón,
En silenciosa soledad resignado
A las virtudes suaves de un sabio;
Pero yo, contra quien los vientos salvajes
Llevan a cabo una feroz guerra con alas que denuncian la destrucción,
Debo enfrentar la furia de la tempestad,
En pensamiento, en vida, en muerte, un rey.
New Amer. Mag., N.º XVII-470, mayo de 1759, Woodbridge, N. J.
Un refrán holandés.
El fuego, el agua, la mujer, son la ruina del hombre,
dice el sabio profesor Vander Brüin.
El año pasado, una casa que alquilé se perdió en llamas;
y debo pagar el costo.
Esta primavera, las lluvias inundaron mis tierras;
y mi mejor yegua de Flandes se ahogó.
Soy esclavo a los ojos de Clara:
el gitano conoce su poder y huye.
El fuego, el agua, la mujer, son mi ruina:
¡Y grande es tu sabiduría, Vander Brüin!
Boston Mag., III-81, febrero de 1786, Boston.
Oda a la muerte
De Federico II, rey de Prusia.
De la versión francesa, por el Dr. Hawkesworth.
Tal vez pasen unos pocos años o días,
o momentos que se van en silencio,
y el tiempo ya no existirá para mí;
estos ojos ya no verán al sol,
la tierra esparcirá su polvo sobre estos miembros,
y el sueño fantástico de la vida habrá terminado.
¡Ay! Toco el terrible borde,
empujado desde el abismo de la naturaleza, me hundo,
y la oscuridad eterna me envuelve.
En silenciosa soledad resignado
A las virtudes suaves de un sabio;
Pero yo, contra quien los vientos salvajes
Llevan a cabo una feroz guerra con alas que denuncian la destrucción,
Debo enfrentar la furia de la tempestad,
En pensamiento, en vida, en muerte, un rey.
New Amer. Mag., N.º XVII-470, mayo de 1759, Woodbridge, N. J.
Un refrán holandés.
El fuego, el agua, la mujer, son la ruina del hombre,
dice el sabio profesor Vander Brüin.
El año pasado, una casa que alquilé se perdió en llamas;
y debo pagar el costo.
Esta primavera, las lluvias inundaron mis tierras;
y mi mejor yegua de Flandes se ahogó.
Soy esclavo a los ojos de Clara:
el gitano conoce su poder y huye.
El fuego, el agua, la mujer, son mi ruina:
¡Y grande es tu sabiduría, Vander Brüin!
Boston Mag., III-81, febrero de 1786, Boston.
Oda a la muerte
De Federico II, rey de Prusia.
De la versión francesa, por el Dr. Hawkesworth.
Tal vez pasen unos pocos años o días,
o momentos que se van en silencio,
y el tiempo ya no existirá para mí;
estos ojos ya no verán al sol,
la tierra esparcirá su polvo sobre estos miembros,
y el sueño fantástico de la vida habrá terminado.
¡Ay! Toco el terrible borde,
empujado desde el abismo de la naturaleza, me hundo,
y la oscuridad eterna me envuelve.
Page 139
Sí, la Muerte está siempre a mi lado;
cerca de mi cama se coloca,
y siempre está presente en mi mesa.
Tierra, aire, fuego y agua se unen
contra esta vida efímera mía;
¿y dónde puedo buscar ayuda?
Si con artimañas halagadoras intentas
protegerme como un amigo guardián,
por medio del Arte, antes de que lo ordene la Naturaleza, moriré.
Veo a este tirano de la mente,
a este ídolo de carne reducido a polvo;
una vez fue levantado del polvo por poder divino:
sus rasgos cambian, está pálido, está frío…
¡Qué espanto! Ver tu rostro significa hacerlo mío.
¿Y puedo entonces, con orgullo culpable,
que ni el miedo ni la vergüenza pueden aplacar ni ocultar,
continuar mimando y adornando esta carne?
Al ver lo que pronto seré,
¿puedo seguir exigiendo algo, o mirar todo a mi alrededor con desdén?
Pero, entonces, ¿qué destino espera a esta chispa que calienta, que guía, que vive, que piensa?
¿Acaso puede ser solo polvo, un montón de tierra?
¡Rendirse ante la muerte! El alma, la mente,
que mide el cielo y se eleva con el viento,
que conoce a sí misma y a Dios al instante…
Gran Causa de todo, arriba y abajo;
quien te conozca, debe conocerte para siempre,
inmortal y divino.
Imprime tu imagen en mi alma;
la prueba del ser eterno es eso,
y así la Eternidad será mía.
cerca de mi cama se coloca,
y siempre está presente en mi mesa.
Tierra, aire, fuego y agua se unen
contra esta vida efímera mía;
¿y dónde puedo buscar ayuda?
Si con artimañas halagadoras intentas
protegerme como un amigo guardián,
por medio del Arte, antes de que lo ordene la Naturaleza, moriré.
Veo a este tirano de la mente,
a este ídolo de carne reducido a polvo;
una vez fue levantado del polvo por poder divino:
sus rasgos cambian, está pálido, está frío…
¡Qué espanto! Ver tu rostro significa hacerlo mío.
¿Y puedo entonces, con orgullo culpable,
que ni el miedo ni la vergüenza pueden aplacar ni ocultar,
continuar mimando y adornando esta carne?
Al ver lo que pronto seré,
¿puedo seguir exigiendo algo, o mirar todo a mi alrededor con desdén?
Pero, entonces, ¿qué destino espera a esta chispa que calienta, que guía, que vive, que piensa?
¿Acaso puede ser solo polvo, un montón de tierra?
¡Rendirse ante la muerte! El alma, la mente,
que mide el cielo y se eleva con el viento,
que conoce a sí misma y a Dios al instante…
Gran Causa de todo, arriba y abajo;
quien te conozca, debe conocerte para siempre,
inmortal y divino.
Imprime tu imagen en mi alma;
la prueba del ser eterno es eso,
y así la Eternidad será mía.
Page 140
¡Transportando pensamientos! — pero estoy seguro:
¿Acaso la vida eterna traerá alegría?
¡Solo alegría para los justos está destinada!
El desdichado culpable muere,
y allí donde la venganza otorga vida eterna,
solo reina la miseria interminable.
Dios mío, ¡qué espantosa es esta escena!
Un suspiro, un aliento efímero entre tanto sufrimiento…
¿Cómo puedo bromear, reír y jugar?
La tierra, ay, está demasiado firmemente unida al suelo;
los árboles, hondamente arraigados en él,
tremen cuando son arrancados.
Alegrías vanas, que solo la envidia puede obtener…
¿Cómo logran atarnos con cadenas de seda,
que requieren una fuerza hercúlea para romperse?
¿Cómo armáis con nuevos terrores
a aquel cuyo más leve mirar ya causa pánico?
¡Cuántas muertes en una sola!
Sin embargo, atónito, contemplo
a la raza humana, imprudente y audaz,
que olvida o desprecia las leyes de la muerte;
ningún plan se ajusta a ellas,
ni votos, ni esfuerzos, ni esperanzas las guían;
cada uno cree que respira de forma inmortal.
Cada uno, ciego ante la hora que se acerca,
teje intrigas o lucha por riquezas o poder,
y se atreve a provocar peligros mortales;
y aquel que apenas logra sobrevivir un siglo,
planea ganancias futuras,
solo para recibir un golpe inesperado.
Continuad, banda desenfrenada y desesperada:
despreciad rocas, abismos, vientos; buscad en mar y tierra,
y destruid nuevos mundos dondequiera que los encontréis.
¿Acaso la vida eterna traerá alegría?
¡Solo alegría para los justos está destinada!
El desdichado culpable muere,
y allí donde la venganza otorga vida eterna,
solo reina la miseria interminable.
Dios mío, ¡qué espantosa es esta escena!
Un suspiro, un aliento efímero entre tanto sufrimiento…
¿Cómo puedo bromear, reír y jugar?
La tierra, ay, está demasiado firmemente unida al suelo;
los árboles, hondamente arraigados en él,
tremen cuando son arrancados.
Alegrías vanas, que solo la envidia puede obtener…
¿Cómo logran atarnos con cadenas de seda,
que requieren una fuerza hercúlea para romperse?
¿Cómo armáis con nuevos terrores
a aquel cuyo más leve mirar ya causa pánico?
¡Cuántas muertes en una sola!
Sin embargo, atónito, contemplo
a la raza humana, imprudente y audaz,
que olvida o desprecia las leyes de la muerte;
ningún plan se ajusta a ellas,
ni votos, ni esfuerzos, ni esperanzas las guían;
cada uno cree que respira de forma inmortal.
Cada uno, ciego ante la hora que se acerca,
teje intrigas o lucha por riquezas o poder,
y se atreve a provocar peligros mortales;
y aquel que apenas logra sobrevivir un siglo,
planea ganancias futuras,
solo para recibir un golpe inesperado.
Continuad, banda desenfrenada y desesperada:
despreciad rocas, abismos, vientos; buscad en mar y tierra,
y destruid nuevos mundos dondequiera que los encontréis.
Page 141
Aprovecha, apresúrate a tomar ese premio resplandeciente;
Desprecia los suspiros, las lágrimas y las oraciones,
Ni siquiera perdona el sagrado suelo del templo.
Ellos van, triunfan, pero miran de nuevo:
La mano desesperada que buscan está en vano;
Ahora, pisoteada por el polvo, queda el desprecio del campesino.
Pero, ¿quién, al ver cómo crecen sus tesoros,
al escuchar al rebelde insaciable,
habría pensado que eran mortales?
Mira cómo el vencedor del mundo sube a su carroza;
La sangre marca su camino, lejos y ancho;
Seguro reinará mientras pasen las edades;
No, como una nube matutina, desaparece…
Al héroe solo se le permitió luchar, conquistar y morir.
¿Y es verdad, pregunto con temor,
que naciones sobre naciones derramaron sangre
bajo la rueda ardiente de su carroza,
para adornar con trofeos el lugar
donde su cuerpo pálido quedó a pudrirse,
convirtiéndose en alimento para esos reptiles hambrientos?
Sí, la fortuna, cansada de su juego,
tira a un lado a este héroe, su juguete;
Apenas se ve ya su forma humana…
El terror me hela el pecho, mis ojos se llenan de lágrimas;
Alrededor de mis cejas no hay rosas que brillen…
El ciprés es mi símbolo, su verde color fúnebre.
Sin embargo, en esta hora de tristeza y miedos,
cuando la terrible Verdad se revela,
algún poder desconocido se apodera de mi corazón;
Mis pensamientos vuelven al mundo,
mis pies caminan por el laberinto de la locura…
Y la imaginación sueña que la vida es dichosa.
Desprecia los suspiros, las lágrimas y las oraciones,
Ni siquiera perdona el sagrado suelo del templo.
Ellos van, triunfan, pero miran de nuevo:
La mano desesperada que buscan está en vano;
Ahora, pisoteada por el polvo, queda el desprecio del campesino.
Pero, ¿quién, al ver cómo crecen sus tesoros,
al escuchar al rebelde insaciable,
habría pensado que eran mortales?
Mira cómo el vencedor del mundo sube a su carroza;
La sangre marca su camino, lejos y ancho;
Seguro reinará mientras pasen las edades;
No, como una nube matutina, desaparece…
Al héroe solo se le permitió luchar, conquistar y morir.
¿Y es verdad, pregunto con temor,
que naciones sobre naciones derramaron sangre
bajo la rueda ardiente de su carroza,
para adornar con trofeos el lugar
donde su cuerpo pálido quedó a pudrirse,
convirtiéndose en alimento para esos reptiles hambrientos?
Sí, la fortuna, cansada de su juego,
tira a un lado a este héroe, su juguete;
Apenas se ve ya su forma humana…
El terror me hela el pecho, mis ojos se llenan de lágrimas;
Alrededor de mis cejas no hay rosas que brillen…
El ciprés es mi símbolo, su verde color fúnebre.
Sin embargo, en esta hora de tristeza y miedos,
cuando la terrible Verdad se revela,
algún poder desconocido se apodera de mi corazón;
Mis pensamientos vuelven al mundo,
mis pies caminan por el laberinto de la locura…
Y la imaginación sueña que la vida es dichosa.
Page 142
¡Cuán débil es la mente de una emperatriz,
a quien las guirnaldas floridas del placer pueden atar
y llevar prisionera a sus altares!
La débil razón cede ante la furia de la locura,
y todo el mundo es el escenario de la necedad,
y todos los que actúan son en verdad necios.
Y sin embargo, esta extraña y repentina huida,
de las sombrías preocupaciones hacia la alegre alegría,
esta inconstancia tan ligera y vana,
en el ilusorio sueño efímero de la vida,
donde ni los hombres ni las cosas son lo que parecen,
es todo el verdadero bien que obtenemos.
New Haven Gaz. and Conn. Mag., I-339, 7 de diciembre de 1786, New Haven.
NARCISSA
[Un poema, cuya tercera estrofa es la siguiente:]
Quizá, como Werter[40], pensativo a la sombra,
lamento en vano y maldigo al destino implacable
o mientras amo a la doncella compasiva,
las nubes negras de la adversidad me esperan alrededor.
Columbian Mag. or Mo. Misc., I-245, enero de 1787, Filadelfia.
EL MONÓLOGO DE CHARLOTTE — A LOS
HOMBRES DE WERTER.
Por el difunto doctor Ladd.
¿Por qué, Werter, me dejas así?
Vago por la oscuridad:
y con las lágrimas de un dolor silencioso,
cada noche humedezco tu tumba.
¿Por qué, Werter, me dejas así?
¿Tus amigos, tus parientes huyen?
¿Ya no conoces a Charlotte?
¿Acaso los amigos no tienen encanto para ti?
a quien las guirnaldas floridas del placer pueden atar
y llevar prisionera a sus altares!
La débil razón cede ante la furia de la locura,
y todo el mundo es el escenario de la necedad,
y todos los que actúan son en verdad necios.
Y sin embargo, esta extraña y repentina huida,
de las sombrías preocupaciones hacia la alegre alegría,
esta inconstancia tan ligera y vana,
en el ilusorio sueño efímero de la vida,
donde ni los hombres ni las cosas son lo que parecen,
es todo el verdadero bien que obtenemos.
New Haven Gaz. and Conn. Mag., I-339, 7 de diciembre de 1786, New Haven.
NARCISSA
[Un poema, cuya tercera estrofa es la siguiente:]
Quizá, como Werter[40], pensativo a la sombra,
lamento en vano y maldigo al destino implacable
o mientras amo a la doncella compasiva,
las nubes negras de la adversidad me esperan alrededor.
Columbian Mag. or Mo. Misc., I-245, enero de 1787, Filadelfia.
EL MONÓLOGO DE CHARLOTTE — A LOS
HOMBRES DE WERTER.
Por el difunto doctor Ladd.
¿Por qué, Werter, me dejas así?
Vago por la oscuridad:
y con las lágrimas de un dolor silencioso,
cada noche humedezco tu tumba.
¿Por qué, Werter, me dejas así?
¿Tus amigos, tus parientes huyen?
¿Ya no conoces a Charlotte?
¿Acaso los amigos no tienen encanto para ti?
Page 143
¿Por qué, Werter, me dejas así,
tan sola, llena de temores?
Mira: tus amigos quedan sumidos en la desgracia,
y Charlotte, en lágrimas.
¿Por qué, Werter, me dejas así,
para que vaya deambulando alrededor de tu tumba?
¡Ay! Los presagios de desgracia
anunciaron tu funesto destino.
¿Por qué, Werter, me dejaste así,
en un desespero terrible?
Esas pistolas anunciaban tu destino:
¡Ah! ¿Por qué estaba Charlotte allí?
¿Por qué, Werter, me dejaste así?
¡Ay! Traicionaste mi amor,
dejándome llorar aquí abajo,
mientras tú estás bendecido arriba.
Werter, no me dejarás así:
no debemos separarnos:
Dejo este mundo… ¡voy al cielo!
Werter, vuelo hacia ti.
Museo Americano, I-180, febrero de 1787, Filadelfia.
LA MUERTE DE WERTER.
I
Y dime, ¿fue la mano de Charlotte quien entregó estas pistolas?
Venid, queridos objetos sagrados para mi amor…
Ya que fueron dados por ella, sería un crimen seguir viviendo…
No; venid, pistolas mías; yo asumo toda vuestra muerte.
II
Pero primero, un beso, pues fue Charlotte quien os tocó…
Vosotros, reliquias sagradas, ahora sois aún más queridos para mí;
Aunque Charlotte lamentará mucho vuestro final.
tan sola, llena de temores?
Mira: tus amigos quedan sumidos en la desgracia,
y Charlotte, en lágrimas.
¿Por qué, Werter, me dejas así,
para que vaya deambulando alrededor de tu tumba?
¡Ay! Los presagios de desgracia
anunciaron tu funesto destino.
¿Por qué, Werter, me dejaste así,
en un desespero terrible?
Esas pistolas anunciaban tu destino:
¡Ah! ¿Por qué estaba Charlotte allí?
¿Por qué, Werter, me dejaste así?
¡Ay! Traicionaste mi amor,
dejándome llorar aquí abajo,
mientras tú estás bendecido arriba.
Werter, no me dejarás así:
no debemos separarnos:
Dejo este mundo… ¡voy al cielo!
Werter, vuelo hacia ti.
Museo Americano, I-180, febrero de 1787, Filadelfia.
LA MUERTE DE WERTER.
I
Y dime, ¿fue la mano de Charlotte quien entregó estas pistolas?
Venid, queridos objetos sagrados para mi amor…
Ya que fueron dados por ella, sería un crimen seguir viviendo…
No; venid, pistolas mías; yo asumo toda vuestra muerte.
II
Pero primero, un beso, pues fue Charlotte quien os tocó…
Vosotros, reliquias sagradas, ahora sois aún más queridos para mí;
Aunque Charlotte lamentará mucho vuestro final.
Page 144
Y hasta Albert derrama una lágrima de compasión.
III
¡Que el cielo perdone este acto imprudente!
Me dio pasiones que no pude controlar:
Pero si, pobre Werter, sangrar es un crimen,
que el Dios del cielo tenga piedad de tu alma.
IV
¡Charlotte, me voy! Mis pistolas están cargadas;
Mis últimos pensamientos, mis pensamientos de muerte, están fijos en ti.
Me voy… por el camino sin senderos de la muerte;
Una vez, y para siempre, Charlotte… ¡Adiós!
Museo Americano, I-474, mayo de 1787, Filadelfia.
EPITAFIO DE WERTER
I
Extraño, sea quien seas, que desde abajo
subes por esta colina de hierba verde con pasos firmes;
derrama lágrimas de compasión; pues sabe, extraño,
que aquí yace el hijo de la tristeza y el sufrimiento.
II
Aunque su alma estaba llena de virtudes,
y aunque al nacer la fortuna engañosa le sonrió,
en una hora trágica amó de forma fatal;
la falsa fortuna frunció el ceño, y él se convirtió en hijo de la tristeza.
III
El cielo le dio pasiones, así como le dio virtudes,
pero no le dio el poder para dominar esas pasiones;
dominado por ellas, duerme en la tumba,
el último refugio del alma frente al sufrimiento terrenal.
IV
Alrededor de su tumba brotará la hierba más dulce;
y las flores anuales florecerán aquí para siempre.
III
¡Que el cielo perdone este acto imprudente!
Me dio pasiones que no pude controlar:
Pero si, pobre Werter, sangrar es un crimen,
que el Dios del cielo tenga piedad de tu alma.
IV
¡Charlotte, me voy! Mis pistolas están cargadas;
Mis últimos pensamientos, mis pensamientos de muerte, están fijos en ti.
Me voy… por el camino sin senderos de la muerte;
Una vez, y para siempre, Charlotte… ¡Adiós!
Museo Americano, I-474, mayo de 1787, Filadelfia.
EPITAFIO DE WERTER
I
Extraño, sea quien seas, que desde abajo
subes por esta colina de hierba verde con pasos firmes;
derrama lágrimas de compasión; pues sabe, extraño,
que aquí yace el hijo de la tristeza y el sufrimiento.
II
Aunque su alma estaba llena de virtudes,
y aunque al nacer la fortuna engañosa le sonrió,
en una hora trágica amó de forma fatal;
la falsa fortuna frunció el ceño, y él se convirtió en hijo de la tristeza.
III
El cielo le dio pasiones, así como le dio virtudes,
pero no le dio el poder para dominar esas pasiones;
dominado por ellas, duerme en la tumba,
el último refugio del alma frente al sufrimiento terrenal.
IV
Alrededor de su tumba brotará la hierba más dulce;
y las flores anuales florecerán aquí para siempre.
Page 145
Aquí las hadas traen sus regalos más hermosos,
y los transeúntes derraman lágrimas de compasión.
Museo Americano, I-474, mayo de 1787, Filadelfia.
[Dr. Ladd, Epitafio de Werter.]
**La descendencia de Odín. Una oda.**
New Haven Gaz. and Conn. Mag., III-N.º 21, 29 de mayo de 1788, New Haven.
[Thomas Gray, Poesías.
Publicado por Dodsley—Londres, julio de 1768.
Publicado por Foulis—Glasgow, septiembre de 1768.
Ambas ediciones contienen “La descendencia de Odín”. “El poema fue escrito en Cambridge en 1761. Es una paráfrasis del antiguo poema islandés llamado Vegtams Kvida, y a veces Baldrs draumar. El original se encuentra en Bartholinus, de causis contemnendæ mortis; Hafniæ, 1689, formato cuarto. Gray omitió traducir las cuatro primeras líneas.” Véase Works of Thomas Gray, editado por Edmund Gosse. Nueva York, 1885. I-60.]
**Esbozo característico de los holandeses de Long Island.**
Todavía en esas llanuras sobrevive su numerosa raza;
y, nacidos para el trabajo, siguen prosperando.
A través de la lluvia y el sol, trabajando por sus herederos,
no existe en esta tierra pueblo como el suyo.
Dondequiera que se establezcan, toda la naturaleza sonríe a su alrededor:
los arboles están cargados de frutos, y la abundancia cubre el suelo.
No se ven árboles estériles que den sombra a sus casas;
los árboles deben ser fértiles, y sus viviendas limpias.
Ninguna fantasía ociosa se atreve a manifestarse,
ni espera recibir atención del amo.
Todo sirve para algo que debe producir beneficios;
todo tiene un propósito, y cada cosa tiene su utilidad.
Las constantes preocupaciones mantienen sus hogares en buen estado,
tan limpios como la parte exterior de su ropa de domingo.
La rueda, el telar y el trabajo femenino son sus ocupaciones principales;
estos son todo su placer, toda su alegría.
A las jóvenes fuertes no las mueven pasiones ociosas.
y los transeúntes derraman lágrimas de compasión.
Museo Americano, I-474, mayo de 1787, Filadelfia.
[Dr. Ladd, Epitafio de Werter.]
**La descendencia de Odín. Una oda.**
New Haven Gaz. and Conn. Mag., III-N.º 21, 29 de mayo de 1788, New Haven.
[Thomas Gray, Poesías.
Publicado por Dodsley—Londres, julio de 1768.
Publicado por Foulis—Glasgow, septiembre de 1768.
Ambas ediciones contienen “La descendencia de Odín”. “El poema fue escrito en Cambridge en 1761. Es una paráfrasis del antiguo poema islandés llamado Vegtams Kvida, y a veces Baldrs draumar. El original se encuentra en Bartholinus, de causis contemnendæ mortis; Hafniæ, 1689, formato cuarto. Gray omitió traducir las cuatro primeras líneas.” Véase Works of Thomas Gray, editado por Edmund Gosse. Nueva York, 1885. I-60.]
**Esbozo característico de los holandeses de Long Island.**
Todavía en esas llanuras sobrevive su numerosa raza;
y, nacidos para el trabajo, siguen prosperando.
A través de la lluvia y el sol, trabajando por sus herederos,
no existe en esta tierra pueblo como el suyo.
Dondequiera que se establezcan, toda la naturaleza sonríe a su alrededor:
los arboles están cargados de frutos, y la abundancia cubre el suelo.
No se ven árboles estériles que den sombra a sus casas;
los árboles deben ser fértiles, y sus viviendas limpias.
Ninguna fantasía ociosa se atreve a manifestarse,
ni espera recibir atención del amo.
Todo sirve para algo que debe producir beneficios;
todo tiene un propósito, y cada cosa tiene su utilidad.
Las constantes preocupaciones mantienen sus hogares en buen estado,
tan limpios como la parte exterior de su ropa de domingo.
La rueda, el telar y el trabajo femenino son sus ocupaciones principales;
estos son todo su placer, toda su alegría.
A las jóvenes fuertes no las mueven pasiones ociosas.
Page 146
Ninguna idea dulce de amor romántico;
Él encuentra el camino más fácil hacia su corazón,
Quien viene con oro y la corteja para que sea amable.
Ella no presta atención al valor, al conocimiento, a la inteligencia ni al linaje,
No piensa en el joven, sino que le pregunta: ¿qué valor tiene?
Ningún miedo femenino prevalece en su firme pecho;
Ella misma dirige el timón y ajusta las velas;
En una pequeña barca encuentra el camino al mercado,
Tira de las cuerdas o la gira según el viento:
Mientras tanto, Hans, atado delante, obedeciendo su voluntad,
Fuma su pipa y se asombra de su habilidad.
Salud para sus esfuerzos… así puedan seguir adelante…
¡Maldita sea mi pluma! ¿Qué virtudes he descrito?
¿Es este el gusto general? No… responde la verdad…
Si se ama la belleza, sin engaños,
Miren cómo el apuesto neoyorquino oculta su hermoso rostro;
Ella, llevada desde temprano a conversaciones más agradables en casa,
Prefiere las tareas propias de su sexo;
Lejos de la vista, practica algún arte favorito,
Y deja las tareas más difíciles al hombre más fuerte.
Amer. Museum, VII, Enero-Junio 1790, Apéndice I-42, Filadelfia.
O CONSEJO PARA EL DOLOR DE WERTER.
Joven equivocado: tu amor, llevado por la locura,
Rechazó toda reflexión serena y todo pensamiento sensato.
Un poco de tiempo bastó para que incluso los encantos de Charlotte
Se desvanecieran en los brazos de Werter:
Pues la culpa y la mezquindad nunca podrían coexistir contigo;
Y la amistad virtuosa pronto te liberó.
Pero si hubieras triunfado sobre la caída de la hermosa,
Entonces, como ahora, habrías encontrado esa bola fatal;
Una angustia aún mayor habría atacado tu mente,
Más intensa que la que ahora consume tu alma moribunda.
Nadie se atreve a decir que la misericordia extienda su ayuda.
Él encuentra el camino más fácil hacia su corazón,
Quien viene con oro y la corteja para que sea amable.
Ella no presta atención al valor, al conocimiento, a la inteligencia ni al linaje,
No piensa en el joven, sino que le pregunta: ¿qué valor tiene?
Ningún miedo femenino prevalece en su firme pecho;
Ella misma dirige el timón y ajusta las velas;
En una pequeña barca encuentra el camino al mercado,
Tira de las cuerdas o la gira según el viento:
Mientras tanto, Hans, atado delante, obedeciendo su voluntad,
Fuma su pipa y se asombra de su habilidad.
Salud para sus esfuerzos… así puedan seguir adelante…
¡Maldita sea mi pluma! ¿Qué virtudes he descrito?
¿Es este el gusto general? No… responde la verdad…
Si se ama la belleza, sin engaños,
Miren cómo el apuesto neoyorquino oculta su hermoso rostro;
Ella, llevada desde temprano a conversaciones más agradables en casa,
Prefiere las tareas propias de su sexo;
Lejos de la vista, practica algún arte favorito,
Y deja las tareas más difíciles al hombre más fuerte.
Amer. Museum, VII, Enero-Junio 1790, Apéndice I-42, Filadelfia.
O CONSEJO PARA EL DOLOR DE WERTER.
Joven equivocado: tu amor, llevado por la locura,
Rechazó toda reflexión serena y todo pensamiento sensato.
Un poco de tiempo bastó para que incluso los encantos de Charlotte
Se desvanecieran en los brazos de Werter:
Pues la culpa y la mezquindad nunca podrían coexistir contigo;
Y la amistad virtuosa pronto te liberó.
Pero si hubieras triunfado sobre la caída de la hermosa,
Entonces, como ahora, habrías encontrado esa bola fatal;
Una angustia aún mayor habría atacado tu mente,
Más intensa que la que ahora consume tu alma moribunda.
Nadie se atreve a decir que la misericordia extienda su ayuda.
Page 147
Pero, ¿quién de ellos no habría tenido miedo,
si con un beso hubieras traicionado a Charlotte?
—Laura.
Universal Asylum and Columbian Mag., V-269, octubre de 1790, Filadelfia.
EPITAFIO DEL VETERANO
Por el difunto Dr. Ladd.
Mass. Mag., III-114, febrero de 1791, Boston.
[También en Amer. Museum, I-474, mayo de 1787, Filadelfia.]
ELLA ASÍ.
La historia dice que Sivard, rey de Suecia, entró en Noruega con un ejército numeroso y cometió las mayores atrocidades; pero al final fue derrotado, su ejército dispersado, y él mismo asesinado por una de aquellas mujeres a quienes había abusado brutalmente.
Entre las colinas noruegas se extiende una llanura,
formada por la naturaleza para los juegos;
el guerrero experimentado y el joven valiente
acuden aquí a los juegos anuales.
Por encima de sus cabezas colgaba una frente canosa,
que proyectaba una sombra amplia;
de allí parecían brotar estas palabras majestuosas—
“¡Enemigos feroces invaden vuestros juegos!”
Alzan la vista: un guerrero llama su atención;
lleva en alto su lanza,
todo envuelto en armas, deslumbrantemente brillante,
donde danzan esplendores resplandecientes.
El rayo del sol occidental vuela alrededor de su yelmo;
parece más que un hombre;
y más que un mortal parecía sonar la voz
que resonó en sus oídos.
“¡Hijos de Noruega! Escuchad mi relato,”
si con un beso hubieras traicionado a Charlotte?
—Laura.
Universal Asylum and Columbian Mag., V-269, octubre de 1790, Filadelfia.
EPITAFIO DEL VETERANO
Por el difunto Dr. Ladd.
Mass. Mag., III-114, febrero de 1791, Boston.
[También en Amer. Museum, I-474, mayo de 1787, Filadelfia.]
ELLA ASÍ.
La historia dice que Sivard, rey de Suecia, entró en Noruega con un ejército numeroso y cometió las mayores atrocidades; pero al final fue derrotado, su ejército dispersado, y él mismo asesinado por una de aquellas mujeres a quienes había abusado brutalmente.
Entre las colinas noruegas se extiende una llanura,
formada por la naturaleza para los juegos;
el guerrero experimentado y el joven valiente
acuden aquí a los juegos anuales.
Por encima de sus cabezas colgaba una frente canosa,
que proyectaba una sombra amplia;
de allí parecían brotar estas palabras majestuosas—
“¡Enemigos feroces invaden vuestros juegos!”
Alzan la vista: un guerrero llama su atención;
lleva en alto su lanza,
todo envuelto en armas, deslumbrantemente brillante,
donde danzan esplendores resplandecientes.
El rayo del sol occidental vuela alrededor de su yelmo;
parece más que un hombre;
y más que un mortal parecía sonar la voz
que resonó en sus oídos.
“¡Hijos de Noruega! Escuchad mi relato,”
Page 148
“¡Cesad ya vuestros juegos rurales!
“Sivard avanza por el valle de Dulvellon;
“¡Dejad de lado los juegos de paz!
“Ese cruel Sivard conduce a sus suecos conquistadores;
“Causa estragos en nuestra vergüenza;
“El hombre, la mujer y el niño sangran…
“Noruega no es más que un nombre.
“El esposo ve… ¡Maldita sea la lujuria del tirano!
“Ve a su hermosa esposa…
“Su virtud, su valor y su honor reducidos a polvo…
“¡Oh, dónde está el orgullo de Noruega!
“¡Despertad! ¡Despertad, noruegos! Tomad vuestras armas,
“Que los yelmos cubran vuestras frentes;
“Encontrémonos con esos demonios suecos en la llanura,
“Y hagamos que sus triunfos desaparezcan.
“¡Ojalá hubierais visto lo que estos pobres ojos han visto!
“Fue Sivard quien cometió ese acto…
“Nuestro monarca anciano y nuestra reina indefensa…
“Yo… sí, yo los vi sangrar.
“Su hija Ella… No, no lo diré.
“Los noruegos nunca deben preguntar…
“Nunca deben saber qué le sucedió a la doncella real…
“Veo que vuestras almas arden en furia.
“¡Oh, tomad vuestras espadas, vuestras lanzas, yelmos y escudos!
“¡Oh, defendid vuestro honor!
“Sivard y Suecia acechan los campos de Noruega;
“Recordad el nombre de Noruega.”
Dijo esto mientras las lágrimas corrían rápidamente por sus mejillas; los jóvenes ardían de ira,
y la rabia llenaba cada pecho honesto.
Querían lavar sus manchas con sangre sueca.
“Sivard avanza por el valle de Dulvellon;
“¡Dejad de lado los juegos de paz!
“Ese cruel Sivard conduce a sus suecos conquistadores;
“Causa estragos en nuestra vergüenza;
“El hombre, la mujer y el niño sangran…
“Noruega no es más que un nombre.
“El esposo ve… ¡Maldita sea la lujuria del tirano!
“Ve a su hermosa esposa…
“Su virtud, su valor y su honor reducidos a polvo…
“¡Oh, dónde está el orgullo de Noruega!
“¡Despertad! ¡Despertad, noruegos! Tomad vuestras armas,
“Que los yelmos cubran vuestras frentes;
“Encontrémonos con esos demonios suecos en la llanura,
“Y hagamos que sus triunfos desaparezcan.
“¡Ojalá hubierais visto lo que estos pobres ojos han visto!
“Fue Sivard quien cometió ese acto…
“Nuestro monarca anciano y nuestra reina indefensa…
“Yo… sí, yo los vi sangrar.
“Su hija Ella… No, no lo diré.
“Los noruegos nunca deben preguntar…
“Nunca deben saber qué le sucedió a la doncella real…
“Veo que vuestras almas arden en furia.
“¡Oh, tomad vuestras espadas, vuestras lanzas, yelmos y escudos!
“¡Oh, defendid vuestro honor!
“Sivard y Suecia acechan los campos de Noruega;
“Recordad el nombre de Noruega.”
Dijo esto mientras las lágrimas corrían rápidamente por sus mejillas; los jóvenes ardían de ira,
y la rabia llenaba cada pecho honesto.
Querían lavar sus manchas con sangre sueca.
Page 149
Fue abordado cada pensamiento.
Entonces Rollo, de cabello rojo, avanzó con ferocidad y gritó:
“Quienquiera que seas, desciende;
Vivimos en las colinas, sometidos a todo tipo de penurias,
Y la guerra es nuestra única realidad.
Deja que venga Sivard, nos encontraremos con el tirano aquí;
Pero tú, forastero, desciende también.”
Él llegó; el anciano Athold lo miró con expresión severa;
Lo miró… pero dejó de fruncir el ceño.
“O bien Athold ha olvidado el rostro de su monarca,
O seguramente eres su hijo.
¡Eric, de la poderosa dinastía real de Noruega!”
Rápidamente se difundió la noticia.
Con gritos, todos acudieron para ver al hermoso líder;
El anciano le besó la mano.
A ambos lados, se veían claras señales de tristeza;
Luego Athold habló a su gente:
“Hijos de Noruega, regresen a sus hogares;
Tomen allí la espada y el escudo,
Y antes de que los rayos violetas del amanecer iluminen el cielo,
Encontrémonos con Eric en el campo de batalla.
“Oh, príncipe, ve con el anciano Athold,
Y descansa un poco;
Athold cantará para aliviar tu dolor,
O romperá su arpa y llorará.”
Era de noche; en el salón de Athold, cada uno ocupó su lugar;
Cantó como en otros tiempos;
Las lágrimas corrían rápidamente por el rostro del héroe,
Y se oían gemidos de dolor.
Llegó el amanecer; y con armas listas para la batalla…
Entonces Rollo, de cabello rojo, avanzó con ferocidad y gritó:
“Quienquiera que seas, desciende;
Vivimos en las colinas, sometidos a todo tipo de penurias,
Y la guerra es nuestra única realidad.
Deja que venga Sivard, nos encontraremos con el tirano aquí;
Pero tú, forastero, desciende también.”
Él llegó; el anciano Athold lo miró con expresión severa;
Lo miró… pero dejó de fruncir el ceño.
“O bien Athold ha olvidado el rostro de su monarca,
O seguramente eres su hijo.
¡Eric, de la poderosa dinastía real de Noruega!”
Rápidamente se difundió la noticia.
Con gritos, todos acudieron para ver al hermoso líder;
El anciano le besó la mano.
A ambos lados, se veían claras señales de tristeza;
Luego Athold habló a su gente:
“Hijos de Noruega, regresen a sus hogares;
Tomen allí la espada y el escudo,
Y antes de que los rayos violetas del amanecer iluminen el cielo,
Encontrémonos con Eric en el campo de batalla.
“Oh, príncipe, ve con el anciano Athold,
Y descansa un poco;
Athold cantará para aliviar tu dolor,
O romperá su arpa y llorará.”
Era de noche; en el salón de Athold, cada uno ocupó su lugar;
Cantó como en otros tiempos;
Las lágrimas corrían rápidamente por el rostro del héroe,
Y se oían gemidos de dolor.
Llegó el amanecer; y con armas listas para la batalla…
Page 150
Llegaron los veteranos rústicos;
y muchos jóvenes, inexpertos en las duras batallas,
ahora llevaban el nombre de patriotas.
Oyeron desde lejos el zumbido del ejército de Sivard;
el joven Eric golpeó su escudo;
luego levantó alto su pesada lanza y la lanzó por el campo.
Después siguió el anciano Athold; Rollo, fuerte;
Black Calmar levantó su maza;
Culullin, Marco, Streno, avanzaron rápidamente,
junto con toda esa gente ruda.
El sueco llegó con ferocidad; orgulloso por su gran número,
despreciaba a sus débiles enemigos;
pero pronto se oyó el rugido de la batalla,
y muchos suecos cayeron muertos.
El fuerte Rollo mató al imponente Olaus; quince hombres más murieron allí mismo.
El anciano Athold partió la cabeza al valiente Adolphus,
en pleno de su orgullo juvenil.
Pero ¡Eric! ¡Eric!, resonó por todo el campo;
siguió gritando por Sivard.
Los suecos, agonizando, yacían amontonados en el suelo…
¡Sivard! Las colinas respondieron.
En furia, Sivard tomó su brillante escudo,
su armadura, su yelmo y su lanza;
se subió a su carro y rugió por el campo;
ahora Noruega ya no conoce el miedo.
El gran Rollo cayó bajo su terrible brazo;
sus caballos estaban manchados de sangre.
El joven Eric sonrió al oír el estruendo de la batalla.
y muchos jóvenes, inexpertos en las duras batallas,
ahora llevaban el nombre de patriotas.
Oyeron desde lejos el zumbido del ejército de Sivard;
el joven Eric golpeó su escudo;
luego levantó alto su pesada lanza y la lanzó por el campo.
Después siguió el anciano Athold; Rollo, fuerte;
Black Calmar levantó su maza;
Culullin, Marco, Streno, avanzaron rápidamente,
junto con toda esa gente ruda.
El sueco llegó con ferocidad; orgulloso por su gran número,
despreciaba a sus débiles enemigos;
pero pronto se oyó el rugido de la batalla,
y muchos suecos cayeron muertos.
El fuerte Rollo mató al imponente Olaus; quince hombres más murieron allí mismo.
El anciano Athold partió la cabeza al valiente Adolphus,
en pleno de su orgullo juvenil.
Pero ¡Eric! ¡Eric!, resonó por todo el campo;
siguió gritando por Sivard.
Los suecos, agonizando, yacían amontonados en el suelo…
¡Sivard! Las colinas respondieron.
En furia, Sivard tomó su brillante escudo,
su armadura, su yelmo y su lanza;
se subió a su carro y rugió por el campo;
ahora Noruega ya no conoce el miedo.
El gran Rollo cayó bajo su terrible brazo;
sus caballos estaban manchados de sangre.
El joven Eric sonrió al oír el estruendo de la batalla.
Page 151
Y voló para detener la inundación.
Gritaba, espumajeaba: el furioso dardo volaba,
El caballo más adelantado cayó abatido:
Asombrado, Sivard sintió un miedo inusual,
“¡Tirano, estás condenado a sangrar!”
El joven se levantó de un salto; la espada cayó con fuerza,
Hundiéndose en la frente del tirano:
Rápidamente huyeron los suecos, dejando atrás a su odiado señor,
Su poderosa soberbia derribada.
Ahora los hijos de Noruega saludan a su gran salvador,
Pero ¡miren! ¡Él sangra! ¡Cae!
El viejo Athold se quita el yelmo y la armadura brillante,
Y clama a sus dioses.
Levanta el yelmo, y por el cuello nevado
Caen rápidamente los cabellos sedosos—
¡Ojalá esos miembros pudiera detenerlos el conquistador Sivard!
¡Oh, poder del gran desespero!
La vida se agota velozmente; ella levanta su cabeza débil,
Intenta agitar su mano;
Confesando ante todos, dijo la hermosa Ella—
“Gracias, gracias, valientes compañeros:
“La libertad os recompensa; nada puede dar Ella,
“Aquí yace, pobre Ella;
“Sivard está muerto… y Ella no quiere vivir.”
Sangra… se desmaya… muere.
N. Y. Mag. or Lit. Repos., II-235, abr. 1791, N. Y.
EL CAMPESINO DE LOS ALPES.
Donde se elevan acantilados coronados por el invierno,
Y entre oscuros bosques de pinos a su alrededor,
Por los profundos abismos, las corrientes nevadas espuman.
Gritaba, espumajeaba: el furioso dardo volaba,
El caballo más adelantado cayó abatido:
Asombrado, Sivard sintió un miedo inusual,
“¡Tirano, estás condenado a sangrar!”
El joven se levantó de un salto; la espada cayó con fuerza,
Hundiéndose en la frente del tirano:
Rápidamente huyeron los suecos, dejando atrás a su odiado señor,
Su poderosa soberbia derribada.
Ahora los hijos de Noruega saludan a su gran salvador,
Pero ¡miren! ¡Él sangra! ¡Cae!
El viejo Athold se quita el yelmo y la armadura brillante,
Y clama a sus dioses.
Levanta el yelmo, y por el cuello nevado
Caen rápidamente los cabellos sedosos—
¡Ojalá esos miembros pudiera detenerlos el conquistador Sivard!
¡Oh, poder del gran desespero!
La vida se agota velozmente; ella levanta su cabeza débil,
Intenta agitar su mano;
Confesando ante todos, dijo la hermosa Ella—
“Gracias, gracias, valientes compañeros:
“La libertad os recompensa; nada puede dar Ella,
“Aquí yace, pobre Ella;
“Sivard está muerto… y Ella no quiere vivir.”
Sangra… se desmaya… muere.
N. Y. Mag. or Lit. Repos., II-235, abr. 1791, N. Y.
EL CAMPESINO DE LOS ALPES.
Donde se elevan acantilados coronados por el invierno,
Y entre oscuros bosques de pinos a su alrededor,
Por los profundos abismos, las corrientes nevadas espuman.
Page 152
Dentro de algún hueco, protegido de las tormentas,
el campesino de los Alpes construye su cabaña
y edifica su hogar humilde y feliz.
No es envidiable esa vasta propiedad
que se extiende muy abajo, en la llanura,
con sus amplios campos de cultivo y sus olivares;
más querida para él es su choza, con techo de plátanos,
donde su corazón sin ambiciones ha encontrado
todo lo que desea, todo lo que ama.
Allí habita la dueña de su corazón,
y el Amor, que enseña todo arte,
le ha ordenado decorar ese lugar con el mayor cariño;
al tomar prestada la tierra fértil del valle,
asciende por los acantilados con esfuerzo paciente
para plantar allí las flores que ella ama.
Con arbustos nativos, una especie resistente,
allí encuentra lugar el mirto verde,
y rosas cuyas hojas brillan por el rocío;
mientras que desde los escarpados y enredados senderos,
asoman las bayas alpinas, llenas de flores y frutos,
y, sonrojadas, se mezclan con la vid.
Los sencillos productos de su jardín,
preparados para él por manos queridas,
son todo el pequeño lujo que conoce;
y con esas mismas manos amables se coloca
la suave piel de camoscio que forma la cama,
donde encuentra descanso en sus brazos.
Pero lejos de ese refugio tranquilo,
el trueno oscuro se reúne a lo largo de su camino,
el viento aúlla salvajemente, los relámpagos centellean;
rápidamente regresan los murmullos de las rocas,
y su corazón débil tiembla mientras avanza;
asustado, escucha el estruendo.
el campesino de los Alpes construye su cabaña
y edifica su hogar humilde y feliz.
No es envidiable esa vasta propiedad
que se extiende muy abajo, en la llanura,
con sus amplios campos de cultivo y sus olivares;
más querida para él es su choza, con techo de plátanos,
donde su corazón sin ambiciones ha encontrado
todo lo que desea, todo lo que ama.
Allí habita la dueña de su corazón,
y el Amor, que enseña todo arte,
le ha ordenado decorar ese lugar con el mayor cariño;
al tomar prestada la tierra fértil del valle,
asciende por los acantilados con esfuerzo paciente
para plantar allí las flores que ella ama.
Con arbustos nativos, una especie resistente,
allí encuentra lugar el mirto verde,
y rosas cuyas hojas brillan por el rocío;
mientras que desde los escarpados y enredados senderos,
asoman las bayas alpinas, llenas de flores y frutos,
y, sonrojadas, se mezclan con la vid.
Los sencillos productos de su jardín,
preparados para él por manos queridas,
son todo el pequeño lujo que conoce;
y con esas mismas manos amables se coloca
la suave piel de camoscio que forma la cama,
donde encuentra descanso en sus brazos.
Pero lejos de ese refugio tranquilo,
el trueno oscuro se reúne a lo largo de su camino,
el viento aúlla salvajemente, los relámpagos centellean;
rápidamente regresan los murmullos de las rocas,
y su corazón débil tiembla mientras avanza;
asustado, escucha el estruendo.
Page 153
¡De hielo resquebrajado! —¡Oh, hombre de aflicción!
Sobre su querida cama, una masa de nieve,
arrancada por la tormenta del acantilado de arriba,
ha caído y ha enterrado en su pecho de mármol
todo lo que para él —desdichado— poseía el mundo:
su hogar, su felicidad, su amor.
El doliente, atónito, permanece inmóvil;
sus ojos están vidriosos, sus manos convulsas;
una angustia abrumadora le impide respirar.
Aplastado por el peso insoportable de la desesperación,
busca frenéticamente la cima más alta de la montaña,
y busca desesperadamente alivio en la muerte.
Un destino demasiado similar es el mío;
pero yo, en un dolor constante, me lamento,
y sigo lamentando mi última felicidad.
Frío, frío se me ha vuelto ese querido pecho,
donde este pobre corazón había fijado su hogar;
el amor y la felicidad ya no son míos.
N. Y. Mag., o Lit. Repos., III-443, julio de 1792, N. Y.
E L L A . A TA L E .
Lady’s Mag. and Repos., I-97, enero de 1793, Filadelfia.
[También en N. Y. Mag. o Lit. Repos., II-235, abril de 1791, N. Y.]
UNA VISTA GENERAL DE SUIZA
Y LOS ALPES, CON UNA ANÉCDOTA CONMOCIONANTE.
Pero volvamos a nuestros Alpes. Aquí, rocas salvajes de una altura inaccesible; allá, torrentes que parecen brotar de las nubes y rodar por los escarpados acantilados. La nube densa, formada en formas románticas, quizás pueda despertar vuestra admiración, pero no superará los límites de vuestra imaginación. Pero, ¿cómo podré transmitiros una idea de las bellezas siempre cambiantes y accidentales de este majestuoso paisaje? A veces, la tormenta, con sus alas de vapor, pasa por algún valle solitario, cubriéndolo con una sombra solemne, mientras todo a su alrededor brilla con toda su esplendor. De repente, todo se vuelve…
Sobre su querida cama, una masa de nieve,
arrancada por la tormenta del acantilado de arriba,
ha caído y ha enterrado en su pecho de mármol
todo lo que para él —desdichado— poseía el mundo:
su hogar, su felicidad, su amor.
El doliente, atónito, permanece inmóvil;
sus ojos están vidriosos, sus manos convulsas;
una angustia abrumadora le impide respirar.
Aplastado por el peso insoportable de la desesperación,
busca frenéticamente la cima más alta de la montaña,
y busca desesperadamente alivio en la muerte.
Un destino demasiado similar es el mío;
pero yo, en un dolor constante, me lamento,
y sigo lamentando mi última felicidad.
Frío, frío se me ha vuelto ese querido pecho,
donde este pobre corazón había fijado su hogar;
el amor y la felicidad ya no son míos.
N. Y. Mag., o Lit. Repos., III-443, julio de 1792, N. Y.
E L L A . A TA L E .
Lady’s Mag. and Repos., I-97, enero de 1793, Filadelfia.
[También en N. Y. Mag. o Lit. Repos., II-235, abril de 1791, N. Y.]
UNA VISTA GENERAL DE SUIZA
Y LOS ALPES, CON UNA ANÉCDOTA CONMOCIONANTE.
Pero volvamos a nuestros Alpes. Aquí, rocas salvajes de una altura inaccesible; allá, torrentes que parecen brotar de las nubes y rodar por los escarpados acantilados. La nube densa, formada en formas románticas, quizás pueda despertar vuestra admiración, pero no superará los límites de vuestra imaginación. Pero, ¿cómo podré transmitiros una idea de las bellezas siempre cambiantes y accidentales de este majestuoso paisaje? A veces, la tormenta, con sus alas de vapor, pasa por algún valle solitario, cubriéndolo con una sombra solemne, mientras todo a su alrededor brilla con toda su esplendor. De repente, todo se vuelve…
Page 154
Oscuridad y melancolía; el trueno retumba de roca en roca, hasta que el eco parece cansado de esa terrible repetición. A esto se suma la aproximación gradual de la noche, el último destello de sol que se desvanece en las cimas de las montañas, el crepúsculo que aún resiste el velo de la noche, hasta que la luna naciente continúa, en su luz, reflejando los brillos de sus glorias pasadas.
Ahora todo está en calma… Y antes de que el hombre cansado se levante para trabajar en los prados de las tierras altas, ¿acaso la musa de la naturaleza no tomará una melodía para despertarlo y saludarlo al amanecer?
¡Oh! Que le diga que ese corazón sensible, a menudo llevado por el recuerdo hacia las laderas de las montañas, buscará esas bendiciones que la riqueza nunca puede ofrecer, y deseará compartir la tranquilidad de su refugio.
Allí donde toda pasión vulgar descansa en paz, el hombre sabe apreciar cada don de la naturaleza. Huye de la tormenta hacia el pecho de su ser querido, y allí, en reposo, espera un cielo más sereno.
Decid, vosotros, orgullosos hijos de la fortuna y del poder: ¿puede algo compararse con las alegrías que sentís? ¿Puede el triunfo total de la ambición, cuando las tormentas amenazan, calmar vuestras preocupaciones?
¿O acaso aquel que habita en esa choza solitaria, que mira con compasión vuestro esplendor, contento con su destino pobre pero independiente, revelará la miseria de ser grande?
Desconocidos para vosotros están el niño sin hogar, el peregrino sin amigos o el pobre hambriento. Aquellos a quienes generosamente ayudáis, la mano que les da de comer, los expulsa de vuestra puerta.
Aquí, la caridad cruel no hace ninguna ofrenda; mientras ayuda, insulta la gran angustia. El corazón que acoge, comparte toda pena.
Ahora todo está en calma… Y antes de que el hombre cansado se levante para trabajar en los prados de las tierras altas, ¿acaso la musa de la naturaleza no tomará una melodía para despertarlo y saludarlo al amanecer?
¡Oh! Que le diga que ese corazón sensible, a menudo llevado por el recuerdo hacia las laderas de las montañas, buscará esas bendiciones que la riqueza nunca puede ofrecer, y deseará compartir la tranquilidad de su refugio.
Allí donde toda pasión vulgar descansa en paz, el hombre sabe apreciar cada don de la naturaleza. Huye de la tormenta hacia el pecho de su ser querido, y allí, en reposo, espera un cielo más sereno.
Decid, vosotros, orgullosos hijos de la fortuna y del poder: ¿puede algo compararse con las alegrías que sentís? ¿Puede el triunfo total de la ambición, cuando las tormentas amenazan, calmar vuestras preocupaciones?
¿O acaso aquel que habita en esa choza solitaria, que mira con compasión vuestro esplendor, contento con su destino pobre pero independiente, revelará la miseria de ser grande?
Desconocidos para vosotros están el niño sin hogar, el peregrino sin amigos o el pobre hambriento. Aquellos a quienes generosamente ayudáis, la mano que les da de comer, los expulsa de vuestra puerta.
Aquí, la caridad cruel no hace ninguna ofrenda; mientras ayuda, insulta la gran angustia. El corazón que acoge, comparte toda pena.
Page 155
Y solo hay compasión donde no se puede remediar nada.
Tales son las escenas, mi querido señor, tal es la hospitalidad que ahora voy a dejar. No sé por qué quise convertir sus virtudes en versos; quizá porque mi prosa comenzó a volverse demasiado formal, o porque confundí un entusiasmo pasajero con inspiración poética. De hecho, cada pensamiento y concepción está tan por encima de las ideas comunes, que el error es perdonable, especialmente cuando el poeta imaginario comienza con:
“Sublimi seriens sidera vertice”.
Adiós,
Siempre suya.
Lady’s Mag. and Repos., I-253, mayo de 1793, Filadelfia.
Un refrán holandés.
Weekly Museum, VII, 14 de marzo de 1795, Nueva York.
[También en Boston Mag., III-81, febrero de 1786, Boston.]
Un refrán holandés.
Phila. Minerva, I, 16 de mayo de 1795, Filadelfia.
[También en Boston Mag., III-81, febrero de 1786, Boston.]
Versos del rey de Prusia.
Rural Mag. or Vt. Repos., I-494, octubre de 1795, Rutland.
[Idéntico a The Relaxation of War in Amer. Mag. or Mo. Chron., I-440, junio de 1758, Filadelfia.]
Para el Weekly Museum.
El castillo gótico.
“Los días de la caballería han pasado”.
Carta de Burke sobre la Revolución Francesa.
¡Miren! Ahora el paisaje desaparece,
mientras el sol vuela hacia el oeste.
Miren cómo aparece la noche solemne,
con el silencio como compañero.
¡Escuchen! La orilla agitada resuena,
mientras las olas rebotan contra las rocas.
Rocas, cuyas cejas sobresalientes…
Tales son las escenas, mi querido señor, tal es la hospitalidad que ahora voy a dejar. No sé por qué quise convertir sus virtudes en versos; quizá porque mi prosa comenzó a volverse demasiado formal, o porque confundí un entusiasmo pasajero con inspiración poética. De hecho, cada pensamiento y concepción está tan por encima de las ideas comunes, que el error es perdonable, especialmente cuando el poeta imaginario comienza con:
“Sublimi seriens sidera vertice”.
Adiós,
Siempre suya.
Lady’s Mag. and Repos., I-253, mayo de 1793, Filadelfia.
Un refrán holandés.
Weekly Museum, VII, 14 de marzo de 1795, Nueva York.
[También en Boston Mag., III-81, febrero de 1786, Boston.]
Un refrán holandés.
Phila. Minerva, I, 16 de mayo de 1795, Filadelfia.
[También en Boston Mag., III-81, febrero de 1786, Boston.]
Versos del rey de Prusia.
Rural Mag. or Vt. Repos., I-494, octubre de 1795, Rutland.
[Idéntico a The Relaxation of War in Amer. Mag. or Mo. Chron., I-440, junio de 1758, Filadelfia.]
Para el Weekly Museum.
El castillo gótico.
“Los días de la caballería han pasado”.
Carta de Burke sobre la Revolución Francesa.
¡Miren! Ahora el paisaje desaparece,
mientras el sol vuela hacia el oeste.
Miren cómo aparece la noche solemne,
con el silencio como compañero.
¡Escuchen! La orilla agitada resuena,
mientras las olas rebotan contra las rocas.
Rocas, cuyas cejas sobresalientes…
Page 156
Crecen los berros alimentados por las olas turbulentas.
¡Miren! Los rayos lejanos del faro
juegan sobre la extensión de agua,
amigables para las naves que buscan puerto,
y sirven como señal para el marinero.
¡Miren! Esa tétrica torre gótica,
—donde el asesinato solía reinar—,
mazmorras espantosas de ejércitos derrotados,
—¡Escuchen! Los gritos de fantasmas errantes!—
Ahora una doble oscuridad se extiende
sobre la cima sombría de cada torre,
mientras que, con el lamento lúgubre del búho,
las alegrías intrusas huyen asustadas.
¡Paredes vengativas, construidas para la ruina!
Escenas malditas de culpa nacida del infierno.
Terribles fueron vuestros alarmantes sonidos—
¡Escuchen! El centinela grita: “¡A las armas!”
¡Cuántos barones fueron asesinados aquí,
encerrados en sus armaduras en vano!—
¡Cuántos vasallos feudales murieron,
mientras la sangrienta marea de la vida se retiraba!
¿Qué penas secretas estaban ocultas allí?
¿Qué angustias tuvieron que soportar esos desdichados?
Cuando estaban encerrados en esas celdas oscuras,
víctimas elegidas por la opresión.
¡Qué sombrío se ve ese torreón escarpado!
¿No parece inclinarse sobre lo que hay abajo?
Con su mirada orgullosa y despectiva,
contempla la vasta llanura.
Aquí trazo los tiempos feudales;
¡Miren! Los rayos lejanos del faro
juegan sobre la extensión de agua,
amigables para las naves que buscan puerto,
y sirven como señal para el marinero.
¡Miren! Esa tétrica torre gótica,
—donde el asesinato solía reinar—,
mazmorras espantosas de ejércitos derrotados,
—¡Escuchen! Los gritos de fantasmas errantes!—
Ahora una doble oscuridad se extiende
sobre la cima sombría de cada torre,
mientras que, con el lamento lúgubre del búho,
las alegrías intrusas huyen asustadas.
¡Paredes vengativas, construidas para la ruina!
Escenas malditas de culpa nacida del infierno.
Terribles fueron vuestros alarmantes sonidos—
¡Escuchen! El centinela grita: “¡A las armas!”
¡Cuántos barones fueron asesinados aquí,
encerrados en sus armaduras en vano!—
¡Cuántos vasallos feudales murieron,
mientras la sangrienta marea de la vida se retiraba!
¿Qué penas secretas estaban ocultas allí?
¿Qué angustias tuvieron que soportar esos desdichados?
Cuando estaban encerrados en esas celdas oscuras,
víctimas elegidas por la opresión.
¡Qué sombrío se ve ese torreón escarpado!
¿No parece inclinarse sobre lo que hay abajo?
Con su mirada orgullosa y despectiva,
contempla la vasta llanura.
Aquí trazo los tiempos feudales;
Page 157
El poder del señorito: la desgracia de los pobres—
Aquí, mientras se pudre, todos pueden ver
“Un monumento a la caballería”.
Orlando.
13 de agosto de 1796.
Weekly Museum, IX, 13 de agosto de 1796, N. Y.
EL CAMPESINO DE LOS ALPES.
Phila. Minerva, III, 19 de agosto de 1797, Filadelfia.
[También en N. Y. Mag. o Lit. Repos., III-443, julio de 1792, N. Y.]
EL REY DEL AGUA DE PRUSIA.
Rural Mag., I, 21 de julio de 1798, Newark.
[Idéntico a “The Relaxation of War” en Amer. Mag. o Mo. Chron., I-440, junio de 1758, Filadelfia.]
EL REY DEL AGUA.
Una balada danesa. Del autor de “Alonzo el valiente”.
[ sigue el poema ]
Desde que escribí estos versos, he encontrado dos antiguas baladas escocesas que tienen cierta similitud con “El Rey del Agua”; una se llama “May Colvin” y narra la historia de la hija de un rey que fue engañada para alejarse de la casa de su padre por un falso Sir John; la otra, titulada “Clerk Colvil”, trata de un joven que cayó en las trampas de una falsa sirena; esta última, de hecho, presenta una similitud aún mayor con la tradición danesa de “La hija del Rey del Bosque”. El fragmento de “El Rey del Agua” se puede encontrar en “Herder’s Volkslieder”.
Se han hecho muchas consultas respecto a los monarcas primitivos mencionados unas páginas atrás; debo informar a mis lectores de que todo lo que sé sobre el Rey del Agua (llamado en la traducción alemana “Der Wasser-Mann”) y el Rey del Bosque (llamado en alemán Erlkönig) proviene de la balada anterior y de otras dos que incluiré aquí. En cuanto al Rey del Fuego y al Rey de las Nubes, son completamente obra mía; pero si mis lectores prefieren atribuir su origen al “Conde de Gabalis”, serán bienvenidos.
Weekly Mag., III-92, 18 de agosto de 1798, Filadelfia.
[J. G. Herder, Der Wassermann en el Cuarto Libro (Nordische Lieder) de Stimmen der Völker in Liedern. Traducido del alemán.
M. G. Lewis, The Monk and Tales of Wonder. Véase la nota sobre El Rey del Bosque en Weekly Mag., III-93, 18 de agosto de 1798.]
BUENA SUERTE EN EL CAMPO, CARLOTTE.
Aquí, mientras se pudre, todos pueden ver
“Un monumento a la caballería”.
Orlando.
13 de agosto de 1796.
Weekly Museum, IX, 13 de agosto de 1796, N. Y.
EL CAMPESINO DE LOS ALPES.
Phila. Minerva, III, 19 de agosto de 1797, Filadelfia.
[También en N. Y. Mag. o Lit. Repos., III-443, julio de 1792, N. Y.]
EL REY DEL AGUA DE PRUSIA.
Rural Mag., I, 21 de julio de 1798, Newark.
[Idéntico a “The Relaxation of War” en Amer. Mag. o Mo. Chron., I-440, junio de 1758, Filadelfia.]
EL REY DEL AGUA.
Una balada danesa. Del autor de “Alonzo el valiente”.
[ sigue el poema ]
Desde que escribí estos versos, he encontrado dos antiguas baladas escocesas que tienen cierta similitud con “El Rey del Agua”; una se llama “May Colvin” y narra la historia de la hija de un rey que fue engañada para alejarse de la casa de su padre por un falso Sir John; la otra, titulada “Clerk Colvil”, trata de un joven que cayó en las trampas de una falsa sirena; esta última, de hecho, presenta una similitud aún mayor con la tradición danesa de “La hija del Rey del Bosque”. El fragmento de “El Rey del Agua” se puede encontrar en “Herder’s Volkslieder”.
Se han hecho muchas consultas respecto a los monarcas primitivos mencionados unas páginas atrás; debo informar a mis lectores de que todo lo que sé sobre el Rey del Agua (llamado en la traducción alemana “Der Wasser-Mann”) y el Rey del Bosque (llamado en alemán Erlkönig) proviene de la balada anterior y de otras dos que incluiré aquí. En cuanto al Rey del Fuego y al Rey de las Nubes, son completamente obra mía; pero si mis lectores prefieren atribuir su origen al “Conde de Gabalis”, serán bienvenidos.
Weekly Mag., III-92, 18 de agosto de 1798, Filadelfia.
[J. G. Herder, Der Wassermann en el Cuarto Libro (Nordische Lieder) de Stimmen der Völker in Liedern. Traducido del alemán.
M. G. Lewis, The Monk and Tales of Wonder. Véase la nota sobre El Rey del Bosque en Weekly Mag., III-93, 18 de agosto de 1798.]
BUENA SUERTE EN EL CAMPO, CARLOTTE.
Page 158
“Son lágrimas de las cosas; y tocan el espíritu de los mortales.”
Virg. Eneidas I-466.
El conflicto ha terminado… ¡Ah! Dulce doncella, adiós.
Ante estas tristes palabras de despedida, tú te encuentras aquí;
Antes de que los campos florezcan con la luz del amanecer,
tu Werter descansa bajo la tumba silenciosa:
Ya no podrá contemplar las bellezas del día,
ya no podrá escuchar tu canto celestial,
sentarse, embriagado, y escucharte hablar,
o pasear contigo en un paseo vespertino,
a lo largo de las orillas de los ríos serpenteantes,
por los campos verdes o en los bosques sombreados.
¡Oh, Charlotte! Cuando veas cómo las aguas suben,
y las tormentas invernales descienden desde el cielo,
la oscuridad que llena las llanuras abajo,
y todo a su alrededor convertido en un desierto nevado;
¿no suspirarás entonces de tristeza,
por los placeres perdidos de una tarde de verano,
recordando aquellos momentos en que tantas veces viste
a tu desdichado amante en los campos verdes,
o acercándose desde el bosque para contemplar tus encantos y sufrir de amor sin esperanza,
mirando tu figura angelical? Pues sin ella, el mundo me parecía un vacío sin fin.
Así como para los marineros, desde los cielos de medianoche,
las brillantes luces de la luna les guían a través de las llanuras acuáticas,
o los llevan de vuelta a sus costas natales;
así, Charlotte, yo no podría encontrar otra alegría
que pasar los días en tu compañía, vivir en tus alegrías o morir en tus penas,
“y beber veneno delicioso de tus ojos”,
como lo hace el insecto perdido que vuela alrededor de la vela,
y se acerca a la llama fatal que lo destruye.
Pero, Charlotte, ahora esas alegrías efímeras se han ido,
y Werter yace entre los muertos silenciosos,
lejos de las esperanzas brillantes de la vida, para siempre.
Virg. Eneidas I-466.
El conflicto ha terminado… ¡Ah! Dulce doncella, adiós.
Ante estas tristes palabras de despedida, tú te encuentras aquí;
Antes de que los campos florezcan con la luz del amanecer,
tu Werter descansa bajo la tumba silenciosa:
Ya no podrá contemplar las bellezas del día,
ya no podrá escuchar tu canto celestial,
sentarse, embriagado, y escucharte hablar,
o pasear contigo en un paseo vespertino,
a lo largo de las orillas de los ríos serpenteantes,
por los campos verdes o en los bosques sombreados.
¡Oh, Charlotte! Cuando veas cómo las aguas suben,
y las tormentas invernales descienden desde el cielo,
la oscuridad que llena las llanuras abajo,
y todo a su alrededor convertido en un desierto nevado;
¿no suspirarás entonces de tristeza,
por los placeres perdidos de una tarde de verano,
recordando aquellos momentos en que tantas veces viste
a tu desdichado amante en los campos verdes,
o acercándose desde el bosque para contemplar tus encantos y sufrir de amor sin esperanza,
mirando tu figura angelical? Pues sin ella, el mundo me parecía un vacío sin fin.
Así como para los marineros, desde los cielos de medianoche,
las brillantes luces de la luna les guían a través de las llanuras acuáticas,
o los llevan de vuelta a sus costas natales;
así, Charlotte, yo no podría encontrar otra alegría
que pasar los días en tu compañía, vivir en tus alegrías o morir en tus penas,
“y beber veneno delicioso de tus ojos”,
como lo hace el insecto perdido que vuela alrededor de la vela,
y se acerca a la llama fatal que lo destruye.
Pero, Charlotte, ahora esas alegrías efímeras se han ido,
y Werter yace entre los muertos silenciosos,
lejos de las esperanzas brillantes de la vida, para siempre.
Page 159
Ha perdido la memoria, y hasta su nombre es desconocido. Llegará el momento en que, en esa mente vacía, ni siquiera el amigo más querido encontrará rastro alguno de mí. Cuando incluso mis parientes conozcan mi triste destino, y vean mi tumba sin derramar lágrima alguna, recuerden las tenues impresiones que quedan en la mente: impresiones que se van como los sueños de medianoche, sin dejar rastro alguno. Esta noche vagué por cada escena hermosa, por cada valle fértil y por cada lugar verde y llano. Pensativo y triste, contemplé las aguas embravecidas; los vientos salvajes perturbaban el silencio del bosque. Vi cómo el gran sol, brillante y espléndido, se hundía tras las olas del oeste, en la oscuridad de la noche. Me quedé en la colina para ver sus rayos, mientras se hundía en las aguas saladas. Sentí mi corazón lleno de doble tristeza; la última esperanza de la vida abandonó mi pecho palpitante. La vasta escena del mundo quedó para siempre oculta a la vista, todo envuelto en una eterna oscuridad. ¡Ah! ¿Acaso nunca volveré a conocer tu imagen en estos reinos de miseria y dolor? ¿O existe aún algún lugar en el cielo destinado para los mortales desdichados, por parte de esa mente eterna: algún valle serpenteante, algún bosque sombreado, alguna morada feliz en los reinos superiores, donde la sombra de Charlotte y la mía puedan encontrarse algún día, cuando hayan terminado nuestros sufrimientos y nuestra felicidad sea completa, en las regiones luminosas de la luz eterna, donde todo es alegría perfecta y deleite puro? Cuando, en una tarde de verano, te encuentres deambulando por el valle, o por el camino amplio, o por el cementerio, entre los árboles sombreados, escucharás el silbido de la brisa de medianoche, que agita la hierba en la soledad, alrededor de la tumba de tu amado.
Page 160
Ah, ¿entonces no le concederás ni un solo pensamiento triste,
a aquel que no conoció mayor bendición
que pasar la hora con alegrías efímeras a tu lado,
contemplar tus encantos y observar tu mirada errante,
admirar la hermosa imagen de tu mente,
revelar un alma destinada únicamente al cielo,
o ver tu figura distante entre los árboles,
y tus cabellos blancos flotando en la brisa;
o ver cómo tus dedos, con delicados movimientos,
producen tales notas que solo los bardos en el cielo pueden crear;
notas que hasta el propio Orfeo desearía escuchar,
y que harían brotar lágrimas del alma de Plutón.
Sí, incluso Charlotte misma verá mis restos tristes,
y el tierno corazón de Charlotte suspirará por mí.
Dessert to the True American, I-No. 20, Nov. 24, 1798, [Phila.].
La siguiente parodia del estilo en el que están escritas la mayoría de las baladas románticas alemanas está llena de ingenio y humor; confiamos en que resultará entretenida incluso para los mayores admiradores de ese estilo de escritura. Basta saber que Lord Hoppergallop dejó a su criada en su mansión rural, donde ella se ha enamorado del jardinero.
El viento sopla con fuerza: la noche es oscura;
las paredes de la mansión crujen;
el sol ya se había puesto: y todo el páramo,
como cualquier otro páramo, estaba negro.
Solo, pálida, temblando, junto al fuego,
estaba sentada la encantadora Molly Dumpling.
Temía mucho, y al mismo tiempo admiraba
lo que Thomas, el jardinero, pudiera ser.
Escuchando, apoyaba su mano en la barbilla;
pero, ¡ah!, no se oía ningún ruido de pasos:
no venía del jardín; ni él, ni el pequeño Bobtail.
¡No pueden venir a ti, dulce criada!
a aquel que no conoció mayor bendición
que pasar la hora con alegrías efímeras a tu lado,
contemplar tus encantos y observar tu mirada errante,
admirar la hermosa imagen de tu mente,
revelar un alma destinada únicamente al cielo,
o ver tu figura distante entre los árboles,
y tus cabellos blancos flotando en la brisa;
o ver cómo tus dedos, con delicados movimientos,
producen tales notas que solo los bardos en el cielo pueden crear;
notas que hasta el propio Orfeo desearía escuchar,
y que harían brotar lágrimas del alma de Plutón.
Sí, incluso Charlotte misma verá mis restos tristes,
y el tierno corazón de Charlotte suspirará por mí.
Dessert to the True American, I-No. 20, Nov. 24, 1798, [Phila.].
La siguiente parodia del estilo en el que están escritas la mayoría de las baladas románticas alemanas está llena de ingenio y humor; confiamos en que resultará entretenida incluso para los mayores admiradores de ese estilo de escritura. Basta saber que Lord Hoppergallop dejó a su criada en su mansión rural, donde ella se ha enamorado del jardinero.
El viento sopla con fuerza: la noche es oscura;
las paredes de la mansión crujen;
el sol ya se había puesto: y todo el páramo,
como cualquier otro páramo, estaba negro.
Solo, pálida, temblando, junto al fuego,
estaba sentada la encantadora Molly Dumpling.
Temía mucho, y al mismo tiempo admiraba
lo que Thomas, el jardinero, pudiera ser.
Escuchando, apoyaba su mano en la barbilla;
pero, ¡ah!, no se oía ningún ruido de pasos:
no venía del jardín; ni él, ni el pequeño Bobtail.
¡No pueden venir a ti, dulce criada!
Page 161
La carne, tanto de animal como de hombre, ¡es hierba!
Y lo que es imposible, no puede ser;
¡Y nunca, nunca se hace realidad!
Ella caminaba de un lado a otro por el salón antiguo,
para llamar a su Thomas y sacarlo de su trabajo;
Abrió la enorme puerta; las bisagras crujieron,
porque las bisagras necesitaban aceite.
Tres veces en el umbral del salón,
gritó “¡Thomas!”, entre muchos sollozos;
Y tres veces llamó a Bobtail, exclamando dulcemente: “¡Bob! ¡Bob! ¡Bob!”
¡Inútil doncella! Se dice que el cadáver de un jardinero
solo puede responder de mala manera;
¡Y los perros que oyen incluso después de estar muertos
son, en verdad, perros muy astutos!
Regresó por el salón; todo a su alrededor era soledad.
La vela emitía un débil resplandor,
aunque era una vela grande, de cuatro libras.
Se acercó todo lo posible al fuego;
una lágrima salada rodó por su mejilla.
De repente, ¡un ataúd voló hacia allí!
¡Y en su delantal apareció un agujero!
Las arañas marcaban el paso de su muerte;
era una señal de que el destino estaba enojado.
El reloj torpe de la cocina también hacía clics;
era una señal de que aún no había terminado todo.
Sus terrores crecían cada vez más;
su propia sombra la asustaba;
temblaba ante su propio nariz,
que parecía muy larga contra la pared.
Y lo que es imposible, no puede ser;
¡Y nunca, nunca se hace realidad!
Ella caminaba de un lado a otro por el salón antiguo,
para llamar a su Thomas y sacarlo de su trabajo;
Abrió la enorme puerta; las bisagras crujieron,
porque las bisagras necesitaban aceite.
Tres veces en el umbral del salón,
gritó “¡Thomas!”, entre muchos sollozos;
Y tres veces llamó a Bobtail, exclamando dulcemente: “¡Bob! ¡Bob! ¡Bob!”
¡Inútil doncella! Se dice que el cadáver de un jardinero
solo puede responder de mala manera;
¡Y los perros que oyen incluso después de estar muertos
son, en verdad, perros muy astutos!
Regresó por el salón; todo a su alrededor era soledad.
La vela emitía un débil resplandor,
aunque era una vela grande, de cuatro libras.
Se acercó todo lo posible al fuego;
una lágrima salada rodó por su mejilla.
De repente, ¡un ataúd voló hacia allí!
¡Y en su delantal apareció un agujero!
Las arañas marcaban el paso de su muerte;
era una señal de que el destino estaba enojado.
El reloj torpe de la cocina también hacía clics;
era una señal de que aún no había terminado todo.
Sus terrores crecían cada vez más;
su propia sombra la asustaba;
temblaba ante su propio nariz,
que parecía muy larga contra la pared.
Page 162
Hasta su habitación, húmeda y fría,
subió por la escalera del señor Hoppergallop;
tres pisos de altura, larga, sombría y antigua…
como suelen ser las habitaciones de los grandes señores.
Toda la naturaleza parecía haberse detenido;
y “la mitad del mundo parecía muerta”.
No tenía “sueño cubierto con cortinas”;
porque no tenía cortinas en su cama.
Yacía escuchando; con un ruido metálico,
el reloj dio las doce; la puerta se abrió de golpe;
entonces Thomas entró con expresión sombría,
con el pequeño Bobtail a su lado.
Era alto, como un álamo; su chaleco era verde, como los puerros;
sus ojos eran rojos, como las raíces de remolacha;
y sus mejillas, pálidas, como las coles.
En cuanto vio al fantasma, el miedo la dejó sin fuerzas;
dijo débilmente: “¿Qué querrá mi Thomas?”.
Él respondió: “¡Oh, Molly Dumpling! Estoy muerto”.
“Caí en plena juventud,
sin poder disfrutar de la flor de la salud;
no estaba enfermo, pero caí hacia atrás en el pozo y me ahogué”.
“A cuatro brazas de profundidad yace tu amor;
su perro fiel comparte su destino;
somos amigos; esto no es él ni yo;
no estamos aquí, porque estamos allí”.
“Sí; somos dos demonios del agua;
muchacha del páramo, ven ahora a ayudarnos;
tu hora ha llegado; venimos por ti”.
subió por la escalera del señor Hoppergallop;
tres pisos de altura, larga, sombría y antigua…
como suelen ser las habitaciones de los grandes señores.
Toda la naturaleza parecía haberse detenido;
y “la mitad del mundo parecía muerta”.
No tenía “sueño cubierto con cortinas”;
porque no tenía cortinas en su cama.
Yacía escuchando; con un ruido metálico,
el reloj dio las doce; la puerta se abrió de golpe;
entonces Thomas entró con expresión sombría,
con el pequeño Bobtail a su lado.
Era alto, como un álamo; su chaleco era verde, como los puerros;
sus ojos eran rojos, como las raíces de remolacha;
y sus mejillas, pálidas, como las coles.
En cuanto vio al fantasma, el miedo la dejó sin fuerzas;
dijo débilmente: “¿Qué querrá mi Thomas?”.
Él respondió: “¡Oh, Molly Dumpling! Estoy muerto”.
“Caí en plena juventud,
sin poder disfrutar de la flor de la salud;
no estaba enfermo, pero caí hacia atrás en el pozo y me ahogué”.
“A cuatro brazas de profundidad yace tu amor;
su perro fiel comparte su destino;
somos amigos; esto no es él ni yo;
no estamos aquí, porque estamos allí”.
“Sí; somos dos demonios del agua;
muchacha del páramo, ven ahora a ayudarnos;
tu hora ha llegado; venimos por ti”.
Page 163
El pequeño diablillo ladró: “¡Bow wow!”.
“Para envolverla en su fría tumba,
una sábana holandesa, como a las doncellas les gusta;
tendrás una sábana de agua;
esas sábanas existen en los diques de Holanda”.
Los demonios se acercan; la doncella se encoge de miedo;
rápidamente, a través del aire fétido de la noche, se abalanzan sobre ella;
la llevan al borde del pozo verde
y, con un empujón, la arrojan dentro.
Dessert to the True American, I-N.º 27, 12 de enero de 1799, Filadelfia.
[El autor evidentemente tenía en mente la obra “Lenore” de Bürger al escribir lo anterior.]
[Burla al estilo en el que están escritas la mayoría de las baladas románticas alemanas.]
Phil. Repos., I-328, 22 de agosto de 1801, Filadelfia.
[También en Dessert to the True American, I-N.º 27, 12 de enero de 1799, Filadelfia.]
Para el Port Folio.
Noches de un autor.
De la tienda de los señores Colon y Spondee.
Entre las más recientes y deliciosas misceláneas recibidas recientemente de Inglaterra, se encuentra una obra poética titulada “Cuentos de terror”. En parte, está destinada a ser una burla de las diversas baladas del célebre romance de Lewis, “El monje”. Recordamos bien que este miembro del parlamento británico se entretuvo, y alarmó a sus lectores, recurriendo a las supersticiones góticas e invocando todas las formas de horror germánico para aterrorizar a todo corazón tímido. Por eso, hemos sido perseguidos por fantasmas de todo tipo; y “Reyes de las nubes”, “Reyes del agua” y “Reyes del fuego” han sido coronados por este mago poético para gobernar con despotismo en los reinos de la imaginación. Un satírico vivaz, dotado de los dones del genio, hábil en la versificación, agradable en su humor y sumamente exitoso en la parodia, ha intentado, en algunos de sus “Cuentos de terror”, burlarse de los tonos lúgubres de la musa del señor Lewis… o mejor dicho, del graznido ronco del cuervo alemán. La hora de la medianoche se ha visto entretenida con la transcripción del siguiente sarcasmo, basado en un conocido cuento infantil; nuestros lectores nos agradecerán por haber permanecido despiertos hasta tan tarde por su diversión.
EL REY LOBO;
O
LA PEQUEÑA ROJA CON CAPUCHA.
Un cuento de una anciana.
“Para envolverla en su fría tumba,
una sábana holandesa, como a las doncellas les gusta;
tendrás una sábana de agua;
esas sábanas existen en los diques de Holanda”.
Los demonios se acercan; la doncella se encoge de miedo;
rápidamente, a través del aire fétido de la noche, se abalanzan sobre ella;
la llevan al borde del pozo verde
y, con un empujón, la arrojan dentro.
Dessert to the True American, I-N.º 27, 12 de enero de 1799, Filadelfia.
[El autor evidentemente tenía en mente la obra “Lenore” de Bürger al escribir lo anterior.]
[Burla al estilo en el que están escritas la mayoría de las baladas románticas alemanas.]
Phil. Repos., I-328, 22 de agosto de 1801, Filadelfia.
[También en Dessert to the True American, I-N.º 27, 12 de enero de 1799, Filadelfia.]
Para el Port Folio.
Noches de un autor.
De la tienda de los señores Colon y Spondee.
Entre las más recientes y deliciosas misceláneas recibidas recientemente de Inglaterra, se encuentra una obra poética titulada “Cuentos de terror”. En parte, está destinada a ser una burla de las diversas baladas del célebre romance de Lewis, “El monje”. Recordamos bien que este miembro del parlamento británico se entretuvo, y alarmó a sus lectores, recurriendo a las supersticiones góticas e invocando todas las formas de horror germánico para aterrorizar a todo corazón tímido. Por eso, hemos sido perseguidos por fantasmas de todo tipo; y “Reyes de las nubes”, “Reyes del agua” y “Reyes del fuego” han sido coronados por este mago poético para gobernar con despotismo en los reinos de la imaginación. Un satírico vivaz, dotado de los dones del genio, hábil en la versificación, agradable en su humor y sumamente exitoso en la parodia, ha intentado, en algunos de sus “Cuentos de terror”, burlarse de los tonos lúgubres de la musa del señor Lewis… o mejor dicho, del graznido ronco del cuervo alemán. La hora de la medianoche se ha visto entretenida con la transcripción del siguiente sarcasmo, basado en un conocido cuento infantil; nuestros lectores nos agradecerán por haber permanecido despiertos hasta tan tarde por su diversión.
EL REY LOBO;
O
LA PEQUEÑA ROJA CON CAPUCHA.
Un cuento de una anciana.
Page 164
Persio te revela las antiguas canciones desde los pulmones.
Traducido del danés del autor de El rey del agua, etc., y dedicado respetuosamente a
M. G. Lewis, Esq., M.P., como un humilde intento de imitar su excelente versión de esa célebre balada.
Los pájaros cantaban, la mañana sonreía;
la madre besó a su querido hijo
y dijo... “Querido, toma tres postres
y llévalos a tu abuelita”.
La linda muchacha llevaba en la cabeza
un pequeño gorro rojo para montar;
y al pasar por el bosque solitario,
la llamaron la Pequeña Caperucita Roja.
Colgó su canasta del brazo
y mientras caminaba, cantaba así:
“Había una dama que vivía debajo de una colina;
si no se ha ido, aún vive allí”.
El rey lobo la vio pasar;
la observó, escuchó sus cantos
y gritó: “Ese niño y esos tres postres
serán mi cena esta noche”.
Rápidamente, la muchacha siguió su camino,
cantando sin preocupaciones su triste canción;
y antes de que pudiera salir del bosque oscuro,
he aquí que el rey lobo estaba ya cerca de ella.
“¡Oh! ¡Detente, mi querida y hermosa niña!
¿A dónde te diriges?”
“Yo y estos tres postres
vamos a ver a mi abuelita”.
“Mientras tú vas hacia esa montaña,
donde crecen campanillas azul celeste,
yo tomaré este camino. Así que date prisa, querida,
o yo llegaré allí antes que tú”.
Traducido del danés del autor de El rey del agua, etc., y dedicado respetuosamente a
M. G. Lewis, Esq., M.P., como un humilde intento de imitar su excelente versión de esa célebre balada.
Los pájaros cantaban, la mañana sonreía;
la madre besó a su querido hijo
y dijo... “Querido, toma tres postres
y llévalos a tu abuelita”.
La linda muchacha llevaba en la cabeza
un pequeño gorro rojo para montar;
y al pasar por el bosque solitario,
la llamaron la Pequeña Caperucita Roja.
Colgó su canasta del brazo
y mientras caminaba, cantaba así:
“Había una dama que vivía debajo de una colina;
si no se ha ido, aún vive allí”.
El rey lobo la vio pasar;
la observó, escuchó sus cantos
y gritó: “Ese niño y esos tres postres
serán mi cena esta noche”.
Rápidamente, la muchacha siguió su camino,
cantando sin preocupaciones su triste canción;
y antes de que pudiera salir del bosque oscuro,
he aquí que el rey lobo estaba ya cerca de ella.
“¡Oh! ¡Detente, mi querida y hermosa niña!
¿A dónde te diriges?”
“Yo y estos tres postres
vamos a ver a mi abuelita”.
“Mientras tú vas hacia esa montaña,
donde crecen campanillas azul celeste,
yo tomaré este camino. Así que date prisa, querida,
o yo llegaré allí antes que tú”.
Page 165
“Y cuando termine nuestra carrera,
perderás un beso, si yo gano;
tu premio será, si llegas primero,
un poco de azúcar de cebada y una ciruela.”
“Oh, ¡gracias, buen señor Lobo!”, dijo ella,
y le dedicó una dulce cortesía.
La pequeña criada se fue entonces
en busca de la ladera de la montaña azul.
El lobo corrió por los pantanos y las tierras baldías,
y llamó suavemente a la puerta de la abuelita:
“Oh, déjame entrar, buena abuelita,
porque soy Caperucita Roja, pequeña.”
“Tira de la bobina (gritó la abuelita),
y la puerta se abrirá de par en par”.
El astuto lobo tiró de la bobina,
y la puerta se abrió de inmediato.
Dio ocho vueltas alrededor del dormitorio,
y lanzó tres rugidos espantosos;
dio nueve vueltas más,
y luego devoró a la pobre abuelita.
Le destrozó el cráneo contra las piedras,
le mordió los tendones, le rompió los huesos;
masticó su corazón, bebió su sangre,
y arrancó sus riñones y su hígado.[41]!!!!
Se metió directamente en la cama de la abuelita,
se ató su gorro de dormir debajo de la barbilla;
y, esperando a su presa designada,
se acostó cómodamente entre las sábanas.
De repente escuchó una voz en la puerta,
que decía... “Te he traído tres postres;
Oh, déjame entrar, buena abuelita”.
perderás un beso, si yo gano;
tu premio será, si llegas primero,
un poco de azúcar de cebada y una ciruela.”
“Oh, ¡gracias, buen señor Lobo!”, dijo ella,
y le dedicó una dulce cortesía.
La pequeña criada se fue entonces
en busca de la ladera de la montaña azul.
El lobo corrió por los pantanos y las tierras baldías,
y llamó suavemente a la puerta de la abuelita:
“Oh, déjame entrar, buena abuelita,
porque soy Caperucita Roja, pequeña.”
“Tira de la bobina (gritó la abuelita),
y la puerta se abrirá de par en par”.
El astuto lobo tiró de la bobina,
y la puerta se abrió de inmediato.
Dio ocho vueltas alrededor del dormitorio,
y lanzó tres rugidos espantosos;
dio nueve vueltas más,
y luego devoró a la pobre abuelita.
Le destrozó el cráneo contra las piedras,
le mordió los tendones, le rompió los huesos;
masticó su corazón, bebió su sangre,
y arrancó sus riñones y su hígado.[41]!!!!
Se metió directamente en la cama de la abuelita,
se ató su gorro de dormir debajo de la barbilla;
y, esperando a su presa designada,
se acostó cómodamente entre las sábanas.
De repente escuchó una voz en la puerta,
que decía... “Te he traído tres postres;
Oh, déjame entrar, buena abuelita”.
Page 166
“Porque soy Caperucita Roja, pequeña.”
“Tira de la bobina (gritó el rey lobo);
entonces la puerta se abrirá de par en par.”
La niña tiró de la bobina,
y al instante la puerta se abrió de par en par.[42]
Puso los postres en el suelo
y suspiró... “Ojalá te hubiera traído cuatro.[43]
Estoy muy cansada, querida abuelita;
¡Oh! ¿Puedo acostarme contigo?”
“¡Vamos! (gritó suavemente el rey lobo),
y acuéstate a mi lado, mi dulce niña.”
¡Ah! La niña no imaginaba
que el cruel rey lobo yacía cerca de ella.
“¡Oh! Dime, dime, querida abuelita,
¿por qué tu voz suena tan ronca?”
“¡Oh! Calla, cariño (dijo el rey lobo),
tengo un pequeño resfriado en la cabeza.”
“¡Oh! Dime, abuelita tan amable,
¿por qué tienes una cola detrás?”
“¡Oh! Calla, calla, preciosa mía,
¡allí cuelgo mi alfilerero!”
“¿Por qué tus ojos me miran así?”
“Es para ver tu bonito rostro.”
“¿Por qué tus orejas parecen tan largas?”
“Es para escuchar tu hermosa voz.”
“¡Oh! Dime, abuelita, ¿por qué esta noche
tus dientes parecen tan largos y blancos?”[44]
Entonces, gruñendo, gritó el lobo con ferocidad:
“¡Son para desgarrarte en pedazos!”
El rey lobo rechinó sus dientes hambrientos.
“Tira de la bobina (gritó el rey lobo);
entonces la puerta se abrirá de par en par.”
La niña tiró de la bobina,
y al instante la puerta se abrió de par en par.[42]
Puso los postres en el suelo
y suspiró... “Ojalá te hubiera traído cuatro.[43]
Estoy muy cansada, querida abuelita;
¡Oh! ¿Puedo acostarme contigo?”
“¡Vamos! (gritó suavemente el rey lobo),
y acuéstate a mi lado, mi dulce niña.”
¡Ah! La niña no imaginaba
que el cruel rey lobo yacía cerca de ella.
“¡Oh! Dime, dime, querida abuelita,
¿por qué tu voz suena tan ronca?”
“¡Oh! Calla, cariño (dijo el rey lobo),
tengo un pequeño resfriado en la cabeza.”
“¡Oh! Dime, abuelita tan amable,
¿por qué tienes una cola detrás?”
“¡Oh! Calla, calla, preciosa mía,
¡allí cuelgo mi alfilerero!”
“¿Por qué tus ojos me miran así?”
“Es para ver tu bonito rostro.”
“¿Por qué tus orejas parecen tan largas?”
“Es para escuchar tu hermosa voz.”
“¡Oh! Dime, abuelita, ¿por qué esta noche
tus dientes parecen tan largos y blancos?”[44]
Entonces, gruñendo, gritó el lobo con ferocidad:
“¡Son para desgarrarte en pedazos!”
El rey lobo rechinó sus dientes hambrientos.
Page 167
Sus ojos brillantes de furia relampaguearon;
Abrió su mandíbula, llena de sangre,
Y se abalanzó sobre la pequeña Caperucita Roja.
Le arrancó las entrañas, una tras otra;
“¡Pequeña muchacha, te comeré!”, dijo.
Pero cuando le arrancó tres y cuatro,
la pequeña muchacha ya no existía.
Tomen esto como advertencia, queridos niños;
tengan cuidado con las artes traicioneras de los lobos;
y, al pasar por cada bosque solitario,
¡ah!, recuerden a la pequeña Caperucita Roja.
No se demoren en ir, ni recojan campanillas azules mientras caminan;
no vayan a dormir con la abuela,
¡no sea que ella sea un lobo hambriento!
Port Folio, II-173, 5 de junio de 1802, Filadelfia.
La siguiente pieza de composición singular y original fue encontrada entre los papeles de un anciano holandés, en Albany. El manuscrito ha sufrido considerablemente con el paso del tiempo; además, por varias marcas de antigüedad que presenta, se puede deducir con seguridad que han transcurrido al menos cien años desde que fue escrito. Apenas es necesario decir al lector perspicaz que esta pieza no es más que una carta de amor, enviada por algún joven holandés del campo a la chica de sus sueños, quien, al parecer, se había ido a vivir por un tiempo a la ciudad de Albany.
**HANS EScribe A NOTCHIE**
Mi querida Notchie, ¿cómo se siente Hans?
Tu querido Hans está muy triste.
¿Cuál es el motivo, cuál es la causa,
que te hace quedarte así para siempre?
No puedo dormir ni de día ni de noche,
por culpa de este dolor tan grande.
Así, cuando llegue el amanecer,
esperaré ansioso su regreso.
Abrió su mandíbula, llena de sangre,
Y se abalanzó sobre la pequeña Caperucita Roja.
Le arrancó las entrañas, una tras otra;
“¡Pequeña muchacha, te comeré!”, dijo.
Pero cuando le arrancó tres y cuatro,
la pequeña muchacha ya no existía.
Tomen esto como advertencia, queridos niños;
tengan cuidado con las artes traicioneras de los lobos;
y, al pasar por cada bosque solitario,
¡ah!, recuerden a la pequeña Caperucita Roja.
No se demoren en ir, ni recojan campanillas azules mientras caminan;
no vayan a dormir con la abuela,
¡no sea que ella sea un lobo hambriento!
Port Folio, II-173, 5 de junio de 1802, Filadelfia.
La siguiente pieza de composición singular y original fue encontrada entre los papeles de un anciano holandés, en Albany. El manuscrito ha sufrido considerablemente con el paso del tiempo; además, por varias marcas de antigüedad que presenta, se puede deducir con seguridad que han transcurrido al menos cien años desde que fue escrito. Apenas es necesario decir al lector perspicaz que esta pieza no es más que una carta de amor, enviada por algún joven holandés del campo a la chica de sus sueños, quien, al parecer, se había ido a vivir por un tiempo a la ciudad de Albany.
**HANS EScribe A NOTCHIE**
Mi querida Notchie, ¿cómo se siente Hans?
Tu querido Hans está muy triste.
¿Cuál es el motivo, cuál es la causa,
que te hace quedarte así para siempre?
No puedo dormir ni de día ni de noche,
por culpa de este dolor tan grande.
Así, cuando llegue el amanecer,
esperaré ansioso su regreso.
Page 168
Así ulularán los búhos, y los gatos maullarán,
Y los perros aullarán; y las tormentas rugirán,
Y ya no sentiré más angustia,
Pues ese vil Notchie se ha ido.
Tengo una chaqueta recién comprada,
Y telas tan suaves como el satén,
Desnudas como tu camisola interior,
Y rápidas como la leche agria.
Date prisa, querida mía, ven rápido,
Mi padre se está muriendo, ya lo ves,
Y Jacob lleva su pequeño hogar,
Y tendremos que huir rápidamente.
Voy hacia ese yanqui lleno de astucia,
Más astuto que el mismísimo diablo,
Quiero llevarme tu pequeño corazón,
Así como nuestros caballos huirán también.
Si alguien intenta arrebatarte tu corazón,
Mis caballos lo arrastrarán rápidamente,
Y lo haré desaparecer en un instante,
Soy tan veloz como cualquier otro.
Cuando ese Vontoofen, mi querido amigo,
Venga a buscarte dondequiera que estés,
Enviaré a esos mensajeros escarlata,
Oh, muérete allí y piensa en mí.
Port Folio, II-176, 5 de junio de 1802, Filadelfia.
["se feel” (estrofa I). “Se” no es una palabra en holandés, y el verbo “feel” (voelen) no es reflexivo en holandés. En las estrofas III y VI, “mill” aparece en lugar de “will”. Probablemente sea un error de impresión, ya que la “w” en holandés es un sonido especialmente persistente” y no se reemplaza por “m”, como ocurre a veces en alemán. “Brokenbrooks” es una palabra inventada. El autor debe esta información al profesor Wm. H. Carpenter, de la Universidad de Columbia, y a Arnold Katz, el vicecónsul holandés en Filadelfia.]
Y los perros aullarán; y las tormentas rugirán,
Y ya no sentiré más angustia,
Pues ese vil Notchie se ha ido.
Tengo una chaqueta recién comprada,
Y telas tan suaves como el satén,
Desnudas como tu camisola interior,
Y rápidas como la leche agria.
Date prisa, querida mía, ven rápido,
Mi padre se está muriendo, ya lo ves,
Y Jacob lleva su pequeño hogar,
Y tendremos que huir rápidamente.
Voy hacia ese yanqui lleno de astucia,
Más astuto que el mismísimo diablo,
Quiero llevarme tu pequeño corazón,
Así como nuestros caballos huirán también.
Si alguien intenta arrebatarte tu corazón,
Mis caballos lo arrastrarán rápidamente,
Y lo haré desaparecer en un instante,
Soy tan veloz como cualquier otro.
Cuando ese Vontoofen, mi querido amigo,
Venga a buscarte dondequiera que estés,
Enviaré a esos mensajeros escarlata,
Oh, muérete allí y piensa en mí.
Port Folio, II-176, 5 de junio de 1802, Filadelfia.
["se feel” (estrofa I). “Se” no es una palabra en holandés, y el verbo “feel” (voelen) no es reflexivo en holandés. En las estrofas III y VI, “mill” aparece en lugar de “will”. Probablemente sea un error de impresión, ya que la “w” en holandés es un sonido especialmente persistente” y no se reemplaza por “m”, como ocurre a veces en alemán. “Brokenbrooks” es una palabra inventada. El autor debe esta información al profesor Wm. H. Carpenter, de la Universidad de Columbia, y a Arnold Katz, el vicecónsul holandés en Filadelfia.]
Page 169
Una balada de Laponia.
No me cansaré pronto de copiar las baladas de “Cuentos de terror”. Son el fruto legítimo del genio. Un guía versátil nos conduce, a veces al valle de las lágrimas y otras veces al salón de la alegría. Pero, dondequiera que nos lleve, lo seguimos con gusto, encontrándonos siempre en compañía de un acompañante sensato y melodioso. Estoy medio inclinado a sospechar que el propio señor Lewis es el autor oculto. Sabemos cuán brillantemente transformó su propia balada, “Alonzo el valiente”, y es probable que en esta colección sea él quien actúe como autor bajo otro nombre.
[El poema sigue.]
Port Folio, II-195, 26 de junio de 1802, Filadelfia.
[M. G. Lewis, Cuentos de terror, 1799, Kelso. Véase p. 18.]
GRIM, REY DE LOS ESPÍRITUS,
O LA DANZA DE LA MUERTE.
Port Folio, II-199, 26 de junio de 1802, Filadelfia.
[M. G. Lewis, Cuentos de terror. Véase p. 18.]
SOBRE LA MUERTE DE UN AMADO LYSON.
Traducido de una inscripción danesa.
Por T. Campbell, Esq.
Port Folio, II-352, noviembre de 1802, Filadelfia.
ESCrito en Alemania,
en otoño de 1801.
Salve, otoño mortal, y tus hojas que se marchitan;
te amo, por más triste y sombrío que seas;
ni la alegre primavera, como tú, puede aliviar la tristeza,
ni el ostentoso verano calmar el corazón dolorido;
pero en tu umbral desolado y solitario,
bajo la sombra variada, me gusta recostarme,
cuando la melancólica hora del atardecer
oculta el cielo con nubes ominosas,
y los pájaros sin melodía y las flores que se marchitan
aparecen, tristes, para inclinar sus cabezas y lamentar la partida
del año.
No es el cielo sombrío, ni el año que se va…
No me cansaré pronto de copiar las baladas de “Cuentos de terror”. Son el fruto legítimo del genio. Un guía versátil nos conduce, a veces al valle de las lágrimas y otras veces al salón de la alegría. Pero, dondequiera que nos lleve, lo seguimos con gusto, encontrándonos siempre en compañía de un acompañante sensato y melodioso. Estoy medio inclinado a sospechar que el propio señor Lewis es el autor oculto. Sabemos cuán brillantemente transformó su propia balada, “Alonzo el valiente”, y es probable que en esta colección sea él quien actúe como autor bajo otro nombre.
[El poema sigue.]
Port Folio, II-195, 26 de junio de 1802, Filadelfia.
[M. G. Lewis, Cuentos de terror, 1799, Kelso. Véase p. 18.]
GRIM, REY DE LOS ESPÍRITUS,
O LA DANZA DE LA MUERTE.
Port Folio, II-199, 26 de junio de 1802, Filadelfia.
[M. G. Lewis, Cuentos de terror. Véase p. 18.]
SOBRE LA MUERTE DE UN AMADO LYSON.
Traducido de una inscripción danesa.
Por T. Campbell, Esq.
Port Folio, II-352, noviembre de 1802, Filadelfia.
ESCrito en Alemania,
en otoño de 1801.
Salve, otoño mortal, y tus hojas que se marchitan;
te amo, por más triste y sombrío que seas;
ni la alegre primavera, como tú, puede aliviar la tristeza,
ni el ostentoso verano calmar el corazón dolorido;
pero en tu umbral desolado y solitario,
bajo la sombra variada, me gusta recostarme,
cuando la melancólica hora del atardecer
oculta el cielo con nubes ominosas,
y los pájaros sin melodía y las flores que se marchitan
aparecen, tristes, para inclinar sus cabezas y lamentar la partida
del año.
No es el cielo sombrío, ni el año que se va…
Page 170
No es el sombrío reinado del invierno lo que lamento,
sino a los amigos ausentes —y uno más querido que la vida misma—,
y las alegrías que se han ido, para nunca volver.
¡Oh, dulce Esperanza, que entre las nieves de Siberia
puedes consolar al desdichado exiliado en su año de sufrimiento,
y donde el sol brilla sobre la maldita opresión,
puedes detener el suspiro y secar la lágrima que cae!
Te suplico tu tierna ayuda, tu auxilio;
¡Oh, eleva tu voz celestial y dile que ya no llore!
Escuchas mi oración; siento tu llama sagrada…
Y las alegrías futuras surgen una tras otra,
junto con el amor y la amistad mutuos… ¡nombre sagrado!
Y el hogar, y todas las bendiciones que atesoro.
Tú, Memoria, prestas tu ayuda; ante mis ojos
aparecen cada amigo que amo y cada escena querida,
en formas más brillantes que las que jamás dibujó un pintor,
recién salidas del mágico tinte de tu pluma.
Pasen, horas interminables, que se extienden entre tanto,
hasta que la Verdad haga realidad y la Virtud bendiga esa escena.
—R.
N. E. Quarterly Mag., Nº III-271, oct.-dic. 1802, Boston.
ALBERTO DE WERDENDOFF.
O, EL ABRAZO DE MEDIANOCHE.
Un romance alemán.
Nocturnus occurram furor. Horacio.
Port Folio, IV-334, 20 de octubre de 1804, Filadelfia.
[M. G. Lewis, Tales of Terror, 1799, Kelso.]
SOBRE LA MUERTE DEL SR. HANDEL.
Durante la interpretación de su oratorio de Cuaresma, “El Mesías” (1759), agotado por el esfuerzo, dejó caer su cabeza sobre las teclas del órgano que estaba tocando; con dificultad logró levantarse de nuevo. Recuperó el ánimo y continuó con la interpretación hasta terminarla por completo. Fue llevado a casa y murió allí.
sino a los amigos ausentes —y uno más querido que la vida misma—,
y las alegrías que se han ido, para nunca volver.
¡Oh, dulce Esperanza, que entre las nieves de Siberia
puedes consolar al desdichado exiliado en su año de sufrimiento,
y donde el sol brilla sobre la maldita opresión,
puedes detener el suspiro y secar la lágrima que cae!
Te suplico tu tierna ayuda, tu auxilio;
¡Oh, eleva tu voz celestial y dile que ya no llore!
Escuchas mi oración; siento tu llama sagrada…
Y las alegrías futuras surgen una tras otra,
junto con el amor y la amistad mutuos… ¡nombre sagrado!
Y el hogar, y todas las bendiciones que atesoro.
Tú, Memoria, prestas tu ayuda; ante mis ojos
aparecen cada amigo que amo y cada escena querida,
en formas más brillantes que las que jamás dibujó un pintor,
recién salidas del mágico tinte de tu pluma.
Pasen, horas interminables, que se extienden entre tanto,
hasta que la Verdad haga realidad y la Virtud bendiga esa escena.
—R.
N. E. Quarterly Mag., Nº III-271, oct.-dic. 1802, Boston.
ALBERTO DE WERDENDOFF.
O, EL ABRAZO DE MEDIANOCHE.
Un romance alemán.
Nocturnus occurram furor. Horacio.
Port Folio, IV-334, 20 de octubre de 1804, Filadelfia.
[M. G. Lewis, Tales of Terror, 1799, Kelso.]
SOBRE LA MUERTE DEL SR. HANDEL.
Durante la interpretación de su oratorio de Cuaresma, “El Mesías” (1759), agotado por el esfuerzo, dejó caer su cabeza sobre las teclas del órgano que estaba tocando; con dificultad logró levantarse de nuevo. Recuperó el ánimo y continuó con la interpretación hasta terminarla por completo. Fue llevado a casa y murió allí.
Page 171
Para derretir el alma, para cautivar el oído,
(Ángeles, tal melodía podrían dignarse a escucharla),
Para anticipar en la tierra las alegrías del cielo,
Esa era la tarea de Händel: a él se le dio ese poder.
¡Ah!, cuando compuso tarde el elogio del Mesías,
Con sonidos celestiales, con melodías encantadoras:
Un último adiós, expresado en su mirada melancólica,
Y así, creo, se dirigió a la multitud embobada.
“Adiós, mi más querido amigo, y también tú,
Hijos conjuntos de la armonía sagrada, adiós.
Apolo, susurrando, me insta a retirarme,
Y me ordena unirme al brillante coro de los serafines:
“Oh, ¡el carro de Elías!”, gritó el gran Händel:
El Mesías oyó su voz, y Händel murió.
Boston Weekly Mag., II-208, 20 de octubre de 1804, Boston.
Escrito en Alemania, en uno de los días más fríos del siglo,
por W. Wordsworth.
Port Folio, IV-342, 27 de octubre de 1804, Filadelfia.
[William Wordsworth, idem.
“El lector debe saber que las estufas en Alemania del Norte suelen tener grabado sobre ellas
un caballo al trote, lo cual forma parte de los símbolos de Brunswick.”]
Una limitación humilde de algunas canciones,
escrita por W. Wordsworth, en Alemania, en uno de los
días más fríos del siglo.
“Olvídense de sus idiomas, alemán y nórdico;
Déjenme escuchar el canto de la olla,
y el uso de las tenazas y el atizador.” —W. W.
[El poema, que no contiene referencias a Alemania, sigue a continuación.]
Port Folio, IV-342, 27 de octubre de 1804, Filadelfia.
(Ángeles, tal melodía podrían dignarse a escucharla),
Para anticipar en la tierra las alegrías del cielo,
Esa era la tarea de Händel: a él se le dio ese poder.
¡Ah!, cuando compuso tarde el elogio del Mesías,
Con sonidos celestiales, con melodías encantadoras:
Un último adiós, expresado en su mirada melancólica,
Y así, creo, se dirigió a la multitud embobada.
“Adiós, mi más querido amigo, y también tú,
Hijos conjuntos de la armonía sagrada, adiós.
Apolo, susurrando, me insta a retirarme,
Y me ordena unirme al brillante coro de los serafines:
“Oh, ¡el carro de Elías!”, gritó el gran Händel:
El Mesías oyó su voz, y Händel murió.
Boston Weekly Mag., II-208, 20 de octubre de 1804, Boston.
Escrito en Alemania, en uno de los días más fríos del siglo,
por W. Wordsworth.
Port Folio, IV-342, 27 de octubre de 1804, Filadelfia.
[William Wordsworth, idem.
“El lector debe saber que las estufas en Alemania del Norte suelen tener grabado sobre ellas
un caballo al trote, lo cual forma parte de los símbolos de Brunswick.”]
Una limitación humilde de algunas canciones,
escrita por W. Wordsworth, en Alemania, en uno de los
días más fríos del siglo.
“Olvídense de sus idiomas, alemán y nórdico;
Déjenme escuchar el canto de la olla,
y el uso de las tenazas y el atizador.” —W. W.
[El poema, que no contiene referencias a Alemania, sigue a continuación.]
Port Folio, IV-342, 27 de octubre de 1804, Filadelfia.
Page 172
EN CONTRA DE FAUSTO.
Despreciando a los escritores, Fausto sigue aferrado a sus ideas;
Nada se dice ahora que no se haya dicho ya en el pasado;
Bueno, Fausto, di que mi inteligencia es torpe y estúpida,
Si por eso no te doy una moneda de oro.
Así demuestro que mantienes una postura falsa;
Digo que eres un hombre de buena condición,
Un hombre fiel a su palabra, valiente en la batalla,
De noble linaje y dueño de muchas tierras;
Nunca has jugado con dados o cartas fraudulentas,
Nunca has corrompido a viudas, esposas o doncellas,
Y, en cuanto a jurar, nadie en todo este reino
Maldice o blasfema con tanta frecuencia en sus palabras.
En resumen, tus virtudes son tan raras y admirables,
Que podrías servir como ejemplo para todos nosotros.
Juro que nadie ha dicho esto antes,
Y juro también que nadie lo dirá nunca más.
Port Folio, IV-383, 1 de diciembre de 1804, Filadelfia.
La célebre canción suiza,
RANZ DES VACHES.
“Esta canción, tan querida por los suizos”, dice Rousseau, “fue prohibida por el gobierno francés para que no fuera interpretada entre los soldados suizos que servían en Francia, bajo pena de muerte; porque despertaba en ellos un recuerdo tan intenso de las escenas que habían presenciado en su propio país, y un deseo tan fuerte de volver a verlas, que los hacía llorar, desertar o, si perdían toda esperanza, suicidarse”.
¿Cuándo volveré a ver, algún día,
Todos los objetos de mi amor?
Nuestros arroyos claros,
Nuestras aldeas,
Nuestras montañas,
Y el adorno de nuestras tierras,
La encantadora Isabeau?
A la sombra de un olmo…
Despreciando a los escritores, Fausto sigue aferrado a sus ideas;
Nada se dice ahora que no se haya dicho ya en el pasado;
Bueno, Fausto, di que mi inteligencia es torpe y estúpida,
Si por eso no te doy una moneda de oro.
Así demuestro que mantienes una postura falsa;
Digo que eres un hombre de buena condición,
Un hombre fiel a su palabra, valiente en la batalla,
De noble linaje y dueño de muchas tierras;
Nunca has jugado con dados o cartas fraudulentas,
Nunca has corrompido a viudas, esposas o doncellas,
Y, en cuanto a jurar, nadie en todo este reino
Maldice o blasfema con tanta frecuencia en sus palabras.
En resumen, tus virtudes son tan raras y admirables,
Que podrías servir como ejemplo para todos nosotros.
Juro que nadie ha dicho esto antes,
Y juro también que nadie lo dirá nunca más.
Port Folio, IV-383, 1 de diciembre de 1804, Filadelfia.
La célebre canción suiza,
RANZ DES VACHES.
“Esta canción, tan querida por los suizos”, dice Rousseau, “fue prohibida por el gobierno francés para que no fuera interpretada entre los soldados suizos que servían en Francia, bajo pena de muerte; porque despertaba en ellos un recuerdo tan intenso de las escenas que habían presenciado en su propio país, y un deseo tan fuerte de volver a verlas, que los hacía llorar, desertar o, si perdían toda esperanza, suicidarse”.
¿Cuándo volveré a ver, algún día,
Todos los objetos de mi amor?
Nuestros arroyos claros,
Nuestras aldeas,
Nuestras montañas,
Y el adorno de nuestras tierras,
La encantadora Isabeau?
A la sombra de un olmo…
Page 173
¿Cuándo bailaré al son del laúd?
¿Cuándo volveré a ver, en un solo día,
todos los objetos de mi amor?
Mi padre,
mi madre,
mi hermano,
mi hermana,
mis corderos,
mis rebaños,
mi pastora?
¿Cuándo volveré a ver, en un solo día,
todos los objetos de mi amor?
TRADUCCIÓN LITERAL.
¿Cuándo podré contemplar de nuevo, en un solo día, todos los objetos encantadores de mi afecto? —nuestros arroyos claros,
nuestras casitas, nuestros pueblos, nuestras montañas, y el adorno de nuestros campos: la dulce Isabelle? —
Bajo la sombra de un olmo frondoso, ¿cuándo volveré a bailar al son del tamboril?
¿Cuándo volveré a ver, en un solo día, todos los objetos encantadores de mi amor? —mi padre, mi madre,
hermanos, hermanas, mis corderos, mis rebaños y mi fiel pastora? —¿Cuándo volveré a ver,
en un solo día, todos los objetos encantadores de mi afecto?
Boston, 30 de enero de 1805.
Boston Weekly Mag., III-60, 2 de febrero de 1805, Boston.
Para el Port Folio.
EL HÉROE ESCANDINAVO.
Skogul.
Desde medio de los campos polvorientos de la guerra,
hasta reinos más allá de la estrella del norte,
hasta las resonantes salas de Valhalla,
llevo al héroe antes de que caiga;
los valientes habitan en esas moradas,
y se sientan entre dioses que festejan;
no copas lujosas, ni frascos de oro,
sino cráneles llenos de hidromiel sostienen;
el cobarde, mientras jadea en busca de aire,
¿Cuándo volveré a ver, en un solo día,
todos los objetos de mi amor?
Mi padre,
mi madre,
mi hermano,
mi hermana,
mis corderos,
mis rebaños,
mi pastora?
¿Cuándo volveré a ver, en un solo día,
todos los objetos de mi amor?
TRADUCCIÓN LITERAL.
¿Cuándo podré contemplar de nuevo, en un solo día, todos los objetos encantadores de mi afecto? —nuestros arroyos claros,
nuestras casitas, nuestros pueblos, nuestras montañas, y el adorno de nuestros campos: la dulce Isabelle? —
Bajo la sombra de un olmo frondoso, ¿cuándo volveré a bailar al son del tamboril?
¿Cuándo volveré a ver, en un solo día, todos los objetos encantadores de mi amor? —mi padre, mi madre,
hermanos, hermanas, mis corderos, mis rebaños y mi fiel pastora? —¿Cuándo volveré a ver,
en un solo día, todos los objetos encantadores de mi afecto?
Boston, 30 de enero de 1805.
Boston Weekly Mag., III-60, 2 de febrero de 1805, Boston.
Para el Port Folio.
EL HÉROE ESCANDINAVO.
Skogul.
Desde medio de los campos polvorientos de la guerra,
hasta reinos más allá de la estrella del norte,
hasta las resonantes salas de Valhalla,
llevo al héroe antes de que caiga;
los valientes habitan en esas moradas,
y se sientan entre dioses que festejan;
no copas lujosas, ni frascos de oro,
sino cráneles llenos de hidromiel sostienen;
el cobarde, mientras jadea en busca de aire,
Page 174
Se hunde en las tinieblas hacia Hela.
Harold.
¡Oh, que sea mío, fruto del conflicto,
llegar a los reinos de la mañana eterna!
A la mesa de Odín lavaré mis labios
en la bebida espumosa de los valientes.
Odin.
Quien rompe los campos polvorientos de la guerra,
la muerte viaja en su carro estruendoso;
posado en la torre retumbante del torbellino,
llega el poder de la tempestad oscura;
¡Levantaos, guerreros! ¡Dejad paso,
a un huésped divino en plena juventud!
Ved a Harold desde los campos de batalla,
¡comiencen las fiestas inmortales!
S.
Port Folio, V-120, 20 de abril de 1805, Filadelfia.
EPITAFIO DEL VIENTO.
Filadelfia. Repos., V-164, 25 de mayo de 1805, Filadelfia.
[También en Amer. Museum, I-474, mayo de 1787, Filadelfia.]
ORACIÓN DE FREDERICKII
EN FAVOR DE LOS POETAS.
¡Oh dioses! De quienes cada bardo favorecido
recibe esos talentos que exige la poesía,
¡oh, enséñenles la verdad! Pues es cierto que es difícil
que todos sean tan malvados mentirosos.
Boston Mag., I-12, 9 de noviembre de 1805, Boston.
SÚPlica por ayuda, al amanecer.
Harold.
¡Oh, que sea mío, fruto del conflicto,
llegar a los reinos de la mañana eterna!
A la mesa de Odín lavaré mis labios
en la bebida espumosa de los valientes.
Odin.
Quien rompe los campos polvorientos de la guerra,
la muerte viaja en su carro estruendoso;
posado en la torre retumbante del torbellino,
llega el poder de la tempestad oscura;
¡Levantaos, guerreros! ¡Dejad paso,
a un huésped divino en plena juventud!
Ved a Harold desde los campos de batalla,
¡comiencen las fiestas inmortales!
S.
Port Folio, V-120, 20 de abril de 1805, Filadelfia.
EPITAFIO DEL VIENTO.
Filadelfia. Repos., V-164, 25 de mayo de 1805, Filadelfia.
[También en Amer. Museum, I-474, mayo de 1787, Filadelfia.]
ORACIÓN DE FREDERICKII
EN FAVOR DE LOS POETAS.
¡Oh dioses! De quienes cada bardo favorecido
recibe esos talentos que exige la poesía,
¡oh, enséñenles la verdad! Pues es cierto que es difícil
que todos sean tan malvados mentirosos.
Boston Mag., I-12, 9 de noviembre de 1805, Boston.
SÚPlica por ayuda, al amanecer.
Page 175
Los rayos del sol surcan los cielos azules,
y iluminan la cima de las montañas;
con perros y cuernos, los cazadores se levantan
y persiguen al corzo a través de la nieve.
De roca en roca, con esfuerzo enorme,
ascienden por sus postes de hierro;
en silencio, para que el aire, agitado por los sonidos,
no haga estallar desde arriba esa masa congelada.
Las cabras recorren lentamente su camino habitual,
por laderas escarpadas y crestas ásperas;
son marcadas por el lobo salvaje como presa,
ya sea desde una cueva en el desierto o entre árboles colgantes.
Y mientras el torrente ruge con fuerza,
y las rocas resuenan con sus ecos,
las cabañas asoman por encima de las nubes matutinas,
colocadas allí, como un nido de águila, en lo alto.
Evening Fireside, II-74, 8 de febrero de 1806, Filadelfia.
En esta exquisita parodia, los sentimientos no son menos admirables que el talento del autor. A menudo hemos expresado nuestro desdén por las obras teatrales alemanas, y nos complace reforzar nuestra opinión sobre la musa teutona con la inteligencia de un hombre genial y un erudito cortés.
**Oda al drama alemán**,
de el Sr. Seward.
Una parodia de la Oda a la adversidad de Gray.
Hija de la noche, reina caótica,
¡Tú, fuente fértil de obras modernas!
Cuya trama confusa y escenas tediosas
son rechazadas por los monarcas y aprovechadas por los bandidos.
Atados por tu hechizo necromántico,
el público experimenta los placeres del infierno;
y los hijos de Britania, indignados,
sienten dolores nunca antes experimentados, ante crímenes antes desconocidos.
y iluminan la cima de las montañas;
con perros y cuernos, los cazadores se levantan
y persiguen al corzo a través de la nieve.
De roca en roca, con esfuerzo enorme,
ascienden por sus postes de hierro;
en silencio, para que el aire, agitado por los sonidos,
no haga estallar desde arriba esa masa congelada.
Las cabras recorren lentamente su camino habitual,
por laderas escarpadas y crestas ásperas;
son marcadas por el lobo salvaje como presa,
ya sea desde una cueva en el desierto o entre árboles colgantes.
Y mientras el torrente ruge con fuerza,
y las rocas resuenan con sus ecos,
las cabañas asoman por encima de las nubes matutinas,
colocadas allí, como un nido de águila, en lo alto.
Evening Fireside, II-74, 8 de febrero de 1806, Filadelfia.
En esta exquisita parodia, los sentimientos no son menos admirables que el talento del autor. A menudo hemos expresado nuestro desdén por las obras teatrales alemanas, y nos complace reforzar nuestra opinión sobre la musa teutona con la inteligencia de un hombre genial y un erudito cortés.
**Oda al drama alemán**,
de el Sr. Seward.
Una parodia de la Oda a la adversidad de Gray.
Hija de la noche, reina caótica,
¡Tú, fuente fértil de obras modernas!
Cuya trama confusa y escenas tediosas
son rechazadas por los monarcas y aprovechadas por los bandidos.
Atados por tu hechizo necromántico,
el público experimenta los placeres del infierno;
y los hijos de Britania, indignados,
sienten dolores nunca antes experimentados, ante crímenes antes desconocidos.
Page 176
Al principio, para hacer que la nación se quedara boquiabierta,
la Locura mostró su máscara pintada;
Shiller estaba allí, sublime y loco,
y Kotz’bue prestó su ayuda sombría.
¡Pareja gigantesca! Su alma elevada,
despreciando el débil control de la razón,
lanzó su golpe contra la cambiante Gran Bretaña,
que, sin pensar en sí misma, abrazó penas ficticias.
Aterrorizados por tu ceño terrible, huyen
las criaturas teatrales de la bella Comedia:
la sátira ligera, el ingenio y la alegría inofensiva;
y nos dejan las mazmorras, las cadenas y la sangre.
Rápidamente se dispersan, y con ellos se van
el amable Otway, el sentimental Rowe;
Congreve aparta su mirada indignada,
y Shakespeare llora al ver ese prodigio exótico.
Bandidos envueltos en mantos reales,
doncellas sumidas en pensamientos profundos,
espectros que acechan en las sombras de la noche,
y sembran ruina por doquier.
Estos constituyen tu tema invariable;
mientras, enterrada en tu corriente estigia,
la religión lamenta sus fuegos extinguidos
y la sagrada antorcha de Himeneo silba débilmente y se apaga.
Oh, tú, gran Anarquía, que actúas con dulzura en el escenario británico,
extiende tus alas negras;
no encendida por toda esa furia frenética
con la que lanzas tus dardos contra los reyes.
Así como te vemos vestida con ropas sencillas,
con cabellos desordenados y aspecto demacrado,
con cadenas funerarias y gritos horribles,
prisionera de artes despóticas en una pobreza espantosa.
¡Aparece, temible Reina, bajo forma engañosa!
la Locura mostró su máscara pintada;
Shiller estaba allí, sublime y loco,
y Kotz’bue prestó su ayuda sombría.
¡Pareja gigantesca! Su alma elevada,
despreciando el débil control de la razón,
lanzó su golpe contra la cambiante Gran Bretaña,
que, sin pensar en sí misma, abrazó penas ficticias.
Aterrorizados por tu ceño terrible, huyen
las criaturas teatrales de la bella Comedia:
la sátira ligera, el ingenio y la alegría inofensiva;
y nos dejan las mazmorras, las cadenas y la sangre.
Rápidamente se dispersan, y con ellos se van
el amable Otway, el sentimental Rowe;
Congreve aparta su mirada indignada,
y Shakespeare llora al ver ese prodigio exótico.
Bandidos envueltos en mantos reales,
doncellas sumidas en pensamientos profundos,
espectros que acechan en las sombras de la noche,
y sembran ruina por doquier.
Estos constituyen tu tema invariable;
mientras, enterrada en tu corriente estigia,
la religión lamenta sus fuegos extinguidos
y la sagrada antorcha de Himeneo silba débilmente y se apaga.
Oh, tú, gran Anarquía, que actúas con dulzura en el escenario británico,
extiende tus alas negras;
no encendida por toda esa furia frenética
con la que lanzas tus dardos contra los reyes.
Así como te vemos vestida con ropas sencillas,
con cabellos desordenados y aspecto demacrado,
con cadenas funerarias y gritos horribles,
prisionera de artes despóticas en una pobreza espantosa.
¡Aparece, temible Reina, bajo forma engañosa!
Page 177
Deja que la falsedad llene este lugar desolado;
Que tu discurso democrático permanezca aquí,
Para estimular el cerebro y corromper los gustos.
La mujer, engañada por un amor vicioso,
Enséñame a valorar y a casarme,
A doblegar la arrogancia de los de baja condición,
A rechazar el orden establecido y considerar amigo a todo excluido.
Port Folio, I-92, 15 de febrero de 1806, Filadelfia.
**El refugio nupcial**.
De *Un verano en el norte* de Carr.
Aquí, lejos de toda la pompa que busca la ambición,
Se encuentra la felicidad y la inocencia, con mejillas sonrosadas,
Disfrutando de lo sencillo que sus propias manos han creado.
Se alza sobre una roca soleada, cuya base ornamentada
Es lavada por las aguas murmurantes de las cataratas distantes;
Mientras, sobre su techo cubierto de hierba, con gracia variada,
Baten las ramas delgadas del abedul blanco.
A sus espaldas se escucha el suspiro de los abetos del bosque,
En los cuales el oído pensativo disfruta de escuchar;
Y, cuando pasa el forastero que mira a su alrededor,
La cabra que pastorea levanta la vista y hace sonar su campanilla.
¡Oh! En mi tierra natal, antes del declive de la vida,
¡Ojalá pueda tener un lugar tan salvaje, tan dulce!
Weekly Visitant, I-63, 22 de febrero de 1806, Salem.
[Sir John Carr, *Un verano en el norte; o Viajes por el Báltico en 1804*, Londres, 1805.]
**Od a la muerte**.
De Federico II, rey de Prusia. Traducido del francés por el Dr. Hawkesworth.
Polyanthos, I-270, marzo de 1806, Boston.
[También en New Haven Gaz. and Conn. Mag., I-339, 7 de diciembre de 1786, New Haven.]
Que tu discurso democrático permanezca aquí,
Para estimular el cerebro y corromper los gustos.
La mujer, engañada por un amor vicioso,
Enséñame a valorar y a casarme,
A doblegar la arrogancia de los de baja condición,
A rechazar el orden establecido y considerar amigo a todo excluido.
Port Folio, I-92, 15 de febrero de 1806, Filadelfia.
**El refugio nupcial**.
De *Un verano en el norte* de Carr.
Aquí, lejos de toda la pompa que busca la ambición,
Se encuentra la felicidad y la inocencia, con mejillas sonrosadas,
Disfrutando de lo sencillo que sus propias manos han creado.
Se alza sobre una roca soleada, cuya base ornamentada
Es lavada por las aguas murmurantes de las cataratas distantes;
Mientras, sobre su techo cubierto de hierba, con gracia variada,
Baten las ramas delgadas del abedul blanco.
A sus espaldas se escucha el suspiro de los abetos del bosque,
En los cuales el oído pensativo disfruta de escuchar;
Y, cuando pasa el forastero que mira a su alrededor,
La cabra que pastorea levanta la vista y hace sonar su campanilla.
¡Oh! En mi tierra natal, antes del declive de la vida,
¡Ojalá pueda tener un lugar tan salvaje, tan dulce!
Weekly Visitant, I-63, 22 de febrero de 1806, Salem.
[Sir John Carr, *Un verano en el norte; o Viajes por el Báltico en 1804*, Londres, 1805.]
**Od a la muerte**.
De Federico II, rey de Prusia. Traducido del francés por el Dr. Hawkesworth.
Polyanthos, I-270, marzo de 1806, Boston.
[También en New Haven Gaz. and Conn. Mag., I-339, 7 de diciembre de 1786, New Haven.]
Page 178
EL OSO BAILARÍN. UNA FABULA.
[Quizás inspirada en la fábula del mismo título de Gellert, pero muy diferente en contenido. Véase Port Folio, I-400, 12 de diciembre de 1801, Filadelfia, donde se presenta una traducción del poema de Gellert.]
Emerald, I-118, 5 de julio de 1806, Boston.
La siguiente canción, de M. G. Lewis, según nos informa dicho caballero, proviene del francés, aunque el joven que aparece en ella parece ser alemán. La idea es bonita y el ritmo fluido.
Mientras Julia dormía, un lobo se había apoderado de su cordero favorito; el joven Casper voló en su ayuda, al oír los gritos de la pobre criatura. Expulsó al lobo del prado, pero exigió un beso como recompensa. ¡Ah! Julia, habría sido mejor que Casper se hubiera mantenido alejado.
Mientras sentimientos de gratitud calentaban su corazón, ella admitió que amaba al joven; él le declaró un amor eterno y la besó una y otra vez. Nunca se vio pareja más enamorada; se amaron durante muchos días. ¡Ah! Julia, habría sido mejor que Casper se hubiera mantenido alejado.
Finalmente, el sol retiró sus rayos y la noche invitó al sueño. La cariñosa Julia se levantó y se despidió, luego llevó a sus ovejas de regreso a casa. ¡Ay! Creo que sus pensamientos habían cambiado, pues así la oí decir: ¡Ah! Julia, habría sido mejor que Casper se hubiera mantenido alejado.
Port Folio, II-94, 16 de agosto de 1806, Filadelfia.
[Quizás inspirada en la fábula del mismo título de Gellert, pero muy diferente en contenido. Véase Port Folio, I-400, 12 de diciembre de 1801, Filadelfia, donde se presenta una traducción del poema de Gellert.]
Emerald, I-118, 5 de julio de 1806, Boston.
La siguiente canción, de M. G. Lewis, según nos informa dicho caballero, proviene del francés, aunque el joven que aparece en ella parece ser alemán. La idea es bonita y el ritmo fluido.
Mientras Julia dormía, un lobo se había apoderado de su cordero favorito; el joven Casper voló en su ayuda, al oír los gritos de la pobre criatura. Expulsó al lobo del prado, pero exigió un beso como recompensa. ¡Ah! Julia, habría sido mejor que Casper se hubiera mantenido alejado.
Mientras sentimientos de gratitud calentaban su corazón, ella admitió que amaba al joven; él le declaró un amor eterno y la besó una y otra vez. Nunca se vio pareja más enamorada; se amaron durante muchos días. ¡Ah! Julia, habría sido mejor que Casper se hubiera mantenido alejado.
Finalmente, el sol retiró sus rayos y la noche invitó al sueño. La cariñosa Julia se levantó y se despidió, luego llevó a sus ovejas de regreso a casa. ¡Ay! Creo que sus pensamientos habían cambiado, pues así la oí decir: ¡Ah! Julia, habría sido mejor que Casper se hubiera mantenido alejado.
Port Folio, II-94, 16 de agosto de 1806, Filadelfia.
Page 179
Extractos de “El vagabundo de Suiza”, de James Montgomery, Londres, 1806.
Port Folio, II-369, 412, 20 y 31 de diciembre de 1806, Filadelfia.
[James Montgomery, El vagabundo de Suiza y otros poemas, Londres, 1806. Primera edición estadounidense a partir de la segunda edición londinense: Nueva York, 1807. Extractos de las partes VI e I respectivamente. Véase el prefacio.]
Odé rúnica: La aparición de Havardur.
De C. Leftly, Esq.
Hijo de Angrym, valiente guerrero,
detén tu viaje por estos parajes;
¡Detente, Havardur, detén tu caballo!
Tu muerte está decidida… una muerte sangrienta.
Ella, la encantadora doncella de Coronzon,
traicionada por las artes de tu hechicero,
vaga por las costas oscuras,
como un fantasma pálido y aterrorizado.
Allí donde el pescador seca sus redes,
las olas golpean su cuerpo;
seducida por ti, entregó su vida
al furor de la tormenta.
Sabe, débil hijo del polvo,
que Odín es valiente y justo;
vengo del Salón Dorado
para pronunciar tu sentencia fatal.
Nunca podrás cruzar las aguas profundas y llenas de metheglin…
Me alejé tarde de esa multitud de gigantes,
escuchando tus gritos funerarios;
proferí maldiciones terribles sobre tu cabeza culpable.
Pronto, junto con Lok, tu alma atormentada,
deberá rodar entre las olas hirvientes.
Port Folio, II-369, 412, 20 y 31 de diciembre de 1806, Filadelfia.
[James Montgomery, El vagabundo de Suiza y otros poemas, Londres, 1806. Primera edición estadounidense a partir de la segunda edición londinense: Nueva York, 1807. Extractos de las partes VI e I respectivamente. Véase el prefacio.]
Odé rúnica: La aparición de Havardur.
De C. Leftly, Esq.
Hijo de Angrym, valiente guerrero,
detén tu viaje por estos parajes;
¡Detente, Havardur, detén tu caballo!
Tu muerte está decidida… una muerte sangrienta.
Ella, la encantadora doncella de Coronzon,
traicionada por las artes de tu hechicero,
vaga por las costas oscuras,
como un fantasma pálido y aterrorizado.
Allí donde el pescador seca sus redes,
las olas golpean su cuerpo;
seducida por ti, entregó su vida
al furor de la tormenta.
Sabe, débil hijo del polvo,
que Odín es valiente y justo;
vengo del Salón Dorado
para pronunciar tu sentencia fatal.
Nunca podrás cruzar las aguas profundas y llenas de metheglin…
Me alejé tarde de esa multitud de gigantes,
escuchando tus gritos funerarios;
proferí maldiciones terribles sobre tu cabeza culpable.
Pronto, junto con Lok, tu alma atormentada,
deberá rodar entre las olas hirvientes.
Page 180
Hasta que la luz eterna de Dios
Rompa tu oscuridad nocturna;
Hasta que Surtur llegue desde lejos,
Para quemar este mundo en guerra.
Valientes para enfrentar la lanza de la muerte,
Los héroes se apresuran por los páramos:
Apresúrense hacia el banquete humeante—
Bienvenido todo invitado con yelmo,
Escuchen los himnos de dulce fama,
Las batallas ganadas por sus padres;
Dejen que su rostro se ilumine con sonrisas,
La alegría engaña al espíritu más triste.—
Pero yo siempre estoy cerca,
Te pido que pienses… y que suspires;
Sin embargo, atizo tu pecho dolorido;—
Nunca, nunca descansarás.
¿De qué sirve tu escudo dominante?
¿Qué valen las guantesletes como protección?
¿Qué importa el yelmo en tu frente?
¿O los anillos de la armadura abajo?
Si vivir es en angustia y miedo,
Con el peligro siempre amenazando cerca:
Levanta alta tu maza afilada,
Míralo mirándote fijamente;
Gírate… pero enfréntate a él, mosca enloquecedora,
Maldice tu alma cobarde y muere.
No en el campo de batalla
Hela sellará tus labios en la noche;
Un hermano, de raza infernal,
Lo bañará con la sangre caliente de tu corazón;
Doscientos vasallos se inclinan dos veces,
Lo saludan como su amigo protector;
Se burlan de ti mientras te retuerces de dolor,
Te exigen que muerdas el suelo polvoriento;
Te dejan sufriendo, despreciado y solo,
Para morir sin piedad ni reconocimiento.
Que tu cadáver desnudo quede esparcido,
Rompa tu oscuridad nocturna;
Hasta que Surtur llegue desde lejos,
Para quemar este mundo en guerra.
Valientes para enfrentar la lanza de la muerte,
Los héroes se apresuran por los páramos:
Apresúrense hacia el banquete humeante—
Bienvenido todo invitado con yelmo,
Escuchen los himnos de dulce fama,
Las batallas ganadas por sus padres;
Dejen que su rostro se ilumine con sonrisas,
La alegría engaña al espíritu más triste.—
Pero yo siempre estoy cerca,
Te pido que pienses… y que suspires;
Sin embargo, atizo tu pecho dolorido;—
Nunca, nunca descansarás.
¿De qué sirve tu escudo dominante?
¿Qué valen las guantesletes como protección?
¿Qué importa el yelmo en tu frente?
¿O los anillos de la armadura abajo?
Si vivir es en angustia y miedo,
Con el peligro siempre amenazando cerca:
Levanta alta tu maza afilada,
Míralo mirándote fijamente;
Gírate… pero enfréntate a él, mosca enloquecedora,
Maldice tu alma cobarde y muere.
No en el campo de batalla
Hela sellará tus labios en la noche;
Un hermano, de raza infernal,
Lo bañará con la sangre caliente de tu corazón;
Doscientos vasallos se inclinan dos veces,
Lo saludan como su amigo protector;
Se burlan de ti mientras te retuerces de dolor,
Te exigen que muerdas el suelo polvoriento;
Te dejan sufriendo, despreciado y solo,
Para morir sin piedad ni reconocimiento.
Que tu cadáver desnudo quede esparcido,
Page 181
Para dar comida a las águilas hambrientas;
Los charranes gritan en la orilla,
Sumergen sus picos y beben tu sangre.
Que tu espíritu, lleno de furia, sea arrastrado
por la marea ardiente,
y que pases una era de agonía.
Pero, calla: suena la campana de la mañana,
la luz de las luciérnagas se desvanece; y mira, el sol
brilla con su antorcha tras esa colina.
Por la noche, cuando la naturaleza está quieta y cansada,
y el horror merodea por las llanuras,
recuerda: debemos encontrarnos de nuevo.
Port Folio, II-415, 31 de diciembre de 1806, Filadelfia.
La hermosa balada de Bürger,
El conde Walter sopla en su trompeta,
¡A caballo! ¡A caballo! ¡Eh! ¡Eh!
ha dado lugar en Inglaterra a una parodia muy humorística:
Quiero vivir entre risas, contigo.
El conde Walter patea el trasero del sirviente,
¡Abajo las escaleras! ¡Abajo las escaleras! ¡Eh! ¡Eh!
Salen corriendo, giran, saltan,
y la guardia los persigue rápidamente.
Los alegres hombres, liberados de la taberna,
corren sin miedo a través de todo,
y mientras avanzan, los callejones responden
con un fuerte eco a sus gritos.
El brazo de San Dunstán, con un golpe poderoso,
hizo sonar las campanas solemnes de la medianoche,
y gritando: “Ya pasaron las doce”.
Los charranes gritan en la orilla,
Sumergen sus picos y beben tu sangre.
Que tu espíritu, lleno de furia, sea arrastrado
por la marea ardiente,
y que pases una era de agonía.
Pero, calla: suena la campana de la mañana,
la luz de las luciérnagas se desvanece; y mira, el sol
brilla con su antorcha tras esa colina.
Por la noche, cuando la naturaleza está quieta y cansada,
y el horror merodea por las llanuras,
recuerda: debemos encontrarnos de nuevo.
Port Folio, II-415, 31 de diciembre de 1806, Filadelfia.
La hermosa balada de Bürger,
El conde Walter sopla en su trompeta,
¡A caballo! ¡A caballo! ¡Eh! ¡Eh!
ha dado lugar en Inglaterra a una parodia muy humorística:
Quiero vivir entre risas, contigo.
El conde Walter patea el trasero del sirviente,
¡Abajo las escaleras! ¡Abajo las escaleras! ¡Eh! ¡Eh!
Salen corriendo, giran, saltan,
y la guardia los persigue rápidamente.
Los alegres hombres, liberados de la taberna,
corren sin miedo a través de todo,
y mientras avanzan, los callejones responden
con un fuerte eco a sus gritos.
El brazo de San Dunstán, con un golpe poderoso,
hizo sonar las campanas solemnes de la medianoche,
y gritando: “Ya pasaron las doce”.
Page 182
Fuerte, largo y profundo era el canto del centinela.
El ruidoso conde Walter los guía:
“¡Viva, viva, mis valientes hombres!”
Mientras, jadeando y sosteniéndose mutuamente por los lados,
dos extraños se apresuran a unirse a su grupo.
El cabello del extraño de la derecha era gris,
pero no puedo decir quién era;
el de la izquierda era elegante y alegre,
un hombre valiente, eso lo sé muy bien.
Agitó su sombrero de castor en alto,
y gritó: “¡Bienvenidos, bienvenidos, noble señor!
¿Qué alegrías pueden ofrecer tierra, mar o cielo
para igualar nuestros juegos de medianoche?”
“Creo”, dijo el otro, “que sería mejor
dejar, amigos míos, esas alegrías excesivas,
y, en lugar de ese ruido grosero y discordante,
disfrutar de los dulces placeres del descanso”.
Pero el conde Walter sigue avanzando,
y, avanzando con ímpetu, continúan su camino.
“¡Viva, viva!”, grita cada uno de ellos,
“¡Adelante, adelante, eh!”
El alegre grupo es guiado por el conde Walter,
a lo largo del Fleet, hacia Ludgate-Hill.
Y, jadeando y sosteniéndose mutuamente por los lados,
sus valiosos compañeros siguen tras él.
Desde aquel sendero sinuoso surge
un fantasma, blanco como la nieve.
Y aún más fuerte canta el conde Walter:
“¡Adelante, adelante, eh!”
Un cuáquero ha cruzado el camino.
El ruidoso conde Walter los guía:
“¡Viva, viva, mis valientes hombres!”
Mientras, jadeando y sosteniéndose mutuamente por los lados,
dos extraños se apresuran a unirse a su grupo.
El cabello del extraño de la derecha era gris,
pero no puedo decir quién era;
el de la izquierda era elegante y alegre,
un hombre valiente, eso lo sé muy bien.
Agitó su sombrero de castor en alto,
y gritó: “¡Bienvenidos, bienvenidos, noble señor!
¿Qué alegrías pueden ofrecer tierra, mar o cielo
para igualar nuestros juegos de medianoche?”
“Creo”, dijo el otro, “que sería mejor
dejar, amigos míos, esas alegrías excesivas,
y, en lugar de ese ruido grosero y discordante,
disfrutar de los dulces placeres del descanso”.
Pero el conde Walter sigue avanzando,
y, avanzando con ímpetu, continúan su camino.
“¡Viva, viva!”, grita cada uno de ellos,
“¡Adelante, adelante, eh!”
El alegre grupo es guiado por el conde Walter,
a lo largo del Fleet, hacia Ludgate-Hill.
Y, jadeando y sosteniéndose mutuamente por los lados,
sus valiosos compañeros siguen tras él.
Desde aquel sendero sinuoso surge
un fantasma, blanco como la nieve.
Y aún más fuerte canta el conde Walter:
“¡Adelante, adelante, eh!”
Un cuáquero ha cruzado el camino.
Page 183
Extiende sus ágiles pies abajo,
Pero ¿qué les importan los síes y los noes?
Siguen adelante, sin cesar.
Miren, en la esquina de esa calle,
una humilde tienda, coronada de manzanas.
Miren cómo, a los pies del conde Walter,
las manzanas de la mujer ruedan por todas partes.
“¡Oh Señor! Ten piedad de mi tienda,
perdona los escasos ingresos de los pobres,
todo lo que tiene la viuda desamparada,
el fruto de tantas horas de vigilancia.”
El desconocido suplica con sinceridad,
mientras su mano izquierda sigue señalando a la presa.
El impaciente conde no hace caso de ninguna advertencia,
sino que continúa su camino furiosamente.
“¡Vete, pobre bruja marchita,
o teme el golpe devastador!”
Luego cantó en voz alta y agitó su látigo:
“¡Adelante, adelante, eeh!”
Así dijo, así actuó; con un solo salto
superó la humilde tienda del verdulero.
Mientras las manzanas rodaban por todas partes,
todos se apresuraban, sin detenerse.
Y ahora, miren a la presa asustada,
fuera del alcance de la tripulación de Comus.
Sigue avanzando ligera por el camino,
sin darse cuenta de quién la persigue.
De nuevo giran sus ágiles pies,
trazando rápidamente el camino sinuoso.
Bajando por Ludgate-Hill, a lo largo del Fleet,
el incansable conde continúa la persecución.
Pero ¿qué les importan los síes y los noes?
Siguen adelante, sin cesar.
Miren, en la esquina de esa calle,
una humilde tienda, coronada de manzanas.
Miren cómo, a los pies del conde Walter,
las manzanas de la mujer ruedan por todas partes.
“¡Oh Señor! Ten piedad de mi tienda,
perdona los escasos ingresos de los pobres,
todo lo que tiene la viuda desamparada,
el fruto de tantas horas de vigilancia.”
El desconocido suplica con sinceridad,
mientras su mano izquierda sigue señalando a la presa.
El impaciente conde no hace caso de ninguna advertencia,
sino que continúa su camino furiosamente.
“¡Vete, pobre bruja marchita,
o teme el golpe devastador!”
Luego cantó en voz alta y agitó su látigo:
“¡Adelante, adelante, eeh!”
Así dijo, así actuó; con un solo salto
superó la humilde tienda del verdulero.
Mientras las manzanas rodaban por todas partes,
todos se apresuraban, sin detenerse.
Y ahora, miren a la presa asustada,
fuera del alcance de la tripulación de Comus.
Sigue avanzando ligera por el camino,
sin darse cuenta de quién la persigue.
De nuevo giran sus ágiles pies,
trazando rápidamente el camino sinuoso.
Bajando por Ludgate-Hill, a lo largo del Fleet,
el incansable conde continúa la persecución.
Page 184
La guardia ahora se muestra valiente y audaz;
Desafían el dominio de ese lugar.
Baten sus garrotes en el aire,
“¡Ríndete ya, noble barón!”
“¡Vagabundos sin modales! En vano
tratáis de arruinar nuestro juego nocturno;
¡Vamos, mis hombres! A esos desarrapados podemos domar.”
Los víctimas yacen en el suelo,
el conde Walter también cae al suelo.
Ahora, quien pueda huya, y quien deba, quede allí;
pues resuenan fuertemente los sonidos de las campanillas de los guardias.
Ahora, la justicia se lleva a cabo;
con majestuosidad sombría avanzan.
El lugar acoge a esa multitud heterogénea,
y resuenan sus gritos.
En medio de ese caos, la justicia comienza solemnemente:
“Eviten manchar su condición de caballeros;
respeten la dignidad del ser humano.
Hasta el más humilde tiene derecho a defenderse,
si ha sido agraviado por la crueldad o el orgullo.
Que se tome venganza sobre aquel que sea culpable,
sin importar cuán distinguido sea su título.”
Gotas frías de sudor caen sobre las sienes del conde Walter;
y cada vez más fuerte resuenan los llamados de la guardia para exigir venganza.
El extranjero de la mano derecha suplica ansiosamente;
los gritos de la multitud aumentan;
la justicia lee la orden de restablecer el orden.
Desafían el dominio de ese lugar.
Baten sus garrotes en el aire,
“¡Ríndete ya, noble barón!”
“¡Vagabundos sin modales! En vano
tratáis de arruinar nuestro juego nocturno;
¡Vamos, mis hombres! A esos desarrapados podemos domar.”
Los víctimas yacen en el suelo,
el conde Walter también cae al suelo.
Ahora, quien pueda huya, y quien deba, quede allí;
pues resuenan fuertemente los sonidos de las campanillas de los guardias.
Ahora, la justicia se lleva a cabo;
con majestuosidad sombría avanzan.
El lugar acoge a esa multitud heterogénea,
y resuenan sus gritos.
En medio de ese caos, la justicia comienza solemnemente:
“Eviten manchar su condición de caballeros;
respeten la dignidad del ser humano.
Hasta el más humilde tiene derecho a defenderse,
si ha sido agraviado por la crueldad o el orgullo.
Que se tome venganza sobre aquel que sea culpable,
sin importar cuán distinguido sea su título.”
Gotas frías de sudor caen sobre las sienes del conde Walter;
y cada vez más fuerte resuenan los llamados de la guardia para exigir venganza.
El extranjero de la mano derecha suplica ansiosamente;
los gritos de la multitud aumentan;
la justicia lee la orden de restablecer el orden.
Page 185
Y obliga al conde a mantener la paz.
La corte se disolvió; ellos salieron,
y lanzaron un fuerte grito de júbilo;
luego se escabulleron, cada uno decepcionado,
como perros del derecho.
Murmurando muchas maldiciones, rápidamente
regresan a casa para dormir;
sin embargo, a pesar de todo lo que ha pasado,
¡mañana por la noche volverán a gritar “hullo ho”!
Este es el conde, y este su séquito,
que a menudo oye el cockney despierto;
se llena de ira en cada vena
cuando ese ruido salvaje invade sus oídos.
La doncella soñadora suspira tristemente,
porque debe renunciar a sus visiones;
cuando despierta de su dulce sueño,
oye el grito de “hullo ho”.
Port Folio, III-44, 17 de enero de 1807, Filadelfia.
[Parodia del poema “Der wilde Jäger” de G. A. Bürger. Véanse las páginas 34 y 85.]
EL VIAJERO POR SUIZA.
De James Montgomery.
Emerald, II-108, 28 de febrero de 1807, Boston.
[James Montgomery, op. cit. Se presentan extractos. Véase el prefacio.]
VOLANDO.
Dirijámonos, pues, a observar
dónde climas más ásperos dan vida a una raza más noble;
donde los suizos, en sus moradas tormentosas,
trabajan en tierras hostiles en busca de un pan escaso;
sin embargo, incluso aquí, la satisfacción puede ejercer su encanto,
mejorar el clima y desarmar toda su violencia.
La corte se disolvió; ellos salieron,
y lanzaron un fuerte grito de júbilo;
luego se escabulleron, cada uno decepcionado,
como perros del derecho.
Murmurando muchas maldiciones, rápidamente
regresan a casa para dormir;
sin embargo, a pesar de todo lo que ha pasado,
¡mañana por la noche volverán a gritar “hullo ho”!
Este es el conde, y este su séquito,
que a menudo oye el cockney despierto;
se llena de ira en cada vena
cuando ese ruido salvaje invade sus oídos.
La doncella soñadora suspira tristemente,
porque debe renunciar a sus visiones;
cuando despierta de su dulce sueño,
oye el grito de “hullo ho”.
Port Folio, III-44, 17 de enero de 1807, Filadelfia.
[Parodia del poema “Der wilde Jäger” de G. A. Bürger. Véanse las páginas 34 y 85.]
EL VIAJERO POR SUIZA.
De James Montgomery.
Emerald, II-108, 28 de febrero de 1807, Boston.
[James Montgomery, op. cit. Se presentan extractos. Véase el prefacio.]
VOLANDO.
Dirijámonos, pues, a observar
dónde climas más ásperos dan vida a una raza más noble;
donde los suizos, en sus moradas tormentosas,
trabajan en tierras hostiles en busca de un pan escaso;
sin embargo, incluso aquí, la satisfacción puede ejercer su encanto,
mejorar el clima y desarmar toda su violencia.
Page 186
Aunque la cabaña del campesino sea pobre y su banquete pequeño,
él ve su humilde destino, el destino de todos;
alegre por la mañana, despierta tras un breve descanso,
respira el aire fresco y canta mientras camina.
Por la noche, al regresar, después de haber terminado todo su trabajo,
se sienta, el “monarca” de su choza;
sonríe junto al alegre fuego y mira a su alrededor,
los rostros de sus hijos, que se iluminan con las llamas;
mientras que su amada compañera, orgullosa de sus tesoros,
mostra su plato limpio sobre la mesa;
y quizás también algún peregrino, llevado hasta allí,
compensa con muchas historias la hospitalidad nocturna.
Emerald, II-119, 7 de marzo de 1807, Boston.
ODA RÚNICA.
LA APARICIÓN DE HAVARDUR.
De C. Leftly, Esq.
Balance and Columbian Repos., VI-144, 5 de mayo de 1807, Hudson, N. Y.
[También en Port Folio, II-415, 31 de diciembre de 1806, Filadelfia.]
RESUMEN POÉTICO Y POLÍTICO EXTRANJERO.
Prusia.
Todavía se aferra como un oso;
a Rusia, aunque sonría y patee,
se agarra a su pelaje, que sin embargo puede fallar,
pues, ay, los osos no tienen cola.
Holanda.
Deje que Mynheer Vanderschoffeldt se burle,
y maldiga y grite por culpa del pan agrio;
no, mejor patee su cara con expresión seria,
para hacerla sentir lo bueno que es.
él ve su humilde destino, el destino de todos;
alegre por la mañana, despierta tras un breve descanso,
respira el aire fresco y canta mientras camina.
Por la noche, al regresar, después de haber terminado todo su trabajo,
se sienta, el “monarca” de su choza;
sonríe junto al alegre fuego y mira a su alrededor,
los rostros de sus hijos, que se iluminan con las llamas;
mientras que su amada compañera, orgullosa de sus tesoros,
mostra su plato limpio sobre la mesa;
y quizás también algún peregrino, llevado hasta allí,
compensa con muchas historias la hospitalidad nocturna.
Emerald, II-119, 7 de marzo de 1807, Boston.
ODA RÚNICA.
LA APARICIÓN DE HAVARDUR.
De C. Leftly, Esq.
Balance and Columbian Repos., VI-144, 5 de mayo de 1807, Hudson, N. Y.
[También en Port Folio, II-415, 31 de diciembre de 1806, Filadelfia.]
RESUMEN POÉTICO Y POLÍTICO EXTRANJERO.
Prusia.
Todavía se aferra como un oso;
a Rusia, aunque sonría y patee,
se agarra a su pelaje, que sin embargo puede fallar,
pues, ay, los osos no tienen cola.
Holanda.
Deje que Mynheer Vanderschoffeldt se burle,
y maldiga y grite por culpa del pan agrio;
no, mejor patee su cara con expresión seria,
para hacerla sentir lo bueno que es.
Page 187
Pero después de haberse llenado la panza
con leche agria y ensalada de col,
que recuerde que los tiempos son así:
los franceses tienen a Holanda, no los holandeses.
Alemania.
Con cañones estruendosos y truenos,
toda Alemania está destrozada;
cuántos círculos, cerca y lejos,
están rodeados por los brazos de la guerra;
sus matones hesianos, todos ellos,
rinden homenaje al falso galo;
y la granja de John Bull, un lugar espléndido,
prepara sopa para complacer a la nación gala.
Norfolk Repos., II-232, 26 de mayo de 1807, Dedham, Mass.
SOBRE LA BATALLA DE HOHENLINDEN.
De T. Campbell.
Weekly Inspector, II-272, 20 de junio de 1807, N. Y.
[Thomas Campbell, idem.]
La batalla de Hohenlinden, en Baviera, tuvo lugar el 3 de diciembre de 1800, entre los austriacos bajo el mando del archiduque Juan y los franceses bajo el mando del general Moreau.
LAS TRISTEZAS DE SUIZA.
Valles helvéticos, donde la libertad estableció su dominio;
y todas las virtudes sociales amaban demorarse allí;
lugares serenos y felices de descanso tranquilo,
respetados durante siglos por enemigos enfrentados…
¿Qué demonio envidioso, con intención de destruir,
ha arruinado vuestros placeres y silenciado vuestras canciones de alegría?
¡Qué gritos horribles atacan el oído aterrorizado!
¡Qué alaridos de pánico llenan el viento que pasa!
Ved hordas de bandidos, con furia de tigres, avanzando;
la vergüenza de la masculinidad y el orgullo de Francia…
Ved a vírgenes odiadas y esposas indignadas, pisoteadas, aplastadas y desgarradas en luchas lascivas.
con leche agria y ensalada de col,
que recuerde que los tiempos son así:
los franceses tienen a Holanda, no los holandeses.
Alemania.
Con cañones estruendosos y truenos,
toda Alemania está destrozada;
cuántos círculos, cerca y lejos,
están rodeados por los brazos de la guerra;
sus matones hesianos, todos ellos,
rinden homenaje al falso galo;
y la granja de John Bull, un lugar espléndido,
prepara sopa para complacer a la nación gala.
Norfolk Repos., II-232, 26 de mayo de 1807, Dedham, Mass.
SOBRE LA BATALLA DE HOHENLINDEN.
De T. Campbell.
Weekly Inspector, II-272, 20 de junio de 1807, N. Y.
[Thomas Campbell, idem.]
La batalla de Hohenlinden, en Baviera, tuvo lugar el 3 de diciembre de 1800, entre los austriacos bajo el mando del archiduque Juan y los franceses bajo el mando del general Moreau.
LAS TRISTEZAS DE SUIZA.
Valles helvéticos, donde la libertad estableció su dominio;
y todas las virtudes sociales amaban demorarse allí;
lugares serenos y felices de descanso tranquilo,
respetados durante siglos por enemigos enfrentados…
¿Qué demonio envidioso, con intención de destruir,
ha arruinado vuestros placeres y silenciado vuestras canciones de alegría?
¡Qué gritos horribles atacan el oído aterrorizado!
¡Qué alaridos de pánico llenan el viento que pasa!
Ved hordas de bandidos, con furia de tigres, avanzando;
la vergüenza de la masculinidad y el orgullo de Francia…
Ved a vírgenes odiadas y esposas indignadas, pisoteadas, aplastadas y desgarradas en luchas lascivas.
Page 188
Mientras la carnicería desenfrenada barre cada bosque concurrido,
y todos los arroyos de la montaña se llenan de sangre…
¡He ahí! Allí donde ese acantilado proyecta su sombra
sobre los campos de muerte, yace un jefe herido.
Alrededor de esa escena desolada lanza
una mirada que expresa penas insoportables.
Luego, saliendo de su estado de desesperación silenciosa,
expresa así su angustia al aire efímero:
“Queridas colinas nativas, entre cuyos bosques pasé
las tranquilas mañanas de mi vida; sobre cuyas cimas verdes se cierne la maldad; donde los perros del infierno causan estragos y las furias aúllan… Aunque hayan cambiado, aunque estén deformadas, siguen siendo testigos de mi vista; siguen siendo testigos de mi último adiós.
Amigos míos, hijos míos, cubiertos de heridas, cuyos cuerpos destrozados yacen en el suelo ensangrentado, destinados a secarse y endurecerse bajo el sol abrasador, convertidos en presa de buitres y lobos… Vuestro sufrimiento ha terminado; ya no despertaréis para sentir el dolor cruel del deseo o el acero asesino de la rapiña.
Y Tú, a quien le fue entregada mi fe matrimonial, mi consuelo en la tierra y mi esperanza en el cielo… Adorado en la juventud, amado en vida, lamentado en la muerte… ¡Oh, detén tu huida! Permanece un momento junto a esta orilla triste; no nos separemos más. Sobre tu pobre cuerpo, tu esposo sangrante cuelga, cuenta todas tus heridas y siente tus dolores persistentes…
¡Oh, justos padres! Vosotros, cuyo cuidado sostiene toda la creación, escuchad mi oración de muerte. Mirad hacia abajo, mirad esta tierra devota; extiende vuestra mano salvadora sobre mi pobre país. ¡Que la sangre que fluye hacia el cielo siga corriendo en torrentes… Que esa sangre sea suficiente!”
y todos los arroyos de la montaña se llenan de sangre…
¡He ahí! Allí donde ese acantilado proyecta su sombra
sobre los campos de muerte, yace un jefe herido.
Alrededor de esa escena desolada lanza
una mirada que expresa penas insoportables.
Luego, saliendo de su estado de desesperación silenciosa,
expresa así su angustia al aire efímero:
“Queridas colinas nativas, entre cuyos bosques pasé
las tranquilas mañanas de mi vida; sobre cuyas cimas verdes se cierne la maldad; donde los perros del infierno causan estragos y las furias aúllan… Aunque hayan cambiado, aunque estén deformadas, siguen siendo testigos de mi vista; siguen siendo testigos de mi último adiós.
Amigos míos, hijos míos, cubiertos de heridas, cuyos cuerpos destrozados yacen en el suelo ensangrentado, destinados a secarse y endurecerse bajo el sol abrasador, convertidos en presa de buitres y lobos… Vuestro sufrimiento ha terminado; ya no despertaréis para sentir el dolor cruel del deseo o el acero asesino de la rapiña.
Y Tú, a quien le fue entregada mi fe matrimonial, mi consuelo en la tierra y mi esperanza en el cielo… Adorado en la juventud, amado en vida, lamentado en la muerte… ¡Oh, detén tu huida! Permanece un momento junto a esta orilla triste; no nos separemos más. Sobre tu pobre cuerpo, tu esposo sangrante cuelga, cuenta todas tus heridas y siente tus dolores persistentes…
¡Oh, justos padres! Vosotros, cuyo cuidado sostiene toda la creación, escuchad mi oración de muerte. Mirad hacia abajo, mirad esta tierra devota; extiende vuestra mano salvadora sobre mi pobre país. ¡Que la sangre que fluye hacia el cielo siga corriendo en torrentes… Que esa sangre sea suficiente!”
Page 189
A ti te corresponde la terrible recompensa—
A tu justa venganza encomiendo mis agravios;
¡Oh, defiende los derechos del poder nacional
y barre a los monstruos del día radiante!
Weekly Inspector, II-288, 27 de junio de 1807, N. Y.
POESÍA.
Original.
Señores,
Se ha señalado que el departamento poético de la Antología abunda más bien en obras seleccionadas que en originales; sea esto resultado de una elección o de la necesidad, los siguientes versos no serán considerados inaplicables, ya que poseen las características de ambas categorías; por lo tanto, si en otros aspectos son dignos de aparecer, se presume que no serán rechazados.
DE LOS RUNOS.
“El poder de la música es así recordado de forma hiperbólica en uno de los cantos de los bardos runicos.”[45]
Conozco una canción con la cual suavizo y encanto los brazos de mis enemigos, haciendo que sus armas pierdan toda eficacia.
Conozco una canción que solo necesito cantar cuando me han cargado de cadenas; en el momento en que la canto, mis cadenas se deshacen en pedazos y salgo libre.
Conozco una canción útil para toda la humanidad: tan pronto como el odio inflama a los hijos de los hombres, en el instante en que la canto, estos se calman.
Conozco una canción de tal virtud que, si me vieran atrapado en una tormenta, podría acallar los vientos y hacer que el aire estuviera perfectamente tranquilo.
Mo. Anthology, IV-602, noviembre de 1807, Boston.
LA CANCIÓN DE UN BARDO RUNICO.
Imitada en verso inglés.
A tu justa venganza encomiendo mis agravios;
¡Oh, defiende los derechos del poder nacional
y barre a los monstruos del día radiante!
Weekly Inspector, II-288, 27 de junio de 1807, N. Y.
POESÍA.
Original.
Señores,
Se ha señalado que el departamento poético de la Antología abunda más bien en obras seleccionadas que en originales; sea esto resultado de una elección o de la necesidad, los siguientes versos no serán considerados inaplicables, ya que poseen las características de ambas categorías; por lo tanto, si en otros aspectos son dignos de aparecer, se presume que no serán rechazados.
DE LOS RUNOS.
“El poder de la música es así recordado de forma hiperbólica en uno de los cantos de los bardos runicos.”[45]
Conozco una canción con la cual suavizo y encanto los brazos de mis enemigos, haciendo que sus armas pierdan toda eficacia.
Conozco una canción que solo necesito cantar cuando me han cargado de cadenas; en el momento en que la canto, mis cadenas se deshacen en pedazos y salgo libre.
Conozco una canción útil para toda la humanidad: tan pronto como el odio inflama a los hijos de los hombres, en el instante en que la canto, estos se calman.
Conozco una canción de tal virtud que, si me vieran atrapado en una tormenta, podría acallar los vientos y hacer que el aire estuviera perfectamente tranquilo.
Mo. Anthology, IV-602, noviembre de 1807, Boston.
LA CANCIÓN DE UN BARDO RUNICO.
Imitada en verso inglés.
Page 190
I.
Conozco una canción, cuyo poder mágico
puede salvar al guerrero en la hora de la destrucción;
desde el feroz enemigo, su venganza cae bajo su hechizo,
y le arrebata el arma de su brazo tenso.
II.
Conozco una canción que, cuando yacía atado,
rompió los eslabones de las cadenas opresoras.
Mientras las dulces notas resonaban,
los proyectiles volvían atrás y las puertas temblorosas se abrían;
libres como la brisa, los miembros ágiles avanzaban,
recorriendo los campos lejanos o bailando con gracia.
III.
Conozco una canción destinada a curar el corazón,
apagando las pasiones ardientes de la humanidad;
cuando el odio oculto y la rabia mortal se unen,
es mi deber hechizar a la serpiente de la venganza;
con versos celestiales, contener la acción furiosa
y hacer que los afectos perdidos vuelvan a vivir.
IV.
Conozco una canción que, cuando soplan los vientos salvajes,
hace inclinar a los monarcas de los bosques.
Si dirijo mi voz melodiosa hacia ellos,
despertando sus diversos tonos con habilidad divina,
se calman los vientos, el espíritu de la tormenta
suaviza su aliento fiero y alisa su forma arrugada;
el día resplandece, las colinas húmedas, serenas,
a través de las nubes tenues, muestran su verde brillante.
Cambria.
Mo. Anthology, IV-602, noviembre de 1807, Boston.
Conozco una canción, cuyo poder mágico
puede salvar al guerrero en la hora de la destrucción;
desde el feroz enemigo, su venganza cae bajo su hechizo,
y le arrebata el arma de su brazo tenso.
II.
Conozco una canción que, cuando yacía atado,
rompió los eslabones de las cadenas opresoras.
Mientras las dulces notas resonaban,
los proyectiles volvían atrás y las puertas temblorosas se abrían;
libres como la brisa, los miembros ágiles avanzaban,
recorriendo los campos lejanos o bailando con gracia.
III.
Conozco una canción destinada a curar el corazón,
apagando las pasiones ardientes de la humanidad;
cuando el odio oculto y la rabia mortal se unen,
es mi deber hechizar a la serpiente de la venganza;
con versos celestiales, contener la acción furiosa
y hacer que los afectos perdidos vuelvan a vivir.
IV.
Conozco una canción que, cuando soplan los vientos salvajes,
hace inclinar a los monarcas de los bosques.
Si dirijo mi voz melodiosa hacia ellos,
despertando sus diversos tonos con habilidad divina,
se calman los vientos, el espíritu de la tormenta
suaviza su aliento fiero y alisa su forma arrugada;
el día resplandece, las colinas húmedas, serenas,
a través de las nubes tenues, muestran su verde brillante.
Cambria.
Mo. Anthology, IV-602, noviembre de 1807, Boston.
Page 191
EL ESPÍRITU QUE HACE RUIDO.
Un cuento imitado del alemán, según los verdaderos y auténticos principios del género de lo macabro.
¡El viento silbaba con fuerza! La pila de trigo del campesino Dobbin se derrumbó. La lluvia golpeaba contra su puerta. Mientras estaba sentado junto al fuego, oyó cómo el techo crujía. El gato comenzó a maullar y a arquear el lomo. Y la vela seguía ardiendo, tal como antes. El campesino exclamó con un suspiro de angustia: “Para librarme de este ruido infernal, esposa, dame algo de cerveza”. Su esposa respondió de inmediato, tosiendo tres veces seguidas: “¡No puedo! ¿Por qué? ¡Porque el barril está vacío!”. Junto al fuego estaba Roger Gee-ho, quien ya había terminado su trabajo diario. También estaba allí Cicely, cuyos ojos eran tan negros como las bayas de enebro. Era una joven que nunca decía “no”, porque nunca tuvo ocasión de hacerlo. Todos ellos se alarmaron por esos gritos estridentes y quedaron sumidos en un estado terrible. Hasta que, abriendo la puerta y con los ojos muy abiertos, descubrieron, para su alegría y sorpresa, que se trataba de una cerda vieja atrapada en la puerta.
Encantos de la literatura en prosa y verso, p. 350, 1808, Trenton.
LA DESCENSIÓN DE ODIN.
Port Folio, V-406, 25 de junio de 1808, Filadelfia.
[En una reseña de “Odas en las lenguas nórdica y galesa” de Thomas Gray. También aparece en New Haven Gaz. and Conn. Mag., III-N.º 21, 29 de mayo de 1788, New Haven.]
LA DESCENSIÓN DE ODIN.
Port Folio, VI-55, 57, 23 de julio de 1808, Filadelfia.
[Thomas Gray, mismo autor. Traducción literal; no es la misma que la anterior. Crítica y reimpresión.]
Un cuento imitado del alemán, según los verdaderos y auténticos principios del género de lo macabro.
¡El viento silbaba con fuerza! La pila de trigo del campesino Dobbin se derrumbó. La lluvia golpeaba contra su puerta. Mientras estaba sentado junto al fuego, oyó cómo el techo crujía. El gato comenzó a maullar y a arquear el lomo. Y la vela seguía ardiendo, tal como antes. El campesino exclamó con un suspiro de angustia: “Para librarme de este ruido infernal, esposa, dame algo de cerveza”. Su esposa respondió de inmediato, tosiendo tres veces seguidas: “¡No puedo! ¿Por qué? ¡Porque el barril está vacío!”. Junto al fuego estaba Roger Gee-ho, quien ya había terminado su trabajo diario. También estaba allí Cicely, cuyos ojos eran tan negros como las bayas de enebro. Era una joven que nunca decía “no”, porque nunca tuvo ocasión de hacerlo. Todos ellos se alarmaron por esos gritos estridentes y quedaron sumidos en un estado terrible. Hasta que, abriendo la puerta y con los ojos muy abiertos, descubrieron, para su alegría y sorpresa, que se trataba de una cerda vieja atrapada en la puerta.
Encantos de la literatura en prosa y verso, p. 350, 1808, Trenton.
LA DESCENSIÓN DE ODIN.
Port Folio, V-406, 25 de junio de 1808, Filadelfia.
[En una reseña de “Odas en las lenguas nórdica y galesa” de Thomas Gray. También aparece en New Haven Gaz. and Conn. Mag., III-N.º 21, 29 de mayo de 1788, New Haven.]
LA DESCENSIÓN DE ODIN.
Port Folio, VI-55, 57, 23 de julio de 1808, Filadelfia.
[Thomas Gray, mismo autor. Traducción literal; no es la misma que la anterior. Crítica y reimpresión.]
Page 192
EL VAGABUNDO DE SUIZA.
De James Montgomery.
Gleaner, I-78, etc., octubre de 1808, Lancaster (Pensilvania).
[James Montgomery, op. cit. Todo el poema se reproduce aquí. Véase el Prefacio.]
La siguiente imitación de la célebre canción suiza “Ran des Vaches”, caracterizada por su gran simplicidad y dulzura, es obra del editor de The Sheffield Iris, autor de El vagabundo de Suiza.
LA CANCIÓN DE LOS SUISOS EN TIERRA EXTRAÑA.
¡Oh, cuándo podré visitar la tierra de mi nacimiento,
la tierra más hermosa sobre la faz de la tierra!
¿Cuándo podré explorar esos lugares llenos de afecto:
nuestros bosques, nuestras fuentes,
nuestros pueblos, nuestras montañas,
y a la doncella que adoro, símbolo del orgullo de nuestras montañas?
¡Oh, cuándo podré bailar sobre los prados blancos como margaritas,
a la sombra de un olmo, al sonido de las flautas?
¿Cuándo podré regresar a tu humilde refugio,
donde se reúnen todos aquellos seres queridos para mí?
Los corderos y las vacas que responden a mi llamada;
mi padre, mi madre,
mi hermana, mi hermano,
y la querida Isabella, la alegría de todos ellos.
¡Oh, cuándo podré visitar la tierra de mi nacimiento!
Es la tierra más hermosa sobre la faz de la tierra.
—J. M.
Sheffield, junio de 1808.
Emerald, n. s., I-624, 15 de octubre de 1808, Boston.
[Ranz des Vaches.]
James Montgomery, Las Indias Occidentales y otros poemas, 3ª ed., Filadelfia, 1811 (Londres, 1810).
De James Montgomery.
Gleaner, I-78, etc., octubre de 1808, Lancaster (Pensilvania).
[James Montgomery, op. cit. Todo el poema se reproduce aquí. Véase el Prefacio.]
La siguiente imitación de la célebre canción suiza “Ran des Vaches”, caracterizada por su gran simplicidad y dulzura, es obra del editor de The Sheffield Iris, autor de El vagabundo de Suiza.
LA CANCIÓN DE LOS SUISOS EN TIERRA EXTRAÑA.
¡Oh, cuándo podré visitar la tierra de mi nacimiento,
la tierra más hermosa sobre la faz de la tierra!
¿Cuándo podré explorar esos lugares llenos de afecto:
nuestros bosques, nuestras fuentes,
nuestros pueblos, nuestras montañas,
y a la doncella que adoro, símbolo del orgullo de nuestras montañas?
¡Oh, cuándo podré bailar sobre los prados blancos como margaritas,
a la sombra de un olmo, al sonido de las flautas?
¿Cuándo podré regresar a tu humilde refugio,
donde se reúnen todos aquellos seres queridos para mí?
Los corderos y las vacas que responden a mi llamada;
mi padre, mi madre,
mi hermana, mi hermano,
y la querida Isabella, la alegría de todos ellos.
¡Oh, cuándo podré visitar la tierra de mi nacimiento!
Es la tierra más hermosa sobre la faz de la tierra.
—J. M.
Sheffield, junio de 1808.
Emerald, n. s., I-624, 15 de octubre de 1808, Boston.
[Ranz des Vaches.]
James Montgomery, Las Indias Occidentales y otros poemas, 3ª ed., Filadelfia, 1811 (Londres, 1810).
Page 193
P. 84, La canción del pastor suizo, en tierra extranjera. “Imitado del anterior”, es decir, de los versos franceses.]
LA CANCIÓN DEL SUIZO, EN
TIERRA EXTRAÑA
Lit. Mirror, I-148, 29 de octubre de 1808, Portsmouth, N. H.
[También en Emerald, n. s., I-624, 15 de octubre de 1808, Boston.]
LA CANCIÓN DEL SUIZO EN
TIERRA EXTRAÑA.
Balance and Columbian Repos., VII-176, 1 de noviembre de 1808, Hudson, N. Y.
[También en Emerald, n. s., I-624, 15 de octubre de 1808, Boston.]
CANCIÓN DEL SUIZO EN TIERRA EXTRAÑA.
Norfolk Repos., III-392, 8 de noviembre de 1808, Dedham, Mass.
[También en Emerald, n. s., I-624, 15 de octubre de 1808, Boston.]
LA CANCIÓN DEL SUIZO, EN
TIERRA EXTRAÑA.
Por el autor de “El viajero de Suiza”.
Lady’s Weekly Misc., VIII-128, 17 de diciembre de 1808, N. Y.
[También en Emerald, n. s., I-624, 15 de octubre de 1808, Boston.]
¡LA CITA SE FRUSTRÓ!
O,
VON SCHLEMMER, Y “POT LUCK”.
Un inglés invitó una vez
a un amigo alemán a cenar
con comida compartida, —así lo expresó él—,
y a beber buen vino de Oporto.
Mi señor llegó a tiempo
con apetito para disfrutar la comida:
la comida ya estaba sobre la mesa,
LA CANCIÓN DEL SUIZO, EN
TIERRA EXTRAÑA
Lit. Mirror, I-148, 29 de octubre de 1808, Portsmouth, N. H.
[También en Emerald, n. s., I-624, 15 de octubre de 1808, Boston.]
LA CANCIÓN DEL SUIZO EN
TIERRA EXTRAÑA.
Balance and Columbian Repos., VII-176, 1 de noviembre de 1808, Hudson, N. Y.
[También en Emerald, n. s., I-624, 15 de octubre de 1808, Boston.]
CANCIÓN DEL SUIZO EN TIERRA EXTRAÑA.
Norfolk Repos., III-392, 8 de noviembre de 1808, Dedham, Mass.
[También en Emerald, n. s., I-624, 15 de octubre de 1808, Boston.]
LA CANCIÓN DEL SUIZO, EN
TIERRA EXTRAÑA.
Por el autor de “El viajero de Suiza”.
Lady’s Weekly Misc., VIII-128, 17 de diciembre de 1808, N. Y.
[También en Emerald, n. s., I-624, 15 de octubre de 1808, Boston.]
¡LA CITA SE FRUSTRÓ!
O,
VON SCHLEMMER, Y “POT LUCK”.
Un inglés invitó una vez
a un amigo alemán a cenar
con comida compartida, —así lo expresó él—,
y a beber buen vino de Oporto.
Mi señor llegó a tiempo
con apetito para disfrutar la comida:
la comida ya estaba sobre la mesa,
Page 194
Von Schlemmer ocupó su asiento.
Sopa, pavo, carne de res: se sirvieron por turnos;
Mi señor rechazó cada uno de ellos.
Aves, tortuga, salsas: vinieron después;
Von Schlemmer no probó nada.
Finalmente, su anfitrión, con amabilidad, insistió en que probara algo de pato:
“¡Ah, no!”, dijo Von Schlemmer con gemidos,
“Espero al banquete comunitario”.
—Quiz. Select Reviews, I-71, enero de 1809, Filadelfia.
Al cantar junto a un amigo, la patética balada de Mozart “Vergiss me nicht”,[46] pocos días antes de dejar mi país natal.
“Olvida mí no”, ni siquiera esa canción,
con sus notas lastimeras que engañan nuestras lágrimas…
Las palabras fatales murieron en mi lengua;
Y mientras tú tocabas las teclas temblorosas,
a través de gemas luminosas te vi sonreír tristemente.
“Olvida mí no”, ¡ah! canción de dolor…
Pues nunca más nuestras alegrías se unirán;
Ya no habrá brillo en los suspiros de la tristeza;
Nunca más fluirán juntas las lágrimas de la compasión;
Nuestro amor, nuestras esperanzas, nuestras alegrías quedarán para siempre destruidas.
“Olvida mí no”, oh, siempre querida…
Deja que los recuerdos emocionantes invadan mi imaginación;
Cuando vuelvas a cantar “Olvida mí no”, una lágrima
caerá suavemente para consolar mi corazón palpitante;
Nunca te olvidaré mientras tenga vida y sentimientos.
Julia Francesca.
Sopa, pavo, carne de res: se sirvieron por turnos;
Mi señor rechazó cada uno de ellos.
Aves, tortuga, salsas: vinieron después;
Von Schlemmer no probó nada.
Finalmente, su anfitrión, con amabilidad, insistió en que probara algo de pato:
“¡Ah, no!”, dijo Von Schlemmer con gemidos,
“Espero al banquete comunitario”.
—Quiz. Select Reviews, I-71, enero de 1809, Filadelfia.
Al cantar junto a un amigo, la patética balada de Mozart “Vergiss me nicht”,[46] pocos días antes de dejar mi país natal.
“Olvida mí no”, ni siquiera esa canción,
con sus notas lastimeras que engañan nuestras lágrimas…
Las palabras fatales murieron en mi lengua;
Y mientras tú tocabas las teclas temblorosas,
a través de gemas luminosas te vi sonreír tristemente.
“Olvida mí no”, ¡ah! canción de dolor…
Pues nunca más nuestras alegrías se unirán;
Ya no habrá brillo en los suspiros de la tristeza;
Nunca más fluirán juntas las lágrimas de la compasión;
Nuestro amor, nuestras esperanzas, nuestras alegrías quedarán para siempre destruidas.
“Olvida mí no”, oh, siempre querida…
Deja que los recuerdos emocionantes invadan mi imaginación;
Cuando vuelvas a cantar “Olvida mí no”, una lágrima
caerá suavemente para consolar mi corazón palpitante;
Nunca te olvidaré mientras tenga vida y sentimientos.
Julia Francesca.
Page 195
Port Folio, VII (n. s. I)-272, mar. 1809, Filadelfia.
EL SOLDADO DE LOS ALPES.
En los valles aún persistían las sombras de la noche,
Aunque el sol matutino brillaba rojo sobre los glaciares,
Cuando nuestra torre parroquial cubierta de musgo apareció
por primera vez ante mis ojos,
Mientras cruzaba el vasto roble que se alzaba sobre la cascada.
Pues más allá de esa antigua torre parroquial, escondida entre
pinos,
Se encontraba el lugar que contenía toda la felicidad de mi
vida;
Cerca de aquella roca de granito gris, donde yace la ceniza roja,
Estaba la cabaña donde vivían mis queridos hijos y mi esposa.
Hacía ya tiempo que habían cesado los sonidos de la trompeta de guerra,
El tambor dormía en silencio, las banderas estaban recogidas;
Sobre Francia surgía serena la estrella del día: la Paz,
Y los rayos de su esplendor iluminaban el mundo.
Cuando me acerqué a la tierra de mis antepasados,
La luz reveló sus rasgos de grandeza;
Al ver por primera vez sus montañas azules,
Nuestros viejos Alpes nativos, ¡con qué júbilo los saludé!
“¡Oh!, pronto, exclamé, se superarán esas montañas,
Y pronto me detendré en la puerta de mi propia cabaña;
Allí, finalmente, las caricias de mis hijos me recibirán,
Y los brazos de mi esposa me abrazarán una vez más”.
EL SOLDADO DE LOS ALPES.
En los valles aún persistían las sombras de la noche,
Aunque el sol matutino brillaba rojo sobre los glaciares,
Cuando nuestra torre parroquial cubierta de musgo apareció
por primera vez ante mis ojos,
Mientras cruzaba el vasto roble que se alzaba sobre la cascada.
Pues más allá de esa antigua torre parroquial, escondida entre
pinos,
Se encontraba el lugar que contenía toda la felicidad de mi
vida;
Cerca de aquella roca de granito gris, donde yace la ceniza roja,
Estaba la cabaña donde vivían mis queridos hijos y mi esposa.
Hacía ya tiempo que habían cesado los sonidos de la trompeta de guerra,
El tambor dormía en silencio, las banderas estaban recogidas;
Sobre Francia surgía serena la estrella del día: la Paz,
Y los rayos de su esplendor iluminaban el mundo.
Cuando me acerqué a la tierra de mis antepasados,
La luz reveló sus rasgos de grandeza;
Al ver por primera vez sus montañas azules,
Nuestros viejos Alpes nativos, ¡con qué júbilo los saludé!
“¡Oh!, pronto, exclamé, se superarán esas montañas,
Y pronto me detendré en la puerta de mi propia cabaña;
Allí, finalmente, las caricias de mis hijos me recibirán,
Y los brazos de mi esposa me abrazarán una vez más”.
Page 196
“Mientras la plenitud de la alegría me deja sin fuerzas para hablar,
emociones que el lenguaje nunca podrá definir…
Cuando sus dulces lágrimas de emoción caen cálidas sobre mi mejilla,
y siento cómo su corazón cariñoso late una vez más contra el mío.
“Entonces, mi hijo, cuando cesen nuestras tormentas de éxtasis,
preguntará ansiosamente cómo han ido nuestros soldados;
hará ondear mi bandera con orgullo infantil,
y colocará con júbilo mi gorro emplumado en su cabeza.
“Entonces, mi dulce hija se vanagloriará de cómo ha crecido su cabrito;
le hará repetir todas sus travesuras con alegría;
luego se apresurará hacia la vid que considera suya,
y elegirá cariñosamente sus racimos maduros para mí.
“Y cuando nos reunamos alrededor de la hoguera por la noche,
con qué interés escucharán mi relato de la guerra,
cómo nuestras armas brillantes resplandecían en lo alto de San Bernardo,
mientras las nubes blancas se desplazaban lejos debajo de nosotros.
“Entonces contaré cómo enfrentamos a las legiones de Austria,
cómo luchamos en el día victorioso de Marengo,
cuando las banderas de la conquista ondeaban tristemente donde corría la última sangre del valiente Dessaix.”
Así, en mis tiernas fantasías, mi corazón latía con fuerza
mientras cruzaba el rudimentario puente por donde discurren las aguas salvajes;
cada escena conocida se agolpaba rápidamente ante mis ojos.”
emociones que el lenguaje nunca podrá definir…
Cuando sus dulces lágrimas de emoción caen cálidas sobre mi mejilla,
y siento cómo su corazón cariñoso late una vez más contra el mío.
“Entonces, mi hijo, cuando cesen nuestras tormentas de éxtasis,
preguntará ansiosamente cómo han ido nuestros soldados;
hará ondear mi bandera con orgullo infantil,
y colocará con júbilo mi gorro emplumado en su cabeza.
“Entonces, mi dulce hija se vanagloriará de cómo ha crecido su cabrito;
le hará repetir todas sus travesuras con alegría;
luego se apresurará hacia la vid que considera suya,
y elegirá cariñosamente sus racimos maduros para mí.
“Y cuando nos reunamos alrededor de la hoguera por la noche,
con qué interés escucharán mi relato de la guerra,
cómo nuestras armas brillantes resplandecían en lo alto de San Bernardo,
mientras las nubes blancas se desplazaban lejos debajo de nosotros.
“Entonces contaré cómo enfrentamos a las legiones de Austria,
cómo luchamos en el día victorioso de Marengo,
cuando las banderas de la conquista ondeaban tristemente donde corría la última sangre del valiente Dessaix.”
Así, en mis tiernas fantasías, mi corazón latía con fuerza
mientras cruzaba el rudimentario puente por donde discurren las aguas salvajes;
cada escena conocida se agolpaba rápidamente ante mis ojos.”
Page 197
Y las visiones brillantes de Esperanza calentaron mi alma.
A través del bosque de pinos me apresuré con pasos ligeros como el aire; ya sentía a mis seres queridos en mis brazos. Pero cuando llegué, no quedaba rastro de mi cabaña: solo había un montón alto de nieve en su lugar.
Demasiado pronto escuché la historia desgarradora: una avalancha, desatada desde la ladera cercana de la montaña, arrasó nuestra cabaña en su avance estruendoso; bajo ella murieron mi esposa y mis hijos.
—Imogen.
Port Folio, VII (n. s. I)-350, abr. 1809, Filadelfia.
BATTLER OF HOHENLINDEN.
De Thomas Campbell, Esq.
Visitor, I-47, 22 abr. 1809, Richmond.
[También en Weekly Inspector, II-272, 20 jun. 1807, N. Y.]
LA VISTA DEL PASTOR.
Dulce, añorada orilla natal;
¿Volveré a verte alguna vez,
y a todos los objetos de mi amor?
Tus arroyos tan claros,
tus colinas tan queridas,
la cima de la montaña,
y las cabañas abajo,
donde antaño solían pasear mis pies?
Allí, con Isabella hermosa,
de paso ligero y libre de preocupaciones,
¿deberé dirigirme hacia el tambor?
A través del bosque de pinos me apresuré con pasos ligeros como el aire; ya sentía a mis seres queridos en mis brazos. Pero cuando llegué, no quedaba rastro de mi cabaña: solo había un montón alto de nieve en su lugar.
Demasiado pronto escuché la historia desgarradora: una avalancha, desatada desde la ladera cercana de la montaña, arrasó nuestra cabaña en su avance estruendoso; bajo ella murieron mi esposa y mis hijos.
—Imogen.
Port Folio, VII (n. s. I)-350, abr. 1809, Filadelfia.
BATTLER OF HOHENLINDEN.
De Thomas Campbell, Esq.
Visitor, I-47, 22 abr. 1809, Richmond.
[También en Weekly Inspector, II-272, 20 jun. 1807, N. Y.]
LA VISTA DEL PASTOR.
Dulce, añorada orilla natal;
¿Volveré a verte alguna vez,
y a todos los objetos de mi amor?
Tus arroyos tan claros,
tus colinas tan queridas,
la cima de la montaña,
y las cabañas abajo,
donde antaño solían pasear mis pies?
Allí, con Isabella hermosa,
de paso ligero y libre de preocupaciones,
¿deberé dirigirme hacia el tambor?
Page 198
O al anochecer, bajo el valle,
susurre suavemente mi historia sin arte,
y camine feliz sobre tierra de hadas?
¡Oh! ¿Cuándo volveré a ver
mi humilde cama y la llanura donde nací,
y todos los objetos queridos;
a mi padre y a mi madre,
a mi hermana y a mi hermano,
y calmar su ansiosa angustia?
(European Mag.)
[Lo anterior está precedido por la música y las palabras en francés del Ranz des Vaches. Véase p. 156.]
Visitante, I-72, 3 de junio de 1809, Richmond.
EL CANTO DEL SUISO, EN UNA TIERRA EXTRAÑA.
Gleaner, I-471, junio de 1809, Lancaster (Pensilvania).
[También en Emerald, n. s., I-624, 15 de octubre de 1808, Boston.]
CHARLOTTE EN LA TUMBA DE WERTER.
Con tristeza en el corazón me acerco,
a la tumba donde descansa mi Werter;
oh, piedad, dame una lágrima,
para aliviar las penas de mi pecho.
Duerme, querida sombra, descansa en paz,
sin ser perturbado por las penas de mi pecho;
pues seguramente el dulce sueño cesaría
si supieras que la tristeza me oprime.
El prado, el valle, el campo,
los lugares que antaño me daban alegría;
ay, ¡cuán cambiados están ahora! Pues no ofrecen
nada alegre ni gozoso a la vista.
susurre suavemente mi historia sin arte,
y camine feliz sobre tierra de hadas?
¡Oh! ¿Cuándo volveré a ver
mi humilde cama y la llanura donde nací,
y todos los objetos queridos;
a mi padre y a mi madre,
a mi hermana y a mi hermano,
y calmar su ansiosa angustia?
(European Mag.)
[Lo anterior está precedido por la música y las palabras en francés del Ranz des Vaches. Véase p. 156.]
Visitante, I-72, 3 de junio de 1809, Richmond.
EL CANTO DEL SUISO, EN UNA TIERRA EXTRAÑA.
Gleaner, I-471, junio de 1809, Lancaster (Pensilvania).
[También en Emerald, n. s., I-624, 15 de octubre de 1808, Boston.]
CHARLOTTE EN LA TUMBA DE WERTER.
Con tristeza en el corazón me acerco,
a la tumba donde descansa mi Werter;
oh, piedad, dame una lágrima,
para aliviar las penas de mi pecho.
Duerme, querida sombra, descansa en paz,
sin ser perturbado por las penas de mi pecho;
pues seguramente el dulce sueño cesaría
si supieras que la tristeza me oprime.
El prado, el valle, el campo,
los lugares que antaño me daban alegría;
ay, ¡cuán cambiados están ahora! Pues no ofrecen
nada alegre ni gozoso a la vista.
Page 199
En la terraza suelo quedarme,
Y lamento la pérdida de mi Werter,
Mientras, a la luz de la luna pálida, me quejo,
Cuyos rayos devuelven su imagen amada.
Fue aquí donde nació la dulce esperanza,
Que con alegría anima mi corazón,
De que, cuando termine esta vida monótona,
nos volveremos a encontrar para no separarnos jamás.
Sí, Werter, tu presagio era cierto;
Cuidaré de mantener viva esa esperanza,
Pues si me abandona, ¿cómo podré
luchar contra la tristeza y la desesperación?
—A.
Visitante, I-136, 23 de septiembre de 1809, Richmond.
EL ESPÍRITU QUE CRUJEA.
Un cuento imitado del alemán.
Select Reviews, II-357, noviembre de 1809, Filadelfia.
[También en Charms of Lit. in Prose and Verse, p. 350, 1808, Trenton.]
Para aquellos que han admirado los poemas singulares de Lewis, Walter Scott y otros, bajo
los titulos caprichosos de “El Rey de las Nubes”, “El Rey del Fuego”, etc., la siguiente balada burlesca
puede ofrecer algo de entretenimiento.
EL REY PINTOR.
La hermosa Ellen fue en su día el deleite de los jóvenes;
Ninguna doncella podía compararse con ella;
Sus encantos eran tema del corazón y de la lengua,
Y bardos innumerables cantaban extasiados
las bellezas de Ellen, la Hermosa.
Pero Ellen, aunque los amantes en tropel se lanzaban
Y lamento la pérdida de mi Werter,
Mientras, a la luz de la luna pálida, me quejo,
Cuyos rayos devuelven su imagen amada.
Fue aquí donde nació la dulce esperanza,
Que con alegría anima mi corazón,
De que, cuando termine esta vida monótona,
nos volveremos a encontrar para no separarnos jamás.
Sí, Werter, tu presagio era cierto;
Cuidaré de mantener viva esa esperanza,
Pues si me abandona, ¿cómo podré
luchar contra la tristeza y la desesperación?
—A.
Visitante, I-136, 23 de septiembre de 1809, Richmond.
EL ESPÍRITU QUE CRUJEA.
Un cuento imitado del alemán.
Select Reviews, II-357, noviembre de 1809, Filadelfia.
[También en Charms of Lit. in Prose and Verse, p. 350, 1808, Trenton.]
Para aquellos que han admirado los poemas singulares de Lewis, Walter Scott y otros, bajo
los titulos caprichosos de “El Rey de las Nubes”, “El Rey del Fuego”, etc., la siguiente balada burlesca
puede ofrecer algo de entretenimiento.
EL REY PINTOR.
La hermosa Ellen fue en su día el deleite de los jóvenes;
Ninguna doncella podía compararse con ella;
Sus encantos eran tema del corazón y de la lengua,
Y bardos innumerables cantaban extasiados
las bellezas de Ellen, la Hermosa.
Pero Ellen, aunque los amantes en tropel se lanzaban
Page 200
Las miradas de sus ojos dirigidas a su corazón,
provenientes de una tristeza sin piedad ni compasión;
pues, frías como una lluvia de carámbanos, no lograban
extraer ni una sola gota de esa parte petrificada.
Sin embargo, el corazón de la hermosa Ellen seguía suplicando
por algo que no podía encontrarse;
parecía un marinero en una costa desolada,
sin casa, sin árbol, sin sonido, solo el rugido
de las olas que rompían con fuerza alrededor.
De un lugar a otro, seguía vagando,
pero, ay, no encontraba nada;
recorrió los laberintos de la novedad todo el día,
y hasta a medianoche, tan inquieta, decían,
en sueños corría tras el viento.
No, antes que quedarse sentada como una estatua inmóvil,
cuando la lluvia convertía su casa en un estanque,
subía y bajaba como las velas de un molino,
y tocaba cada escalón, como el pico de un pájaro carpintero,
desde las tejas del techo hasta el suelo.
Una mañana, mientras la doncella se asomaba por su ventana,
pasó un joven con un marco en las manos.
Cerró la ventana; pero no los ojos de su mente;
pues, por más que lo intentaba, no podía hacerse la ciega;
aún veía ante sí al joven de pie.
“¿Y qué podrá hacer él?”, dijo la doncella con un suspiro,
“¡Ah! ¿qué podrá hacer con ese marco?
Ojalá pudiera saberlo”. De repente, el joven pasó de nuevo;
y una y otra vez sus ojos veían el marco y una dulce imagen.
“¡Oh! ¡Dulce, encantadora imagen!”, suspiró la hermosa Ellen,
“Debo verte de nuevo o moriré”;
entonces ató su sombrero bajo su barbilla blanca.
provenientes de una tristeza sin piedad ni compasión;
pues, frías como una lluvia de carámbanos, no lograban
extraer ni una sola gota de esa parte petrificada.
Sin embargo, el corazón de la hermosa Ellen seguía suplicando
por algo que no podía encontrarse;
parecía un marinero en una costa desolada,
sin casa, sin árbol, sin sonido, solo el rugido
de las olas que rompían con fuerza alrededor.
De un lugar a otro, seguía vagando,
pero, ay, no encontraba nada;
recorrió los laberintos de la novedad todo el día,
y hasta a medianoche, tan inquieta, decían,
en sueños corría tras el viento.
No, antes que quedarse sentada como una estatua inmóvil,
cuando la lluvia convertía su casa en un estanque,
subía y bajaba como las velas de un molino,
y tocaba cada escalón, como el pico de un pájaro carpintero,
desde las tejas del techo hasta el suelo.
Una mañana, mientras la doncella se asomaba por su ventana,
pasó un joven con un marco en las manos.
Cerró la ventana; pero no los ojos de su mente;
pues, por más que lo intentaba, no podía hacerse la ciega;
aún veía ante sí al joven de pie.
“¿Y qué podrá hacer él?”, dijo la doncella con un suspiro,
“¡Ah! ¿qué podrá hacer con ese marco?
Ojalá pudiera saberlo”. De repente, el joven pasó de nuevo;
y una y otra vez sus ojos veían el marco y una dulce imagen.
“¡Oh! ¡Dulce, encantadora imagen!”, suspiró la hermosa Ellen,
“Debo verte de nuevo o moriré”;
entonces ató su sombrero bajo su barbilla blanca.
Page 201
Y después del joven y de la pintura, ella huyó,
Hasta que el joven, al mirar hacia atrás, encontró su mirada.
“Bella doncella”, dijo él (y reía al mismo tiempo),
“Veo que admiras esta pintura;
Tómala, te lo ruego; quizá alivie
Algunos momentos de tristeza: (perdona mi sonrisa)
O, al menos, te mantendrá en casa junto al fuego”.
Entonces Ellen recibió el regalo, con alegría y sorpresa,
De parte del astuto joven.
Pero no sabía que había veneno en sus ojos,
Cuando, radiante de gozo, contemplaban su tesoro:
¡Así fue engañada la bella Ellen!
Era un joven inclinado sobre la forma de una estatua;
Y parecía su escultor de piedra;
Sin embargo, sufría, como si estuviera prendado de su belleza,
Y miraba, mientras los ojos ciegos de la estatua
Reflejaban los rayos de sus propios ojos.
Era la historia del escultor, el antiguo Pigmalión;
La bella Ellen recordó y suspiró:
“¡Ah! ¡Ojalá pudieras levantar de ese mármol tan frío
Tus ojos tan encantadores, abrazarme
Y estrecharme hoy como tu novia!”.
Dijo esto cuando, he aquí, del lienzo surgió
El joven... y salió del marco;
Con una alegría furiosa, sus brazos rodearon
A la enamorada Ellen; y, abrazándola, heló
La sangre de la joven con su pasión.
Ella se volvió y vio en cada hombro una ala.
“¡Oh, cielo!”, gritó, “¿quién eres tú?”.
Desde el techo hasta el suelo resonó su feroz respuesta,
Cuando, frunciendo el ceño, rugió: “¡Yo soy el Rey de la Pintura”!
Hasta que el joven, al mirar hacia atrás, encontró su mirada.
“Bella doncella”, dijo él (y reía al mismo tiempo),
“Veo que admiras esta pintura;
Tómala, te lo ruego; quizá alivie
Algunos momentos de tristeza: (perdona mi sonrisa)
O, al menos, te mantendrá en casa junto al fuego”.
Entonces Ellen recibió el regalo, con alegría y sorpresa,
De parte del astuto joven.
Pero no sabía que había veneno en sus ojos,
Cuando, radiante de gozo, contemplaban su tesoro:
¡Así fue engañada la bella Ellen!
Era un joven inclinado sobre la forma de una estatua;
Y parecía su escultor de piedra;
Sin embargo, sufría, como si estuviera prendado de su belleza,
Y miraba, mientras los ojos ciegos de la estatua
Reflejaban los rayos de sus propios ojos.
Era la historia del escultor, el antiguo Pigmalión;
La bella Ellen recordó y suspiró:
“¡Ah! ¡Ojalá pudieras levantar de ese mármol tan frío
Tus ojos tan encantadores, abrazarme
Y estrecharme hoy como tu novia!”.
Dijo esto cuando, he aquí, del lienzo surgió
El joven... y salió del marco;
Con una alegría furiosa, sus brazos rodearon
A la enamorada Ellen; y, abrazándola, heló
La sangre de la joven con su pasión.
Ella se volvió y vio en cada hombro una ala.
“¡Oh, cielo!”, gritó, “¿quién eres tú?”.
Desde el techo hasta el suelo resonó su feroz respuesta,
Cuando, frunciendo el ceño, rugió: “¡Yo soy el Rey de la Pintura”!
Page 202
¡Y la mía, encantadora doncella, eres tú ahora!
Entonces, desde lo alto del suelo, el tétrico monstruo levantó
a la doncella que gritaba a todo pulmón, como si fuera un viento huracanado;
y voló por los aires, veloz como un meteoro,
mientras las nubes, al pasar junto a él, se desplazaban
con espanto
de un lado a otro.
De repente, cambiando la dirección de su vuelo huracanado,
desciende en un remolino vertiginoso;
el aire debajo de él se vuelve negro como la noche,
y el suelo sobre el que pisa, como si estuviera agitado
por el terror,
se curva como las olas del mar Caspio.
“¡Estoy aquí!”, dijo el demonio, y golpeó con estruendo
las puertas de una cueva montañosa:
las puertas se abrieron de par en par, como si hubieran sido abiertas por magia,
mientras las cimas de la montaña, balanceándose de un lado a otro,
se tambaleaban,
como una isla de hielo sobre las olas.
“¡Oh! ¡Piedad!”, gritó Ellen, y se desmayó en sus brazos.
Pero el Rey Pintor se burló de su dolor.
“Por favor, amor mío”, dijo el monstruo, “¿qué significan estos
alarmantes sonidos?”
Ella no oye, no ve los terribles encantos
que vuelven a despertar en ella el horror.
Abre los párpados; pero ya sus ojos
no ven al apuesto joven al que quería cortejar:
ahora aparece el Rey Pintor en su verdadera forma;
su rostro, como una paleta de colores malvados,
negro y blanco, rojo y amarillo, y azul.
Sobre un trono brillantemente pulido, hecho de madera prismática[47],
Entonces, desde lo alto del suelo, el tétrico monstruo levantó
a la doncella que gritaba a todo pulmón, como si fuera un viento huracanado;
y voló por los aires, veloz como un meteoro,
mientras las nubes, al pasar junto a él, se desplazaban
con espanto
de un lado a otro.
De repente, cambiando la dirección de su vuelo huracanado,
desciende en un remolino vertiginoso;
el aire debajo de él se vuelve negro como la noche,
y el suelo sobre el que pisa, como si estuviera agitado
por el terror,
se curva como las olas del mar Caspio.
“¡Estoy aquí!”, dijo el demonio, y golpeó con estruendo
las puertas de una cueva montañosa:
las puertas se abrieron de par en par, como si hubieran sido abiertas por magia,
mientras las cimas de la montaña, balanceándose de un lado a otro,
se tambaleaban,
como una isla de hielo sobre las olas.
“¡Oh! ¡Piedad!”, gritó Ellen, y se desmayó en sus brazos.
Pero el Rey Pintor se burló de su dolor.
“Por favor, amor mío”, dijo el monstruo, “¿qué significan estos
alarmantes sonidos?”
Ella no oye, no ve los terribles encantos
que vuelven a despertar en ella el horror.
Abre los párpados; pero ya sus ojos
no ven al apuesto joven al que quería cortejar:
ahora aparece el Rey Pintor en su verdadera forma;
su rostro, como una paleta de colores malvados,
negro y blanco, rojo y amarillo, y azul.
Sobre un trono brillantemente pulido, hecho de madera prismática[47],
Page 203
Sentó al demonio del mosaico como un montón de tierra;
mientras él sostenía en la boca un cigarro gigantesco,
dos veces más grande que el faro, aunque visto desde
lejos,
en la costa tormentosa de Cape Cod.
Y pronto, mientras exhalaba esas enormes bocanadas de humo,
se pudieron ver,
en horribles adornos en la pared,
piernas y brazos, cabezas y cuerpos, emergiendo entre ellos;
como la tétrica sala de estar del escocés Sawney
Beane,
vestido por el Diablo para un baile.
“¡Ah, ay!”, gritó la doncella, y cayó a sus pies,
“¿Debo colgarme de estas paredes para secarme?”
“Oh, no”, dijo el demonio, mientras se levantaba de su
asiento,
“Un destino mucho más noble te esperará;
te convertiré en pintura, mi novia”.
Luego, agarrando a la doncella por su cabello castaño oscuro,
la sumergió en un jarro de aceite.
Siete días, siete noches, con gritos de desesperación,
Ellen se retorcía en agonía, cubierta de aceite hasta la barbilla.
En la mañana del octavo día, la colocó sobre una enorme piedra negra;
con una roca como mortero, aplastó todos sus huesos;
pero aunque estuviera reducida a gelatina, ella seguía gimiendo;
pues la vida aún no había abandonado a la doncella.
Ahora, con maestría, tomó su paleta y
aplicó cada tono sobre la superficie:
el azul de sus ojos, el marrón de su cabello,
la perla y el blanco de su frente tan hermosa,
y el rojo rosado de sus labios y mejillas.
mientras él sostenía en la boca un cigarro gigantesco,
dos veces más grande que el faro, aunque visto desde
lejos,
en la costa tormentosa de Cape Cod.
Y pronto, mientras exhalaba esas enormes bocanadas de humo,
se pudieron ver,
en horribles adornos en la pared,
piernas y brazos, cabezas y cuerpos, emergiendo entre ellos;
como la tétrica sala de estar del escocés Sawney
Beane,
vestido por el Diablo para un baile.
“¡Ah, ay!”, gritó la doncella, y cayó a sus pies,
“¿Debo colgarme de estas paredes para secarme?”
“Oh, no”, dijo el demonio, mientras se levantaba de su
asiento,
“Un destino mucho más noble te esperará;
te convertiré en pintura, mi novia”.
Luego, agarrando a la doncella por su cabello castaño oscuro,
la sumergió en un jarro de aceite.
Siete días, siete noches, con gritos de desesperación,
Ellen se retorcía en agonía, cubierta de aceite hasta la barbilla.
En la mañana del octavo día, la colocó sobre una enorme piedra negra;
con una roca como mortero, aplastó todos sus huesos;
pero aunque estuviera reducida a gelatina, ella seguía gimiendo;
pues la vida aún no había abandonado a la doncella.
Ahora, con maestría, tomó su paleta y
aplicó cada tono sobre la superficie:
el azul de sus ojos, el marrón de su cabello,
la perla y el blanco de su frente tan hermosa,
y el rojo rosado de sus labios y mejillas.
Page 204
Entonces, golpeando el suelo con el pie, exclamó el monstruo:
“¡Ahora, valiente y cruel Hada, tu desdén!”
Y he aquí que, desde un abismo insondable, surgió
un pequeño carro de llamas de color rosado,
arrastrado por una manada de diez luciérnagas.
Sentada en medio, sobre un fondo esmeralda brillante,
estaba la hermosa Geraldine, sin igual;
su túnica era el resplandor del primer destello de luz,
y su manto, la blancura de una nube mediodiana;
una luz lunar era su lanza.
Con una voz que se deslizaba por el aire encantado,
como el primer susurro suave de Eva,
así habló desde su carro la hermosa Hada:
“Vengo a tu llamado... pero, ¡oh Rey Pintor!, ten cuidado,
ten cuidado si vuelves a engañarme.”
“Es cierto”, dijo el monstruo, “tú, reina de mi corazón.
A menudo he intentado pintar tu retrato;
sin embargo, jamás pude transmitir al lienzo, con mi arte,
ni siquiera lo más mínimo de tu maravillosa belleza;
y tú respondiste a mi fracaso con desdén.”
“Ahora juro, por la luz de la cola del Rey Cometa”,
y se erguía orgulloso mientras hablaba,
“si vuelvo a fallar con estos colores mágicos,
el cráter del Etna será mi prisión,
y mi alimento será azufre y humo.”
“Pero si tengo éxito, entonces, ¡oh! hermosa Geraldine,
exijo tu promesa con entusiasmo;
y tú, reina de las Hadas, serás para siempre mía,
la esposa de mi lecho; y tu divino retrato
llenará toda la tierra con mi fama.”
Habló así; y he aquí la figura de la hermosa Geraldine.
“¡Ahora, valiente y cruel Hada, tu desdén!”
Y he aquí que, desde un abismo insondable, surgió
un pequeño carro de llamas de color rosado,
arrastrado por una manada de diez luciérnagas.
Sentada en medio, sobre un fondo esmeralda brillante,
estaba la hermosa Geraldine, sin igual;
su túnica era el resplandor del primer destello de luz,
y su manto, la blancura de una nube mediodiana;
una luz lunar era su lanza.
Con una voz que se deslizaba por el aire encantado,
como el primer susurro suave de Eva,
así habló desde su carro la hermosa Hada:
“Vengo a tu llamado... pero, ¡oh Rey Pintor!, ten cuidado,
ten cuidado si vuelves a engañarme.”
“Es cierto”, dijo el monstruo, “tú, reina de mi corazón.
A menudo he intentado pintar tu retrato;
sin embargo, jamás pude transmitir al lienzo, con mi arte,
ni siquiera lo más mínimo de tu maravillosa belleza;
y tú respondiste a mi fracaso con desdén.”
“Ahora juro, por la luz de la cola del Rey Cometa”,
y se erguía orgulloso mientras hablaba,
“si vuelvo a fallar con estos colores mágicos,
el cráter del Etna será mi prisión,
y mi alimento será azufre y humo.”
“Pero si tengo éxito, entonces, ¡oh! hermosa Geraldine,
exijo tu promesa con entusiasmo;
y tú, reina de las Hadas, serás para siempre mía,
la esposa de mi lecho; y tu divino retrato
llenará toda la tierra con mi fama.”
Habló así; y he aquí la figura de la hermosa Geraldine.
Page 205
Sobre el lienzo brillaba de forma encantadora;
Sus pinceladas volaban como las hojas en una tormenta;
Y el blanco puro y perla, junto con el cálido color de las rosas,
se entrelazaban en armonía.
Y ahora el retrato parecía una hermana gemela
de la hermosa Geraldine:
Con la misma expresión dulce se reflejaban fielmente
cada músculo, cada rasgo; en resumen, no se perdía ni un destello
de su hermoso cabello.
¡Era la propia hada! Pero, ay, sus ojos azules
todavía carecían lamentablemente de pupilas;
¿Y quién podrá describir la terrible sorpresa
que se apoderó del Rey Pintor, cuando vio
que en su paleta negra no había ni una sola mancha?
“¡Estoy perdido!”, dijo el demonio, temblando como una hoja;
Al bajar la vista al suelo,
vio las pupilas perdidas de Ellen, entre las garras de un ratón,
y al astuto ladrillito huyendo rápidamente de su vista.
“¡Estoy perdido!”, dijo el demonio, y cayó como una piedra;
Entonces la hada, furiosa,
con un simple toque de su dedo aflojó su cinturón,
(mientras los miembros del monstruo emitían un gemido espantoso),
y se transformó en una columna de fuego.
Su lanza ahora brillaba como un rayo en el aire,
y el azufre llenaba todo el espacio a su alrededor;
Atacó al monstruo cruel; luego, agarrándolo por el cabello,
lo arrojó, en un desespero silencioso,
hasta lo más profundo del abismo.
Luego, agitando su lanza sobre el retrato con una sonrisa,
“¡Sal!”, dijo la bondadosa Geraldine.
Sus pinceladas volaban como las hojas en una tormenta;
Y el blanco puro y perla, junto con el cálido color de las rosas,
se entrelazaban en armonía.
Y ahora el retrato parecía una hermana gemela
de la hermosa Geraldine:
Con la misma expresión dulce se reflejaban fielmente
cada músculo, cada rasgo; en resumen, no se perdía ni un destello
de su hermoso cabello.
¡Era la propia hada! Pero, ay, sus ojos azules
todavía carecían lamentablemente de pupilas;
¿Y quién podrá describir la terrible sorpresa
que se apoderó del Rey Pintor, cuando vio
que en su paleta negra no había ni una sola mancha?
“¡Estoy perdido!”, dijo el demonio, temblando como una hoja;
Al bajar la vista al suelo,
vio las pupilas perdidas de Ellen, entre las garras de un ratón,
y al astuto ladrillito huyendo rápidamente de su vista.
“¡Estoy perdido!”, dijo el demonio, y cayó como una piedra;
Entonces la hada, furiosa,
con un simple toque de su dedo aflojó su cinturón,
(mientras los miembros del monstruo emitían un gemido espantoso),
y se transformó en una columna de fuego.
Su lanza ahora brillaba como un rayo en el aire,
y el azufre llenaba todo el espacio a su alrededor;
Atacó al monstruo cruel; luego, agarrándolo por el cabello,
lo arrojó, en un desespero silencioso,
hasta lo más profundo del abismo.
Luego, agitando su lanza sobre el retrato con una sonrisa,
“¡Sal!”, dijo la bondadosa Geraldine.
Page 206
He aquí que, desde el lienzo, aparece la hermosa Ellen.
En su rostro, en su persona, más encantadora que nunca,
con una gracia más divina que nunca.
Mo. Anthology, VII-391, dic. 1809, Boston.
[Washington Allston, ídem. Véanse también las páginas 18 y 19.]
EL ESPÍRITU CRITICO.
Una historia imitada del alemán.
Boston Mirror, II-96, 6 de enero de 1810, Boston.
[También en Charms of Lit. in Prose and Verse, p. 350, 1808, Trenton.]
EL PINTOR.
Something, I-151, 20 de enero de 1810, Boston.
[También en Mo. Anthology, VII-391, dic. 1809, Boston.]
NOTAS AL PIE:
[35] Hemos tomado la libertad de hacer dos o tres pequeñas modificaciones aquí; confiamos en que el juicio del ingenioso autor las apruebe y disculpe, ya que no afectan al sentido del texto.
[36] El fundador y primer legislador de la nación alemana; a quien, tras su deificación, se dedicó el cuarto día de nuestra semana. Este nombre pasó de “Día de Wodon” a “Miércoles”.
[37] El valiente defensor de la libertad de su país contra las invasiones romanas; quien derrotó a tres legiones comandadas por Quintilio Varo durante el reinado de Augusto César.
[38] Esto hace alusión al nuevo orden instituido por Su Majestad prusiano; su símbolo es una medalla de oro con la inscripción “Por mérito”.
[39] Esto se refiere a que el rey concedió libertad a los soldados altos a quienes su padre había forzado a servirle.
[40] Un amante desdichado.
[41] Esta estrofa está tomada de una descripción conmovedora y sangrienta de una balada alemana del profesor Von Spluttbach, llamada Skulth den Balch, o Sour Mthltz. En inglés, en la medida en que una traducción puede transmitir la idea del horror del original, se titula “El banquete sangriento, o el abismo de los fantasmas!!!”; es una obra muy terrible y notable.
En su rostro, en su persona, más encantadora que nunca,
con una gracia más divina que nunca.
Mo. Anthology, VII-391, dic. 1809, Boston.
[Washington Allston, ídem. Véanse también las páginas 18 y 19.]
EL ESPÍRITU CRITICO.
Una historia imitada del alemán.
Boston Mirror, II-96, 6 de enero de 1810, Boston.
[También en Charms of Lit. in Prose and Verse, p. 350, 1808, Trenton.]
EL PINTOR.
Something, I-151, 20 de enero de 1810, Boston.
[También en Mo. Anthology, VII-391, dic. 1809, Boston.]
NOTAS AL PIE:
[35] Hemos tomado la libertad de hacer dos o tres pequeñas modificaciones aquí; confiamos en que el juicio del ingenioso autor las apruebe y disculpe, ya que no afectan al sentido del texto.
[36] El fundador y primer legislador de la nación alemana; a quien, tras su deificación, se dedicó el cuarto día de nuestra semana. Este nombre pasó de “Día de Wodon” a “Miércoles”.
[37] El valiente defensor de la libertad de su país contra las invasiones romanas; quien derrotó a tres legiones comandadas por Quintilio Varo durante el reinado de Augusto César.
[38] Esto hace alusión al nuevo orden instituido por Su Majestad prusiano; su símbolo es una medalla de oro con la inscripción “Por mérito”.
[39] Esto se refiere a que el rey concedió libertad a los soldados altos a quienes su padre había forzado a servirle.
[40] Un amante desdichado.
[41] Esta estrofa está tomada de una descripción conmovedora y sangrienta de una balada alemana del profesor Von Spluttbach, llamada Skulth den Balch, o Sour Mthltz. En inglés, en la medida en que una traducción puede transmitir la idea del horror del original, se titula “El banquete sangriento, o el abismo de los fantasmas!!!”; es una obra muy terrible y notable.
Page 207
[42] La repetición es el alma de la escritura de baladas.
[43] El lector hará justicia a mi heroína al recordar que partió con solo tres; por lo tanto, su deseo de que se añadiera otra nació de un motivo puramente afectuoso y característico. Esta cualidad benévola, insinuada de forma ingeniosa, desperta el interés del lector por ella y añade horror a la catástrofe.
[44] Nuestra heroína está aquí sumida en una doble sorpresa: no solo la longitud, sino también la blancura de los dientes de su abuela provocan su asombro y sospecha.
[45] Véase la Vida de Chaucer de Godwin.
[46] En alemán, “No me olvides”.
[47] Al tratarse de un país libre, me he tomado la libertad, en aras del metro, de modificar la palabra prismatick, como se indica anteriormente.
[43] El lector hará justicia a mi heroína al recordar que partió con solo tres; por lo tanto, su deseo de que se añadiera otra nació de un motivo puramente afectuoso y característico. Esta cualidad benévola, insinuada de forma ingeniosa, desperta el interés del lector por ella y añade horror a la catástrofe.
[44] Nuestra heroína está aquí sumida en una doble sorpresa: no solo la longitud, sino también la blancura de los dientes de su abuela provocan su asombro y sospecha.
[45] Véase la Vida de Chaucer de Godwin.
[46] En alemán, “No me olvides”.
[47] Al tratarse de un país libre, me he tomado la libertad, en aras del metro, de modificar la palabra prismatick, como se indica anteriormente.
Page 208
IV
LISTA DE TRADUCCIONES DE PROSA EN ALEMÁN, Y LISTA DE ARTÍCULOS SOBRE LOS PAÍSES DE HABLA ALEMANA
Se pueden encontrar muchas referencias a Alemania, Austria, Suiza, Holanda, etc., en las secciones de noticias de las revistas, pero son demasiado numerosas y demasiado breves como para ser incluidas en la lista siguiente.
General Mag. & Hist. Chronicle para todas las plantaciones británicas en América.—B. Franklin, Filadelfia.
I—Enero-Junio, 1741.
Noticias de Alemania.
Amer. Mag. & Hist. Chronicle.—Boston.
I—Septiembre 1743-Diciembre 1744.
499—Descripción de la ciudad de Hamburgo, con varias observaciones sobre los habitantes de Hamburgo y otros alemanes, etc.
II—1745.
373—Discurso del Sr. P——l sobre el informe relativo a las tropas hanoverianas, 1744.
492—El método holandés para dotar de tripulación a las flotas.
III—1746.
311—Descripción de la ciudad de Amberes.
406—El rey de Prusia: su carácter.
[Asuntos exteriores: muchos párrafos sobre Viena, La Haya, Utrecht, Estocolmo en Suecia, Dinamarca, etc.]
Independent Reflector.—Nueva York.
Números 1-52, 30 de noviembre de 1752-22 de noviembre de 1753.
LISTA DE TRADUCCIONES DE PROSA EN ALEMÁN, Y LISTA DE ARTÍCULOS SOBRE LOS PAÍSES DE HABLA ALEMANA
Se pueden encontrar muchas referencias a Alemania, Austria, Suiza, Holanda, etc., en las secciones de noticias de las revistas, pero son demasiado numerosas y demasiado breves como para ser incluidas en la lista siguiente.
General Mag. & Hist. Chronicle para todas las plantaciones británicas en América.—B. Franklin, Filadelfia.
I—Enero-Junio, 1741.
Noticias de Alemania.
Amer. Mag. & Hist. Chronicle.—Boston.
I—Septiembre 1743-Diciembre 1744.
499—Descripción de la ciudad de Hamburgo, con varias observaciones sobre los habitantes de Hamburgo y otros alemanes, etc.
II—1745.
373—Discurso del Sr. P——l sobre el informe relativo a las tropas hanoverianas, 1744.
492—El método holandés para dotar de tripulación a las flotas.
III—1746.
311—Descripción de la ciudad de Amberes.
406—El rey de Prusia: su carácter.
[Asuntos exteriores: muchos párrafos sobre Viena, La Haya, Utrecht, Estocolmo en Suecia, Dinamarca, etc.]
Independent Reflector.—Nueva York.
Números 1-52, 30 de noviembre de 1752-22 de noviembre de 1753.
Page 209
21—Una defensa de los moravianos, contra las calumnias de sus enemigos.
Amer. Mag. & Mo. Chronicle.—Filadelfia.
I—Oct. 1757-Oct. 1758.
136—Carácter del rey de Prusia.
[Muchos párrafos con noticias de Alemania.]
The New Amer. Mag.—Woodbridge, Nueva Jersey.
Números XIII-XXIV, 1759.
418—Se incluyen las siguientes curiosidades notables de Dinamarca como entretenimiento agradable.
462—Sobre una costumbre muy útil establecida en Holanda; del francés de Voltaire.
The Royal Amer. Mag.—Boston.
Ene.-Dic. 1774.
416—Descripción de un remedio eficaz para curar el cáncer ulcerado.
Por M. I. Soultzer, primer médico de Su Alteza Real el duque de Sajonia-Gotha.
Penna. Mag.—Filadelfia.
I—1775.
471—La ley de la libertad; un sermón sobre asuntos americanos, pronunciado en la apertura del Congreso provincial de Georgia. Con un apéndice que ofrece un resumen conciso de las luchas de Suiza por recuperar su libertad. Por John J. Zubly, D.D. (Pasajes seleccionados de nuevas publicaciones británicas.)
II—Ene.-Jun. 1776.
63—Algunas informaciones sobre la vida de personajes ilustres.—Gustavo Adolfo, rey de Suecia.
169—Heroísmo extraordinario de los antiguos escandinavos.
The U.S. Mag.—Filadelfia.
I—1779.
Amer. Mag. & Mo. Chronicle.—Filadelfia.
I—Oct. 1757-Oct. 1758.
136—Carácter del rey de Prusia.
[Muchos párrafos con noticias de Alemania.]
The New Amer. Mag.—Woodbridge, Nueva Jersey.
Números XIII-XXIV, 1759.
418—Se incluyen las siguientes curiosidades notables de Dinamarca como entretenimiento agradable.
462—Sobre una costumbre muy útil establecida en Holanda; del francés de Voltaire.
The Royal Amer. Mag.—Boston.
Ene.-Dic. 1774.
416—Descripción de un remedio eficaz para curar el cáncer ulcerado.
Por M. I. Soultzer, primer médico de Su Alteza Real el duque de Sajonia-Gotha.
Penna. Mag.—Filadelfia.
I—1775.
471—La ley de la libertad; un sermón sobre asuntos americanos, pronunciado en la apertura del Congreso provincial de Georgia. Con un apéndice que ofrece un resumen conciso de las luchas de Suiza por recuperar su libertad. Por John J. Zubly, D.D. (Pasajes seleccionados de nuevas publicaciones británicas.)
II—Ene.-Jun. 1776.
63—Algunas informaciones sobre la vida de personajes ilustres.—Gustavo Adolfo, rey de Suecia.
169—Heroísmo extraordinario de los antiguos escandinavos.
The U.S. Mag.—Filadelfia.
I—1779.
Page 210
136—Origen del debate entre el rey de Prusia y el emperador de Alemania. Traducido del Journal Historique & Politique.
186—Detalles relativos al debate entre el emperador y Prusia.
472—Pensamientos sobre la necesidad de la guerra. Traducido del alemán.
474—Aventuras singulares de una princesa alemana, consorte de Alexis, el desdichado hijo del zar Pedro el Grande. De Crito.
The Boston Mag.—Boston.
I—Octubre de 1783-diciembre de 1784.
55—Descripción (con un grabado elegante) de la célebre tumba de Madame Langhans, realizada por el Sr. John Augustus Nahl, antiguo escultor del rey de Prusia; se puede ver en el coro de la iglesia parroquial de Hindlebanck, a 2 leguas de Berna. [Artículo en prosa que contiene una traducción de un poema alemán de Haller. Véase p. 21.]
545—Relato del inicio de la libertad de Suiza.
III—1786.
72, 65, 66, 67—Nueva descripción de Zúrich, en Suiza. [En una carta de un caballero inglés a su amigo. Las páginas del volumen III están numeradas incorrectamente después de la p. 72.]
The Worcester Mag.—Worcester (Mass.).
I—Primera semana de abril—tercera semana de agosto de 1786.
140—Tratado de comercio entre los EE. UU. y el rey de Prusia.
235—Aventura curiosa de un sacerdote silés, narrada en las Campañas del rey de Prusia.
III—Primera semana de abril—segunda semana de agosto de 1787.
5—Sobre el préstamo holandés. Extraído de un periódico neoyorquino reciente.
IV—Primera semana de octubre de 1787—cuarta semana de marzo de 1788.
121—Oración del emperador de Alemania. Recientemente apareció en Alemania una obra titulada “Joseph Gebetbüch” (el Libro de Oraciones del Emperador), del cual se extrae lo siguiente.
Columbian Mag.—Filadelfia.
I—Septiembre de 1786-diciembre de 1787.
442—Anécdota del asedio de Leiden.
II—1788.
186—Detalles relativos al debate entre el emperador y Prusia.
472—Pensamientos sobre la necesidad de la guerra. Traducido del alemán.
474—Aventuras singulares de una princesa alemana, consorte de Alexis, el desdichado hijo del zar Pedro el Grande. De Crito.
The Boston Mag.—Boston.
I—Octubre de 1783-diciembre de 1784.
55—Descripción (con un grabado elegante) de la célebre tumba de Madame Langhans, realizada por el Sr. John Augustus Nahl, antiguo escultor del rey de Prusia; se puede ver en el coro de la iglesia parroquial de Hindlebanck, a 2 leguas de Berna. [Artículo en prosa que contiene una traducción de un poema alemán de Haller. Véase p. 21.]
545—Relato del inicio de la libertad de Suiza.
III—1786.
72, 65, 66, 67—Nueva descripción de Zúrich, en Suiza. [En una carta de un caballero inglés a su amigo. Las páginas del volumen III están numeradas incorrectamente después de la p. 72.]
The Worcester Mag.—Worcester (Mass.).
I—Primera semana de abril—tercera semana de agosto de 1786.
140—Tratado de comercio entre los EE. UU. y el rey de Prusia.
235—Aventura curiosa de un sacerdote silés, narrada en las Campañas del rey de Prusia.
III—Primera semana de abril—segunda semana de agosto de 1787.
5—Sobre el préstamo holandés. Extraído de un periódico neoyorquino reciente.
IV—Primera semana de octubre de 1787—cuarta semana de marzo de 1788.
121—Oración del emperador de Alemania. Recientemente apareció en Alemania una obra titulada “Joseph Gebetbüch” (el Libro de Oraciones del Emperador), del cual se extrae lo siguiente.
Columbian Mag.—Filadelfia.
I—Septiembre de 1786-diciembre de 1787.
442—Anécdota del asedio de Leiden.
II—1788.
Page 211
31—Una carta auténtica de un miembro de la sociedad llamada Dunkards dirigida a una dama de la familia Penn, con su respuesta.
40—Un eremitorio notable. De Los viajes de Keysler.
323—Relato de una erupción de fuego muy extraordinaria en Islandia, en 1783.
621—Relato de la gran revolución en Dinamarca, en el año 1660.
688—Observaciones hechas durante un viaje por Suiza, en 1786, por el señor De Lazowski.
III—1789.
38—Anécdota extraída de “La vida de Federico III, difunto rey de Prusia”, publicada en París y Estrasburgo en el verano de 1788, y ahora traducida en Filadelfia.
548—Anécdotas sobre Federico el Grande, rey de Prusia.
IV—Enero-junio de 1790.
26—Una alegoría sobre la disputa relativa a la precedencia entre las bellas letras y las artes plásticas. Por el señor Klopstock. Traducido del alemán.
32—Extractos de un ensayo sobre la forma de gobierno y los deberes de los reyes. Del difunto rey de Prusia. Enviado en 1781 a su secretario de Estado, de Hertsberg; pero escrito en 1776 o 1777, según se desprende de sus cartas a Voltaire.
169, 205, 365—Extractos de la correspondencia del actual rey de Suecia cuando era joven, con los encargados de su educación.
V—Julio-diciembre de 1790.
156—Relato de la señorita D. Schlozer, una distinguida dama erudita del Electorado de Hannover, a quien se consideró digna de los más altos honores académicos en la Universidad de Gotinga, durante el Gran Jubileo, en el año 1787.
249—Sobre la utilidad de los conductores de frío. De una revista alemana reciente.
319—Sobre las costumbres modernas en Alemania.
362—Carta del rey de Suecia. [Continuación de IV.]
Universal Asylum and Columbian Mag.—Filadelfia.
I—Enero-junio de 1791.
46—Un viaje por Holanda, en 1784. Por un estadounidense. (Formato octavo. Impreso en Boston.)
40—Un eremitorio notable. De Los viajes de Keysler.
323—Relato de una erupción de fuego muy extraordinaria en Islandia, en 1783.
621—Relato de la gran revolución en Dinamarca, en el año 1660.
688—Observaciones hechas durante un viaje por Suiza, en 1786, por el señor De Lazowski.
III—1789.
38—Anécdota extraída de “La vida de Federico III, difunto rey de Prusia”, publicada en París y Estrasburgo en el verano de 1788, y ahora traducida en Filadelfia.
548—Anécdotas sobre Federico el Grande, rey de Prusia.
IV—Enero-junio de 1790.
26—Una alegoría sobre la disputa relativa a la precedencia entre las bellas letras y las artes plásticas. Por el señor Klopstock. Traducido del alemán.
32—Extractos de un ensayo sobre la forma de gobierno y los deberes de los reyes. Del difunto rey de Prusia. Enviado en 1781 a su secretario de Estado, de Hertsberg; pero escrito en 1776 o 1777, según se desprende de sus cartas a Voltaire.
169, 205, 365—Extractos de la correspondencia del actual rey de Suecia cuando era joven, con los encargados de su educación.
V—Julio-diciembre de 1790.
156—Relato de la señorita D. Schlozer, una distinguida dama erudita del Electorado de Hannover, a quien se consideró digna de los más altos honores académicos en la Universidad de Gotinga, durante el Gran Jubileo, en el año 1787.
249—Sobre la utilidad de los conductores de frío. De una revista alemana reciente.
319—Sobre las costumbres modernas en Alemania.
362—Carta del rey de Suecia. [Continuación de IV.]
Universal Asylum and Columbian Mag.—Filadelfia.
I—Enero-junio de 1791.
46—Un viaje por Holanda, en 1784. Por un estadounidense. (Formato octavo. Impreso en Boston.)
Page 212
134—Extracto de la correspondencia del actual Rey de Suecia, etc. [Extraído de V de Columbian Mag.]
400—Anécdotas—II. Del difunto Rey de Prusia.
II—Julio-Diciembre 1791.
23—Observaciones sobre los cretinos o idiotas de los Países de Valais, en Suiza. Por Sir Richard Clayton.
174—Descripción extraordinaria de ciertas fuentes termales en la Isla de Ámsterdam. (De las Observaciones de Mortimer, durante un viaje desde Cantón hasta la costa noroeste de América y de regreso a Cantón.)
378—Anécdota del zar Pedro de Rusia. Traducida del francés por Federico II de Prusia.
I—Enero-Junio 1792.
233—Descripción del carácter nacional, las costumbres y maneras de los suecos. (De “Visión general de Suecia” de Catteau.)
II—Julio-Diciembre 1792.
177—Las Furias, un cuento. De la versión alemana de M. Lessing.
New Haven Gaz. and Conn. Mag.—New Haven.
I—16 de febrero de 1786-15 de febrero de 1787.
8—Sobre una costumbre muy útil que predomina en Holanda.
84—Algunos detalles sobre el ascenso de Peter Schreutzer, a quien el Rey de Prusia elevó desde las filas para que fuera oficial general.
296—Anécdota del Rey de Prusia, Voltaire y Lord Chesterfield.
319—Extracto de un tratado sobre fisonomía. Por M. Lavater.
395—Anécdota del difunto Rey de Prusia.
Amer. Museum.—Filadelfia.
III—Enero-Junio 1788.
539—Discurso sobre las lenguas eruditas, por el honorable Francis Hopkinson, pronunciado por un joven caballero en una ceremonia de graduación en la Universidad de Pensilvania. [En contra del estudio del latín y el griego.... “No es necesario buscar en la antigüedad un medio de comunicación recíproca de ideas, porque las lenguas más utilizadas son, en verdad, las más útiles de conocer.”]
VI—Julio-Diciembre 1789.
400—Anécdotas—II. Del difunto Rey de Prusia.
II—Julio-Diciembre 1791.
23—Observaciones sobre los cretinos o idiotas de los Países de Valais, en Suiza. Por Sir Richard Clayton.
174—Descripción extraordinaria de ciertas fuentes termales en la Isla de Ámsterdam. (De las Observaciones de Mortimer, durante un viaje desde Cantón hasta la costa noroeste de América y de regreso a Cantón.)
378—Anécdota del zar Pedro de Rusia. Traducida del francés por Federico II de Prusia.
I—Enero-Junio 1792.
233—Descripción del carácter nacional, las costumbres y maneras de los suecos. (De “Visión general de Suecia” de Catteau.)
II—Julio-Diciembre 1792.
177—Las Furias, un cuento. De la versión alemana de M. Lessing.
New Haven Gaz. and Conn. Mag.—New Haven.
I—16 de febrero de 1786-15 de febrero de 1787.
8—Sobre una costumbre muy útil que predomina en Holanda.
84—Algunos detalles sobre el ascenso de Peter Schreutzer, a quien el Rey de Prusia elevó desde las filas para que fuera oficial general.
296—Anécdota del Rey de Prusia, Voltaire y Lord Chesterfield.
319—Extracto de un tratado sobre fisonomía. Por M. Lavater.
395—Anécdota del difunto Rey de Prusia.
Amer. Museum.—Filadelfia.
III—Enero-Junio 1788.
539—Discurso sobre las lenguas eruditas, por el honorable Francis Hopkinson, pronunciado por un joven caballero en una ceremonia de graduación en la Universidad de Pensilvania. [En contra del estudio del latín y el griego.... “No es necesario buscar en la antigüedad un medio de comunicación recíproca de ideas, porque las lenguas más utilizadas son, en verdad, las más útiles de conocer.”]
VI—Julio-Diciembre 1789.
Page 213
35—Relato de la Sociedad de los Dunkardos en Pensilvania.
Comunicado por un oficial británico al editor de la Edinburgh Magazine.
159—Relato del descubrimiento de América por los islandeses en el siglo XI, tomado de Mallet’s Northern Antiquities. Vol. I.
222—Al Presidente de los Estados Unidos. Discurso de los ministros y ancianos de las congregaciones reformadas alemanas en los Estados Unidos, en su reunión general celebrada en Filadelfia, junio de 1789.
223—Respuesta de Washington a lo anterior.
411—Anécdota de Federico el Grande. [Por qué no ayudó a los americanos.]
475—Pedro, un cuento alemán.
482—Anécdotas. N.º 5—Federico el Grande. N.º 8—Carlos XII de Suecia.
VII—Enero-junio de 1790.
168—Anécdota de soldados alemanes que se retiraron a América.
208—Una indicación [sobre la industria holandesa].
216, 328—La doncella de Suiza. De la señorita Anne Blower.
IX—Enero-junio de 1791.
42 (Apéndice III)—Emigración desde Alemania. [Breve párrafo.]
X—Julio-diciembre de 1791.
108—Anécdota del “difunto rey de Prusia”.
35 (Apéndice I)—Un himno sobre el nacimiento de Cristo, cantado en la iglesia holandesa de Nueva York.
XI—Enero-junio de 1792.
38—Situación de las mujeres entre los antiguos germanos. De Gilbert Stuart, LL.D.
97—Sobre el matrimonio y la modestia entre los antiguos germanos. De Gilbert Stuart.
102—Producciones y comercio de Alemania. Extraído del estudio político de Zimmerman sobre el estado actual de Europa.
XIII—1798.
233—El rey de Prusia anula los contratos de trigo firmados por los franceses en Hamburgo, Bremen, etc.
255—Tratado de Pilnitz.
The Amer. Mag.—N. Y.
Comunicado por un oficial británico al editor de la Edinburgh Magazine.
159—Relato del descubrimiento de América por los islandeses en el siglo XI, tomado de Mallet’s Northern Antiquities. Vol. I.
222—Al Presidente de los Estados Unidos. Discurso de los ministros y ancianos de las congregaciones reformadas alemanas en los Estados Unidos, en su reunión general celebrada en Filadelfia, junio de 1789.
223—Respuesta de Washington a lo anterior.
411—Anécdota de Federico el Grande. [Por qué no ayudó a los americanos.]
475—Pedro, un cuento alemán.
482—Anécdotas. N.º 5—Federico el Grande. N.º 8—Carlos XII de Suecia.
VII—Enero-junio de 1790.
168—Anécdota de soldados alemanes que se retiraron a América.
208—Una indicación [sobre la industria holandesa].
216, 328—La doncella de Suiza. De la señorita Anne Blower.
IX—Enero-junio de 1791.
42 (Apéndice III)—Emigración desde Alemania. [Breve párrafo.]
X—Julio-diciembre de 1791.
108—Anécdota del “difunto rey de Prusia”.
35 (Apéndice I)—Un himno sobre el nacimiento de Cristo, cantado en la iglesia holandesa de Nueva York.
XI—Enero-junio de 1792.
38—Situación de las mujeres entre los antiguos germanos. De Gilbert Stuart, LL.D.
97—Sobre el matrimonio y la modestia entre los antiguos germanos. De Gilbert Stuart.
102—Producciones y comercio de Alemania. Extraído del estudio político de Zimmerman sobre el estado actual de Europa.
XIII—1798.
233—El rey de Prusia anula los contratos de trigo firmados por los franceses en Hamburgo, Bremen, etc.
255—Tratado de Pilnitz.
The Amer. Mag.—N. Y.
Page 214
Dic. 1787–Nov. 1788.
779—Una historia gótica.
Mass. Mag. o Mo. Museum.—Boston.
I—1789.
164—Avaricia y gloria. Una historia. Del Rey de Prusia. Por “el Pastor”, se refiere a sí mismo.
238—Una especie singular de locura entre los holandeses. [La manía por los tulipanes.]
310—La sabiduría de la Providencia. Un alegoría. De la versión en alemán del célebre Gellert.
491—Carácter del honorable y erudito Emanuel Swedenborg. Escrito por él mismo.
II—1790.
53—Anécdota de Federico, el difunto rey de Prusia.
151—Relato de una visita a los Alpes. Por M. de Saussure.
177—El oso de Noruega.
456—La heroína sajona.
685—Sobre la limpieza, el orden y la economía en las prisiones holandesas. (Por el difunto y célebre Sr. Howard.)
708—Descripción del asentamiento moravo en Belén, en Pensilvania. (De los viajes del Capitán Aubrey por las regiones interiores de América.[48])
III—1791.
102, etc.—Varios bocetos sobre los holandeses. (De “Un viaje por Holanda en 1784, realizado por un estadounidense”, recién publicado.)
223—Relato sobre la señorita D. Schlozer. [Dorothy Schlozer, en el Electorado de Hannover, quien recibió honores académicos en la Universidad de Gotinga.]
235, etc.—Zohar, un cuento oriental. De Wieland.
345—Un edicto prusiano.
365—Descripción de Belén, en el estado de Pensilvania. [Referencias a los alemanes.]
470—Anécdota de Cristina, reina de Suecia.
559—Boceto del desdichado Erik XIV, hijo del gran Augusto Vasa, rey de Suecia.
564—Elogio a Hacon, rey de Noruega.
571—Carácter del rey de Prusia.
779—Una historia gótica.
Mass. Mag. o Mo. Museum.—Boston.
I—1789.
164—Avaricia y gloria. Una historia. Del Rey de Prusia. Por “el Pastor”, se refiere a sí mismo.
238—Una especie singular de locura entre los holandeses. [La manía por los tulipanes.]
310—La sabiduría de la Providencia. Un alegoría. De la versión en alemán del célebre Gellert.
491—Carácter del honorable y erudito Emanuel Swedenborg. Escrito por él mismo.
II—1790.
53—Anécdota de Federico, el difunto rey de Prusia.
151—Relato de una visita a los Alpes. Por M. de Saussure.
177—El oso de Noruega.
456—La heroína sajona.
685—Sobre la limpieza, el orden y la economía en las prisiones holandesas. (Por el difunto y célebre Sr. Howard.)
708—Descripción del asentamiento moravo en Belén, en Pensilvania. (De los viajes del Capitán Aubrey por las regiones interiores de América.[48])
III—1791.
102, etc.—Varios bocetos sobre los holandeses. (De “Un viaje por Holanda en 1784, realizado por un estadounidense”, recién publicado.)
223—Relato sobre la señorita D. Schlozer. [Dorothy Schlozer, en el Electorado de Hannover, quien recibió honores académicos en la Universidad de Gotinga.]
235, etc.—Zohar, un cuento oriental. De Wieland.
345—Un edicto prusiano.
365—Descripción de Belén, en el estado de Pensilvania. [Referencias a los alemanes.]
470—Anécdota de Cristina, reina de Suecia.
559—Boceto del desdichado Erik XIV, hijo del gran Augusto Vasa, rey de Suecia.
564—Elogio a Hacon, rey de Noruega.
571—Carácter del rey de Prusia.
Page 215
627—Carácter general de los alemanes.
756—Diversos bocetos sobre los holandeses.
IV—1792.
166—Carácter de la nación sueca.
306—Historia de Margarita de Valdemar. (De Los viajes de Cox por Polonia, Rusia, Suecia y Dinamarca.)
544—Costumbres reales prusianas.
V—1793.
38—Relato de la Revolución sueca.
133—Un boceto de Berlín.
VI—1794.
429 y ss.—Claudine; un cuento suizo. (De M. de Florian, en francés.)
497—Anécdotas del difunto emperador de Alemania.
555—Anécdotas del difunto José, emperador de Alemania.
584—Ritos matrimoniales en la Alemania moderna.
VII, n.º 4 (julio), 11 (diciembre) de 1795.
21—Lavater. [Mencionado en el índice.]
233—Speculator, n.º IX. [Un artículo sobre el drama. Muchas referencias al drama alemán. Se mencionan “Goethe”, Lessing, Schiller, Leisewitz, “Garstenberg”, Unzer y Klinger; también “los poemas dramáticos de Klopstock”.]
VIII—Enero, marzo-diciembre de 1796.
33—Curiosos detalles característicos del célebre reformador Lutero.
200—Anécdota de Federico el Grande, difunto rey de Prusia.
258—Aventura en el convento de las carmelitas en Augsburgo. De el viaje terrestre de Campbell a la India.
303—Ritos matrimoniales en diferentes naciones. [Suecia, Dinamarca, Livonia sueca, Alemania antigua.]
343—Martín Lutero. [Una anécdota.]
443—Piedra volante utilizada por los moravos en Pensilvania.
447—Fisiognomía. [Referencia a Lavater.]
469—Relato de los asentamientos moravos en Pensilvania.
The Christian’s, Scholar’s, and Farmer’s Mag.—Elizabeth-Town, N. J.
I—Abril de 1789-marzo de 1790.
46—Gran caridad de los holandeses.
632—Anécdota del difunto rey de Prusia.
756—Diversos bocetos sobre los holandeses.
IV—1792.
166—Carácter de la nación sueca.
306—Historia de Margarita de Valdemar. (De Los viajes de Cox por Polonia, Rusia, Suecia y Dinamarca.)
544—Costumbres reales prusianas.
V—1793.
38—Relato de la Revolución sueca.
133—Un boceto de Berlín.
VI—1794.
429 y ss.—Claudine; un cuento suizo. (De M. de Florian, en francés.)
497—Anécdotas del difunto emperador de Alemania.
555—Anécdotas del difunto José, emperador de Alemania.
584—Ritos matrimoniales en la Alemania moderna.
VII, n.º 4 (julio), 11 (diciembre) de 1795.
21—Lavater. [Mencionado en el índice.]
233—Speculator, n.º IX. [Un artículo sobre el drama. Muchas referencias al drama alemán. Se mencionan “Goethe”, Lessing, Schiller, Leisewitz, “Garstenberg”, Unzer y Klinger; también “los poemas dramáticos de Klopstock”.]
VIII—Enero, marzo-diciembre de 1796.
33—Curiosos detalles característicos del célebre reformador Lutero.
200—Anécdota de Federico el Grande, difunto rey de Prusia.
258—Aventura en el convento de las carmelitas en Augsburgo. De el viaje terrestre de Campbell a la India.
303—Ritos matrimoniales en diferentes naciones. [Suecia, Dinamarca, Livonia sueca, Alemania antigua.]
343—Martín Lutero. [Una anécdota.]
443—Piedra volante utilizada por los moravos en Pensilvania.
447—Fisiognomía. [Referencia a Lavater.]
469—Relato de los asentamientos moravos en Pensilvania.
The Christian’s, Scholar’s, and Farmer’s Mag.—Elizabeth-Town, N. J.
I—Abril de 1789-marzo de 1790.
46—Gran caridad de los holandeses.
632—Anécdota del difunto rey de Prusia.
Page 216
—— De un teólogo alemán, doctor en Teología. [Página sin numerar después de la 656, con el título “Para los suscriptores”.]
N. Y. Mag. o Lit. Repos.—N. Y.
II—1791.
173—Canción. Melodía, Spa alemana.
321—Irus. De origen alemán.
332—Anécdotas originales sobre Pedro el Grande. Extraídas de una obra alemana recién publicada.
460—Observaciones diversas sobre Holanda. En una carta dirigida al editor de la Edinburgh Mag.
526—Discurso pronunciado por Jacob Morton, Esq., en la iglesia luterana durante la reunión conmemorativa de la Sociedad Alemana, el 6 de enero de 1791.
534—Carácter general de los alemanes. (De los Viajes por Alemania del barón Riesbeck.)
730—Anécdota de Cristina, reina de Suecia.
III—1792.
361—La máscara generosa. Un cuento. Imitado del original alemán.
391—Anécdota de Federico III, rey de Prusia.
475—Castigo de John Jacob Ankerstrom por el asesinato de Gustavo III, rey de Suecia.
IV—1793.
222—Visión general de Suiza y los Alpes, con una anécdota conmovedora. (De “Observaciones sobre Dinamarca, etc.”)
231—Guillermo Tell. (De “Una descripción pintoresca de Suiza”.)
293—Discurso pronunciado por Gustavo Adolfo III con motivo de la fundación de la Academia Sueca, el 20 de marzo de 1786. (De Disursos selectos y escritos relacionados con la Academia Sueca.)
428—Sobre los habitantes de Loheia. (De los Viajes de Niebuhr.)
610—Breve análisis de los poderes del triunvirato: Rusia, Austria y Prusia; los cuales, según las ideas del marqués de Lansdowne, si la actual alianza contra Francia tiene éxito, devorarán a los demás gobiernos de Europa.
730—Incidente en los Alpes reticos; con el carácter general de los tiroleses. (De Viajes por los Alpes reticos, en el año 1786, desde Italia hasta Alemania a través de Tirol; por Albanis Beaumont.)
N. Y. Mag. o Lit. Repos.—N. Y.
II—1791.
173—Canción. Melodía, Spa alemana.
321—Irus. De origen alemán.
332—Anécdotas originales sobre Pedro el Grande. Extraídas de una obra alemana recién publicada.
460—Observaciones diversas sobre Holanda. En una carta dirigida al editor de la Edinburgh Mag.
526—Discurso pronunciado por Jacob Morton, Esq., en la iglesia luterana durante la reunión conmemorativa de la Sociedad Alemana, el 6 de enero de 1791.
534—Carácter general de los alemanes. (De los Viajes por Alemania del barón Riesbeck.)
730—Anécdota de Cristina, reina de Suecia.
III—1792.
361—La máscara generosa. Un cuento. Imitado del original alemán.
391—Anécdota de Federico III, rey de Prusia.
475—Castigo de John Jacob Ankerstrom por el asesinato de Gustavo III, rey de Suecia.
IV—1793.
222—Visión general de Suiza y los Alpes, con una anécdota conmovedora. (De “Observaciones sobre Dinamarca, etc.”)
231—Guillermo Tell. (De “Una descripción pintoresca de Suiza”.)
293—Discurso pronunciado por Gustavo Adolfo III con motivo de la fundación de la Academia Sueca, el 20 de marzo de 1786. (De Disursos selectos y escritos relacionados con la Academia Sueca.)
428—Sobre los habitantes de Loheia. (De los Viajes de Niebuhr.)
610—Breve análisis de los poderes del triunvirato: Rusia, Austria y Prusia; los cuales, según las ideas del marqués de Lansdowne, si la actual alianza contra Francia tiene éxito, devorarán a los demás gobiernos de Europa.
730—Incidente en los Alpes reticos; con el carácter general de los tiroleses. (De Viajes por los Alpes reticos, en el año 1786, desde Italia hasta Alemania a través de Tirol; por Albanis Beaumont.)
Page 217
V—1794.
325—Carta del señor Klopstock a la Convención Nacional de Francia.
(De “The late Picture of Paris”).
334—Reflexiones generales sobre el gusto. Traducido del alemán.
425—Descripción de la prisión estatal de Konigstein en Sajonia. (De la Vida del barón Trenk.)
VI—1795.
269—Descripción de las fuentes extraordinarias de Islandia. (De la Historia natural de esa isla de Horrebow.)
496—Extracto de “El vidente de fantasmas, o aparicionista”, un fragmento interesante encontrado entre los papeles del conde O——.[49]
593—Carácter de los dunques. (De la Restauración universal de Winchester.)
663—Descripción de viajes a Noruega, Dinamarca y Rusia en los años 1788, ‘89, ‘90, ‘91. Por A. Swinton, Esq.
752—Descripción de Islandia. (De la Guía geográfica universal de Watson, o Índice geográfico moderno.)
n. s. I, enero-julio de 1796.
239—Batalla de Morat. (De los Viajes por Suiza de Coxe.)
244—Descripción de los flotadores de madera en el Rin.
250—Descripción curiosa del castigo de los criminales de familia en Holanda.
251—Sobre la influencia de la fisonomía en la fisonomía. [Por Lavater.]
311—Ruinas de Caithness: un cuento gótico.
338—Descripción de un tambor holandés. (De las Recopilaciones de Pratt.)
339—Anécdotas del príncipe real de Dinamarca. (De las cartas de la señora Wollstoncraft.)
369—Confederación Helvética. (De los Viajes por Suiza de Coxe.)
n. s. II—1797.
116—Destrucción de la ciudad de Plurs por la caída de una montaña. (De los Viajes por Suiza de Coxe.)
141—Los frutos de la misericordia. (De Las hojas dispersas de Herder.)
141—La vid. (De la misma obra.)
247—El sueño. (De Las hojas dispersas de Herder.)
247—La elección de la flora. (De la misma obra.)
248—Aurora. (De la misma obra.)
325—Carta del señor Klopstock a la Convención Nacional de Francia.
(De “The late Picture of Paris”).
334—Reflexiones generales sobre el gusto. Traducido del alemán.
425—Descripción de la prisión estatal de Konigstein en Sajonia. (De la Vida del barón Trenk.)
VI—1795.
269—Descripción de las fuentes extraordinarias de Islandia. (De la Historia natural de esa isla de Horrebow.)
496—Extracto de “El vidente de fantasmas, o aparicionista”, un fragmento interesante encontrado entre los papeles del conde O——.[49]
593—Carácter de los dunques. (De la Restauración universal de Winchester.)
663—Descripción de viajes a Noruega, Dinamarca y Rusia en los años 1788, ‘89, ‘90, ‘91. Por A. Swinton, Esq.
752—Descripción de Islandia. (De la Guía geográfica universal de Watson, o Índice geográfico moderno.)
n. s. I, enero-julio de 1796.
239—Batalla de Morat. (De los Viajes por Suiza de Coxe.)
244—Descripción de los flotadores de madera en el Rin.
250—Descripción curiosa del castigo de los criminales de familia en Holanda.
251—Sobre la influencia de la fisonomía en la fisonomía. [Por Lavater.]
311—Ruinas de Caithness: un cuento gótico.
338—Descripción de un tambor holandés. (De las Recopilaciones de Pratt.)
339—Anécdotas del príncipe real de Dinamarca. (De las cartas de la señora Wollstoncraft.)
369—Confederación Helvética. (De los Viajes por Suiza de Coxe.)
n. s. II—1797.
116—Destrucción de la ciudad de Plurs por la caída de una montaña. (De los Viajes por Suiza de Coxe.)
141—Los frutos de la misericordia. (De Las hojas dispersas de Herder.)
141—La vid. (De la misma obra.)
247—El sueño. (De Las hojas dispersas de Herder.)
247—La elección de la flora. (De la misma obra.)
248—Aurora. (De la misma obra.)
Page 218
261—Deportes del campesinado suizo. (De las Estadísticas elementales de Suiza de Durand.)
308—Topografía e historia natural de los Alpes suizos. (De una obra del mismo nombre del difunto barón Haller.)
316—Descripción de las tabernas públicas de Viena. (De los Viajes de Owen.)
322—Sobre la literatura de Ginebra. (De los Viajes por Suiza de Coxe.)
368—Claudine: Una historia suiza. (De la versión francesa de M. de Florian.)
408—Conversación entre Sebaldus y un oficial militar. (De la traducción de Dutton de Nothanker de Nicolai.)
481—El funeral nupcial. Un fragmento histórico. (De una crónica alemana.)
547—Estado de la química en Alemania.
The Amer. Apollo.—Boston.
I—6 de enero a 28 de septiembre de 1792.
314—Carácter de Gustavo III, difunto rey de Suecia.
Lady’s Mag. and Repos. of Entertaining Knowledge.—Filadelfia.
I—Diciembre de 1792 a mayo de 1793.
253—Visión general de Suiza y los Alpes, con una anécdota conmovedora. [Contiene un poema. Véase p. 136.]
Curiosities of Literature.—Impreso en Londres; reimpreso en Filadelfia en 1793.
185—Los Trece Cantones. [Es decir, Suiza.]
Rural Mag. or Vt. Repos.—Rutland.
I—1795.
493—(En un momento en que los ojos de toda Europa están fijos en la Dieta de Ratisbona, un esbozo de la Constitución alemana y de sus fuerzas militares no puede ser inaceptable para la mayoría de nuestros lectores.) [Sigue el artículo.]
II—1796.
76—Alemania. [1½ páginas.]
220—Anécdotas sobre el rey de Prusia.
308—Topografía e historia natural de los Alpes suizos. (De una obra del mismo nombre del difunto barón Haller.)
316—Descripción de las tabernas públicas de Viena. (De los Viajes de Owen.)
322—Sobre la literatura de Ginebra. (De los Viajes por Suiza de Coxe.)
368—Claudine: Una historia suiza. (De la versión francesa de M. de Florian.)
408—Conversación entre Sebaldus y un oficial militar. (De la traducción de Dutton de Nothanker de Nicolai.)
481—El funeral nupcial. Un fragmento histórico. (De una crónica alemana.)
547—Estado de la química en Alemania.
The Amer. Apollo.—Boston.
I—6 de enero a 28 de septiembre de 1792.
314—Carácter de Gustavo III, difunto rey de Suecia.
Lady’s Mag. and Repos. of Entertaining Knowledge.—Filadelfia.
I—Diciembre de 1792 a mayo de 1793.
253—Visión general de Suiza y los Alpes, con una anécdota conmovedora. [Contiene un poema. Véase p. 136.]
Curiosities of Literature.—Impreso en Londres; reimpreso en Filadelfia en 1793.
185—Los Trece Cantones. [Es decir, Suiza.]
Rural Mag. or Vt. Repos.—Rutland.
I—1795.
493—(En un momento en que los ojos de toda Europa están fijos en la Dieta de Ratisbona, un esbozo de la Constitución alemana y de sus fuerzas militares no puede ser inaceptable para la mayoría de nuestros lectores.) [Sigue el artículo.]
II—1796.
76—Alemania. [1½ páginas.]
220—Anécdotas sobre el rey de Prusia.
Page 219
352—Carácter de los habitantes de Dunkerque. De *Universal Restoration* de Winchester.
387—Origen de la Universidad de Leiden. De el viaje del Dr. Smith por el continente.
535—Carta del Rey de Prusia, de su propia mano, dirigida a M. Voltaire.
[Traducción.]
Amer. Mo. Rev.—Filadelfia.
I—Enero-abril de 1795.
199, 491—Información literaria del continente: Suecia, Dinamarca.
201, 324—Los viajes de Niebuhr por Arabia y otros países del Este. Traducido al inglés por Robert Heron. [Anuncio del libro.]
271—Ifigenia en Táuride. Una tragedia escrita originalmente en alemán por J. W. von Goethe. Impresa en Norwich; vendida por Johnson, Londres.
[Se presentan extractos de la traducción métrica, realizada por Wm. Taylor de Norwich. (?)]
II—Mayo-agosto de 1795.
201—*Onderzoek van der Aart der Voorspellingen*. Una investigación sobre la naturaleza de las profecías, de Konynenburg (profesor en Ámsterdam). Haarlem, 1794. [Anuncio.]
III—Septiembre-diciembre de 1795.
184—*Cabal and Love*, una tragedia traducida del alemán por F. Schiller, autor de *Los bandidos*, *Don Carlos*, *La conspiración de Fiesco*, etc. [Anuncio del libro.]
298—El conde de Hoernsdern; un cuento alemán. Del autor de *Constance*, *El faro*, *Argos*, etc. [Anuncio.]
304—Introducción al Nuevo Testamento. De John David Michaelis, exprofesor en la Universidad de Gotinga, etc. Traducido de la 4ª edición en alemán y ampliado considerablemente con notas explicativas y complementarias. Por Herbert Marsh, B.D., miembro del St. John’s College, Cambridge. [Anuncio.]
The Weekly Museum.—Nueva York.
VIII—9 de mayo de 1795-18 de junio de 1796.
23 de mayo de 1795—La magnanimidad holandesa.
387—Origen de la Universidad de Leiden. De el viaje del Dr. Smith por el continente.
535—Carta del Rey de Prusia, de su propia mano, dirigida a M. Voltaire.
[Traducción.]
Amer. Mo. Rev.—Filadelfia.
I—Enero-abril de 1795.
199, 491—Información literaria del continente: Suecia, Dinamarca.
201, 324—Los viajes de Niebuhr por Arabia y otros países del Este. Traducido al inglés por Robert Heron. [Anuncio del libro.]
271—Ifigenia en Táuride. Una tragedia escrita originalmente en alemán por J. W. von Goethe. Impresa en Norwich; vendida por Johnson, Londres.
[Se presentan extractos de la traducción métrica, realizada por Wm. Taylor de Norwich. (?)]
II—Mayo-agosto de 1795.
201—*Onderzoek van der Aart der Voorspellingen*. Una investigación sobre la naturaleza de las profecías, de Konynenburg (profesor en Ámsterdam). Haarlem, 1794. [Anuncio.]
III—Septiembre-diciembre de 1795.
184—*Cabal and Love*, una tragedia traducida del alemán por F. Schiller, autor de *Los bandidos*, *Don Carlos*, *La conspiración de Fiesco*, etc. [Anuncio del libro.]
298—El conde de Hoernsdern; un cuento alemán. Del autor de *Constance*, *El faro*, *Argos*, etc. [Anuncio.]
304—Introducción al Nuevo Testamento. De John David Michaelis, exprofesor en la Universidad de Gotinga, etc. Traducido de la 4ª edición en alemán y ampliado considerablemente con notas explicativas y complementarias. Por Herbert Marsh, B.D., miembro del St. John’s College, Cambridge. [Anuncio.]
The Weekly Museum.—Nueva York.
VIII—9 de mayo de 1795-18 de junio de 1796.
23 de mayo de 1795—La magnanimidad holandesa.
Page 220
20 de junio: Anécdota del conde Cagliostro. — Carta de Tuscofee, cirujano en Viena, Austria, al editor de “Courier de l’Europe”, publicado en Londres.
29 de agosto: El conde Hohenloe. Una historia alemana.
6 de febrero de 1796: Curiosa competencia entre dos amantes rivales. Una anécdota alemana.
18 de junio: El ermitaño de los Alpes. Un fragmento. [Continuación de una historia.]
IX—25 de junio a 31 de diciembre de 1796.
26 de noviembre: Conmovedora anécdota de un oficial al servicio de Prusia.
N. Y. Weekly Mag.—N. Y.
I—1 de julio de 1795 a 29 de junio de 1796.
46—El apariicionista. Traducido de Schiller.
II—6 de julio de 1796 a 28 de junio de 1797.
4—La víctima de la ilusión mágica. Traducido del alemán de Tschink.
Phila. Minerva.—Phila.
I—7 de febrero de 1795 a 30 de enero de 1796.
9 de mayo: Ámsterdam; Haarlem.
29 de agosto: Irus. Del alemán de X. Sehhewio.
31 de octubre: La magnanimidad holandesa.
II—6 de febrero de 1796 a 21 de enero de 1797.
6 de febrero: Una conmovedora anécdota del difunto rey de Prusia.
6 de febrero: Cortejo militar. Una curiosa anécdota danesa antigua.
12 de marzo: Anécdota [de un holandés].
28 de mayo: Curiosa competencia entre dos amantes rivales. Una anécdota alemana.
19 de noviembre: Del difunto rey de Prusia.
III—28 de enero de 1797 a 27 de enero de 1798.
22 de abril: Los efectos fatales de un corazón demasiado susceptible en un joven oficial prusiano.
IV—3 de febrero a 7 de julio de 1798.
20—La máscara generosa. Un cuento. Imitado del alemán.
90—Una escena de diluvio. (Traducido del alemán.)
Mo. Military Repos.—N. Y.
29 de agosto: El conde Hohenloe. Una historia alemana.
6 de febrero de 1796: Curiosa competencia entre dos amantes rivales. Una anécdota alemana.
18 de junio: El ermitaño de los Alpes. Un fragmento. [Continuación de una historia.]
IX—25 de junio a 31 de diciembre de 1796.
26 de noviembre: Conmovedora anécdota de un oficial al servicio de Prusia.
N. Y. Weekly Mag.—N. Y.
I—1 de julio de 1795 a 29 de junio de 1796.
46—El apariicionista. Traducido de Schiller.
II—6 de julio de 1796 a 28 de junio de 1797.
4—La víctima de la ilusión mágica. Traducido del alemán de Tschink.
Phila. Minerva.—Phila.
I—7 de febrero de 1795 a 30 de enero de 1796.
9 de mayo: Ámsterdam; Haarlem.
29 de agosto: Irus. Del alemán de X. Sehhewio.
31 de octubre: La magnanimidad holandesa.
II—6 de febrero de 1796 a 21 de enero de 1797.
6 de febrero: Una conmovedora anécdota del difunto rey de Prusia.
6 de febrero: Cortejo militar. Una curiosa anécdota danesa antigua.
12 de marzo: Anécdota [de un holandés].
28 de mayo: Curiosa competencia entre dos amantes rivales. Una anécdota alemana.
19 de noviembre: Del difunto rey de Prusia.
III—28 de enero de 1797 a 27 de enero de 1798.
22 de abril: Los efectos fatales de un corazón demasiado susceptible en un joven oficial prusiano.
IV—3 de febrero a 7 de julio de 1798.
20—La máscara generosa. Un cuento. Imitado del alemán.
90—Una escena de diluvio. (Traducido del alemán.)
Mo. Military Repos.—N. Y.
Page 221
I—1796.
23—Batallas del Rey de Prusia.
25—Los Siete Años, o Tercera Guerra de Silesia. De I. W. d’Archenholz, capitán al servicio prusiano. Traducido del alemán por el editor.
45—Relato de Carlos XII, rey de Suecia, capturado en Varmiza, cerca de Bender.
139—Reflexiones sobre el carácter y los talentos militares de Carlos XII, rey de Suecia, por el difunto rey de Prusia.
II—1797.
15—Instrucciones para los inspectores de infantería. Del rey de Prusia, Federico el Grande. [Traducido del alemán.]
Lit. Museum.—West Chester.
Enero-junio de 1797.
80—Hermano de Unna. Una serie de aventuras del siglo XV, en las que se describen los procedimientos del tribunal secreto bajo los emperadores Venceslao y Segismundo. Escrito en alemán por el profesor Kramer.
125—Memoria sobre plantas que emiten luz; del Sr. Haggeron, profesor de Historia Natural. Traducido del sueco.
159—Anécdota del Sr. Lavater.
175—Origen de la Universidad de Leiden.
180—El buen fraile de Augsburgo. (De El viaje por tierra a la India, del Sr. Campbell.)
192—Una nueva vista de la ciudad de Copenhague, con observaciones sobre el carácter y las costumbres de los daneses. (De las cartas de la Sra. Wollstoncraft durante su estancia en Suecia, Noruega y Dinamarca.)
200—Sobre la influencia de la fisonomía en la fisonomía. De Lavater.
233—Descripción de un tambor holandés.
253—Un fragmento interesante. (Del Libro del vidente de fantasmas o apariciones.)
309—Sobre el Valtellina. De Los viajes de Cox por Suiza.
Amer. Universal Mag.—Filadelfia.
I—Enero 2, marzo 20, 1797.
62—Anécdota del Dr. Franklin y el difunto rey de Suecia.
II—Abril 3, junio 13, 1797.
23—Batallas del Rey de Prusia.
25—Los Siete Años, o Tercera Guerra de Silesia. De I. W. d’Archenholz, capitán al servicio prusiano. Traducido del alemán por el editor.
45—Relato de Carlos XII, rey de Suecia, capturado en Varmiza, cerca de Bender.
139—Reflexiones sobre el carácter y los talentos militares de Carlos XII, rey de Suecia, por el difunto rey de Prusia.
II—1797.
15—Instrucciones para los inspectores de infantería. Del rey de Prusia, Federico el Grande. [Traducido del alemán.]
Lit. Museum.—West Chester.
Enero-junio de 1797.
80—Hermano de Unna. Una serie de aventuras del siglo XV, en las que se describen los procedimientos del tribunal secreto bajo los emperadores Venceslao y Segismundo. Escrito en alemán por el profesor Kramer.
125—Memoria sobre plantas que emiten luz; del Sr. Haggeron, profesor de Historia Natural. Traducido del sueco.
159—Anécdota del Sr. Lavater.
175—Origen de la Universidad de Leiden.
180—El buen fraile de Augsburgo. (De El viaje por tierra a la India, del Sr. Campbell.)
192—Una nueva vista de la ciudad de Copenhague, con observaciones sobre el carácter y las costumbres de los daneses. (De las cartas de la Sra. Wollstoncraft durante su estancia en Suecia, Noruega y Dinamarca.)
200—Sobre la influencia de la fisonomía en la fisonomía. De Lavater.
233—Descripción de un tambor holandés.
253—Un fragmento interesante. (Del Libro del vidente de fantasmas o apariciones.)
309—Sobre el Valtellina. De Los viajes de Cox por Suiza.
Amer. Universal Mag.—Filadelfia.
I—Enero 2, marzo 20, 1797.
62—Anécdota del Dr. Franklin y el difunto rey de Suecia.
II—Abril 3, junio 13, 1797.
Page 222
79—Relato de un barril en el castillo de Konigstein, considerado el más grande del mundo.
172—Anécdota extraordinaria. De la traducción al alemán de Linneo por el profesor Müller.
III—10 de julio–15 de noviembre de 1797.
10—Madera flotando en el Rin.
128—Hechos ocurridos en los Alpes Réticos. (De Los viajes de Albanie Beaumont.)
204—Un retrato de Voltaire, realizado por el difunto rey de Prusia.
235—Reflexiones generales sobre el gusto. Traducido del alemán.
362—El juez prudente. Un cuento oriental. Traducido del alemán.
400—Anécdota de Carlos XII, rey de Suecia.
407—Estado de la química en Alemania.
IV—5 de diciembre de 1797–7 de marzo de 1798.
102—Descripción del Mont Blanc. Por M. Bourrit.
237—Algunas informaciones sobre la locura por las tulipas que prevaleció en Holanda en el siglo pasado.
Amer. Moral and Sentimental Mag.—N. Y.
I—3 de julio de 1797–21 de mayo de 1798.
25—Anécdotas del difunto rey de Prusia.
729—Anécdotas biográficas de Peter Anich, un ingenioso campesino alemán.
Phila. Mo. Mag.—Phila.
I—Enero–junio de 1798.
205—Waldemar, un personaje de la obra alemana de Jacobi de Düsseldorf.
Weekly Mag.—Phila.
I—3 de febrero–28 de abril de 1798.
124—Anécdota caprichosa de la princesa de Prusia.
220—Algunas informaciones sobre los poemas de G. A. Bürger. Por el traductor de Ifigenia en Táuride de Goethe.
II—5 de mayo–23 de julio de 1798.
152—Descripción del géiser, una fuente sorprendente en Islandia.
172—Anécdota extraordinaria. De la traducción al alemán de Linneo por el profesor Müller.
III—10 de julio–15 de noviembre de 1797.
10—Madera flotando en el Rin.
128—Hechos ocurridos en los Alpes Réticos. (De Los viajes de Albanie Beaumont.)
204—Un retrato de Voltaire, realizado por el difunto rey de Prusia.
235—Reflexiones generales sobre el gusto. Traducido del alemán.
362—El juez prudente. Un cuento oriental. Traducido del alemán.
400—Anécdota de Carlos XII, rey de Suecia.
407—Estado de la química en Alemania.
IV—5 de diciembre de 1797–7 de marzo de 1798.
102—Descripción del Mont Blanc. Por M. Bourrit.
237—Algunas informaciones sobre la locura por las tulipas que prevaleció en Holanda en el siglo pasado.
Amer. Moral and Sentimental Mag.—N. Y.
I—3 de julio de 1797–21 de mayo de 1798.
25—Anécdotas del difunto rey de Prusia.
729—Anécdotas biográficas de Peter Anich, un ingenioso campesino alemán.
Phila. Mo. Mag.—Phila.
I—Enero–junio de 1798.
205—Waldemar, un personaje de la obra alemana de Jacobi de Düsseldorf.
Weekly Mag.—Phila.
I—3 de febrero–28 de abril de 1798.
124—Anécdota caprichosa de la princesa de Prusia.
220—Algunas informaciones sobre los poemas de G. A. Bürger. Por el traductor de Ifigenia en Táuride de Goethe.
II—5 de mayo–23 de julio de 1798.
152—Descripción del géiser, una fuente sorprendente en Islandia.
Page 223
335—Anécdotas de Gibbon. De las Cartas de Matthisson, recientemente publicadas en Zúrich.
349—Una anécdota del emperador Segismundo.
396—Método singular de emplear perros en Holanda.
397—La célebre expedición de M. de Saussure al Mont Blanc.
404—El gusto alemán por la buena comida.
III—4 de agosto de 1798-6 de abril de 1799.
59—Un pirómetro. (De los Viajes del conde Stolberg por Alemania, Suiza, Italia y Sicilia. Publicación reciente.)
181—La muerte de Adán. De Las hojas dispersas y cartas de Herder.
243—El sueño. De Las hojas dispersas de Herder.
The Key.—Frederick Town.
I—13 de enero-7 de julio de 1798.
75—La máscara generosa. Un cuento. Imitado del alemán.
141—Guillermo Tell.
187—Una escena del diluvio. Traducida del alemán.
Mo. Mag. and Amer. Rev.—N. Y.
I—Abril-diciembre de 1799.
55—Una historia eclesiástica. Del difunto erudito John Lawrence Mosheim, D.D. y canciller de la Universidad de Gotinga. Traducida del latín por Archibald Maclaine, D.D. [Revisión.]
76—Anécdotas de personajes distinguidos—Kotzebue.
96—Observaciones sobre los votos de amor: del alemán de Kotzebue. Por la señora Inchbald.
148—Algunos detalles sobre la reciente embajada de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales ante la corte de Pekín.
153—Schiller.
335—La escuela de historia de Walstein. Del alemán de Krants de Gotha.
II—Enero-junio de 1800.
8—La industria literaria de los alemanes. [Cf. p. 17.]
73—Descripción del volcán en la isla de Santa Lucía. Por M. Cassan. De las Actas de la Academia Sueca de Ciencias. Vol. XI.
133—El conde de Borgoña—Kotzebue. Traducido por Chas. Smith. [Lo mismo.] Traducido por Ann Plumptre. [Revisión.]
349—Una anécdota del emperador Segismundo.
396—Método singular de emplear perros en Holanda.
397—La célebre expedición de M. de Saussure al Mont Blanc.
404—El gusto alemán por la buena comida.
III—4 de agosto de 1798-6 de abril de 1799.
59—Un pirómetro. (De los Viajes del conde Stolberg por Alemania, Suiza, Italia y Sicilia. Publicación reciente.)
181—La muerte de Adán. De Las hojas dispersas y cartas de Herder.
243—El sueño. De Las hojas dispersas de Herder.
The Key.—Frederick Town.
I—13 de enero-7 de julio de 1798.
75—La máscara generosa. Un cuento. Imitado del alemán.
141—Guillermo Tell.
187—Una escena del diluvio. Traducida del alemán.
Mo. Mag. and Amer. Rev.—N. Y.
I—Abril-diciembre de 1799.
55—Una historia eclesiástica. Del difunto erudito John Lawrence Mosheim, D.D. y canciller de la Universidad de Gotinga. Traducida del latín por Archibald Maclaine, D.D. [Revisión.]
76—Anécdotas de personajes distinguidos—Kotzebue.
96—Observaciones sobre los votos de amor: del alemán de Kotzebue. Por la señora Inchbald.
148—Algunos detalles sobre la reciente embajada de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales ante la corte de Pekín.
153—Schiller.
335—La escuela de historia de Walstein. Del alemán de Krants de Gotha.
II—Enero-junio de 1800.
8—La industria literaria de los alemanes. [Cf. p. 17.]
73—Descripción del volcán en la isla de Santa Lucía. Por M. Cassan. De las Actas de la Academia Sueca de Ciencias. Vol. XI.
133—El conde de Borgoña—Kotzebue. Traducido por Chas. Smith. [Lo mismo.] Traducido por Ann Plumptre. [Revisión.]
Page 224
225—La juventud salvaje—Kotzebue. Traducido por Chas. Smith. La persecución del ganso salvaje—Kotzebue. Traducido por Wm. Dunlap. [Revisión.]
284—Sobre el estudio del alemán.
444—Una visión del estado del teatro en Alemania.
III—Julio-diciembre de 1800.
68—Descripción de la isla sueca de San Bartolomé, en las Indias Occidentales.
283—Anécdotas características de Suwarrow; por un oficial alemán que sirvió bajo sus órdenes en Polonia.
303—Descripción de las revistas políticas, etc., en el dominio del rey de Dinamarca.
306—[Lo mismo] en Suecia.
453—Pizarro en Perú, o la muerte de Rolla.—Kotzebue. Traducido por Wm. Dunlap. [Revisión.]
Phila. Mag. and Rev.—Filadelfia.
I—Enero-junio de 1799.
28—Anécdota del Dr. Franklin y el difunto rey de Suecia.
34—Historia de invenciones y descubrimientos, de John Beckmann, profesor de economía en la Universidad de Gotinga. Traducido del alemán por Wm. Johnston. 3 volúmenes. [Noticia.]
147—Anécdotas sobre la policía de Milán. De un autor alemán.
224—El estado libre de Norteamérica; o El estado libre de Norteamérica, descrito por D. von Bülow. 2 volúmenes. [Noticia.]
Phila. Repos.—Filadelfia.
I—15 de noviembre de 1800-7 de noviembre de 1801.
207—Correspondencia humorística. [El Dr. Schmidt de la catedral de Berlín y el rey de Prusia.]
290—Una visión de la vida privada del difunto rey de Prusia.
331—Ejemplo notable de “la pasión dominante aún presente en la muerte”. [Anécdota de Federico Guillermo, rey de Prusia.]
III—1803.
313—La doncella de Suiza. Un cuento.
396—El Dr. Laurenzius. Los Elwes de Alemania.
IV—1804.
284—Sobre el estudio del alemán.
444—Una visión del estado del teatro en Alemania.
III—Julio-diciembre de 1800.
68—Descripción de la isla sueca de San Bartolomé, en las Indias Occidentales.
283—Anécdotas características de Suwarrow; por un oficial alemán que sirvió bajo sus órdenes en Polonia.
303—Descripción de las revistas políticas, etc., en el dominio del rey de Dinamarca.
306—[Lo mismo] en Suecia.
453—Pizarro en Perú, o la muerte de Rolla.—Kotzebue. Traducido por Wm. Dunlap. [Revisión.]
Phila. Mag. and Rev.—Filadelfia.
I—Enero-junio de 1799.
28—Anécdota del Dr. Franklin y el difunto rey de Suecia.
34—Historia de invenciones y descubrimientos, de John Beckmann, profesor de economía en la Universidad de Gotinga. Traducido del alemán por Wm. Johnston. 3 volúmenes. [Noticia.]
147—Anécdotas sobre la policía de Milán. De un autor alemán.
224—El estado libre de Norteamérica; o El estado libre de Norteamérica, descrito por D. von Bülow. 2 volúmenes. [Noticia.]
Phila. Repos.—Filadelfia.
I—15 de noviembre de 1800-7 de noviembre de 1801.
207—Correspondencia humorística. [El Dr. Schmidt de la catedral de Berlín y el rey de Prusia.]
290—Una visión de la vida privada del difunto rey de Prusia.
331—Ejemplo notable de “la pasión dominante aún presente en la muerte”. [Anécdota de Federico Guillermo, rey de Prusia.]
III—1803.
313—La doncella de Suiza. Un cuento.
396—El Dr. Laurenzius. Los Elwes de Alemania.
IV—1804.
Page 225
38—Klopstock y Gleim.
72—De Viajes por Suiza. De Helen Maria Williams. [Se presentan 13 estrofas.]
181—El sueño. De Hojas dispersas y cartas de Herder.
187—Anécdota del emperador de Alemania.
343—Un nombre para el viaje. (Traducido del alemán.)
Columbian Phoenix.—Boston.
I—1800.
74—Sobre el carácter nacional de los holandeses. (De las notas manuscritas de un alemán.)
94—Handel.
365—Kotzebue.
370—Descripción de los anabaptistas en Alemania, en el año 1534.
Hijo de Pallas.—Balto.
I—1800.
74—[Referencia a Lavater.]
210—Anécdota de Federico III....
Nota: Engel ha hecho de esta anécdota el tema de un pequeño drama titulado “El paje”.
245—Anécdota de Handel.
Balto. Revista semanal.—Balto.
26 de abril de 1800-27 de marzo de 1801.
68—Descripción del general Kleber.
94—Las ventajas generales de la soledad. Del texto en alemán de M. Zimmerman.
Port Folio.—Filadelfia.
I—1801.
1, etc.—Diario de un viaje por Silesia. [De John Quincy Adams. Véase p. 2.]
58—Gessner. [Artículo en prosa.]
186—Cartas de un estadounidense residente en el extranjero sobre diversos tipos de literatura extranjera. [Federico el Grande y Gellert, un diálogo.]
72—De Viajes por Suiza. De Helen Maria Williams. [Se presentan 13 estrofas.]
181—El sueño. De Hojas dispersas y cartas de Herder.
187—Anécdota del emperador de Alemania.
343—Un nombre para el viaje. (Traducido del alemán.)
Columbian Phoenix.—Boston.
I—1800.
74—Sobre el carácter nacional de los holandeses. (De las notas manuscritas de un alemán.)
94—Handel.
365—Kotzebue.
370—Descripción de los anabaptistas en Alemania, en el año 1534.
Hijo de Pallas.—Balto.
I—1800.
74—[Referencia a Lavater.]
210—Anécdota de Federico III....
Nota: Engel ha hecho de esta anécdota el tema de un pequeño drama titulado “El paje”.
245—Anécdota de Handel.
Balto. Revista semanal.—Balto.
26 de abril de 1800-27 de marzo de 1801.
68—Descripción del general Kleber.
94—Las ventajas generales de la soledad. Del texto en alemán de M. Zimmerman.
Port Folio.—Filadelfia.
I—1801.
1, etc.—Diario de un viaje por Silesia. [De John Quincy Adams. Véase p. 2.]
58—Gessner. [Artículo en prosa.]
186—Cartas de un estadounidense residente en el extranjero sobre diversos tipos de literatura extranjera. [Federico el Grande y Gellert, un diálogo.]
Page 226
193—Principios de las revoluciones estadounidense y francesa comparados. Traducción del alemán de Gentz.
II—1802.
42—Kotzebue vindicado.
337—Viajes interesantes en Norteamérica. Traducción del alemán de Bülow.
II—Julio-diciembre de 1806.
369—Revisión: El viajero de Suiza y otros poemas. De James Montgomery. [Para citas, véase p. 163.]
IV—Julio-diciembre de 1807.
228—“Sobre los Juegos Olímpicos, etc.” De una obra original titulada “Memorias de Anacreonte, traducidas del griego por Charles Sedley, Esq.” [En la revisión anterior se encuentra la traducción: “Sobre el poder de la belleza”. [50]]
V—Enero-junio de 1808.
363—La señora Aveduta. Del alemán y el francés.
380—David Teniers, pintor.
394, 406—Crítica. Odas en las lenguas nórdica y galesa. Gray. [Para citas, véanse pp. 128, 175.]
VI—Julio-diciembre de 1808.
10—Memorias del barón de Besenval. Del alemán y el francés.
55—Crítica. Odas en la lengua nórdica, etc. [Gray. Para citas, véanse pp. 128, 175.]
I—Enero-junio de 1809.
143—La feria de Leipzig.
240—Carácter militar: los austriacos.
III—Enero-junio de 1810.
472—Observaciones sobre la música de Händel.
IV—Julio-diciembre de 1810.
264—Esbozo de la vida de Ferdinand von Schill.
Lady’s Mag. and Musical Repos.—N. Y.
I—Enero-junio de 1801.
19—Toda felicidad es ilusión; ay de quien nos la arrebata. Una anécdota dramática, extraída de las obras misceláneas de Kotzebue. Traducida por C. Smith.
290—Esbozo de Lavater.
II—1802.
42—Kotzebue vindicado.
337—Viajes interesantes en Norteamérica. Traducción del alemán de Bülow.
II—Julio-diciembre de 1806.
369—Revisión: El viajero de Suiza y otros poemas. De James Montgomery. [Para citas, véase p. 163.]
IV—Julio-diciembre de 1807.
228—“Sobre los Juegos Olímpicos, etc.” De una obra original titulada “Memorias de Anacreonte, traducidas del griego por Charles Sedley, Esq.” [En la revisión anterior se encuentra la traducción: “Sobre el poder de la belleza”. [50]]
V—Enero-junio de 1808.
363—La señora Aveduta. Del alemán y el francés.
380—David Teniers, pintor.
394, 406—Crítica. Odas en las lenguas nórdica y galesa. Gray. [Para citas, véanse pp. 128, 175.]
VI—Julio-diciembre de 1808.
10—Memorias del barón de Besenval. Del alemán y el francés.
55—Crítica. Odas en la lengua nórdica, etc. [Gray. Para citas, véanse pp. 128, 175.]
I—Enero-junio de 1809.
143—La feria de Leipzig.
240—Carácter militar: los austriacos.
III—Enero-junio de 1810.
472—Observaciones sobre la música de Händel.
IV—Julio-diciembre de 1810.
264—Esbozo de la vida de Ferdinand von Schill.
Lady’s Mag. and Musical Repos.—N. Y.
I—Enero-junio de 1801.
19—Toda felicidad es ilusión; ay de quien nos la arrebata. Una anécdota dramática, extraída de las obras misceláneas de Kotzebue. Traducida por C. Smith.
290—Esbozo de Lavater.
Page 227
II—Julio-diciembre de 1801.
193—Albert y Laura: Una historia suiza.
284—Extracto de un esbozo de la vida y las obras de Kotzebue.
III—Enero-junio de 1802.
100—Extractos de las obras de Mary Wollstoncraft Godwin. (De *Viajes por Suecia, Noruega y Dinamarca*.)
Amer. Rev. and Lit. Journal.—Nueva York.
I—1801.
120—Nuevas descubrimientos en medicina, patrocinados por el rey de Prusia.
333—Wieland, o la transformación. Una historia estadounidense. [Charles Brockden Brown.]
II—1802.
62—Carta del rey Federico Guillermo de Prusia al mayor Hamelberg.
204—Un viaje por Holanda, en el año 1784. Por un estadounidense. Worcester, 1790.
New Eng. Quart. Mag.—Boston.
N.º 1—Abril-junio de 1802.
36—El arte de prolongar la vida. Traducido del alemán por el Dr. Hufeland.
67—Federico el Grande. Extraído de las memorias de Wraxall.
269—Un epigrama sobre el difunto rey de Prusia, y un poema de Voltaire.
N.º 2—Julio-septiembre de 1802.
18—Estado actual de la química en Alemania.
52—Boerhaave.
57—John Paul Fred. Richter.
61—John Jerome Schröter.
169—Sobre la ciudad de El Cairo. De los *Viajes* de Niebuhr.
262—Literatura alemana. [Un breve párrafo.]
N.º 3—Octubre-diciembre de 1802.
28—Disputas entre los brunonianos y los antibrunonianos en Alemania.
198—Una curiosa memoria de M. Emanuel Swedenborg, relativa a Carlos XII de Suecia.
Juvenile Mag.—Filadelfia.
193—Albert y Laura: Una historia suiza.
284—Extracto de un esbozo de la vida y las obras de Kotzebue.
III—Enero-junio de 1802.
100—Extractos de las obras de Mary Wollstoncraft Godwin. (De *Viajes por Suecia, Noruega y Dinamarca*.)
Amer. Rev. and Lit. Journal.—Nueva York.
I—1801.
120—Nuevas descubrimientos en medicina, patrocinados por el rey de Prusia.
333—Wieland, o la transformación. Una historia estadounidense. [Charles Brockden Brown.]
II—1802.
62—Carta del rey Federico Guillermo de Prusia al mayor Hamelberg.
204—Un viaje por Holanda, en el año 1784. Por un estadounidense. Worcester, 1790.
New Eng. Quart. Mag.—Boston.
N.º 1—Abril-junio de 1802.
36—El arte de prolongar la vida. Traducido del alemán por el Dr. Hufeland.
67—Federico el Grande. Extraído de las memorias de Wraxall.
269—Un epigrama sobre el difunto rey de Prusia, y un poema de Voltaire.
N.º 2—Julio-septiembre de 1802.
18—Estado actual de la química en Alemania.
52—Boerhaave.
57—John Paul Fred. Richter.
61—John Jerome Schröter.
169—Sobre la ciudad de El Cairo. De los *Viajes* de Niebuhr.
262—Literatura alemana. [Un breve párrafo.]
N.º 3—Octubre-diciembre de 1802.
28—Disputas entre los brunonianos y los antibrunonianos en Alemania.
198—Una curiosa memoria de M. Emanuel Swedenborg, relativa a Carlos XII de Suecia.
Juvenile Mag.—Filadelfia.
Page 228
II—1802.
94—Vida de Lavater, el célebre fisiognomista.
94—Anécdota del profesor Junker de la Universidad de Halle.
IV—1802 [1804?].
198—Lutero.
Balance and Columbian Repos.—Hudson (N. Y.).
II—1803.
240—Un valiente holandés.
304—Anécdota de un químico alemán.
III—1804.
220—Estafadora en Viena. De un periódico londinense.
Weekly Visitor.—N. Y.
I—9 de octubre de 1802 a 2 de abril de 1803.
36—Costumbres de los árabes en Egipto. De los Viajes de Niebuhr.
54—Insurrección suiza.
86—Suiza.
148—Anécdota de Gerard Dou, famoso pintor holandés.
Boston Weekly Mag.—Boston.
I—30 de octubre de 1802 a 22 de octubre de 1803.
116—Relato de Kotzebue sobre la enfermedad y muerte de su esposa.
182—Anécdota del profesor Junker de la Universidad de Halle.
II—29 de octubre de 1803 a 20 de octubre de 1804.
74—Gustavo Adolfo, rey de Suecia.
126—Ciudad de Berna.
III—27 de octubre de 1804 a 19 de octubre de 1805.
74, 102, 142—Anécdotas sobre el rey de Prusia.
Mass. Missionary Mag.—Salem y Boston.
III—Junio de 1805 a mayo de 1806.
121—Memorias del difunto reverendo John Casper Lavater.
229—Duque de Sajonia.
IV—Junio de 1806 a mayo de 1807.
263—Gustavo Adolfo, rey de Suecia.
94—Vida de Lavater, el célebre fisiognomista.
94—Anécdota del profesor Junker de la Universidad de Halle.
IV—1802 [1804?].
198—Lutero.
Balance and Columbian Repos.—Hudson (N. Y.).
II—1803.
240—Un valiente holandés.
304—Anécdota de un químico alemán.
III—1804.
220—Estafadora en Viena. De un periódico londinense.
Weekly Visitor.—N. Y.
I—9 de octubre de 1802 a 2 de abril de 1803.
36—Costumbres de los árabes en Egipto. De los Viajes de Niebuhr.
54—Insurrección suiza.
86—Suiza.
148—Anécdota de Gerard Dou, famoso pintor holandés.
Boston Weekly Mag.—Boston.
I—30 de octubre de 1802 a 22 de octubre de 1803.
116—Relato de Kotzebue sobre la enfermedad y muerte de su esposa.
182—Anécdota del profesor Junker de la Universidad de Halle.
II—29 de octubre de 1803 a 20 de octubre de 1804.
74—Gustavo Adolfo, rey de Suecia.
126—Ciudad de Berna.
III—27 de octubre de 1804 a 19 de octubre de 1805.
74, 102, 142—Anécdotas sobre el rey de Prusia.
Mass. Missionary Mag.—Salem y Boston.
III—Junio de 1805 a mayo de 1806.
121—Memorias del difunto reverendo John Casper Lavater.
229—Duque de Sajonia.
IV—Junio de 1806 a mayo de 1807.
263—Gustavo Adolfo, rey de Suecia.
Page 229
V—Junio de 1807-mayo de 1808.
193—Dr. Spener.
Lit. Mag. and Amer. Register.—Filadelfia.
I—Octubre de 1803-marzo de 1804.
168, 171, 253, 254—Viaje por parte de Pensilvania. [Referencias a los alemanes.]
468—Crítica al Mesías de Klopstock. [Se dan 15 líneas traducidas. Véase p. 66.]
II—Abril-diciembre de 1804.
33—Detalles sobre Suecia, por Ascerbi.
39—Descripción de Dresde y sus alrededores, extraída de una obra precisa y extensa que recientemente ha aparecido en forma de cartas en Berlín.
105—Relato de los asentamientos neerlandeses de las Indias Orientales.
138—Breve descripción de un genio mecánico. Por Stolberg.
299—Excursión al norte de Alemania. Descripción de Hamburgo.
231, 307, 390—Crítica al Mesías de Klopstock. Continuación de I-470. [Se dan citas.]
375—Cretinos o idiotas suizos.
472—Esbozo de Ámsterdam, tomado de la carta de un viajero que visitó esa ciudad en julio de 1799.
489—Estafadora en Viena. Extraído de un periódico londinense reciente.
514—Educación y sistema militar en Zeendorf.
525—Un púlpito flamenco.
530—Anécdota [de un comerciante holandés].
550—Schinderhannes, el ladrón.
552—Tager Talpier [un alemán que se había casado once veces].
553—Anécdota [de un príncipe alemán, Esterhazy].
666—La escuela alemana de pintura.
715—Las pastorales de Gesner. [Crítica.]
III—Enero-junio de 1805.
138—Klopstock y sus odas.
207—Travesía de los Alpes.
362—La esposa de Klopstock.
438—Situación de la industria editorial en Alemania.
IV—Julio-diciembre de 1805.
193—Dr. Spener.
Lit. Mag. and Amer. Register.—Filadelfia.
I—Octubre de 1803-marzo de 1804.
168, 171, 253, 254—Viaje por parte de Pensilvania. [Referencias a los alemanes.]
468—Crítica al Mesías de Klopstock. [Se dan 15 líneas traducidas. Véase p. 66.]
II—Abril-diciembre de 1804.
33—Detalles sobre Suecia, por Ascerbi.
39—Descripción de Dresde y sus alrededores, extraída de una obra precisa y extensa que recientemente ha aparecido en forma de cartas en Berlín.
105—Relato de los asentamientos neerlandeses de las Indias Orientales.
138—Breve descripción de un genio mecánico. Por Stolberg.
299—Excursión al norte de Alemania. Descripción de Hamburgo.
231, 307, 390—Crítica al Mesías de Klopstock. Continuación de I-470. [Se dan citas.]
375—Cretinos o idiotas suizos.
472—Esbozo de Ámsterdam, tomado de la carta de un viajero que visitó esa ciudad en julio de 1799.
489—Estafadora en Viena. Extraído de un periódico londinense reciente.
514—Educación y sistema militar en Zeendorf.
525—Un púlpito flamenco.
530—Anécdota [de un comerciante holandés].
550—Schinderhannes, el ladrón.
552—Tager Talpier [un alemán que se había casado once veces].
553—Anécdota [de un príncipe alemán, Esterhazy].
666—La escuela alemana de pintura.
715—Las pastorales de Gesner. [Crítica.]
III—Enero-junio de 1805.
138—Klopstock y sus odas.
207—Travesía de los Alpes.
362—La esposa de Klopstock.
438—Situación de la industria editorial en Alemania.
IV—Julio-diciembre de 1805.
Page 230
28—Industria holandesa.
35—Características del ejército francés y austriaco. De una publicación alemana.
38—Cementerios alemanes.
45—Descripción de las casas de la industria en Flandes.
117—Anécdotas de Wieland.
148—Gusto holandés.
353—Retrato de un comerciante de Danzig.
353—Una vista de Suecia.
V—Enero-junio de 1806.
26—Esbozo subterráneo de Suecia.
132—Zúrich y Lavater.
183—Anécdotas sobre el carácter de Federico el Grande de Prusia.
259—Esbozo biográfico de Federico Schiller, el dramaturgo alemán.
340—Los tirolenses. De Kotzebue.
358—Procesión de la Eucaristía en Roma. De Kotzebue.
VI—Julio-diciembre de 1806.
297—Kotzebue. [Un párrafo.]
306—Comparación del carácter militar francés y austriaco.
383—Los franceses en Hannover.
409—La oficina de correos napolitana. De Kotzebue.
451—Las penas de Werter. [Crítica.]
455, 458—Esbozos comerciales: Prusia, etc.
VII—Enero-junio de 1807.
21—Esbozo de Suiza y los suizos.
106—Vista de Ámsterdam; con observaciones sobre las costumbres de los holandeses. Por el Sr. Holcroft.
163—Vista estadística de los dominios prusianos.
175, 243—Memorias del Dr. Zimmerman. De la versión francesa del Sr. Tissot.
218—Resumen de la ley de quiebra de la ciudad de Hamburgo. Por P. A. Nimnich, LL.D., de Hamburgo.
283—Historia resumida del teatro holandés. Por M. de Haug.
335—Memorias de Federico Teófilo Klopstock, autor de El Mesías y otros poemas. [Resumen.]
413—Memorias del difunto duque de Brunswick-Luneburgo, comandante en jefe del ejército prusiano.
VIII—Julio-diciembre de 1807.
35—Características del ejército francés y austriaco. De una publicación alemana.
38—Cementerios alemanes.
45—Descripción de las casas de la industria en Flandes.
117—Anécdotas de Wieland.
148—Gusto holandés.
353—Retrato de un comerciante de Danzig.
353—Una vista de Suecia.
V—Enero-junio de 1806.
26—Esbozo subterráneo de Suecia.
132—Zúrich y Lavater.
183—Anécdotas sobre el carácter de Federico el Grande de Prusia.
259—Esbozo biográfico de Federico Schiller, el dramaturgo alemán.
340—Los tirolenses. De Kotzebue.
358—Procesión de la Eucaristía en Roma. De Kotzebue.
VI—Julio-diciembre de 1806.
297—Kotzebue. [Un párrafo.]
306—Comparación del carácter militar francés y austriaco.
383—Los franceses en Hannover.
409—La oficina de correos napolitana. De Kotzebue.
451—Las penas de Werter. [Crítica.]
455, 458—Esbozos comerciales: Prusia, etc.
VII—Enero-junio de 1807.
21—Esbozo de Suiza y los suizos.
106—Vista de Ámsterdam; con observaciones sobre las costumbres de los holandeses. Por el Sr. Holcroft.
163—Vista estadística de los dominios prusianos.
175, 243—Memorias del Dr. Zimmerman. De la versión francesa del Sr. Tissot.
218—Resumen de la ley de quiebra de la ciudad de Hamburgo. Por P. A. Nimnich, LL.D., de Hamburgo.
283—Historia resumida del teatro holandés. Por M. de Haug.
335—Memorias de Federico Teófilo Klopstock, autor de El Mesías y otros poemas. [Resumen.]
413—Memorias del difunto duque de Brunswick-Luneburgo, comandante en jefe del ejército prusiano.
VIII—Julio-diciembre de 1807.
Page 231
28—Vida de Godfred Augustus Burger.
66—Memorias del célebre Boerhaave.
200—Extracto del testamento de un soltero anciano que murió a los 87 años.
De la versión en alemán.
202—Anécdota de un capitán suizo en Francia.
237—Dinamarca.
Mo. Anthology.—Boston.
IV—1807.
371—Los ladrones. [Crítica. El nombre del autor no se menciona, pero se hacen referencias a los personajes: Moor, Francis, Amelia, el infame Charles y Kozinski].
V—1808.
258—El sueño. De Hojas dispersas de Herder.
374—Aurora. Ibíd.
656—Winkelman. [Breve párrafo].
VIII—Ene.-Junio 1810.
89—Cartas de un barón alemán.
350, 425—Literatura griega. Críticos y editores alemanes.
IX—Julio-Diciembre 1810.
55—Literatura bíblica. Críticos y editores alemanes.
70—Mapa de Alemania.
191—Oberon, poema del alemán de Wieland, por Wm. Sotheby. [Revisión].
Lit. Tablet.—Hanover, N. H.
III—Agosto 1805-Agosto 1806.
27—Dolores de Werter. “Se nos informa que esta es una historia verdadera...”.
[Breve párrafo].
34—Biografía de Boerhaave. [Un destacado científico de Holanda].
Companion and Weekly Misc.—Balto.
I—3 de noviembre de 1804-26 de octubre de 1805.
34—[Párrafo sobre “El extraño” de Kotzebue. Sin título].
Lit. Misc.—Cambridge.
66—Memorias del célebre Boerhaave.
200—Extracto del testamento de un soltero anciano que murió a los 87 años.
De la versión en alemán.
202—Anécdota de un capitán suizo en Francia.
237—Dinamarca.
Mo. Anthology.—Boston.
IV—1807.
371—Los ladrones. [Crítica. El nombre del autor no se menciona, pero se hacen referencias a los personajes: Moor, Francis, Amelia, el infame Charles y Kozinski].
V—1808.
258—El sueño. De Hojas dispersas de Herder.
374—Aurora. Ibíd.
656—Winkelman. [Breve párrafo].
VIII—Ene.-Junio 1810.
89—Cartas de un barón alemán.
350, 425—Literatura griega. Críticos y editores alemanes.
IX—Julio-Diciembre 1810.
55—Literatura bíblica. Críticos y editores alemanes.
70—Mapa de Alemania.
191—Oberon, poema del alemán de Wieland, por Wm. Sotheby. [Revisión].
Lit. Tablet.—Hanover, N. H.
III—Agosto 1805-Agosto 1806.
27—Dolores de Werter. “Se nos informa que esta es una historia verdadera...”.
[Breve párrafo].
34—Biografía de Boerhaave. [Un destacado científico de Holanda].
Companion and Weekly Misc.—Balto.
I—3 de noviembre de 1804-26 de octubre de 1805.
34—[Párrafo sobre “El extraño” de Kotzebue. Sin título].
Lit. Misc.—Cambridge.
Page 232
I—1805.
26—Una breve visión del progreso de la literatura en Alemania.
33—Memorias sobre la unión de los cantones suizos y su emancipación del dominio de la Casa de Austria.
77—Memorias de Salomon Gessner, el célebre escritor.
Mo. Register and Rev. of U. S.—Charleston, S. C., y Nueva York.
I—Enero 1805-Julio 1806.
144—Una ceremonia religiosa protestante. Zúrich, Suiza.
255—Costumbres singulares en Nueva Holanda.
364—Defensa de Martín Lutero.
Evening Fireside.—Filadelfia.
II—1806.
47—Anécdota del difunto rey de Prusia.
79—Enrique, duque de Sajonia.
87—Negociaciones entre los emperadores de Francia y Alemania.
108—Biografía del barón Haller. [Albert Haller.]
264—El maravilloso niño de Lübeck. [Christian Henry Heineken.]
Norfolk Repos.—Dedham, Mass.
II—11 de noviembre de 1806-3 de noviembre de 1807.
417, 301—Asedio de Danzig.
436—Digno de ejemplo. Traducido del alemán.
436—Descubrimiento de un nuevo planeta por Olbers, un alemán.
Panoplist.—Boston.
I—Junio 1805-Mayo 1806.
5—Información literaria.—Alemania.
225—Una sociedad nueva y sumamente extraordinaria [en Holanda].
377—Vida de Lutero. [Del Religious Monitor.]
467—Dificultades en Alemania.
II—Junio 1806-Mayo 1807.
38—Situación religiosa en Suabia, Baviera y Hungría.
460—Respuesta de Lutero.
484—Información literaria.—Holanda.
26—Una breve visión del progreso de la literatura en Alemania.
33—Memorias sobre la unión de los cantones suizos y su emancipación del dominio de la Casa de Austria.
77—Memorias de Salomon Gessner, el célebre escritor.
Mo. Register and Rev. of U. S.—Charleston, S. C., y Nueva York.
I—Enero 1805-Julio 1806.
144—Una ceremonia religiosa protestante. Zúrich, Suiza.
255—Costumbres singulares en Nueva Holanda.
364—Defensa de Martín Lutero.
Evening Fireside.—Filadelfia.
II—1806.
47—Anécdota del difunto rey de Prusia.
79—Enrique, duque de Sajonia.
87—Negociaciones entre los emperadores de Francia y Alemania.
108—Biografía del barón Haller. [Albert Haller.]
264—El maravilloso niño de Lübeck. [Christian Henry Heineken.]
Norfolk Repos.—Dedham, Mass.
II—11 de noviembre de 1806-3 de noviembre de 1807.
417, 301—Asedio de Danzig.
436—Digno de ejemplo. Traducido del alemán.
436—Descubrimiento de un nuevo planeta por Olbers, un alemán.
Panoplist.—Boston.
I—Junio 1805-Mayo 1806.
5—Información literaria.—Alemania.
225—Una sociedad nueva y sumamente extraordinaria [en Holanda].
377—Vida de Lutero. [Del Religious Monitor.]
467—Dificultades en Alemania.
II—Junio 1806-Mayo 1807.
38—Situación religiosa en Suabia, Baviera y Hungría.
460—Respuesta de Lutero.
484—Información literaria.—Holanda.
Page 233
III—Junio de 1807-mayo de 1808.
28—Anécdota del rey de Prusia.
38—Carta de Wurtemberg a un caballero en Baltimore, sobre el cambio del protestantismo al catolicismo.
191, 234, 425—Información literaria extranjera.—Noruega, Suiza, Dinamarca, Alemania.
IV—Junio de 1808-mayo de 1809.
353—Información religiosa.—Suecia.
V—Junio de 1809-mayo de 1810.
171—Extracto de Arndt.
Polyanthos.—Boston.
II—Abril-julio de 1806.
153—Biografía dramática. Algunas notas sobre Gellert.
254—Mujeres de Suecia. De “El verano en el norte” de Carr.
IV—Diciembre de 1806-marzo de 1807.
20—Islanda.
99—Federico el Grande.
124—Eckhof. El Rosicus alemán.
V—Abril-julio de 1807.
Weekly Visitant.—Salem.
I—1806.
37—El espectro del Brocken: una montaña cerca de Hannover, en Alemania. Extraído de una revista de Gotinga. [El Brocken en los montes Harz.]
196—Sobre inscripciones latinas.—Kotzebue.
313—Wieland. [Breve párrafo.]
Observer.—Balto.
I—29 de noviembre de 1806-27 de junio de 1807.
26—Político.—Consideraciones sobre la ruptura de Prusia con Francia.
108—Político.—Austria.
172—Respuesta al manifiesto del rey de Prusia.
II—4 de julio-26 de diciembre de 1807.
97—Dalmacia austriaca.
28—Anécdota del rey de Prusia.
38—Carta de Wurtemberg a un caballero en Baltimore, sobre el cambio del protestantismo al catolicismo.
191, 234, 425—Información literaria extranjera.—Noruega, Suiza, Dinamarca, Alemania.
IV—Junio de 1808-mayo de 1809.
353—Información religiosa.—Suecia.
V—Junio de 1809-mayo de 1810.
171—Extracto de Arndt.
Polyanthos.—Boston.
II—Abril-julio de 1806.
153—Biografía dramática. Algunas notas sobre Gellert.
254—Mujeres de Suecia. De “El verano en el norte” de Carr.
IV—Diciembre de 1806-marzo de 1807.
20—Islanda.
99—Federico el Grande.
124—Eckhof. El Rosicus alemán.
V—Abril-julio de 1807.
Weekly Visitant.—Salem.
I—1806.
37—El espectro del Brocken: una montaña cerca de Hannover, en Alemania. Extraído de una revista de Gotinga. [El Brocken en los montes Harz.]
196—Sobre inscripciones latinas.—Kotzebue.
313—Wieland. [Breve párrafo.]
Observer.—Balto.
I—29 de noviembre de 1806-27 de junio de 1807.
26—Político.—Consideraciones sobre la ruptura de Prusia con Francia.
108—Político.—Austria.
172—Respuesta al manifiesto del rey de Prusia.
II—4 de julio-26 de diciembre de 1807.
97—Dalmacia austriaca.
Page 234
108—Martín Lutero y Calvino.
Emerald.—Boston.
II—3 de enero a 17 de octubre de 1807.
108—[Crítica de “El viajero de Suiza”, de James Montgomery; contiene extractos. Véase p. 169.]
308—Breves párrafos del difunto rey de Prusia.
I—24 de octubre de 1807 a 15 de octubre de 1808 (Nueva edición).
495—Relato original sobre Suecia.
Censor teatral.—Filadelfia.
Núms. 1-17, 9 de diciembre de 1805 a 3 de marzo de 1806.
19—“El cazador de los Alpes”, de Dimond. [Se citan 16 líneas de poesía. Crítica de la obra.]
Amer. Register.—Filadelfia.
VI—Parte II para 1809.
17—Cap. III. Causas de la guerra austriaca, su desarrollo y finalización.
VII—Parte I para 1810.
3—Reflexiones sobre la situación de Holanda.
215—Emigrantes alemanes.
Pastime.—Albany y Schenectady.
I—21 de febrero a 1 de agosto de 1807.
8—La fiesta de la vendimia. A la melodía de “Ranz des Vaches”.
46—[Mención del uso de hexámetros por Klopstock en su “Mesías”.]
95—Oda conmemorativa de la destrucción de un cuerpo de húsares emigrantes, bajo el mando del príncipe Conde, en la noche de la batalla de Kamlach.
Escena: Orillas del Danubio.
Wonderful Mag.—Carlisle, Pensilvania.
1808.
98—Relato de la caída del monte Rosenberg, en Suiza, ocurrida el 2 de septiembre de 1806.
266—Relato de un viaje al volcán del monte Hecla [en Islandia].
Emerald.—Boston.
II—3 de enero a 17 de octubre de 1807.
108—[Crítica de “El viajero de Suiza”, de James Montgomery; contiene extractos. Véase p. 169.]
308—Breves párrafos del difunto rey de Prusia.
I—24 de octubre de 1807 a 15 de octubre de 1808 (Nueva edición).
495—Relato original sobre Suecia.
Censor teatral.—Filadelfia.
Núms. 1-17, 9 de diciembre de 1805 a 3 de marzo de 1806.
19—“El cazador de los Alpes”, de Dimond. [Se citan 16 líneas de poesía. Crítica de la obra.]
Amer. Register.—Filadelfia.
VI—Parte II para 1809.
17—Cap. III. Causas de la guerra austriaca, su desarrollo y finalización.
VII—Parte I para 1810.
3—Reflexiones sobre la situación de Holanda.
215—Emigrantes alemanes.
Pastime.—Albany y Schenectady.
I—21 de febrero a 1 de agosto de 1807.
8—La fiesta de la vendimia. A la melodía de “Ranz des Vaches”.
46—[Mención del uso de hexámetros por Klopstock en su “Mesías”.]
95—Oda conmemorativa de la destrucción de un cuerpo de húsares emigrantes, bajo el mando del príncipe Conde, en la noche de la batalla de Kamlach.
Escena: Orillas del Danubio.
Wonderful Mag.—Carlisle, Pensilvania.
1808.
98—Relato de la caída del monte Rosenberg, en Suiza, ocurrida el 2 de septiembre de 1806.
266—Relato de un viaje al volcán del monte Hecla [en Islandia].
Page 235
Encantos de la literatura.—Trenton.
1808.
254—La ermita, o relato de un acontecimiento interesante en los Alpes Réticos, con descripción del carácter general de los tiroleses.
406—Heroísmo femenino. Un hecho real, narrado por Meissner.
Espejo literario.—Portsmouth, N. H.
I—20 de febrero de 1808 a 11 de febrero de 1809. [N.º 1 incompleto.]
5—Un breve esbozo de la vida y el carácter del erudito y excelente Musaeus. Escrito por su discípulo Kotzebue. [Continuación del N.º 1.]
Miscelánea semanal para damas.—N. Y.
VII—30 de abril a 1 de octubre de 1808.
62—Estadísticas sobre Europa, de un alemán.
380—El beso. Traducido del alemán de Gerstenberg.
VIII—29 de octubre de 1808 a 8 de abril de 1809.
152—El impostor alemán.
Gleaner.—Lancaster (Pensilvania).
I—Septiembre de 1808 a mayo de 1809.
78—El viajero de Suiza. De James Montgomery. [Un poema largo, que continúa de un número a otro. Véase p. 175.]
Boston Mirror.—Boston.
I—22 de octubre de 1808 a 14 de octubre de 1809.
N.º 14—[Mención del uso de hexámetros por Klopstock en su “Mesías”.]
N.º 17—La pasión dominante del difunto rey de Prusia.
N.º 21—Anécdota [sobre el rey de Prusia].
N.º 30—Rembrandt (van Rhin).
N.º 50—Comparación entre “El viajero de Suiza” y un poema llamado Tid Re I.
II—21 de octubre de 1809 a 21 de julio de 1810.
15—Teatro de Boston. El lunes 30 de octubre se presentará una tragedia en tres actos muy admirada, titulada “Werter; o el apego fatal”. Basada en el popular cuento alemán llamado Charlotte y…
1808.
254—La ermita, o relato de un acontecimiento interesante en los Alpes Réticos, con descripción del carácter general de los tiroleses.
406—Heroísmo femenino. Un hecho real, narrado por Meissner.
Espejo literario.—Portsmouth, N. H.
I—20 de febrero de 1808 a 11 de febrero de 1809. [N.º 1 incompleto.]
5—Un breve esbozo de la vida y el carácter del erudito y excelente Musaeus. Escrito por su discípulo Kotzebue. [Continuación del N.º 1.]
Miscelánea semanal para damas.—N. Y.
VII—30 de abril a 1 de octubre de 1808.
62—Estadísticas sobre Europa, de un alemán.
380—El beso. Traducido del alemán de Gerstenberg.
VIII—29 de octubre de 1808 a 8 de abril de 1809.
152—El impostor alemán.
Gleaner.—Lancaster (Pensilvania).
I—Septiembre de 1808 a mayo de 1809.
78—El viajero de Suiza. De James Montgomery. [Un poema largo, que continúa de un número a otro. Véase p. 175.]
Boston Mirror.—Boston.
I—22 de octubre de 1808 a 14 de octubre de 1809.
N.º 14—[Mención del uso de hexámetros por Klopstock en su “Mesías”.]
N.º 17—La pasión dominante del difunto rey de Prusia.
N.º 21—Anécdota [sobre el rey de Prusia].
N.º 30—Rembrandt (van Rhin).
N.º 50—Comparación entre “El viajero de Suiza” y un poema llamado Tid Re I.
II—21 de octubre de 1809 a 21 de julio de 1810.
15—Teatro de Boston. El lunes 30 de octubre se presentará una tragedia en tres actos muy admirada, titulada “Werter; o el apego fatal”. Basada en el popular cuento alemán llamado Charlotte y…
Page 236
Werter, y se representó en el Teatro Covent Garden, Londres, con gran aplauso. [Sigue el elenco.]
68—Anécdota del príncipe Luis Fernando de Prusia.
85—Biográfico.—Hayden.
156—Vida de Mozart.
Amer. Mag. of Wonders.—N. Y.
II—1809.
159—Heroísmo extraordinario de los antiguos escandinavos.
Thespian Monitor.—Phila.
I—N.º 1. 25 de noviembre de 1809.
8—Pizarro; o los españoles en Perú. (Kotzebue.) Traductor—R. B. Sheridan.
Select Reviews.—Phila.
I—Enero-junio de 1809.
119—Esbozos de Viena.
151—Vida del conde de Munnich. Vida del conde de Munnich, mariscal de campo al servicio de Rusia. Traducción libre del alemán de Gerard Anthoine de Halem.—París. [Nota del libro.]
361—Viaje a Polonia y Alemania realizado en 1793 por un habitante de Livonia. 1808. [Nota.]
397—Leontine de Blondheim, etc. De Augustus Kotzebue. Traducción (al francés) del alemán con notas de H. L. C. 3 volúmenes. Londres 1808. [Nota.]
II—Julio-diciembre de 1809.
370—Una visión somera de Prusia, desde la muerte de Federico II hasta la paz de Tilsit.
III—Enero-junio de 1810.
132—Un viaje por Islandia.
180—Cuentos románticos de M. G. Lewis, 1804. [Nota. Cf. p. 32.]
361—Viaje por el Tirol, etc., es decir, Un viaje por el Tirol, a las minas de sal de Salzburgo y de Reichenhall, y por parte de Baviera. Por Chevalier de Bray. París 1808. [Nota.]
68—Anécdota del príncipe Luis Fernando de Prusia.
85—Biográfico.—Hayden.
156—Vida de Mozart.
Amer. Mag. of Wonders.—N. Y.
II—1809.
159—Heroísmo extraordinario de los antiguos escandinavos.
Thespian Monitor.—Phila.
I—N.º 1. 25 de noviembre de 1809.
8—Pizarro; o los españoles en Perú. (Kotzebue.) Traductor—R. B. Sheridan.
Select Reviews.—Phila.
I—Enero-junio de 1809.
119—Esbozos de Viena.
151—Vida del conde de Munnich. Vida del conde de Munnich, mariscal de campo al servicio de Rusia. Traducción libre del alemán de Gerard Anthoine de Halem.—París. [Nota del libro.]
361—Viaje a Polonia y Alemania realizado en 1793 por un habitante de Livonia. 1808. [Nota.]
397—Leontine de Blondheim, etc. De Augustus Kotzebue. Traducción (al francés) del alemán con notas de H. L. C. 3 volúmenes. Londres 1808. [Nota.]
II—Julio-diciembre de 1809.
370—Una visión somera de Prusia, desde la muerte de Federico II hasta la paz de Tilsit.
III—Enero-junio de 1810.
132—Un viaje por Islandia.
180—Cuentos románticos de M. G. Lewis, 1804. [Nota. Cf. p. 32.]
361—Viaje por el Tirol, etc., es decir, Un viaje por el Tirol, a las minas de sal de Salzburgo y de Reichenhall, y por parte de Baviera. Por Chevalier de Bray. París 1808. [Nota.]
Page 237
Quarterly Rev.—Impreso en Londres; reimpreso en Nueva York.
IV—Agosto-noviembre de 1810.
61—Las hijas de Isenberg: Una novela bávara. De Alicia Tindal Palmer. 4 volúmenes. Londres. [Crítica.]
Ordeal.—Boston.
I—Enero-junio de 1809.
266—Tropas austriacas y francesas.
289, etc.—Los vagabundos, o el doble juicio. “La acción se desarrolla en la ciudad de Weimar y en los alrededores de la abadía de Quedlinburgo. Desde el siglo XII hasta el actual.” [En el próximo número esta obra se denomina “la imitación del drama alemán que presentamos en nuestro último número”].
382—Los austriacos en armas.
Visitor.—Richmond.
I—11 de febrero de 1809 a 27 de enero de 1810.
62—El príncipe de Hesse y el as gris.
181—Swedenburg.
Omnium Gatherum.—Boston.
I—Noviembre de 1809 a octubre de 1810.
32—Hans Holbein, el célebre pintor.
67—Descripción curiosa del pueblo de Broek en Westfriesland.
502—Extrañas ceremonias funerarias de los prusianos.
Rambler’s Mag.—Nueva York.
N.º 4. [1809.]
54—Esbozo de la vida de Mozart, el compositor.
Mirror of Taste and Dramatic Censor.—Filadelfia.
I—Enero-junio de 1810.
——Emilia Galotti, una tragedia. Traducida del alemán por G. E. Lessing por la señorita Fanny Holcroft. Publicada por Bradford and Inskeep, Filadelfia, 1810. [La traducción está incluida al final del número de enero].
IV—Agosto-noviembre de 1810.
61—Las hijas de Isenberg: Una novela bávara. De Alicia Tindal Palmer. 4 volúmenes. Londres. [Crítica.]
Ordeal.—Boston.
I—Enero-junio de 1809.
266—Tropas austriacas y francesas.
289, etc.—Los vagabundos, o el doble juicio. “La acción se desarrolla en la ciudad de Weimar y en los alrededores de la abadía de Quedlinburgo. Desde el siglo XII hasta el actual.” [En el próximo número esta obra se denomina “la imitación del drama alemán que presentamos en nuestro último número”].
382—Los austriacos en armas.
Visitor.—Richmond.
I—11 de febrero de 1809 a 27 de enero de 1810.
62—El príncipe de Hesse y el as gris.
181—Swedenburg.
Omnium Gatherum.—Boston.
I—Noviembre de 1809 a octubre de 1810.
32—Hans Holbein, el célebre pintor.
67—Descripción curiosa del pueblo de Broek en Westfriesland.
502—Extrañas ceremonias funerarias de los prusianos.
Rambler’s Mag.—Nueva York.
N.º 4. [1809.]
54—Esbozo de la vida de Mozart, el compositor.
Mirror of Taste and Dramatic Censor.—Filadelfia.
I—Enero-junio de 1810.
——Emilia Galotti, una tragedia. Traducida del alemán por G. E. Lessing por la señorita Fanny Holcroft. Publicada por Bradford and Inskeep, Filadelfia, 1810. [La traducción está incluida al final del número de enero].
Page 238
II—Julio-diciembre de 1810.
95—La vida de Lessing, autor de Emilia Galotti, una tragedia que aparecerá en un número futuro.
204—Comentarios sobre Emilia Galotti; la tragedia que acompaña a este número, de Thomas Holcroft.
221—Historia del teatro. Cap. VIII. Teatro alemán.
The Quarterly Rev.—Impreso en Londres; reimpreso en Nueva York.
II (agosto-noviembre de 1809)—Nueva York, 1810.
118—Un estudio histórico de las antigüedades eclesiásticas de Francia, con el fin de ilustrar el surgimiento y progreso de la arquitectura gótica en Europa. De G. D. Whittington.—Cambridge, 1809. [Revisión.]
278—Esbozos de viajes por Rusia y Suecia, durante los años 1805-08. De Robert Ker Porter. Londres, 1809. [Revisión.]
338—Guillermo Tell, o La liberación de Suiza. De Chevalier de Florian, etc. Traducido del francés por Wm. B. Hewetson. Londres, 1809. [Revisión.]
IV (agosto-noviembre de 1810)—Nueva York, 1810.
61—Las hijas de Isenberg: Una novela bávara. De Alicia Tindal Palmer. 4 volúmenes. Londres. [Crítica.]
Harvard Lyceum.—Cambridge.
I—14 de julio de 1810-9 de marzo de 1811.
264—Eruditos alemanes.
NOTAS AL PIE:
[48] Una obra inglesa, célebre por su falta de sinceridad e imparcialidad.
[49] Véase Mo. Rev., número de septiembre de 1794, p. 21, para conocer las virtudes de esta obra.
[50] “El poeta alemán Uz ha imitado esta oda. Compare también Weisse Scherz. Lieder, libro III: Der Soldat, Gail, Degen.”
95—La vida de Lessing, autor de Emilia Galotti, una tragedia que aparecerá en un número futuro.
204—Comentarios sobre Emilia Galotti; la tragedia que acompaña a este número, de Thomas Holcroft.
221—Historia del teatro. Cap. VIII. Teatro alemán.
The Quarterly Rev.—Impreso en Londres; reimpreso en Nueva York.
II (agosto-noviembre de 1809)—Nueva York, 1810.
118—Un estudio histórico de las antigüedades eclesiásticas de Francia, con el fin de ilustrar el surgimiento y progreso de la arquitectura gótica en Europa. De G. D. Whittington.—Cambridge, 1809. [Revisión.]
278—Esbozos de viajes por Rusia y Suecia, durante los años 1805-08. De Robert Ker Porter. Londres, 1809. [Revisión.]
338—Guillermo Tell, o La liberación de Suiza. De Chevalier de Florian, etc. Traducido del francés por Wm. B. Hewetson. Londres, 1809. [Revisión.]
IV (agosto-noviembre de 1810)—Nueva York, 1810.
61—Las hijas de Isenberg: Una novela bávara. De Alicia Tindal Palmer. 4 volúmenes. Londres. [Crítica.]
Harvard Lyceum.—Cambridge.
I—14 de julio de 1810-9 de marzo de 1811.
264—Eruditos alemanes.
NOTAS AL PIE:
[48] Una obra inglesa, célebre por su falta de sinceridad e imparcialidad.
[49] Véase Mo. Rev., número de septiembre de 1794, p. 21, para conocer las virtudes de esta obra.
[50] “El poeta alemán Uz ha imitado esta oda. Compare también Weisse Scherz. Lieder, libro III: Der Soldat, Gail, Degen.”
Page 239
V.
LISTA DE REVISTAS EXAMINADAS.
Las principales bibliotecas donde se realizó el trabajo para el presente estudio son: en Filadelfia, la Biblioteca de Filadelfia (incluida la sucursal Ridgway), la Biblioteca Mercantile, las bibliotecas de la Universidad de Pensilvania, de la Sociedad Histórica de Pensilvania y de la Sociedad Filosófica Americana; en Boston, la Biblioteca Pública de Boston, la Biblioteca Atheneum y la biblioteca de la Sociedad Histórica de Massachusetts; en Cambridge, la biblioteca de la Universidad de Harvard; en Nueva York, la Biblioteca Pública de Nueva York (incluida la sucursal Lenox), las bibliotecas de la Sociedad Histórica de Nueva York, de la Sociedad de Nueva York y de la Universidad de Columbia; en Baltimore, las bibliotecas del Instituto Peabody, de la Sociedad Histórica de Maryland y de la Universidad Johns Hopkins, así como la Biblioteca Pratt; en Washington, la Biblioteca del Congreso; y en Londres, la biblioteca del Museo Británico. Algunas de las bibliotecas más pequeñas que se visitaron, que solo contienen copias de publicaciones periódicas accesibles en otros lugares, han sido omitidas de la lista anterior.
The American Mag., o una visión mensual del estado político de las colonias británicas.—Filadelfia.
Núms. 1-3. Ene., feb., mar. 1741.
[Editado por John Webbe e impreso por Andrew Bradford.]
The General Mag. and Historical Chronicle for all the British Plantations in America.—Filadelfia.
I, ene.-jun. 1741.
[Editado e impreso por Benjamin Franklin.]
The Boston Weekly Mag.—Boston.
Núms. 1-3, 2, 9, 16, 1743.
Amer. Mag. and Historical Chronicle.—Boston.
LISTA DE REVISTAS EXAMINADAS.
Las principales bibliotecas donde se realizó el trabajo para el presente estudio son: en Filadelfia, la Biblioteca de Filadelfia (incluida la sucursal Ridgway), la Biblioteca Mercantile, las bibliotecas de la Universidad de Pensilvania, de la Sociedad Histórica de Pensilvania y de la Sociedad Filosófica Americana; en Boston, la Biblioteca Pública de Boston, la Biblioteca Atheneum y la biblioteca de la Sociedad Histórica de Massachusetts; en Cambridge, la biblioteca de la Universidad de Harvard; en Nueva York, la Biblioteca Pública de Nueva York (incluida la sucursal Lenox), las bibliotecas de la Sociedad Histórica de Nueva York, de la Sociedad de Nueva York y de la Universidad de Columbia; en Baltimore, las bibliotecas del Instituto Peabody, de la Sociedad Histórica de Maryland y de la Universidad Johns Hopkins, así como la Biblioteca Pratt; en Washington, la Biblioteca del Congreso; y en Londres, la biblioteca del Museo Británico. Algunas de las bibliotecas más pequeñas que se visitaron, que solo contienen copias de publicaciones periódicas accesibles en otros lugares, han sido omitidas de la lista anterior.
The American Mag., o una visión mensual del estado político de las colonias británicas.—Filadelfia.
Núms. 1-3. Ene., feb., mar. 1741.
[Editado por John Webbe e impreso por Andrew Bradford.]
The General Mag. and Historical Chronicle for all the British Plantations in America.—Filadelfia.
I, ene.-jun. 1741.
[Editado e impreso por Benjamin Franklin.]
The Boston Weekly Mag.—Boston.
Núms. 1-3, 2, 9, 16, 1743.
Amer. Mag. and Historical Chronicle.—Boston.
Page 240
I-III, sept. 1743-dic. 1746.
The Independent Reflector, o Ensayos semanales sobre diversos temas importantes.—N. Y.
Núms. 1-52, 30 nov. 1752-22 nov. 1753.
The Occasional Reverberator.—N. Y.
Núms. 1-4, 7 sep.-5 oct. 1753.
The Amer. Mag. and Monthly Chronicle for the British Colonies in America. Por una sociedad de caballeros.—Filadelfia.
I, oct. 1757-oct. 1758.
The New Amer. Mag.—Woodbridge, Nueva Jersey.
Núms. I-XXVII, ene. 1758-mar. 1760.
The New England Mag.—Boston.
Núms. 1-2, ago. 1758.
Universal Amer. Almanack, o Revista anual.—Filadelfia.
I, 1764.
The Penny-post.—Filadelfia.
9-27 ene. 1769.
[Una publicación literaria.]
The Amer. Mag.; a la que se añaden las actas de la Sociedad Filosófica Americana.—Filadelfia.
Ene.-sep. 1769.
[Solo se publicaron nueve números. Véase Sabin, Dictionary of Books relating to America, I-142.]
The Censor.—Boston.
I, núms. 1-17; II, núms. 1-7; 23 nov. 1771-2 may. 1772.
[Respuestas a los ataques de los whigs contra los funcionarios tories.]
The Royal Amer. Mag.—Boston.
Ene.-dic. 1774; ene.-feb. 1775.
Penna. Mag.—Filadelfia.
I, 1775; II, ene.-jun. 1776.
U. S. Mag.—Filadelfia.
Un repositorio de historia, política y literatura.
The Independent Reflector, o Ensayos semanales sobre diversos temas importantes.—N. Y.
Núms. 1-52, 30 nov. 1752-22 nov. 1753.
The Occasional Reverberator.—N. Y.
Núms. 1-4, 7 sep.-5 oct. 1753.
The Amer. Mag. and Monthly Chronicle for the British Colonies in America. Por una sociedad de caballeros.—Filadelfia.
I, oct. 1757-oct. 1758.
The New Amer. Mag.—Woodbridge, Nueva Jersey.
Núms. I-XXVII, ene. 1758-mar. 1760.
The New England Mag.—Boston.
Núms. 1-2, ago. 1758.
Universal Amer. Almanack, o Revista anual.—Filadelfia.
I, 1764.
The Penny-post.—Filadelfia.
9-27 ene. 1769.
[Una publicación literaria.]
The Amer. Mag.; a la que se añaden las actas de la Sociedad Filosófica Americana.—Filadelfia.
Ene.-sep. 1769.
[Solo se publicaron nueve números. Véase Sabin, Dictionary of Books relating to America, I-142.]
The Censor.—Boston.
I, núms. 1-17; II, núms. 1-7; 23 nov. 1771-2 may. 1772.
[Respuestas a los ataques de los whigs contra los funcionarios tories.]
The Royal Amer. Mag.—Boston.
Ene.-dic. 1774; ene.-feb. 1775.
Penna. Mag.—Filadelfia.
I, 1775; II, ene.-jun. 1776.
U. S. Mag.—Filadelfia.
Un repositorio de historia, política y literatura.
Page 241
Yo, enero-julio; septiembre-octubre de 1779.
The Boston Mag., que contiene una colección de ensayos instructivos y entretenidos. —Boston.
I-III, octubre de 1783-diciembre de 1786.
The Gentleman and Lady’s Town and Country Mag., o Repositorio de Instrucción y Entretenimiento. —Boston.
Mayo-diciembre de 1784.
The Gentlemen and Ladies’ Town and Country Mag. —Boston.
I, febrero de 1789-enero de 1790; II, febrero, abril-agosto de 1790.
The Arminian Mag. —Filadelfia.
I-II, 1789-1790.
[Principalmente de carácter religioso, “constituido por extractos y tratados originales sobre la redención universal”.]
The N.J. Mag. and Monthly Advertiser. —New Brunswick. 1786.
The New Haven Gazette and Connecticut Mag. —New Haven.
I, 16 de febrero de 1786-15 de febrero de 1787.
III, números 1-50, 10 de enero-18 de diciembre de 1788. [Número 1, incompleto.]
[II, números 1-45, 22 de febrero-27 de diciembre de 1787; I (incompleto), 11 de noviembre de 1784-7 de abril de 1785. Periódico.]
The Worcester Mag. —Worcester, Massachusetts.
I-IV, primera semana de abril de 1786-cuarta semana de marzo de 1788.
Columbian Mag. o Monthly Miscellany. —Filadelfia.
I-V, septiembre de 1786-diciembre de 1790.
Continuó como Universal Asylum and Columbian Mag. —Filadelfia.
I-II, 1791; I-II, 1792.
Continuó como Columbian Museum or Universal Asylum. —Filadelfia.
Parte I, enero-junio de 1793.
The Amer. Museum o Repositorio de Obras Antiguas y Modernas, en prosa y poesía. —Filadelfia.
I-XII, 1787-1792; XIII, 1798.
The Boston Mag., que contiene una colección de ensayos instructivos y entretenidos. —Boston.
I-III, octubre de 1783-diciembre de 1786.
The Gentleman and Lady’s Town and Country Mag., o Repositorio de Instrucción y Entretenimiento. —Boston.
Mayo-diciembre de 1784.
The Gentlemen and Ladies’ Town and Country Mag. —Boston.
I, febrero de 1789-enero de 1790; II, febrero, abril-agosto de 1790.
The Arminian Mag. —Filadelfia.
I-II, 1789-1790.
[Principalmente de carácter religioso, “constituido por extractos y tratados originales sobre la redención universal”.]
The N.J. Mag. and Monthly Advertiser. —New Brunswick. 1786.
The New Haven Gazette and Connecticut Mag. —New Haven.
I, 16 de febrero de 1786-15 de febrero de 1787.
III, números 1-50, 10 de enero-18 de diciembre de 1788. [Número 1, incompleto.]
[II, números 1-45, 22 de febrero-27 de diciembre de 1787; I (incompleto), 11 de noviembre de 1784-7 de abril de 1785. Periódico.]
The Worcester Mag. —Worcester, Massachusetts.
I-IV, primera semana de abril de 1786-cuarta semana de marzo de 1788.
Columbian Mag. o Monthly Miscellany. —Filadelfia.
I-V, septiembre de 1786-diciembre de 1790.
Continuó como Universal Asylum and Columbian Mag. —Filadelfia.
I-II, 1791; I-II, 1792.
Continuó como Columbian Museum or Universal Asylum. —Filadelfia.
Parte I, enero-junio de 1793.
The Amer. Museum o Repositorio de Obras Antiguas y Modernas, en prosa y poesía. —Filadelfia.
I-XII, 1787-1792; XIII, 1798.
Page 242
The Amer. Mag., que contiene una colección variada de ensayos originales y otros valiosos, en prosa y verso, destinados tanto a la instrucción como al entretenimiento.—N. Y.
Diciembre de 1787–Noviembre de 1788.
Mass. Mag. o Monthly Museum.—Boston.
I-VI, 1789-1794; VII, números 4, 7, 1795; VIII, números 1, 3-12, 1796.
The Christian’s, Scholar’s, and Farmer’s Mag.—Elizabeth-Town, N. J.
I-II, abril de 1789–marzo de 1791.
The N. Y. Mag. o Lit. Repository.—N. Y.
[II, números 1-45, 22 de febrero–27 de diciembre de 1787.]
The Amer. Apollo.—Boston.
I, 6 de enero–28 de septiembre de 1792.
[II-III, 5 de octubre de 1792–25 de diciembre de 1794. Periódico.]
The Prompter; o un comentario sobre refranes y temas llenos de sentido común, el mejor sentido del mundo.—Boston.
Números 1-28, 1792.
The Lady’s Mag. and Repository of Entertaining Knowledge.—Filadelfia.
I, junio de 1792–mayo de 1793.
Curiosidades de la literatura, que incluyen anécdotas, personajes y observaciones de carácter literario, crítico e histórico.
Impreso en Londres; reimpreso y vendido en Filadelfia en 1793. [Una colección variada.]
U. S. Mag. o General Repository of Useful Instruction and Rational Amusement.—Newark, N. J.
I, abril–agosto de 1794.
The Monthly Miscellany, o Vermont Mag.—Benington.
I, abril–septiembre de 1794.
The Rural Mag. o Vermont Repository.—Rutland.
I-II, 1795-1796.
The Amer. Monthly Review, o Lit. Journal.—Filadelfia.
I-III, 1795.
The Weekly Museum.—N. Y.
VII-IX, 3 de enero de 1795–31 de diciembre de 1796.
Diciembre de 1787–Noviembre de 1788.
Mass. Mag. o Monthly Museum.—Boston.
I-VI, 1789-1794; VII, números 4, 7, 1795; VIII, números 1, 3-12, 1796.
The Christian’s, Scholar’s, and Farmer’s Mag.—Elizabeth-Town, N. J.
I-II, abril de 1789–marzo de 1791.
The N. Y. Mag. o Lit. Repository.—N. Y.
[II, números 1-45, 22 de febrero–27 de diciembre de 1787.]
The Amer. Apollo.—Boston.
I, 6 de enero–28 de septiembre de 1792.
[II-III, 5 de octubre de 1792–25 de diciembre de 1794. Periódico.]
The Prompter; o un comentario sobre refranes y temas llenos de sentido común, el mejor sentido del mundo.—Boston.
Números 1-28, 1792.
The Lady’s Mag. and Repository of Entertaining Knowledge.—Filadelfia.
I, junio de 1792–mayo de 1793.
Curiosidades de la literatura, que incluyen anécdotas, personajes y observaciones de carácter literario, crítico e histórico.
Impreso en Londres; reimpreso y vendido en Filadelfia en 1793. [Una colección variada.]
U. S. Mag. o General Repository of Useful Instruction and Rational Amusement.—Newark, N. J.
I, abril–agosto de 1794.
The Monthly Miscellany, o Vermont Mag.—Benington.
I, abril–septiembre de 1794.
The Rural Mag. o Vermont Repository.—Rutland.
I-II, 1795-1796.
The Amer. Monthly Review, o Lit. Journal.—Filadelfia.
I-III, 1795.
The Weekly Museum.—N. Y.
VII-IX, 3 de enero de 1795–31 de diciembre de 1796.
Page 243
Phila. Minerva.—Phila.
I-IV, 7 de febrero de 1795-7 de julio de 1798.
The Tablet.—Boston.
I, n.ºs 1-13, 19 de mayo-11 de agosto de 1795.
The N. Y. Weekly Mag., o Miscellaneous Repository.—N. Y.
I-II, 1 de julio de 1795-28 de junio de 1797.
The Monthly Military Repository.—N. Y.
I-II, 1796-1797.
Miscellanies.—Contenido moral e instructivo en prosa y verso, recopilado de varios autores para uso en escuelas... Segunda edición de Burlington. 1796.
The Nightingale, o, A Melange de Litterature. Publicación periódica.—Boston.
I, mayo-agosto de 1796.
The Lady and Gentleman’s Pocket Mag. of Literary and Polite Amusement.—N. Y.
I, agosto-noviembre de 1796.
The Lit. Museum, o Monthly Mag.—West Chester.
Enero-junio de 1797.
The Amer. Universal Mag.—Phila.
I-IV, 2 de enero de 1797-7 de marzo de 1798.
The Amer. Moral and Sentimental Mag.—N. Y.
I, 3 de julio de 1797-21 de mayo de 1798.
The Phila. Monthly Mag. o Universal Repository of Knowledge and Entertainment.—Phila.
I-II, enero-septiembre de 1798.
Amer. Museum o Annual Register.—Phila. 1798.
The Key.—Frederick Town.
N.ºs 1-27, 13 de enero-7 de julio de 1798.
[Sabin: “La publicación periódica más antigua emitida en Maryland. Se publicaron veintisiete números. Véase Hist. Mag., I-317.”]
I-IV, 7 de febrero de 1795-7 de julio de 1798.
The Tablet.—Boston.
I, n.ºs 1-13, 19 de mayo-11 de agosto de 1795.
The N. Y. Weekly Mag., o Miscellaneous Repository.—N. Y.
I-II, 1 de julio de 1795-28 de junio de 1797.
The Monthly Military Repository.—N. Y.
I-II, 1796-1797.
Miscellanies.—Contenido moral e instructivo en prosa y verso, recopilado de varios autores para uso en escuelas... Segunda edición de Burlington. 1796.
The Nightingale, o, A Melange de Litterature. Publicación periódica.—Boston.
I, mayo-agosto de 1796.
The Lady and Gentleman’s Pocket Mag. of Literary and Polite Amusement.—N. Y.
I, agosto-noviembre de 1796.
The Lit. Museum, o Monthly Mag.—West Chester.
Enero-junio de 1797.
The Amer. Universal Mag.—Phila.
I-IV, 2 de enero de 1797-7 de marzo de 1798.
The Amer. Moral and Sentimental Mag.—N. Y.
I, 3 de julio de 1797-21 de mayo de 1798.
The Phila. Monthly Mag. o Universal Repository of Knowledge and Entertainment.—Phila.
I-II, enero-septiembre de 1798.
Amer. Museum o Annual Register.—Phila. 1798.
The Key.—Frederick Town.
N.ºs 1-27, 13 de enero-7 de julio de 1798.
[Sabin: “La publicación periódica más antigua emitida en Maryland. Se publicaron veintisiete números. Véase Hist. Mag., I-317.”]
Page 244
The Gleaner, una publicación miscelánea en tres volúmenes. De Constantia [Sra. Judith Sargent Murray].—Boston.
I-III, todos con fecha de febrero de 1798.
The Weekly Mag. of Original Essays, Fugitive Pieces, and Interesting Intelligence.—Filadelfia.
I-IV, del 3 de febrero de 1798 al 25 de mayo de 1799.
The Rural Mag.—Newark.
I, del 17 de febrero de 1798 al 9 de febrero de 1799.
The Dessert to the True American.—[Filadelfia.]
I, del 14 de julio de 1798 al 3 de julio de 1799.
[Título del primer número: The Desert.]
The Phila. Mag. or Monthly Review.—Filadelfia.
I, enero-junio de 1799.
National Mag., o un repositorio político, histórico, biográfico y literario.
I, números 1-4, 23er año de la Independencia estadounidense. 1799—[Richmond.]
II, número 5, 24º año de la Independencia estadounidense; sin lugar de publicación.
Números 6-7, 25º año [sic] de la Independencia estadounidense. 1800.
Número 6, Richmond, Virginia; número 7, Distrito de Columbia.
Número 8, sin lugar de publicación y sin fecha.
The Monthly Mag. and Amer. Review.—Nueva York.
I-III, abril de 1799-diciembre de 1800.
Child of Pallas. Dedicado principalmente a las bellas letras.—Baltimore.
I, números 1-8, 1800.
The Columbian Phenix and Boston Review.—Boston.
I, enero-julio de 1800.
[Página de título dice: “Volumen I para el año 1800.”]
The Ladies’ Museum.—Filadelfia.
I, números 1-14 (excepto los números 7, 11, 13), del 8 de marzo al 7 de junio de 1800.
25 de febrero de 1800—Propuestas para imprimir The Ladies’ Museum.
The Baltimore Weekly Mag.—Baltimore.
26 de abril de 1800-27 de mayo de 1801.
I-III, todos con fecha de febrero de 1798.
The Weekly Mag. of Original Essays, Fugitive Pieces, and Interesting Intelligence.—Filadelfia.
I-IV, del 3 de febrero de 1798 al 25 de mayo de 1799.
The Rural Mag.—Newark.
I, del 17 de febrero de 1798 al 9 de febrero de 1799.
The Dessert to the True American.—[Filadelfia.]
I, del 14 de julio de 1798 al 3 de julio de 1799.
[Título del primer número: The Desert.]
The Phila. Mag. or Monthly Review.—Filadelfia.
I, enero-junio de 1799.
National Mag., o un repositorio político, histórico, biográfico y literario.
I, números 1-4, 23er año de la Independencia estadounidense. 1799—[Richmond.]
II, número 5, 24º año de la Independencia estadounidense; sin lugar de publicación.
Números 6-7, 25º año [sic] de la Independencia estadounidense. 1800.
Número 6, Richmond, Virginia; número 7, Distrito de Columbia.
Número 8, sin lugar de publicación y sin fecha.
The Monthly Mag. and Amer. Review.—Nueva York.
I-III, abril de 1799-diciembre de 1800.
Child of Pallas. Dedicado principalmente a las bellas letras.—Baltimore.
I, números 1-8, 1800.
The Columbian Phenix and Boston Review.—Boston.
I, enero-julio de 1800.
[Página de título dice: “Volumen I para el año 1800.”]
The Ladies’ Museum.—Filadelfia.
I, números 1-14 (excepto los números 7, 11, 13), del 8 de marzo al 7 de junio de 1800.
25 de febrero de 1800—Propuestas para imprimir The Ladies’ Museum.
The Baltimore Weekly Mag.—Baltimore.
26 de abril de 1800-27 de mayo de 1801.
Page 245
The Phila. Repository and Weekly Register.—Filadelfia.
I-V, 15 de noviembre de 1800-29 de junio de 1805.
The Port Folio.—Filadelfia.
I-V, 1801-1805. I-VI, 1806-1808. I-IV, 1809-1810.
The Lady’s Mag. and Musical Repository.—Nueva York.
I-III, enero de 1801-junio de 1802.
The Amer. Review and Lit. Journal.—Nueva York.
I-II, 1801-1802.
The Repository of Knowledge, Historical, Literary, Miscellaneous, and Theological.—Filadelfia.
I, números 1-2. Abril, mayo [?], 1801.
Holcombe’s Georgia Analytical Repository.—Savannah.
II, 1802.
The Juvenile Mag. or Miscellaneous Repository of Useful Information.—Filadelfia.
II, 1802; III, 1803; IV, 1802 [1804?].
The Balance and Columbian Repository.—Hudson (Nueva York).
I-VII, 1802-1808.
The New England Quarterly Mag., que abarca literatura, moral y entretenimiento.—Boston.
Números 1-3, abril-diciembre de 1802.
The Weekly Visitor, or Ladies’ Miscellany.—Nueva York.
I, 9 de octubre de 1802-2 de abril de 1803.
The Boston Weekly Mag., dedicado a la moral, la literatura, la biografía, la historia, las bellas artes, la agricultura, etc.—Boston.
I-III, 30 de octubre de 1802-19 de octubre de 1805.
The Mirror.—Filadelfia.
I-II, 1803.
[The Mirror, números 1-110, 23 de enero de 1779-27 de mayo de 1780, Edimburgo.]
The Connoisseur.—Filadelfia.
I-IV, 1803.
[Reimpresión de Select English Classics, XXVII-XXX, Londres 1775, etc.]
I-V, 15 de noviembre de 1800-29 de junio de 1805.
The Port Folio.—Filadelfia.
I-V, 1801-1805. I-VI, 1806-1808. I-IV, 1809-1810.
The Lady’s Mag. and Musical Repository.—Nueva York.
I-III, enero de 1801-junio de 1802.
The Amer. Review and Lit. Journal.—Nueva York.
I-II, 1801-1802.
The Repository of Knowledge, Historical, Literary, Miscellaneous, and Theological.—Filadelfia.
I, números 1-2. Abril, mayo [?], 1801.
Holcombe’s Georgia Analytical Repository.—Savannah.
II, 1802.
The Juvenile Mag. or Miscellaneous Repository of Useful Information.—Filadelfia.
II, 1802; III, 1803; IV, 1802 [1804?].
The Balance and Columbian Repository.—Hudson (Nueva York).
I-VII, 1802-1808.
The New England Quarterly Mag., que abarca literatura, moral y entretenimiento.—Boston.
Números 1-3, abril-diciembre de 1802.
The Weekly Visitor, or Ladies’ Miscellany.—Nueva York.
I, 9 de octubre de 1802-2 de abril de 1803.
The Boston Weekly Mag., dedicado a la moral, la literatura, la biografía, la historia, las bellas artes, la agricultura, etc.—Boston.
I-III, 30 de octubre de 1802-19 de octubre de 1805.
The Mirror.—Filadelfia.
I-II, 1803.
[The Mirror, números 1-110, 23 de enero de 1779-27 de mayo de 1780, Edimburgo.]
The Connoisseur.—Filadelfia.
I-IV, 1803.
[Reimpresión de Select English Classics, XXVII-XXX, Londres 1775, etc.]
Page 246
The Mass. Missionary Mag.—Salem.
I-V, mayo de 1803-mayo de 1808.
The Lit. Mag. and Amer. Register.—Filadelfia.
I-VIII, octubre de 1803-diciembre de 1807.
The Monthly Anthology and Boston Review.—Boston.
I-IX, 1804-1810.
The Corrector. De Toby Tickler.—Nueva York.
Números 1-10, 28 de marzo-26 de abril de 1804.
[Clasificado como periódico, pero más bien como revista.]
The Lit. Tablet.—Hanover (Nuevo Hampshire).
II, números 1, 6-10, 13. 19 de septiembre de 1804-6 de marzo de 1805.
III, 25 de septiembre de 1805-13 de agosto de 1806.
Weekly Monitor.—Filadelfia.
I, números 17, 21, 23. 6 de octubre-17 de noviembre de 1804.
The Companion Weekly Miscellany.—Baltimora.
I-II, 3 de noviembre de 1804-25 de octubre de 1806.
The Evening Fireside; o Weekly Intelligence in Civil, Natural, Moral, Literary and Religious Worlds.—Filadelfia.
I-II, 7 de diciembre de 1804-27 de diciembre de 1806.
[Título del volumen II: The Evening Fireside or Literary Miscellany.]
The Lit. Miscellany, que incluye disertaciones y ensayos sobre temas de literatura, ciencia y moral… con reseñas ocasionales.—Cambridge.
I-II, 1805-1806.
The Monthly Register and Review of the U.S.—Charleston, Carolina del Sur y Nueva York.
I-IV, enero de 1805-diciembre de 1807.
The Apollo, o Weekly Lit. Mag.—Wilmington, Delaware.
I, números 2-11, 17, 19. 23 de febrero-22 de junio de 1805.
The Norfolk Repository, dedicado a noticias, política, moral y literatura culta.—Dedham, Massachusetts.
I-III, 14 de mayo de 1805-29 de noviembre de 1808.
The Panoplist, o the Christian’s Armory.—Boston.
I-V, mayo de 1803-mayo de 1808.
The Lit. Mag. and Amer. Register.—Filadelfia.
I-VIII, octubre de 1803-diciembre de 1807.
The Monthly Anthology and Boston Review.—Boston.
I-IX, 1804-1810.
The Corrector. De Toby Tickler.—Nueva York.
Números 1-10, 28 de marzo-26 de abril de 1804.
[Clasificado como periódico, pero más bien como revista.]
The Lit. Tablet.—Hanover (Nuevo Hampshire).
II, números 1, 6-10, 13. 19 de septiembre de 1804-6 de marzo de 1805.
III, 25 de septiembre de 1805-13 de agosto de 1806.
Weekly Monitor.—Filadelfia.
I, números 17, 21, 23. 6 de octubre-17 de noviembre de 1804.
The Companion Weekly Miscellany.—Baltimora.
I-II, 3 de noviembre de 1804-25 de octubre de 1806.
The Evening Fireside; o Weekly Intelligence in Civil, Natural, Moral, Literary and Religious Worlds.—Filadelfia.
I-II, 7 de diciembre de 1804-27 de diciembre de 1806.
[Título del volumen II: The Evening Fireside or Literary Miscellany.]
The Lit. Miscellany, que incluye disertaciones y ensayos sobre temas de literatura, ciencia y moral… con reseñas ocasionales.—Cambridge.
I-II, 1805-1806.
The Monthly Register and Review of the U.S.—Charleston, Carolina del Sur y Nueva York.
I-IV, enero de 1805-diciembre de 1807.
The Apollo, o Weekly Lit. Mag.—Wilmington, Delaware.
I, números 2-11, 17, 19. 23 de febrero-22 de junio de 1805.
The Norfolk Repository, dedicado a noticias, política, moral y literatura culta.—Dedham, Massachusetts.
I-III, 14 de mayo de 1805-29 de noviembre de 1808.
The Panoplist, o the Christian’s Armory.—Boston.
Page 247
I-III, junio de 1805-mayo de 1808.
IV-VI, junio de 1808-mayo de 1811. [Título: El panóplico y misionero
Mag. United.]
The Miscellany.—Trenton.
I, 24 de junio-25 de noviembre de 1805 [incompleto].
The Boston Mag.—Boston.
I, 26 de octubre de 1805-26 de abril de 1806.
[Continuación de The Boston Weekly Mag.]
The Polyanthos.—Boston.
I-V, diciembre de 1805-julio de 1807.
The Theatrical Censor. Por un estadounidense.—Filadelfia.
Números 1-17, 9 de diciembre de 1805-3 de marzo de 1806.
The Weekly Visitant.—Salem.
I, 1806.
The Thespian Mirror.—Nueva York.
I, números 2, 3-4 de enero y 11 de enero de 1806.
The Emerald.—Boston.
I-II, nueva serie I, 3 de mayo de 1806-15 de octubre de 1808.
The Weekly Inspector.—Nueva York.
I-II (incompleto), 6 de septiembre de 1806-3 de agosto de 1807.
The Theatrical Censor and Critical Miscellany.—Filadelfia.
Números I-XIII, 27 de septiembre-13 de diciembre de 1806.
The Lancaster Repository.—Lancaster.
I, números 15-19, 15 de noviembre-13 de diciembre de 1806.
The Observer., y Repertorio de ensayos originales y seleccionados, en verso y prosa, sobre temas de literatura culta, etc.—Baltimore.
I-II, 29 de noviembre de 1806-26 de diciembre de 1807.
The Amer. Register o Repositorio general de historia, política y ciencia.
—Filadelfia.
I-VII, para los años 1806-1810. Impreso entre 1807-1811.
Un libro. Una obra periódica.—Nueva York.
IV-VI, junio de 1808-mayo de 1811. [Título: El panóplico y misionero
Mag. United.]
The Miscellany.—Trenton.
I, 24 de junio-25 de noviembre de 1805 [incompleto].
The Boston Mag.—Boston.
I, 26 de octubre de 1805-26 de abril de 1806.
[Continuación de The Boston Weekly Mag.]
The Polyanthos.—Boston.
I-V, diciembre de 1805-julio de 1807.
The Theatrical Censor. Por un estadounidense.—Filadelfia.
Números 1-17, 9 de diciembre de 1805-3 de marzo de 1806.
The Weekly Visitant.—Salem.
I, 1806.
The Thespian Mirror.—Nueva York.
I, números 2, 3-4 de enero y 11 de enero de 1806.
The Emerald.—Boston.
I-II, nueva serie I, 3 de mayo de 1806-15 de octubre de 1808.
The Weekly Inspector.—Nueva York.
I-II (incompleto), 6 de septiembre de 1806-3 de agosto de 1807.
The Theatrical Censor and Critical Miscellany.—Filadelfia.
Números I-XIII, 27 de septiembre-13 de diciembre de 1806.
The Lancaster Repository.—Lancaster.
I, números 15-19, 15 de noviembre-13 de diciembre de 1806.
The Observer., y Repertorio de ensayos originales y seleccionados, en verso y prosa, sobre temas de literatura culta, etc.—Baltimore.
I-II, 29 de noviembre de 1806-26 de diciembre de 1807.
The Amer. Register o Repositorio general de historia, política y ciencia.
—Filadelfia.
I-VII, para los años 1806-1810. Impreso entre 1807-1811.
Un libro. Una obra periódica.—Nueva York.
Page 248
[pp. 1-20], 1807.
Salmagundi.—N. Y.
I-II, 4 de feb. de 1807-25 de ene. de 1808.
The Pastime.—Schenectady.
I, n.ºs 1-18, 21 de feb.-1 de ago. de 1807.
II, n.ºs 1-2, 14 y 21 de mayo de 1808.
Spectacles.—Balto.
I, n.ºs 6, 7, 25, 28—13 de junio, 20 de junio, 31 de oct., 21 de nov. de 1807.
The Thistle. An Original Work.—Boston.
I, n.º 1, 4 de ago. de 1807.
The Lady’s Weekly Miscellany.—N. Y.
V, n.ºs 44-46, 49, 29 de ago.-3 de oct. de 1807.
VII-VIII (incompleto), 30 de abr. de 1808-8 de abr. de 1809.
The Wonderful Mag. and Extraordinary Museum.—Carlisle, Pa.
I, 1808.
Charms of Literature, que contiene una colección de piezas curiosas e interesantes en prosa y verso.—Trenton.
1808.
The Washington Expositor.—Washington City.
I, 1808.
The Eye: By Obadiah Optic.—Filadelfia.
I, 7 de ene.-30 de jun. de 1808.
The Lit. Mirror.—Portsmouth, N. H.
I (incompleto), 20 de feb. de 1808-11 de feb. de 1809.
The Argus of Western America.—Frankfort (Ken.).
I, n.ºs 9, 11, 13—24 de mar., 7 y 21 de abr. de 1808.
The Gleaner, o Monthly Mag.—Lancaster (Penn.).
I-II, n.ºs 1-3, sept. de 1808-nov. de 1809.
Boston Mirror.—Boston.
I-II, n.ºs 1, 2, 4-40, 22 de oct. de 1808-21 de jul. de 1810.
The Amer. Mag. of Wonders.—N. Y.
Salmagundi.—N. Y.
I-II, 4 de feb. de 1807-25 de ene. de 1808.
The Pastime.—Schenectady.
I, n.ºs 1-18, 21 de feb.-1 de ago. de 1807.
II, n.ºs 1-2, 14 y 21 de mayo de 1808.
Spectacles.—Balto.
I, n.ºs 6, 7, 25, 28—13 de junio, 20 de junio, 31 de oct., 21 de nov. de 1807.
The Thistle. An Original Work.—Boston.
I, n.º 1, 4 de ago. de 1807.
The Lady’s Weekly Miscellany.—N. Y.
V, n.ºs 44-46, 49, 29 de ago.-3 de oct. de 1807.
VII-VIII (incompleto), 30 de abr. de 1808-8 de abr. de 1809.
The Wonderful Mag. and Extraordinary Museum.—Carlisle, Pa.
I, 1808.
Charms of Literature, que contiene una colección de piezas curiosas e interesantes en prosa y verso.—Trenton.
1808.
The Washington Expositor.—Washington City.
I, 1808.
The Eye: By Obadiah Optic.—Filadelfia.
I, 7 de ene.-30 de jun. de 1808.
The Lit. Mirror.—Portsmouth, N. H.
I (incompleto), 20 de feb. de 1808-11 de feb. de 1809.
The Argus of Western America.—Frankfort (Ken.).
I, n.ºs 9, 11, 13—24 de mar., 7 y 21 de abr. de 1808.
The Gleaner, o Monthly Mag.—Lancaster (Penn.).
I-II, n.ºs 1-3, sept. de 1808-nov. de 1809.
Boston Mirror.—Boston.
I-II, n.ºs 1, 2, 4-40, 22 de oct. de 1808-21 de jul. de 1810.
The Amer. Mag. of Wonders.—N. Y.
Page 249
I-II, 1809.
The Thespian Monitor and Dramatick Miscellany.—Filadelfia.
I, N.º 1, 1809.
Select Reviews and Spirit of the Foreign Magazines.—Filadelfia.
I-IV, 1809-1810.
The Adviser or Vermont Evangelical Mag.—Middlebury.
I-II, 1809-1810.
The Ordeal.—Una revista crítica de política y literatura.—Boston.
I, enero-junio de 1809.
The Visitor.—Richmond.
I-II, 11 de febrero de 1809-4 de agosto de 1810.
Omnium Gatherum.—Boston.
I, noviembre de 1809-octubre de 1810.
Something. Editado por Nemo Nobody, Esq.—Boston.
I, 18 de noviembre de 1809-12 de mayo de 1810.
The Rambler’s Mag. and N. Y. Theatrical Register for the Season 1809-1810.—Nueva York.
I, N.os 1-3; II, N.º 4. [Sabin: “(1809).”]
The Quarterly Review.—Impreso en Londres; reimpreso en Nueva York.
I-IV (febrero de 1809-noviembre de 1810).—Nueva York, 1810.
The Hive, o una colección de pensamientos sobre temas civiles, morales, sentimentales y religiosos, destinada a ser un repositorio de frases sentenciosas, ingeniosas y pertinentes en verso y en prosa.—Hartford, 1810.
The Mirror of Taste and Dramatic Censor.—Filadelfia.
I-II, 1810.
The Phila. Repertory, dedicado a la literatura y a la información útil.—Filadelfia.
I, 5 de mayo de 1810-27 de abril de 1811.
The Harvard Lyceum.—Cambridge.
I, 14 de julio de 1810-9 de marzo de 1811.
The Thespian Monitor and Dramatick Miscellany.—Filadelfia.
I, N.º 1, 1809.
Select Reviews and Spirit of the Foreign Magazines.—Filadelfia.
I-IV, 1809-1810.
The Adviser or Vermont Evangelical Mag.—Middlebury.
I-II, 1809-1810.
The Ordeal.—Una revista crítica de política y literatura.—Boston.
I, enero-junio de 1809.
The Visitor.—Richmond.
I-II, 11 de febrero de 1809-4 de agosto de 1810.
Omnium Gatherum.—Boston.
I, noviembre de 1809-octubre de 1810.
Something. Editado por Nemo Nobody, Esq.—Boston.
I, 18 de noviembre de 1809-12 de mayo de 1810.
The Rambler’s Mag. and N. Y. Theatrical Register for the Season 1809-1810.—Nueva York.
I, N.os 1-3; II, N.º 4. [Sabin: “(1809).”]
The Quarterly Review.—Impreso en Londres; reimpreso en Nueva York.
I-IV (febrero de 1809-noviembre de 1810).—Nueva York, 1810.
The Hive, o una colección de pensamientos sobre temas civiles, morales, sentimentales y religiosos, destinada a ser un repositorio de frases sentenciosas, ingeniosas y pertinentes en verso y en prosa.—Hartford, 1810.
The Mirror of Taste and Dramatic Censor.—Filadelfia.
I-II, 1810.
The Phila. Repertory, dedicado a la literatura y a la información útil.—Filadelfia.
I, 5 de mayo de 1810-27 de abril de 1811.
The Harvard Lyceum.—Cambridge.
I, 14 de julio de 1810-9 de marzo de 1811.
Page 250
ÍNDICE.
[Las reimpresiones están indicadas en negrita.]
Un proverbio holandés, 121, 138
Una fábula (Gellert), 28
Una visión general de Suiza, etc., 136
Una canción para beber alemana, 70
Una historia de la literatura americana (M. C. Tyler), 11
Una humilde imitación, etc., 155
Una traducción literal de la oda del Rey de Prusia, 18, 105
Un boceto de los Alpes, etc., 158
Una canción (Frederick), 18
Un soneto (Jacobi), 68, 85
Adams, C. F., 3
Adams, J. Q., 2, 3, 204
Discurso en la inauguración de la biblioteca Bechstein (M. D. Learned), 2
“Adelio”, 5, 16, 65, 66
Contra Fausto, 18, 155
Alberto de Werdendorff, 154
Allston, Washington, 188
Almanaque, 6, 11
Ambrosio o el monje (M. G. Lewis), 5, 35, 140, 146
American Mag.; o Monthly View, etc., 14
American Museum, 8
American Philosophical Society, 9, 215
Revolución estadounidense, 18
[Las reimpresiones están indicadas en negrita.]
Un proverbio holandés, 121, 138
Una fábula (Gellert), 28
Una visión general de Suiza, etc., 136
Una canción para beber alemana, 70
Una historia de la literatura americana (M. C. Tyler), 11
Una humilde imitación, etc., 155
Una traducción literal de la oda del Rey de Prusia, 18, 105
Un boceto de los Alpes, etc., 158
Una canción (Frederick), 18
Un soneto (Jacobi), 68, 85
Adams, C. F., 3
Adams, J. Q., 2, 3, 204
Discurso en la inauguración de la biblioteca Bechstein (M. D. Learned), 2
“Adelio”, 5, 16, 65, 66
Contra Fausto, 18, 155
Alberto de Werdendorff, 154
Allston, Washington, 188
Almanaque, 6, 11
Ambrosio o el monje (M. G. Lewis), 5, 35, 140, 146
American Mag.; o Monthly View, etc., 14
American Museum, 8
American Philosophical Society, 9, 215
Revolución estadounidense, 18
Page 251
Americana Germanica, 1, 3
Aminta (Gessner), 58
Amyntas [α] (Gessner), 25
Amyntas [β] (Gessner), 35
Annandius, 95, 99
El vidente de apariciones (Geisterseher de Schiller), 4
Decepción por una cita, 177
Los bacanales, 22
Bancroft, George, 3
Batalla de Hohenlinden, véase Sobre la batalla de Hohenlinden.
Benevolencia (Gellert), 17, 30, 58, 65
Benjamin Franklin como hombre de letras (J. B. McMaster), 14
Universidad de Berlín, 3
Biblioteca Pública de Boston, 9, 215
Bradford, Andrew, 13
Museo Británico, 17, 215
La jarra rota (Gessner), 32
Bruggeman, L. W., 17
Carga, 5, 20, 63
Bürger, 5, 18, 19, 20, 29, 31, 32, 34, 44, 68, 76, 80, 85, 146, 165, 169
Burlesca del estilo, etc., 5, 18, 143, 146
Por el difunto rey de Prusia, véase Relajación de la guerra.
Campbell, Thomas, vii, 6, 75, 153, 171, 180
Carlyle, 1
La carnación (Gessner), 75
El verano del norte de Carr, 161
Aminta (Gessner), 58
Amyntas [α] (Gessner), 25
Amyntas [β] (Gessner), 35
Annandius, 95, 99
El vidente de apariciones (Geisterseher de Schiller), 4
Decepción por una cita, 177
Los bacanales, 22
Bancroft, George, 3
Batalla de Hohenlinden, véase Sobre la batalla de Hohenlinden.
Benevolencia (Gellert), 17, 30, 58, 65
Benjamin Franklin como hombre de letras (J. B. McMaster), 14
Universidad de Berlín, 3
Biblioteca Pública de Boston, 9, 215
Bradford, Andrew, 13
Museo Británico, 17, 215
La jarra rota (Gessner), 32
Bruggeman, L. W., 17
Carga, 5, 20, 63
Bürger, 5, 18, 19, 20, 29, 31, 32, 34, 44, 68, 76, 80, 85, 146, 165, 169
Burlesca del estilo, etc., 5, 18, 143, 146
Por el difunto rey de Prusia, véase Relajación de la guerra.
Campbell, Thomas, vii, 6, 75, 153, 171, 180
Carlyle, 1
La carnación (Gessner), 75
El verano del norte de Carr, 161
Page 252
Channing, Geo. D., 1
Channing, W. E., 1, 17
Characteristic Sketch, etc., 128
Charlotte at the Tomb of Werter, 19, 181
Charlotte’s Soliloquy, etc., 5, 19, 125
Chase, The (Bürger), traducido por Scott, 5, 34, 76
Check-list of American Magazines, etc. (P. L. Ford), 8
Claudine von Villa Bella (Goethe), 20, 80
Cloud King, The, 18, 19, 140, 146
Cogan’s, Dr., Travels on the Rhine, 71
Coleridge, 1
Collyer, Mary, 58
Cooper, J. F., 3
Cow Boy’s Chaunt (Ranz des Vaches), 19, 180
Cramer, William, véase Creamer, Wm.
Creamer (o Cramer), William, 1
Damon and Daphne (Gessner), 51
Dancing Bear, The (Gellert), 57, 161
Daphne-Chloe, véase First Idyl of Gesner.
Death of Abel (Gessner), 4, 20
Death of Werter, 19, 126
Descent of Odin, 128, 175
Dictionary of Books Relating to America (Sabin), 216, 219, 223
Die Leiden des jungen Werthers (Goethe), 19, 24
Die Zauberlôte (Mozart’s Zauberflöte), 75, 85
Dunlap, W., 27
Dwight, Henry E., 3
Channing, W. E., 1, 17
Characteristic Sketch, etc., 128
Charlotte at the Tomb of Werter, 19, 181
Charlotte’s Soliloquy, etc., 5, 19, 125
Chase, The (Bürger), traducido por Scott, 5, 34, 76
Check-list of American Magazines, etc. (P. L. Ford), 8
Claudine von Villa Bella (Goethe), 20, 80
Cloud King, The, 18, 19, 140, 146
Cogan’s, Dr., Travels on the Rhine, 71
Coleridge, 1
Collyer, Mary, 58
Cooper, J. F., 3
Cow Boy’s Chaunt (Ranz des Vaches), 19, 180
Cramer, William, véase Creamer, Wm.
Creamer (o Cramer), William, 1
Damon and Daphne (Gessner), 51
Dancing Bear, The (Gellert), 57, 161
Daphne-Chloe, véase First Idyl of Gesner.
Death of Abel (Gessner), 4, 20
Death of Werter, 19, 126
Descent of Odin, 128, 175
Dictionary of Books Relating to America (Sabin), 216, 219, 223
Die Leiden des jungen Werthers (Goethe), 19, 24
Die Zauberlôte (Mozart’s Zauberflöte), 75, 85
Dunlap, W., 27
Dwight, Henry E., 3
Page 253
Influencia temprana de la literatura alemana en América (F. H. Wilkens), 3
La división de la Tierra, 17
Ella, 130, 136
Ellenore, véase Leonora [α], 32
Emerson, 3
Emilia Galotti (Lessing), traducción de Fanny Holycroft, 4
Inglaterra, viii, 1, 3, 4, 14, 19, 20, 76
Epigramas (Lessing), 71
Epitafio de Haller, 21
El rey del bosque (Goethe), vii, 5, 18, 20, 34, 35, 140
La hija del rey del bosque, 5, 18, 35, 140
Everett, A. H., 3
Everett, Edward, 1, 2
Fábula (Gellert), 27
Fábulas y cuentos (Gellert), 17
Fausto, 13, 18, 155
El rey del fuego, 18, 19, 140, 146
Primera idila de Gesner: Dafne-Cloe, 27
La mosca (Gellert), 54
Follen, Karl, 1
Ford, P. L., 8
Influencia extranjera en la educación en los EE. UU. (B. A. Hinsdale), 2
Resumen poético y político extranjero, 170
Olvidaos de mí, 82
Fowler, El (Schickaneder), 75, 85
Franklin, Benjamin, 2, 13, 14
La división de la Tierra, 17
Ella, 130, 136
Ellenore, véase Leonora [α], 32
Emerson, 3
Emilia Galotti (Lessing), traducción de Fanny Holycroft, 4
Inglaterra, viii, 1, 3, 4, 14, 19, 20, 76
Epigramas (Lessing), 71
Epitafio de Haller, 21
El rey del bosque (Goethe), vii, 5, 18, 20, 34, 35, 140
La hija del rey del bosque, 5, 18, 35, 140
Everett, A. H., 3
Everett, Edward, 1, 2
Fábula (Gellert), 27
Fábulas y cuentos (Gellert), 17
Fausto, 13, 18, 155
El rey del fuego, 18, 19, 140, 146
Primera idila de Gesner: Dafne-Cloe, 27
La mosca (Gellert), 54
Follen, Karl, 1
Ford, P. L., 8
Influencia extranjera en la educación en los EE. UU. (B. A. Hinsdale), 2
Resumen poético y político extranjero, 170
Olvidaos de mí, 82
Fowler, El (Schickaneder), 75, 85
Franklin, Benjamin, 2, 13, 14
Page 254
Federico y Alicia (Goethe), 20, 80
Federico el Grande, 16, 18, 96, 99, 101, 105, 106, 109, 110, 112, 113,
116, 117, 119, 121, 138, 140, 158, 161
Amistad, 36
Del alemán, 56
Del alemán de Gesner, 81
Del alemán de Lessing, 73
Del rúnico, 173
Galleret, véase Gellert.
Geisterseher (Schiller), 4
Gellert, 1, 5, 16, 17, 19, 20, 27, 28, 30, 54, 56, 57, 58, 65, 161
General Magazine, The, 13
El alemán como elemento cultural, etc. (M. D. Learned), 3
La influencia alemana en Samuel Taylor Coleridge (J. L. Haney), 1
Instrucción en alemán en las escuelas estadounidenses (L. Viereck), 2
Literatura alemana en inglés antes de 1790 (J. L. Haney), 1
Alemania, vii, 1, 2, 3, 6, 14, 15, 17, 19, 153, 155, 191
Gessner, 4, 5, 16, 17, 19, 20, 21, 25, 27, 29, 32, 35, 36, 39, 41, 43, 51,
58, 61, 65, 73, 75, 80, 81, 85
Goethe, 1, 5, 13, 17, 19, 20, 23, 24, 34, 80
Verso dorado de Pitágoras, 6
El castillo gótico, 138
Universidad de Gotinga, 1, 2, 3
Göttingische Anzeigen, 2
Gray, Thomas, vii, 18, 128, 159, 175
Grim, rey de los fantasmas, 18, 152
El espíritu guardián (Matthisson), 67
Federico el Grande, 16, 18, 96, 99, 101, 105, 106, 109, 110, 112, 113,
116, 117, 119, 121, 138, 140, 158, 161
Amistad, 36
Del alemán, 56
Del alemán de Gesner, 81
Del alemán de Lessing, 73
Del rúnico, 173
Galleret, véase Gellert.
Geisterseher (Schiller), 4
Gellert, 1, 5, 16, 17, 19, 20, 27, 28, 30, 54, 56, 57, 58, 65, 161
General Magazine, The, 13
El alemán como elemento cultural, etc. (M. D. Learned), 3
La influencia alemana en Samuel Taylor Coleridge (J. L. Haney), 1
Instrucción en alemán en las escuelas estadounidenses (L. Viereck), 2
Literatura alemana en inglés antes de 1790 (J. L. Haney), 1
Alemania, vii, 1, 2, 3, 6, 14, 15, 17, 19, 153, 155, 191
Gessner, 4, 5, 16, 17, 19, 20, 21, 25, 27, 29, 32, 35, 36, 39, 41, 43, 51,
58, 61, 65, 73, 75, 80, 81, 85
Goethe, 1, 5, 13, 17, 19, 20, 23, 24, 34, 80
Verso dorado de Pitágoras, 6
El castillo gótico, 138
Universidad de Gotinga, 1, 2, 3
Göttingische Anzeigen, 2
Gray, Thomas, vii, 18, 128, 159, 175
Grim, rey de los fantasmas, 18, 152
El espíritu guardián (Matthisson), 67
Page 255
Haller, 5, 16, 20, 21, 25, 27, 78
Haney, John L., 1
Carta de Hans a Notchie, 151
Universidad de Harvard, 1, 3, 215
El fantasma de Havardur, cf. Oda rúnica.
Hawkesworth, Dr., 121, 161
Universidad de Heidelberg, 3
Helmuth, J. H. C., 2
Herbert, Sr., 77
Herder, 35, 140
Hermann und Dorothea (Goethe), 13
Herzfeld, Georg, 1, 20
Hinsdale, B. A., 2
Estudio histórico de la poesía alemana (Taylor), 29, 32
Hoffnung (“Adelio”), 16, 65
Holcroft, Fanny, 4
Hooper, W., 25, 29, 35, 65, 73, 75
Hope (“Adelio”), 66
Hopkinson, Francis, 1, 17, 194
Hrim Thor; o el Rey del Invierno, 18, 152
Idilios (Gessner), 4, 5, 16, 20
Invitación a la alegría, 59
Jacobi, 5, 20, 68, 85
James, E. J., 2
Diario de un viaje por Silesia (J. Q. Adams), 2, 204
Haney, John L., 1
Carta de Hans a Notchie, 151
Universidad de Harvard, 1, 3, 215
El fantasma de Havardur, cf. Oda rúnica.
Hawkesworth, Dr., 121, 161
Universidad de Heidelberg, 3
Helmuth, J. H. C., 2
Herbert, Sr., 77
Herder, 35, 140
Hermann und Dorothea (Goethe), 13
Herzfeld, Georg, 1, 20
Hinsdale, B. A., 2
Estudio histórico de la poesía alemana (Taylor), 29, 32
Hoffnung (“Adelio”), 16, 65
Holcroft, Fanny, 4
Hooper, W., 25, 29, 35, 65, 73, 75
Hope (“Adelio”), 66
Hopkinson, Francis, 1, 17, 194
Hrim Thor; o el Rey del Invierno, 18, 152
Idilios (Gessner), 4, 5, 16, 20
Invitación a la alegría, 59
Jacobi, 5, 20, 68, 85
James, E. J., 2
Diario de un viaje por Silesia (J. Q. Adams), 2, 204
Page 256
Kiampe Viiser, 35
Rey de Prusia; véase Federico el Grande.
Oda del Rey de Prusia, 18, 109
Klopstock, 1, 4, 5, 6, 20, 66, 75
Kotzebue, 5, 20, 64
Krummacher, 15, 16
Kunze, J. C., 2
Ladd, Dr., 125, 128, 130
La muchacha de belleza incomparable (Bürger), 29, 32, 80
Learned, M. D., 2, 3
Leftly, C., 163, 170
Leiden, de Werther el joven (Goethe); véase Werter.
Lenore (Bürger); véase Leonora, 19, 146
Leonora [α] (Bürger), traducido por Wm. Taylor, 5, 19, 32, 34
Leonora [β] (Bürger), 44
Leonora [γ] (Bürger), 68
Lessing, 1, 4, 5, 19, 20, 33, 60, 71, 73
Carta LXI de Las penas de Werter en verso, 16, 19, 23
Las cartas de Charlotte, 19
Lewis, M. G., vii, 5, 15, 32, 34, 35, 80, 140, 146, 147, 152, 154, 162
Biblioteca del Congreso, 9, 215
Historia literaria de la Revolución Americana (M. C. Tyler), 10
La industria literaria de los alemanes, 17
Longfellow, 3
Lycas (Gessner), 36
Rey de Prusia; véase Federico el Grande.
Oda del Rey de Prusia, 18, 109
Klopstock, 1, 4, 5, 6, 20, 66, 75
Kotzebue, 5, 20, 64
Krummacher, 15, 16
Kunze, J. C., 2
Ladd, Dr., 125, 128, 130
La muchacha de belleza incomparable (Bürger), 29, 32, 80
Learned, M. D., 2, 3
Leftly, C., 163, 170
Leiden, de Werther el joven (Goethe); véase Werter.
Lenore (Bürger); véase Leonora, 19, 146
Leonora [α] (Bürger), traducido por Wm. Taylor, 5, 19, 32, 34
Leonora [β] (Bürger), 44
Leonora [γ] (Bürger), 68
Lessing, 1, 4, 5, 19, 20, 33, 60, 71, 73
Carta LXI de Las penas de Werter en verso, 16, 19, 23
Las cartas de Charlotte, 19
Lewis, M. G., vii, 5, 15, 32, 34, 35, 80, 140, 146, 147, 152, 154, 162
Biblioteca del Congreso, 9, 215
Historia literaria de la Revolución Americana (M. C. Tyler), 10
La industria literaria de los alemanes, 17
Longfellow, 3
Lycas (Gessner), 36
Page 257
McMaster, J. B., 14
Matthisson, 5, 20, 29, 67
Memorias de John Quincy Adams (C. F. Adams), 3
Mesías (Klopstock), 4, 5, 66
Mirtil y Thirsis (Gessner), 21
Misceláneas, 7
El monje, véase Ambrosio.
Montgomery, James, 76, 163, 169, 175, 176
Monthly Review (Londres), 3
Morley, Henry, vii, 32
The Morning (Haller), 16, 25, 27
Canción matutina (Gessner), 81
Canción matutina de alabanza (Patzke), 62
La rosa musgosa (Krummacher), 15, 16
Mozart, 76, 178
La carta del señor Voltaire, etc., 18, 116
Mirtil y Dafne (Gessner), 41
Mirtillo (Gessner), 39
El nombre desconocido (Klopstock), de T. Campbell, 6, 75
Narcisa, 19, 125
Navegación (Gessner), 16, 61
Calendario de Nueva Inglaterra, 13
Nuevas idilias de Gessner, véase Hooper, W.
Nuevas idilias, de S. Gessner, 5
New Weekly Journal, 13
Newport Mercury, 6, 75
El periódico, 6, 10, 11
Matthisson, 5, 20, 29, 67
Memorias de John Quincy Adams (C. F. Adams), 3
Mesías (Klopstock), 4, 5, 66
Mirtil y Thirsis (Gessner), 21
Misceláneas, 7
El monje, véase Ambrosio.
Montgomery, James, 76, 163, 169, 175, 176
Monthly Review (Londres), 3
Morley, Henry, vii, 32
The Morning (Haller), 16, 25, 27
Canción matutina (Gessner), 81
Canción matutina de alabanza (Patzke), 62
La rosa musgosa (Krummacher), 15, 16
Mozart, 76, 178
La carta del señor Voltaire, etc., 18, 116
Mirtil y Dafne (Gessner), 41
Mirtillo (Gessner), 39
El nombre desconocido (Klopstock), de T. Campbell, 6, 75
Narcisa, 19, 125
Navegación (Gessner), 16, 61
Calendario de Nueva Inglaterra, 13
Nuevas idilias de Gessner, véase Hooper, W.
Nuevas idilias, de S. Gessner, 5
New Weekly Journal, 13
Newport Mercury, 6, 75
El periódico, 6, 10, 11
Page 258
Nosegay, El (Gessner), 65
Oberón, cf. Wieland.
Oda a la reciente Victoria, etc., 5, 18, 99
Oda a la adversidad (T. Gray), 18, 159
Oda a la muerte (Frederick), 18, 121, 161
Oda a la tarde, 71
Oda a la primavera, 62
Oda al drama alemán, 18, 159
Odas en las lenguas nórdica y galesa (T. Gray), 175
El anciano, El (Gessner), 21, 27
Sobre una carga de gorros franceses, etc., 108
Sobre leer los periódicos públicos, etc., 18, 112
Sobre leer Las penas de Werter, 19, 129
Sobre cantar “Vergiss Me Nicht” de Mozart, 178
Sobre la batalla de Hohenlinden (T. Campbell), 171, 180
Sobre la completa Victoria, etc., 18, 96
Sobre la muerte, etc. (T. Campbell), 153
Sobre la muerte del señor Handel, 154
Sobre la gloriosa Victoria, etc., 18, 101
Orlando, 139
El rey pintor, El (W. Allston), 18, 19, 183, 189
Parodia de El conde Walter de Bürger, 18, 76, 165
La hija del pastor, La (Bürger), cf. La doncella de Fair Wone, La.
Pasaje de El Mesías de Klopstock, 66
Patzke, 5, 20, 62
El campesino de los Alpes, 134, 140
Oberón, cf. Wieland.
Oda a la reciente Victoria, etc., 5, 18, 99
Oda a la adversidad (T. Gray), 18, 159
Oda a la muerte (Frederick), 18, 121, 161
Oda a la tarde, 71
Oda a la primavera, 62
Oda al drama alemán, 18, 159
Odas en las lenguas nórdica y galesa (T. Gray), 175
El anciano, El (Gessner), 21, 27
Sobre una carga de gorros franceses, etc., 108
Sobre leer los periódicos públicos, etc., 18, 112
Sobre leer Las penas de Werter, 19, 129
Sobre cantar “Vergiss Me Nicht” de Mozart, 178
Sobre la batalla de Hohenlinden (T. Campbell), 171, 180
Sobre la completa Victoria, etc., 18, 96
Sobre la muerte, etc. (T. Campbell), 153
Sobre la muerte del señor Handel, 154
Sobre la gloriosa Victoria, etc., 18, 101
Orlando, 139
El rey pintor, El (W. Allston), 18, 19, 183, 189
Parodia de El conde Walter de Bürger, 18, 76, 165
La hija del pastor, La (Bürger), cf. La doncella de Fair Wone, La.
Pasaje de El Mesías de Klopstock, 66
Patzke, 5, 20, 62
El campesino de los Alpes, 134, 140
Page 259
Pennsylvania Gazette, 13
Universidad de Pensilvania, vii, 2, 194, 215
Filadelfia, 8, 215
Philadelphia Library Company, 9, 215
Philadelphia Magazines, etc. (A. H. Smyth), 8, 11
Phila. Repository, 16
Phila. Weekly Mercury, 13, 14
Philandreia, 96
The Poem of Haller Versified, 78
Poesía lírica alemana, 15
Port Folio, 3, 8
Oración de Federico II, etc., 18, 158
Pringle, Sr., 2
Pro Patri Mori (Bürger), 31
Prólogo a una obra teatral, 95
Pye, J. H., 78
Quiz, 178
Ranz des Vaches, 16, 19, 156, 176
Relaxation of War (Frederick), 18, 110, 138, 140
Comentarios sobre la literatura nacional (W. E. Channing), 1
Informe del Comisionado de Educación, 2
The Royal Comet, 18, 113
Oda rúnica, 163, 170
Sabin, véase Dictionary of Books, etc.
El héroe escandinavo, 157
Universidad de Pensilvania, vii, 2, 194, 215
Filadelfia, 8, 215
Philadelphia Library Company, 9, 215
Philadelphia Magazines, etc. (A. H. Smyth), 8, 11
Phila. Repository, 16
Phila. Weekly Mercury, 13, 14
Philandreia, 96
The Poem of Haller Versified, 78
Poesía lírica alemana, 15
Port Folio, 3, 8
Oración de Federico II, etc., 18, 158
Pringle, Sr., 2
Pro Patri Mori (Bürger), 31
Prólogo a una obra teatral, 95
Pye, J. H., 78
Quiz, 178
Ranz des Vaches, 16, 19, 156, 176
Relaxation of War (Frederick), 18, 110, 138, 140
Comentarios sobre la literatura nacional (W. E. Channing), 1
Informe del Comisionado de Educación, 2
The Royal Comet, 18, 113
Oda rúnica, 163, 170
Sabin, véase Dictionary of Books, etc.
El héroe escandinavo, 157
Page 260
Schickeneder, 5, 76, 85
Schiller, 1, 4, 13, 19
Scott, Sir Walter, vii, 5, 15, 34, 76, 80
Seward, Sr., 159
“Sheller”, 5, 82
The Shoe Pinches (Kotzebue), 64
Silesia, véase Journal of a Tour Through S.
Smyth, A. H., 8, 11
The Soldier of the Alps, 179
Song (Jacobi), 85
Song (M. G. Lewis), 162
Song, traducido por el Sr. Herbert, 77
Song — de la versión en alemán, 73
The Song of a Runic Bard, 173
Song of the Swiss in a Strange Land, 19, 176, 177, 181
The Sorrows of Switzerland, 171
Sotheby, 2
Discurso del Príncipe de Brunswick, etc., 107
Discurso sobre las lenguas eruditas (Hon. Francis Hopkinson), 17, 194
Spencer, W. R., véase Leonora [γ].
The Squeaking Ghost, 18, 174, 182, 188
Stanley, J. T., véase Leonora [γ].
Stimmen der Völker (Herder), 35, 140
The Suicide (Gellert), 56
The Swallow (Lessing), 33
The Swedish Cottage, 161
The Swiss Emigrant’s Dream of Home, 19
The Swiss Exiles’ Song, 19
Schiller, 1, 4, 13, 19
Scott, Sir Walter, vii, 5, 15, 34, 76, 80
Seward, Sr., 159
“Sheller”, 5, 82
The Shoe Pinches (Kotzebue), 64
Silesia, véase Journal of a Tour Through S.
Smyth, A. H., 8, 11
The Soldier of the Alps, 179
Song (Jacobi), 85
Song (M. G. Lewis), 162
Song, traducido por el Sr. Herbert, 77
Song — de la versión en alemán, 73
The Song of a Runic Bard, 173
Song of the Swiss in a Strange Land, 19, 176, 177, 181
The Sorrows of Switzerland, 171
Sotheby, 2
Discurso del Príncipe de Brunswick, etc., 107
Discurso sobre las lenguas eruditas (Hon. Francis Hopkinson), 17, 194
Spencer, W. R., véase Leonora [γ].
The Squeaking Ghost, 18, 174, 182, 188
Stanley, J. T., véase Leonora [γ].
Stimmen der Völker (Herder), 35, 140
The Suicide (Gellert), 56
The Swallow (Lessing), 33
The Swedish Cottage, 161
The Swiss Emigrant’s Dream of Home, 19
The Swiss Exiles’ Song, 19
Page 261
Campesino suizo, 169
Suiza, vii, 16, 19, 136, 163, 169, 171, 175, 191
El regreso de Switzer, 19
La canción de hogar de Switzer, 19
Cuentos de terror y maravilla (M. G. Lewis), vii, 5, 32, 34, 35, 80, 140, 146, 152, 154
Cuentos de maravilla (M. G. Lewis); véase también Cuentos de terror y maravilla.
Taylor, William, de Norwich, 1, 5, 15, 29, 32, 69; véase también William Taylor von Norwich.
Wilhelm Tell; véase Wilhelm Tell.
Paráfrasis del Tercer Salmo, etc., 18, 106
Tirsis y Clío (Gessner), 25
Ticknor, George, 3
A una pequeña encantadora (Lessing), 33
A Clío (Gessner), 85
Traducciones de Lessing, 60
Traducciones del alemán, 83
Traducciones de las idilias de Gessner, 43
Traducción de una epístola, etc. (Frederick), 18, 119
Viajes por el norte de Alemania (H. E. Dwight), 3
Confianza en Dios, 6
Tschink, 4
Tyler, M. C., 10, 11
Canción universal de alabanza (Bürde), 63
U. S. Mag. and Democratic Rev., 3
El usurero (Gellert), 17
Suiza, vii, 16, 19, 136, 163, 169, 171, 175, 191
El regreso de Switzer, 19
La canción de hogar de Switzer, 19
Cuentos de terror y maravilla (M. G. Lewis), vii, 5, 32, 34, 35, 80, 140, 146, 152, 154
Cuentos de maravilla (M. G. Lewis); véase también Cuentos de terror y maravilla.
Taylor, William, de Norwich, 1, 5, 15, 29, 32, 69; véase también William Taylor von Norwich.
Wilhelm Tell; véase Wilhelm Tell.
Paráfrasis del Tercer Salmo, etc., 18, 106
Tirsis y Clío (Gessner), 25
Ticknor, George, 3
A una pequeña encantadora (Lessing), 33
A Clío (Gessner), 85
Traducciones de Lessing, 60
Traducciones del alemán, 83
Traducciones de las idilias de Gessner, 43
Traducción de una epístola, etc. (Frederick), 18, 119
Viajes por el norte de Alemania (H. E. Dwight), 3
Confianza en Dios, 6
Tschink, 4
Tyler, M. C., 10, 11
Canción universal de alabanza (Bürde), 63
U. S. Mag. and Democratic Rev., 3
El usurero (Gellert), 17
Page 262
“Van Vander Horderclogeth”, 5, 83
Versos del difunto rey de Prusia; véase también “Relajación de la guerra”.
Víctima de la ilusión mágica (Tschink), 4
Viereck, L., 2
La virtud recompensada (Gessner), 29
Carta de Voltaire; véase también “Carta del señor Voltaire”.
Wallenstein, 13
El viajero de Suiza, vii, 76, 163, 169, 175
El rey del agua, traducido por M. G. Lewis, 5, 18, 140, 146, 147
Webbe, John, 13, 14
Werter, 5, 16, 19, 20, 23, 24, 34, 125, 126, 127, 129, 130, 141, 158, 181
Epitafio de Werter, 19, 127, 130, 158
Despedida de Werter a Charlotte, 19, 141
Werther (Goethe); véase también Werter.
Las Indias Occidentales y otros poemas (James Montgomery), 176
Wieland, 1, 2
El cazador salvaje (Bürger), 85
El cazador feroz (Bürger); véase también “La caza”.
Wilhelm Tell (Schiller), 13, 19
Wilkens, F. H., 3, 4, 5, 19, 20
William Taylor von Norwich (Georg Herzfeld), 1
William Tell; véase también Wilhelm Tell.
Invierno, 18, 95
El rey del invierno; véase también Hrim Thor.
El deseo (Matthisson), 29
Versos del difunto rey de Prusia; véase también “Relajación de la guerra”.
Víctima de la ilusión mágica (Tschink), 4
Viereck, L., 2
La virtud recompensada (Gessner), 29
Carta de Voltaire; véase también “Carta del señor Voltaire”.
Wallenstein, 13
El viajero de Suiza, vii, 76, 163, 169, 175
El rey del agua, traducido por M. G. Lewis, 5, 18, 140, 146, 147
Webbe, John, 13, 14
Werter, 5, 16, 19, 20, 23, 24, 34, 125, 126, 127, 129, 130, 141, 158, 181
Epitafio de Werter, 19, 127, 130, 158
Despedida de Werter a Charlotte, 19, 141
Werther (Goethe); véase también Werter.
Las Indias Occidentales y otros poemas (James Montgomery), 176
Wieland, 1, 2
El cazador salvaje (Bürger), 85
El cazador feroz (Bürger); véase también “La caza”.
Wilhelm Tell (Schiller), 13, 19
Wilkens, F. H., 3, 4, 5, 19, 20
William Taylor von Norwich (Georg Herzfeld), 1
William Tell; véase también Wilhelm Tell.
Invierno, 18, 95
El rey del invierno; véase también Hrim Thor.
El deseo (Matthisson), 29
Page 263
El rey lobo, 18, 147
La pierna de madera, [α] (Gessner), 73
La pierna de madera, [β] (Gessner), 80
Wordsworth, William, vii, 155
Obras de Thomas Gray, editadas por Edmund Gosse, 128
Obras de W. E. Channing, 1
Escrito en Alemania, etc., 153
Escrito en Alemania, etc. (W. Wordsworth), 155
Los zefiros, [α] (Gessner), 27
Los zefiros, [β] (Gessner), 75
La pierna de madera, [α] (Gessner), 73
La pierna de madera, [β] (Gessner), 80
Wordsworth, William, vii, 155
Obras de Thomas Gray, editadas por Edmund Gosse, 128
Obras de W. E. Channing, 1
Escrito en Alemania, etc., 153
Escrito en Alemania, etc. (W. Wordsworth), 155
Los zefiros, [α] (Gessner), 27
Los zefiros, [β] (Gessner), 75
Page 264
Nota del transcriptor
Se han corregido los errores evidentes de impresión. Se ha mantenido la variación en la ortografía de los nombres propios.
Errores corregidos:
página 20: se insertó una coma faltante después de “Matthisson”.
página 49: se corrigió un error tipográfico: “lossened” se cambió por “loosened”.
página 51: se corrigió un error tipográfico: “mispent” se cambió por “misspent”.
página 62: se corrigió un error tipográfico: “Labt” se cambió por “Lobt”.
página 71: se corrigió un error tipográfico: “stillet” se cambió por “stiller”.
página 108: se insertó una comilla faltante después de “at stake!”.
página 112: se corrigió un error tipográfico: “withold” se cambió por “withhold”.
página 131: se insertó una comilla faltante antes de “I—yes,”.
página 135: se corrigió un error tipográfico: “happines” se cambió por “happiness”.
página 141: se corrigió un error tipográfico: “watry” se cambió por “wat’ry”.
página 144: se corrigió un error tipográfico: “hings” se cambió por “hinges”.
página 145: se insertó una comilla faltante después de “Thomas?”.
página 147: se corrigió un error tipográfico: “their” se cambió por “there”.
página 165: se corrigió un error tipográfico: “Burger’s” se cambió por “Bürger’s”.
página 172: se insertó una comilla faltante después de “blushing day!”.
página 175: se insertó una comilla faltante después de “cask’s out!”.
página 188: se corrigió un error tipográfico: “yes” se cambió por “eyes”.
página 188: se corrigió un error tipográfico: “figer” se cambió por “finger”.
página 194: se insertó una comilla faltante antes de “I must see thee”.
página 204: se corrigió un error tipográfico: “Helan” se cambió por “Helen”.
página 204: se corrigió un error tipográfico: “Bulow” se cambió por “Bülov”.
página 205: se insertó una comilla faltante antes de “Memoirs of”.
página 211: se corrigió un error tipográfico: “Wollstencraft’s” se cambió por “Wollstoncraft’s”.
página 217: se insertó una coma faltante después de “Scholar’s”.
página 229: se corrigió un error tipográfico: “Willam” se cambió por “William”.
Se han corregido los errores evidentes de impresión. Se ha mantenido la variación en la ortografía de los nombres propios.
Errores corregidos:
página 20: se insertó una coma faltante después de “Matthisson”.
página 49: se corrigió un error tipográfico: “lossened” se cambió por “loosened”.
página 51: se corrigió un error tipográfico: “mispent” se cambió por “misspent”.
página 62: se corrigió un error tipográfico: “Labt” se cambió por “Lobt”.
página 71: se corrigió un error tipográfico: “stillet” se cambió por “stiller”.
página 108: se insertó una comilla faltante después de “at stake!”.
página 112: se corrigió un error tipográfico: “withold” se cambió por “withhold”.
página 131: se insertó una comilla faltante antes de “I—yes,”.
página 135: se corrigió un error tipográfico: “happines” se cambió por “happiness”.
página 141: se corrigió un error tipográfico: “watry” se cambió por “wat’ry”.
página 144: se corrigió un error tipográfico: “hings” se cambió por “hinges”.
página 145: se insertó una comilla faltante después de “Thomas?”.
página 147: se corrigió un error tipográfico: “their” se cambió por “there”.
página 165: se corrigió un error tipográfico: “Burger’s” se cambió por “Bürger’s”.
página 172: se insertó una comilla faltante después de “blushing day!”.
página 175: se insertó una comilla faltante después de “cask’s out!”.
página 188: se corrigió un error tipográfico: “yes” se cambió por “eyes”.
página 188: se corrigió un error tipográfico: “figer” se cambió por “finger”.
página 194: se insertó una comilla faltante antes de “I must see thee”.
página 204: se corrigió un error tipográfico: “Helan” se cambió por “Helen”.
página 204: se corrigió un error tipográfico: “Bulow” se cambió por “Bülov”.
página 205: se insertó una comilla faltante antes de “Memoirs of”.
página 211: se corrigió un error tipográfico: “Wollstencraft’s” se cambió por “Wollstoncraft’s”.
página 217: se insertó una coma faltante después de “Scholar’s”.
página 229: se corrigió un error tipográfico: “Willam” se cambió por “William”.
Page 265
*** FIN DE LAS TRADUCCIONES DE LIBROS ELECTRÓNICOS DE PROJECT GUTENBERG
DE POESÍA ALEMÁN EN REVISTAS AMERICANAS 1741-1810 ***
Las ediciones actualizadas reemplazarán a las anteriores; las ediciones antiguas serán renombradas.
Al crear estas obras a partir de ediciones impresas que no están protegidas por la ley de derechos de autor de los Estados Unidos, nadie posee derechos de autor en estos trabajos. Por lo tanto, la Fundación (¡y usted!) puede copiarlos y distribuirlos en los Estados Unidos sin permiso y sin pagar regalías por derechos de autor. Se aplican reglas especiales, establecidas en las Condiciones Generales de Uso de esta licencia, para la copia y distribución de las obras electrónicas de Project Gutenberg™, con el fin de proteger el concepto y la marca registrada PROJECT GUTENBERG™. Project Gutenberg es una marca registrada y no puede utilizarse si se cobra por un libro electrónico, salvo siguiendo los términos de la licencia de la marca registrada, incluyendo el pago de regalías por su uso. Si no se cobra nada por las copias de este libro electrónico, cumplir con la licencia de la marca registrada es muy sencillo. Puede utilizar este libro electrónico para prácticamente cualquier propósito, como la creación de obras derivadas, informes, presentaciones e investigaciones. Los libros electrónicos de Project Gutenberg pueden modificarse, imprimirse y regalarse; prácticamente se puede hacer CUALQUIER COSA en los Estados Unidos con libros electrónicos que no estén protegidos por la ley de derechos de autor de ese país. La redistribución está sujeta a la licencia de la marca registrada, especialmente la redistribución comercial.
INICIO: LICENCIA COMPLETA
DE POESÍA ALEMÁN EN REVISTAS AMERICANAS 1741-1810 ***
Las ediciones actualizadas reemplazarán a las anteriores; las ediciones antiguas serán renombradas.
Al crear estas obras a partir de ediciones impresas que no están protegidas por la ley de derechos de autor de los Estados Unidos, nadie posee derechos de autor en estos trabajos. Por lo tanto, la Fundación (¡y usted!) puede copiarlos y distribuirlos en los Estados Unidos sin permiso y sin pagar regalías por derechos de autor. Se aplican reglas especiales, establecidas en las Condiciones Generales de Uso de esta licencia, para la copia y distribución de las obras electrónicas de Project Gutenberg™, con el fin de proteger el concepto y la marca registrada PROJECT GUTENBERG™. Project Gutenberg es una marca registrada y no puede utilizarse si se cobra por un libro electrónico, salvo siguiendo los términos de la licencia de la marca registrada, incluyendo el pago de regalías por su uso. Si no se cobra nada por las copias de este libro electrónico, cumplir con la licencia de la marca registrada es muy sencillo. Puede utilizar este libro electrónico para prácticamente cualquier propósito, como la creación de obras derivadas, informes, presentaciones e investigaciones. Los libros electrónicos de Project Gutenberg pueden modificarse, imprimirse y regalarse; prácticamente se puede hacer CUALQUIER COSA en los Estados Unidos con libros electrónicos que no estén protegidos por la ley de derechos de autor de ese país. La redistribución está sujeta a la licencia de la marca registrada, especialmente la redistribución comercial.
INICIO: LICENCIA COMPLETA
Page 266
LA LICENCIA COMPLETA DE PROJECT GUTENBERG™
POR FAVOR, LEA ESTO ANTES DE DISTRIBUIR O USAR ESTE TRABAJO
Para proteger la misión de Project Gutenberg™ de promover la distribución gratuita de obras electrónicas, al utilizar o distribuir este trabajo (o cualquier otro trabajo asociado de alguna manera con la expresión “Project Gutenberg”), usted acepta cumplir con todos los términos de la Licencia Completa de Project Gutenberg disponible en este archivo o en línea en www.gutenberg.org/license.
Sección 1. Términos generales de uso y redistribución de las obras electrónicas de Project Gutenberg
1.A. Al leer o utilizar cualquier parte de esta obra electrónica de Project Gutenberg, usted indica que ha leído, comprendido, aceptado y acordado cumplir con todos los términos de esta licencia y del acuerdo de propiedad intelectual (marca comercial/derechos de autor). Si no está de acuerdo en cumplir con todos los términos de este acuerdo, debe dejar de usar y devolver o destruir todas las copias de las obras electrónicas de Project Gutenberg que estén en su poder. Si pagó una tarifa para obtener una copia o acceso a una obra electrónica de Project Gutenberg y no está de acuerdo en quedar sujeto a los términos de este acuerdo, puede obtener un reembolso de la persona o entidad a quien pagó la tarifa, según lo establecido en el párrafo 1.E.8.
1.B. “Project Gutenberg” es una marca comercial registrada. Solo puede ser utilizada en o asociada de alguna manera con una obra electrónica por personas que acepten quedar sujetas a los términos de este acuerdo. Hay algunas cosas que puede hacer con la mayoría de las obras electrónicas de Project Gutenberg incluso sin cumplir con todos los términos de este acuerdo. Véase el párrafo 1.C a continuación. Hay muchas cosas que puede hacer con las obras electrónicas de Project Gutenberg si sigue los términos de este acuerdo y ayuda a preservar el acceso gratuito a ellas en el futuro. Véase el párrafo 1.E a continuación.
1.C. La Fundación del Archivo Literario Project Gutenberg (“la Fundación” o PGLAF) posee los derechos de autor sobre la compilación de
POR FAVOR, LEA ESTO ANTES DE DISTRIBUIR O USAR ESTE TRABAJO
Para proteger la misión de Project Gutenberg™ de promover la distribución gratuita de obras electrónicas, al utilizar o distribuir este trabajo (o cualquier otro trabajo asociado de alguna manera con la expresión “Project Gutenberg”), usted acepta cumplir con todos los términos de la Licencia Completa de Project Gutenberg disponible en este archivo o en línea en www.gutenberg.org/license.
Sección 1. Términos generales de uso y redistribución de las obras electrónicas de Project Gutenberg
1.A. Al leer o utilizar cualquier parte de esta obra electrónica de Project Gutenberg, usted indica que ha leído, comprendido, aceptado y acordado cumplir con todos los términos de esta licencia y del acuerdo de propiedad intelectual (marca comercial/derechos de autor). Si no está de acuerdo en cumplir con todos los términos de este acuerdo, debe dejar de usar y devolver o destruir todas las copias de las obras electrónicas de Project Gutenberg que estén en su poder. Si pagó una tarifa para obtener una copia o acceso a una obra electrónica de Project Gutenberg y no está de acuerdo en quedar sujeto a los términos de este acuerdo, puede obtener un reembolso de la persona o entidad a quien pagó la tarifa, según lo establecido en el párrafo 1.E.8.
1.B. “Project Gutenberg” es una marca comercial registrada. Solo puede ser utilizada en o asociada de alguna manera con una obra electrónica por personas que acepten quedar sujetas a los términos de este acuerdo. Hay algunas cosas que puede hacer con la mayoría de las obras electrónicas de Project Gutenberg incluso sin cumplir con todos los términos de este acuerdo. Véase el párrafo 1.C a continuación. Hay muchas cosas que puede hacer con las obras electrónicas de Project Gutenberg si sigue los términos de este acuerdo y ayuda a preservar el acceso gratuito a ellas en el futuro. Véase el párrafo 1.E a continuación.
1.C. La Fundación del Archivo Literario Project Gutenberg (“la Fundación” o PGLAF) posee los derechos de autor sobre la compilación de
Page 267
Colección de obras electrónicas de Project Gutenberg. Casi todas las obras individuales de la colección se encuentran en dominio público en los Estados Unidos. Si una obra individual no está protegida por la ley de derechos de autor en los Estados Unidos y usted se encuentra en ese país, no reclamamos ningún derecho para impedirle copiarla, distribuirla, interpretarla, exhibirla o crear obras derivadas a partir de ella, siempre y cuando se eliminen todas las referencias a Project Gutenberg. Por supuesto, esperamos que apoye la misión de Project Gutenberg de promover el acceso gratuito a las obras electrónicas, compartiendo libremente dichas obras de acuerdo con los términos de este acuerdo, a fin de mantener el nombre de Project Gutenberg asociado a ellas. Puede cumplir fácilmente con los términos de este acuerdo manteniendo esta obra en el mismo formato, junto con la licencia completa de Project Gutenberg, al compartirla gratuitamente con otros.
1.D. Las leyes de derechos de autor del lugar donde se encuentra también rigen lo que puede hacer con esta obra. Las leyes de derechos de autor en la mayoría de los países están en constante cambio. Si se encuentra fuera de los Estados Unidos, consulte las leyes de su país, además de los términos de este acuerdo, antes de descargarla, copiarla, exhibirla, interpretarla, distribuirla o crear obras derivadas a partir de ella o de cualquier otra obra de Project Gutenberg. La Fundación no hace ninguna declaración respecto al estatus de derechos de autor de ninguna obra en ningún país distinto de los Estados Unidos.
1.E. A menos que haya eliminado todas las referencias a Project Gutenberg:
1.E.1. La siguiente frase, con enlaces activos hacia la licencia completa de Project Gutenberg u otro acceso inmediato a ella, debe aparecer de manera destacada cada vez que se acceda a una copia de una obra de Project Gutenberg (cualquier obra en la que aparezca la frase “Project Gutenberg” o con la cual esté asociada dicha frase), se exhiba, interprete, muestre, copie o distribuya:
Este eBook está destinado al uso de cualquier persona en cualquier lugar de los Estados Unidos y en la mayor parte del resto del mundo, de forma gratuita y casi sin ninguna restricción. Puede copiarlo, regalarlo o reutilizarlo bajo los términos de la licencia Project Gutenberg™ incluida con
1.D. Las leyes de derechos de autor del lugar donde se encuentra también rigen lo que puede hacer con esta obra. Las leyes de derechos de autor en la mayoría de los países están en constante cambio. Si se encuentra fuera de los Estados Unidos, consulte las leyes de su país, además de los términos de este acuerdo, antes de descargarla, copiarla, exhibirla, interpretarla, distribuirla o crear obras derivadas a partir de ella o de cualquier otra obra de Project Gutenberg. La Fundación no hace ninguna declaración respecto al estatus de derechos de autor de ninguna obra en ningún país distinto de los Estados Unidos.
1.E. A menos que haya eliminado todas las referencias a Project Gutenberg:
1.E.1. La siguiente frase, con enlaces activos hacia la licencia completa de Project Gutenberg u otro acceso inmediato a ella, debe aparecer de manera destacada cada vez que se acceda a una copia de una obra de Project Gutenberg (cualquier obra en la que aparezca la frase “Project Gutenberg” o con la cual esté asociada dicha frase), se exhiba, interprete, muestre, copie o distribuya:
Este eBook está destinado al uso de cualquier persona en cualquier lugar de los Estados Unidos y en la mayor parte del resto del mundo, de forma gratuita y casi sin ninguna restricción. Puede copiarlo, regalarlo o reutilizarlo bajo los términos de la licencia Project Gutenberg™ incluida con
Page 268
Este libro electrónico se puede obtener en línea en www.gutenberg.org. Si no se encuentra en los Estados Unidos, deberá consultar las leyes del país en el que se encuentra antes de utilizar este libro electrónico.
1.E.2. Si una obra electrónica de Project Gutenberg proviene de textos que no están protegidos por la ley de derechos de autor de los Estados Unidos (no contiene una indicación de que fue publicada con el permiso del titular de los derechos de autor), dicha obra puede ser copiada y distribuida a cualquier persona en los Estados Unidos sin tener que pagar ninguna tarifa o costo. Si vuelve a distribuir o proporciona acceso a una obra con la frase “Project Gutenberg” asociada a ella o apareciendo en ella, debe cumplir con los requisitos establecidos en los párrafos 1.E.1 a 1.E.7, o bien obtener permiso para usar la obra y la marca registrada Project Gutenberg, según lo indicado en los párrafos 1.E.8 o 1.E.9.
1.E.3. Si una obra electrónica de Project Gutenberg es publicada con el permiso del titular de los derechos de autor, su uso y distribución deben cumplir tanto con los requisitos de los párrafos 1.E.1 a 1.E.7 como con cualquier término adicional impuesto por el titular de los derechos de autor. Los términos adicionales estarán vinculados a la Licencia de Project Gutenberg para todas las obras publicadas con el permiso del titular de los derechos de autor; dicha licencia se encuentra al principio de esta obra.
1.E.4. No elimine ni quite los términos completos de la Licencia de Project Gutenberg de esta obra, ni de ningún archivo que contenga una parte de esta obra o de cualquier otra obra asociada a Project Gutenberg.
1.E.5. No copie, muestre, ejecute, distribuya ni vuelva a distribuir esta obra electrónica, ni ninguna parte de ella, sin mostrar de manera prominente la frase indicada en el párrafo 1.E.1, junto con enlaces activos o acceso inmediato a los términos completos de la Licencia de Project Gutenberg.
1.E.6. Puede convertir y distribuir esta obra en cualquier formato binario, comprimido, marcado, no propietario o propietario, incluyendo cualquier formato de procesamiento de texto o hipertexto. Sin embargo, si proporciona acceso a copias de una obra de Project Gutenberg en un formato distinto a “Plain Vanilla ASCII” u otro formato utilizado en la versión oficial…
1.E.2. Si una obra electrónica de Project Gutenberg proviene de textos que no están protegidos por la ley de derechos de autor de los Estados Unidos (no contiene una indicación de que fue publicada con el permiso del titular de los derechos de autor), dicha obra puede ser copiada y distribuida a cualquier persona en los Estados Unidos sin tener que pagar ninguna tarifa o costo. Si vuelve a distribuir o proporciona acceso a una obra con la frase “Project Gutenberg” asociada a ella o apareciendo en ella, debe cumplir con los requisitos establecidos en los párrafos 1.E.1 a 1.E.7, o bien obtener permiso para usar la obra y la marca registrada Project Gutenberg, según lo indicado en los párrafos 1.E.8 o 1.E.9.
1.E.3. Si una obra electrónica de Project Gutenberg es publicada con el permiso del titular de los derechos de autor, su uso y distribución deben cumplir tanto con los requisitos de los párrafos 1.E.1 a 1.E.7 como con cualquier término adicional impuesto por el titular de los derechos de autor. Los términos adicionales estarán vinculados a la Licencia de Project Gutenberg para todas las obras publicadas con el permiso del titular de los derechos de autor; dicha licencia se encuentra al principio de esta obra.
1.E.4. No elimine ni quite los términos completos de la Licencia de Project Gutenberg de esta obra, ni de ningún archivo que contenga una parte de esta obra o de cualquier otra obra asociada a Project Gutenberg.
1.E.5. No copie, muestre, ejecute, distribuya ni vuelva a distribuir esta obra electrónica, ni ninguna parte de ella, sin mostrar de manera prominente la frase indicada en el párrafo 1.E.1, junto con enlaces activos o acceso inmediato a los términos completos de la Licencia de Project Gutenberg.
1.E.6. Puede convertir y distribuir esta obra en cualquier formato binario, comprimido, marcado, no propietario o propietario, incluyendo cualquier formato de procesamiento de texto o hipertexto. Sin embargo, si proporciona acceso a copias de una obra de Project Gutenberg en un formato distinto a “Plain Vanilla ASCII” u otro formato utilizado en la versión oficial…
Page 269
Versión publicada en el sitio web oficial de Project Gutenberg (www.gutenberg.org). Se debe proporcionar, sin ningún costo adicional, tarifa o gasto para el usuario, una copia del trabajo en su formato original “Plain Vanilla ASCII” u otro formato similar. Cualquier formato alternativo debe incluir la licencia completa de Project Gutenberg, tal como se especifica en el párrafo 1.E.1.
1.E.7. No se debe cobrar ninguna tarifa por el acceso, visualización, exhibición, ejecución, copiado o distribución de las obras de Project Gutenberg, a menos que se cumplan los requisitos del párrafo 1.E.8 o 1.E.9.
1.E.8. Se puede cobrar una tarifa razonable por las copias de las obras electrónicas de Project Gutenberg, o por el acceso a ellas o su distribución, siempre y cuando:
• Se pague un canon del 20% de las ganancias brutas obtenidas por el uso de dichas obras, calculado utilizando el método que ya se utiliza para calcular los impuestos correspondientes. Este canon debe pagarse al propietario de la marca registrada Project Gutenberg, pero él ha acordado donar esos ingresos a la Fundación del Archivo Literario de Project Gutenberg. Los pagos de este tipo deben realizarse dentro de los 60 días siguientes a cada fecha en la que se preparen (o se esté legalmente obligado a preparar) las declaraciones fiscales periódicas. Dichos pagos deben estar claramente identificados como tales y enviarse a la Fundación del Archivo Literario de Project Gutenberg, a la dirección indicada en la Sección 4, “Información sobre donaciones a la Fundación del Archivo Literario de Project Gutenberg”.
• Se debe reembolsar íntegramente cualquier dinero pagado por un usuario que lo notifique por escrito (o por correo electrónico) dentro de los 30 días posteriores a la recepción, indicando que no está de acuerdo con los términos de la licencia completa de Project Gutenberg™. Se debe exigir a dicho usuario que devuelva o destruya todas las copias de las obras que posee en soporte físico, y que cese todo uso y acceso a otras copias de las obras de Project Gutenberg™.
• Se debe reembolsar íntegramente cualquier dinero pagado por una obra o por una copia de reemplazo, en caso de que existan defectos en ella, de acuerdo con lo establecido en el párrafo 1.F.3.
1.E.7. No se debe cobrar ninguna tarifa por el acceso, visualización, exhibición, ejecución, copiado o distribución de las obras de Project Gutenberg, a menos que se cumplan los requisitos del párrafo 1.E.8 o 1.E.9.
1.E.8. Se puede cobrar una tarifa razonable por las copias de las obras electrónicas de Project Gutenberg, o por el acceso a ellas o su distribución, siempre y cuando:
• Se pague un canon del 20% de las ganancias brutas obtenidas por el uso de dichas obras, calculado utilizando el método que ya se utiliza para calcular los impuestos correspondientes. Este canon debe pagarse al propietario de la marca registrada Project Gutenberg, pero él ha acordado donar esos ingresos a la Fundación del Archivo Literario de Project Gutenberg. Los pagos de este tipo deben realizarse dentro de los 60 días siguientes a cada fecha en la que se preparen (o se esté legalmente obligado a preparar) las declaraciones fiscales periódicas. Dichos pagos deben estar claramente identificados como tales y enviarse a la Fundación del Archivo Literario de Project Gutenberg, a la dirección indicada en la Sección 4, “Información sobre donaciones a la Fundación del Archivo Literario de Project Gutenberg”.
• Se debe reembolsar íntegramente cualquier dinero pagado por un usuario que lo notifique por escrito (o por correo electrónico) dentro de los 30 días posteriores a la recepción, indicando que no está de acuerdo con los términos de la licencia completa de Project Gutenberg™. Se debe exigir a dicho usuario que devuelva o destruya todas las copias de las obras que posee en soporte físico, y que cese todo uso y acceso a otras copias de las obras de Project Gutenberg™.
• Se debe reembolsar íntegramente cualquier dinero pagado por una obra o por una copia de reemplazo, en caso de que existan defectos en ella, de acuerdo con lo establecido en el párrafo 1.F.3.
Page 270
La obra electrónica es descubierta e informada a usted dentro de los 90 días posteriores a la recepción de la obra.
• Usted cumple con todos los demás términos de este acuerdo para la distribución gratuita de las obras de Project Gutenberg™.
1.E.9. Si desea cobrar una tarifa o distribuir una obra electrónica de Project Gutenberg™ o un grupo de obras en condiciones diferentes a las establecidas en este acuerdo, debe obtener permiso por escrito de la Fundación del Archivo Literario Project Gutenberg, la entidad encargada de la marca registrada Project Gutenberg™. Póngase en contacto con la Fundación según se indica en la Sección 3 a continuación.
1.F.
1.F.1. Los voluntarios y empleados de Project Gutenberg invierten un esfuerzo considerable para identificar, realizar investigaciones sobre derechos de autor, transcribir y corregir ortográficamente obras que no están protegidas por la ley de derechos de autor de los Estados Unidos, con el fin de crear la colección Project Gutenberg™. A pesar de estos esfuerzos, las obras electrónicas de Project Gutenberg™ y el soporte en el que pueden almacenarse pueden contener “defectos”, como, entre otros, datos incompletos, inexactos o dañados, errores de transcripción, infracciones de derechos de autor u otra propiedad intelectual, discos u otros soportes defectuosos o dañados, virus informáticos o códigos informáticos que dañen o no puedan ser leídos por su equipo.
1.F.2. GARANTÍA LIMITADA, EXCLUSIÓN DE RESPONSABILIDAD POR DAÑOS –
Con excepción del “Derecho a Reemplazo o Reembolso” descrito en el párrafo 1.F.3, la Fundación del Archivo Literario Project Gutenberg, la propietaria de la marca registrada Project Gutenberg™, y cualquier otra parte que distribuya una obra electrónica de Project Gutenberg™ bajo este acuerdo, excluyen toda responsabilidad ante usted por daños, costos y gastos, incluidos los honorarios legales. USTED ACEPTA QUE NO TIENE RECURSOS LEGALES POR NEGLIGENCIA, RESPONSABILIDAD ESTRITA, INCUMPLIMIENTO DE LA GARANTÍA O INCUMPLIMIENTO DEL CONTRATO, EXCEPTO LOS ESTABLECIDOS EN EL PÁRRAFO 1.F.3. USTED ACEPTA QUE LA FUNDACIÓN, LA PROPIETARIA DE LA MARCA REGISTRADA Y CUALQUIER DISTRIBUIDOR BAJO ESTE ACUERDO NO SERÁN
• Usted cumple con todos los demás términos de este acuerdo para la distribución gratuita de las obras de Project Gutenberg™.
1.E.9. Si desea cobrar una tarifa o distribuir una obra electrónica de Project Gutenberg™ o un grupo de obras en condiciones diferentes a las establecidas en este acuerdo, debe obtener permiso por escrito de la Fundación del Archivo Literario Project Gutenberg, la entidad encargada de la marca registrada Project Gutenberg™. Póngase en contacto con la Fundación según se indica en la Sección 3 a continuación.
1.F.
1.F.1. Los voluntarios y empleados de Project Gutenberg invierten un esfuerzo considerable para identificar, realizar investigaciones sobre derechos de autor, transcribir y corregir ortográficamente obras que no están protegidas por la ley de derechos de autor de los Estados Unidos, con el fin de crear la colección Project Gutenberg™. A pesar de estos esfuerzos, las obras electrónicas de Project Gutenberg™ y el soporte en el que pueden almacenarse pueden contener “defectos”, como, entre otros, datos incompletos, inexactos o dañados, errores de transcripción, infracciones de derechos de autor u otra propiedad intelectual, discos u otros soportes defectuosos o dañados, virus informáticos o códigos informáticos que dañen o no puedan ser leídos por su equipo.
1.F.2. GARANTÍA LIMITADA, EXCLUSIÓN DE RESPONSABILIDAD POR DAÑOS –
Con excepción del “Derecho a Reemplazo o Reembolso” descrito en el párrafo 1.F.3, la Fundación del Archivo Literario Project Gutenberg, la propietaria de la marca registrada Project Gutenberg™, y cualquier otra parte que distribuya una obra electrónica de Project Gutenberg™ bajo este acuerdo, excluyen toda responsabilidad ante usted por daños, costos y gastos, incluidos los honorarios legales. USTED ACEPTA QUE NO TIENE RECURSOS LEGALES POR NEGLIGENCIA, RESPONSABILIDAD ESTRITA, INCUMPLIMIENTO DE LA GARANTÍA O INCUMPLIMIENTO DEL CONTRATO, EXCEPTO LOS ESTABLECIDOS EN EL PÁRRAFO 1.F.3. USTED ACEPTA QUE LA FUNDACIÓN, LA PROPIETARIA DE LA MARCA REGISTRADA Y CUALQUIER DISTRIBUIDOR BAJO ESTE ACUERDO NO SERÁN
Page 271
RESPONSABLE ANTE USTED POR DAÑOS REALES, DIRECTOS, INDIRECTOS, CONSECUENTES, PUNITIVOS O ACCIDENTALES, INCLUSO SI NOTIFICA LA POSIBILIDAD DE DICHOS DAÑOS.
1.F.3. DERECHO LIMITADO DE SUSTITUCIÓN O REEMBOLSO: Si descubre un defecto en esta obra electrónica dentro de los 90 días posteriores a su recepción, puede recibir el reembolso del dinero (si lo hubiere) que pagó por ella, enviando una explicación por escrito a la persona de quien recibió la obra. Si recibió la obra en un soporte físico, debe devolver dicho soporte junto con su explicación por escrito. La persona o entidad que le proporcionó la obra defectuosa puede optar por entregarle una copia de reemplazo en lugar de un reembolso. Si recibió la obra de forma electrónica, la persona o entidad que se la proporciona puede decidir darle una segunda oportunidad para recibirla electrónicamente en lugar de un reembolso. Si la segunda copia también es defectuosa, puede solicitar un reembolso por escrito sin más oportunidades para solucionar el problema.
1.F.4. Con excepción del derecho limitado de sustitución o reembolso establecido en el párrafo 1.F.3, esta obra se le proporciona “TAL CUAL”, SIN OTRO TIPO DE GARANTÍAS, YA SEA EXPRESAS O IMPLÍCITAS, INCLUYENDO PERO NO LIMITADO A LAS GARANTÍAS DE COMERCIABILIDAD O IDONEIDAD PARA CUALQUIER FIN.
1.F.5. Algunos estados no permiten la exclusión de ciertas garantías implícitas ni la limitación o exclusión de ciertos tipos de daños. Si alguna exclusión o limitación establecida en este acuerdo viola la ley del estado aplicable a este acuerdo, el acuerdo deberá interpretarse de tal manera que se aplique la máxima exclusión o limitación permitida por la ley estatal aplicable. La invalidez o imposibilidad de hacer valer alguna disposición de este acuerdo no anulará las disposiciones restantes.
1.F.6. INDEMNIZACIÓN: Usted acepta indemnizar y eximir de toda responsabilidad a la Fundación, al propietario de la marca registrada, a cualquier agente o empleado de la Fundación, a toda persona que proporcione copias de las obras electrónicas de Project Gutenberg™ de conformidad con este acuerdo, y a todos los voluntarios relacionados con la producción, promoción y distribución de las obras electrónicas de Project Gutenberg™.
1.F.3. DERECHO LIMITADO DE SUSTITUCIÓN O REEMBOLSO: Si descubre un defecto en esta obra electrónica dentro de los 90 días posteriores a su recepción, puede recibir el reembolso del dinero (si lo hubiere) que pagó por ella, enviando una explicación por escrito a la persona de quien recibió la obra. Si recibió la obra en un soporte físico, debe devolver dicho soporte junto con su explicación por escrito. La persona o entidad que le proporcionó la obra defectuosa puede optar por entregarle una copia de reemplazo en lugar de un reembolso. Si recibió la obra de forma electrónica, la persona o entidad que se la proporciona puede decidir darle una segunda oportunidad para recibirla electrónicamente en lugar de un reembolso. Si la segunda copia también es defectuosa, puede solicitar un reembolso por escrito sin más oportunidades para solucionar el problema.
1.F.4. Con excepción del derecho limitado de sustitución o reembolso establecido en el párrafo 1.F.3, esta obra se le proporciona “TAL CUAL”, SIN OTRO TIPO DE GARANTÍAS, YA SEA EXPRESAS O IMPLÍCITAS, INCLUYENDO PERO NO LIMITADO A LAS GARANTÍAS DE COMERCIABILIDAD O IDONEIDAD PARA CUALQUIER FIN.
1.F.5. Algunos estados no permiten la exclusión de ciertas garantías implícitas ni la limitación o exclusión de ciertos tipos de daños. Si alguna exclusión o limitación establecida en este acuerdo viola la ley del estado aplicable a este acuerdo, el acuerdo deberá interpretarse de tal manera que se aplique la máxima exclusión o limitación permitida por la ley estatal aplicable. La invalidez o imposibilidad de hacer valer alguna disposición de este acuerdo no anulará las disposiciones restantes.
1.F.6. INDEMNIZACIÓN: Usted acepta indemnizar y eximir de toda responsabilidad a la Fundación, al propietario de la marca registrada, a cualquier agente o empleado de la Fundación, a toda persona que proporcione copias de las obras electrónicas de Project Gutenberg™ de conformidad con este acuerdo, y a todos los voluntarios relacionados con la producción, promoción y distribución de las obras electrónicas de Project Gutenberg™.
Page 272
Costos y gastos, incluidos los honorarios legales, que surjan directa o indirectamente de cualquiera de las siguientes acciones que usted realice o haga que ocurran: (a) la distribución de esta obra o de cualquier otra obra de Project Gutenberg; (b) la alteración, modificación, adición o eliminación de cualquier obra de Project Gutenberg; y (c) cualquier defecto que usted cause.
Sección 2. Información sobre la misión de Project Gutenberg
Project Gutenberg es sinónimo de la distribución gratuita de obras electrónicas en formatos legibles por la mayor variedad posible de computadoras, incluidas las obsoletas, antiguas, de mediana edad y nuevas. Existe gracias a los esfuerzos de cientos de voluntarios y a las donaciones de personas de todos los ámbitos de la vida.
Los voluntarios y el apoyo financiero para brindarles a ellos la asistencia que necesitan son fundamentales para alcanzar los objetivos de Project Gutenberg y asegurar que su colección siga estando disponible gratuitamente para las generaciones futuras. En 2001, se creó la Fundación del Archivo Literario de Project Gutenberg con el fin de garantizar un futuro seguro y permanente para Project Gutenberg y para las generaciones venideras. Para saber más sobre la Fundación del Archivo Literario de Project Gutenberg y cómo sus esfuerzos y donaciones pueden ayudar, consulte las Secciones 3 y 4, así como la página de información de la Fundación en www.gutenberg.org.
Sección 3. Información sobre la Fundación del Archivo Literario de Project Gutenberg
La Fundación del Archivo Literario de Project Gutenberg es una corporación educativa sin fines de lucro de tipo 501(c)(3), organizada según las leyes del estado de Misisipi y a la que el Servicio de Impuestos Internos ha concedido estatus de exención fiscal. El número de identificación fiscal federal de la Fundación es 64-6221541. Las contribuciones a la Fundación del Archivo Literario de Project Gutenberg son deducibles de impuestos en la medida permitida por las leyes federales de los Estados Unidos y por las leyes de su estado.
Sección 2. Información sobre la misión de Project Gutenberg
Project Gutenberg es sinónimo de la distribución gratuita de obras electrónicas en formatos legibles por la mayor variedad posible de computadoras, incluidas las obsoletas, antiguas, de mediana edad y nuevas. Existe gracias a los esfuerzos de cientos de voluntarios y a las donaciones de personas de todos los ámbitos de la vida.
Los voluntarios y el apoyo financiero para brindarles a ellos la asistencia que necesitan son fundamentales para alcanzar los objetivos de Project Gutenberg y asegurar que su colección siga estando disponible gratuitamente para las generaciones futuras. En 2001, se creó la Fundación del Archivo Literario de Project Gutenberg con el fin de garantizar un futuro seguro y permanente para Project Gutenberg y para las generaciones venideras. Para saber más sobre la Fundación del Archivo Literario de Project Gutenberg y cómo sus esfuerzos y donaciones pueden ayudar, consulte las Secciones 3 y 4, así como la página de información de la Fundación en www.gutenberg.org.
Sección 3. Información sobre la Fundación del Archivo Literario de Project Gutenberg
La Fundación del Archivo Literario de Project Gutenberg es una corporación educativa sin fines de lucro de tipo 501(c)(3), organizada según las leyes del estado de Misisipi y a la que el Servicio de Impuestos Internos ha concedido estatus de exención fiscal. El número de identificación fiscal federal de la Fundación es 64-6221541. Las contribuciones a la Fundación del Archivo Literario de Project Gutenberg son deducibles de impuestos en la medida permitida por las leyes federales de los Estados Unidos y por las leyes de su estado.
Page 273
La oficina administrativa de la Fundación se encuentra en 41 Watchung Plaza, #516, Montclair NJ 07042, EE. UU., +1 (862) 621-9288. Para contactar por correo electrónico, los enlaces y la información de contacto actualizada pueden encontrarse en el sitio web de la Fundación y en su página oficial en www.gutenberg.org/contact.
Sección 4. Información sobre las donaciones al proyecto
Fundación del Archivo Literario Gutenberg
El Proyecto Gutenberg™ depende, y no puede sobrevivir sin, un amplio apoyo público y donaciones para llevar a cabo su misión de aumentar la cantidad de obras de dominio público y con licencia que puedan distribuirse libremente en formato legible por máquinas, accesible desde la mayor variedad de equipos, incluidos los obsoletos. Muchas donaciones pequeñas (de $1 a $5,000) son particularmente importantes para mantener el estatus de exención fiscal ante el IRS.
La Fundación se compromete a cumplir con las leyes que regulan las organizaciones benéficas y las donaciones caritativas en los 50 estados de los Estados Unidos. Los requisitos de cumplimiento no son uniformes y se necesita un esfuerzo considerable, mucha documentación y numerosas tasas para satisfacerlos y mantenerse al día con ellos. No solicitamos donaciones en lugares donde no hayamos recibido confirmación por escrito de cumplimiento. PARA ENVIAR DONACIONES o determinar el estado de cumplimiento en cualquier estado en particular, visite www.gutenberg.org/donate.
Aunque no podemos ni solicitamos contribuciones de estados donde aún no hemos cumplido con los requisitos de solicitud, no conocemos ninguna prohibición contra aceptar donaciones no solicitadas de donantes de dichos estados que se pongan en contacto con nosotros ofreciendo donar.
Agradecemos las donaciones internacionales, pero no podemos hacer declaraciones sobre el tratamiento fiscal de las donaciones recibidas desde fuera de los Estados Unidos. Las leyes estadounidenses solas ya sobrecargan a nuestro reducido personal.
Consulte las páginas web del Proyecto Gutenberg para conocer los métodos y direcciones actuales de donación. También se aceptan donaciones por otros medios.
Sección 4. Información sobre las donaciones al proyecto
Fundación del Archivo Literario Gutenberg
El Proyecto Gutenberg™ depende, y no puede sobrevivir sin, un amplio apoyo público y donaciones para llevar a cabo su misión de aumentar la cantidad de obras de dominio público y con licencia que puedan distribuirse libremente en formato legible por máquinas, accesible desde la mayor variedad de equipos, incluidos los obsoletos. Muchas donaciones pequeñas (de $1 a $5,000) son particularmente importantes para mantener el estatus de exención fiscal ante el IRS.
La Fundación se compromete a cumplir con las leyes que regulan las organizaciones benéficas y las donaciones caritativas en los 50 estados de los Estados Unidos. Los requisitos de cumplimiento no son uniformes y se necesita un esfuerzo considerable, mucha documentación y numerosas tasas para satisfacerlos y mantenerse al día con ellos. No solicitamos donaciones en lugares donde no hayamos recibido confirmación por escrito de cumplimiento. PARA ENVIAR DONACIONES o determinar el estado de cumplimiento en cualquier estado en particular, visite www.gutenberg.org/donate.
Aunque no podemos ni solicitamos contribuciones de estados donde aún no hemos cumplido con los requisitos de solicitud, no conocemos ninguna prohibición contra aceptar donaciones no solicitadas de donantes de dichos estados que se pongan en contacto con nosotros ofreciendo donar.
Agradecemos las donaciones internacionales, pero no podemos hacer declaraciones sobre el tratamiento fiscal de las donaciones recibidas desde fuera de los Estados Unidos. Las leyes estadounidenses solas ya sobrecargan a nuestro reducido personal.
Consulte las páginas web del Proyecto Gutenberg para conocer los métodos y direcciones actuales de donación. También se aceptan donaciones por otros medios.
Page 274
Formas de hacer donaciones que incluyen cheques, pagos en línea y donaciones con tarjeta de crédito. Para donar, por favor visite: www.gutenberg.org/donate.
Sección 5. Información general sobre el Proyecto Gutenberg
obras electrónicas
El profesor Michael S. Hart fue el creador del concepto del Proyecto Gutenberg: una biblioteca de obras electrónicas que podían compartirse libremente con cualquiera. Durante cuarenta años, produjo y distribuyó libros electrónicos del Proyecto Gutenberg con el apoyo de una red reducida de voluntarios.
Los libros electrónicos del Proyecto Gutenberg suelen crearse a partir de varias ediciones impresas, todas ellas confirmadas como no protegidas por derechos de autor en los Estados Unidos, a menos que se incluya una nota de derechos de autor. Por lo tanto, no es necesario que los libros electrónicos cumplan con las características de alguna edición impresa en particular.
La mayoría de las personas comienzan por nuestro sitio web, que cuenta con la principal herramienta de búsqueda de PG: www.gutenberg.org.
Este sitio web incluye información sobre el Proyecto Gutenberg, como cómo hacer donaciones a la Fundación del Archivo Literario del Proyecto Gutenberg, cómo ayudar a crear nuestros nuevos libros electrónicos y cómo suscribirse a nuestro boletín electrónico para estar al tanto de los nuevos libros electrónicos.
Sección 5. Información general sobre el Proyecto Gutenberg
obras electrónicas
El profesor Michael S. Hart fue el creador del concepto del Proyecto Gutenberg: una biblioteca de obras electrónicas que podían compartirse libremente con cualquiera. Durante cuarenta años, produjo y distribuyó libros electrónicos del Proyecto Gutenberg con el apoyo de una red reducida de voluntarios.
Los libros electrónicos del Proyecto Gutenberg suelen crearse a partir de varias ediciones impresas, todas ellas confirmadas como no protegidas por derechos de autor en los Estados Unidos, a menos que se incluya una nota de derechos de autor. Por lo tanto, no es necesario que los libros electrónicos cumplan con las características de alguna edición impresa en particular.
La mayoría de las personas comienzan por nuestro sitio web, que cuenta con la principal herramienta de búsqueda de PG: www.gutenberg.org.
Este sitio web incluye información sobre el Proyecto Gutenberg, como cómo hacer donaciones a la Fundación del Archivo Literario del Proyecto Gutenberg, cómo ayudar a crear nuestros nuevos libros electrónicos y cómo suscribirse a nuestro boletín electrónico para estar al tanto de los nuevos libros electrónicos.